Córdoba

Part 44

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[145] Las _annefilas_ eran las oraciones voluntarias que hacian los muslimes devotos, fuera de las cinco azalas ú oraciones obligatorias.

[146] El mancebo Sancho, martirizado en junio del año 851, habia sido page en el palacio de Abde-r-rahman.

[147] Véase el martirio de la virgen Flora, acaecido en noviembre del mismo año.

[148] Aunque muy mal dicho. Esta proposicion no se demuestra facilmente en una sencilla nota. Quien dude de ella lea los escritos de M. de Bonald, y especialmente el del 28 de octubre de 1810 (_Mélanges littéraires_, etc., tomo 2, pág. 497), donde verá la gran diferencia que hay entre _cultura_ y _civilizacion_.

[149] Zaryab mejoró el antiguo laud aumentándole una cuerda. Los árabes, aficionados á simbolizarlo todo, decian que las cuerdas del laud representaban, la primera, que era _amarilla_, la bilis; la segunda, que era _encarnada_, la sangre; la tercera, _blanca_, la linfa; la cuarta, _negra_, los malos humores. Zaryab añadió una quinta cuerda entre la segunda y la tercera, que correspondia al alma. Véase Al-Makkarí, cap. IV, lib. VI.

[150] Véase la nota 2, pág. 98.

[151] El Sahbá era un licor, especie de vino claro, que habian inventado los mahometanos para eludir la espresa prohibicion alcoránica del _ghamar_ ó vino rojo. Véase Conde, t. 1, pág. 307.

[152] El _mihshah_ era una especie de capa, por el estilo de la que llevaba la gente comun. No nos esplica el traductor de Al-Makkarí qué clase de estofas eran las llamadas _mulham_ y _muharr_.

[153] El plato llamado _at-tafayá_, que por lo visto era un bocado esquisito para los árabes-andaluces, no parece segun la descripcion del historiador á quien seguimos muy digno de figurar hoy en el catálogo del _Cordon-bleu_. Reducíase á un mixto de albóndigas y pasta frito en aceite de semilla de cilantro. Cuando esto se cita como una memorable innovacion, ¡qué tal sería la cocina de los sultanes!

[154] Véase Al-Makkarí, loc. cit.

[155] Por falta de noticias históricas no podemos hoy determinar si estos dos pórticos, de que habla solo Al-Makkarí, eran enteramente nuevos, ó meras modificaciones de la obra de Hixem que dejamos descrita: pág. 107.

[156] Entiéndase bien que esta decadencia solo puede llamarse tal comparada con el fervoroso celo de los sultanes predecesores. Abde-r-rahman II erigió mezquitas en las principales ciudades de Andalucía; pero ninguna de ellas con el sello de grandeza y esplendidez que imprimieron los primeros sultanes en la Aljama fundada por Abde-r-rahman I.

[157] Leyes morales religiosas y civiles de Mahoma, tomo 2, parte 3.ª Del matrimonio, artículo I. Esta interesante obra pertenece á la _Collection des Moralistes anciens_ de M. Lefèvre.

[158] El que compraba una sierva tenia sobre su cuerpo derechos ilimitados. Véase el tít. XVII, _Leyes de moros_, publicadas por la real academia de la Historia.

[159] Todavía llevan este nombre en Turquía las bañadoras de la Sultana.

[160] _Leyes de moros_, tít. LXII.

[161] Véase el art. I del capítulo _Del matrimonio_ citado en la nota 1.

[162] «¡Oh profeta! Manda á las esposas, á las hijas y á las mugeres de los creyentes, que cubran con un velo su semblante. Será demostracion de su virtud y preservativo contra los rumores del público. Dios es indulgente y misericordioso.

»Vuestras esposas pueden andar descubiertas en presencia de sus padres, de sus hijos, sobrinos, mugeres y esclavos. Temed al Señor, que es testigo de todas vuestras acciones.

»Las mugeres de edad avanzada pueden quitarse su velo, con tal que no pongan estudio en hacerse ver.»

(Art.º 17 y 18, cap. _Del matrimonio_.--_Leyes morales etc. de Mahoma_, Coleccion cit. de Lefèvre.)

[163] Véase art. 11, cap. cit., obra cit. de Lefèvre.

[164] Véase nota 2, pág. 72.

[165] «Cumplen en los casamientos alegría et _alhuelulas_ (gritos de alegría ó de dolor que acostumbran á dar las moras), et panderos, et testimonios.» Título VIII. _Leyes de moros._ «Y permítese en las bodas el adufe, y este es de dos maneras: el uno un arco redondo y por la una parte pergamino que esté sin cuerdas... Y el otro es de la misma suerte, sino que está por las dos partes con pergamino... y si tiene cuerdas, ó son sonajas ó gayta no se permite, y los demas instrumentos, como laud, rabel y semejantes, como mas fuerça, es _haram_ (prohibicion) usarlos en las bodas.» Anon. Valenc. cit. por el Sr. Gayangos en su nota 3 al tít. VIII arriba mencionado.

Aunque estas leyes fueron recopiladas en época muy posterior á los Califas, merecen considerarse como primitivas, puesto que el ilustrado orientalista que las ha anotado advierte en el prólogo que las precede no haber nada en ellas _que no esté enteramente conforme con los principios consignados en el Coran, con la tradicion y la_ Zunna, _con las doctrinas del rito Malequí que se siguió en Africa y en España, y con la letra de otras compilaciones legales del mismo género_.

[166] El _acidaque_ es la dote ó la carta dotal. Entre los musulmanes el marido es el que dota á la muger. «El _guaquil_ (procurador casamentero, tutor ó curador) dará la novia con palabras conocidas, como decir: _ya fulano, yo te caso con fulana_; y el novio dirá: _yo estoy contento ó la recibo por esposa_, y deste dar y recibir, y cantidad del _çitaq_ (_acidaque_ ó dote) presente y dilatado, es la que an de testiguar los testigos, de suerte que estos an de hablar con ella antes. Si es doncella y no tiene padre, llamarla y que responda al llamado, y le dirán: fulano te a pedido para su esposa y te a nombrado de _çitaq_ presente tanto, y de _muajar_ (lo que se da despues) tanto. Si estás contenta, calla y no respondas, y tu callar es señal cierta que concedes y estás contenta; y si no lo estás, habla y di lo que te parece y está bien. Si á todo esto calla, su callar es otorgar, y si despues de tiempo habla y dice que no sabia que el callar era otorgar, no le es de provecho, ni será creida. Y si al tiempo de llamarla se rie ó llora, se casará, y no importa, porque el reirse puede ser de contento, y el llorar por faltalle en aquella ocasion su padre, con que le escusaba á ella de hablar; pero si no quiere hablar ó se levanta de su lugar, y se va y se echa de ver en su cara que aborrece el casarse ó no querer al novio, se dejará por casar.» Anon. Valenc. citado en la nota 1 al tít. X, _Leyes de moros_.

[167] Art. 3, cap. _Del repudio_, _Leyes morales etc. de Mahoma_, Colec. cit. de Lefèvre.

[168] Cuando un mahometano jura repudiar á su esposa, rompe todo comercio con ella. La esposa, así que llega á su noticia el juramento, se cubre con un velo y se retira á su aposento sin volver á presentarse á su marido. Para la reconciliacion hay un término improrogable de cuatro meses, llamado la _alheda_, pasado el cual todo vínculo queda disuelto y la muger recobra su libertad. Al salir de la casa marital recibe su _acidaque_ y se lleva consigo sus hijas, dejando los hijos varones en poder del padre. Véase el cap. cit. _Del repudio_.

[169] La _atalca_ es el acto de repudio ó divorcio.

[170] Gran muro divisorio que segun el Koran separa el paraiso del infierno.

[171] Párrafo 3.º, art. 5, cap. _Del repudio_, _Leyes morales etc._

El que repudiaba á su muger y se arrepentia de haberla repudiado, en los cuatro meses de _alheda_ ó plazo para la reconciliacion no podia tener comercio con ella si antes no daba libertad á un cautivo. Si no encontraba cautivo ninguno que redimir, debia ayunar por espacio de dos meses; pero esta penitencia podia conmutarse con alimentar á 60 pobres. (Art. 13, cap. _Del matrimonio_.)

[172] «El que feziere forniçio con syerva de su fijo, non aya _alhudud_...» «Et el que feziere forniçio con muger de su syervo, non le den _alhudud_...» El _alhudud_ era pena de 80 azotes que segun la ley castigaba el pecado carnal en ciertos y determinados casos. Véanse los títulos CLXX y CLXXI, _Leyes de moros_.

[173] Véase la nota antecedente.

[174] Véase la nota 1 al tít. II, _Leyes de moros_.

[175] Véase el tít. I de la misma obra.

[176] «Sy la huérfana toviere _alhací_ ó tutor, et la casare... Sy ella lo oviere menester, et fuere su pro, el casamiento sea firme, et non la metan en consejo despues que fuere de edat.» Ibíd.

[177] Los _eunucos_ antiguamente eran los camareros que servian en lo interior de los palacios. Aumentada despues la corrupcion, los celos de los príncipes introdujeron la bárbara costumbre de que fuesen hombres _mutilados_ los que guardasen el aposento de sus esposas, pues de este modo, alejados de toda idea de seduccion, se creía que servian con mas amor y fidelidad á su dueño.

[178] Jesucristo nos presenta la distincion entre las obras _imperfectas_ de la ley y las obras _perfectas_ de la caridad en aquella parábola sublime en que vemos á un hombre maltratado por los ladrones, _olvidado_ por el levita y _socorrido_ por el samaritano. El levita representa la probidad legal humana, que absteniéndose de hacer el mal, omite hacer el bien.

[179] Los primeros mártires que aparecen sentenciados á muerte por el consejo ó mexuar del rey sarraceno son Jorge, Felix, Liliosa, Aurelio y Sabigoto, los cuales fueron decapitados en el mes de julio del año 852. Hasta entonces las causas de los cristianos que se ofrecian al martirio no habian salido de la jurisdiccion de los Cadíes.

[180] Véase la vida y martirio de Sta. Sabigoto.

[181] Véase la noticia sobre S. Aurelio.

[182] Véase el martirio de S. Jorge, ó Georgio.

[183] En la ocupacion de la Bética por los vándalos veía el piadoso Salviano (libro 7, _De Gubernatione Dei_) el castigo del cielo por la corrupcion de sus costumbres. La misma observacion, y las mismas palabras con que la espresa, pueden aplicarse á la calamidad, aun mayor, del yugo sarraceno: _In illa Hispanorum captivitate ostendere Deus voluit, quantum, et odisset caruis libidinem, et diligeret castitatem, etc._; pues en castigo de su impenitencia despues de aquel primer escarmiento, se vió entregada á la barbarie y escesos del mismo vicio que tanto amaba.

[184] _Corpora martyrum_, escribia Alvaro, _à gentilibus arsa oculis nostris conspeximus. Et quod abundantiori est fletu plorandum, plerosque Patres Anathematizantes talia patientes miravimus._

[185] Véase lo que refiere S. Eulogio, testigo presencial, del martirio y declavacion de los Santos Emila y Jeremías.

[186] _Per ordinem disponantur viri: deinde pueri: deinde hermaphroditi: deinde mulieres._ (Probabile est apud Mahumetanos esse multos hermaphroditos, ob assiduum usum veneris præposteræ.) etc. _Marrac.=Prodrom. ad refut. Alcor. part. IV, cap. V._

[187] Extractos de un curioso M. S. propio del Sr. D. Pascual Gayangos.

[188] M. S. citado en la nota antecedente.

[189] Refiere esta anécdota Gelaleddin, citado por Savary en la nota 2 al cap. LXII del Koran.

[190] M. S. citado del Sr. Gayangos.

[191] Ebnol-Athir, citado por Marrac. Refut. al Kor. Prodrom. part. IV, cap. IV.

[192] Algazel, cit. por el mismo, _ibíd._

[193] La ablucion general (tahara) se requiere cuando ocurre alguna de estas cosas: _emissio spermatis per modum effusionis; carnalis cupido viri et feminæ, et occursus duorum sponsorum sine emissione seminis; et menstruum; et puerperium. Et sancivit Legatus Dei ablutionem pro die Veneris, et duabus Festivitatibus; et pro præparatione ad sacram peregrinationem_. Véase Marrac. op. cit., loc. cit. Tambien pueden verse los casos en que se pierde y debe renovarse el _tahor_ (ó tahara) en el cap. IV de la obra _Suma de los principales mandamientos y devedamientos de la Ley y Çunna_ publicada por la Real Academia de la Historia.

[194] Los muy curiosos pueden verlas en las dos obras citadas en la nota antecedente, así como tambien la comprobacion de todas las demas ceremonias que vamos detallando, por ridiculas que parezcan. Aquí diremos solo que la ablucion menor, ó purificacion sagrada, requisito indispensable antes de toda oracion, se pierde por cualquiera especie de secrecion, por el vómito, por el sueño, por la risa desmedida, por el deliquio, etc.: de modo que un muslim escrupuloso debe estar casi todo el dia remojándose y maniobrando con aquello que hasta los mismos hebreos, pueblo reconocido como carnal, prohibian mirar como si ofendiese y manchase la vista.

[195] Bilel era un criado de Mahoma. Cuando murió su amo, dió muestras de gran sentimiento, se retiró á los montes, y comenzó á dar grandes gritos: tenia una voz muy sonora, y segun el dicho de su amo, estaba destinado á ser almuedan del Paraiso. Nota 2 del Sr. Gayangos á la pág. 264 de la cit. obra _Suma de los principales mandamientos, etc._

[196] El _aliden_ es la llamada á la oracion desde la torre ó alminar de la mezquita, segun se dijo en la pág. 98, nota 1.

[197] Esta antigua costumbre de las mugeres árabes se observó ya por Tertuliano (_lib. de Velandis virginibus, cap. 17_): _judicabunt vos Arabiæ feminæ Ethnicæ, quæ non caput tantùm, sed faciem totam tegunt, ut, uno oculo librato, contentæ sunt dimidiâ frui luce, quam totam faciem prostituere_.

[198] El erudito comentador de Luitprando D. Lorenzo Ramirez de Prado, alegando la autoridad de nuestro cronista Juliano, supone que el manto ó almalafa de las hembras árabes de España era comun á hombres y mugeres. Dá la razon en el párrafo siguiente copiado de aquel cronista (núm. 620): _Eisdem vestibus utuntur nunc Saraceni, quas ex Africâ secum deduxerunt quæ mentitis vestibus venerant huc cum viris. Nam Miramolinus feminas vetuerat, ne transirent ad Hispanias. Et amatores Saraceni adduxerunt nonnullas virgines in habitu virili, quali nunc utuntur feminæ Bæticæ, et olim utebantur etiam Christianæ degentes inter Mauros; vocant_ MANTOS ET ALMALAFAS. Si los hombres con sus mantos cubrian la cabeza, como usan hoy los árabes y africanos, facilmente se comprende que una muger envuelta en su almalafa pudiese confundirse con un varon mancebo, sobre todo si era la almalafa un manto tupido y fuerte, y no un velo fino y trasparente como el _theristro_, que usaban las mugeres en los paises cálidos de Oriente segun el testimonio de varios SS. PP. comentando los pasages del Génesis en que se hace mencion del velo de Thamar y de Rebeca. Entre los griegos del Bajo-Imperio hasta los mismos hombres afeminados lo usaron, puesto que se refiere que habiendo enviado el rey Hugo á Romano II, entre varios presentes, dos hermosos perros del norte, al ver los animales al emperador griego cubierto con su _theristro_ á la usanza de su pais, le creyeron un monstruo en vez de un hombre, y se lanzaron sobre él furiosos. En la forma general, muy poco debia diferenciarse el trage de los dos sexos: camisa, túnica, faja y manto, eran comunes á hombres y mugeres. Hasta el tocado era parecido, porque si ellos llevaban turbantes, mas ó menos voluminosos segun los paises de donde procedian, ellas usaban las llamadas por los cronistas latinos _mitriolas_, que no eran otra cosa que una pequeña faja rodeada á la cabeza, llevada en todos tiempos por los lidios, frigios, sirios, árabes, persas y egipcios, y entre los romanos como adorno de las mugeres estrangeras, de las rameras, y de los hombres afeminados que afectaban un trage exótico. Una cosa que no llevaban los hombres en la España-árabe era el _thorax sericus_ ó paño de seda que cubria el pecho, que nuestras mozárabes cristianas tomaron de las mugeres árabes, y de que no se olvida el minucioso expositor Aly ben Mohammed, á quien sigue Marracio, al enumerar las prendas con que se debe revestir á los difuntos, hombres y mugeres. (_Caput de oratione in exequiis mortuorum_, obra cit.)

[199] Véase nota 3, pág. 136.

[200] Véase la eruditísima nota de D. Lorenzo Ramirez de Prado al núm. 352 del _Cronicon_ de Luitprando, llena de curiosas investigaciones sobre el uso de los palios, mantos y velos de los orientales.

[201] Femineum lucet sic per bombycina corpus. Marcial, lib. 8, epíg. 68.

[202] _Suma de los principales mandamientos_, etc. Cap. VII, Del atayamun y sus defectos.

[203] Las cinco azalas del dia son de obligacion inescusable, pero como queda indicado no es obligatorio hacerlas todas en público. En público, esto es, en la mezquita, solo es de riguroso precepto la del viernes ó dia festivo, á la hora de _adohar_; las demas se pueden hacer privadamente, y cada cual de hecho las hace en el lugar ó sitio en que le coge la hora de cumplir este deber. Es claro que cuando se hace la azala en medio de un campo, ó viajando, no hay Imam que la dirija, ni hay lectura del Koran, ni sermon, ni Kotba (véase la nota 2, pág. 99); y muchas veces ni siquiera puede precederle la ablucion general (_tahara_) y la purificacion ceremonial (_alguado_) por no haber agua corriente á mano. En este caso hace el muslim el _tayamun_ con polvo, ó tierra, ó yerba, ó césped, ó nieve, ó barro, etc. Ahora bien, el _tayamun_ es solo un medio supletorio, y no dispensa de hacer tahara si se ha perdido, y _alguado_ cuando en el término de una hora sea posible hallar agua clara y sitio á propósito para ello. El modo de hacer _tayamun_ consta en el cap. VII de la obra _Suma de los principales mandamientos_, etc., ya citada. «La manera como se ha de hacer es, que ponga las manos sobre la tierra, llanas, ó en la cosa con que quiera hacer _tayamun_, y lebántelas sumariamente y maçhará (restregará) su cara una bez, nonbrando ad Allah el alto, y buélbalas á poner sobre la tal cosa que el tomare y hagan al braço derecho principiando de la punta de los dedos de la mano hasta encima del codo, y buélbalas á poner las manos sobre la tal cosa, y hará de aquella mesma manera al braço yzquierdo, sin lebantar la mano hasta que buelba á salir por los mesmos dedos por donde principia: de manera que de subida y baxada comprenda bien todo el braço.»

[204] Véase Clemente Tosius, abad de la Congregacion Sylvestrina, en su obra _India oriental_, tomo I.

[205] Véase Marraccio, obra cit., y la interesante obra titulada _Viaggio all'Indie Orientali_, etc., del P. Vicente María de Sta. Catalina de Sena, carmelita descalzo.

[206] Los sectarios de Alí pretenden que las abluciones deben empezarse por el codo, y los de Omar sostienen que por las puntas de los dedos. _Les Mahométans disputent entre eux des pratiques_ (dice Mr. de Bonald), _les chrétiens du dogme_. Législation primitive, tomo 3, pág. 345, nota.

[207] _Alicama._ Convocacion interior que se hace en las mezquitas con el fin de llamar á los fieles á la oracion. Diferénciase de la otra convocacion llamada _aliden_, en que esta se hace á la parte esterior, desde los alminares ó torres, en las que se construyen unas terrazas ó balcones que las ciñen en contorno, para que los almuedanes puedan dar el pregon á los cuatro vientos, girando hácia la derecha.

[208] «_Si steterit mulier ad latus viri, ita ut ambo conjungantur in oratione, vitiabitur oratio viri. Non decet mulieres interesse coelui (virorum)._» Marrac. op. cit., cap. V _De eo quod convenit orationi._ Y no solo han de estar separados los sexos, sino que entre los de un sexo mismo hay preferencias reconocidas: así v. g. «_Qui mundus est non orabit post eum qui patitur frecuentem fluxum urinæ: neque, quæ munda est, post eam cui menstruorum reliquiæ perseverent_, etc. A tal punto se lleva la distincion de gerarquías, que se manda que en el templo el que sabe leer no esté detrás del ignorante, ni el vestido detrás del desnudo. _Ibid._

[209] Marrac. _Ibid._

[210] Giaab, citado por Savary en su traduccion del Koran. Cap. I. ó Introduccion.

[211] Suprimimos estas minucias y vaciedades por demasiado prolijas y fastidiosas; quien quiera enterarse de todas ellas las hallará detalladas con la suficiente claridad en la citada obra de Marrac. _Refutacion del Koran_, y en el cap. XI de la _Suma de los principales mandamientos y devedamientos_, tambien citada. En este capítulo hallará el siguiente curioso trozo: «Asiéntese en tierra las pulpas de los pulgares de los piés, y diga tres beces _çubhana rabbi lealé_ como se dice, y asiéntese sobre la pierna izquierda, de manera que no se asiente sobre ninguno de sus piés, sacándolos al lado drecho y el bientre del pulgar del pied drecho, y se asiente en la tierra; ó si quiere ponga la planta del pied izquierdo con el muslo del drecho, y ponga las manos sobre las rodillas y buélbase á _açaxdar_ (postrar en tierra) como de primero con _Allah ua aqbar_, y dispues lebántese con _Allah ua aqbar_, y hará otra _arraca_ (incurvacion) con aquella, y asiéntese y diga: etc.» ¡Que así se haga consistir en la mímica el mérito de las preces del Altísimo!

[212] El curioso M. S. del Sr. Gayangos citado en otra nota contiene el siguiente párrafo sobre la necesidad de seguir escrupulosamente al Imam en la azala pública, que corrobora la exactitud de la comparacion que acabamos de hacer. «Y se advierta que la intencion de seguir al Imam es _fard_ (precepto forzoso) sobre el que le sigue, y que el seguirle ha de ser que despues que el Imam vaya á los actos della de bajar ó subir, vaya en su seguimiento, porque de hacellos igual con él es _macuh_ (acto laudable no obligatorio), y si antes que él es _muharam_ (cosa prohibida). Y si es en _taqbirat alyhram_ y el _çalam_ (salutacion que se hace al fin de la oracion) decirlo junto con él ó antes que él, es perdida su çala; y esto se advierte porque muchos no salen della sino con un _haram_ (condena) acuestas, demas que hay opinion de que es perdida si lo hace adred el anticiparse en los actos. Y todo esto por la poca consideracion que se tiene de no hacer la obra como se debe ó porque piensan que han de acabar primero que el Imam y estan engañados, por cuanto no pueden salir de la çala hasta que el Imam abra la puerta con dar el _çalam_. Y se echa de ver en actos tales la poca debocion que tienen en esta escelente obra, pues no ben la ora de salir della, etc.»

Redúcense realmente las oraciones de los mahometanos á verdaderas gesticulaciones con el cuerpo, las manos y los piés: incurvaciones de la cabeza y de la espalda, postraciones ó humillaciones de toda la persona en tierra, y otros actos propios de histriones. Su oracion apenas puede llamarse tal: el mismo favor que se les dispensa diciendo que tienen una religion (puesto que no hay rigorosamente hablando _religion_ donde no hay ademas del templo una ara y un sacrificio, y ellos no tienen sacrificio ni ara), se les concede suponiendo que en sus azalas hacen _oracion_, dado que la oracion supone deprecaciones y plegarias. Solo de vez en cuando entre la multitud de sus gestos corporales van mezcladas las esclamaciones: _¡Solo Dios es grande! ¡A Dios las alabanzas! ¡No hay mas Dios que Dios!_ y otras por este estilo, con algunos versículos del Koran, especialmente los siete de la primera Sura, que es mas bien un himno que una deprecacion, á la manera de muchos Salmos de David. La devocion y atencion suma que los mahometanos afectan en sus azalas nace, observa Marraccio, en parte de la mera costumbre, en parte tambien de verdadera hipocresía. En suma, estos actos puramente exteriores nada de por sí influyen en la santificacion del hombre, y nada significan no animándolos las virtudes interiores, la caridad, la fé, la piedad, y otras que solo el cristianismo inculca y hace de rigoroso precepto. Los desmedidos elogios que hoy es moda prodigar á todo lo de los árabes, nos obliga á entrar en esta clase de consideraciones.

[213] Véase la lámina _Vista interior de la mezquita_.

[214] Véase la nota 2, pág. 122.