Curiosidades antiguas sevillanas (serie segunda)
Part 12
=Zaguán ó patio apeadero:= A la entrada de este Palacio por la parte de afuera sobre la mano izquierda mirando á la plazuela hay un nicho de dos varas y tres cuartas de alto y dos varas de ancho labrado de piedra de jaspe veteado oscuro y colocado en él con su peana una cruz de la misma piedra de dos varas y media de alto que sirve de segunda estación del Via-Crucis desde la Capilla de este Palacio al sitio que llaman la Cruz del Campo ó Humilladero extramuros de esta ciudad.
En este zaguán ó patio de apeadero hay un pilón de material para dar agua al ganado de las caballerizas con su caño de bronce por donde recibe el agua sobrante de la pila del patio principal.
A la entrada de dicho patio principal sobre su portada mirando al Apeadero hay dos estátuas pequeñas de dos ninfas de marmol que acompañan á dicha portada y á los escudos de armas de la casa que están encima y á los lados de ella pintados en la pared.
=Patio principal:= En dicho patio principal al rededor de sus cuatro corredores arqueados están 24 nichos ovalados de piedra marmol embutidos en la pared en la parte superior y en ellos de firme 24 estátuas también de marmol que representan parte de ellas emperadores romanos y parte otros héroes.
A las cuatro esquina de dicho patio fuera de los corredores mirando al centro de él hay cuatro estátuas algo maltratadas de cuerpo entero sobre pedestales de piedra tosca de vara y cuarta de ancho y vara de alto; la una de marmol que representa la Diosa Palas de tres varas y dos tercias de alto, otra de la misma piedra y tamaño que representa la propia Diosa aunque en diferente postura y acto, otra de la misma piedra de dos varas y cuarta de alto que representa la Diosa Ceres y la otra de la misma piedra de dos varas y tercia de alto que representa la Copa Siriaca de Virgilio según la memoria antigua.
En medio de dicho patio hay una fuente de cuatro cañones con un pilon pedestal y tasa de marmol, el pilon tiene tres varas y media en cuadro, la taza es redonda y tiene tres varas de diámetro y hoy remata con una cabeza de dos caras del Dios Jano también de marmol que parece se puso en lugar de un sátiro que antes tenía y estaba quebrado, tiene de alto toda la fuente desde el suelo hasta su remate cuatro varas.
=Cuartico que sirve para piedras:= En este cuarto que solo sirve para piedras y está en la galería baja de la librería haciendo frente á la habitación del jardinero hay lo siguiente:
Tres cuerpos de estátuas de marmol sin cabezas, brazos ni piernas.
Un Cupido de marmol antiguo (durmiendo) sin piernas, de media vara de largo.
Cuatro cabezas de marmol antiguas arrancadas de sus cuerpos, dos de hombre y dos de mujeres sin que les vengan á los cuerpos que no las tienen.
Un pie de marmol que le falta el dedo pulgar de cuarta y media de largo.
Una mano de marmol antigua de una cuarta de largo.
Un vaso de marmol antiguo de relieve bajo, quebrado en la orilla, de cerca de media vara de largo.
Una columna de pórfido de ocho cuartas y media de alto y cuarta y media de diámetro por labrar.
Un pedazo de columna de pórfido más fino también por labrar de cerca de vara y media de largo y cerca de tres cuartas de diámetro.
Cuatro columnas de jaspe verde de ocho cuartas y media de alto y cerca de una cuarta de diámetro; la una quebrada por la mitad y la otra por varias partes.
Tres columnitas de marmol, la una de siete palmos de alto, la otra de ocho y la otra de nueve, todas de medio palmo de diámetro; las dos partidas en varios pedazos.
Dos columnas compañeras de jaspe veteado de encarnado de cerca de vara de alto y una cuarta de diámetro cada una con su basa.
Una basa de estátua de marmol de una cuarta de alto y dos cuartas y media de ancho; tres capiteles de columna de marmol el uno de palmo y medio de alto y los otros dos menores.
Una fuente con su pedestal de marmol y sobre él un monstruo marino de varias piedras y colores que sostienen la taza que es ovalada de jaspe veteado oscuro con un subiente también de jaspe encarnado y blanco, fáltale el remate á esta fuente que parece fué hecha para sobre un estanque, la altura será de siete cuartas y media, la taza tiene de largo vara y media y de ancho tres cuartas y media.
Seis piezas de marmol que parece sirvieren de cerco al pilón de fuente del jardín de varios tamaños y todas de media vara de alto y medio palmo de grueso que por estar maltratadas parece se debieron quitar de su sitio.
Una bola grande de jaspe sin compañera.
Un niño de jaspe veteado oscuro sentado de un lado con un delfín que le abraza el cuello de media vara de alto sobre su pedestal, delgado de dos pulgadas.
Tres piedras en tabla de pizarra la una de cuatro palmos y medio de alto y tres de ancho dedicadas á un tal Tempronio, (sic) otra del mismo tamaño también con su inscripción dedicada á un tal Valerio Propincuo y la otra de una vara de alta y tres cuartas de ancho con su inscripción dedicada á Marco Calpurnio.
Una cabeza de marmol colosal de dos cuartas y media de alto.
Otro niño de marmol en acto de dormir de cuarta y media de largo.
Un relieve de marmol de una vara de largo y tres cuartas de alto, antiguo, con dos hombres á caballo que representa una de Cursión (sic).
Otro relieve de mármol antiguo de más de tres cuartas de alto y cerca de media vara de ancho que representa la Diosa Salus ó Higea dando de comer á la culebra enroscada en el tronco de un árbol, maltratado.
Otros dos relieves de marmol antiguos partidos en varios pedazos.
Un medallón de marmol con la cabeza de Nerón de cerca de media vara de alto y una tercia de ancho.
Dos lápidas de marmol antiguas, la una de cuarta y media cuadrada y la otra menor; ambas tienen en medio labradas unas como escudillas y en sus fondos unos agujeritos.
Un sátiro de marmol de tres cuartas de alto que era el que estaba por remate de la fuente del patio principal y hoy está quebrado por varias partes.
Igualmente hay en este cuarto diferentes fragmentos menudos incapaces de servir, de brazos, piernas y demás de estátuas y otras hechuras que no van expresadas en esta relación por no subsistir sin poderles dar destino á dichos fragmentos con arreglo á las que en ellas se refieren, como lastimadas.
Y para que así conste á S. E. el Duque mi señor en cumplimiento de su citada orden habiendo tenido presente las memorias antiguas que le acompañaban y se devuelven por esta Contaduría la firmamos en Sevilla á 2 de Agosto de 1751.--D. Nicolas Ortiz de Escobar.--D. Antonio Ruiz de Rebolledo[138].
He aquí lector á lo que habían quedado reducidas las grandezas artístico arqueológicas acumuladas por los Duques de Alcalá, y ciertamente que apena considerar el abandono en que estuvieron las pinturas y esculturas del Palacio, como lo demuestra la circunstancia de que raros son los ejemplares que se citan que no vayan seguidos de la calificación de «maltratados:» En cuanto al monetario, también vemos la depredación que sufrió, la cual debió ser total en la parte de la gliptoteca, pues no se cita ni una sola piedra grabada. Y ¿qué diremos de la famosa librería? El hecho de no mencionarla siquiera, hace suponer que ya no existiría, lo cual parece confirmado porque «hallábase sirviendo de almacén al retablo antiguo.»
También echamos de menos en el inventario la mención de la primitiva cabeza de barro del Rey D. Pedro, que estuvo en las casas del Jurado Pereda en el Candilejo, salvada de su destrucción por el gran Duque de Alcalá D. Fernando Enriquez de Rivera[139]
Curiosa sería la investigación del paradero de tanta riqueza, trabajo que únicamente puede realizarse examinando los papeles del archivo de la casa de Medinaceli en Madrid, adonde sin duda irían á parar tal vez los retratos y pinturas de la Casa de Sevilla y algunas de las estátuas mencionadas en el Inventario de 1751.
No fueron solo los Duques de Alcalá los únicos sevillanos aficionados á coleccionar libros, monedas, y objetos antiguos ó curiosos por su rareza y bien merece ocupar en estos recuerdos de antaño, lugar preeminente, el ilustre historiador Gonzalo Argote de Molina, del cual, su biógrafo, el no menos ilustre por sus pinceles y por su pluma Francisco Pacheco, nos dice lo siguiente:
«Después destos exercicios de las Armas se dió al estudio de las letras y hizo en sus casas de cal de Francos (con buena elección á mucha costa suya) un famoso Museo, juntando raros i peregrinos libros de istoria impresa y de mano, luzidos y extraordinarios Cavallos de luzida raça y vario pelo y una gran copia de Armas Antiguas y Modernas que entre diferentes cabeças de Animales i famosas pinturas de Fábula i retratos de insignes Ombres de mano de Alonso Sánchez Coello hazían maravillosa correspondencia. De tal suerte que obligaron á su Magestad (hallándose en Sevilla año 1570) á venir en un Coche disfrazado, por orden de D. Diego de Córdova a honrar tan celebrado Camarín. Ilustrado su entendimiento con la lección y Comunicación de los más doctos de su tiempo especialmente del Licenciado Francisco Pacheco mi tio ... etc.
Por el dicho del pintor Pacheco consta que entre los retratos figuraba el del licenciado Carlos de Negron; y Don Adolfo de Castro consigna en sus notas al Buscapié, que también tuvo los de Nicolás Monardes y Ambrosio de Morales. Al tratar de la colección del ilustre Veinticuatro sevillano, dice lo siguiente:
"El retrato de Monardes existía en Sevilla en el Museo de Gonzalo Argote de Molina.
De este museo dá noticias el mismo Monardes, cuando al pie del dibujo del Arnadillo (Armadillo) pone esta nota: «este animal saqué de otro natural que está en el museo de Gonzalo de Molina un caballero de esta ciudad: en el cual hay mucha cantidad de libros de varia lección, y muchos géneros de animales y aves y otras cosas curiosas traídas así de la India Oriental como Occidental y otras partes del mundo y gran copia de monedas y piedras antiguas y diferencias de armas, que con gran curiosidad y con generoso ánimo ha allegado.»
Este museo, continúa Castro, fué uno de los primeros de Europa en aquel tiempo, y tal vez, el único de España. En él también paraban los retratos de aquellos varones que por sus letras y erudición en todo género habían ilustrado é ilustraban á Andalucía.
Ambrosio de Morales en los cinco libros «postreros de la Crónica general de España» (Córdoba 1586) pone antes de unos versos de Argote de Molina, en favorable recomendación de su obra, estas palabras:
«ELOGIO DEL MUY ILUSTRE SEÑOR DON GONZALO ARGOTE Y DE MOLINA YERNO Y ÚNICO HEREDERO DEL CONDE DE LANZAROTE Y FUERTEVENTURA AL RETRATO DE AMBROSIO DE MORALES QUE SE VEÍA EN SEVILLA EN SU GRAN MUSEO ENTRE LOS OTROS RETRATOS DE LOS VARONES ILUSTRES EN LETRAS DEL ANDALUCÍA QUE EN EL ESTABAN.»
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Un ilustrado biógrafo del famoso médico Nicolas Monardes consigna los siguientes datos, juzgándolo como docto coleccionista de objetos de Historia natural:
«Monardes reunió un museo de objetos naturales constituido por substancias medicinales procedentes de América, que aunque no numeroso, era sumamente notable por lo raro de los ejemplares que coleccionó, y sobre todo, por la novedad que entonces ofrecían unos objetos recién aparecidos en el horizonte científico y acogidos con el entusiasmo que se reciben las novedades que se presentan envueltas entre los esplendores de la grata esperanza de hallar en ellas remedios más eficaces y seguros para combatir las enfermedades que los hasta en aquel día conocidos. Es uno de los museos más antiguos que se han formado; y Beckman lo cita como ya existente en 1554, es decir, que llegó á tener fama entre sus contemporáneos como digno de ser conocido y estudiado.
Dícese que sirvió de modelo y estímulo á Argote de Molina y á Rodrigo Zamorano para que á su vez reunieran entonces en Sevilla gran número de objetos naturales, de todo lo cual resultó un verdadero progreso científico. La colección de Monardes ofrecióle motivo y base fundamental para sus escritos, y singularmente para la obra titulada «Historia medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales», que es indudablemente, su trabajo de más empeño.
Que la colección de objetos naturales traidos de América, formada por Monardes, llegó efectivamente á constituir un notable museo, lo prueba la circunstancia de que se cita por todas las personas dedicadas á estos estudios, y es, según el referido Beckman uno de los más antiguos que han existido refiriéndose al año 1554, y aunque los indicados Argote de Molina y Rodrigo Zamorano se ocuparon en Sevilla en reunir substancias de esta índole, no llegaron estas colecciones á igualar á la de Monardes, ni en el número de ejemplares, ni tampoco en las condiciones especialísimas de los mismos, dignas de ser tenidas muy en cuenta por lo conveniente para el estudio, en todos conceptos, así como por el valor científico, importancia y criterio en la elección de los objetos coleccionados, que superaba á todos.
El conocimiento de las substancias que procedentes de América llegaban á sus manos lo hacia con verdadera fé y entusiasmo, profundizando hasta donde lo permitían los conocimientos de la época, todo lo relativo á esos cuerpos, verdaderas novedades entonces, describiéndolos con gran minuciosidad y copia de datos, que revelan el criterio de aquel tiempo, y á la vez sagacidad de quien por vez primera tenía la fortuna de dar á conocer al público unos objetos que constituían casi en su totalidad una conquista de la ciencia y un nuevo consuelo á la doliente humanidad»[140].
El famoso matemático y cosmógrafo Jerónimo de Chaves, tan encariñado estuvo con los curiosos objetos que llegó a reunir, que quiso ponerlos á salvo para lo futuro consignando la siguiente cláusula en su testamento;
«yten digo que yo tengo en mi escritorio muchos e muy buenos libros e instrumentos de mi arte y otras muchas cosas curiosas é vidros y todo lo tengo puesto por buen orden de manera que esta adornado, por tanto yo dexo e mando todo lo que esta dentro del dicho escritorio de la manera questa en él eceto el dinero al monesterio e convento de ntra. Señora de la cartuxa extramuros desta çibdad para efeto que todo lo pongan en vn aposento del dicho monesterio por horden como yo lo tengo para recreacion de los muy reverendos padres prior e frailes del dicho monesterio para que lo puedan enseñar a cualquier señor que vaya al dicho monesterio pero de tal manera lo enseñaren que no consientan que se saque ninguna cosa porque es mi voluntad que no se pueda vender ni dar a ninguna persona sino que siempre este en el monesterio.»
Desgraciadamente también se ha perdido hasta el rastro de ésta, que debió ser inapreciable colección de curiosidades, y varias fueron las garantías que tomó el insigne sevillano para poner á salvo de la destrucción lo que con tanta inteligencia, dispendios y celo exquisito llegó á reunir en el discurso de su vida, y que consideró digno de que se conservase para estudio y recreo de cuantas personas visitasen el monasterio[141].
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Al tratar de la biblioteca del Duque de Alcalá D. Fernando Enriquez de Rivera, hicimos mérito de pasada, del acrecentamiento que tuvo con la riquísima del doctor Luciano de Negrón. Y ahora que de éste tratamos en particular, no debemos omitir lo que consignó Pacheco en elogio de tal tesoro bibliográfico, en las siguientes frases:
«Fué sepultado (el doctor Negrón) con general concurso en la Iglesia Mayor, dentro de la Capilla de la Antigua, dexando para memoria suya una famosa librería hecha á gran costa (donde fueron muchos los libros que en ella juntó de todas Facultades y Lenguas) tan conocida y alabada en España que no fué inferior á la de Tiramnión que floreció en tiempo de Pompeyo el Magno ni á la que el Emperador Gordiano juntó ni á las demás que los antiguos escritores encarecen. I siempre la iva aumentando para que viniesse á manos de un tan docto y esclarecido Príncipe como Don Fernando Enriquez de Ribera tercero Duque de Alcalá.»
No se redujo la afición del ilustre Doctor sevillano á los libros, túvola también á las pinturas, reuniendo, asímismo, ejemplares escultóricos que sirvieron de preciado adorno á su biblioteca, según consta de la siguiente cláusula de su testamento.
«yten mando a la fabrica desta sancta yglesia en obediencia del motu proprio de la santidad de pio quinto y en conservación del derecho que por el tiene adquirido lo siguiente:--Vna figura de xpo. nro. redenptor de plata en vna cruz de evano, yten otra figura de xpo. de marfil con su caja y cruz, yten vna cruz de evano guarnecida con diversos vidrios de colores y con su pie, yten dos quadros de xpo. nuestro redentor y nuestra señora y los doze apóstoles y san juan baptista y san pablo y san marcos y san lucas que son todos diez y ocho que están en mi libreria y otro retrato grande guarnecido como los demás de xp. nuestro redenptor con la corona y caña y soga y nuestra señora que se llama passio duorum y otra imagen grande de santa maria del populo y otra de nuestra señora que tiene en sus manos al niño Jesús con vn velo y otra ymagen de san nicolas de tolentino puesto en oracion y otra de la magdalena que llaman tulerunt dominus. m.l. y cuatro lienzos del bassanis estan por guarnecer del nacimiento, circuncisión y lançar del templo xº ementes et vendentes y el nacimiento del baptista y un san Gregorio y san geronimo, san agustin, san ambrosio, dos de santo thomas, san esteuan, san lorenço, san sebastian, santo domingo, dos de san francisco y otro de xº nuestro redenptor y otro de nuestra señora que son por todos veynte e çinco questan en el oratorio los quatro por guarnecer y los veynte e vno guarnecidos y con los de la librería vienen a ser todos quarenta y tres ymagenes como estan referidas todas, mando se den á la fabrica de la sancta yglesia para que si los dichos señores dean y cabildo les pareciese acomodarlos en la sacristia mayor o en los altares colaterales de las reliquias.
yten mando las ocho figuras de escultura hechas de madera que estan en mi libreria a la dha. fabrica que son de xpo. nro. redenptor y de adan, noe, abraham, moises, aaron, daniel, elias, para que los dichos señores dean y cabildo (si les pareciere) lo manden situar en los dos arcos vazios questan en la sacristia mayor correspondientes sobre los caxones o donde más sean seruidos.»
Ignoramos la suerte que han corrido los cuadros mencionados. En cuanto á las esculturas podemos asegurar que no existen.
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Al tratar Francisco Pacheco en su Libro de retratos del Maestro Francisco de Medina dice:
«Esta muerte del marqués de Tarifa fué al prudente varon causa de retirarse (dejando la Catedra de San Miguel y la pompa de palacio) en lo más apartado de los arrabales desta Ciudad á vida quieta donde dispuso un riquissimo Museo de rara librería y cosas nunca vistas de la antigüedad i de nuestros tiempos ... etc. Más adelante añade: «dexó (por su muerte) grandes curiosidades de papeles de estampas i de escritos de las cosas más notables de su tiempo, de pinturas originales, de monedas antiguas de todos metales ... etc.
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El maestro Rodrigo Zamorano, Piloto mayor delas flotas de las Indias, examinador de maestres de las misma carrera que tuvo en Sevilla un gabinete de cosas naturales de América escribió la Cronología ó repertorio de la razón de los tiempos impreso en la dicha ciudad en 1585, obra todavia digna de ser consultada por los marinos, así como por los agrónomos y metereologistas. Tuvo correspondencia con el botánico Clusio según lo demuestra una carta escrita en 1603 que se halla entre las «C.C. Hispaniensium epistolæ» publicadas por Asso en Zaragoza el año de 1793[142].
Hallamos ampliada la anterior noticia con los objetos que coleccionaba el Maestro, por el Sr. Rodriguez Marín, en las siguientes frases:
«El Ldo. Rodrigo Zamorano como examinador de Maestres de la Carrera de Indias, cada maestre que va tiene á dicha traerle alguna cosa nueva ó extraordinaria y así tuvo las paredes de los portales de su casa todas llenas de estas conchas, peces y animales muy de ver[143].
Probable es que tan precioso museo de Historia natural hubiese sido conservado y enriquecido por Rodrigo Zamorano de Ozeta, hijo del docto cosmógrafo, pues, que en todo vémosle seguir el noble ejemplo de su padre, y en tal virtud á 18 de Septiembre de 1636 le fué expedido el título de Piloto mayor Cosmógrafo y Catedrático de cosmografía, para sustituir al capitan Lucas Guillén de Veas. Es, por tanto, razonable suponer que atendiera cariñosamente á la conservación de tanto objeto raro y curioso, no sólo por respeto á la memoria de su padre, sino por propios gusto y enseñanza[144].
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Don Pablo Espinosa de los Monteros dá noticia de otro docto coleccionista[145] en el párrafo que copiamos:
«La piedra de este sepulcro (la del Pontífice Honorato existente en el vestíbulo de la Biblioteca Colombina) estuvo muchos años en esta Ciudad sin ser conocida, entre pedaços de ruinas de edificios hasta que nuestro gran sevillano (sic) Arias Montano la conoció, con la luz de su celestial ingenio y la llevó á su casa, donde la tuvo en la veneración que era justo. Después de su muerte volvió á estar en el primer olvido y desprecio hasta que el Doctor Ioan de Torres noble hijo desta gran Ciudad y muy diligente en adquirir memorias de Antigüedad la llevó á su casa donde oy la tiene entre el tesoro de tantos libros y curiosidades, cuantas no será posible dezir, ni facil el verlas por su mucho número.»
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«Contemporáneo de los ilustres sevillanos que dejamos mencionados, émulo de ellos por su saber y por sus cultas aficiones, fué el ilustradísimo malagueño Don Adan Centurión, cuya memoria ha ilustrado con interesantes datos biográficos el docto escritor Dn. Antonio Aguilar y Cano, al cual debemos los siguientes datos.»
«El Marqués del Aula distinguióse como cultivador incansable de las antigüedades[146]. Así en lo que á la Arqueología se refiere, como en lo concerniente á la Filología, Mitología, Historia y sus ciencias auxiliares. El insigne D. Antonio Delgado ocupándose de nuestro D. Adan bajo el aspecto de anticuario, le califica de personaje poco conocido, pero, sin duda, de vasta instrucción y juiciosa crítica; el licenciado Rodrigo Caro compara alguno de sus trabajos con los de Isaac Casaubón y J. Scaligero, Hübner le distingue entre sus coetaneos, el marqués de Valde Flores le llama muy docto caballero; el Padre Barco le califica de muy sabio y erudito y muy instruido en todo género de letras; por último, D. Nicolas Antonio, dice: que añadió á la nobleza heredada de sus mayores, el clarísimo ornamento de su amor y estudio de las bellas letras, y que por sus conocimientos de la antigüedad y por su erudición, fué justamente tenido en grande estima entre los príncipes de la literatura de nuestra Patria en su siglo ...
Una envidiable posición social y cuantiosísimas riquezas permitiéronle alimentar sus aficiones y perfeccionar sus conocimientos con una costosa y gran biblioteca, en que se hallaban, al decir de Barco, los más selectos libros de todas las facultades y una numerosa colección de los más preciosos manuscritos de que tuvo noticia. Teníala repartida entre su palacio de Estepa y sus casas de recreo de Lora y Gilena. Ayudáronle en sus tareas literarias y en la de coleccionar antigüallas su hijo natural D. Juan de Córdoba y su sobrino D. Juan Bautista Centurión, alcanzando con tales elementos, resultados, para su tiempo bien extraordinarios.