Cristóbal Colón y el descubrimiento de América, Tomo 1 Historia de la geografía del nuevo continente y de los progresos de la astronomía náutica en los siglos XV y XVI

Part 27

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[350] VOSS, _ad Mel._, pág. 604; TZSCHUCKE, _ad Mel._, t. III, parte III, pág. 412. El descubrimiento de la isla de Madera, cuya existencia sospecharon Gonzálves y Tristán Vaz, porque desde Porto Santo aparecía como una _sombra_ en el horizonte, contribuyó, sin duda, á la convicción de la realidad de estas apariciones. «Tinhaõ por vezes observado no mar huma como sombra, que a distancia naõ deixava distinguir o que fosse» (_Vida do Inf._, pág. 161).

[351] El nombre de Meropis aplicado á un continente no designa, por cierto, una _tierra de mortales_ (de voz articulada). Theopompo le da un sentido especial, porque dice que los hombres de esta tierra se llaman Méropes.--ÆLIAN, _Var. Hist._, III, 18 (edic. Kühn, t. I, pág. 187).

[352] M. Buache ha omitido las palabras que siguen _sancti Brandani_ é _isole Ponzele_. Su _isola Capricia_ es la _Caprazia_ de Pizigano, la más meridional de las tres. El nombre de _Isola dello Legname_ del _Portulano Mediceo_, que es anterior en diez y seis años al mapa de Pizigano, falta en éste. Sin embargo, dicho nombre sirvió de origen al de Madeira, cuando medio siglo después se verificó el supuesto descubrimiento de Tristán Vaz.

[353] ZURLA, _Viaggi_, t. II, pág. 322.

[354] Tal es la tradición de Behaim, en cuyo globo se dice, _Insula Antilia genaunt Septe citade_. Fija la emigración del «arzobispo de _Porto Portigal_» á la Antillia en el año 734 (MURR., página 30), pero Fernando Colón indica el año 714 (_Vida del Alm._, cap. 8). La última de estas fechas es la de la victoria ganada por Muza en las orillas del Guadalete. Los historiadores portugueses refieren que la emigración se efectuó después de la toma de Mérida, con el propósito de ir al archipiélago de las Canarias, donde los emigrantes no llegaron (FARIA Y SOUSA., _Hist. del Reyno de Port._, p. II, cap. 7, pág. 138).

[355] En la biografía de Toscanelli, hecha por el abate Ximénez (_Del Gnome. Fior._, 1757, páginas LXXIX y XCIV), publícase la carta del astrónomo florentino conforme á la primera traducción veneciana de la _Vida del Almirante_, hecha en 1571 por Alfonso de Ulloa. He aquí sus palabras: «Dall’Isola di Antilia, _che voi chiamate di Sette Città, della quale havete notitia_, fino á Cipango, sono dicci spatii.» Lo dicho en italiano falta en la traducción española de Navarrete (t. II, pág. 3) y también en la que González Barcia (_Historiadores primitivos de las Indias occidentales_, t. I, pág. 6) debió hacer del texto italiano de Ulloa. Ya hemos observado antes que el verdadero original latino, del que Fernando Colón hizo la primera traducción española de la carta de Toscanelli, no ha parecido hasta ahora. Por el conocimiento íntimo de la lengua española pueden adivinarse con facilidad los errores de la traducción italiana, que equivocadamente he atribuído en la nota 17 del capítulo V, al abate Ximénez.

[356] BUACHE, _Mem. de l’Inst._, t. VI, páginas 22 y 25; ZURLA, _Viaggi_, t. II, pág. 324.

[357] Primero en la traducción italiana de la colección de los viajes de La Harpe (_Compendio della Storia de’ Viaggi_, tomos VI y XX); después en el _Saggio sulla Nautica antica d’ Veneziani con una illustr. d’alcune carte della Bibl. di San Marco_, parte II, páginas 11-33.

[358] HASSEL, _Erdb. des Brittischen und Russ. Amerika’s_, 1822, pág. 6.

[359] Deseo llamar la atención de los viajeros acerca de los cinco monumentos de la geografía de los siglos XV y XVI que contiene esta rica colección, llamada vulgarmente _Biblioteca militar_:

1.º La carta marina de 1424, notable por el nombre de Antillia. Está trazada en pergamino y pegada en tabla, teniendo 34 pulgadas y 6 líneas de larga, por 21 pulgadas y 9 líneas de ancha. Se extiende en latitud desde 26¾° hasta 62°, y en longitud desde el meridiano de Mingrelia y de _Colcos_ (Cólchida), esto es, á 2° al Este de la orilla más oriental del mar Negro hasta el meridiano, que atraviesa el Atlántico 5° al Oeste del cabo Bojador (_Bucedor_). Como el mapa no tiene escala graduada, valúo la distancia por la que existe desde el cabo San Vicente hasta el cabo Finisterre. No tiene más título que una estrecha banda dirigida de Sur á Norte, que separa la Antilia de las islas Azores, donde apenas se advierten las palabras: _Contest..... compa..... ancon_ MCCCCXXIV; lo demás, borrado por la vetustez, está ilegible. La cifra 1424 se encuentra repetida al margen del mapa hacia el Este, pero con tinta menos antigua. Como adorno en el interior de las tierras, donde la indicación de las ciudades es bastante rara, se ven el _Rex Rossiæ_, el _Soldano di Babillonia_, el convento de Santa Catalina del Monte Sinaí y las armas de las repúblicas de Génova y Venecia.

Estas figuras de príncipes, sentados en sus tronos, encuéntranse también en mapas más recientes; en el de Fra Mauro y en el planisferio de Andrés Bianco. La bandera de los caballelleros de San Juan flota sobre la isla de Rodas. En memoria de la cruzada de San Luis, el punto de embarque (25 de Agosto de 1248) está indicado en _Aquæmorto_ (Aguas Muertas), señalando el sitio con un inmenso brazo de río (sin duda el de Arlés) que sale del Ródano. En el Asia menor, «quæ nunc vero dicitur Turchia», está sentado el _Sultán Baixit_, que sin duda es el gran Bayaceto Ildirim. Como este príncipe murió en 1403, después de caer prisionero de Timour en la batalla de Ancyra, la imagen de Baixit debe haber sido copiada de un mapa anterior á 1424, porque en esta época el sultán de los otomanos era Amurates II.

La imagen del _Soldano di Babillonia_ (con un loro en el brazo izquierdo) está puesta al Oeste del Nilo, y no debe sorprender dicha posición de la figura, porque la antigua Memphis, á causa de su proximidad á la fortaleza de Βαβυλών, acantonamiento de las legiones romanas en tiempo de Strabón (_Geogr._, libro XVII, pág. 807 Cas), llevaba en la Edad Media el nombre de Babylonia (WILKEN, _Gesch. der Krenzzüge_, t. I, pág. 28), y desde el tiempo de Saladino hasta la conquista de Egipto por Selim I en 1517, á los sultanes de Egipto se les llamaba _Soldani di Babyloniæ_ (Véase MARINI SANUTI, _Secreta fidelium Crucis_, en BONGARS, _Gesta Dei per Francos_, t. II, páginas 23, 25 y 91).

Es, sobre todo, notable en este mapa de 1424 que (por simple reminiscencia) está en él trazado el canal de comunicación entre el Nilo y el mar Rojo, abierto por Ptolomeo Philadelphio, restablecido después por Adriano, después por los árabes y usado hasta el año de 767, según lo demostró M. Letronne, discutiendo la época del viaje á Tierra Santa del monje Fidelis y un pasaje de Gregorio de Tours (DICUIL, 1814, páginas 14-22). El canal del Nilo está representado en el mapa de Weimar en comunicación con un río que nace en Armenia, y corre primero de Norte á Sur, al Este del Líbano, volviendo después al Oeste en el paralelo de Babylon Ægypti. Este mismo río tiene un brazo que desemboca en el Mediterráneo, cerca de Alejandretta. Difícil es adivinar la hipótesis geográfica á que da lugar un concepto tan extraordinario. ¿Es el Eufrates, cuyos afluentes se aproximan á los del Oronte, cerca de Alejandretta? ¿Cómo creer que en el siglo XV se ignoraba que el Eufrates desemboca en el golfo Pérsico? No es una prolongación del Jordán por el valle que une el mar Muerto al golfo de Acaba, porque el Jordán está figurado separadamente y con bastante precisión, mientras el río anónimo que comunica con el canal de Ptolomeo en el mismo istmo de Suez nace en las montañas de Erzerum, montañas donde, según el mismo mapa, tiene sus fuentes un río (el Turak ó Boas de la antigüedad) que corre al NNO. hacia el mar Negro, y otro (el Tigris?) que se dirige al SE.

Doy estos detalles para facilitar el examen de las analogías ó de las diferencias que presenta este monumento curioso de la geografía de la Edad Media con otros mapas sepultados en los archivos de las bibliotecas de Italia. Toda la cuenca del Mediterráneo, las costas de Grecia y del mar Negro están representadas con un detalle topográfico notabilísimo, pero el yacimiento relativo ó la orientación de las costas es muy erróneo. Si se trazan meridianos al Oeste de la península Ibérica, al Este de Sicilia y al Oeste del Asia Menor, encuéntrase el Atica algunos grados _al Norte_ de la desembocadura del Ebro, y la dirección media de la costa meridional del mar Negro coincidiendo, no con el paralelo de Oporto, sino con el de Lorient en Bretaña. Las partes orientales están colocadas demasiado al Norte, como en las cartas marinas de los genoveses (por ejemplo, la de Pedro Visconti, conservada en la Biblioteca Imperial de Viena), que remontan hasta principios del siglo XIV (SPOTORNO, _Storia litt. della Liguria_, t. I, pág. 313) y han proporcionado excelentes materiales á los _portulanos_ del gran siglo, del infante D. Enrique, de Colón y de Gama.

2.º Un mapa que se asemeja bastante al célebre de Diego Rivero, pero anterior en dos años. Titúlase _Carta universal en que se contiene todo lo que del Mundo se ha descubierto fasta aora; hizola un cosmographo de Su Magestad_; anno MDXXVII en Sevilla. Está trazada en pergamino, y tiene 6 pies y 8 pulgadas de larga por 2 pies y 8 pulgadas de ancha. Perteneció á la biblioteca del sabio Ebner, en Nuremberg, y de allí pasó sucesivamente á Gotha á la biblioteca de M. Becker, y por fin á Weimar, á la colección del Gran Duque. Cítala MURR. en las _Memorabilia, Bib. Norimb._, t. II, pág. 97, y la ha discutido con mucho discernimiento M. de Lindenau (ZACH., _Mon. Corresp._, October 1810). Es probable que este mapa y el de Rivero fueran traídos á Alemania con motivo de los frecuentes viajes del emperador Carlos V desde España á las orillas del Rhin y del Danubio. En Nuremberg se creyó que había pertenecido á la Biblioteca Colombina legada por Fernando Colón al Municipio de Sevilla. M. Sprengel (MUÑOZ _Gesch. der Neuen Welt._, t. I, página 429) lo confunde con el mapamundi de Diego Rivero; pero difiere de él completamente, según demostraremos en el curso de esta obra. Basta observar aquí que el mapa de Rivero presenta la costa occidental de América al Sur desde Panamá, hasta los 10° de latitud austral; en el mapa de 1527 no se ven más costas del Océano Pacífico que la meridional del istmo; nada del Choco y del litoral de Quito.

No entraré aquí en pormenores acerca de la configuración de Africa para mostrar cómo, según los portulanos portugueses, extremadamente detallados, está representado este continente en dos mapas de 1527 y 1529. Nada tan notable, por ejemplo, como el detalle de las costas de Madagascar (Isola de San Lorenzo).

Los mapas de la América del Sur, por ejemplo los de Cruz Olmedilla, Faden, Arrowsmith y Brué, parecen á primera vista copiados unos de otros; pero con atento examen se han descubierto las diferencias. Lo mismo sucede con dos mapas de África que se han querido confundir. En los dos se ven figurados buques con la inscripción: _Vengo de Maluco_ (vengo de las Molucas). Jerusalén está situada á NO. de Suez, y la diferencia de meridianos del Cairo y Suez es de 20°, cuando en el mapa de 1424 sólo es de 2°. Este ensanche del Egipto oriental es tanto más inconcebible, cuanto que el resto del África septentrional está bastante bien figurado. Á la Etiopía de Rivero se la llama en el mapamundi de 1527 _Arabia sub Ægypto_. En estos mapas graduados al margen, Alejandría y toda la costa septentrional de África, hasta la Pequeña Syrte, está de 3 á 4° más al Sur de su verdadera situación.

3.º El mapamundi de Diego Rivero de 1529, del cual sólo publicó Sprengel la parte americana.

4.º Un globo, probablemente del siglo XVI, que señala el istmo de Panamá atravesado por un estrecho.

5.º Un globo de 1534.

Yo ofreceré á M. Walckenaer, para su rica colección geográfica, calcos de África de 1527 y 1529, de igual suerte que el calco del mapa de 1424.

[360] _Giornale di Padora_, 1806, Febrero, pág. 138.

[361] _Viaggi_, t. II, pág. 333.

[362] SPRENGEL, pág. 54. El célebre mapa de Fra Mauro no tiene la Antillia, aunque Bianco contribuyó á ejecutarlo.

[363] Compárese FORMALEONI, páginas 43 y 45, con ZURLA, _Mappamondo di Fra Mauro_, pág. 102, y _Viaggi_, t. II, pag. 353. El nombre de _Stochfis_ aparece, sin embargo, también en el mapa de Bianco (1436) cerca de una isla al NO. de Irlanda; pero en la segunda mitad del siglo XV era el bacalao objeto de la pesca en las Orcades y en Islandia. También se figuran islas al O. de las Azores en una carta marina del mallorquín Pedro Roselli (1466), que poseyó hace tiempo la familia Mörl en Nuremberg, y que se ha supuesto fuera un mapamundi del siglo XIV (MUÑOZ, I, pág. 428).

[364] Es inútil discutir la longitud, dependiente de las confusas ideas que se habían formado de la distancia de Quinsaï y de Cipango á las costas de Portugal. Ya hemos hecho ver antes, al analizar la carta de Toscanelli, que el astrónomo florentino sitúa la Antillia á un cuarto de la distancia total. Beahim (tomando á Zipangut ó Cipango por término extremo), á (1 / 2,7).

[365] _Viaggi_, t. II, pág. 334.

[366] _Critias_, páginas 113 y 118 Steph.

[367] _Timæns_, pág. 25 Steph.

[368] LYELL, _Principles of Geology._, t. III, pág. 284.

[369] La ciudadela (el _Fuerte Koyal_ de la Atlántida) está situada en una llanura cuadrada, á 50 estadios de la costa meridional; rodéanla tres anillos de agua salobre separados del Océano, y alternando con dos anillos ó lenguas de tierra circulares. Un canal, abierto detrás del anillo exterior, lo pone en comunicación con el mar. Este sistema hidráulico, que recuerda los siete mares circulares rodeando el disco terrestre indio (más acá del Lôkâlôkâ), completa la ordenación regular que preside las ficciones geográfico-políticas de Platón, ficciones que sólo pueden entretener, dice irrespetuosamente el padre Acosta (lib. I. cap. XXII), á niños y viejas.

[370] Déc., lib. I, pág. 11 (edic. Bas., 1583). Esta Década, dedicada al cardenal Ascanio Sforza, tiene una fecha cierta. Fué terminada en Noviembre de 1493, dos meses después de la vuelta de Colón de su primer viaje.

[371] NAVARRETE, t. III, pág. 261. Cito con preferencia el texto latino, conforme á la _Cosmographiæ Introductio_ de Martín Ylacomylus, cuya edición de 1507 tengo á la vista, si bien respecto al idioma en que escribió Vespucci hay casi tanta incertidumbre como al que usó Marco Polo, siendo muy probable que las dos primeras cartas fueran redactadas en español y las dos últimas en portugués. NAVARRETE, t. III, pág. 185. El texto original de las cartas de Vespucci no ha llegado á nosotros, y la edición latina de 1507 es, como en ella se dice, en el cap. V (folio 9 de la edición que empleo) _ex italico sermone in gallicum et ex gallico in latinum versa_.

[372] «Vidimus ibidem quem maximum gentis acervum, qui insulam illam Ites nuncuparent.» ILACOMYL., fol. 36. (La edición de 1507 no está paginada.) CANOVAI, _Elogio del Vespucci_, página 80; FRANC. BARTOLOZZI, _Ricerche circa alle scop. di Vesp._, pág. 98.

[373] _Hist. gen. de las Indias_, lib. I, cap. 164 (NAVARRETE, tomo III, pág. 333).

[374] _Opusculum geogr._, 1533, Pars. 11, cap. 9. «De regionibus extra Ptolomæum (es decir, que Ptolomeo no menciona), Bachalaos dicta á novo genere piscium; desertum Lop; Tangut, et Mexico regio in qua urbs permaxima in magno lacu sita Temistita, sed apud vetustiores Quinsay erat vocata.» Sin duda á causa de la proximidad de un gran lago y de la multitud de canales indicados en la descripción de Quisaï, «Citá del Cielo» de Marco Polo (cap. LXVIII), se confundieron dos ciudades, una de Asia y otra de América.

[375] _Historia de las Indias_, 1553, fol. 119. Guillermo Postel intentó cambiar las denominaciones de los continentes, llamando atrevidamente á América _Atlantis_, á Africa _Chamesia_, etc. Véase _Cosmographicæ disciplinæ Compend._ (Bas. 1561, páginas 13 y 57).

[376] GOMARA, fol. 20.

[377] ACOSTA, lib. I, cap. 14; lib. III, cap. 4. Roberto Regnauld (Cauxois), en su ingenua traducción dedicada al gran Enrique en 1597, llama «la Guadalupe, la Martinica y Marigalante, los _faubourgs de l’Inde_.»

[378] _Vida del Almirante_, capítulos 45 y 77.

[379] _Isolario nel qual si ragiona di tutte l’Isole del Mondo. Venegia, per Nicolo d’Aristotile_ (alias de Ristotele) _detto Zapino_, 1533.

[380] TOMASO PORCACCHI DA CASTIGLIONE, _Arretino, Delle Isole più famose del Mondo_. Venecia, 1576.

[381] _La Cosmographie universelle_, 1575.

[382] Cap. 7 (edic. de 1728, t. IV, p. 12).

[383] MAURILE DE SAINT-MICHEL, religioso carmelita, _Voyage des iles Camerçanes en l’Amerique_, París, 1652. Dícese en él, pág. 41: «La Guadalupe es une des moindres des iles qu’on apelle Camerçanes.» En BERTII, _Breviarium totius orbis_, 1624, pág. 13, encuentro el nombre de _Insulæ Camercanæ_ vel Antilliæ aut Caribes. (¿Será acaso un nombre caribe?) Entre los nombres caribes de las Pequeñas Antillas, coleccionados por el padre Raymond Bretón (_Dict. caribe-français_, Auxerre, 1665, pág. 409), ninguno hay análogo al de Camercana. Las islas Santas llamáronse Caárucaera, la Granada, Camalogue; pero Lorenzo de Anania (_Fabrica del Mondo_, pág. 319) sitúa cerca de Cuba y lejos de las regiones habitadas por los Caribes á fines del siglo XV la isla Camarco. García (_Origen de los Indios_, pág. 234) supone que caracteriza los nombres geográficos caribes la sílaba inicial _car_, como en Caripe, Carupano, Caroni, Cariaco, y en la denominación del pueblo entero Carina ó Carinago. ¿Es preciso entender por Antillas, _Islas Camerianas_? (_Relat. hist._, t. I, pág. 692). Mi hermano, que conoce fundamentalmente la estructura de las lenguas americanas, encuentra que en Carinago, ó mejor, Callinago, según el lenguaje de los hombres, y Calliponam, según el lenguaje de las mujeres, Cali ó Cal contiene todo el nombre del pueblo. Calina (_Dic. Galibi._, París, 1763, pág. 84) es tan sólo una abreviación de Callinago. He buscado inútilmente las islas Camercanas en las detalladas cartas de ruta del siglo XVI de las Pequeñas Antillas, que presenta Hakluyt (t. III, páginas 603-627, edición de 1600).

[384] Con el nombre de Antillas figuran las islas Caribes en el mapa de América de 1587; pero el texto de Ortelio no cita el nombre de Antillas ni siquiera en la edición de 1601, que es treinta y un años posterior á la edición _princeps_ (WYTFLIET, _Descr. Ptol. augmentum_, 1597, pág. 96).

[385] _Mem. de l’Instituto_, 1806, t. VI, páginas 13, 17 y 21. Sprengel decía en 1792 (_Gesch. der Entd._, pág. 373), hablando de las Azores, que «se las creyó primero (en el siglo XV) las Antillas de la India, célebres por el viaje de Marco Polo», M. Boyd, en su interesante obra _Description of the Azores_, 1835, pág. 192, hace la observación siguiente: «En 1445 formóse un pequeño lago en la isla de San Miguel, por impedir una corriente de lava la salida de las aguas; este lago lleva aún hoy el nombre de _Algoa da Sete Citades_. En sus inmediaciones hay algunas cabañas á las cuales se las llama, sin saber por qué, las _Sete Citades_.»

[386] _Historia de las Indias_, fol. 29. Herrera (déc. II, lib. III, capítulo 1) relaciona la adoración de estas cruces, que se encuentran en Palenque y en el Chiapa, con la profecía de un santón mejicano llamado Chilam Cambal.

[387] GOMARA, folios 115 y 117; RAMUSIO, t. I, páginas 298-302; HERRERA, déc. IV, lib. VII, cap. 7. Yo he relacionado además (_Rel. hist._, t. III, pág. 159, y _Essai politique_, t. II, página 153) las huellas de antigua civilización que el P. Garcés encontró en 1773 en el Moqui, con las tradiciones de 1539, y á la vez he discutido la posición de Quivira y Cibola (Civora) que Wytfliet sitúa al Sur de su fabuloso reino de Anián, en la región inmediata al estrecho de Berhing.

[388] Behaim, que habitó en distintas ocasiones en la isla de Fayal, no sólo sitúa la Antillia lejos del archipiélago de las Azores, que llama _Insulen der Habiche_, sino también asegura que un barco procedente de España fué arrojado á las costas de Antillia en 1414 (MURR., pág. 32).

[389] Sigo la cronología de la _Vida do Infante D. Henrique, escrita per Cándido Lusitano_, el historiador portugués José Freire, Padre del Oratorio, que (páginas 319 y 338) toma los datos de documentos oficiales. La fecha de la primera tentativa hecha por Gonzalo Velho Cabral en 1431, está confirmada por una nota escrita en el globo de Behaim (MURR., página 29). La isla de Jesu, señalada en este globo y cuyo nombre no se encuentra en el mapamundi de Rivero, singularmente exacto para el archipiélago entero, ¿era idéntica á la isla de San Jorge?

El infante D. Enrique cedió en 1460 las islas de Jesu y Graciosa á su sobrino Fernando, hermano del rey Alfonso V (BARROS, déc. I, lib. II, cap. 1). En el _Asia_ de Barros nada se dice del descubrimiento sucesivo de las islas Azores, sin duda porque este gran historiador trató el asunto en una geografía universal, que cita con frecuencia en las Décadas y que nunca ha parecido.

[390] M. Buache, en una Memoria, que por otros conceptos es muy digna de elogio, ha sido inducido á error por la Relación del segundo viaje de Cook, cuando supone «el descubrimiento de las Azores (de las Hormigas?) en 1439 y el de la isla de Santa María en 1447.» (_Loc. cit._, pág. 14.)

[391] Esta es la verdadera acepción, según las investigaciones de Formaleoni y de Zurla. Buache leyó _Bentusia_ para convertirla en _Venusta_, y la isla Graciosa (pág. 21), Tufla, puede derivarse de la raíz árabe _Tefele_, crepúsculos de la tarde. _Tefel_ significa también, según Golio, la obscuridad, y _Bentufla_ designa acaso un hijo de las tinieblas, denominación que conviene bastante á un islote del _Mare Tenebrosum_ de Edrisi. Quanden, en el _Enchiridion cosmographicum_ (Col. 1599), sitúa entre las Azores, además de la isla de las Siete Ciudades, la de Satap. Véase JOAN. MYRITIUS, _Opusc. geogr._, 1590, pág. 123.

[392] No quiero detenerme más en esta investigación, ni discutir aquí el origen de las monedas cartaginesas y cirenaicas que se asegura haber sido encontradas en 1449 en la isla de Corvo. Véase _Götheborgske Wetenskaps og Witterhets Samlingar_, 1778, St. I, pág. 106.

[393] MURR., pág. 55.

[394] EDRISI (_Interpr. Gabriele Sionita_), 1619, pág. 64; HARTMANN, páginas 317 y 319. Bianco tiene también entre las Azores una Isola di Colombi, que no debe ser confundida con la de Edrisi, pág. 85.

[395] DE GUIGNES, en los _Extraits des Manuscrits du Roi_, tomo II, pág. 56.

[396] ZURLA, _Viaggi_, t. II, pág. 324.

[397] Bianco aplica el nombre de Brasile sólo á la isla Terceira ó á un promontorio al Oeste de la bahía de Angra, que aun lleva el nombre de Punta del Brasil (FLEURIEW, _Voyage fait per ordre du roi en 1768 y 1769_, vol. I, pág. 548).

[398] _L. c._, pág. 27. M. Sprengel cree que la isla Terceira no tiene nombre de origen portugués, aunque parezca indicar la tercera isla descubierta por orden del infante D. Enrique (_Descript. de la carte de Rivero dans Muñoz Gesch._, t. I, página 443). Á veces hay afición de latinizar palabras pertenecientes á lenguas bárbaras, suponiéndolas una significación sacada del latín ó de las palabras que de él se derivan. De esta suerte los zoólogos, olvidando que _manatí_ es una palabra de los indígenas de Haïti, la explican por el nombre de las aletas de este anfibio, suponiendo que le sirven de _manecitas_ (CUVIER, _Regne animal_, t. I, pág. 238).

[399] _Extraits_, t. II, pág. 55. En esta isla de Tinnin ó Mostaschin se figura una serpiente muerta por Alejandro, quien, según los orientales, había recorrido una parte del Atlántico. El mismo geógrafo árabe cita en estos parajes la isla de Laca ó Aca, infestada de prodigiosas serpientes.

[400] Acerca de la _isola dei Dragoni_ del mapamundi de Fra Mauro, situada al Oeste de África, véase ZURLA, pág. 143.