Part 42
[85] El primero que oprimió á los Cristianos de Córdoba con exacciones fué _Alahor_, tercero que gobernó á España en nombre del Califa de Oriente desde 715 hasta 719. De este afirma el arzobispo D. Rodrigo en su _Historia de los Arabes_, _que los desustanció_. El Pacense dá á entender que los Moros habian quitado algunos bienes á los Cristianos en tiempo de paz, y que Alahor se los volvió para sacar de ellos tributos. A los mismos Sarracenos que habian entrado en España con la primera conquista los encarcelaba y atormentaba para que declarasen los tesoros que habian escondido. Su sucesor _Zama_ formó padron de todo lo que se debia tributar, haciendo partes de los bienes que poseían los Moros sin division ni señalamiento: en cuya conformidad distribuyó por suerte las posesiones, aplicando unas á los soldados y otras al fisco. A los Cristianos de las ciudades conquistadas por fuerza los gravó en la quinta parte, y á los que no opusieron resistencia les señaló la décima, segun refiere D. Rodrigo. _Ambisa_ duplicó los tributos de los Cristianos, aumentando tambien el fisco con los bienes de los Judíos, como espresa el Pacense en el número 53 de la edicion del P. Florez. _Yahia_ siguió los pasos de _Alahor_, pues segun el mismo autor (núm. 54), precisó á los Moros á que restituyesen á los Cristianos muchos bienes que les habian quitado en tiempo de paz. Los sucesores vivieron en casi continua guerra hasta que eligieron á Jusuf, el cual mandó hacer nuevo padron, borrando de la lista de los tributos á los Cristianos ya difuntos, pues en el tributo personal que bajo su antecesor Toaba satisfacian estaban tan oprimidos, que, como de Diocleciano y Maximiano escribe Lactancio, obligaban á los vivos á que le pagasen por los muertos.
Por estas noticias, que sumariamente estractamos de los historiadores Florez y Bravo, podrá formarse el lector una ligera idea de la esclavitud en que vivian antes de Abde-r-rahman I los miserables Cristianos de Córdoba bajo el solo concepto de las capitaciones y tributos. Pero nos resta añadir algo acerca del medio practicado para la cobranza de los tributos ordinarios bajo los Califas, que era probablemente el que se seguia en la época á que se refiere nuestra narracion. «El modo de las contribuciones, dice el citado Florez (Esp. Sagr., trat. 33, cap. 7), no era repartiendo el tributo por familias, sino exigiéndole á las mismas personas cuando los ministros las encontraban en público: de suerte que uno no pagaba por otro, sino cada uno por sí, y esto en caso de manifestarse, pues mientras se mantuviese recogido en casa, no le hacian estorsion, segun prueba el libro _de Habitu Clericorum_, escrito por el presbítero Leovigildo, para instruir á los clérigos que no salian al público por enfermedad, ó por el tributo que en cada mes pagaban los Cristianos: _Ut qui ex nobis ad remanentes Doctores imbecillitate corporis præpediente dirigere gressus nequiverit, aut quem inquisitio vel census, vel vectigalis, quod omni lunari mense pro Christi nomine solvere cogimur, retinuerit; saltim nocturno tempore qui necessarium duxerit legat, etc._ Esta reclusion por librarse de los tributos prueba que solo los pagaban cuando salian al público libres de toda estorsion si la enfermedad ó la pobreza los obligaba á mantenerse ocultos.»
De los tributos estraordinarios impuestos á los infelices Cristianos en tiempo de la persecucion sarracena se hablará mas adelante.
[86] Es muy de notar que ninguno de los historiados cristianos, entre los cuales descuellan Ambrosio de Morales, el P. Roa, Diaz de Ribas, Florez, Masdeu, y otros no menos diligentes en la investigacion de las memorias y documentos de España bajo el dominio de los árabes, haga mencion, ni leve alusion siquiera, á este hecho de la venta de la basílica cristiana á los Mahometanos que refiere Ar-razi. Los historiadores árabes, sin embargo, pueden ayudarnos en muchas cosas á suplir el silencio de los nuestros: silencio que nada tiene de particular atendida la natural turbacion y desconcierto de aquellos primeros tiempos de la España muzárabe, durante los cuales, la misma tolerancia de los dominadores pudo en cierto modo contribuir á que no surgiesen al pronto del seno de la Iglesia española de la Bética esos hombres notables, dechados de ciencia y santidad, que luego la ilustraron en las épocas de persecucion. Así como estos pueden servir de guias al historiador desde la mitad del noveno siglo; para el conocimiento de la edad anterior, que comprende desde la conquista de los Sarracenos hasta S. Eulogio, no hay mas luz que la que dan el Pacense, el moro Rasis y el arzobispo D. Rodrigo: el Pacense, porque acabó de escribir su crónica en el año 754 de Cristo, es decir, poco antes de apoderarse del trono de Córdoba Abde-r-rahman I; el moro Rasis, porque aunque contemporáneo de S. Eulogio, tomó lo anterior á su tiempo de tres autores que escribieron lo que veían, y principalmente del _Al-Bucar_, escritor que Morales califica como _de mucha estima y autoridad entre los Moros_; el arzobispo D. Rodrigo, finalmente, porque segun espresa el mismo Morales, de su gravedad se puede tener por cierto que usó buena diligencia en lo que escribia. Ninguno de estos tres historiadores nos dice cuál fuese la basílica catedral de los Cristianos de Córdoba cuando la ciudad fué ganada por los árabes; y sin embargo, por una serie de inducciones que en los angostos limites de esta nota no cabe apuntar, muchos autorizados anticuarios convienen en que la principal iglesia cristiana ocupaba el mismo sitio que hoy ocupa la famosa mezquita, y que dicha iglesia fué construida por los godos sobre las ruinas de un suntuoso templo romano, consagrado á Jano. Varios de nuestros mas graves historiadores por otra parte, convienen con Ambrosio de Morales en que la basílica de los tres mártires Fausto, Januario y Marcial, hoy iglesia de S. Pedro, fué la catedral donde residió el obispo bajo los Califas; y sin embargo, no hay oposicion entre ambas conjeturas, porque pudo muy bien haber sido catedral la basílica de los tres mártires desde los años de Abde-r-rahman I, y catedral de los Cristianos godos cuando la conquista arábiga la otra iglesia, de advocacion desconocida, edificada en el solar del antiguo templo pagano, puesto que los historiadores mencionados no dicen desde qué año fué catedral la basílica citada. Es claro que para fijar este dato eran menester otros mucho mas principales, y que ignorándose hasta el número y nombres de los prelados que gobernaron la iglesia de Córdoba desde el año de la pérdida de España hasta el de 850 en que comienza la persecucion sarracénica, no debe estrañarse que se ignoren otras particularidades de menos monta; pero á veces sucede colmarse impensadamente un gran vacio con un simple dato de poca importancia al parecer, como se ilumina un espacioso é ignorado antro con el resplandor de una pequeña llamita.
Leemos, pues, en la obra tantas veces citada de Al-Makkari, copiando al historiador Ar-razi, que los conquistadores de Andalucía imitaron la conducta de los generales musulmanes que habian tomado á Damasco, y que lo mismo que estos habian dividido con los Cristianos de Siria el templo principal de dicha ciudad, dividieron ellos con los Cordobeses el _templo principal de Córdoba_, sobre el cual andando el tiempo construyó Abde-r-rahman la gran mezquita. (Véase la pág. 86 de este tomo.) Otro escritor árabe (que cita el erudito Sr. Gayangos en la nota 2, cap. II, lib. III de la citada obra), llamado Ibu Habib, dice que la principal iglesia cristiana de Córdoba, en la época de su espugnacion por los Sarracenos, estaba situada en el barrio denominado _Kudyat Abi'abdah_: ahora bien, este barrio es el parage mismo que designa Al-Makkari como asiento del antiguo _Palacio de Rodrigo_, y siendo este palacio de Rodrigo el mismo alcázar que los godos y árabes habitaron en Córdoba, y que hoy designados con el nombre de Alcázar viejo, cerca de la mezquita, parece que debe quedar muy poca duda acerca de la conformidad absoluta entre los dos historiadores Ar-razi é Ibn Habib. El testimonio de estos se conforma también con las observaciones de los anticuarios, que por la grande abundancia de fragmentos romanos que en la Aljama arábiga se advierte, asignan á estos un origen pagano y suntuoso, solo propio de un gran templo, ó de muchos monumentos antiguos á la vez; y al propio tiempo no se opone á las deducciones de nuestros respetables historiadores. Asi, pues, admitiendo la veracidad de los historiadores árabes citados, y por consiguiente la probabilidad de que los Sarracenos conquistadores de Córdoba siguiesen el precepto recomendado por el célebre conquistador de la Siria Omar el Farruck y dividiesen con los Cristianos el principal de sus templos, sin contradecir en lo mínimo el relato mas fidedigno de nuestros escritores, antes bien completándolo en la parte que ellos dejan intacta por falta de documentos, podemos establecer: que la basílica catedral de Córdoba, fundada por los Godos sobre la planta de un templo pagano, sirvió, dividida en dos mitades, por espacio de unos setenta años á los dos cultos cristiano y mahometano; que Abde-r-rahman I compró á los Cristianos su parte, como afirma Ar-razi; y que la nueva iglesia que ellos entonces obtuvieron permiso de erigir para el culto cristiano esclusivamente, segun el mismo historiador árabe refiere, no fué otra que esa misma basílica de los tres mártires Fausto, Januario y Marcial, de fundacion hasta ahora nunca determinada, y que sirvió de catedral á los Cristianos Cordobeses todo el tiempo que duró el Califato y aun despues hasta el dia de la reconquista.
Acerca de la advocacion de la primitiva basílica catedral no resulta cosa cierta: algunos creen (y lo rebate el licenciado D. Pedro Diaz de Rivas en sus antigüedades de Córdoba, _Discurso IV, templo de Jano Augusto_) que la iglesia mayor se denominase de S. Jorge. Toman su fundamento en la narracion del moro Rasis, que dice: que el rey godo nombrado por los Cordobeses despues de muerto Rodrigo, sabedor de que la ciudad habia sido entrada por sorpresa por la hueste de Mugeith que andaba ya quebrantando las puertas, se acogió á un templo fuerte dedicado á S. Jorge, en el cual se defendió con los suyos por espacio de tres meses. Suponiendo que solo la iglesia principal podía calificarse de _fuerte presidio_, discurrieron estos que la defensa debia haberse hecho en el edificio de la catedral. Ambrosio de Morales queria que el templo de S. Jorge fuese la actual iglesia de S. Salvador. Pero el citado Diaz de Rivas con muy sólidos argumentos induce á creer que la resistencia del caudillo godo con su gente tuviese lugar en la iglesia del convento de Sta. Clara, que en tiempos antiguos llevó sucesivamente los nombres de S. Jorge y Sta. Catalina. Ar-razi asienta que la iglesia principal de los Cristianos de Córdoba estaba dedicada á S. Vicente, y verdaderamente no hallamos dificultad para que asi fuese, á menos que se quisiera suponer que la primitiva catedral estuviese bajo la advocacion de los tres mártires. Pero en este caso, ¿qué nombre habia llevado hasta el año 786 la basílica derruida que los Cristianos restauraron para catedral despues de vender la antigua al rey árabe?
[87] Segun los cánones de los concilios y decretos de los Santos Padres no podian venderse las cosas sagradas mas que en ciertos y determinados casos, y esta es la doctrina usual y corriente de la Iglesia. El obispo era el principal administrador de todas las rentas eclesiásticas, no podia enagenar los bienes, ni venderlos sin aprobacion de todo el clero, ni disponer de ellos en ninguna manera. «Si algun obispo ó algun clérigo vendiere ó diere sin conseio de los otros clérigos alguna cosa de la eglesia (decia la ley visigoda (III, tít. I, lib. V)), mandamos que non vala, si non fuere fecho cuemo mandan los decretos de los Santos Padres.» Los casos en que es permitido al obispo enagenar las cosas sagradas con consentimiento de su clero pueden verse latamente en los autores de derecho canónico, principalmente en Devoti, Berardi, Ferraris, etc. En la enagenacion de la basílica de Córdoba concurrian varias de estas causas, pues no solamente se trataba de evitar los males de la promiscuidad de dos cultos tan opuestos como el cristiano y el mahometano, sino que ademas era de necesidad casi absoluta el constituir la catedral cristiana cómoda, decorosa y separadamente.
[88] Refiriendo Ahmed Al-Makkarí los tratos que entre los Cristianos y el rey árabe mediaron para la cesion de la antigua basílica, dice que despues de nuevas insistencias cedieron los Cristianos, con la condicion de que se les habia de permitir reedificar otra iglesia que habia sido destruida, cerca de los muros, y para el culto de su Dios solamente. No declara en verdad con palabras terminantes el historiador citado que esta iglesia derruida fuese la de los tres mártires Fausto, Januario y Marcial; pero probando abundantemente Ambrosio de Morales y los demas escritores cordobeses, Rea Rivas y Gomez Bravo, que la basílica de los tres mártires fué la antigua catedral donde residió el obispo todo el tiempo de la dominacion sarracénica, resulta evidenciado del cotejo de nuestros historiadores con el mencionado Al-Makkarí, que la iglesia que los Cristianos levantaron en sustitucion de su antigua basílica catedral, vendida á los Musulmanes, fué esa misma de los tres mártires, situada en efecto cerca de los muros de la ciudad á la parte del mediodia, y en la _Axarquía_ ó _parte baja_ que ocupaban los Cristianos.
[89] El Símbolo ó fórmula de fé que aprobó el Concilio de Nicea fué la que concibió Osio, como dice S. Atanasio, que se halló presente; y la hizo saber ó publicó en el mismo Concilio Hermógenes, segun refiere S. Basilio, para que oida y considerada la aprobasen y confirmasen los Padres.
[90] En las catedrales de la España mozárabe, lo mismo que en las de la Espada goda, habia dos casas de comunidad, la una de eclesiásticos segun costumbre antigua, y la otra de niños educandos como se estila aun en los seminarios. El seminario ó _cónclave de niños_ era para los hijos y descendientes de los libertos de la catedral, y para todos los demas niños _oblatos_ ú ofrecidos por sus padres al servicio de la iglesia. Alli los criaba un anciano docto y piadoso, dándoles la instruccion necesaria en lo espiritual y literario, y cumplidos los 18 años se les preguntaba delante de todo el clero si querian casarse ó vivir solteros; y de alli á otros dos años, segun la respuesta que habian dado, ó los promovian al subdiaconado, ó les permitian el matrimonio dejándoles ir á sus casas.
[91] Habia escuelas en las basílicas y monasterios, y tambien bibliotecas, aunque estas no eran siempre lo que hoy entendemos bajo ese nombre. Muchas veces en los documentos de la España árabe se hace mencion de _bibliotecas_, que no eran sino una coleccion completa de los libros sagrados del viejo y nuevo Testamento, ó propiamente hablando _biblias_: y de esta especie eran la _biblioteca_ que el conde Adulfo costeó para la iglesia de S. Acisclo, segun se colige del epigrama primero de Cipriano, arcipreste de Córdoba, y la famosa del presbítero Leovigildo que celebró en una larga é ingeniosa composicion poética Alvaro Cordobés.
[92] _Juma_, _aljuma_ ó _alchuma_ es el dia festivo, ó viernes, de descanso y reunion para los Mahometanos, asi como entre nosotros lo es el domingo.
[93] _Aliden_ y _Alidzán_: pregon, convocatoria que se hace en la parte esterior de las mezquitas para que el pueblo acuda á la azala ú oracion.
[94] El Koran enseña á los Mahometanos que ademas de los ángeles y de los demonios hay otros seres de especie intermedia, llamados _jines_ ó _chines_ (genios), formados del fuego, y capaces de salvacion ó condenacion eterna como las criaturas mortales. Los Orientales creen que estos genios, entre los cuales los hay buenos y malos, propicios y maléficos, habitaron la tierra muchos siglos antes de la creacion de Adan, y que los que sobrevivieron á la destruccion con que fueron castigados por sus maldades, combatidos por un antiguo rey persa llamado Tahmurath, tuvieron que retraerse á las famosas montañas de Kaf. Entre estos _jines_, unos son _Péris_ ó _Fadas_, otros _Dives_ ó _gigantes_, otros por último _Tacoines_ ó _destinos_.
[95] Los historiadores árabes designan con el nombre de Palacio de Rodrigo (_Balátt Rudherik_) al que hoy designamos con el nombre de Alcázar, al Occidente de la mezquita, orilla del rio; no, como dice Al-Makkarí, porque se creyese que lo habia fundado el rey Rodrigo, sino porque este monarca lo habitaba siempre que iba á Córdoba. Nuestros historiadores suponen que este palacio fué construido por Teodofredo, padre de D. Rodrigo, cuando le desterró á dicha ciudad Egica, y en verdad que no alcanzamos por qué se separa Ambrosio de Morales del comun sentir, estableciendo que Teodofredo pudo haber fundado su palacio en la Albayda ó Casa blanca, media legua al norte de Córdoba. Menos todavía se esplica esta conjetura del sabio cronista si el paso en que la establece (lib. 12, cap. 63) se coteja con otro mas adelante (lib. cit., cap. 67), en que dice hablando del rey Rodrigo: «fortificó mucho los palacios de su padre en Córdoba, así que les quedó despues su nombre, y los Moros los llaman _Palacios del rey Rodrigo_.»
[96] La mezquita de Córdoba es acaso el primer monumento en que se empleó el arco ultra-semicircular ó de herradura en España, y el único que presenta esa estraña, ligera y elegantísima combinacion de arcos sobrepuestos, que hará de él uno de los ejemplares mas preciosos é inestimables del arte monumental mientras se dé culto al genio y á la poesía en el mundo.
[97] _Hotba_ ó _Kotba_ equivale á sermon, plática, arenga. En ella se contiene una especie de rogativa por la salud del soberano reinante, que concluye en estos términos: «Oh mi Dios, sé misericordioso con los Califas ortodoxos, distinguidos por la doctrina, la virtud y los celestiales dones de que los has colmado, que han juzgado y obrado segun la verdad y la justicia. ¡Oh mi Dios! Sosten, asiste y defiende á tu servidor el Califa (ó el Sultan) N..., perpetúa su imperio y su poder.» Abolió Abde-r-rahman la supremacía espiritual de los Beni Abbas ó Abassides en España, prohibiendo que se mentase el nombre del Califa en los púlpitos ó mimbares de las mezquitas, y aunque él no se atrevió á tomar declaradamente el título de Califa de Occidente, como empezó sin embargo á usar el de _Amiru-l-moslemin_ (Amir ó cabeza de los muslimes andaluces), y el de _Omará-bnu-l-kholafá_ (Amir, hijo de los Califas), es indudable que fué considerado como soberano reinante, y que desde este momento en la rogativa de la _hotba_ se hacia espresion de su nombre. En las aljamas ó mezquitas principales debia haber sermon y lecturas piadosas todos los viernes ó jumas, y todo fiel musulman debia oirlas pudiendo salir de su casa al nacer el sol para volver á la puesta. Por eso la Ley y Sunnah les recomendaba que viviesen lo mas cerca posible de las aljamas.
[98] _Mimbar_ quiere decir lo mismo que púlpito, en el cual se colocaba para ser bien visto y oido de todos el Imam ó el Alfaquí que dirigia las oraciones, y el Khatib que hacia el sermon.
[99] Aunque propiamente hablando solo era Imam el Califa, por ser el único verdadero gefe y cabeza en lo civil y religioso, no obstante por similitud se daba el mismo nombre al Alfaquí que dirigia ó presidia en la mezquita los ritos y ceremonias. El Alfaquí, pues, era Imam ó cabeza dentro del templo para lo relativo al culto. Abde-r-rahman no obstante, como acostumbraba á hacer oficios sacerdotales muchos viernes predicando al pueblo desde el mimbar, ó presidiendo los entierros y recitando las oraciones de ritual sobre los difuntos, merece bajo ambos conceptos el título de Imam que le dá uno de los historiadores citados por Al-Makkarí.
[100] Llamaban á Abde-r-rahman el _invasor_, el _conquistador_, por antonomasia (_Addákhel_ en arábigo); no el _intruso_ como traduce Conde, á quien corrige oportunamente el Sr. Gayangos en la nota 36, pág. II, lib. VI de la citada Historia de las dinastías mahometanas.
[101] El erudito y laborioso orientalista arriba citado acaba de ordenar é imprimir, para ayudar á la inteligencia de la Coleccion de fueros y cartas pueblas que prepara la Real Academia de la Historia, dos interesantísimos _tratados de legislacion musulmana_, civil y religiosa; de la segunda parte de este curioso libro, en que se contiene la Suma de los principales mandamientos y prohibiciones de la Ley y de la Sunnah, sacamos el siguiente extracto, que quizás no desagrará al lector por la minuciosidad con que en él se dá cuenta de las ceremonias usadas entre los Mahometanos con los muertos. «Sea acordado al que está á la muerte el nombramiento de Allah, y no se le debe acercar ninguna persona que no tenga _takor_ (que no se haya purificado) despues que sea fallecido: y dióse por los sabios licencia para que se lea á su cabecera, y no fué amado por Melique (ó por Malik ben Ans, fundador de la famosa doctrina teológica que sustituyó en Andalucía á la antigua del Auzei) que den boces ni gritos, sino que lloren pacientemente quanto mas puedan. El bañar al muerto no ay tasa cierta en ello, mas báñelo quien mejor supiere, de manera que quede limpio... Bien passa que bañe el marido á la muger, y la muger al marido, y la muger al muchacho, quando es de poca edad. No le quiten al muerto cabellos, ni uñas, ni lo _hatenen_ (ó circunciden), ni le quiten cosa de su cuerpo, sino alímpienlo quanto puedan. No bañen al que muere en _fi çabil_ y _llahi_ (por la causa de Dios en la guerra santa) en la gueste ó batalla, ni le amortajen ni hagan _açala_ sobre él, y entiérrenle en su fuessa con sus mesmos bestidos como estubiere. Sea amortajado el difunto en tres lienzos, ó cinco, ó siete, blancos, hechos tiras, ó camisas una sobre otra de grado en grado... pónganle olores buenos en los lugares del _çuchud_ (por los cuales entendemos las partes del cuerpo con que se hace la postracion ó acto de humillacion en tierra, que es una de las posturas de la _azala_), y llébenle á enterrar quando aya pasado la ora del _açala_ sobre él, etc.» El autor de esta Suma es D. Içe de Gebir, Alfaquí mayor y Muftí de la Aljama de Segovia en el siglo XV, y la escribió en lenguaje aljamiado para el uso de los que habian ya perdido el conocimiento de la lengua árabe, declarando ser su intencion sacar la mas pura doctrina de los antiguos _maestros de la Santa Ley y Açunna_.
[102] Llamaban tambien á Abde-r-rahman _el halcon Coreixí_ (_Sakr Koraysh_) aludiendo á la velocidad de sus conquistas.
[103] Tradiciones recogidas por Hozail sobre los merecimientos de la guerra santa en el Andalús. «Dijo Aixa, la muger del Profeta: llegará tiempo en que se pondrá fin á la guerra santa, si no es en cierta península que tiene por nombre Andalús en Maghreb l'Aksá, y el morabito, hombre de frontera en ella, ganará mas méritos que el mártir cuando viene bañado en su propia sangre.» Tambien decia: «el mejor rebato sobre la haz de la tierra es el del Andalús: su oriente es enemigo, su ocaso es enemigo, su septentrion enemigo, y su mediodia enemigo tambien.» Otra tradicion decia: «Alzóse el Profeta de Dios en la mezquita cierto dia y estendió su mano hácia occidente como bendiciendo: dijéronle: ¿á quién bendices, oh Profeta de Allah?--A cierta porcion de mi pueblo, dijo, que mora mas allá de Maghreb l'Aksá, region que tiene por nombre Andalús... Los vivos son alli morabitos, y los muertos mártires, á quienes recogerán las nubes allende el mar infiel para llevarlos el dia del juicio al sitio de la resurreccion cual gotas de agua.» (_De la milicia de los Arabes en España._==Opúsculo por D. Serafin Estevanez Calderon.)