Cuando niño

Chapter 4

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Adiós —dijo de pronto y el alma volvióseme negrura. Llegó a mi corazón pavura, quedéme convertido en tonto. Nada pude preguntarle. Ira y pena mi espíritu invadieron. Las horas dichosas de mi lado huyeron. Nada quise reprocharle. La vi perderse en la distancia, lo inefable e indescriptible me invadía. ¡Adiós felicidad! ¡Locura mía! ¡Adiós felicidad! ¡Adiós fragancia!.

Desesperación

Se fue... y se fue como ave errante a vagar por lo sombrío... mustio el semblante y el cuerpo frío, sin fe.

Y como un desgarramiento en lo profundo de mi ser sentí... Y me quedé sin aliento... sufrí.

Mis ojos se volvieron de cristal... de un cristal brillante y transparente... y después... y después muy lentamente... triste manantial.

Y su imagen regresó hasta mi pensar como extraño delirio de mi mente... y mis labios se oprimieron bruscamente para no gritar.

Tristeza

Después que te fuiste... vino con su capa de blancura marchita... cubierta con su máscara de lágrimas... llegó desde la ignota región en la que habita... bañada de amargura...

Después que ya no pude verte... llegó hasta el alma una espina lacerante... y se hundió hasta quedar en lo más hondo... donde sólo se miraba ya triunfante... la tétrica sonrisa de la muerte...

Vacío

Vacío... sin nada que llene las inmensidades insondables de lo intangible... Vacío... como el cielo despejado del otoño... Sin aliento de vivir ni de luchar... Vacío... sin amor y sin amar... sin la hermosa excitación de la esperanza... sin lo atractivo de la ilusión... ¡Vacío! Sin alma... sin corazón.. Sumido en las tinieblas del olvido... envuelto en las frialdades del invierno... ¡Perdido! Vacío... sin algo.. sin poco... sin nada...

Pregunta

Estando ante el señor arrodillado cuando de pronto quedé pensativo, y sentíme de todos cautivo, y sentíme de todos esclavo. No sé que poder tan extraño de mi mente se apoderó; pues mi boca no siguió aquel rezo que era en vano. Mi implorar no escuchaba Dios, que en él yo creía, sufrir me veía y no me ayudaba. Mi ardiente fe que en él confiaba. Preguntaba; ¿Por qué?

Transformación

Han las aves sus cantos cesado y el arroyo calló su murmullo. Quedó muerto el naciente capullo y el verde árbol quedó destrozado. Y ya el cielo de gris se ha teñido, tras las nubes el sol se ha ocultado, todo ya en la penumbra ha quedado, todo ya en el silencio se ha hundido. Todo en negro color se ha cambiado, solitaria y marchita está el alma, ya no hay luna, ni sol, ya no hay calma porque amor en dolor se ha tornado.

Reflexión

Ninguno habrá de amarla como yo, lo sabrá en el transcurso de su vida. Ninguno ha de mostrarle la pasión por mi sentida. Verá que los amores que ella encuentre, serán vanos instantes de alegría. Ninguno ha de brindarle los placeres dl alma mía. Y si quiere cuando llegue hasta al ocaso y su vida como el sol se esté ocultando, si le place, que regrese hasta mi lado, que yo estaré esperando.

Desilusión

Hubo un jardín perfumado y florido, cubierto de orquídeas, dalias y rosas. Formado de azucenas olorosas que invitaban al reino del olvido. Hubo un jardín para mí muy querido, el más amado entre todas las cosas, abundante en flores, flores preciosas que nunca antes habían existido. Pero de pronto en la gris mañana, sin saber cómo se quedó marchito. Y se esfumó el verde. Y se esfumó el grana. Y el fértil jardín se volvió granito. Aquella ilusión se quedó lejana como un recuerdo transformado en mito.

Semblanza

Y tuve un amor que alejó de mi toda esperanza, amor que pareció semblanza del dolor. Y tuve un amor... y lo amaba como se ama al sol que nunca acaba, como se ama al agua cristalina, como se ama a la vida peregrina, pero se fue, como golondrina. ¿Hacia dónde? No lo sé. Sólo recuerdo el perfumado aliento que brotaba de su boca purpurina, sólo recuerdo el roce de su piel tan fina como el viento. Y tuve un amor... y lo veía, en mis sueños de noche, en mis sueños de día. Lo sentía, lo tenía, lo perdí... Hoy, sólo tengo una ilusión, un gran consuelo: mi anhelo. Sin embargo, yo tuve un gran amor, que se fue... ¿Hacia dónde? No lo sé. Amor que fue semblanza del dolor.

Añoranza

Gratos momentos del amor pasado. Dulces recuerdos del amor sentido. Débil sonrisa por haber vivido. Tiernos instantes que no se han borrado. Bellos minutos que serán soñados y en esos sueños serán revividos. Amorosos momentos recibidos que honda huella en lo interno habéis dejado. Amor, hoy que te has ido a lo lejano, tu recuerdo perdura aquí en mi ser, porque siento que en mí sigues cercano como en gratos instantes del ayer. Permanece callado en el arcano que pronto, pronto he de volver a ver.

Tranquilidad

Hubo una vez que la muerte deseaba que a mi vida llegara destructora. Hubo una vez que a la dorada aurora mirar ya no quería ¡Loco estaba! Si una vez la torpeza me obligaba a pensar que la vida era incolora, que arribaba hacia mí la terrible hora de dormir para siempre, ¡Deliraba! Si hubo ese amargo momento, hoy no existe. Ya su recuerdo quedó en lontananza. Adiós torpe locura. ¡Al fin te fuiste! He roto con mis risas tu cruel lanza. ¡No pienso más en ti! ¡Ya no estoy triste! ¡Porque tengo a mi lado esperanza!

Paz

Del monte y del valle se desvanecieron después de la lluvia los temores. Comenzaron a cantar los ruiseñores y sus cantos más hermosos fueron.

La pradera se cubrió de bellas flores. Los pastos también reverdecieron. Y allá en el cielo las nubes se perdieron y el arco lució de mil colores...

SONETOS PARA DESENAMORARSE

Para ti...

...sombra que creces...

1960

I

Camina viendo al frente siempre sueños de vestirte ropajes diferentes que te hagan olvidar a aquellas gentes que juzgaron tus pasos muy pequeños y verás en los senderos risueños cómo acaban maldades inclementes donde quedan aisladas las pendientes que derrumban a los seres pequeños

No dejes la ternura que libera; permanece volando en el camino; recuerda que se va la primavera y cumple la misión de tu destino: llegar a hacer verdad toda quimera. y olvidar las heridas del espino.

II

Nunca temas perderte en el camino donde alguna piltrafa te acorrale, pues sabrás que así el alma nunca sale si se encierra en la cárcel de su sino como muchos ahogados por el vino que el hambre y la miseria no te iguale a morir como bestia que equivale a extraviar la misión de lo divino

Sé muy bien que tú eliges la grandeza y quieres superar la podredumbre del gusano que loco en su torpeza sólo marcha tras de la muchedumbre sin saber que la auténtica belleza renace sin quedarse en la costumbre.

III

Viste cuerpos moverse en el deseo de encontrar el paraíso perdido en una ansia de fuego florecido que a veces en tu mirada yo veo Vi esa avidez de eterno que ahora leo en las letras empañadas de olvido donde esconde el misterio conocido intentos de librarte del mareo

Y en el brusco movimiento de las pieles se deshizo el encanto de tu infancia, porque sólo te dejaron las hieles de un pasado provisto de fragancia donde nada ha quedado de las mieles sólo el sabor de insólita constancia.

IV

Nunca caigas al lumpen tan podrido amando a esas imbéciles serpientes que clavan el veneno de sus dientes en tu ser obcecado, envanecido. No sigas más la ruta del olvido que te empuja a momentos inclementes cuando sepas que todas esas gentes tan solo han de volverte vil bandido.

Rompe ya tus cadenas con el odio disfrazado de amores cada noche que te acaba y destruye el episodio de alzarte a la cultura con derroche. Elévate a esa altura. Sube al podio donde el sol del saber será tu broche.

V

No mires esa rosa ennegrecida. No pienses que te va a brindar consuelo. Te quiere de rodillas en el suelo pisándote y domándote homicida. Date cuenta que ruegas tu caída creyendo que te diriges al cielo y no piensas que todo tu desvelo es cadena que cuelgas a tu vida.

Si la buscas, te pierdes por cobarde y te humillas rogándole caricias. Te trae perro faldero por la tarde royendo un tonto hueso sin delicias. Reflexiona y elige con alarde vivir en libertad sin sus ardicias.

VI

No merece tu llanto derramarse por causa de esa arena tan desierta que sólo vive entre mentira, muerta, haciendo nuestros pasos estancarse.

No merece la pena fatigarse por quien siempre se debe estar alerta de su vil carnaval y de su puerta que nos usa y después ha de cerrarse.

Aprende a distinguir en los amores a aquél que es de verdad y que te llama; el que lucha por no darte dolores; aquel que no termina en una cama; sino a tu lado te brinda los colores para ser grandioso y siempre te ama.

VII

No caigas otra vez en la locura de creer en la víbora que oprime después de prometerte lo sublime te desprecia y te llena de amargura.

Date cuenta: es falsa su ternura que en mimos y sonriente te reprime; fingiéndote feliz, sólo suprime tus sueños de volar a gran altura.

Es la trampa, la red que te destruye; es cadena que te ata y que te ciega; es enferma ansiedad que te derruye y esclaviza tu vida en torpe entrega. El amor de verdad siempre te influye a ser creación; no lazo que doblega.

VIII

Olvida ya la tonta mascarada que enredó con su baile de traiciones tu débil corazón entre emociones y después te clavó la puñalada.

No insistas en buscar esa mirada que hipócrita te vende tentaciones ni esa boca podrida en sus pasiones que te agacha la frente levantada.

Sólo piensa en amar lo verdadero de tus caminos que te ofrecen alas y llevándote a vuelos duraderos, te elevan sobre inmundas antesalas, do humillado te corren por dinero sin saber apreciar todas tus galas.

IX

No te duela que no te amen los microbios; nada valen junto al fuego que te cerca y te vuelve una estrella que no merca con tan pequeños gusanales obvios.

No te hieran las tonteras de novios del vacío con su existencia puerca, porque tú no necesitas de su alberca donde quieren ahogarte en mil oprobios.

Sonríe y agradécele a la vida que a salvo te quedaste de bajezas; libera el corazón de aquella herida y olvida el falso amor con sus vilezas, porque tienes en manos la subida al gran paraíso de riquezas.

X

Si vas con el señuelo de algún beso de esa boca que muerde tus palabras y desprecia con burlas tan macabras las horas que le brindas por obseso.

¿Qué te dice esa máscara sin seso? Su imbécil esqueleto descalabras con los altos vocablos con que labras su verdad de ignorante flor sin hueso.

Ya comprende que poca inteligencia tiene. Se aferra a seguir en su basura y quiere convertir a conveniencia a aquel que se eleva a la cultura. Si en todo contradice tu paciencia, mejor será dejar su sepultura.

XI

Si te quedas esclavo de ese sexo, no podrás continuar altos caminos, pues sus flores son solamente espinos que harán todo tu cuerpo un ser convexo

y el dolor, cuando caigas, será anexo al infierno, fracaso de destinos que pudiendo tener mandos divinos terminan de frustrados sin un nexo.

A través de las bellezas, el arte te libra de caricias carnavales y a fuerza de razón, siempre a tu parte, te ayuda a vencer todos esos males que doblegan tu triunfo hasta matarte. No seas más piltrafa de bestiales.

XII

Desoye las sirenas que te envuelven en promesas de falsos paraísos y recuerda que todos sus hechizos tus ganas de triunfar siempre revuelven.

Acaban esperanzas, las disuelven; a tus pasos los tornan indecisos; se aprovechan de ti y hacen sumisos tus sueños de grandezas que no vuelven.

Qué son cinco minutos de la entrega donde sientes tan breves los placeres; después vienen las hambres; la refriega; vendes tu ropa, enfermas, los deberes y la súplica en llanto que reniega por creer en esa clase de mujeres.

XIII

Si quieres una vida de grandeza desprecia la ruindad de la manada que vive a lo animal, enajenada, y sólo te fomenta su pereza.

La sierpe que te acecha, descabeza; arrójala al infierno de su nada y siente cómo queda eliminada la gana que te aferra a la torpeza.

Recuerda que sus cuerpos excitantes tan sólo son pretextos de la doma programada por los amenazantes en busca de vender el vil aroma que acabe con tus fuerzas liberantes de ese fuego creativo que te asoma.

XIV

De noche, cuando caes en su mentira y ruegas humillado y muy sonriente, y escuchas idioteces muy paciente, se destruye tu mente que delira.

Tu carne esclavizada, ciega admira la vulgar tentación de vil serpiente que acaba tu grandeza y que te miente, pues usa tu placer; luego te tira.

Acaba de una vez con el engaño donde tú empecinado te colocas, porque sólo te buscas un cruel daño: desprecios que te dejan esas locas, pues un día no encontrarás el paño que seque tu llanto estrellado en rocas.

XV

No, no temas perderte en el camino donde alguna piltrafa te acorrale porque sé que ahora sabes lo que vale encerrarse en la cárcel de ese sino

y quedar doblegado por un vino donde el hambre y la miseria te iguale a morir como bestia, que equivale, a perder la nobleza de divino.

Hoy sé bien que tú eliges la grandeza y quieres superar la podredumbre del gusano que loco en su torpeza, sólo marcha como la muchedumbre sin saber que la auténtica belleza renace cuando rompes la costumbre.

XVI

Una piedra se queda siempre piedra. Una planta se queda siempre planta, pero un hombre verdadero se levanta rompiendo las cadenas de la hiedra.

Una bestia, de bestia sólo medra y se queda en la jaula que lo encanta. Un hombre vuela a lo alto y no se espanta en volverse distinto a lo que empiedra.

Piensa bien y a animal no te abandones, que un hombre no se queda dominado en la baja vulgar de sus pasiones. Vence al mal y quedando liberado, elige la cultura y sus razones como lo único digno en ser amado.

XVII

Camina hacia regiones transparentes donde un nuevo vigor ya te ilumine y la gloria de la vida destine tu vuelo por las nubes muy sonrientes. Verás que tus temores inocentes no tendrán más el miedo que te espine porque en lugar de que el placer te arruine, te dará sus virtudes florecientes. Decide que el celaje está aguardando para explorarlo en sus grandezas bellas y olvida tantos ratos que llorando quedaste fulminado por las huellas de esa torpe emoción que va minando el sueño de llegar a las estrellas.

XVIII

No te duela que no te amen los microbios. Nada valen junto al fuego que te cerca y te vuelve una estrella que no merca con grises gusanales de los obvios. No te hieran tonteras de esos novios del vacío con su existencia puerca porque tú no necesitas de esa alberca donde nadan sus cuerpos en oprobios.

Tú sonríe lo bello de la vida que a salvo te dejó de las bajezas; libera el corazón de aquella herida y olvida el amor falso en sus vilezas porque tienes a mano la subida al vero paraíso de riquezas.

XIX

Donde aún quede un rincón atormentado, de inmediato haz tu limpia de azucenas y rompiendo locuras y cadenas domina al corazón enamorado.

Y aunque exista la herida del tornado que le ató su violencia de condenas, cúralo, transformándole las penas en bella ensoñación de lo olvidado.

Serás tú la esperanza que se eleva a enjoyadas regiones sin temores donde sientas la fuerza que te lleva a otro tiempo desprovisto de dolores y con tu sed de ternura releva el campo del ayer con más fulgores.

EPÍLOGO

A los 18 años escribí mi primer libro de cuentos: CUENTOS PROMISCUOS una obra satírico burlesca donde las voces van dando vida a los personajes de un mundo adorador del vacío, publicado en 1964 cuando yo tenía veinte ...pero para entonces distaban ya cuatro años en que había dejado de ser niño. Antes, en 1962, había escrito sobre tal experiencia: IMÁGENES OCULTAS* que di a conocer en 1963. Lo incluyo aquí como un apéndice, porque en algo representa la pérdida de mi niñez.

DOMÍNGUEZ

HIDALGO

IMÁGENES

OCULTAS...

1963

A los que sufrieron...

A los que sufran...

A los que sufrirán...

lo inaudito...

lo inefable...

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Flama inapagable que agiganta los infiernos interiores... lumbre que va creciendo... aterradora... como el incendio de un bosque... destructora... Ardor impetuoso... tétrico fuego... vas dejando mis llanuras devastadas... sucumbo... como hierba... ante tu paso... nada resiste tu cálido vigor... todo cae doblegado... en cenizas convertido... Flama inapagable que agiganta los infiernos interiores... y creces... sin la esperanza de volverse sol...

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Eterno dolor callado... que navega en los recónditos mares... indecible para siempre... escondido en lo más hondo... pavorosamente trémulo... Eterno dolor eterno... sufrir callado... padecer ignoto... indefinidamente melancólico... consecuentemente triste... Voces enmudecidas... de temor petrificadas, nunca dirán lo verdadero... y se desangran por callar lo oculto... y se desgarran en lamentos mudos... Voces que quieren escapar del yugo... al que se hallan prisioneras... casi muertas... sujetas a pesados hierros... Voces que intentan profanar el aire... mas no pueden... Quién sabrá lo que encubren... lo que quieren proclamar abiertamente... carcajadas lacerantes... lágrimas mortíferas... maléfico rugir de tempestades... Quién entenderá los tristes ayes... quién podrá compenetrarse con las voces que aparecen en lo inmenso... imágenes ocultas... transformadas en símbolos dolientes... sublimes de dolor... del eterno dolor del mundo eterno... del profundo palpitar de lo profundo...

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Fue cayendo lentamente... del celaje indefinible... y se introdujo en alma sin estrépito ni ruido... Y cuando estaba en lo interno... e imperaba entre lo incierto... como las aguas que invaden en marejadas terribles las playas más apacibles... la purpúrea materia... quedó prisionera... y aunque agitándose estaba... marchita permaneció... Y en la inmensa nebulosa que formaba la tristeza... una lánguida sonrisa... por el llanto humedecida... mueca densa y dolorosa brotó...

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En esta soledad agonizante... de pétreos murmurios angustiosos... de nítidas congojas... rodeado por la bruma del dolor... lloro... En esta soledad... en cuyos brazos... me deslizo como hórrida serpiente... sin peligro amenazante... exuberante de veneno... sonrío... En este remanso de quietud desnuda... de espectral y terrorífico silencio... de monstruosos y fantásticos hechizos... embriagado de elíxir sensorial... sufro... En el seno de la paz atormentada... por horrendas y terríficas visiones... que aparecen... cual la niebla matutina... y se pierden... como el humo en lo intangible... así estoy en amoroso abrazo... con lo imposible...

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Se extiende lastimera por los aires... borrasca anímica del mundo... extraños temblores diamantinos... resultantes de quiméricos ensueños... recorren los funéreos valles... y se convierte en sollozar sin lágrimas... flores ausentes de inmortal perfume... crisálidas agonizantes... luciérnagas sin luz... Lamento inmaculado de los vientos... gritad la pesadumbre que me invade... gritad imperturbable mis angustias... estériles anhelos... inútiles deseos... Lamento inmaculado de los vientos... extiende el incógnito dolor perpetuo... zozobra de la interior nave... nave que va siempre en busca de lo irrealizable.

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Supersónicos aviones... pensamientos... agitan las atmósferas secretas... alma, corazón... rugen con fiereza inescuchada... pavoroso estertor... Supersónicos aviones... cruzan las barreras de los tiempos... y en su vuelo metafísico... van más allá del más allá... La atmósferas prorrumpen afligidas... quieren fundirse con las aves gigantescas... pero están para siempre condenadas... serán las estáticas materias... Se agitan las atmósferas inmóviles... y más se ahondan en quietud... porque sólo supersónicos aviones... han de arribar hasta el insólito planeta... enigma indescifrable de mi llanto... de mi interno llanto...

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La noche se acerca en lentitud serena... trauma desgarrante... nido en el que se acumulan los pesares... lecho con espinas adornado... negras fauces hambrientas de las sombras... Solemne malestar... congoja sin sentido... ansiedad suprema... desamor eterno... abierta vehemencia... soliloquio interno... Ya la noche se aproxima... terrífico parto de miedo... infierno de llamas oscuras... grito estentóreo de muerte... La noche que da pavura... la noche que da pavura... la noche que da pavura... en la soledad...

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Las almas se impregnan de tristeza cuando arriba la noche y están solas... quisieran remontarse a un indeleble e infinito paraje sensorial... Mas no pueden en su intento... frustrado por callados gritos y se asfixian en constantes luchas por sobrevivir al fuego interno... averno que con alas remontado se transforma en fantasías... refulgentes paraísos... Invisible tirano de la vida... que en segundos que parecen siglos... pugnan por volverse sempiternos...

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Laberíntico sendero lacrimoso... frenético surgir de perlas... formado entre vértices terribles... abrupto... escarpado... montañoso... Laberíntico sendero tormentoso... cúmulo de anhelos imposibles... enigmático desorden de campanas... intranquilo sollozar del alma triste... A dónde... hacia dónde dirigirse... por la ruta de las Flamas... por la senda de la nieve... por el rumbo de los vientos... Laberíntico sendero lacrimoso... déjame ver tu conclusión...

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Todo fue como un ensueño... con los deseos apresados en lo interno de lo vivo... Fantasías, volcadas todas, en frenéticos disturbios que encerraban lo agitado de lo siempre concebido... Tétricas sombras... reflejo de lo inconmensurable... de lo reprimido que en bella realidad palpable de la mente fue naciendo... Todo fue como un ensueño de lo mil veces deseado y perpetuamente oculto...

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Cuando todo haya llegado al gran final... y absorto ante el dolor me inclino, entonces ya no habrá más esperanza... ni ilusión... Cuando todo se convierta en invisible y nada a los sentidos llegue, entonces surcarán dentro del alma aromas de jardines celestiales... sonar de los sacros campanarios... Cuando todo se convierta en nada... cesarán los espasmos angustiosos... no habrá más cristal en las ventanas... ni más ruido en los castillos interiores... Cuando todo haya llegado al gran final... la eterna majestad omnipotente... dirá si merezco bien o mal...

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Escucho el eco de una voz lejana... se oculta invisible en los espacios... y dulce... melodiosa... en mí penetra... como el canto de fantástica sirena... misteriosa invitación... Vibra el corazón con entusiasmo palpitante... cómo lámparas de prismas cristalinos... como el aire candente del desierto... como gota al resbalarse en una hoja... Y quiere liberarse... huir de su prisión... en donde la voz extraña habita... lugar desconocido... paraje misterioso... perdido en lo distante... inaccesible apartado...

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Tal vez algún maravilloso día... palparé las blandas durezas de tu desnudez... y la tierra y el cielo se perderán en infinito abrazo... hecatombe sensorial... éxtasis sublime... dos trémulas mariposas recorrerán tus llanos... tus montañas palpitantes... y tus tropicales valles... Tal vez... algún maravilloso día... me adueñaré de tu silvestre lozanía... revolveré con ansiedad la tersura de tus selvas... y cortaré las flores tus primaverales jardines. Tal vez... algún maravilloso día... en diabólico gemido... nuestros volcanes harán erupción... torbellinos de fuego saldrán por nuestros cráteres... fuego interno que surgirá soberano... Todo habrá de transformarse en bermellón paisaje... Tal vez... algún maravilloso día... las llamas y los ríos... uno solo serán...

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He llegado hasta el final del horizonte... envuelto entre sedas invisibles... El viento trató de desasirlas... mas no pudo el furor que puso en ello... Un fuerte afán me protegía... Surco la estratósfera ignorada... Llego al punto más lejano del oriente... Me encuentro con el sol frente con frente... y un furioso combate principiamos... Con puñales de marfil lo hiero... En lúbrico vaivén lo venzo... Mis carnes se confunden con el sol... Candente me llaga todo el cuerpo... y en sus cálidos rayos muy envuelto... feliz perezco...

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