Cuentos promiscuos

Chapter 5

Chapter 53,878 wordsPublic domain (Wikisource)

Entre la multitud que aguardaba el momento cuando la taquilla de la sala cinematográfica fuera abierta, una mujer emperifollada de mediana estatura, llegó en compañía de otra semejante y refunfuñó meciéndose como piñata enjoyada de extravagancias: - ¡Ay! ¡Mira nada más cuántos! ¡Parece que no hay otro cine y otras películas para pasar el rato. Tal parece que todo mundo quiere ver la misma. Debían haberla proyectado en más salas, pero el caso es hacer sufrir al público. Ni parece que pagamos por verla. Y todavía falta media hora para que la función principie. Ya debían comenzar a vender los boletos ¡Qué bárbaros! Y desde el pórtico del cine miró con desespero y cierto desprecio al gentío que alargaba una cauda al parecer inacabable. Acaso la emperifollada pensaba en la manera de obtener las entradas con suma facilidad y lo más rápidamente posible. Así veía a su rededor como si buscara a alguien que la salvara de su tribulación y fruncía el seño. En eso se encontraba, cuando su mirada fue a posarse en una joven que también aguardaba en la formación el momento de adquirir los boletos. Se hallaba como a siete personas antes de la taquilla. La mujer se dirigió hacia ella con paso firme y al llegar, se la quedó viendo unos momentos con curiosidad y después exclamó alzando los brazos, como en señal de inmensa alegría. - ¡Martita! la joven volteó sorprendida. - ¿Me habla usted -interrogó. - ¡Claro! ¿No te acuerdas de mí, Martita? - Discúlpeme, pero... Pero no me llamo Marta sino Rosa. - ¿Rosa? Ah, pues sí! ¡Cómo fui a confundirme! ¡Rosita! ¡Sí! ¡Rosita!. Ya me acuerdo. ¡Qué cabeza la mía! - Insisto en que yo no la conozco. - ¡Como de que no! Si yo soy íntima amiga de tu mamá. Ella se llama... -y trató de recordar un nombre perdido en lo inexplorable de su memoria. Tronaba con desesperación los anillados y esqueléticos dedos y cerraba los ojos como forzándose al hallazgo. - Irma... musitó la joven para ayudarle en sus intentos. - ¡Claro que Irma! ¡Qué memoria! Cuando éramos jóvenes iba muy seguido a las fiestas que yo hacía en mi casa. ¡Somos muy buenas amigas! En aquellos bailes conoció a tu papá... - Según sé, a él no le han gustado nunca las fiestas. - ¡Oh! ¿Eso te ha dicho? ...jo...jo...jo...! ¡Qué pillo! - ¿Entonces usted conoce a mis padres? - ¡Claro! La buena de Irma te llevaba a visitarme cuando eras pequeñita. No sé cómo es que no te acuerdas de mí... - Tal vez.... pero... - ¡Sí! Tendrías unos dos o tres años apenas... - No recuerdo... Por más que hago el esfuerzo... -y sonreía como apenada. - ¡Ah! qué caray! -y permaneció unos segundos en silencio para luego romperlo bruscamente- Hace tiempo que no veo a Irma. ¿En dónde viven ahora? Quiero ir a saludarla un día de estos...-y así estaban hablando cuando la taquilla se abrió y comenzó la venta de localidades. - ¡Después se la digo ¡Ya empiezan a avanzar. -Cortó la joven con señales de alegre y entusiasta alarma. - iAy. Rosita! -con fingido empalago- ¡No seas mala! ¡Cómprame dos! ¿Sí? -Y la muchacha, aunque hubiera querido, no pudo negarse. Aquella persona parecía ser una antigua amiga de su madre, creía haberla visto antes, pero no la recordaba bien. La jovencita accedió. Tomó el dinero con prontitud, como si hubiera deseado que nadie lo notara. Mas sus precauciones resultaron vanas. Los de atrás protestaron ante esa arbitrariedad. - ¡A la cola! ¡A la cola!. - ¡Llamen al gendarme! - ¡Que se forme! ¡Uno está formado desde hace una hora...! ¡Vieja comodina! - ¡Sáquenla! - un desconocido gritó creyendo que se había metido a la fuerza. - ¡Ay que gente tan grosera y sin educación. ¡Qué país de bárbaros! -y la emperifollada los miró furibunda y se enfrentó a todos despectiva y arrogantemente-¡Gentuza de la estepa! los calificó despótica. La joven llegó hasta la taquilla e hizo la compra. Las damas súper adornadas la esperaban sonrientes, cual derramando miel de gratitud. Rosita regresó hasta ellas y dio los boletos a la aparente amiga de la familia para decirle después sonriente: - Vivimos sobre esta avenida. En el número 1944 tiene usted su casa. - ¡Gracias chulita! A ver qué día voy a visitarlas. Saludos a tu mamá. Y las dos ornamentadas mujeres se perdieron entre el bullicio de la multitud. La muchacha permaneció unos instantes en aquel sitio, como si aguardara... A los pocos minutos una mujer gorda se aproximó hasta ella y la recibió gustosa. Inmediatamente le narró lo sucedido: - Pues sí, mamá, tan pronto pasó todo que hasta su nombre olvidé preguntarle. - ¿Quién sería? -murmuró intrigada la madre y entraron. En la penumbra de la sala cinematográfica dos voces comentaban risueñas: -...y la pobrecita se quedó confundida, ¿verdad? Lo bueno fue que ni nos formamos. ¡Jo! ¡Jo! ¡Jo! La lucha es la lucha...! Para tanto bruto, siempre hay un astuto. Y para un buen lobo, siempre existe un bobo.

XII

Subsiste en el silencio. Late en nosotros. Persiste en la esperanza. Tiembla en la palabra. Resiste en la inconstancia. Él... ... quien en verdad somos... ...a quien desean encarcelar para siempre... ...Él... ...el ser... ...un ser... ...tan nuestro como cada día santificado... ...sin estar en los cielos ni en la tierra... ...sin hacerse aún su voluntad.

Él…

MARCELINO, PAN Y VINO.

(Va a salir el nombre de mi papá en los periódicos) El niño atravesó la calle entre el vómito de automóviles y camiones que salían del paso a desnivel. Los citadinos se atropellaban unos a otros (Va a salir su nombre ¡Va salir, va a salir!) en afanosa carrera por llegar con la mayor rapidez a sus labores cotidianas. El niño atravesó la calle. (Es un gran inventor) (Va a salir su nombre en los periódicos). Empleados, comerciantes, profesionales, gente sin ruta fija le impedían dirigirse con prontitud hasta el puesto de periódicos cercano al encuentro de la noticia anhelada. (Así lo dijo la vecina). Y algunos lo empujaban, pero él no se amilanaba. Eran como las ocho de la mañana. Y el niño daba más velocidad a sus pasos. El cielo se confundía con el tono grisáceo de los edificios. (Quizá salga también su fotografía) La niebla matutina de los días lluviosos de invierno bañaba en desolantes caricias la faz mortecina y agitada del centro de la urbe. (¡Va a salir! ¡Va a salir el nombre de mi papá!) Y corría. Así atravesó la calle.

La multitud burócrata en pululante escándalo, en desesperada monotonía, se apresuraba al diario inicio de sus actividades, casi siempre sin fruto, desalentadoras, porque no se realizaban con esa sed de crear, de hacer algo distinto, diferente a lo de siempre, sino que se sumergía en la rutina aletargada, en el mecánico proceder cotidiano de máquinas y botones; de anuncios y estereotipos; sin saber que la vida auténtica deviene siempre constante creación, renovación de lo trivial y de lo ordinario. Eran como las ocho de la mañana. El niño atravesó la calle. De su rostro emergía una como recóndita dicha de un encuentro futuro; ansiosa y eternamente esperado. Sus ojos reflejaban entre brillantes y variados matices la conmoción provocada por la esperanza, por esa promisoria ilusión... Eran como las ocho de la mañana. (¡Cómo tarda el semáforo en dar el siga!)Después de haber recorrido con vehemencia aquel trayecto que comprendía (¡Al fin!) de su hogar, en el último departamento de un edificio chaparro y con aspiración de moderno, situado a dos cuadras de ahí, hasta la esquina en la que aparecía zalamero y orgulloso el puesto de revistas y diarios, el niño sonreía como si dentro se hubiera llenado de un elíxir desconocido. (Por ahí debe estar. Por ahí. A ver... ¿Dónde? ¿Dónde?) Y abría desmesurado los ojos en pos de su hallazgo. El chiquillo buscó en los encabezados y en las partes de menor importancia de los periódicos del día lo que deseaba encontrar, pero... Eran como las ocho de la mañana. (A ver dónde...) Y solo leía informaciones distintas. LA GUERRA A PUNTO DE ESTALLAR. HUELGA EN LA DESCONSOLADA. (No entiendo) TERRIBLE ROBO Y ASALTO EN LA PENITENCIARIA. LE ROBARON A LA PRINCESA HUEVONIA SU COLLAR DE ESMERALDAS. FRACASO ROTUNDO DE LA CAMPAÑA MORALIZADORA. UN MILLÓN DE DOLARES PARA EL CAMPEÓN MUNDIAL DE BOX. (Tiene que estar. La vecina lo dijo) ASQUEROSO CRIMINAL QUE VIOLA A SU PROPIA MADRE. EL ÚLTIMO GRITO DE LA, MODA ES LLEVAR LA BOCA TAPADA, ESTILO ORIENTAL ESTIMABLE Y ORIGINAL COLECCIÓN DE ROPA INTERIOR, ÚNICA EN EL MUNDO, TIENE LA DESTACADA DAMA DE NUESTRA ALTA SOCIEDAD: DOÑA BEATA ABURRU DE LOS ALTOS MONTES Y DEL VALLE DE LAS LOMAS.

MATO PARA DARLE DE COMER A SUS HIJOS. LA RELIGIÓN ES UN FRENO PARA EL ADOLESCENTE, DECLARA LA TRINFADORA EN EL CONCURSO SEÑORITA CATOLICISMO. INCALIFICABLE ATENTADO SUFRIÓ DON ABUNDIO ADODESALM. HONORABLE PRESTAMISTA. BEBA VIDA. TOME CACALOCA. EN NUESTROS ALMACENES ENCONTRARA LA FELICIDAD. DIRECTORES INGNORANTES EN ALGUNAS ESCUELAS HACEN NAUFRAGAR LA REFORMA DE LA REFORMA EDUCATIVA, SECUESTRO A MANO ARMADA. CON SEXI, SI. NUEVAS PRUEBAS NUCLEARES DENTRO DE PRONTO. LA UNION DE MACHOS DECLARA LA GUERRA A LOS HOMOSEXUALES. SE INVERTIRÁN CIEN MIL MILLONES DE PESOS EN LA COMPRA DE ALGUNOS BARCOS USADOS. ASALTADO Y GOLPEADO EN UN CAMIÓN. NO SE ATORMENTE, VISITE NUESTRO BAR CLUB. (Trueno desalentado de labios) Y el niño vuelve a su casa. (¿Por qué no saldría?) Por donde mismo. (La vecina lo dijo...) Entre los mismos... a lo mismo. Sus ojos se abrían y cerraban tratando de explicarse algo, pero aún no lograba conciencia.

A su lado, todo un mundo de indiferencias se atropellaba. Y cada cual con su qué sin importancia se estremecía tras un quien, sin más respuesta que el vacío con apariencias de movimiento, intenso tráfico de mecanos.

XIII

Quien se aterra ante el dolor humano. Quien padece con los que sufren. Quien a veces llora por las quimeras rotas. Quien lucha tras el canto derrotado. Quien no doblega su mirada puño. Es él... ...el hombre auténtico... ...la semilla pura... Era quien es en el será de los antiguos presentes del futuro... ¡Qué extraño hombre decían!. Cabellos blanquilunos y sin embargo radiante de solares alborotos...

FAUSTO

- Esto es lo único que sé... (¡Todo lo que hay en la vida no sirve! ¡La existencia es inútil! ¡Es nada! Uno viene a este mundo para conocerlo simplemente, como en viaje corto y fugaz, sin oportunidad de extensión. ¡Cuántas necesidades acarrea el delirio de vivir! ¡Cuántos absurdos deseos! Siempre provocados e inservibles. Después del esfuerzo y de los sacrificios, la muerte llega, llegará y todo... absolutamente todo ha de escapar de nuestro lado. Como vinimos, nos iremos. Somos mínimos pedazos de tiempo, sin tiempo, a destiempo. Yo quisiera perdurar. Quizá tú también, ¿No? Poder existir sin temor a lo desconocido, ser magno, infinito, como un dios; aunque los dioses tampoco duran, el hombre los cambia a su imagen y conveniencia. Ojalá que cuerpo y alma se eternizaran por los siglos de los siglos, sin amén. i... por qué tendremos que morir...?). (El hombre busca repleto de ilusiones, henchido de anhelos, la felicidad y cuando cree haberla encontrado: ¡Bah! ¡Muere! Muere el ser. Muere la esencia. Muere todo. Morimos desgraciados por la felicidad que casi poseímos y que se escapa con nuestra muerte. ¡Felicidad! ¡Felicidad! Tantas veces pensamos en ti que constituyes tormentos inefables, indescriptibles, llenos de terror. Te buscamos fuera sin saber que tú estás tan dentro; sólo que cuando nos damos cuenta, no alcanzamos a gozarte y morimos contigo, apestándonos contigo, pudriéndonos contigo. Queremos ser felices y... sin embargo, ida risa!, sufrimos. ¡Sufrimos! Algún día vendrá la parca hambrienta y lo que hayamos hecho de nada nos habrá servido para nuestra felicidad ególatra. Sí, porque somos ególatras, ególatras por naturaleza y sociedad. Lo que deseamos es para nuestro propio bien, para nuestras satisfacciones íntimas. ¡Mentira que hagamos de la bondad un escudo y que luchemos para lograr la dicha de los demás! Atrás de las apariencias va nuestro dulce oportunismo utilitarista, y algo más... que nunca se sospecha, porque lo disfrazan con carteles dizque... ¡Somos hipócritas! ¡Ja! ¡Frágiles hipócritas! ¡Deleznables!). Ayer... siempre lo recuerdo. Sí, siempre, siempre... (El que hace el bien es para lograr su propia alegría. Dichosos los animales que vienen sin saber que vienen, que viven sin saber que vienen, que mueren sin preocuparse por ello. Inútiles ron las promesas, los sacrificios, los amores, los temores, ¡Todo!; si tenemos que morir. Ley de la vida cruel. De esa inflexible norma nadie escapa. ¡Y dicen que es el destino! i Pero no! i No es el destino! ¡Sí! ¡No! ¡No! ¡No! Es lo natural. Lo natural. Volver a nuestra madre común, luego de haber osado enfrentarle nuestra autonomía. Madre Naturaleza, perdona mi ofensa, tú eres lo único eterno, porque tú eres la vida... y la muerte. Todo) Cuando era niño... (Pero por qué esta perenne preocupación de ser inmortal. Sin duda se debe a la ambición, al deseo... Si supiéramos evitarlo, si quedara suprimido... ¡Sí! ¡Alcanzaríamos el estado perfecto! ¡Nada nos preocuparía! Pero... seríamos seres sin espíritu, peor que bestias, menos que piedras. Las rocas no luchan ni se exaltan ni hacen algo para sobrevivir y perdurar, sin embargo, son inmortales. Mientras que aquellos que poseemos el enigma de la existencia, morimos, morimos. ¡Oh! ¡Por qué todo tiene que principiar en el polvo! ¡Porque todo tiene que terminar en el polvo! ¡Porqué! ¡Porqué!).

Un hombre con apariencia de loco que murmuraba silencioso en la oscuridad del cuarto, comenzó a llorar, a llorar ríos, a llorar mares, a llorar océanos de semen. De pronto sintió que iba engrandeciéndose en su pequeñez y gritó desesperadamente: -¡No! ¡Aunque la muerte termine con la vida, aunque natura venza, siempre quedará la huella de nuestro paso por el mundo hasta que la dominemos. La dominaremos. ¡La dominaremos! El hombre es el ser superior. Es él el creador de lo existente, el hacedor de lo inexistente y de lo precedente y de lo consecuente y de lo... ¡El ser humano es majestuoso! ¡Río de haberme atormentado! Sirvámonos de la naturaleza para gozar, pero no nos esclavicemos a ella. Nuestra inmortalidad está en la creación y lo demás son pequeñeces: dinero, sexo, poder, fugitivos placeres, placeres mortales; cadenas, tormentosas de los hombres pequeños, pequeñitos. -Y el loco de mente normal comenzó a reír a campanadas, a carcajearse como vuelo desesperado de palomas, a gritar burlas y arrogancias. Tomó una botella de vino, quién sabe de dónde, y brindó ante alguien invisible, mas cuando iba a beber, intempestivamente arrojó la copa de cristal cortado en la que se había servido hacia un rincón y quedó inmóvil. Su euforia se fue convirtiendo lentamente en temor, en tristeza. La luz mortecina de una lámpara que se apagaba y se encendía, comenzó a entrar por el amplio ventanal del cuarto en donde se encontraba el deprimido. La silueta del complicado principió a configurarse. De repente, el loco de mente normal comenzó a murmurar pesaroso, afligido: - Solo, solo y triste, envuelto en los abismos infinitos del arcano. Solo, solo y triste, con el alma inflamada del anhélito de un sueño... Solo, solo y triste, con los ojos impregnados de temblores cristalinos. Solo, solo... ¡Solo! con los labios plasmados de violetas. Triste... triste... Con el alma fragmentada. Triste y solo. Sin aromas. Sin estruendos. Sin torrentes. ¡Solo! ¡Solo y triste! ¡Triste y solo! ...solo... ¡Todos estamos solos! Nadie quiere compartir la soledad ¡Qué egoísmo de solitarios! Y el loco de mente normal deslloró. Ni una lágrima más. Respiró con profundidad.. Sintió elevarse. Colocó un disco en el fonógrafo y una extraña música empezó a apreciarse. Era como una melodía infantil y atávica. Algunos individuos que se encontraban en un patio cercano, dirigieron su mirada hacia la ventana de donde salían aquellas notas. Poco a poco fueron apareciendo más seres en aquel sitio. Primero cuatro, luego seis, después muchos y al cabo de unos instantes, un desmesurado humanerío se deleitaba como hipnotizado con la tonada desentonada. Y todos la aceptaron, sin refunfuñar; sin decir buena o mala. Parecía de todos conocida. Con que fuera famosa bastaba. Y si había llegado a la fama, era por algo. Al fin que nadie se percataba de menudencias capitalistas. Cuando el loco de mente normal se dio cuenta del público, salió cubierto de mil ropajes y adornos para trepar al ventanal con el fin de que lo vieran. Los hombres lanzaron vítores y vivas, como contagiados, y de improviso exclamaron en coro: Somos las aves que van por el cielo solitarias. Somos las nubes que en su lento vuelo son plegarias. Somos como el rayo que potente estalla estruendosos. Somos como el valle que por siempre calla silenciosos. Somos amor para aquél que no ama... y nos odia. Somos murmullo y el himno que inflama y rapsodia. Somos la paz, el infierno, la gloria, el deber. Somos el goce, la dicha, la euforia, el placer. Somos el viento, el vapor y la nube anhelada. Somos el pueblo que baja y que sube... ¡Somos nada! Venite populí! Y aquella muchedumbre caleidoscópica fue acostándose en el piso, como en dilución, hasta quedar adormilada, como inyectada de sedantes. Entonces el loco de mente normal entró al cuarto. Sólo el sabía que... pero lo callaba. Se dirigió hasta una percha, cogió una gabardina que en ella pendía y tomó un maletín caído a propósito en un sofá. Se aproximó a la puerta, abrió y engendrando un hondo suspiro, salió tranquilamente como satisfecho. Y miraba a todos como muy seguro de catalogarlos en alguna Taxonomía neurótica. - Me saludo. Afuera se veía un letrero que decía: JEFE DE PSIQUIATRAS DEPARTAMENTO DE ORIENTACIÓN MANICOMIO CENTRAL

Y yo me quedé extrañado, como niño al que no le dan su prometida golosina de costumbre, sin consulta; quien sabe por qué, hondamente triste, como despojado.

XIV

Era... el hombre alado... el hombre hierba... el hombre agua... el hombre fuego... el hombre tierra... el hombre... los hombres... las mujeres... las mujeres del hombre... los hombres de las mujeres... las mujeres de las mujeres... los hombres de los hombres... Todos en una simbiosis de sueños... todos en uno... uno único... pero en todos... uno y todos. uno solo. solo... aunque en nosotros. Tú. Yo. Todos...sobre todos...bajo todos...entre todos... Era...

LA DOLCE VITA

Jueves Santo, día sagrado, visita de las siete casas. Congoja. El fervor católico se extiende por los rumbos más alejados en creciente e interminable desfilar. Se dirigen hasta los templos de Jesús para cumplir sus devotos y piadosos deberes. Iglesia tras iglesia, calle tras calle, se contempla la multitud. La tarde va como enamorándose de la noche. Los últimos fulgores de luz natural principian a ser opacados por las primeras luces mercuriales. Sombras que ríen de dolor se miran en tránsito sin fin y sus murmullos trascienden más alias... PRIMERA VISITA Una limosna por el amor de Dios...Una limosna por la Santísima Virgen Purísima...Una limosna por la Santísima Trinidad. Una limosna para este pobre ciego. Una caridad... ¡Órale no empuje! ¡Parece animal! ¡Pos usté tampoco! ¡Fíjese pa'ónde camina! ¡Lástima de ropa! ¡Rota desgraciada! (Cordero de Dios, Ruega por todos los pecados del mundo) Coja cincuenta de este billete. Dios se lo pague. Tenga su pan bendito de reliquia.

Tenga usté siñora. ¡Señorita, si me hace favor! Usté dispense. ¡Ni creas que por esta miseria te voy a dar pan! ¡Aquí están sus buñuelos, marchantes, pasen... ¡Pasen a tomar atole! ¡Alegrías! ¡Alegrías...! SEGUNDA VISITA Una limosnita por favor. Dios le dé más. Dios le dé más. Dios le dé más. (Y a mí también) ¡Compre la visita de las siete casas! ¡A veinte en oferta! ¡A veinte! Sepa cómo rezar, sepa qué hacer... ¡Cuadrigentésima trigésima quinta edición! ¡Corregida y aumentada! ¡Qué descaro! En estos días santos y con ese vestido. ¿No le dará vergüenza? ¡A veinte! Ni la conoce. ¡Mira nada más! ¡Lo lleva arriba de las rodillas! ¡Y qué entallado! ¡Qué ridícula! Cree que se ve muy bonita. También su madre le pone la muestra. ¡Fíjate! ¡De pantalones! ¡Huy! ¡Qué desfachatez! ¡Ave María Purísima! Sin pecado concebido. ¡Y mira aquéllos! El hombre la lleva del brazo. ¡Qué irrespetuosidad! (Cordero de Dios, ruega por todos los pecados del mundo) Yo de buena gana excomulgaba a todos los que nunca dan una limosna a nuestra Santa Madre Iglesia. Esos guarachudos pasaron como si nada... ¡Chicharrones! ¡Chicharrones! ¡Aquí están sus chicharrones!

TERCERA VISITA

¡Vaya a pedir limosna a otros lados! Aquí está prohibido. 'Ora tan siquiera, ¿no? ¡Lárguese holgazán!, antes de que llame a los gendarmes. Ta'güeno, padrecito. ¡Mamá! Esos hombres desde hace rato que nos vienen siguiendo. En los otros templos también los vi. ¡Ay, Jesús! ¿Nos querrán asaltar? ¡Qué miedo! Encomiéndate hijita. ¿Y si nos quieren raptar? ¡Ay, nanita! No nos vayan a hacer algo malo, sobre todo a ti. ¡Oh! (No están muy feos) ¿Querrán abusar de mí? ¡Cállate hija, no sabes lo que dices! (Menos mal que fuera eso...) Con suerte quieren matarnos. ¡Ay dios mío! ¡Socórrenos! Vámonos ya. Salgamos rápidamente. (Cordero de Dios, ruega por todos los pecados del mundo) ¡Aquí están sus aguas frescaaaaaaaas! ¡A peso las tortas! ¡A peso, pase, a peso, a peso, a peso, pase! ¡Pase! ¡Sabrosas las tortas! ¡Empanadas de vigilia de queso, de pescado...

CUARTA VISITA

¡Compadézcanse de mi dolor! ¡No tengo manos ni piernas ni ojos! ¡Una limosna para esta pobre mujer lisiada y para su hijito recién nacido! (Señor, tú que sufriste y penaste por nosotros, ayúdame, No permitas que del horrible y asqueroso pecado que anoche cometí, vaya a nacer un niño. ¡Ayúdame! No quiero casarme tan joven, además, yo no quería, ella, poseída por el demonio me tentó, me provocó. ¡Qué diría mi novia y sus familiares! Que con la criada. Ellos que son de la liga. ¡Oh, no! Señor, te lo suplico) Cordero de Dios, ruega por todos los pecados del mundo. ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! Padre nuestro que estás en los cielos... Dios te salve María, llena eres de... Socorre a los necesitados. Protege a los desamparados. Bríndales la luz a los perdidos. Ruega por ellos. Ruega por él. Ruega por mí. ¡Tacos! ¡Tacos joven! ¡Paletas! ¡Paletas! ¡Merengues! ¡Merengues! QUINTA VISITA ¡Huy, qué viento tan frío! Y eso que apenas comienza a soplar... Si quiere yo la cobijo y la caliento... ¡Grosero! ¡Majadero! ¡Irrespetuoso! (Ojalá fuera verdad, pero en otro día. ¡Está como para chupárselo!) Mira nomás que anillazo trae esa güereja. ¡Debe costar carísimo! Dios quiera que se le caiga para recogerlo. ¿Y te fijas en su collar? (Ojalá pudiera, entre la bola...) (¡Qué buenota está esa vieja!) Por la señal de la Santa Cruz. (Cordero de Dios, ruega por todos los pecados del mundo) Aquí está el agua bendita, deposite su limosna y tome tantita. Purifíquense, purifíquense, colabore con la iglesia, deposite su óbolo. ¡Tamales! ¡Tamales de chile... (¡Me agarras!) de dulce y sin carne. ¡Sopes! ¡Tostadas! ¡Garnachas! ¡Pasen! ¡Pasen! ¡Aquí está el pajarito que adivina y predice el futuro de ¡as señoritas! ¡Vean mi pajarito obediente que donde quiera se para y se mete! ¡Aquí está el pajarito! ¡Aquí! ¡Aquí! ¡Aquí!

SEXTA VISITA

Tome su derecha. Tome su derecha. No se vaya a la izquierda. No se vaya. Tome su derecha. ¡Eh! ¡Usted! ¡No obstruya el paso! Perdone, padre, ¡Cómo le harán para adornar con tantas azucenas al altar? ¡Debe ser bien caro! Mamita, ¿Por qué están tapados los santitos con ese