Conferencia Mundial Contra El Racismo La Discriminacion Racial
Chapter 19
Les deseo un buen viaje de regreso a casa y éxito en la lucha común por librar al mundo del demonio del racismo. Discurso de la Excelentísima Señora Nkosazana Dlamini Zuma, Ministra de Relaciones Exteriores de la República de Sudáfrica y Presidenta de la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia En la clausura de esta histórica Conferencia, de importancia decisiva, creo que todos coincidimos en que fue acertado celebrarla y en que se han consensuado medidas prácticas para hacer retroceder las fronteras del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia que avanzan ominosamente en muchas partes del mundo. Me atrevo a pensar que también estaremos de acuerdo en que era acertado que la Conferencia se celebrase en Sudáfrica, país que ha conocido la forma más descarada de racismo institucionalizado, pero ha sabido superarlo y convertirse en una prueba viviente de que el racismo puede ser derrotado con el esfuerzo colectivo de la comunidad internacional. Reunidos en esta Conferencia, como Estados Miembros, hemos estado a veces al borde del precipicio. En cada una de esas ocasiones hemos dado un paso atrás y con ánimo renovado hemos hecho un esfuerzo supremo para que la Conferencia sea el éxito que ha sido en realidad. Lo hemos logrado gracias a un acto de fe audaz que nos ha sostenido hasta el final, porque sin duda nos hemos dicho que para bien de la posteridad teníamos que echar una base firme para un futuro de tolerancia y de coexistencia armoniosa, libre del cáncer del racismo. En verdad, hemos encontrado nuestro camino en medio del mar turbulento de los acontecimientos. A cada paso hemos tenido que dar una respuesta creativa a lo esperado y a lo inesperado. Como el capullo que se abre y florece en la primavera, nos hemos puesto de acuerdo sobre un nuevo punto de partida y un nuevo itinerario. Hemos reconocido que las exacciones de los sistemas de esclavitud y de colonialismo han tenido consecuencias degradantes y debilitantes en los negros, para usar una descripción amplia. También hemos reconocido que la esclavitud es un crimen de lesa humanidad y que es necesaria una reparación, no ya con fines monetarios, sino para restablecer la dignidad y la humanidad de los que la han sufrido. Y nuestros pensamientos van asimismo hacia el Oriente Medio. Estoy convencida de que en esta Conferencia no podemos sino sentirnos todos turbados ante los sufrimientos que vemos cada día en las pantallas de televisión. Esas imágenes del dolor de los hombres, mujeres y niños de Palestina son lo que nos ha dado a pensar que esa cuestión debía discutirse. En consecuencia, hemos coincidido en que una reparación clara e inequívoca constituye el punto de partida de una larga y ardua jornada para encontrarnos unos a otros. La reparación restablece la dignidad, la autoestima y la humanidad del ser negro, por usar una definición amplia. También hemos acordado que habrán de adoptarse otras medidas para corregir el legado de la esclavitud y del colonialismo y de todas las demás formas de racismo. Hemos acordado trabajar conscientemente para levantar la dignidad de las mujeres que han sido víctimas de esos males por su raza y por su sexo. Hemos reconocido que sólo con gran peligro para nosotros podemos pasar por alto la discriminación que sufren las minorías y los pueblos indígenas en todas partes como resultado de su origen, su cultura, sus tradiciones, su idioma, su posición en la sociedad y su condición de refugiados, así como la falta de oportunidades con que se enfrentan esos grupos. Hemos llegado, pues, al consenso de que deben fomentarse el acceso a la enseñanza y la reforma de los programas de estudios para que reflejen los intereses de cada grupo en cada sociedad. Hemos pedido a los medios de información y a otras formas de comunicación social que contribuyan a promover los valores positivos de la tolerancia, la comprensión, la humanidad ("ubuntu") y la riqueza de nuestra diversidad en el mundo. Hemos reconocido que la noción y el proceso de mundialización están entrando en nuestro vocabulario y en nuestras reflexiones. También hemos reconocido que la mundialización ha tenido consecuencias diferentes en nuestros países. Ha hecho más precarias las economías de los países que arrastran el terrible legado de la esclavitud y el colonialismo, mientras que ha beneficiado sobre todo a los países desarrollados. Allí donde se ha manifestado, sobre todo en el Sur en desarrollo, ha dejado una estela de pobreza absoluta deshumanizante, marginación económica, exclusión social y subdesarrollo. La mundialización ha creado los refugiados económicos que huyen de la pobreza en que viven en sus países en busca de auxilio y de mejores condiciones de vida en los países desarrollados ricos y prósperos. Desgraciadamente, esos refugiados no han cosechado más que los males de las peores formas de racismo y de xenofobia. Por lo tanto, la Conferencia está de acuerdo en que ese proceso debe controlarse y orientarse a la solución del problema más acuciante de nuestros tiempos: "la erradicación de la pobreza". La mundialización ha generado suficientes riquezas y recursos para ello. También hemos decidido acometer el problema de las condiciones estructurales que mantienen la desigualdad y la iniquidad de la economía mundial que, a su vez, fomenta el subdesarrollo y la marginación, en que hoy día se arraiga el racismo. En el Programa de Acción y la Declaración hemos acordado unánimemente desplegar en todos los países un ejército mundial contra el racismo para no cejar en nuestros esfuerzos por derrotar y arrancar de raíz el flagelo del racismo. Desde las instituciones intergubernamentales hasta las estructuras no gubernamentales y la sociedad civil hemos decidido en diversos foros trabajar conjuntamente y aunarnos en asociaciones para impulsar nuestra acción. La Declaración política que acabamos de aprobar es, en realidad, una declaración orientada a la acción. Ahora los gobiernos y la sociedad civil tendrán que llevarla a la práctica. Hemos reconocido que tras los largos siglos en que han echado raíces el patrioterismo simplista y el pernicioso sistema de la segregación, este siglo debe servirnos de palanca contra el racismo y liberarnos, de una vez para siempre, de esas ideologías caducas antihumanas y antisociales cuya carga hemos venido arrastrando hasta hoy. En esta coyuntura queremos expresar nuestro sincero y profundo agradecimiento a la Secretaria General de la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia por el excelente trabajo que ella y su abnegado equipo de colaboradores han realizado para contribuir al éxito de la Conferencia. Igualmente deseamos agradecer a la Sra. Diallo y al Comité Preparatorio el trabajo previo que realizaron y que constituyó la base de nuestros debates. Expresamos nuestro agradecimiento al Grupo de los 21 que elaboró las propuestas que nos ayudaron a avanzar. Corresponde dar las gracias a los países que sirvieron de sede a las conferencias regionales que permitieron a los Estados Miembros formular posturas regionales como contribución al proceso: Chile, Irán, Francia y Senegal. Éste ha sido verdaderamente un proceso de consulta amplio y completo. Nuestro profundo agradecimiento también va a los miembros de la Mesa, cuya perseverancia nos ha ayudado a llevar a feliz término nuestras labores. Mención especial merecen los intérpretes, quienes han facilitado nuestra tarea sin escatimar esfuerzos. Y en último lugar, pero no por ello el menos importante, deseo dar las gracias a los coordinadores regionales, especialmente el Brasil, Kenya y México, que han dirigido los procesos paralelos con suma distinción. Expreso asimismo mi agradecimiento a las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, que han trabajado incansablemente para el éxito de nuestra Conferencia. Agradecemos muy sentidamente a todos los Estados Miembros que nos han honrado con su presencia en el país que contribuyeron a liberar con su firme dedicación a la eliminación del terquísimo sistema de apartheid, crimen de lesa humanidad. Pedimos disculpas por los inconvenientes que hayan podido sufrir las delegaciones durante la Conferencia. Deseo también dar las gracias al Presidente Mbeki y al Vicepresidente Zuma, así como a todos mis compatriotas por su duro trabajo y denodado apoyo. En la Tempestad Shakespeare nos recuerda elocuente y elegantemente nuestro mundo tan hermoso cuando Miranda, hija del depuesto Próspero, proclama a toda voz: "Oh, mundo espléndido y nuevo, que tienes tales gentes". En verdad, son ustedes esas gentes estupendas y maravillosas, que se han mostrado a la altura del reto de nuestro tiempo. Al concluir, quiero citar a uno de nuestros mejores poetas, Wally Mongale Serote, que ha escrito estas bellas palabras en su obra Ofay-Watcher Looks Back:
"Quiero ver lo sucedido; Luego, Silencioso como las raíces al romper la tierra Miro lo sucedido Distingo si sobre las casas hay humo o polvo Quiero ver lo sucedido Luego, Silencioso como las plantas que muestran su verdor Quiero ver lo sucedido, Cuando las casas me hacen preguntar: ¿vive alguien aquí? Porque algo anda mal cuando pregunto: ¿está vivo ese hombre? Quiero ver lo sucedido, Luego, Silencioso como la vida de la planta que te hace verla, Silencioso como las plantas que florecen y los ojos que te dicen: algo ha sucedido."
Ciertamente, hoy ha sucedido aquí algo histórico.
Discurso de la Señora Mary Robinson, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y Secretaria General de la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia Han sido unos nueve días agotadores para todos nosotros, pero creo que ha valido la pena. Hemos recorrido un largo camino. Muchos se preguntaban si era posible llegar a un consenso, pero lo hemos logrado y eso no es ningún resultado baladí. Quiero rendir tributo a los delegados que han pasado por un proceso difícil, pero que en ningún momento han renunciado a su propósito de lograr un avance en Durban. No voy a pretender que esta Conferencia haya resuelto los problemas del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia. Esas cuestiones se han debatido, pero no se han resuelto. Ahora tenemos un marco. Hemos dado un paso inicial y eso es lo que importa. La validez de nuestro trabajo se apreciará por la medida en que haya permitido cambiar verdaderamente la vida de las víctimas del racismo y la discriminación. No es de sorprender que el Oriente Medio haya desempeñado un papel tan destacado durante los preparativos de la Conferencia de Durban y en nuestras deliberaciones. Nadie puede permanecer indiferente ante la tragedia humana que sigue manifestándose en toda su violencia en la región. Después de la visita que hice ahí el pasado mes de noviembre, expuse mi impresión de dos pueblos unidos por la historia y la geografía, pero hoy día separados por una enorme brecha, cada vez más amplia, en su percepción recíproca. La violencia ha endurecido las posturas, y hay poquísima disposición, por ambas partes, a comprender o aceptar los planteamientos de la otra. La principal conclusión que saqué -a saber, que el único camino hacia una paz duradera y hacia la estabilidad es el de la negociación pacífica, lo que requiere valor y responsabilidad por parte de los dirigentes de ambos bandos- sigue siendo válida y es aún más urgente hoy. El pasado ha estado muy presente aquí en Durban. El texto aprobado sobre los acontecimientos pasados tiene valor histórico porque expone las cuestiones en un lenguaje sencillo e inequívoco por primera vez en un documento de esta índole, consensuado por la comunidad internacional. Las frases con que se ha hecho referencia al pasado resonarán en todo el mundo y sobre todo entre quienes todavía llevan las cicatrices de ese pasado. Ese es un resultado importantísimo del que todos deberíamos estar muy orgullosos. Celebro que se hayan incluido consideraciones sobre el empeño de la comunidad internacional por integrar los países en desarrollo en la economía mundial y por evitar su marginación. También celebro el apoyo manifestado con respecto a la Nueva Iniciativa Africana. En ésta se proclama que los dirigentes africanos se están comprometiendo ante el pueblo africano y ante el mundo a trabajar juntos para reconstruir el continente. La atención se ha concentrado principalmente en unas negociaciones intensivas sobre un texto, pero eso dista mucho de ser todo lo que ha ocurrido en Durban. Lo que he visto esta semana es una Conferencia que se ha desarrollado a varios niveles. Por primera vez, el mundo, con toda su rica variedad, se ha reunido para examinar el haz de fuerzas que amenazan esa diversidad. Durban ha servido para dar voz a los excluidos y los marginados. Hemos oído la voz de los jóvenes: los niños romaníes, los jóvenes latinoamericanos descendientes de africanos, los jóvenes que han sufrido la esclavitud, los jóvenes indígenas. Nos han impresionado y emocionado con sus relaciones de lo que uno siente cuando está entre las víctimas del racismo y la discriminación. Pero también nos han dado esperanza con su voluntad de superar esos abusos para sí mismos y para bien de las generaciones venideras. Durban ha puesto de manifiesto la dimensión sexista del racismo. Se han mostrado claramente los vínculos entre la situación inferior de las mujeres, el racismo y la pobreza, y se ha insistido en la urgencia de acometer esta faceta del problema. Hemos aprendido algo más acerca de las relaciones recíprocas entre la salud, el estigma, el racismo y la discriminación en el seminario sobre VIH/SIDA, y acerca del racismo y el desarrollo en el grupo de discusión organizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Hemos profundizado nuestro conocimiento en publicaciones como la recopilación de la UNESCO de artículos e instrumentos normativos titulada Unidos contra el racismo, el informe sobre las migraciones internacionales, el racismo y la xenofobia preparado conjuntamente por mi Oficina, la Organización Internacional para las Migraciones y la Oficina Internacional del Trabajo, así como en la reunión de expertos académicos organizada por el Instituto de las Naciones Unidas de Investigación para el Desarrollo Social sobre el tema "Racismo y política oficial". En el Foro de las Voces del Mundo nos convencimos del carácter mundial del racismo al escuchar los conmovedores relatos de discriminación procedentes de todas las partes del planeta. El principal mensaje que les quiero dejar es que esta Conferencia de Durban tiene que ser un comienzo y no un final. Tendrá que haber una acción complementaria. Los documentos que aquí hemos consensuado carecerán de significado si los gobiernos no toman medidas al respecto. La sociedad civil ha de ser la aliada del Estado en esta tarea y velar por que se cumplan los compromisos contraídos. Cobro aliento al ver las nuevas alianzas que he visto formarse en Durban: el papel que pueden desempeñar los parlamentarios ha sido puesto de manifiesto por la Unión Interparlamentaria; las comisiones nacionales pro derechos humanos han manifestado con fuerza su firme propósito de desempeñar la función que les corresponde; los órganos creados en virtud de tratados y los mecanismos especiales de la Comisión de Derechos Humanos han desempeñado un papel activo; se ha puesto de relieve la misión esencial que deben desempeñar los medios de comunicación social y el sector privado en la lucha contra el racismo. Y estoy convencida de que las organizaciones no gubernamentales partirán llenas de un deseo renovado de incorporar el programa de Durban a sus actividades. Confío en que la sociedad civil sabrá recoger el testigo de esta Conferencia y llevarlo adelante. Celebro las recomendaciones de la Conferencia en cuanto a la acción complementaria de mi Oficina y mía propia y espero poder contar con la cooperación y el apoyo de los gobiernos al llevarlas a cabo. Nos encontramos ahora ante una serie de recomendaciones concretas: sobre planes y programas nacionales, un trato mejor de las víctimas, unas disposiciones legislativas más severas y medidas administrativas más estrictas contra la discriminación, sobre la ratificación y la aplicación universales de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial y de otros tratados internacionales pertinentes, sobre el fortalecimiento de la educación (una esfera importantísima), la mejora de los recursos y las medidas correctivas al alcance de las víctimas, y muchas otras más. En eso debemos ahora concentrar la atención. Esa es la labor que tenemos que llevar a cabo. Muchas personas merecen nuestro reconocimiento y deseo mencionar algunas de ellas. Quiero, ante todo, expresar mi agradecimiento al Gobierno y al pueblo de Sudáfrica por las disposiciones que se han tomado en Durban para nosotros. La eficiencia y el buen humor de todas las personas con quienes hemos tenido que trabajar en los últimos quince días han hecho nuestro trabajo mucho más llevadero y memorable nuestra estancia en Durban. Doy las gracias al Presidente Mbeki por su solidaridad a nuestro respecto durante una semana muy difícil para él. Nuestro pensamiento está con él en este día. Desearía pronunciar unas palabras especiales de agradecimiento a usted personalmente, señora Presidenta, por haber desempeñado de manera tan excelente sus funciones, así como a sus colegas, que han trabajado con tanto ahínco. En cuanto a las delegaciones sería un agravio comparativo mencionar a un integrante más que a otro, pero me creo obligada a dejar constancia de mi agradecimiento al Ministro de Relaciones Exteriores de Bélgica, Sr. Louis Michel, que ha trabajado más que nadie por el éxito de la Conferencia. Se han dirigido con razón y merecidamente manifestaciones de agradecimiento a los coordinadores regionales, los presidentes de los dos grupos de trabajo y cuantos han facilitado el examen de cuestiones difíciles, y me complazco en unir mi agradecimiento a los suyos. Sin su contribución incansable, este resultado no habría sido posible. Deseo asimismo rendir homenaje a los muchos delegados que se encargaron de la labor de ordenación de las distintas cuestiones a medida que iban surgiendo. Este fue también un trabajo fundamental. Muchos delegados aportaron contribuciones de fondo a los debates, contribuciones que desempeñaron una función menos visible, pero no por ello menos importante, para el buen éxito de la Conferencia. Por último, quiero dar las gracias a todos los que han permitido el buen desarrollo de la Conferencia, los intérpretes, traductores, funcionarios de prensa y editores y a todo el personal de apoyo que ha trabajado aquí en el Centro Internacional de Conferencias. Todo ello ha sido, como ya he dicho, agotador y estoy segura de que todos vamos a aprovechar un descanso, pero no para mucho tiempo. Todavía queda mucho por hacer.
Anexo V: ACONTECIMIENTOS PARALELOS Y ACTIVIDADES CONEXAS
1. Con ocasión de la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia se realizaron en Durban una gran variedad de actividades paralelas y conexas, en consulta con el Gobierno de Sudáfrica y la Secretaria General de la Conferenciaa.
2. El Foro de las organizaciones no gubernamentales tuvo lugar en el Estadio de Criquet de Kingsmead del 28 de agosto al 1º de septiembre de 2001. Fue la conclusión de un proceso iniciado en la conferencia preparatoria de Estrasburgo en octubre de 2000, y contó con la participación de 8.000 personas en representación de cerca de 3.000 organizaciones no gubernamentales de todos los continentes. Durante cinco días, las organizaciones no gubernamentales examinaron cuestiones relacionadas con el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia, crearon redes y alianzas y compartieron experiencias. Se establecieron 25 comisiones temáticas, cuyos resultados se presentaron al Comité de Redacción de la Declaración y el Plan de Acción de las organizaciones no gubernamentales. Se celebraron talleres, exposiciones y sesiones plenarias presididas por expertos, entre otras muchas actividades paralelas. A la ceremonia de apertura asistieron el Presidente de Sudáfrica, Sr. Thabo Mbeki, y la Secretaria General de la Conferencia Mundial, Sra. Mary Robinson. El Secretario General de las Naciones Unidas, Sr. Kofi Annan, pronunció un discurso ante el Foro el 30 de agosto de 2001. La labor del Foro de las organizaciones no gubernamentales culminó en la aprobación de una Declaración y Plan de Acción. Ambos documentos se presentaron al pleno de la Conferencia Mundial el 4 de septiembre de 2001.
3. La Cumbre Internacional de la Juventud, celebrada en Durban el 26 y el 27 de agosto de 2001, reunió a más de 700 jóvenes procedentes de todas las regiones del mundo y de muy diversas situaciones culturales, religiosas y políticas. Los jóvenes intercambiaron experiencias y opiniones sobre una amplia variedad de temas relativos al racismo, entre ellos la educación, el empleo, la justicia, la pobreza y la economía, incluida la mundialización, los medios de comunicación, las nuevas tecnologías de la información, como Internet, los derechos de las minorías, las formas múltiples de discriminación, los derechos humanos y la ciudadanía, el colonialismo y la ocupación extranjera, la esclavitud y la trata de esclavos, incluida la indemnización. Ese trabajo prosiguió durante todo el Foro de las organizaciones no gubernamentales y concluyó con la aprobación de la Declaración y Plan de Acción de la Cumbre Internacional de la Juventud. Estos documentos fueron entregados a la Sra. Mary Robinson, Alta Comisionada para los Derechos Humanos, y la Sra. Carol Bellamy, Directora Ejecutiva del UNICEF, el 2 de septiembre de 2001. La Declaración y el Plan de Acción de la Cumbre de la Juventud se presentaron al pleno el 5 de septiembre de 2001.
4. Durante la Conferencia se celebraron 42 actos paralelos independientes en el Centro de Exposiciones de Durban, situado en el complejo en que se desarrollaba la Conferencia. Veintiséis de esos actos fueron organizados por órganos, organismos y programas de las Naciones Unidas, solos o conjuntamente con otras entidades. La Secretaria General de la a Cabe señalar que la Conferencia misma no tomó nota oficialmente de esas actividades. Conferencia Mundial, Sra. Mary Robinson, participó en casi la mitad de todas las actividades paralelas. Cerca de la mitad de los acontecimientos estuvieron abiertos a la participación de todos los presentes en la Conferencia, a saber, los delegados, los medios de comunicación y los representantes de organizaciones no gubernamentales.