Cristóbal Colón y el descubrimiento de América, Tomo 1 Historia de la geografía del nuevo continente y de los progresos de la astronomía náutica en los siglos XV y XVI

Part 28

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[401] Se lee también _Darmar_, habitación de las serpientes, por Danmar. Tal es el espíritu conservador de los geógrafos que temen olvidar que el mapamundi de Ortelio, trazado en 1587, presenta, no sólo las tres islas de San Brandón, las Siete Ciudades y el Brasil, sino también, al Norte de las Azores, la isla _Demar_.

[402] PTOLOMEO, lib. IV, cap. 8, pág. 114.

[403] Tales son también las explicaciones dadas por Ménage y Bluteau. Este último dice, en su gran Diccionario portugués: «ilhas oppostas ou frontrairas as grandes ilhas da America». Formaleoni (pág. 28) considera arriesgadísima esta etimología. Véase también GIOVANNI ANDRES, en las Memorias de la _Academia Ercolanese Archeologica_, 1822, pág. 132, y TIRABOSCHI, _Storia della litteratura italiana_, t. VI, p. I, pág. 189.

[404] Tomo I, pág. 127, ARISTÓTELES, _De Mundo_, cap. 3, páginas 392, 20; BEKK, _Proclus in Tim._, pág. 54; Felipe Cluvier ha visto en ella «Americam y Magellamcam». _Animadv. in Apul._, pág. 414.

[405] APPULEII, _Opp. ed. Geverk._ Elmenhorst, 1621, pág. 59.

[406] Véase, en el pasaje sobre los volcanes: _Vesuvius noster_; y la intercalación de una observación curiosa respecto á una caverna llena de ácido carbónico en Hiérapolis, en Frigia, «gas que por su peso (específico) permanece en los sitios bajos». (Compárese APULEYO, páginas 64 y 65, con ARISTÓTELES, _De Mundo_, cap. 4, páginas 395, 20 y 30.) Se refiere al Plutonium ó cueva Charoniena de Hiérapolis, descrita por STRABÓN, XIII, página 629, Cas., y por DION CASSIO, lib. LXVIII, cap. 27.

[407] En Pizigano (ZURLA, _Viaggi_, t. II, pág. 323). Mr. Buache creyó leer en su calco Bracir.

[408] En el _Portulano Mediceo_ de 1351, y en el notable mapa de la Biblioteca Pinelli que posee Mr. Walckenaer, cuya redacción según el almanaque que contiene, se hizo entre los años de 1384 y 1434 (BALDELLI, t. I, pág. XXX; WALCKENAER, en la traducción de la _Geographie_ de Pinkerton, t. VI).

[409] En Bianco (ZURLA, t. II, pág. 334) y en Fra-Mauro, cuyo planisferio es de 1459. No se encuentra isla de este nombre, ni en el mapa de Marino Sanuto, que parece ser, al menos, cuarenta y cinco años anterior á Pizigano, y que no omite las 358 _Isolle beate et fortunate_, próximas á Irlanda, y muchas otras _bonæ insulæ_ del Atlántico; ni en el globo de Behaim (1492). Sin embargo, siglo y medio después de la colonización de las Azores por los portugueses siguióse poniendo una isla del Brasil al oeste ó noroeste de Corvo. Jobst Ruchamer, en la colección de _Viajes_ publicada en Nuremberg en 1508 (_Sammlung von Reisen_, cap. 76), llama á la isla Berzil, isla _Brisilge_.

[410] _Rel. hist._, t. II, páginas 676 y 703. Ralegh convierte en la Guayana el Guarapo ó Río Europa; y Malte Brun, á pesar de ser tan juicioso, hace de las palabras españolas _se ignora el origen_ la frase «río Oregán ú Origán».

[411] _Antiquit. ital._, t. II, déc. XXX, páginas 894-899. En la tarifa de los Ferrareses de 1193, la frase _grana de Brasill_, puesta delante de _pipere_, _zucaro_ y _zafrano_, podría engendrar alguna duda; pero en la tarifa de los Modeneses de 1376 la palabra _grana_ no existe, estando en cambio la de _carga_ (_soma_) _di Braxilis_. La palabra _grana_, aplicada después á la cochinilla de América, designaba en la Edad Media el _Coccus polonicus_ y el _Coccus lacca_ de la India, mezclado al producto del _Croton lacciferum_ (en sanscrito, _lakcha_). Ignoro el origen de la denominación de _grana de Brasile_, de _rojo ó laca de Brasile_.

[412] _Memorias sobre la antigua marina, comercio y artes de Barcelona_, t. II, páginas 4, 17 y 20. En la tarifa de Collioure, en el Rosellón de 1252 encuentro _canquas de brazil_, _laca_ y _grana_, como tres objetos distintos.

[413] RENAUDOT, _Anciennes relations des Indes_, pág. 5; EDRISI, pág. 33. Alrami es probablemente una corrupción de Ramani (Ramni, Lamery), que designa la isla de Sumatra (SPRENGEL, pág. 176). Edrisi describe el _carcaddan_ ó rinoceronte de la isla Alrami, pero le atribuye un cuerno solo, lo mismo que hace Marco Polo al hablar del rinoceronte ó Leoncorni de la Gavia Minore (lib. III, cap. 12; BALD., t. I, pág. 240; tomo II, pág. 393). Seguramente el rinoceronte de Sumatra es bicornio como el de África, del cual, por lo demás, difiere mucho; mientras el rinoceronte javanés es unicornio, como el rinoceronte del continente de la India.

Este dato de geografía zoológica no debe, sin embargo, obligarnos á admitir que los nombres de Alrami, Ramani ó Java Minor designan más bien la isla holandesa de Java que la de Sumatra, porque se oponen á ello otras muchas razones discutidas por Mr. Marsden. Los marinos árabes observaron muy poco, sin duda alguna, el animal vivo y, conociendo más á fondo el rinoceronte del continente de Asia, ó, por mejor decir, su gran cuerno, que se usaba como vaso apropiado para descubrir el veneno en un licor, sus descripciones no pueden ser minuciosamente exactas. El mismo Mr. Marsden, en su excelente obra relativa á Sumatra, publicada en 1783, habla también (página 140) del único cuerno del rinoceronte de Java, y en la tercera edición (pág. 116) supone que en Sumatra hay dos rinocerontes, uno unicornio y otro bicornio. Por lo demás, los elefantes que faltan en la isla de Java, y que el viajero árabe, traducido por Renaudot encontró el año 851 en Ramni, son un dato zoológico más incontestable aún de la identidad de Ramni y de Sumatra (Samantara).

[414] Encuentro el nombre _bakkam_ (lignum rubrum), cuya raiz probablemente no es semítica (porque _bakama_, _morbum contraxit_, no tiene sentido), en el geógrafo Yakuti, que pertenece al siglo XV y que habla de la madera del bresil de Ceylán, ya mencionada por el viajero árabe que tradujo Renaudot (DE GUIGNES, en _Notice et Extr. des man._, t. II, pág. 411).

[415] _Il Milione_, lib. III, capítulos 8, 14 y 35 (BALDELLI, tomo I, pág. 164; t. II, páginas 384, 398 y 454). Marco Polo, ed. de Marsden, pág. 612.

[416] _Sumatra_, pág. 95. Ainslie, pág. 196. El _sapang_ es muy buscado en el archipiélago de la India para el tinte rojo.

[417] _L. c._, pág. 42. GARCÍA, AB HORTO (_Aromatum hist._, 1590, libro I, cap. 17, pág. 69), conocía ya el nombre sanscrito _chandana_, y lo distingue de la madera de bresil (sin duda el de las Indias occidentales), del _Lignum santali rubri_. Al _chandana Cæsalpinia sapan_ se le llama también en la India (_Roxb. Flor. Corom._, t. I, pág. 18) _Bukkan-Chitto_ de los Telingas.

[418] Véase acerca de este Portulano veneciano, muy raro, á Morelli, _Lettera rarissima_ de Christoforo Colombo, pág. 63. La isla Colombo de Pedro Coppo da Isola, terra dell’Istria, es la _ixola di Colombi_ de Bianco; según Buache, Fayal. En cuanto á la isla Ventura, que el Portulano de los Médicis considera también como sinónima de su _isola di Colombis_, véase BALDELLI, páginas XXX y CLXX.

[419] Quizá provenga de _brand_ y _brennen_ (alemán), y de βράζω, hervir con violencia. En el latín de la Edad Media empléase _braza_ por _pruna_, carbón encendido.

[420] La raíz sanscrita _bhrâdsch_ (bhrâg), dice Mr. Boppo, significa _lucir_, _resplandecer_, y la _rakta_, _rojo_; _randsch_, _colorear_, _teñir_. Como _anita_, _viento_, procede del verbo _an_, soplar, _brâdchita_, será el adjetivo de _bradsch_, indicando lo que es _reluciente_. Wilson, sin embargo, no acepta esta última derivación.

[421] NAVARRETE, t. III, pág. 288: «In eo portu, dit Americ Vespuce, _bresilico_ puppes nostras onustas efficiendo, quinque persistimus mensibus.» De igual suerte encontramos en Anghiera (_Ocean._, déc. III, lib. 10, pág. 66), hablando del viaje de Solís á la desembocadura del Río de la Plata en 1515: «Navigia coccineis truncis onerat: diximus vocari ab Hispanis _brasilum_, lignigenus id ad lanas fucandas aptum.»

[422] Ordenanzas hechas en 15 de Julio de 1516 (NAVARRETE, _Doc. diplom._, t. II, pág. 339). Es muy posible que algunas especies idénticas á la Cæsalpinia brasiliensis produjeran en tan gran extensión de costas la madera tintórea roja. Yo he cogido con Mr. Bompland en la América del Sur la Culteria tinctoria, que es la Cæsalpinia pectinata de Cavanilles, empleada por los indígenas como materia colorante.

[423] Déc. I, lib. V, cap. 3.

[424] Recuerdo que la Punta del Brasil de la isla Tercera, cuyo nombre ha subsistido hasta nuestros días, está señalada en la carta de Ortelio de 1578. El nombre que en el siglo XIV tenía toda la isla, lo conservó un solo punto de ella.

[425] Edición de Anveres de 1730, pág. 258. El párrafo empieza así: «En la cumbre de un monte que llaman del Cuervo fué hallada una estatua de un hombre puesta á caballo en pelo.» Este monte del Cuervo es la misma isla de Corvo.

[426] Confundiendo las palabras _losa_ y _loza_, se ha dicho erróneamente que la estatua era de una especie de tierra cocida. (_Mem. de l’Inst._, t. VI, pág. 26.)

[427] FREYRE (_Vida do Infante Dom Henrique_, páginas 319-338) dice «antes de 1447»; BOID (_Description of the Azores_, 1835, pág. 317) «hacia 1460».

[428] BOID, _l.c._, páginas 316-318. Antes hemos dicho que ya en 1436 el mapa de Andrés Bianco presenta la isla de _Corvos marinos_, nombre debido, sin duda, á las muchísimas aves que vuelan alrededor de la isla y no al aspecto sombrío de una montaña. No se tiene noticia de erupción volcánica reciente en Corvo, pero en la isla Flores hay un pico con crater.

[429] Mapa de Tofino, corregido con arreglo á las observaciones cronométricas de Mr. Degenes: Corvo, 33° 31′ 4ʺ. Flores, 33° 36′ 34ʺ.

[430] EUST., _Comm._, 64, 10 (BERNHARDY, _Geogr. græci min._, tomo I, pág. 96). Estas estatuas del Hércules Tirio no estaban en el interior del templo de Gades, según dice Philostrato, quien, no reconociendo los caracteres púnicos de las columnas metálicas del templo, añade (y la observación me parece muy notable) que estos caracteres no eran ni _indios_, ni egipcios. _Phil., in Vita Apoll. Tyan._, V, 5. (_Opp. ed. Olear._, pág. 190.)

[431] Memorant autem in qualibet ex dictis insulis (Perennibus) cerni statuam lapidibus constructam et unamquamque statuam esse longitudinis centum cubiterum, et super quamlibet statuam haberi simulacrum æneum retro manu innuens. Hæ statuæ sunt sex: et una illarum, uti fertur, est idolum _Cades_ quæ est ad occidentalem partem Andalusiæ, et nemo novit ullam habitationem ultra illas.» Edrisi, pág. 6.--«Ab insula Majed orientem versus, ad insulam Saha est iter trium brevium dierum. In hac autem insula conspiciuntur simulacra aliquot at litus maris, erectæ dexteræ, quasi innuant aspicienti, ac dicant: Revertere illuc unde venisti, quoniam nulla est a tergo nostro tellus quam adire possis.» Edrisi, pág. 37. El Sionita traduce estas islas Khalidât por _Insulæ perennes_, pero el derivado _Khuld_, aplicado á Paraíso (jardín de la eternidad), prueba bien que se debería traducir como lo hace Mr. Freitag, _Insulæ fortunatæ_. El primer pasaje de Edrisi me inspira alguna duda acerca del _simulacrum_ de bronce que sirve de base á una estatua. He consultado á mi colega de la Academia de Berlín, el sabio orientalista Mr. Wilken, y examinando el texto original, opina que debe traducirse de este modo: Además del ídolo (_sanam_) de cien codos, hay en estas islas una figura de bronce.» _Fauka_, no significa sólo encima, sino también _pretær_. Malte Brun (_Precis. de la Geogr._, t. I, pág. 531) ha confundido las Canarias y las Azores. Las comunicaciones con las primeras nunca quedaron interrumpidas en los siglos XIII y XIV. (ALBERTUS MAGNUS, _De nat. locor._, lib. II, cap. 5; BOCAGE, _Coment. de la Divina Comedia_, II, 331.)

[432] _L. c._, pág. 55. Véase Edrisi, pág, 71, donde habla de los compañeros de Dhulcarnaïn, muertos por los habitantes del mar Tenebroso.

[433] M. Buache ha creído descifrar lo siguiente, en latín bárbaro y en parte ininteligible: «Hæ sunt statuæ quæ stant _ad ripas Antilliæ_; quarum quæ in fundo ad securandos homines navigantes, quaræ est fusum ad ista maria quosque possint navigare et foras porrecta statua est mare _sorde quo non possunt intrare nautæ_.....» Zurla rechaza lo impreso en cursiva, no lee el nombre Antillia y cree reconocer en las últimas líneas: «est mare sotile (paréceme mejor _subtile_, para _aqua tenuis_ ó _mare breve_) quo no poxit tenebant naves.» El exterior del medallón, tras del cual se ve de medio cuerpo la persona, presenta dos figuritas que están, al parecer, dentro del mar con agua hasta las rodillas.

Digno es de llamar la atención que los geógrafos árabes, consecuentes con el principio de determinar los límites de la navegación, admitieran también hacia el Norte de Europa estatuas parecidas á las de Canarias. En Bakui (_Extr. des Man._, tomo II, pág. 529) encuentro lo siguiente: «En una isla próxima á _Bardmila_ hay una elevada montaña, y sobre ella una estatua anunciando que no se puede ir más lejos en la mar.» Bardmila, país de los Francos (cristianos), lo sitúa Bakui entre Irlanda y el país de Khozar, bañado por el Athel (Volga). «El árbol _mauca_, que se cría en la isla de Bardmila, y cuya sustancia encerrada entre el centro del tronco y la corteza, es comestible», me parece ser el pino, cuya parte blanca comen por necesidad, y á guisa de pan, algunas veces los escandinavos.

[434] _Precis. de Geogr._, t. I, pág. 596. En el siglo XVI hablóse también mucho de una moneda con la efigie de Julio César, encontrada, según se decía, en una mina de América, y que Juan Rufo, obispo de Cosenza, envió al Papa (HORN., _De Orig. Americanorum_, pág. 23). Ya el grave Ortelio dijo satíricamente que «la moneda la había perdido el mismo que la encontró».

Respecto á las monedas púnicas de la isla de Corvo que Mr. Podolyn cree fueron dejadas allí por cartagineses náufragos, puestos después en comunicación con la Metrópoli, es sensible que se ignore en absoluto cuál era la época y el estilo de la construcción del edificio de piedra donde estuvo la vasija que contenía las monedas, porque al destruir este edificio las olas embravecidas fué descubierta la vasija en 1749. Creo la verdad del hecho por la sinceridad con que lo refiere el padre Flores, de Madrid.

[435] He aquí el curioso pasaje de la _Cosmografía_ de Thevet, libro XXIII, cap. 7 (edic. de 1575, pág. 1.022): «Estas islas del Atlántico han sido llamadas Essores; también _essorer_ es palabra francesa que significa lo mismo que enjugar ó secar ó poner al aire alguna cosa. Son nueve islas. En la de San Miguel, hacia la parte del Septentrión y en la orilla del mar, registrando entre las rocas los primeros que la descubrieron hallaron un agujero de diez pies de alto y otro tanto de ancho; después de llegar hasta él, atreviéronse algunos á entrar dentro con hachones, creyendo encontrar grandes tesoros; pero vieron tan sólo dos monumentos de piedra; cada uno tenía lo menos doce pies y medio de largo y cuatro y medio de ancho. Los que han visto estos monumentos, trabajados bastante toscamente, me aseguraron no tener rastros de inscripciones, ni otra señal de antigüedad sino el retrato de dos grandes culebras que rodeaban los dichos monumentos y con ellas algunas letras hebraicas de tamaño de cuatro dedos, y tan antiguas que apenas se podían leer; pero un moro, natural de España, hijo de judío, hombre versado en las lenguas, las pinta tales y como aquí las presento, dejando la interpretación de las mismas á los que profesan la lengua de los hebreos. Y por esto puede juzgarse que dicho pueblo hebreo habitó, no sólo en el país de Judea, sino en todo el universo.»

Á esta relación sigue la de la muerte de muchas personas que «por filosofar y visitar las cosas más raras de la isla, entraron en esta profunda gruta y no salieron de ella, de modo que, por miedo á accidentes idénticos, fué cerrada con un muro la entrada».

[436] Las inscripciones de Thevet que me mandáis, me escribe el sabio orientalista, no carecen de interés, y parece que hasta ahora han llamado poco la atención. Sensible es que no tengamos una copia exacta de los caracteres para juzgar su antigüedad y su origen. No resulta claro si la inscripción estaba en hebreo puro, lo que es poco probable, ó si el moro, hijo de judío, la hizo pasar de una escritura á otra. La frase de Thevet, «los caracteres eran tan antiguos que apenas se podían leer», es muy vaga. Aunque algunas letras del alfabeto fenicio tienen semejanza con el hebreo puro, por ejemplo, en la leyenda Karat khadaschath d’Ekhel (_Doctr. nummorum, vet._ p. CLV, t. II, número 5), no debe suponerse que el moro pudo descifrar la frase entera. Si la inscripción era árabe, en caracteres cúficos, debía ser fácil á un hombre de sangre africana trasladar éstos á caracteres hebraicos. Lo mismo en fenicio que en árabe se encuentra _Makhtsal_, que por la terminación en _sal_ recuerda los nombres propios numídicos, por ejemplo, el de Hiempsal. Lo mismo podría leerse _Taal_ ó _Baal ben_; _Martharbaal_ ó _Mathtadbaal_, nombres púnicos bien conocidos (TITO LIVIO, XXI, 12, 45; POLYBIO, III, 84; APPIANO, _Bellum Annibal_, cap. 10); pero convengo en que, dada la escasa confianza que inspira la exactitud de la copia inserta en la _Cosmografía_ de Thevet, cualquier interpretación es arriesgada. Añadiré á estas observaciones que en las piedras esculpidas de origen oriental, las inscripciones fenicias se encuentran á veces escritas con letras griegas, y que el famoso pasaje púnico de la comedia de Plauto (_el Pænulus_), aunque constantemente escrito con caracteres latinos en todos los manuscritos de Plauto, sin embargo, lo imprimieron á principios del siglo XVII en letras hebraicas Felipe Parens y Samuel Petit. La transformación de un carácter en otro es sin duda fácil, pero convengo con Mr. Wilken en que es muy poco verosímil que el moro pudiera leer toda la inscripción púnica.

[437] Benedicto Bordone (_Isolario_, 1533, pág. 18) pone muchas islas Asmeïdes y Lorenzo Anania (_Fábrica del Mundo_, pág. 303); sitúa Granozzo y Maïda un poco al Oriente de Terranova, casi en el punto donde en el mapa de Juan de la Cosa está la Isla Verde, porque la gran isla de Trinidad de Cosa, no parece idéntica á Terranova. Hacia estas regiones boreales hicieron los geógrafos del siglo XVI avanzar progresivamente la fabulosa isla de los Demonios, situada al principio frente á las costas de África. Andrés Thevet ha dado «el retrato» de esta isla, donde fué desterrada una señorita bretona, Margarita de Roberval, y donde, según parece, tuvo desagradables aventuras (_Cosm. univ._, pág. 1019). Á fines del siglo XVI considerábase la isla de Terranova dividida en dos partes por un brazo de mar. Comparando la isla de los Bacalaos del mapa de la Nueva Francia de Wytfliet (_Descr. Ptolm. Augm._, pág. 158) con el mapa «de un gran capitán de Dieppe» (RAMUSIO, t. II, pág. 353), se ve que, á la parte septentrional, le llama este capitán isla de los Demonios. La opinión de Malte Brun, de que la isla de la Mano de Satán (el Satanaxio de Andrés Bianco, Sarastagio de Bedrazio) es esta _isla de los Demonios_ de los mapas españoles y franceses, no me parece probable (_Precis. de Geogr._, t. I, pág. 531). La aparición de islotes volcánicos, tan frecuente en 1638 y 1811 alrededor de las islas de San Miguel y de San Jorge en las Azores, pudo muy bien originar aquel nombre.

[438] Es el libro primero (pág. 17, MERCAT) donde Ptolomeo habla de la región de los Seres, más allá de los Sines, donde los pantanos están llenos de grandes cañaverales por medio de los cuales los habitantes pueden pasar algunos ríos. Es un pasaje que está casi imitado de Plinio (VII, 2): «In India hæc facit ubertas soli, temperies cœli, aquarum abundantia, ut sub una ficu (_Banian tree_, en sanscrito _nyakrôdha_. Ficus religiosa. Linn.), turmæ condantur equitum. Arundines vero tantæ proceritatis, ut singula internodia alveo navigabili ternos interdum homines ferant.»

[439] Sin duda un cabo de las islas Azores, porque Herrera dice «que estas _almadías con casa movediza que nunca se hunden, venían á parar á las islas Azores_».

[440] Empleo la nomenclatura de Rennell, y echando una ojeada al mapa general anejo á la _Investigation of the Currents of the Atlantic Ocean_, se comprende lo que digo en el texto acerca de la mezcla de las aguas de distintas corrientes.

[441] En Noviembre de 1834 llegó á las playas de Southport una botella arrojada al mar, al E S E. del cabo Codd á los 40½° de latitud y á los 70° 20′ de longitud, en Marzo de 1833. La falsa persuasión, muy generalizada entre los pilotos, de que el _Gulf Stream_ no ejerce acción al este de las Azores, ocasiona muchos naufragios en las costas occidentales de Irlanda. Los barcos que no se valen de cronómetros, ó de distancias lunares, llegan á tierra, por error de estima, más pronto de lo que esperaban. (_Mechanic’s Mag._, 1834, pág. 208).

[442] Véase el testimonio reciente de M. Boid (_Descrip. of the Azores_, 1835 pág. 96).

[443] «Colon, dice Las Casas en el extracto del _Diario_ del primer viaje (domingo 25 de Noviembre de 1492), vido pinales tan grandes y maravillosos, que no podia encarecer su altura y derechura como husos gordos y delgados, donde conosció que se podian hacer navios é infinita tablazon y masteles para las mayores naos de España.» He manifestado ya en otro sitio que los primeros conquistadores designaban también con el nombre genérico de pino el _Podocarpus_. Herrera (déc. I, lib. II, cap. 12) lo dice claramente, describiendo el fruto de los _pinos del Cibao_ de Santo Domingo, que _parezen azeytunos del Axarafe de Sevilla_. Si el verdadero pino de la isla de Santo Domingo y de la _Isla de Pinos_ al Sur de Cuba, donde se hallan reunidos, como dice Anghiera, _pineta y palmeta_, es el Pinus occidentalis y de la misma especie que el pino de Méjico, es extraordinario que este último no descienda, según mis medidas barométricas, entre Méjico y Veracruz más que á 935 tæesas, y entre Méjico y Acapulco á 580 tæesas sobre el nivel del mar. (_Relat. hist._, t. III, páginas 376 y 470.) Conviene que los viajeros fijen la atención en estos hechos para resolver un problema que por igual interesa á la geografía botánica y á la climatología.