The Highland Fling and How to Teach it
Chapter 2
He asistido a la última conferencia pública de Alejandro Dumas sobre las obras de su gran amigo Delacroix. Algunos periódicos satíricos de aquí han puesto en ridículo por estas causeries al autor in partibus de Los tres mosqueteros. Yo no por 30 menos haber oído de cerca al novelista contemporáneo más popular de Europa, y a quien, si bien se debe silbar por su poca conciencia, hay que admirar por su mucho talento. El otro Alejandrito, el de La Traviata, se ha casado estos días, como habrás leído en los periódicos, con una princesa, no sé de qué ni de dónde; averígüelo Vargas. Para mí las princesas de los Dumas tienen algo de las emperatrices de Don Quijote.
A propósito de este manchego insigne: ¿conoces la edición ilustrada por Gustavo Doré? Más valdrá que no la conozcas, pues así te ahorras los malos ratos que a mí me causa verla en estas librerías, sin atreverme con ella porque cuesta un sentido. Es un verdadero monumento digno en todo del ilustre Cervantes, salvo los defectos de la traducción, que son inevitables, aun tratándose de una pluma tan avezada al idioma español como la de Viardot... «Señor -digo para mis adentros, cuando veo tan honrado a Don Quijote en estos escaparates-, ¿no es una lástima que estos franceses no quieran hacernos igual justicia en otras cosas? ¿No es un dolor que teniendo tanto gusto, tanto talento, sean tan ligeros cuando hablan de España?».
Y ya que de libros tratamos, ¡cuánto me aflige ver que sólo como una rareza se encuentran los autores modernos españoles en estas librerías, una de las tentaciones más irresistibles de París! Desgraciadamente para nosotros, hay que convenir en que no tiene la culpa de ello el desdén de los franceses.
Otra cosa bien distinta me sucede al recorrer las galerías del Louvre, donde se exhiben como reliquias las obras de Murillo, de Velázquez, de Ribera y otras no menos famosos pintores españoles. Mas de estos asuntos y algunos otros de parecido género no quiero hablarte en esta carta, que va tomando mayores dimensiones que las convenientes.
Por los periódicos madrileños he visto que está Castilla transitable, y que a la copiosa nevada que la tapó todita ha surgido un sol alegre y consolador. Dichosos vosotros. Desde que aquí me hallo no he podido ver de qué color es su señoría. Por algunos momentos he creído entreverle allá arriba, muy alto, muy pálido y muy frío, pero sin llegar el más vigoroso de sus rayos a la más alta de estas torres. Cualquiera pensaría, al contemplar sus remilgos, que teme manchar sus luces en el lodo de París; lodo, amigo Eduardo, del cual no puedes formarte una idea, y que está amasado y batido por millares de pies y de ruedas, y alimentado por los hielos, las nieves y el agua, que alternan aquí con una constancia y una copiosidad desesperante. Y basta de fango 31 .
Si las circunstancias lo permiten, volveré a escribirte 32 , y entonces te hablaré de muchas cosas que hoy no caben ni deben entrar en esta carta; si así no sucede, paciencia y tan amigos como siempre.
Por de pronto, agradéceme, ya que no el interés de los párrafos que anteceden, pues maldito el que en mi concepto encierran, cuando menos el tiempo que, para escribirtelos, he cercenado del que destino al brujuleo, como diría señor José, y al esparcimiento del ánimo entre las curiosidades de París.
Siempre es tu amigo con todo su corazón,
Pepe
Excelentísimo, ilustrísimo, altísimo, distinguidísimo y resaladísimo señor don Manuel Pérez de la Vega, indiano de Vendejo.
Santander, 20 de agosto de 1886.
¿Conque hubo manos profanas que osaron sustraer, rebañar, trincar, o sease apandar, algunos números de los que remitimos a V. S. I. bajo discreta faja? ¡Ah pícaros! ¿Y no temieron, si son paganos, las iras de los dioses, y si creyentes, la justa venganza del Cielo? Caigan, pues, sobre ellos todas las plagas de Egipto, y las chinches de Europa, y los cínifes de América, y las pestes de Asia, y hasta las fieras del África salvaje; caigan, sí, porque si feo y escandaloso es el delito, funestas, estridentes, astringentes, prepotentes, pestilentes han sido las consecuencias, pues que no nos quedan más ejemplares de aquel número, que voló y desapareció de nuestras manos, arrebatado por las del público, ansioso de conocer, palpar, saborear, sorber y mascar la donosa, prodigiosa y espantosa producción de V. S. I. que sustentaba, contenía, encerraba y sostenía. ¿Y qué nos habla V. S. I. de precio? Jamás La Abeja Montañesa cobrará favores tan señalados; que señalado favor es el que hizo V. S. I. a nuestro periódico, dándole, con su citado pacto, mayor ensanche, más dilatada fama, más extensos horizontes. Así, pues, oro molido que fueran los papiros ejemplares, perlas preciosas, mirras de Oriente, incienso de la Arabia, gases del boquerón del muelle, gratis se los enviaríamos y aún quedáramos muy agradecidos. En cuanto al pico de la suscripción, V. S. I. lo remitirá cuando lo tenga a bien, y no se hable más de esto.
Recibimos los impresos que acompañan a su muy discreta y erudita carta, y los hallamos, como todo lo que a V. S. I. se refiere, honrosísimos, grandilocuentes, excelentes, candentes, sorprendentes, contingentes, emovientes y convenientes.
Trabajos ímprobos, penalidades rudas y otros análogos excesos nos han impedido dar pronta, enérgica, contundente, adyacente y prominente respuesta a su primera carta. Eche, V. S. I. sobre nuestra involuntaria falta un aluvión de esa tempestad de bondades que le caracterizan, señalan, marcan y determinan, mientras queda, como siempre, a las órdenes de V. S. I. toda confusa, conmovida y condensada,
La Redacción
---- (De La Abeja Montañesa.)
29 de agosto de 1886.
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Notas:
10 : «Querido amigo». (N. del E.) 11 : «a». (N. del E.) 12 : «visto aún por». (N. del E.) 13 : «archifamoso». (N. del E.) 14 : «con relación de media», etc. (N. del E.) 15 : «entre», en lugar de «en». (N. del E.) 16 : «repugnantes». (N. del E.) 17 : «modesta berlina». (N. del E.) 18 : «aprensión». (N. del E.) 19 : «la cabeza con el pie». (N. del E.) 20 : Suprimido «en su género». (N. del E.) 21 : «ignominiosamente». (N. del E.) 22 : «que apenas llega a algunos», etc. (N. del E.) 23 : Suprimido «es una». (N. del E.) 24 : Suprimido «el». (N. del E.) 25 : «ridículo». (N. del E.) 26 : «insoportable». (N. del E.) 27 : Suprimido «que antes he mencionado», y en su lugar, «macarena». (N. del E.) 28 : «teatro de la Comedia Francesa». (N. del E.) 29 : Suprimido desde «su voz es de», etc. (N. del E.) 30 : Borrada la palabra que falta. (N. del E.) 31 : Suprimido el párrafo completo. (N. del E.) 32 : Suprimido hasta «paciencia, y si no, tan amigos», etc. (N. del E.)
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