Part 24
Creo que una isla que tanta celebridad gozó durante largo tiempo, muy bien podía merecer el nombre (sanscrito) de _Sukhadhara_, sitio de la felicidad ó isla felicísima, _dvipa Sukhatara_, que los Sres. Bopp y Bohlden reconocen casi sin ninguna alteración en Socotora. (_Das alte_ Indien, t. II, pág. 139; PATT., _Etym. Forsch. aus dem Gebiete der Indo German. Sprachen_, 1833, pág. 80.) Al aloe, al jugo purgante, llámasele en sanscrito _tarani_. (WILSON, Lex., y AINSLIE, _Mat. med. Indica_, t. I, pág. 10.) Creo encontrar esta palabra en el _tarum_ de Plinio (XII, 20), sustancia aromática que se recibía por medio del comercio con los Nabatheos (GARCÍA, _ab Horto_, lib. I, capítulo 16), sin haber conocido esta analogía con un nombre sanscrito, conjetura ya que el _tarum_ de Plinio es la madera odorífica del aloes, el _agallochon_ de Dioscórides, que el botánico de Anazarbe no confunde con ἀλόη. Mi sabio amigo M. Letronne recuerda que cerca de Suaken, en Abisinia, hay una montaña, _Dyab_, y ha hecho derivar este nombre como el de la isla _Diabus_ y el de _Dibus_ (probablemente la isla Dahlak), patria de Teófilo el Ariano, según Philostorgos, de una raíz árabe que significa _oro_ (_Christ. d’Abyssinie_, pág. 139). Esta raíz es _dseheb_.
[202] «Parece que estas tierras de Ciguare, que son á diez jornadas de Río Gangues, están con Veragua como Tortosa con Fuenterrabía.» Estas palabras, bien expresivas para pintar dos mares opuestos uno á otro, sólo se encuentran en la _carta rarísima_ de 7 de Julio de 1503 (Morelli, páginas 11 y 30; NAVARRETE, t. I, páginas 299 y 309), y no en la biografía escrita por el hijo de Colón.
[203] Déc. II, lib. I, cap. 7. En los despachos diplomáticos del embajador de Portugal Juan Méndez de Vasconcelos, correspondientes á los meses de Agosto y Septiembre de 1512, encontrados en los archivos de Lisboa (en la Torre do Tombo), las islas de las especias (_Melucos_) reconocidas desde 1511 por Antonio de Abreu, se confunden siempre con la península de _Malaca_. Háblase en ellos de la herejía de Solís, «que mostrara que Malaca está no demarcaçao de Castela».
[204] Reales cédulas de 28 de Julio de 1500 y de 8 de Junio de 1501 (NAVARRETE, t. III, páginas 41, 86, 88, 543 y 590). Parece probado que los ingleses, que llamaban la atención de la corte de España, no formaron parte de una expedición á Maracaybo que se cree realizada en 1499 y que se atribuye á Sebastián Cabot (_Mem. Seb. Cabot_, 1831, pág. 91-96 y 307-310). La península de Chichivacoa, que en el pleito con los herederos de Colón nómbrase generalmente Coquibacoa, y aun Quinquibacoa, está frente á la península de San Román, á la entrada del golfo (y no del lago) de Maracaibo. Es hoy un terreno casi completamente despoblado que, por su posición, gozaba de alguna celebridad política al principio del siglo XVI. El obispo Fonseca recomienda especialmente á Ojeda que le traiga «en cuanto pueda» piedras verdes, de las cuales tenía ya el prelado algunas muestras. Como sé por propia experiencia la gran distancia á que los indios del Orinoco y del Amazonas hacen pasar los productos que estiman de mucho precio, no me atrevo á resolver si estas piedras verdes eran esmeraldas de Muzo (de la meseta de Nueva Granada) ó las sassuritas (piedras del Amazonas), que Diego de Ordaz llama «esmeraldas gruesas como el puño» (_Rel. hist._, t. II, páginas 481-485, 571 y 689).
[205] NAVARRETE, t. III, páginas 24, 320.
[206] _Docum. dipl._ núm. 139; NAVARRETE, t. II, pág. 257.
[207] _Informes del 20 de Enero de 1513 y del 16 de Octubre de 1515_ (NAVARRETE, páginas 367, 379 y 380).
[208] _Vida del Almirante_, cap. 88, pág. 101; HERRERA, t. I, página 104.
[209] (NAVARRETE, t. I, pág. 285.) Colón alude al primer viaje que realizó Ojeda con el sabio piloto Juan de la Cosa y con Vespucci (20 de Mayo de 1499; Junio de 1500) desde el río Essequivo hasta el cabo de la Vela, recorriendo, por tanto, toda la costa de Venezuela, más acá del meridiano del lago Maracaybo. La expedición de Rodrigo de Bastidas y de Juan de la Cosa fué la que continuó estos descubrimientos hacia el Oeste hasta el Puerto del Retrete. Ambos marinos salieron del puerto de Cádiz en Octubre de 1500. La expedición volvió á Haïti á fines de 1501 ó á principios de 1502, y á Cádiz (después de muchas peripecias) en Septiembre de 1502, cuatro meses después que Colón emprendió su cuarto viaje (NAVARRETE, t. III, páginas 26, 28 y 592).
[210] HERRERA (déc. I, lib. 4, cap. 11.) y después de él Muñoz, se han equivocado en un año en la época del segundo viaje de Ojeda, el que hizo con Vergara, sin Juan de la Cosa y sin Vespucci, y que se verificó de Enero á Mayo de 1502 (NAVARRETE, t. III, páginas 29-37, 68, 170 y 593). Antes del primer viaje, en el que Ojeda mandaba sólo (1499-1500), sirvió en unión de Juan de la Cosa en la segunda expedición de Colón (1493 y 1496), y por tanto, á las órdenes del Almirante.
[211] Segunda pregunta del Fiscal. Colón había escrito á los Reyes Católicos en 1498: «Enviaré á Vuestras Altezas la _pintura_ de la tierra (de Paria), y tengo asentado en el ánima que allí es el Paraíso terrenal.» Según Colón, á _la extremidad del Este_ es donde el mapa y la cosmografía cristiana de COSMAS sitúan, en un continente separado del nuestro por el Océano, el origen del género humano.
[212] Véase mi _Relation hist._, t. II, pág. 706.
[213] La fecha de la edición es cierta, y posterior sólo en dos años á la muerte de Colón. Reidel, en su _Coment. crítico-litteraria de Claudii Ptolomæi geographia ejusque codicibus_ (Norimb, 1737, pág. 52) pretende que sea de 1507, á causa «de una indicación _in calce Planisphærii_», que no he encontrado en ninguno de los ejemplares que he visto en Francia y Alemania. El privilegio del papa Julio II, de la edición de 1508, es de 1506; pero se encuentra literalmente repetido de la edición de 1507, notable por las primeras _cartas modernas_ que presenta junto á los mapas de Agathodæmon.
[214] El monje Celestino de Benevento, sin nombrar á Vespucci, atribuye, al parecer, más bien á los portugueses que á los españoles el descubrimiento de la América meridional. En el antes citado cap. 14 escribe: «De tellure quam tum Lusitani, tum Columbus observavere, et Mundum appellant Novum vel terram Sanctæ Crucis.»
[215] ZURLA, páginas 61, 62, 137 y 139.
[216] Á este célebre geógrafo preocupa la idea de que el estrecho fué descubierto antes de Magallanes. «Per fretum Magellanis fertur mare ab oriente in occidentem motu incitatissimo ut inde Magellanes (_vel qui ante Magellanem id detexit, ut volunt_) conjecerit fretum, per quod ex Atlantico in Pacificum Occanum pervenitur (_Geogr. gen._, Cant., 1681, pág. 119). Fretum Magellanes primus invenit et navigavit, 1520, etsi Vascus Nunnius de Valboa prius, nempe anno 1513, illud animadvertisse dicitur, cum ad australem regionem lustrandam isthic navigaret» (pág. 85). Sorprende encontrar en un autor instruído esta confusión de ideas y sucesos; el descubrimiento del istmo de Panamá, que es un estrecho terrestre, mezclado al descubrimiento de un estrecho oceánico.
[217] Nota del mapa _original_ de Cruz Olmedilla, cuyos ejemplares han llegado á ser tan raros porque el Gobierno español ordenó en tiempo de Carlos III romper las planchas.
[218] El capitán Sarmiento de Gamboa (_Viaje al estrecho de Magallanes_, 1768, páginas VI y LXIII) es el primero que en 1579 entró en este archipiélago. Compárese tambien Agueros (_Descripción hist. de la Prov. y del Archip. de Chiloe_, 1791, página 128). Más al Sur, hacia el cabo Victoria, al archipiélago que limita la parte Noroeste del estrecho de Magallanes, ha dado recientemente el capitán King el nombre de _Queen Adelaide’s Archipelago_.
[219] Véase mi _Essai politique_ (edic. de 1825, t. I, pág. 239).
[220] HERRERA, déc. I, lib. X, cap. 3. Entre las cartas marinas conservadas en Hudson’s Bay House, hay un dibujo de las costas desde la bahía de Hudson hasta el Copperine River trazado rudamente por los indios (BARROW, _Voyages into the Polar Regions_, 1818, pág. 376).
[221] Por ejemplo, un marinero de la expedición de Bastidas á la costa de Santa Marta permaneció trece meses entre los indios, y fué recogido por Ojeda en 1502.
[222] Magallanes fondeó muy cerca de Port Desiré, en la isla de los Pinguinos, ó más bien de los Mancos (Aptenodytes, Forster), que los españoles llaman Pájaros Niños, porque andan vacilantes como los niños pequeños (PIGAFETTA, pág. 23; SARMIENTO, pág. LIV). En el mismo pasaje de Pigafetta encuentro la primera descripción de un otario (foca de orejas exteriores); dice: «Lupi marini grossi come vitelli con orechie piccole é ronde.» El manco lo describió por primera vez Vasco de Gama, que le vió en una ensenada llamada Mossel-bay, 4° al E. del cabo de Buena Esperanza (LICHTENSTEIN, en _Vaterl. Mus._, tomo I, pág. 394). Yo no he visto en las costas americanas del mar del Sur ni otarios ni mancos al norte de la isla de San Lorenzo, frente al Callao de Lima (latitud 12° 3′). Allí existen dos nuevas especies, que M. Meyen ha figurado recientemente en la parte zoológica de su _Viaje alrededor del mundo_, pl. 14 y 31. Á mayor distancia al O., los otarios se acercan mucho más al Ecuador, por ejemplo, en Nueva Guinea.
[223] No se ha explorado el río Santa Cruz más que hasta _Weddels Bluff_.
[224] La anchura de la América meridional, por los 52° 22′ de altitud austral, entre el cabo Pilares y el cabo de las Vírgenes, es, de O. á E., de 80 leguas marinas, mientras el desarrollo de las sinuosidades del estrecho de Magallanes, cuya mitad oriental tiene la dirección de SSO.-NNO., y la occidental ESE.-ONO., es de 108 leguas marinas de 20 al grado ecuatorial. La forma triangular de la extremidad austral de la América meridional es tan poco regular al S. de los 40° de latitud, que por dos veces, en el paralelo del golfo de San Jorge (latitud 45½°) y en el de la bahía de los Nodales hasta río Gallegos (latitud 51° 40′), la anchura del continente es menor que en el estrecho de Magallanes. Esta configuración de las costas, tan distinta de la que tienen en la extremidad del África, merecería ser fijada con más precisión por medio de buenas observaciones de longitud.
En la latitud del cabo de Buena Esperanza, la extremidad del continente africano presenta una costa de 150 leguas, casi enteramente dirigida de E. á O. Esta forma truncada desaparecería si el banco de las Agujas (_Agulhas banc_) se uniera al continente por un levantamiento submarino; entonces África terminaría en punta á los 36° 47′ de latitud austral, es decir, á 2° 52′ al S. de la ciudad del Cabo y 2° al S. del cabo Agulhas, que es hoy el punto más meridional de África. Estas extremidades meridionales de los continentes tienen especial interés geológico, y de esperar es que algún día se descubrirá si en la opuesta dirección de las partes orientales y occidentales del estrecho de Magallanes influye la dirección de las corrientes pelásgicas ó el yacimiento de las aristas de las rocas. Mr. King ha hecho ya la interesante observación que las islas sólo abundan en el estrecho, donde los _grüstein_ son más frecuentes (_Journ. of the Royal Geogr. Soc._, 1832 vol. I, pág. 166). Además, esta nueva expedición inglesa, más aún que las de Córdova, Churruca y Galiano, ha probado la gran exactitud de la opinión de un navegante del siglo XVI, D. Ricardo Aquines (HERRERA, _descr. de las Ind. occ._ pág. 49), según la cual, hasta los 56° de latitud (la del cabo de Hornos es efectivamente 55° 58′ 41ʺ), toda la _banda del Sur del estrecho_, es decir, la _Tierra de los Fuegos_, como entonces se decía, «es un grupo de islas de distintos tamaños».
Según las investigaciones del capitán King, comandante del _Acenture_ y del _Beagle_ durante los años 1826 y 1830, la Tierra del Fuego la forman tres grandes islas, King Charles South Land (rodeada al Este por el estrecho de Le Maire), Clarence Island y South Desolation, cuya punta occidental es el cabo Pilares. El cabo de Hornos forma un islote de roca anfibolítica al SE. de la isla La Hermite, que en pequeño tiene la forma de Sicilia, y se encuentra, como las islas de Wollaston y Navarino, un poco al O. del meridíano del volcán de Basil Hall. En un viaje hacia el O., rasando el cabo de Hornos, se pasa entre las rocas de Diego Ramírez (latitud 56° 26′ 35ʺ) y de San Ildefonso. Estos dos grupos de escollos están separados uno de otro más de 32 millas.
[225] _Viaje al estr._, p. IV. El mismo Magallanes llamó al estrecho por él descubierto _Estrecho Patagónico_, nombre que pronto cambió por el de _Estrecho de la_ (nave) _Victoria_ (PIGAFETTA, pág. 40).
[226] HERRERA, déc. II, lib. 9, cap. 11. En las hermosas cartas que acompañan á la obra del mayor Rennell sobre las corrientes á la vasta bahía (latitud 41° 8′-42° 2′), que termina al Sur por la Península de San José, y que tiene una configuración tan extraordinaria, se la llama bahía de San Matías. Las cartas de la expedición de Malaspina, publicadas por el _Depósito hidrográfico_ de Madrid, la dejan sin nombre. Comparando las latitudes de Magallanes y de su hábil compañero de fortuna Andrés de San Martín, á las latitudes determinadas en nuestros días, se ve que la suposición de un error de 1½° no puede admitirse, y que el nombre de San Matías conviene mejor á la bahía de Todos los Santos (latitud 39° 52′-40° 40′), entre el río Colorado y el río Negro de la costa patagónica. Tal es, al menos, el resultado de mis investigaciones.
[227] _Primo viaggio_, pág. 40.
[228] Aquí fué donde Serrano creyó observar, el 11 de Octubre de 1502, un eclipse de sol, «que en el meridiano debía verificarse á 10 h. 8 m. de la mañana»; pero según el extracto que Herrera (déc. II, lib. 9, cap. 14) nos da del Diario de Serrano, «el disco del sol no se obscureció ni totalmente ni en parte, y sólo se vió que al empezar el eclipse, estando el astro á 42½° de altura, cambió su color en rojo obscuro, tal como se ve en Castilla al través del humo de rastrojos ardiendo». Cesó este fenómeno cuando estuvo el sol á 44½° de altura. Esta observación, que Pigafetta no menciona y de que habla Herrera por manera tan ininteligible, no está hecha, ciertamente, para dar un resultado de longitud; sin embargo, Castañada (_Hist. delle Indie_, lib. VI, pág. 103) pretende que Magallanes determinó, «por el eclipse de sol de 17 de Abril de 1520, y conforme á las reglas que le había dado Faleiro, que había 61° de diferencia de longitud entre Sevilla y el río de Santa Cruz». Esta valuación sólo tiene el error de 1½° de menos, exactitud muy notable para el año de 1520 si se recuerda que BARROS (déc. III, libro 5.º, cap. 9) presenta resultados extraordinariamente contradictorios que se obtenían conforme á las mismas reglas de Faleiro. Además, ni Magallanes ni Serrano fueron en Abril á la desembocadura del río Santa Cruz, y Castañada confunde probablemente el eclipse de sol de 11 de Octubre con uno de los ensayos de observaciones de conjunción que hizo el cosmógrafo Andrés de San Martín, durante la estancia de la expedición en Río San Julián, «según _la industria_ de Ruy Faleiro», como dicen los documentos reunidos por Herrera. Magallanes partió de Sanlúcar el 21 de Septiembre de 1519, tocó en el Río de la Plata á principios de Enero de 1520, en la bahía de San Matías el 15 de Febrero, en Río San Julián el 2 de Abril, en río Santa Cruz el 14 de Septiembre, y en el cabo de las Vírgenes el 21 de Octubre de 1520.
[229] El globo de Behaim, construído en Nuremberg en 1492, no presenta más que la isla de San Brandán, que, como se sabe, ya figuraba en los mapas del siglo XIV. La absoluta ignorancia de Behaim en 1492 sobre la existencia de los Bacalaos (Terranova), confirma los argumentos con que el autor del _Memoir of Sebastián Cabot_ (1831, páginas 286-289) combate la existencia de un viaje de descubrimientos á la costa Noroeste de América, hecho en 1484 por Juan Vas Cortereal. Sabemos, por la historia de las islas portuguesas de Cordeyro, que este personaje era gobernador de Tercera, y sería raro que viviendo Behaim en las Azores no hubiera tenido conocimiento de tierras occidentales vistas por Juan Vas Cortereal.
[230] MURR, pág. 47; MANNERT, _Einl. in die Geogr. der Alten_, pág. 173. Cuando Schoner, natural de Carlstadt, en Franconia, fué llamado por Melanchthon de Bamberg á Nuremberg para desempeñar la cátedra de matemáticas, llevó consigo el globo. Este globo, de 2 pies, 10 pulgadas y 6 líneas de diámetro, encuéntrase colocado en la biblioteca de la Municipalidad (_Stadtbibliothek_). El tratado de _Circulis Sphæræ_ (Tiguri, 1546), que también contiene una carta con el istmo de Panamá atravesado por un estrecho, no es, sin embargo, de Schoner, porque se ve en su obra _Optisculum Geographicum ex diversorum libris et cartis collectum_ que en 1533 conocía (capítulo XX) la expedición de Magallanes («ducis navium invictissimi Cæsaris divi Caroli»). El paso del Noroeste, buscado recientemente por Parry y Ross, figura como abierto al Norte de un vasto continente llamado _Terra Baccalearum_ en el mapamundi del _Opusculum Geographicum Joannis Myritii Melitensis_ (Ingolstadt, 1590), pág. 60.
[231] KLAPROTH, _Notice d’une Mappemonde et d’une Cosmographie chinoises_, 1833, pág. 85. Véase también _Nov. Journ. Asiat._, t. XI, pág. 66.
[232] M. Letronne, en su edición de DICUIL, página 12. De igual manera κέρας significa geográficamente, ó un promontorio, ó, en sentido negativo, la desembocadura de un río ó de un golfo (STRABÓN, lib. X, pág. 458 Cas.; HESIODO, _Theog._, 789, y los Fragmentos de HANNON).
[233] Véase en los dos primeros capítulos de esta obra la influencia que en el ánimo de Colón ejerció la erudición clásica.
[234] Malpaghino, propiamente Juan Malpighi de Ravena (HEEREN, _Gesh. der Classiker. Einl._, pár. 162).
[235] Estas denominaciones, tomadas de una ciencia que aun no existía, la _geografía de las plantas_, las aplica ya Ptolomeo á Africa y Asia á la vez. La _Myrrhifera regio_ está situada (_Geogr._, lib. IV, cap. 9, pág. 114) cerca del _Coloë Palus_, en las fuentes del Astapus, y (lib. VI, cap. 7, pág. 154) junto al golfo Sachalites, al E. del Hadramaüt, en un país montañoso, fértil en _smyrna_ y en _libanotos_. Confundiéronse durante largo tiempo las comarcas que producían los aromas y las especias, con las en que se hacía el comercio de almacenaje de estas mercancías; y aunque Herodoto ya oyó decir que el _cinamomum_ nacía en el país donde fué criado Baco, aludiendo sin duda á la India (HEEREN, II, 1, pág. 101), y no á Arabia (HERODOTO, III, 107), costaba trabajo, aun en los tiempos modernos de la escuela de Alejandría, no buscar la _cinnamomifera regio_ en África, más allá de la costa de los Trogloditas. El rey Juba, único autor que reunió el conocimiento de la literatura de Cartago (AMM. MARCELL, XXXII, 15) al de la literatura romana, esclareció mucho, en la época de Augusto, todo lo relativo al comercio de los aromas de Oriente y á los caminos de las caravanas (PLINIO, VI, 28, 29; XII, 14) que conducían estos preciosos productos; pero una antigua preocupación influía siempre para confundir la India con las costas á donde se podía llegar yendo por el estrecho de Bab el Mandeb al mar Erythreo.
[236] DIÓN, _Perieg_, V, 589; Mela, III, cap. 7, pár. 70, el cual añade ingeniosamente: «Aurei soli (ita veteres tradidere) aut ex re nomen aut ex vocabulo fabula»; PLINIO, VI, 21; PTOLOMEO, _Geogr._, VII, cap. 2, pág. 176 (no está nombrado Argyré). PEUDO-ARRIANO, _maris Erythr._, compuesto, según LETRONNE (_Christianisne d’Abyssinie_, pág. 47), en tiempo de Séptimo Severo ó de Caracalla.
[237] Véase mi _Essai politique sur la Nouvelle Espagne_, t. III, página 457, segunda edición.
[238] Este delicado procedimiento está descrito en la carta fechada en Jamaica el 7 de Julio de 1503. Recuerda casi involuntariamente un rasgo de franqueza de otro grande hombre de la misma época, Hernán Cortes, que no habiendo recibido todavía á los embajadores de Moctezuma, asegura á su soberano, en carta escrita en la Rica villa de la Frontera, «que este rico y poderoso señor» (mejicano) _preso ó muerto_, debe caer en sus manos. _Cartas publicadas por el Arzobispo de Mexico_ (después cardenal) Lorenzana, pág. 39.
[239] Carta del tercer viaje, de letra de Fray Bartolomé de las Casas, conservada en los archivos del Duque del Infantado (NAVARRETE, t. I, pág. 244). El nombre de _Sophira_ que los Setenta dan al Ophir, recuerda, en Ptolomeo, más aún que la _metrópoli Sappara_ de Arabia (lib _VI_, cap. 7, pág. 156) el _Soupara_ de la India (lib. VII, cap. 1, pág. 168), en el golfo de Cambaye (_Barygazenus Sinus_), que Hésychio llama «región célebre en oro». Es el _Upara_ (mal expresado) del Periplo del mar Erythreo (_Geogr. minor._, t. I, pág. 30). Véase también GOSSELIN, Rech., t. III, pág. 208 y las nuevas y curiosas disertaciones de M. FEDERICO KEIL, _Ueber die Hiram Salomonische Schiffahrt_, Dorpat, 1834, páginas 40-455.
[240] Behaim pone á continuación de estas tierras (desde los 40° de latitud austral á los 38 de latitud boreal), Java minor, Angama (Angaman de Marco Polo, sin duda una corrupción de Andaman, los Maniola de Ptolomeo), Java minor, Insula Candyn, Argyré, Crisis, Thilis y Zipangut en el _Oceanus Indiæ superioris_; finalmente, las islas Cathai en el _Oceanus Indiæ orientalis_, que se extiende al Norte hasta los 50°.
[241] Barros (déc. I, lib. III, cap. 11) llama á Colón «eloquente e bon latino, o qual decia que venha de l’isla Cypango e trazia muito ouro». En la _Vida del Almirante_, publicada por su hijo (cap. 40), háblase largamente de la visita que hizo á la Corte en el palacio de Valdeparaíso, cerca de Lisboa, y en el Diario de la primera navegación, conservado por Las Casas, se menciona la vuelta de la _India_ y los _Indios_ que mostraba. Muñoz se inclina á creer (lib. IV, § 12), que el Almirante citaba engañosamente á Zipangu, para desvanecer toda sospecha de que venía de una tierra comprendida en la _capitulación_ ajustada entre Portugal y España, por ejemplo de las costas de África, ó, como se decía entonces, de la _Mina de Portugal y de Guinea_. Pero examinando atentamente el Diario de Colón y los escritos de su hijo, comprendo que el supuesto engaño era íntima persuasión. Comprometido el Almirante á decir dónde había estado, optaba por la isla de Zipangu (Cipango), que le había dado á conocer el itinerario proyectado por Toscanelli en 1574 y que preocupaba tanto su imaginación, que cinco días antes del descubrimiento de Guanahaní declaró á Martín Alonso Pinzón deseaba más ir primero á tierra firme (al Asia) y después á las islas, entre las cuales se encontraba Cipango (NAVARRETE, t. I, pág. 17).
El hijo de Colón (cap. 20) dice positivamente «que su padre esperaba ver tierra á 750 leguas al Oeste de Canarias; y que hubiera hallado la Española, llamada entonces Cipango, de no saber que se decía estar á lo largo de Tramontana á medio día, y por eso quedaba á la izquierda».
Después del descubrimiento de Guanahaní el 13 de Octubre, aun expresa Colón en su Diario el deseo «de topar á la isla de Cipango»; pero antes de llegar á ella, costea por el NO. la isla de Cuba, cree que es un continente y que se encuentra á más de cien leguas de distancia de las grandes ciudades del Cathay (Zaitum y Quinsai), que por las narraciones de Marco Polo le había ponderado Toscanelli. «Y es cierto, dice el Almirante, questa es la tierra firme, y que estoy ante Zayto y Guinsay»; Diario, 1.º de Noviembre de 1492.