Cristóbal Colón y el descubrimiento de América, Tomo 1 Historia de la geografía del nuevo continente y de los progresos de la astronomía náutica en los siglos XV y XVI

Part 26

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[296] NAVARRETE, t. I, p. LXXXII. Si, al contrario, se admite la opinión de Muñoz, de que Colón nació en 1446 (lib. II, § 12), debe suponerse que hasta 1483 estuvo de continuo en el mar, lo cual es contrario á hechos bien comprobados, á no ser que, no habiendo navegado desde 1484 á 1492, el párrafo citado en el texto fuera escrito muy posteriormente al primer viaje á América. Además, los recuerdos de épocas de la vida de Colón son con frecuencia muy erróneos. En la famosa carta dirigida á los monarcas, fechada en Jamaica el 7 de Julio de 1503, se dice: «Yo vine á servir (á España) de veintiocho años, y agora no tengo cabello en mi persona que no sea cano, y el cuerpo enfermo y gastado cuanto me quedó.» Como es indudable que Colón vino á España en 1484 ó 1485, debió nacer, según este dato, en 1456 ó 1457, lo cual no es cierto, y prueba que en la carta de Jamaica debe leerse, en vez de veintiocho años, treinta y ocho ó cuarenta y ocho. Hubo, sin duda, error de cifra en el documento impreso en 1505, ó Colón se equivocó.

[297] _Cod. Col. Amer._, p. XIII.

[298] Evidentemente hay error en la fecha, y debe decir 1494. Es la carta que Antonio Torres trajo á España, y fué expedida en el puerto de Navidad de Haïti el 2 de Febrero de 1494. De esta carta sólo conocemos el fragmento copiado en la _Vida del Almirante_. El Dr. Chanca, que escribió por el mismo conducto, fecha su carta en 1493 (NAVARRETE, t. I, pág. 224). Señalo estos errores tan frecuentes de cifras, nacidos en parte del uso simultáneo de números romanos y árabes (indios), porque las equivocaciones de esta índole tienen alguna importancia en los debates á que dan ocasión las fechas problemáticas de las primeras cartas de Amerigo Vespucci.

[299] _Cod. Col._, _loc. cit._

[300] _Hist. del Nuevo Mundo_ (lib. II, § 12); BARROW (_Voy. into the Arct. Regions_, páginas 23 y 26), cree que en la _Vida del Almirante_, cap. IV, debe leerse 1467, en vez de 1477.

[301] SPOTORNO, _Códice Col. Amer._, p. XV.

[302] Véanse los ejemplos reunidos en el Dicuil de M. Letronne, páginas 37 y 38. La traducción latina de Ptolomeo, de Θούλη, en Thyle, fué la que indudablemente guió á los geógrafos de la Edad Media. Es singular que Colón no emplee el nombre de Islandia, que debía haber oído en el Norte, y que se cree encontrar ya en EDRISI, pág. 275.

[303] GOSSELIN, t. IV, páginas 171 y 174. Al nombrar la isla de Mainland, sigo la opinión de d’Anville, de Gosselin y de Mannert (_Einl. in die Geogr. der Alten_, pág. 157). Malte Brun cree que la Thulé de Pytheas es la extremidad de Jutlandia, y se funda en los antiguos nombres escandinavos de _Thy_ ó _Thyland_ (_Geogr. Univ._, t. I, pág. 120); y mucho antes que él, Rudbeck (_Atlantica_, t. I, pág. 514), muy afecto á interpretaciones etimológicas, encontró solamente en las palabras _Tiel_ y _Tiulé_ la significación general de _límite_ ó extremidad de una tierra. Ya Ortelio, en 1570, tomó el Thyle de Pytheas por la península de Escandinavia (_Theatr. Orbis_, p. 103). Las mismas ideas se han expresado en distintas épocas.

[304] _De situ Daniæ_, c. 224 (TORF, _Hist. Univ._, cap. 15). La muerte de Adam de Misnie, canónigo del cabildo de Brema, es algo posterior al año de 1076. El curioso fragmento del antiguo poema alemán del siglo XI, descubierto en la biblioteca del príncipe de Fürstenberg, en Praga, demuestra también de qué modo la propagación del cristianismo en las regiones boreales dió celebridad al nombre de Islandia. Este poema (que es una especie de cosmografía calcada en la enciclopedia de Isidoro de Sevilla) menciona el viaje de un obispo, Reginprecht, hacia la isla recientemente visitada por los misioneros sajones (HOFFMANN, _Von Fallersben, Merigarto_, 1834, páginas 5, 12 y 18). La geografía árabe de Edrisi (_Liber Relax._, pág. 274), compuesta en el año de 1153, cita la Islandia en la cuarta parte del séptimo Clima, según la traducción latina de Gabriel Sionita; pero el texto original dice primero _Lislandeh_, después _Itshlandeh_, que también puede pronunciarse _Esthlandeh_. Llamado este país una _tierra_ como Magog, y no una _isla_, queda la duda de si las ciudades problemáticas _Deghvateh_ y _Belouri_ pertenecen á Islandia ó á una parte del continente escandinavo. En los extractos de Ebn-al-Uardi y de Bakoui, que debemos á M. de GUIGNES, padre (_Not. et Extr. des man._, t. II, páginas 19 y 389), y que son posteriores en muchos siglos al geógrafo de Nubia, nada encuentro acerca de la _última Thulè_, más allá de Youra, en el mar de las Tinieblas.

[305] _Las Casas_ murió á la edad de noventa y dos años en Madrid, en Julio de 1566.

[306] _Theatr. Orbis terr._ (edic. de 1601), páginas 5 y 6.

[307] La publicación de los Zeni por Marcolini (Venecia, 1558) excitó tan vivo interés, que la carta marina de esta expedición fué repetida en 1561 en la _Geographia di Tolomeo_, de RUSCELLI, y en la _Geographia Ptolomei_, de JOSEPHUS MOLETTI. Sebastián Münster y Ramusio murieron antes de que apareciera la edición de Marcolini; Ramusio en Padua en 1152, y Sebastián Münster, uno de los hombres más eminentes de su siglo, en Basilea en 1552, á causa de la peste. Sólo el segundo volumen de la _Raccolta_ de Ramusio, publicada en 1583, presenta el extracto del viaje de los Zeni, viaje que no nombran las cosmografías de Münster de 1544 y 1550. La minuciosa comparación de estos datos tiene alguna importancia, porque prueban que, á pesar de la indicación del nombre de Frieslanda ó Thulé meridional en la biografía de Cristóbal Colón, en 1558 nada se sabía acerca de estos descubrimientos de los venecianos en el Norte. Advierto que la isla de Frislanda falta también en el mapa de Rivero (1529), que prolonga la Groenlandia (Engrolant) al Oeste y al Este para unirla á Suecia, y falta en Grynæus (1532) y en el _Opusculum Geographicum_ de Juan Schoner (1533).

[308] ZURLA, _Diss. intorno ai viaggi e scoperte settentr. di Nicolo e d’Antonio fratelli Zeni_, en el segundo volumen de la obra _di Marco Polo e di altri viaggiatore Veneziani_, 1809, páginas 6-94; MALTE BRUN, _Ann. des Voyages_, t. X, pág. 69; y _Precis de la geogr._, edic. de 1831, páginas 489-499; DEZOS DE LA ROQUETTE, en la _Biogr. Univ._, t. LII, pág. 236, donde se encuentra indicada, aunque como simple recurso de investigaciones, la hipótesis de M. Walckenaer de que la Frislanda es el norte Drogeo (Drogio, Droceo); el sur de Irlanda, Estotiland, que Ortelius llama _Novi Orbis pars_ y Malte Brun la isla de Tierra Nueva, el norte de Escocia y el Engroveland (Grolandia del mapa de los Zeni) el mediodía de Islandia. Un marino muy instruído, el capitán dinamarqués M. Zahrtmann, que, ocupado en trabajos astronómicos, ha vivido en París largo tiempo, acaba de publicar también en las Memorias de la Sociedad de Anticuarios del Norte en Copenhague, una disertación acerca de los supuestos viajes de los Zeni, que aun no he estudiado.

[309] No ignoro que Zurla creyó ver en la isla Ixilandia de Fra Mauro, la Frislanda de los Zeni (_Il Mappamondo di Fra Mauro_, § 74, _di Marco Polo e degli altre viaggiatori veneziani_, t. II. pág. 29); pero esta interpretación es menos probable que la que convierte el Vinland en la parte más austral de la Groenlandia. La colonización de esta península no avanzó de Norte á Sur (BANCROFT, _Hist. of the United States_, 1834. t. I, página 6: LESLIE, _Discov. in the Pol. Reg._, pág. 87).

[310] ERIC CHRIST WERLANT, _Symb., ad Geogr. me dii ævi ex monum Island._, 1821, pág. 28. El testimonio de Lorenzo de Anania (_Fabrica del Mondo_, 1576, pág. 154), que habla de Frislanda, «_molto ricca di pescagio e assai frecuentata da Scozzesi_», no lo creo fehaciente por fundarse en una relación muy vaga de un sobrino de Jacobo Cartier y estar escrito diez y ocho años después de publicados los manuscritos de los Zeni por Marcolini; por tanto, bajo la influencia de ideas tomadas de esta publicación. Las mismas dudas han sido expresadas, y con sobrada razón, por M. de Hoff, respecto á los testimonios de Juan Scolvo, de Frobisher y de Maldonado, posteriores todos á Marcolini (_Gesch. der nat. Ver., des Erdbod_, t. I, pág. 184).

[311] Tal es la configuración de la Groenlandia en el mapa de los Zeni, que en la costa Sureste está situado el famoso convento de Santo Tomás, cuyas habitaciones calentaba una fuente de agua hirviendo que salía de la tierra al pie de un volcán (ZURLA, _Viaggiatori Venez._, t. II, páginas 63-69). Actualmente no se conocen en la Groenlandia occidental otras fuentes termales que las de la isla de Onartok (EGEDE, _Tagebuch_, p. LXIV, y GIESEKE, _Brewster’s Encyclop._, vol. X, p. II, pág. 489). Su temperatura no pasa de 47° centígrados; pero en la Groenlandia, como en la parte de Siberia que acabo de recorrer, las aguas á esta temperatura parecen muy calientes comparadas con otros manantiales, cuyo calor medio es inferior á 2°. Más al Norte, entre los 69 y 76° de latitud, la Groenlandia occidental es casi completamente basáltica, pero tan desprovista de aguas termales como toda la Escandinavia ó la inmensa cordillera del Ural. Ese monasterio de Santo Tomás, calentado por medio de fuentes termales; esos jardines, libres de nieve y de hielos por la influencia de las aguas subterráneas, al parecer corresponden mejor á Islandia, tan abundante en fuentes termales, que á Groenlandia. Podría decirse que el convento, tan minuciosamente descrito por los hermanos Zeni, ha servido de tipo á los grandes establecimientos de calefacción ejecutados en el pueblo de Chaudes Aigues, en el departamento de Cantal, donde la fuente del Par (de 80° centígrados) distribuye el calor en muchos centenares de casas á la vez y sirve para las necesidades de la vida doméstica. En los baños de Tœplitz, en Bohemia, la jardinería comienza también á aprovechar la influencia de las aguas subterráneas, que tienen de 40° á 47° de calor.

[312] _Vues des Cordilleres_ y _Monumens des peuples indigenes_, tomo I, pág. 40.

[313] _Relat. hist._, t. II, páginas 155-161; HAKLUYT, t. III, páginas 363-397; JUARROS, _Compendio de la historia de Guatemala_, acerca de Utatlán, t. I, pág. 66; t. II, pág. 11; acerca de Petén del Yucatan (Maya), t. I, pág. 33; t. II, páginas 142 y 146; acerca de Palenques de la antigua provincia de los Tzendales, t. I, pág. 14; t. II, pág. 55. También acaso pertenecen al centro de la antigua civilización del reino de Quiche (civilización probablemente anterior á la llegada de los aztecas al Anahuac) los monumentos de la república de Honduras, donde aun se ve, cerca de Copan, un gran circo, los hypogeos de Tibulco y estatuas cuyos paños tienen un carácter rarísimo (TORQUEMADA, lib. IV, cap. 4; JUARROS, t. I, pág. 43; t. II, pág. 153).

[314] «Homines colore rufi cum quadam cutis albitudine», traduce Hartmann, corrigiendo á menudo la versión de Gabriel Sionita. Ebn-al-Uardi dice, según Guignes, «hombres rojos». _Notices et Extr. du manuscrits de la Bibl. du Roi_, t. II, página 25.

[315] El mismo sabio sospecha, y no á causa de su denominación, que las islas Raka y Laka de Edrisi pueden ser muy bien las islas Azores (Insulæ Accipitrum), que conocieron los árabes (_Africa Edr._, páginas 317-319). Acerca de la isla Mostachiin, véase BUACHE, en las _Mem. de l’Inst._, t. VI, pág. 27.

[316] _Voyages and Nuv._, t. III, pág. 1. (Véase también el artículo del sabio é ingenioso geógrafo M. Eyries en la _Biogr. univ._, t. XXVI, pág. 95.)

[317] La isla de _Cozumel_, descubierta por Grijalva en 1518.

[318] _Dict. de sciences nat._, t. XXI, pág. 392; _Revue encyclop._ número 4, pág. 162.

[319] LEIDENFROST, _Hist. biogr. Wörterb._, t. III, pág. 553. El candor y la buena fe de Ricardo Hakluyt ha tenido recientemente un hábil y juicioso defensor en el historiador escocés Mr. Patrick Fraser y Tytler. Véase su _Vindication of Hakluyt_ en _Progress of Discovery of the Northern coast of America_, 1832, páginas 417-444.

[320] Digo las dos Américas, porque once años después de la expedición que Ralegh envió á Roanoke, cerca de Albemarle, en Virginia, ocupáronle desde 1595 á 1617 sus proyectos quiméricos de el Dorado y la restauración de los Incas en el Perú. «I further remember, dice, that Berreo confessed (refiérese al gobernador español de Trinidad, Antonio de Berreo, que cayó en manos de Ralegh) to me and others that there was found among the prophecies in Peru, _that from Inglatierra those Ingas should be again in time to come restored_.» (Véase la excelente biografía de Ralegh, por Mr. Cayley, paginas 7, 17, 51 y 100.) Los medios de restauración eran sumamente sencillos, á saber: 1.º, poner guarniciones de tres á cuatro mil ingleses en las poblaciones del Inca, con pretexto de defender el territorio contra los enemigos exteriores; 2.º, que el príncipe restaurado pagara anualmente á la reina Isabel una contribución de 300.000 libras esterlinas. «It seemed to me, ajoute Ralegh, that this Empyre of Guiana is _reserved_ for the english nation.»

[321] Colón y Oviedo en su _Historia natural y general de las Indias_, lib. II, cap. 3 (RAMUSIO, edic. de 1606, t. III, pág. 65, 6), fúndanse uno y otro en el pasaje de Plinio, VI, 31, en donde las palabras _præ navigatione Atlantis_ (á lo largo del Atlas), tienen, al parecer, un sentido muy distinto del que se ha creído encontrar en ellas. (Véase GOSSELLÍN, _Geogr._, t. I, pág. 148.) D. Fernando Colón no se atreve á negar que su padre hubiera tomado las Hespérides por el Nuevo Continente. Sin duda fué éste uno de los argumentos de erudición que empleó el grande hombre en las disputas académicas de Salamanca. Su hijo dice terminantemente (cap. 7), al citar á Plinio y á Solino, «que las islas Hespérides las tuvo _por cierto_ el Almirante que fuesen las de las Indias»; pero él mismo no considera probable esta opinión de Seboso, y se burla en otro sitio (cap. 9) de los Cartagineses que encontraron á Cuba y Haïtí inhabitadas y de ese rey Hesperus, en cuyo reinado dominaron los españoles las Indias. Observo que Dicuil no copia el pasaje de Plinio, y limítase á decir que las Hespérides están más lejos de la costa de África que las Gorgonias (Gorgodes).

[322] «Nel viaggio di Madoc tutto si riduce ad una _diceria_ non so quando inventata, ma senza dubio non molto anticamente, perché per poco que si volese andar avanti ne secoli si troverebbero i Gallesi, con tutta la loro antica genealogia celtica, non solo senza muse, ma senza alfabeto» (FORMALEONI, _Illustr. di duc carte ant._, 1783, pág. 47). Por lo menos la censura _senza muse_ es injustísima.

[323] _Precis de Geogr._ (2.ª edic.), pág. 521.

[324] Antoniotto dice: «Las caravelas perdidas hace 170 años»; lo que supone que los hermanos Vivaldi hicieron en 1285 su expedición, mencionada ya por el místico Pedro d’Abano, que murió en 1312 (SPOTORNO, t. II, pág. 305; TIRABOSCHI, tomo V, lib. I, cap. 5, § 15; JACOBO GRABERG, _Annali di Geogr. e di Statist._, t. II, pág. 285; t. VI, pág. 170; _Zurla_, _Viaggi_, t. I, páginas 155-158; BALDELLI, t. I, páginas XL, y CLXVII). Usodimare no es un nombre propio, sino palabra que indica un oficio, como aun se dice en la marina francesa capitán buen _praticien_, ó práctico de la costa de Guinea; por esto en el _Novus Orbis_ de Grinæus encuéntranse estas palabras: _Navis Antonieti cujusdam Liguris, qui maria sulcare probe noverat._

[325] Véase el Atlas catalán de la Biblioteca del Rey. M. Buchon fija la fecha en el año de 1374. El documento publicado por M. Graberg (BALDELLI, pág. CLXV) llama, según parece, á D. Jaime Ferrer «Joannem Ferne Catalanum», que partió el día de San Lorenzo de 1346 para Rujaura (Río de Oro). No creo dudosa la identidad de la persona.

[326] JOACHIMA LELEWELA, _Pisma pomiejsze geogr. historyzne_, 1814, p. 58.

[327] GEORGÍ HORNI, _Ulyssea_, 1671, pág. 279; ZURLA, _Viaggi_, tomo II, pág. 26; MALTE BRUN, pág. 532; WYTFLIET, _Descript. Ptol. augmentum_, 1597, pág. 188, y PONTANO (_De situ Daniæ_, 1631, pág. 763), escriben por error _Scolvus_.

[328] _Historia de las Indias_, fol. XX. El nombre de Tierra de Labrador fué inventado, según la juiciosa observación del autor de _Memoir of Seb. Cabot_ (pág. 246), por Cortereal y los portugueses comerciantes de esclavos, como indicación que en esta costa septentrional hombres eran singularmente á propósito para el trabajo (_la labor_). Gomara dice, efectivamente (folio XX), que los habitantes son «hombres dispuestos, aunque morenos, y trabajadores» (el embajador de Venecia en Lisboa, Pedro Pasqueligi, escribía once días después de la vuelta de Cortereal, y de ver los indios, comparando á éstos, por el color de la piel, con los bohemios ó _cingani_). La corta estatura de los esquimales de la verdadera Tierra del Labrador no justifica mucho este elogio; pero se lee en el mismo capítulo de Gomara que Cortereal tomó estos indios en las islas del _golfo cuadrado_, es decir, en el golfo del río San Lorenzo. Acaso el nombre de _Tierra de los Labradores_ se tomaba en un sentido más general y vago, comprendiendo las raza indígenas no esquimales, casi como Newfundlans ó Tierras Nuevas designan á veces en el siglo XV otras costas que las de la grande isla frontera á Anticosti. (_Mem. of Cabot_, pág. 57.)

[329] No nos admiremos de nuestra ignorancia en las cosas antiguas, _pues no sabemos quién_, de poco acá, halló las Indias, que tan señalada y nueva cosa es (GOMARA, fol. X). Esta duda se funda en la historia obscurísima del piloto que, después de haber visto las tierras al Oeste, murió en casa de Colón, historia que no figuró en el pleito del fiscal y que Oviedo (lib. II, capítulo 3) recuerda por primera vez en 1535. Garcilaso de la Vega, en 1609, da nombre á este piloto (Alonso Sánchez de Huelva), y fija una fecha, 1484 (el año en que Colón se ausentó de Portugal), al acontecimiento cuya importancia procuran exagerar los enemigos de la gloria de Italia.

Termino esta nota recordando que Gomara confirma, del modo más explícito, lo que hemos expuesto antes acerca de la idea correctísima que Colón se había formado (_Vida del Almirante_, cap. IV) de la posición de la Thylé de Solino. «Algunos piensan, dice Gomara, que Islandia es la Thilé, isla final de lo que los romanos supieron hacia el Norte; mas no es, que Islandia ha poco tiempo que se descubrió, y es mayor y más septentrional.» (La coloca, como Cristóbal Colón, á los 73° de latitud.) Thilé, propiamente es una isleta que cae entre las Orcades (Orkney Islands) y las Far (Færoer, Far Isles), algo salida al Occidente y en 67°, bien que Tolomeo no la sitúa tan alto. Está Islandia 40 leguas de las islas Fare, 60 de Thylé y más de 100 de las Orcadesa» (Gomara, p. VII, b).

Como Gomara cuenta el grado de latitud de 17½ leguas castellanas (fol. VI), este cálculo de distancias parciales está tan embrollado como el de latitudes; pero resulta claro que Gomara, _largo tiempo antes que Camden_ (TZSCHUCKE, _ad Melam_, vol. III, p. 3, pág. 227), _antes que d’Anville_ (_Mem. de la Acad. des Inscr._, t. XXXVII, pág. 438) _colocó la Thylé habitada la de Solino y de Tácito_ (Agricola, cap. X) _entre las Færoë y las_ _Orcades; por tanto, en el grupo de las islas Shetland_. Ésta es la Thylé donde los Hérulos, saliendo de Dinamarca, arribaron, según PROCOPIO (_De Bello Gothico_, II, 15). Adán de Brema (_De situ Daniæ_, Helmst., 1670, pág. 158) fué el primero que aplicó el nombre de Thylé á la Islandia descubierta por los escandinavos.--Antes del comentario de Tszchucke, que acabo de citar, la compilación más completa sobre la Thylé de los antiguos encuéntrase en PONTANO, _Rerum Danicarum hist._, 1631, páginas 741 y 755.

[330] CAMDEN, _Brit._, pág. 813; ZURLA, _Viaggi_, t. II, pág. 307. En el mapa célebre de Fra Mauro (1457) encuéntranse también las «insule de Hibernia dite Fortunate». Gracioso Beníncasa (1471) presenta á la vez, y por doble empleo del mismo nombre, las islas Afortunadas al Oeste de África y al Oeste de Irlanda, de la _Insula Sacra_ de Avieno.

[331] De esta suerte, en el siglo IX se imaginaba que la Grande Irlanda del normando Gudlekur estaba situada al Oeste de nuestra Irlanda (THORKELIN, _Fragm. of Engl. and Irish hist._, página 80). En tiempo de Procopio se situaba una isla Brittia entre la verdadera Britannia y Thulé.

[332] No se olvide que esta obra está publicada en 1834.

[333] El autor de la obra _De Mensura Orbis terræ_, probablemente Dichullus, abate de Pahlacht (LETRONNE, páginas 25 y 139).

[334] _De situ Daniæ_, pág. 159. El _Lebersee, Kleber-Meer_, el mar viscoso es una de las maravillas de las regiones boreales celebradas en el Titurel de Eschenbach y por todos los poetas del ciclo de los Minnesinger (VON DER HAGEN, _Mus. der altdeutschen Litter_, t. I, páginas 294-300). Es el reflejo del _pulmón marino_ de Pythéas, «á través del cual no se podía ni navegar ni andar (STRABÓN, II, pág. 104, Cas.), una reminiscencia del Mare Morimarusa de Philemón» (PLINIO, IV, 13).

[335] HORN, _Orig. Amer._, pág. 26.

[336] PLINIO, VI, 31.

[337] Esta identidad la ha supuesto también en nuestros días el conde Carli (_Opere_, t. XII, pág. 188).

[338] ISIDORO HISP., _Orig._, pág. 172.

[339] Mapamundi de Juan Purdy, 1834.

[340] Varían mucho los nombres con que se designan este santo personaje y su isla. En las lenguas de la Europa latina se escribe Brandón, Brandano, Blandín (cambiando la _r_ en _l_), Borondón y Brandamis.

[341] Tradiciones recogidas por M. DE MURR en su _Diplom. Gesch. von Martin Behaim_, pág. 33.

[342] Acerca del pasaje de los muertos y de las islas Afortunadas, véanse PROCOPIO, _De Bello Goth._, IV, 20; TZETZ, _ad Lycophr._, V, 1204. Consúltese también la Memoria sobre los Argonautas en UKERT, _Geogr. der Griechen_, t. II, I, pág. 343, á WELKER’S, _Homerische Phæaken und Inseln der Seligen_, ya KHEIN, _Mus. für Philol._, B. I, páginas 237-241.

[343] «Peregratis Orcadibus cæterisque aquilonensibus insulis ad patriam redeunt» (BOSCO, _Bibl. Floriac._, pág. 602). «Insula S. Brandani e regione Terræ Cortereali sive Novæ Franciæ Americæ septentrionalis sita, in Oceano boreali» (HONOR. PHILIPONI, _Navig. Patrum Ord. S. Bened._, 1621, pág. 14).

[344] Este hecho está, al parecer, en contradicción con la época que Murray asigna á la primera población de las Shetland; pero Mr. Letronne lo hace probable por la interpretación de un pasaje de Solino, favorable á que dicho grupo de islas estuvo habitado desde el tiempo de los romanos (DICUIL, página 134, y en las Adiciones, pág. 90). Es extraordinario que Æneas Silvio Piccolomini, en su _Geografía del NO. de Europa_, nada diga de los viajes de San Brandón y de su isla. El sabio italiano estuvo, sin embargo, en Escocia, y describió con gracejo su primera impresión al ver alguna distribución de hulla hecha á los mendigos escoceses. «In Scotia pauperes pæne nudos ad templa meridicantes _aceptis lapidibus_ eleemosyne gratia datis lætos abiise conspeximus. Id genus lapidis sive sulphurea, sive pingui materia præditum pro ligno, quo regio nuda est, comburitur.» ÆN. SYLL., _Op. geogr. et hist._, 1691 (Europa, capítulo 47, pág. 319).

[345] PLUTARCO, _in Sert._, cap. 8.

[346] Tomo IV, Dist. X, § 10.

[347] Es la expresión que emplea BARROS, déc. I, lib. I, cap. (_Vida de D. Enrique_, pág. 156). Madera la encontraron despoblada, y también las Azores. Si en el texto empleo la palabra _descubierta_, es para indicar la época en que los _portugueses_ llegaron por primera vez á estas islas. Instruído el infante D. Enrique por mapas antiguos, anunció de antemano á Velho Cabral, en 1432, que «cerca del escollo de las Hormigas encontraría pronto otra isla» (_loc. cit._, pág. 320).

[348] NAVARRETE, t. I, pág. 5. Este testimonio no se encuentra ni en la _Vida del Almirante_ ni en _Las Décadas_ de Herrera.

[349] GARCÍA, _Origen de los Indios_, lib. I, cap. 9; WULFER, _De major. Oceani Ins._, 1691, pág. 120; MUÑOZ, lib. II, § 9; BALDELLI, _Mil._, pág. LX; WASHINGTON IRVING, t. IV, páginas 316-332.