Cuando niño

Chapter 1

Chapter 12,888 wordsPublic domain (Wikisource)

ANTONIO DOMÍNGUEZ HIDALGO

CUANDO NIÑO...

Poemas de infancia y adolescencia

1950-1960

Primera edición 1986

“ Da bambino il bene più grande che c´è è l´ingenuità, ma poi... se ne va.” * “Cuando niño, el bien más grande que hay es la ingenuidad, pero después... se nos va.”

Canción del Festival de la Canción Italiana de San Remo 1968.

CUASI-JUSTIFICACIÓN

En este libro reúno la mayoría de los escritos que mi madre conservó afanosa como si hubieran sido sus joyas más preciadas, cual aquella célebre matrona romana. Asombrada y asombrosamente coleccionó con amoroso cuidado, lo que su hijo, desde por lo menos los siete años de edad, cantaba, borroneaba o dibujaba en papelillos y libretas. Gracias a su sensibilidad innata, no obstante la humildad de su cultura, el ahínco que ella depositó al ir reuniéndolos poco a poco con maternal paciencia, permitió que no cayeran en una irremediable destrucción. No son otra cosa más que muestras de los inicios de mi vocación comunicativa a través de la palabra hablada, escrita o cantada que permanecían ya amarillentas en un viejo arcón guardado celosamente en el ropero materno. Nacieron acaso de mis canturreos, de mis monólogos o de mis diálogos con la aún frescura urbana de entonces o de mis asombros ante la Naturaleza aún no opacada por la insolencia de la ambición y el humo. En ellos se encuentran las emociones de mis hallazgos con la gente que veía desde la azotea de mi casa: los escribanos y su público en la nostálgica Plaza de Santo Domingo en la ciudad de México donde nací. Luego, cuando pude escaparme hasta ellos, comencé a enterarme de las historias que las personas les narraban para que les dieran formato de carta. Era como encontrarme con hacedores de mundos. Allí, calle de Brasil 29 esquina con Luis González Obregón, en otros tiempos, calle de la Encarnación, y en otros todavía más lejanos, parte del espacio que ocupaba la gran escuela de la unión y de la disciplina, el Calmecac de mis abuelos tenochcas, había nacido y hacia 1950 ya podía leer y escribir. Sobre todo escribir. Navegan así por sus versos naïve las sorpresas de mis escapes al más allá... el Zócalo, la Lagunilla, Tepito, la Alameda, San Juan de Letrán... el centro histórico; o Santiago Tlatelolco, Chapultepec, Xochimilco, Teotihuacan. Y las viejas librerías de mis ensueños, entre laberintos de estanterías: Robredo, Navarro, Porrúa, Zaplana. Desde mi solitaria unicidad infantil las palabras constituían mis divertimientos, mis juguetes de imaginación, las concreciones de mi fantasía y de mis experiencias crecientes. Me he atrevido a publicarlos ante la insistencia constante de muchos apreciados amigos y discípulos que vieron en ellos, cuando se los descubrí con gratitud filial, textos cuyo reflejo bien puede proyectar las inquietudes, las vivencias, las emotividades, de otros niños y adolescentes, quienes también se sientan marginados a la soledad de sus creaciones, como siempre, felizmente por convicción, lo he estado yo. Acaso, por curiosidad, sobrevivan a sombríos desprecios. Gracias, Nonantzin. Pero también a ti, Totatzin, porque me enseñaste a cantar...y a no quedarme callado cuando se tiene algo que decir.

{|width=100% |Entre los siete y los nueve |- |Entre los diez y los doce |- |Entre los trece y los quince |- |Estremecimientos |- |Sonetos para desenamorarse |- |Epílogo |}

ENTRE LOS SIETE Y LOS NUEVE...

POEMAS DE LA AZOTEA

I Salgo a la azotea. Es como una sábana de ladrillos donde la alegría me espera. II Me asomo a la plaza... tanta gente se pasea y yo sin alas. III Desde una esquina miro la fuente... cantando me saluda y baila para mí. IV Con el pelo recogido Doña Josefa suspira: Este Domínguez también todo mira. V Qué iglesia la de Santo Domingo... Se me pone en frente y no me deja ver más allá. VI Las palomas se caen sobre los prados y buscan de comer con ansias. ¡Qué triste vida la de recoger migajas! VII Como los gorriones que revolotean, brinco y salto en mi azotea. Ellos como que me ven y yo dejo que me vean. VIII Comerás, comerás, gallinita, comerás el maicito que en el suelo tirado está, porque si no te lo comes, los pajaritos te lo quitarán y cuando quieras comerlo, ya nada tendrás. IX. En la pileta del lavadero yo me siento marinero. Con mi lancha de papel pienso el mundo recorrer. X Allí está tan misteriosa la escalera hacia la calle y como víbora me dice: anda niño, escápate. XI Me quedo quieto, muy quieto, como pensándolo mucho, y aunque ninguno me crea, yo prefiero mi azotea. XII Desde mi azotea se mira mucha gente que no mira y mientras la voy mirando me gusta adivinar cantando lo que les está pasando. XIII Ese gran señor de gris se siente la gran lombriz. Y esa señora de verde parece rata que muerde. XIV El hombre del camisón de seguro es muy panzón. La dama de gran sombrero es hija de un maromero. XV Y la señora que llora al lado del maquinista, de seguro está contándole toda su historia. XVI Y allí llega el pescadero al pocito del zaguán. ¡Cuántos pescados bonitos! ¡Quién los pudiera comprar! XVII Un jardín se va moviendo entre el asfalto. Es la florera que llega carga y carga sus canastos. XVIII El bolero de la esquina limpia y limpia los zapatos. Lo único que me preocupa: ¿Por que él siempre anda descalzo? XIX Qué tortas las del tortero con su canastón de mimbre. Parece el bueno Jesús que a todos tortas les sirve. XX Aquí en mi azotea hay un mundo que me habla a cada momento y no es cuento. XXI En los ladrillos de la azotea descubrí un hormiguero. Las hormigas desfilando parecen un hilo negro. XXII Entre las sábanas de los tendederos juego al teatro y soy un títere que bailo y canto. XXIII Entre tanta tubería salto y salto. Si tropiezo pierdo y si no, gano. XXIV Lava y lava la lavandera. Siempre lava y lava y lava. ¿Cuál será su día de fiesta? XXV Qué escándalo en la calle. Me asomo y veo un desfile. Muchachos sin camisa se burlan y se ríen. XXVI ¡Cuántas carcajadas lanza la gente! Un chico va encadenado. Como un perro se defiende. XXVII Desde la ventana una señora les grita y les lanza muy furiosa agua podrida. XXVIII Tanto gentío me asombra y me asusta. Parece con sus rugidos un dragón que zumba y zumba. XXIX Desde mi azotea todo se ve mejor. Está uno cerca del cielo y a un ladito del sol. XXX Mariposa de colores enséñame cómo vuelas y cómo llegaste jugando a mi azotea. XXXI En todos los rincones de mi azotea juego y juego; hago castillos con piedras o carreteras con gis; cochecitos con cartones donde paseo a una lombriz. XXXII Debajo de un lavadero hago mi escondite y espero a que me rescaten como en el cine. XXXIII En mi selva de macetas soy Sabú el aventurero y entre las ramas me escondo de ese malvado arenero. XXXIV Hoy lavaron una alfombra y a secarse la tendieron; a volar dijo una voz y cuando yo me subía que despierto de mi sueño. XXXV Querida azotea, tú eres mi amiga; nunca te enojas con mi alegría. XXXVI ¡Qué azotea bonita! Tú eres mi compañera en el otoño o en primavera XXXVII Corro a todo lo ancho, corro a todo lo largo salto a todo lo alto y aún me sobra espacio. XXXVIII Desde la cocina mi madre dice a comer. Yo le digo a mi azotea al rato te vuelvo a ver.

POEMAS DE LOS COLORES

I El cielo sin estrellas es muy negro. Cierro los ojos y todo lo miro negro. Negro, negro; sin color. ¡Qué negrura de carbón! II Azul es el cielo. El mar es azul. Con tantos azules, me visto de azul. III Amarillo es el pajarillo. Amarillo es un canarillo. Amarillo es el platanillo que come con un bolillo. IV Al verde lo miro muy verde y más verde lo quiero yo ver Tan verde como un arbolito y como el pasto también. V Roja es la manzana. Roja es la sandía y rojos mis labios en cada mordida. VI Blanco el algodón. Blanquita la nieve. La lunita blanca y mis limpios dientes. VII Rosa es un rosa. Rosa es un clavel. Si pinto mi cara, de rosa es la piel. VIII Quiero un poquito de café para dejar de tomar té o un chocolate que también, es color café. Quiero un café, café café, café con leche me tomaré. IX Naranjita anaranjadita de color naranja es tu juguito anaranjado con que me quitas la sed. X Morada es la ciruela; morado es un listón. Si llego tarde a la escuela, muy demorado estoy. XI Una nube gris más otra nube gris anuncia que la lluvia no tarda en venir. XII Guinda es la ciruela; guinda el pantalón. Es el rojo fuego que se chamuscó. XIII Coloreando, coloreando todo se hace de color con colores colorines rojo, verde, amarilló; azul, guinda, anaranjado, cafecito o moradó: rosa, negro, gris o blanco coloreando pinto yo. Coloreando, coloreando dibujo yo esta canción y aquí se acaba cantando, colorín, coloradó. XIV Le doy color, lo pinto bien y así no sale nada al revés. XV Si perdiera mis pinturas ya no dibujaría, pero tendría las palabras y con ellas cantaría; así no me aburriría.

POEMAS DE LAS ESTACIONES

I La mañana está muy pálida y como el sol no salió parece que está asustada, pues le falta su calor. II Aquí en invierno no hay nieve como en lo demás del mundo. Me da risa Santa Clos: forrado, mientras yo sudo. III Dicen que hace frío, pero no lo siento. Con tanto calor se me hace que es cuento. IV Árboles de navidad se ven en las tiendas como que los ponen para que nos vendan. V Las campanas de papel no suenan como las de Santo Domingo Las estrellas de cartón no brillan como las del cielo que miro. VI La luna cascabelera repetía una canción: diciembre está terminando. Brinca y brinca mi corazón. VII Se fue el año viejo. Llegó el año nuevo. y vistió con gorro al niño de enero VIII El diez de febrero cumpleaños la Guille. Le doy un abrazo y una flor que brille. IX Una cancioncita me viene a los labios y me va diciendo que ya llega marzo. X Hoy es seis de marzo. Nació mi mamá. Le da de regalo un beso papá. XI Cuando se abrazan, cuando se besan, Sé por qué me aman. Sé por qué rezan. XII Enero loco, marzo otro poco, es lo que digo en esta canción. Mi papá es de enero, mi mamá de marzo; ahora comprendo porqué así soy. XIII Ya va pasando el mes de abril y la maceta se ve feliz. XIV Ya no hay ensayo en el mes de mayo la primavera bailando está entre las flores del festival. XV Un solo día para las madres. Es muy injusto una fiesta así. Toda la vida y diario diario, porque sin ellas quién va a vivir. XVI Entre mañanitas va mi cumpleaños, el trece de junio, cerca del verano. XVII Qué felicidad porque va a llover, porque voy a ver mil gotas caer. XVIII Corre agüita cristalina por el desagüe que las gotas saltarinas siguen de baile. XIX Sobre las láminas de la cocina cae el aguacero. Yo me acurruco junto al bracero. XX Las gotas cristalinas alegres bailotean y con sus crinolinas el aire las pasea. XXI Oh Toño, oh Toño, me grita mi abuela. Otoño, otoño se acaba la escuela. XXII Caen las hojas en la plaza. Las calles se llenan de hojas. El viento mueve la ramas y arrulla a las mariposas. XXIII Las noches se hacen más largas y se va sintiendo frío. Pobrecitas de las flores no hay quien pueda cobijarlas XXIV Octubre se va. Noviembre aquí está y el día de los muertos su ofrenda tendrá. XXV Flaca la calaca la calaca flaca como nada come ya no hace ni caca. XXVI Esta calavera perdió la mollera mejor la convierto en mi azucarera. XXVII Otra vez llegó diciembre y el invierno regresó. Todos se visten de fiesta por el niño que nació.

POEMAS DE LAS PALABRAS

I Yo no les pido juguetes a los Santos Reyes. Tengo muchas palabras con las que juego. II Hago nudos de palabras y las desato de nuevo. Luego las pongo a bailar con la música del eco. III Las palabras son soldados que las hago combatir y al final de la batalla se mueren por escribir. IV Las palabras son carruajes que nos llevan a las ferias donde un carrusel de cuentos en vueltas se deletrean. V Palabras no estén dormidas. Ya las quiero despertar. No sean flojas palabrillas, vamos, vamos a cantar. Sálganse del diccionario para poderlas juntar. Si no fuera por ustedes, con quién voy a platicar. VI Qué grande amigo eres tú, mi diccionario Sopena porque siempre encuentro en ti las palabras que me suenan. VII La luna redonda parece una esfera en el árbol negro de tantas estrellas. VIII A lo lejos ladra un perro y un ferrocarril aúlla, cómo quisiera viajar, pero a la luna. IX Anoche soñé, soñé, que la luna me miraba y entre sonrisas de plata una perla me obsequiaba. Desde lo alto del cielo llegaba hasta mi ventana y contemplando mis ojos con voz muy linda cantaba. Duérmete angelito mío, duérmete y no temas ya, porque siempre aquí a tu lado la vida te cuidará. Anoche lo soñé, anoche, pero hoy he despertado ya, y sé quién era la luna: ¿Quién? Tú, mamá. X Muy de mañanita cuando me levanto me lavo los dientes y después me baño. Solito me visto. Solito me peino y cuando estoy listo me ensucio de nuevo. XI Mi padre trabaja y canta y luego de trabajar otra vez con su guitarra a mi madre cantará. XII En la fiesta del domingo mis papás bailaron tangos y la gente muy contenta ya se acababa de aplausos. XIII Si mi padre toca la guitarra y junto con mi madre canta, ¿por qué cuando canto yo, lo que canto les espanta? XIV Me gusta La Zarzamora y también El gato viudo. Pero cuando oigo a Cri crí, con él en verdad me aburro. XV Los patos sólo hacen cuac y no cantan tonterías. Las ranas siempre hacen croac cuando llegan las lloviznas. No veo animales que hablen, sólo en las películas. XVI En la tinaja donde me baño puse un tezontle muy colorado y yo jugaba a que era un islote dentro del agua. Sus habitantes eran hormigas y ni una había con un paraguas y muchos menos vestían enaguas. Con este experimento acabé con ese cuento. XVII Hoy un señor me pidió que le cantara español y que me pongo a bailar un zapateado en su honor XVIII Dicen que es un gran poeta que vino triste de España porque allá un hombre feroz se apoderó de su patria. XIX Cómo me gustan Los churumbeles cuando yo escucho sus cascabeles. Yo me siento la canción del Gitano señorón. XX Hoy me sentí cual Colón. En la radio descubrí una graciosa canción aunque bien no la entendí su música me gustó. Hablaba de Canadá pero en italiano está. XXI Había una casita pequeñita en Canadá creo que es lo que dice y es en la hora italiana donde la repiten. XXII Quiero aprender italiano para entender las canciones que transmiten por la radio y me llenan de emociones. XXIII Entre tarantelas y los Churumbeles me paso tardes enteras cantando con cascabeles. XXIV Hoy el poeta me dijo que si amaba las palabras les diera mucho cariño cada vez que voy a usarlas. XXV Hoy que cumplí mis nueve años me asomé alegre al balcón y vi pasar por la calle como muy triste a Don León. Don León, Don León, aquí estoy; espéreme un momentito. Le quiero leer mis versos y entonces él se sonrió. XXVI El cielo que es un gran mago se ha puesto su traje brujo, se ha engalanado con joyas y se ha adornado con lujo. Luce una capa bordada. con brillantes lentejuelas, que cierran y abren los ojos. Son las sonrientes estrellas XXVII Tantas estrellas son rosas en los jardines del cielo. Son como alhajas perdidas en todo el gran universo. XXVIII Tienes buen ritmo chiquillo me dijo el señor Don León y alegre como un loquillo me palpitó el corazón. XXIX Cuando estoy solo de noche y siento miedo las estrellas con sus luces me dan consuelo; son los ojitos de Dios...creo. XXX Las palabras me ayudan a salir de dudas y cuando las combino me hablan divino. XXXI Por las noches se pasean los gatos y la luz de la luna los hace mil garabatos. Maullando se les oye un gran rato hasta que los calla algún zapato. XXXII Miro la ventana: ya casi es de mañana. Amanece, amanece y un gran gusto me aparece. XXXIII Buenos días: ¡qué alegría! Buenos días: ¿cómo está usted? Buenos días señora luna, mire que ha salido el sol. Buenos días: señora flor. Ya el rocío le dice adiós. Buenos días fantasía; ya la noche se nos durmió.

POEMAS DE LA ESCUELA*