Part 40
[27] Sabido es que los primeros sultanes ó soberanos de la dinastia de los Omeyas se contentaron al principio con el modesto título de _Emires, hijos de los Califas_ (Omará-bnú-l-kolafá).--Despues que afirmaron su poder con las conquistas de Africa, ya se denominaron _Califas, príncipes de los creyentes_ (Omará-l-mumenin).
[28] En el año 759, dice Conde (tomo 1, cap. XI de su Hist.), el dia 3 de la luna Safar, dió Abde-r-rahman á los cristianos de Castilla la carta de proteccion y seguridad en virtud del tributo que debian pagarle, y que consistia en lo siguiente: 10 mil onzas de oro, 10 mil libras de plata, 10 mil cabezas de buenos caballos y otros tantos mulos, mil lorigas y mil espadas, y otras tantas lanzas cada año por espacio de cinco años. Escribióse este pacto en Córdoba.
[29] El walí de Cairvan Alí ben Mogueith invadió con numerosa hueste las costas de España para restablecer en ella la autoridad del Califa de Oriente. Fué batido el año 763 con sus siete mil africanos en los campos de Algarbe, por los cordobeses, sevillanos y jerezanos reunidos, y su cabeza, desmeollada y canforada, fué enviada á Cairvan, y puesta de noche por orden de Abde-r-rahman en el rollo ó columna de la plaza de aquella ciudad con un letrero que decia: _Así castiga Abde-r-rahman ben Moavia ben Omeya á los temerarios como Alí ben Mogueith walí de Cairvan_ (Conde, hist. cit., cap. XV.--Petit Baroncourt, Histoire resumée du moyen-âge, t. 1.).
[30] Los historiadores árabes suponen que la rota sufrida por Carlomagno en Roncesvalles fué obra de los walíes de Zaragoza, Huesca, Lérida y otras fronteras. Nuestros historiadores y romanceros hacen vencedores á los vascones. Lo cierto es que habiendo entrado en España Carlomagno, llamado por los cristianos, tuvo que retroceder ante la resistencia de Zaragoza y desistir de su empresa. Suponen tambien los franceses que las paces ajustadas entre Abde-r-rahman y Carlomagno fueron buscadas y promovidas por el árabe; Al-Makkari, al contrario, asegura que Karoloh (asi llama al gran rey franco) solicitó al Emir brindándole con un enlace de familia, que este no admitió por causa de una enfermedad que padecia. (Véase _Ahmed Ibn Mohammed Al-Makkarí_, historia de las dinastias mahometanas en España, traducida al inglés y diligentemente anotada por el Sr. D. Pascual de Gayangos, Londres, 1843.)
[31] Conocido es de todos el trágico fin de los Omeyas en Oriente: los vengativos Abassides con un falso seguro reunieron en un banquete á noventa de aquellos, los mandaron azotar hasta que cayeron desfallecidos en el suelo, hicieron estender los estrados sobre ellos, y comieron sobre aquellas alfombras oyendo los gemidos de sus víctimas hasta que espiraron. El citado Al-Makkarí, copiando á otros historiadores árabes, hace un curiosísimo relato del modo maravilloso como esquivó la muerte el fundador del Califato de Occidente, burlando las pesquisas de los emisarios de As-Seffáh, atravesando á nado el Eufrates con su hijo, y llegando á la costa de Africa, donde la profecía de un astrólogo judío, que determinó su nombre y sus señas personales, fué causa á un mismo tiempo de que el gobernador Ibn Habib intentare matarle, y de que el descendiente de Merwan se salvase. El Sr. Gayangos en sus apéndices al tomo 2.º extracta de otra obra histórica una tradicion novelesca y entretenida sobre el motivo que movió á Abde-r-rahman á desconfiar de las falsas promesas de paz de los de la bandera negra, y de esta hemos tomado pié para escribir lo que sigue, si bien suponiendo que el amigo que le sale al camino al futuro rey de Andalucía es el mismo ángel Azazil.
[32] Tierra de Afranc, Francia. Es el nombre que se le da en la historia de Conde.
[33] Algufia, la parte del norte. Idem.
[34] Las fundaciones de templos y monasterios cuya memoria nos han legado tantos respetables y diligentísimos escritores de nuestras antigüedades y de las cosas de la Iglesia desde los primeros historiadores de la monarquía restaurada como el monge de Albelda y el obispo D. Sebastian, justifican sobradamente nuestra suposicion. El erudito D. José Caveda enumera en su _Ensayo histórico sobre los diversos géneros de arquitectura empleados en España_ una multitud de piadosas fundaciones de estos tiempos, algunas de las cuales ostentaban «muy ricos mármoles y jaspes de diversos colores. como los godos usaban.»
[35] Véase en Batissier _Histoire de l'art monumental_ la descripcion de la suntuosa basílica de Aquisgram erigida en el siglo VIII por Carlomagno.
[36] Aunque los imperiales habian dominado bajo Justiniano en las costas meridionales de España, cedidas por Atanagildo en recompensa de los auxilios recibidos de Constantinopla durante su contienda con Agila, la influencia de sus prácticas en la arquitectura visigoda debió ser muy escasa, porque ademas de que sus establecimientos fueron principalmente marítimos, y se estendieron solo desde Alicante á Gibraltar, no duraron mas que 63 años, desde el 552 en que tuvo que hacer la entrega Atanagildo, hasta el 615 en que recobró la tierra Sisebuto, segun se colige de S. Isidoro, _Hist. Gothorum_. No existen los comprobantes de la introduccion del gusto bizantino en la monarquía de Asturias y Leon antes de la época en que se fundó el Califato de Córdoba; es sin embargo posible que el trato y comunicacion de nuestros monarcas con los franceses de las dos dinastías Merovingia y Carlovingia favoreciese algun tanto la inoculacion de ciertos rasgos de la ornamentacion neogriega en la severa arquitectura asturiana. Pero las descripciones de nuestros antiguos historiadores confirman la opinion de que la disposicion de las fábricas y sus lineamientos dominantes eran puramente latinos, y asi hay fundamento bastante para creer que el reflejo oriental que tomaron nuestras construcciones desde el siglo IX (y no antes) vino á España por el mediodia con los ostentosos Califas de Occidente. La restauracion de Carlomagno no habia tenido aun lugar en el siglo VIII, que es el siglo de Abde-r-rahman, puesto que para fabricar su basílica de Aquisgram tuvo que valerse de arquitectos y artífices de Bizancio. Véase Meibomius, Script. Rer. Germ., t. 1, pág. 257.
[37] _Ad cujus sculpturam, quum columnas et marmora aliunde habere non posset, e Roma et Ravenna descendere curavit._ (Script. Rer. Franc., t. 5.)
[38] _Sunnah_ equivale á tradicion. Habia entre los musulmanes dos famosas sectas, los _Sunnitas_ y los _Schiitas_. Los primeros reconocian como sucesores legítimos de Mahoma á los tres Califas Abu-Beckr, Omar y Othman, al paso que los segundos sostenian que habian sido usurpadores de una soberanía que solo pertenecia de derecho á Ali, primo del Profeta, y á quien este llamaba su hermano. Los Schiitas, pues, son los sectarios de Ali, y ambas sectas se trataban con inaudito encono, los de Ali fulminando imprecaciones contra los usurpadores de la sagrada herencia, y los Sunnitas escribiendo en el libro de la tradicion: «es mas grata á Dios la muerte de un Schiita que la de 36 Cristianos.»
[39] Asi llaman los árabes á la peregrinacion santa, viaje forzoso á la Caaba de la Meka, que es uno de los cuatro preceptos impuestos por el _dim_, ó práctica de la ley del Koran, y que todo muslin tiene que cumplir una vez al menos en su vida. «Esta peregrinacion, dice Mahoma, y el sacrificio de las víctimas, son un testimonio de sumision á la voluntad de Dios que los ha prescrito y de fidelidad al Profeta que los ha consumado para ejemplo de todos, ademas una expiacion de los pecados y el camino para conseguir el cielo.»
[40] Refiere la tradicion que cuando reconciliados Abraham y su hijo Ismael construían la Caaba de la Meka, faltándoles los andamios para levantar las paredes, el ángel Gabriel les trajo una larga piedra que se sostenia en el aire sin apoyo alguno, subiendo ó bajando á voluntad de los arquitectos. Esta piedra era un jacinto blanco, mas habiéndola tocado despues una muger en estado impuro, se volvió negra. Siendo Mahoma mancebo, el prestigio de su santidad hizo que los Coreixies reservasen para él el honor de colocar esta famosa piedra negra cuando quisieron construir de nuevo la Caaba ó casa de Dios con mayor magnificencia. A la piedra negra de la Caaba se refieren desde los postreros días de la vida del Profeta una porcion de ritos y ceremonias que pueden verse prolijamente detalladas en las eruditas notas de Gagnier, edicion de Abulfedá, pág. 130, copiando la interesante relacion de Gjaher, hijo de Abdallah, testigo presencial de la última visita de Mahoma á la _casa de Dios_.
[41] La noche de _Al-Kadar_, ó noche del _Decreto de Dios_, es aquella en que Mahoma supuso haber recibido el Koran. Tomando consigo unos cuantos de sus fieles adeptos, se retiró una noche el Profeta al monte Hera: no bien llegó al medio de la montaña, apareciósele Gabriel. Tenia en la mano el Koran, libro guardado en el sétimo cielo en la mesa del Altísimo, y que al descender á la tierra habia sido recogido por el arcángel. «Lée aqui, dijo Gabriel á Mahoma.--No sé leer, respondió el Coreixi.» Entonces el ángel le asió del cabello y le derribó tres veces de cara contra el suelo: á la tercera ya Mahoma sabia leer, y oyó una voz celestial que repitia: «Mahoma, tú eres el apóstol de Dios, ¡y yo soy Gabriel!» Quedó el Profeta abismado en su contemplacion y desapareció el ángel. (Véase Abulfedá, edicion de Gagnier.)
[42] _Alkhatib_ equivale á predicador.
[43] Sabido es que las mezquitas no tienen campanas: los _Almuedanes_ llaman á la oracion á los fieles desde los terrados ó galerías de los alminares, y esto se repite cinco veces cada dia. Las oraciones ó azalas son: _Azohbí_, la del alba; _Adohar_, la del mediodia; _Alasar_, la de la larde; _Almagrib_, la del sol poniente; y _Alatema_, la del anochecer.
[44] Las campananas empezaron á usarse en las basílicas cristianas desde el siglo V, aunque los primeros campanarios aislados no datan sino desde el siglo VIII ó IX. Véase Peyré, _Manuel d'architecture religieuse au moyen-âge_. Paris, 1848.
[45] «Pasarán las almas, dice el Koran, por un puente llamado el _Sirath_, mas sutil que un cabello, mas cortante que el filo de una espada: los justos lo atravesarán con la rapidez del relámpago; los malos titubearán y caerán en el infierno abierto bajo sus piés.»
[46] Este nombre de _almalekes_ se conserva en los escritos de mística árabe-hispanos ó _aljamiados_ para designar á los ángeles encargados por Dios de recibir á su entrada en el cielo á las almas de los justos. Segun las promesas del falso Profeta el Paraiso es el jardin de los placeres (_gennat al naïm_), y en él concede á sus elegidos cuantos deleites materiales y carnales puede concebir la voluptuosa imaginacion del pobre Beduino del desierto, exaltada por las privaciones de su vida nómade. En el Paraiso corren rios de leche, de miel, y de un vino que se puede beber sin embriagarse; en él crecen árboles cuyos ramages brindan á placer con dátiles, uvas y granadas de sabor esquisito. En aquella encantada morada el suelo es de azafran, el empedrado de perlas y jacintos. Al presentarse en ella el fiel creyente, ofrécense á su servicio diligentes mancebos de sorprendente hermosura, y uno de ellos le conduce las _hijas del Paraiso_, criaturas etéreas á cuyo solo nombre se extasia el férvido muslim. Estas vírgenes incomparables no fueron formadas de barro como las criaturas mortales, sino del mas puro almizcle, y estan exentas de todas las imperfecciones propias de su sexo: su modestia es sin igual, y en palanquines de una sola perla se recatan de las miradas profanas. Cada elegido tendrá 72 de estas divinas criaturas, las cuales se disputarán sus caricias y le darán largos dias de amorosa embriaguez al son de los acordes del ángel Israfil y de las campanas del Paraiso. Alli hay placeres para todos los sentidos: trescientos platos diversos para cada comida, con trescientas especies distintas de licores en trescientas copas de oro y pedrería; rozagantes vestiduras de seda y de brocado, perfumes de suavidad desconocida en la tierra, y por último una perpetua juventud.
Hemos tenido ocasion de copiar en la Biblioteca real de Paris un curioso M. S. aljamiado señalado con el núm. 290, que prescribe cierta oracion de mucha virtud contra el demonio en la hora de la muerte, la manera de leerla y la colocacion que ha de dársele cuando uno muere. Este documento, en que se retratan las supersticiosas prácticas de una religion gastada y sin vida, cual era la de los Mahometanos andaluces en el siglo XVI, hace mencion de los Almalekes ó ángeles mancebos que reciben en el Genna las almas de los justos. «Quien leyrá esta carta, dice, arredrarlo há Allah del fuego, e cuando entrará en la fuesa apercurarle há Allah setenta Almalekes que le escusarán su razon: e non será guerreado de Munkar Uanakir en la fuesa, nin será avergonzado cuando le demandarán cuenta. Sea escripta esta rogaria en papel ó pergamino limpio, e séale puesta debajo de su cabeza en su fuesa, e será dicho: duerme como duerme el novio cuando se casa, que no hay sobre tí miedo ni tristeza: e no salirá su _arrúh_ (su alma) de su cuerpo fasta que vea su lugar en la _Genna_. E vestirlo han setenta Almalekes apercuradores con él, y vernan con atabales de la _Genna_ y presentes, y albriciarlo han. E cuando salirá el dia del juicio, salirá con su carta á su man derecha, y su cara como luna de catorce noches, y su claridad andará entre sus manos,» etc.
[47] _Genna_, Paraiso. Véase la nota precedente.
[48] La descripcion mística de los siete cielos, cuyas maravillas fueron reveladas al Profeta en su viaje nocturno sobre el Borak, puede leerse en la _Exposicion de la fé musulmana_ de Mohammed Ben Pir Alí, traducida últimamente al francés por M. Garcin de Tassy.
[49] Véase la nota 2.ª de la página 72.
[50] Abde-r-rahman I no tenia propiamente hablando wizires que administrasen el Estado en su nombre: solo tenia cierto número de jeques que tomaban asiento en su consejo y le auxiliaban con su esperiencia y sabiduría. Tambien concedió asiento en el consejo á algunos de sus secretarios ó _Catibes_, como sucedió con Umeyyah Ibn Yazíd, _mauli_ ó favorito de Moavia Ibn Merwan, su próximo pariente. Véase Al-Makkarí, libro VI, cap. II, traduccion inglesa de Gayanges arriba citada.
[51] Este gigante sin corazon ni culto es la China: sabido es que en ella no ha prevalecido jamás de una manera constante religion alguna. La dinastía de los _Thang_ que habia puesto la China á la cabeza del Asia degenerada, tocaba en la época de que vamos hablando al término de su poderío. La escesiva tolerancia, ó por mejor decir, la esclusion de toda religion dominante en el Estado, producia su fruto, y el Asia central volvia al indiferentismo filosófico que desde Confucio la venia incapacitando para todo progreso moral y político.
[52] Alúdese a la famosa reforma de Tai-Tsoung, emperador chino, que hizo los mayores esfuerzos por desterrar de su nacion la filosofía atea, á que se mostraba tan apegada, y vivificarla con la doctrina evangélica. La famosa inscripcion de _Sin-guan-fou_ descubierta en 1625 en unas escavaciones por los misioneros jesuítas, prueba de una manera irrecusable la introduccion del cristianismo en China el año 635 y su duracion hasta el 781. Véase el P. Kircher, _China ilustrada_; el P. Visdelou, _Suplem. á la bibliot. orient. de d'Herbelet_; Abel de Remusat, _Miscelánea asiática: Anales de filosofía cristiana_, t. IV y XII.
[53] Proverbio árabe que alude á la rota de Roncesvalles. Véase Conde, t. 1, p. 201.
[54] Alude á la secta de los Iconoclastas ó _destructores de imágenes_, principalmente poderosa en el octavo siglo bajo Leon el Isáurico, emperador de Constantinopla, y que subsistia en la época en que se supone habla Abde-r-rahman, puesto que solo fué condenada desde un concilio celebrado en 787.
[55] Así escriben los árabes el nombre de Carlomagno.
[56] Irene, emperatriz de Constantinopla, célebre por su belleza y por sus nobles esfuerzos en favor de la Iglesia maltratada por los iconoclastas, ó _destructores de imágenes_, era viuda de Constantino Copronimo desde el año 780, y decíase que habia brindado con su mano á Carlomagno con el objeto de unir los dos imperios de Oriente y Occidente, y salvar de este modo á la cristiandad, amenazada por el creciente poderío de los Mahometanos. En el año en que habla Abde-r-rahman (786) aun no se habia reunido en Nicea por excitacion de esta emperatriz el concilio que restableció el culto de las imágenes; de modo que los iconoclastas seguian aun desahogando en los templos del imperio griego su asoladora manía, aunque no ya con la delirante furia que habian desplegado bajo su protector Leon el Isáuro.
[57] Pocos ignorarán sin duda las grandes victorias de Carlomagno contra los pueblos indómitos de la Germania. Antes de dirigir el célebre rey franco sus fuerzas hácia España, habia alcanzado en Paderborn un ruidoso triunfo, que mencionamos aqui por lo mucho que redundó en gloria y propagacion del cristianismo. Distinguíase entre los pueblos germanos por su valor y ferocidad la belicosa tribu de los Sajones. Estos eran idólatras, habian martirizado al pié de la estátua de su divinidad Hirmensul á los misioneros que les habia enviado Pipino, entregado á las llamas la iglesia de Deventer, y lanzado su salvage grito de guerra desde el advenimiento de Carlomagno al trono. Pero los Francos juraron esterminarlos si no abandonaban sus ídolos, y cumplieron su juramento. No referiremos las sangrientas batallas y costosas conquistas con que los Francos desempeñaron aquel memorable compromiso: diremos tan solo que lo llevaron á cabo, y que en el año 777, reuniendo Carlomagno una asamblea de Sajones sojuzgados en medio de una espaciosa llanura regada por cristalinos manantiales, dentro de la propia tierra de los vencidos, los caudillos Germanos recibieron el bautismo para revestir la blanca túnica de los Catecúmenos. Casi todos juraron fidelidad: solo se declaró independiente el intrépido y desleal Witikindo. Véase _Eginhart, Annal. Carol. mag. vitæ_.
[58] Temeroso el emperador de la China Te-Tsoung del rápido crecimiento de las hordas del Thibet, que ya una vez le habian salteado y saqueado su capital, pidió auxilio contra ellas á los Califas de Oriente, y Aroun al Raschid mandó sus diputados á la corte del celeste imperio. Las tribus del Thibet fueron batidas por los ejércitos del Califa, de los Tártaros y de los Chinos reunidos, y despues los Mahometanos aspiraron á la conquista del Asia Central. Véase _el P. Gaubil. Histoire de la grande dynastie Thang_.
[59] Alude á la derrota de Roncesvalles, cuya gloria se atribuyen los Arabes.
[60] Los Arabes mahometanos desde sus primeras conquistas sojuzgaron la Síria, el Egipto y la Persia. El antiguo imperio de Ciro, regido á la sazon por la degenerada dinastía de los Sassanidas, de cuya raza habia nacido mas de medio siglo antes el gran Cosroës, cayó bajo la cimitarra de Khaled, á quien denominaban: «Espada de las espadas de Dios.» Mahoma habia dicho á uno de sus compañeros: «Tu altivez y gloria serán completas cuando ostente tu cuello el collar de Cosroës,» y esta promesa habia estimulado de tal manera los brios de aquel terrible caudillo del ejército de Omar, que obligó á sus Arabes á fiar la victoria á una sola funcion contra todas las fuerzas de la monarquía persa reunidas. Decidióse la gran contienda en la sangrienta batalla de Cadesiah, que duró dos dias y una noche, y durante la cual los Arabes _rugieron como el leon del desierto_. Fueron derrotados los Asirios, y en testimonio de su triunfo levantaron los Musulmanes junto á las ciudades de Madain y Clesifon saqueadas las dos poblaciones célebres de _Bassorah_ y _Kuffah_.
Las 25 coronas de los reyes de Iberia son las que dicen los historiadores árabes que encontró Tarik en el alcázar de Rodrigo, guarnecidas de jacintos y otras piedras preciosas, y pertenecientes á los 25 reyes godos que habia tenido España hasta el tiempo de la conquista.
[61] Créese que en el solar que ocupaba el alcázar viejo, y que es hoy Campo-Santo en Córdoba, estuvo el plátano que plantó Julio César despues de la batalla de Munda, y al cual hizo Marcial su elegante epigrama (62--lib. IX), que principia:
In Tartessiacis domus est notissima terris, Qua dives placidum Corduba Baetin amat; Vellera nativo pallent ubi flava metallo. Et tinit Hesperium bractea viva pecus; Ædibus in mediis totas amplexa Penates Stat platanus densis Cæsariana comis; Hospitis invicti posuit quam dextera felix, Coepit et ex illa crescere virga manu.
En vez del plátano de César ostentaba ahora Córdoba la palma de Abde-r-rahman, objeto de los sentidos versos reproducidos en una de las notas anteriores. Por la palabra _Andalús_ se significa entre los Arabes toda la España Sarracena.
[62] Carlomagno, genio organizador que tanto civilizó á los Francos, que sojuzgando á los Aquitanos, á los Germanos y á los Longobardos sacó del caos de la barbarie la gigantesca unidad del Imperio de Occidente, no sabia ni aun leer cuando consumó sus mas ruidosas conquistas. Quizás estaba aprendiendo á deletrear bajo la direccion del diácono Alcuino cuando ideaba la restauracion de las artes y de las ciencias en Europa, y fundaba por inspiracion de aquel sabio eclesiástico, denominado en su siglo el _Santuario de todas las artes liberales_, las primeras academias y escuelas que conoció la Francia de la edad media.
[63] En la Iglesia gótica hubo desgraciadamente sacerdotes indignos, contra cuyos escesos clamaron siempre los santos padres, dignos prelados y sabios cenobitas, lumbreras de la afligida grey de Jesucristo en la tormentosa noche de las guerras é invasiones de aquellos siglos. La lucha contínua, inteligente, trabajosa y perseverante, contra las costumbres depravadas y la barbarie de todos los estados y condiciones, es cabalmente el timbre mas glorioso de la Iglesia en España, y el testimonio mas inerrable de su divina institucion. Pero los Sarracenos, obcecados como los Judíos, palpaban la miseria de los malos Cristianos y no veian las resplandecientes virtudes de los buenos.
[64] Mahoma en su vision beatífica, ó viaje á los siete cielos, describe la _casa de la Adoracion_ como construida de jacintos rojos y cercada de lámparas que alumbran eternamente. Ocupa esta casa un parage alto y determinado en el sétimo cielo: alli se reunen cada dia en peregrinacion setenta mil ángeles de la mas alta gerarquía, y cada dia diferentes: en su forma se parece exactamente al templo ó Caaba de la Meka, y si desde el lugar donde se halla cayera perpendicularmente sobre la tierra, lo que puede muy bien acontecer algun dia, caeria necesariamente sobre dicho templo.
[65] La lucha de Carlomagno con las tribus bárbaras del norte se prolongó efectivamente hasta despues de entrado el siglo IX, estando ya empeñada, como hemos dicho en la nota 1 de la página 75, en la época en que habla Abde-r-rahman (año 786).
[66] En este mismo año de 786 recuperó el trono de Asturias D. Alonso el Casto.