Con la Pluma y con el Sable: Crónica de 1820 a 1823
Part 18
Se envió una denuncia al jefe de policía, como escrita por un agente, diciendo que había una reunión misteriosa en la calle del Pozo y que mandaran un hombre que no inspirara sospechas, como Regato. Regato fué a ver a Gipini a la Fontana de Oro, y Gipini le dió una tarjeta cortada para que pudiese pasar al interior de la casa donde tenía sus reuniones la centuria carbonaria. La hora fijada eran las once de la noche. Aviraneta entró en la venta por la Carrera de San Jerónimo. Al ir a pasar al salón de actos, un carbonario le tomó la capa y le dió una careta, que se la puso. Al entrar en la sala se sobrecogió. Estaba todo el grupo carbonario reunido, cada individuo con su antifaz. En la mesa, iluminada por dos candelabros, se había formado un tribunal con tres hombres enmascarados; detrás de ellos, cerrando la puerta de comunicación con otro cuarto, había una cortina negra.
A las once en punto se oyó ruido de pasos en el corredor. La centuria carbonaria se disponía a la obra.
Un momento después entró Regato con los ojos vendados y sujeto por cuatro hombres.
Al acercarse a la mesa le ataron las manos y los pies rápidamente y le quitaron la venda de los ojos.
La impresión en Regato debió de ser terrible. Algunos carbonarios habían sacado el puñal y lo mostraban a la víctima.
--Acusado, sentaos--dijo el presidente.
La voz era la del _Re di Faccía_.
Regato se sentó y quedó apabullado en la silla por el terror. Aviraneta lo miraba de frente. Regato era en esta época un hombre todavía joven, bajito, grueso, mofletudo, con los ojos claros, el aire clerical, sucio en el traje y de una viveza de ratón.
--Regato--dijo el presidente--, te acusamos de ser traidor a la causa liberal; de ser un espía de Ugarte y de Fernando VII; de haber vendido a nuestros hermanos en varias ocasiones... ¿Qué tienes que alegar?
--Que es falso--gritó Regato--. Si me he acercado a la policía ha sido para defender a los nuestros.
--¿Qué dice nuestro hermano, el número 11?--preguntó el presidente.
--En la conspiración de Renovales él fué el denunciador--dijo Aviraneta con acento enérgico.
--¿Lo podría jurar?
--Sí.
--¿Qué dice el número 13?
--Que Regato ha vendido al Gobierno los secretos de la Masonería en los años anteriores al glorioso levantamiento de Cádiz.
--¿Lo podría jurar?
--Por mi alma.
--¿Qué dice el número 15?
--Que Regato está vendido a Ugarte desde 1821; que obedece las órdenes de Fernando VII para desunir a los liberales; que intentó hace un año el apedrear las Embajadas para que cuanto antes la Santa Alianza declarase la guerra a España.
--¿Lo puede jurar?
--Lo juro. El zapatero que quedó preso delante de la Embajada de Rusia, que se llama Damián Santiago, ha dicho que estaba pagado por Regato.
--¿Qué dice el número 17?
--Que la algarada del 19 de febrero ha sido tramada por los comuneros y por Regato para acabar con el régimen.
--¿Qué alega el acusado contra estos testimonios?
--Que son falsos.
--Está bien. Silencio, compañeros--dijo el presidente, dirigiéndose a todos los enmascarados--. ¿Tenéis la conciencia de que el acusado es culpable?
--Sí, sí--dijo la mayoría.
--¿Qué pena merece?
--La marca, la marca.
En esto se descorrió la cortina negra, y, en el fondo, aparecieron dos enmascarados con un braserillo encendido. Regato, al verlo, dió un grito espantoso y se levantó de la silla. Se produjo un gran barullo y se oyó un silbido agudo. Algunos carbonarios, entre ellos el _Majo de Maravillas_, sujetaban a Regato; pero otros se habían puesto delante de él, defendiéndole.
--¡La ronda! ¡La ronda!--dijeron varios.
Aviraneta, curioso, contemplaba la escena. Pronto pudo comprender que Regato tenía defensores entre los carbonarios. En aquella sociedad había polizontes, como en casi todas las sociedades secretas.
Al segundo silbido se oyó llamar a golpes en la puerta. Era la ronda; los carbonarios guardaron su careta, y cada uno, embozado en su capa, escapó por la puerta de la Carrera de San Jerónimo. Regato se había salvado.
XII
TERESITA
DOS o tres días después, la madre de Aviraneta decidió marcharse a Irún con su vieja criada Joshepa-Anthoni.
Pensaba detenerse dos días en Aranda y seguir después.
Aviraneta les acompañó hasta el coche. Pasada una semana, su madre le escribió una carta.
Le contaba varias noticias de Aranda. Frutos San Juan se había casado con una señorita bastante rica, pero nada joven, de Roa; la _Gaceta_ estaba herido de un garrotazo que le había dado un miliciano nacional; Emilio García, el de Vadocondes, había comprado varias tierras y pensaba ir a vivir a Madrid, y el Tío Guillotina había muerto en el hospital.
Tras estas noticias, para Aviraneta de poco interés, le decía que Teresita, la hija de Auñón, entraba monja.
El cura don Víctor y un jesuíta recién llegado a Aranda la habían convencido. Doña Nona estaba contentísima. Teresita estaba admirando al pueblo con su sabiduría.
Aviraneta quedó absorto, sintió como si se le escapase el suelo bajo los pies.
Había, sin duda, forjado vagas ilusiones, en las cuales intervenía Teresita, la muchacha amable, sabia y discreta de la casa del juez.
Teresita se le escapaba, marchaba a un convento, abandonando las complicaciones del mundo...
Era su vida, su vida inquieta y nómada la que arrebataba a Aviraneta la posibilidad de detenerse un momento en el camino, de entregarse a un afecto hondo y fuerte.
Aviraneta estuvo varios días dominado por una impresión de vértigo; pasaba las horas en actitud indecisa, sin pensar en nada.
No sabía qué hacer, no sabía qué determinación tomar.
Un día, el francés Cugnet de Montarlot fué a su casa y le sacó de su pasividad con sus exageraciones y sus gritos.
--Los franceses están ya en la frontera--dijo--; la Libertad española peligra. Hay que tomar las armas en seguida...
Madrid, febrero, 1915.
FIN DE CON LA PLUMA Y CON EL SABLE
ÍNDICE
Páginas.
PRÓLOGO. 7
LIBRO PRIMERO
DE VERACRUZ A ARANDA
I.--Los hilos de la vida pasada. 15
II.--En Madrid, de perfumista. 21
III.--Dos madamas francesas. 25
IV.--Cádiz. 33
V.--El Empecinado. 43
LIBRO SEGUNDO
EL TIRANO DE ARANDA
I.--Los milicianos. 47
II.--Diamante. 53
III.--Los tres cargos de don Eugenio. 59
IV.--Una familia amiga. 71
V.--El señor Sorihuela. 75
VI.--La moral del tirano. 83
LIBRO TERCERO
ASECHANZAS Y EMBOSCADAS
I.--Un oficio. 89
II.--Conferencia con el gobernador. 93
III.--Frente a frente. 101
IV.--La partida de Barrio. 105
V.--Hostilidad popular. 109
VI.--La Vid. 113
VII.--Auto de Fe. 119
VIII.--Nochebuena en La Vid. 123
IX.--San Martín con su capa. 129
X.--El dilema de doña Nona. 135
LIBRO CUARTO
EL EMPECINADO CONTRA MERINO
I.--Don Juan Martín y Salvador Manzanares. 141
II.--En Lerma. 147
III.--En campaña. 153
IV.--Merino se oculta. 161
LIBRO QUINTO
ENTRE ARANDA Y MADRID
I.--Rosalía y Teresa. 165
II.--Una nueva sociedad. 171
III.--Confusión. 179
IV.--Olloqui, el ferretero. 185
V.--Entrevista con San Miguel. 189
LIBRO SEXTO
PARÍS EN 1822
I.--De Madrid a Bidart. 193
II.--Los absolutistas de Bayona. 197
III.--La condesa de Rupelmonde. 203
IV.--Trabajos de los absolutistas. 209
V.--De la logia a la Venta Carbonaria. 213
VI.--Cugnet de Montarlot. 217
VII.--Los carbonarios y el complot de Belfort. 221
VIII.--La ayuda extranjera. 227
IX.--La Soledad. 231
X.--Ultima carta. 235
XI.--Los sargentos de la Rochela. 239
XII.--Despedida. 243
XIII.--El jardín de Etchepare. 245
XIV.--Al entrar en España. 249
LIBRO SÉPTIMO
EL INVIERNO
I.--La situación. 253
II.--Los extranjeros en España. 259
III.--Las cartas de Teresita. 265
IV.--El avance absolutista. 269
V.--Caspueñas y Brihuega. 273
VI.--Lo ocurrido a O'Daly. 279
VII.--En Guadalajara. 283
VIII.--Persecución de Bessieres. 287
IX.--Hacia Aragón. 295
X.--Vuelta a Madrid. 297
XI.--Los carbonarios de Madrid. 301
XII.--Teresita. 309
Obras publicadas por esta Casa.
Novelas de Willy.
WILLY:
Los amigos de Siska.
La insaciable Siska.
Historia sombría.
Ginette la soñadora.
Ledos, tapicero.
El éter consolador.
Historia, Sociología y Biografía.
CARLOS RIVET:
El último Romanof (historia del Tsar y su corte).
JOSÉ MARÍA SALAVERRÍA:
Los conquistadores. (Origen heroico de América.)
En la vorágine.
JULIÁN SOREL:
Los hombres del 98: Unamuno.
La raza.
Literatura española contemporánea.
A. MARTÍNEZ OLMEDILLA:
Resurgimiento.
R. BAROJA (J. G. Nessi):
Aventuras del submarino alemán U...
Fernanda.
Fiebre de amor.
JOSÉ MARÍA SALAVERRÍA:
Páginas novelescas.
A. DE HOYOS Y VINENT:
Las tragedias cotidianas.
CIRO BAYO:
(Ilustraciones de Galván.)
Indios pampas, gauchos y collas.
La terraza de los Andes.
El tempe boliviano.
Los ríos del oro negro.
FELIPE A. SALTO:
Aristocracia de sangre.
AZORÍN, BAROJA, BYRON, GAUTIER, PALACIO VALDÉS, etcétera:
Páginas taurómacas.
NÉSTOR DE LA TORRE:
La huella perdida.
JAIME BRUNET:
Por el mérito.
HENRI BARBUSSE:
El fuego (nueva edición).
Claridad.
STENDHAL:
Un oficial enamorado (Luciano Leuwen), dos tomos.
A. S. PUCHKIN:
El bandido Dubrovsky.
La casita solitaria.
Novelas contemporáneas extranjeras.
HENRI KISTEMAECKERS:
El relevo galante.
ABEL BOTELHO:
El libro de Alda (dos tomos).
ABEL HERMANT:
Los amores de Fanfan.
JUAN D'IVRAI:
Memorias de un eunuco.
HENRI BORDEAUX:
Una mujer honrada.
PAUL ACKER:
Pequeñas confesiones (dos tomos).
SÉMÉNE ZEMLAK:
La eterna fatalidad.
J. DE GACHONS:
El valle azul.
CARLOS FOLEY:
La dama de los millones.
ARTZYBASHEF:
Sanin (dos tomos).
H. HARLAND:
La tabaquera del Cardenal.
P. VILLETARD:
Las muñecas se rompen.
HORACIO VAN OFFEL:
La exaltación.
CLEMENTE VAUTEL:
La reapertura del paraíso terrenal.
JUAN LORRAIN:
La feria de las pasiones.
JEHAN TESTEWIDE:
Amar...
MARC TWAIN:
Aventuras de Huck.
ANDRÉS GUILMAIN:
El divino instante.
M. RUIZ MAYA:
Los incultos.
Novelas ligeras.
ANDRÉS GUILMAIN:
Margot peca siete veces.
«Frou-Frou», vendedora de caricias.
La Condesa busca un amante.
Las perversiones de Totó.
La ninfa de los «Souper-tangos».
La virgen desflorada.
Una «cocotte» último grito.
El divino instante.
El favorito de las damas.
La sonrisa de la Aventura.
ÁLVARO RETANA:
La primera aventura de Leticia.
Las mujeres del diablo.
El príncipe que quiso ser princesa (ilustrada).
Una confesión «muy siglo XX».
Rosas blancas.
Rosas ingenuas.
A. HOYOS Y VINENT:
Obscenidad (ilustrada).
RAFAEL GERINO:
Una aventura erótica.
A. REGUERA:
Melita busca sensaciones.
A. HERNÁNDEZ:
Lulú, pasional y ambigua.
J. G. NESSI:
De tobillera a «cocotte».
FÉLIX CUQUERELLA:
Mariposas del placer.
VALENTÍN DE PEDRO:
Cartas de amor de Clara Matei.
Florián.
E. M. DEL PORTILLO:
La señorita Capricho.
Novelas clásicas extranjeras.
JULIO VALLÉS:
El niño (vida de Jaime Vingtras).
RUDYAR KIPLING:
Capitanes valientes.
OBRAS COMPLETAS DE AZORIN
I.--EL ALMA CASTELLANA.
II.--LA VOLUNTAD.
III.--ANTONIO AZORÍN.
IV.--LAS CONFESIONES DE UN PEQUEÑO FILÓSOFO. (Aumentada.)
V.--ESPAÑA.
VI.--LOS PUEBLOS.
VII.--FANTASÍAS Y DEVANEOS.
VIII.--EL POLÍTICO.
IX.--LA RUTA DE DON QUIJOTE.
X.--LECTURAS ESPAÑOLAS.
XI.--LOS VALORES LITERARIOS.
XII.--CLÁSICOS Y MODERNOS.
XIII.--CASTILLA.
XIV.--UN DISCURSO DE LA CIERVA.
XV.--AL MARGEN DE LOS CLÁSICOS.
XVI.--EL LICENCIADO VIDRIERA.
XVII.--UN PUEBLECITO.
XVIII.--RIVAS Y LARRA.
XIX.--EL PAISAJE DE ESPAÑA VISTO POR LOS ESPAÑOLES.
XX.--ENTRE ESPAÑA Y FRANCIA.
XXI.--PARLAMENTARISMO ESPAÑOL.
XXII.--PARÍS BOMBARDEADO Y MADRID SENTIMENTAL.
XXIII.--LABERINTO.
XXIV.--MI SENTIDO DE LA VIDA.
XXV.--AUTORES ANTIGUOS. (ESPAÑOLES Y FRANCESES.)
XXVI.--LOS DOS LUISES Y OTROS ENSAYOS.