Compendio de la historia general de América. Tomo I
Part 37
Los trabajos en las minas de los así _encomendados_ duraban seis ú ocho meses, y como las tales minas estaban distantes, al ausentarse los hombres caía sobre las mujeres todo el peso de la familia. Esta obligada separación, el terrible recargo de trabajo, los crueles tratos de los encomenderos, y la desesperación general, hicieron disminuir los nacimientos indígenas y aumentaron terriblemente el coeficiente de mortalidad[554].
[554] "Pagándoles (á los indios), decía el decreto de 20 Diciembre 1503, el jornal que por vos fuese tasado, lo cual hagan é cumplan como personas libres, como lo son, y no como siervos... é non consintades ni dedes lugar que ninguna persona les haga mal ni daño, ni otro desaguisado alguno... so pena de la mi merced y de 10.000 maravedís para la mi cámara, etc..." Vse. _Las Casas_, Hist. III, 65 y sig. _Fabié_, Ensayo Histórico, pág. 52 y sigtes. y sus referencias. _Herrera_, Dec. I, lib. V, cap. XII y sig. _Mac Nutt_, loc. cit. _Gutiérrez_, Fray Bartolomé de Las Casas, pág. 33 y sig. Vse. también el texto íntegro del decreto de _Isabel la Católica_ (Segovia, Dic. 20 del 1503) en _Doc. Inéditos de Indias_, XXI, 209. Compse. _Middeldyk_, Hist. of Puerto Rico, 29-45. _Bourne_, op. cit., pág. 208 y sig., etc.
Rápida disminución de los indios.
3.--La población indígena de _La Española_ disminuyó rápidamente. Sufrieron los aborígenes americanos, como todos los primitivos, las desastrosas consecuencias de su contacto con una raza dominadora. Es una vulgaridad histórica, á todas luces errónea, el aceptar, sin examen crítico, las apasionadas diatribas de _Fray Bartolomé de Las Casas_ y sus glosadores, contra los colonos y gobernantes de _Santo Domingo_, y declararles _causantes únicos_, por sus crueldades, de _un fenómeno etnológico_ cien veces repetido en la historia moderna[555]. Los conquistadores españoles de los siglos XV y XVI no fueron ni más ni menos crueles que los de cualquier otra nación.
[555] _Waitz_ en su Introduction to Anthropology (London, 1863), cita gran cantidad de ejemplos ilustrativos de este rápido aniquilamiento de las razas aborígenes, op. cit., pág. 145 y sigtes. Comp. también _Peschel_, Races of Man., pág. 152 y sig. _G. Stanley Hall_, Adolescence, II, pág. 648-750 (Tratamiento de razas adolescentes). _Bourne_, op. cit., pág. 210 y sigtes., etc., etc.
[Ilustración: Fig. 401.--Autógrafo de Pánfilo de Narváez.]
Cierto es que sus guerras con los indígenas fueron destructoras y cruelísimas; que las campañas del _Higney_ son una página negra en la historia de aquellos impiadosos caudillos; que las matanzas encabezadas por _Ovando_ en _Jaragua_, su pérfida conducta con _Anacaona_, el espantoso suplicio de aquellas tribus incendiadas, alanceadas y perseguidas como alimañas feroces, nos horrorizan hoy como horrorizaron entonces á _Isabel la Católica_ y á su Presidente del Consejo de Indias _D. Alvaro de Portugal_, cuando de tales hechos tuvieron conocimiento. Cierto es también que muchos colonos sometieron á sus _encomendados_ á inhumanos martirios y que los bergantines españoles arrancaron de _Las Lucayas_ miles de indios para venderlos en los mercados públicos, martirizándolos, agobiándolos de fatiga y quemándolos á veces á fuego lento[556].
[556] Vse. _Robertson_, op. cit., I, 138 y sig. y sus notas. _Oviedo_, op. cit., lib. III, cap. XII, etc. _Herrera_, Dec. I, lib. VI, cap. III y sigtes. _Las Casas_, Relación de la Destrucción de las Indias (1552). Doc. Inéditos, vol. VII, pág. 155 y sigtes. _Helps_, op. cit., lib. III, pág. 125 y sig. Vse. también _Ruiz Martínez_ (Conf. Ateneo de Madrid, 1892, Mayo), pág. 5 y siguientes.
[Ilustración: Fig. 402.--Autógrafo del cronista Oviedo.]
Evidentemente contribuyeron estas crueldades á la extinción de la raza indígena, pero no fueron, sin embargo, las únicas causas de su fenecimiento en _La Española_. Hubo otras menos estudiadas, pero no por ello ineficaces. Importaron los blancos _enfermedades epidémicas_ que se cebaron furiosamente en las tribus indias. La _viruela_ fué una de las más destructoras. Nos cuenta el cronista _Pedro Mártyr_, que en las aldeas infestadas morían los indios "como carneros". Había, además, en las agrupaciones aborígenes enfermedades _endémicas_ y _peculiares de la raza_, que causaban numerosas víctimas. El célebre "_matlaza huatl_" Mejicano, por ejemplo, que no atacaba á los Europeos, barrió en el _Anahuac_ poblados enteros (1545 y 1576). Esta misma epidemia destruyó en 1618 la gran mayoría de las tribus indias de Massachusetts.
Por otra parte, la población de _La Española_, cuando Colón la descubrió no llegaba, ni con mucho, á 3.000.000, como afirma _Fray Bartolomé de Las Casas_; oscilaba entre 200 y 300.000 almas, de las que en el año 1508 quedaban sólo 60.000, que disminuyeron hasta 46.000 en el año 1570, y hasta 14.000 en el 1573. En el año 1570 apenas quedaban en _La Española_ dos aldeas indígenas[557].
[557] Sobre la viruela, véase _Waitz_, op. cit., pág. 145 y sig. Comp. _Pedro Mártyr de Anglería_, Dec. Oceánicas, III, lib. VIII. _Hakluyt_, Voyages, V, pág. 294 y sig. _Herrera_, Hist. Gen., Dec. II, lib. X, cap. XVIII. _Motolinia_, Hist. Ind. Nueva España, (Doc. para la Hist. de México), I, pág. 15 y sig. _Humboldt_, New Spain. _Las Casas_, Hist., III, pág. 101. _Oviedo_, Hist. General, I, pág. 71, y los cronistas de su época calculan la población indígena de _La Española_ en _1.000.000 de habitantes_. Comp. _Peschel_. Zeitalter, etc., pág. 429 y sig., etc. Este fenómeno de la despoblación indígena, dice el historiador Norteamericano _Bourne_, se repitió en los estados Orientales de Norte América, "_pero como no hubo ningún Las Casas_, la desaparición de los indígenas se consideró _como providencial_." Cita las palabras de _Denton_ sobre la despoblación de Long Island (1670), que traduzco literalmente: "Se ha observado generalmente que donde los ingleses van á colonizar, _una mano divina les abre el camino_, desalojando _ó haciendo desaparecer_ los indios, sea por guerras entre ellos, ó por alguna rabiosa enfermedad mortal que los extingue". Vse. _Bourne_, op. cit., pág. 214.
Descubrimientos y nuevas poblaciones.
4.--La triste suerte de los indígenas y los incidentes luctuosos de su dominación han oscurecido los demás sucesos ocurridos en _La Española_ en el gobierno de _Ovando_, que después de someter el _Higney_ y _Jaragua_ dedicó sus energías á poner en orden la administración de la isla. Organizó el laboreo de las minas estableciendo cuatro hornos de fundición en los que recogía anualmente cerca de 1.000.000 de pesos: espurgó la isla de los viciosos que daban mal ejemplo, enviándoles á España, ó quitándoles los indios encomendados, castigo entonces muy temido, y gobernó, en fin, con gran discreción y prudencia. Envió á _Ponce de León_ á Boriquen ó _San Juan de Puerto Rico_, isla descubierta por Colón en el segundo viaje, para que la explorase. Penetró _Ponce de León_ en el interior de la referida isla, fundando allí, con autorización de _Ovando_, una rica colonia y dominando á los indígenas en pocos años. Envió también _Ovando_ (1508) á _Sebastián de Ocampo_, para que averiguara definitivamente, si la isla de Cuba era ó no tierra firme. Convencióse _Ocampo_ de que era una isla como había indicado en su mapa _Juan de la Cosa_. En esta misma época, _Juan Díaz de Solís_ y _Vicente Yáñez Pinzón_ descubrieron y costearon parte del _Yucatán_ sin fundar allí colonia alguna.
La expedición de _Ocampo_ alrededor de Cuba, fué uno de los últimos acaecimientos del gobierno de _Ovando_. En Julio del 1509 llegó á _La Española D. Diego de Colón_, después de ganar ante el Consejo de Indias su pleito contra el rey Don Fernando y ser nombrado, en consecuencia, _Gobernador_ y _Capitán General_ de las Indias. _Ovando_, después de ser absuelto en el _juicio de residencia_ que instauró D. Diego, abandonó _La Española_ (Sept. 1509), falleciendo en Alcántara (donde se halla enterrado) el 29 de Mayo de 1511[558].
[558] _Herrera_, Dec. I, lib. VII, cap. I, 4. Lib. VI, cap. XVII. Dec. VI, lib. VII, cap. I, etc. _Robertson_, op. cit., I, pág. 197 y sus notas. _Bourne_, op. cit., pág. 133. _Winsor_, N. & C. H. of A. II, pág. 319 y sig., etc.
[Ilustración: Fig. 403.--Mapa de Martín Waldseemüller (1508).]
D. Diego de Colón.
5.--_Don Diego de Colón_, que había contraído matrimonio en España con la hija de D. Fernando de Toledo, pariente próximo del Rey Católico, llegó á _La Española_ acompañado de parte de su familia y de una numerosa comitiva de personas de ambos sexos pertenecientes á distinguidos linajes, estableciéndose en la isla con inusitada magnificencia y fausto. Los hijos de Colón gozaron al fin de los honores y recompensas debidas á su padre.
[Ilustración: Fig. 404. Armas del Historiador Oviedo.]
Estableció en seguida _D. Diego de Colón_ una pequeña colonia en _Cubagua_, obligando á los indígenas de las _Lucayas_ á bucear sin descanso para sacar las conchas de perlas que abundaban en la pequeña isla. Regularizó en _Santo Domingo_ los repartimientos, y _encomendó_ á sus parientes y comitiva los indios aún no destinados. Celoso, sin embargo, el rey _Don Fernando_ de la influencia de _D. Diego_ en la colonia, y deseoso de disminuirla, creó un nuevo empleo al que estaba anexo el derecho de repartimiento de indios, nombrando para desempeñarlo á _Rodrigo de Alburquerque_, que entró rapazmente en posesión de sus funciones (1514). Impaciente por hacer fortuna, sacó á subasta los indios que quedaban, adjudicándolos en grupos á los colonos que le ofrecieron mayor precio. Esta nueva forma de repartimiento agravó, naturalmente, la situación de los indígenas que se vieron sometidos por sus interesados dueños á trabajos más crueles y penosos[559].
[559] _Robertson_, op. cit., I, pág. 199 y sig. y sus notas. _Oviedo_, Hist. lib. III, cap. I. _Herrera_, Dec. I, lib. VII, cap. IX y sig. Lib. VIII, cap. II. Lib. IX, cap. V. Lib. X, cap. XII y sig. _Helps_, op. cit., lib. IV, vol. I, pág. 164 y sigtes. y sus notas y referencias, etc., etc.
[Ilustración: VIAJES DE CRISTÓBAL COLÓN]
[Ilustración: Fig. 405.--El Cardenal Jiménez de Cisneros.]
Las Prédicas de Fray Antonio de Montesinos.
6.--Los misioneros Dominicos de _La Española_ no vieron nunca con indiferencia estos sufrimientos de los indios. Desde su llegada á _Santo Domingo_ en 1510 juzgaron los _repartimientos_ como contrarios al derecho natural y á la caridad cristiana y consideraron al indígena como sér de razón y libertad, capaz de sacramentos y derechos. En el año 1511, _Fray Antonio de Montesinos_ predicó un impetuoso y elocuente sermón en la Iglesia de _Santo Domingo_ condenando los abusos de los _encomenderos_. Sus superiores, á quienes se quejó _D. Diego de Colón_, aprobaron como piadosa la doctrina del predicador de su Orden. Los _Franciscanos_, uniéndose á los _encomenderos_, defendieron los repartimientos como mal menor y necesario. Se agrió la controversia llegando los Dominicos hasta á negar los sacramentos á algunos de sus compatriotas que tenían indios encomendados. Dirigiéronse ambos partidos al Rey _Don Fernando_, que reunió algunos jurisconsultos y teólogos para oir á los diputados de _La Española_. Decidióse en favor de los Dominicos la parte especulativa de la controversia, pero los _repartimientos_ continuaron, pues el Rey Fernando, deseoso de complacer á los _encomenderos_, declaró autorizada por las leyes divinas y humanas la _esclavitud de los indios_, y otorgó, para que no tuviese dudas, nuevas _encomiendas_ á sus cortesanos[560], mandando publicar una _instrucción_ en la que se ordenaba fuesen los indios tratados con suavidad, vestidos y alimentados sin miserias, y enseñados con cristiano celo. Tal _instrucción_ fué letra muerta ó papel mojado para los codiciosos _encomenderos_. Los Dominicos comprendieron perfectamente su inutilidad, y sostuvieron que mientras los individuos tuviesen interés de tratar á los indios con rigor, ningún reglamento público podía hacer ligera su servidumbre. Algunos pasaron á Europa para buscar mantenedores de su doctrina. Los que quedaron en la isla siguieron con prudencia propagándola. Las violentas disposiciones de _Alburquerque_ colmaron la medida, avivaron el celo Dominico, y proporcionaron á los oprimidos un _protector_ activo, valeroso, inteligente y de prestigio que tomó á su cargo la defensa de su desgraciada causa. Llamóse tal defensor _Fray Bartolomé de Las Casas_[561].
[560] _Fonseca_, Obispo de Palencia, era dueño de 800 indios; el Comendador _Lope de Conchillos_, su principal asociado en la dirección de los negocios de Indias, tenía 1.100. Estos _encomenderos_ "_sui géneris_" despachaban mayordomos á _La Española_, etc., para arrendar á los colonos sus esclavos. Lo propio sucedía con muchos otros cortesanos, que tenían en Indias esclavos y tierras por privilegio ó merced de la corona. Vse. _Herrera_, Dec. I, lib. IX, cap. XIV, etc. Comp. _Las Casas_, Hist. de las Indias, vol. III, pág. 365-380.
[561] _Fiske_, op cit., II, pág. 447 y sig. _Robertson_, op. cit., I, pág. 227-230, etc. _Oviedo_, Hist. Gen., lib. II, cap. VI, vol. I. _Fray Agustín Dávila Padilla_, Hist. de la fundación de la Prov. de Santiago de Méjico, pág. 303 y sig. _Mac Nutt_, op. cit., pág. 40 y sig., etc.
[Ilustración: Fig. 406.--Ruinas de la casa de D. Diego Colón.]
[Ilustración: Fig. 407.--Fray Bartolomé de Las Casas.]
Fray Bartolomé de Las Casas.
7.--Nació en Sevilla el año 1474, y estudió latín, metafísica, ética, derecho, etc., en la docta Universidad de Salamanca. Partió para América en 1502 con el gobernador _Ovando_. Como todos sus compatriotas, dedicóse en _La Española_ al cultivo de la tierra valiéndose de los esclavos indios. Residiendo aún en la isla se hizo sacerdote, siendo el primer ordenado en Indias, y cantando la primera _misa nueva_ que se celebró en América. Acompañó á _Velázquez_ á Cuba, y en premio de sus servicios obtuvo en Trinidad un repartimiento en compañía de su amigo del alma _Pedro de Rentería_. Trataron ambos con benignidad á sus encomendados compadecidos de los sufrimientos de los demás indios. Ciertos pasajes de la Sagrada Escritura revelaron á su alma la injusticia de los repartimientos, avivaron su caridad y le decidieron á consagrar su vida entera á libertar á los indios de su durísimo yugo. Tanto él como su asociado _Pedro de Rentería_, vendieron sus tierras, dieron libertad á sus encomendados y determinaron pasar á España para hacer triunfar en la Corte sus generosas ideas[562].
[562] Vse. _Robertson_, op, cit., I, pág. 225 y sus notas. _Fiske_, op. cit., II, pág. 438 y sig. y sus referencias. _Las Casas_, Hist. de las Indias, vol. IV, pág. 365 y sig. _Mac Nutt_, History of Las Casas, pág 40 y sigtes. _Gutiérrez._ Fray Bartolomé de Las Casas, etc., cap. I, II, pág. 5 y sigtes. _Winsor_, N. & C. Hist. of America, II, cap. V, (_Ellis_), pág. 299 y sig. Comp. la Conferencia de _D. A. M. Fabié_ en el Ateneo de Madrid (Abril, 1892), etc., etc.
[Ilustración: Fig. 408.--Autógrafo de Fray Bartolomé de Las Casas.]
Las Casas y el Cardenal Jiménez de Cisneros.
8.--En el año 1515 logró _Las Casas_ conferenciar extensamente con el rey D. Fernando y exponerle la desesperada situación de los indios. El fallecimiento del monarca (Diciembre, 23) interrumpió estas gestiones. Volvió _Las Casas_ á Sevilla y, alentado por el _P. Deza_, presentóse en Madrid con cartas de este último ante el ilustre Cardenal _Jiménez de Cisneros_, y el embajador _Adriano_, Dean de Lovaina, que á la sazón regían la España.
[Ilustración: Fig. 409. Territorio concedido á Fray Bartolomé de Las Casas.]
El prudentísimo _Cisneros_ acogió con caritativo interés las ardorosas instancias de _Las Casas_, y encomendó á tres reposados varones de la _Orden de San Jerónimo_ el planteamiento en Indias de las reformas anheladas. Volvieron todos á Santo Domingo, pero _los comisionados Jerónimos_ no pudieron ó no supieron sustraerse á la influencia de los conquistadores, y su presencia en la isla fué completamente ineficaz para la protección y defensa de los indios[563].
[563] _Gutiérrez_, op. cit, cap. II y III, pág. 85 y sig. _Mac Nutt_, op. cit., cap. VI, pág. 67 y sig. _Antonio M. Fabié_, (Conf. Ateneo, cit.), pág. 14 y sig. _Fiske_, Discovery, II, pág. 450, etc.
Los negros africanos en América.
9.--Haremos una brevísima pausa en este relato para refutar enérgicamente la opinión de los que sin espíritu crítico atribuyen al Apóstol de los Indios _la introducción en América de los esclavos negros_. La referida imputación es errónea y calumniosa. En primer lugar, _cinco años_ antes de que _Las Casas_ tuviera con el rey Don Fernando su primera entrevista, ya había ordenado éste, de acuerdo con la _Casa de Contratación_ (1510-1511), que se enviaran á América cincuenta esclavos africanos, y se favoreciera el tráfico negrero en las costas de Guinea. El gobierno español, y no _Las Casas_, fué, pues, el primero que trató de libertar al indio esclavizando al africano. En 1517 esta política fué preconizada en _La Española_ por los _Jerónimos_ enviados por Cisneros, por el clero todo, por las autoridades y por _Las Casas_ mismo que, como _Enrique el Navegante_, no podía tener en el siglo XVI la moderna noción política de los "_derechos inalienables_", ni podía prever los horrores é influencias á que había de dar lugar en lo futuro el desarrollo de tan inícuo comercio.
[Ilustración: Fig. 410.--La Casa de D. Fernando Colón en la antigua Sevilla.]
Conforme con tales opiniones, consecuente con los usos de la época, y deseando, además, ajustarse á los constantes y expresos deseos de _Isabel la Católica_ en favor de la libertad de los indios, decidió la Corona española enviar á sus posesiones americanas 4.000 negros, concediendo para ello las necesarias licencias al contratista _Gomenot_, Gobernador de Bresa, que vendió su contrato ó _asiento_ á unos comerciantes genoveses por 25.000 ducados. El desarrollo de los _trapiches azucareros_ en las Antillas, y la rápida disminución de los indios, favorecieron, naturalmente, la introducción de los esclavos negros. Al asiento de _Gomenot_ siguió el de los alemanes _Cigner_ y _Sailler_ (1528), y á éste el de _Gómez Reynel_ (1595) que, merced á la unión de España y Portugal (1580-1640), consiguió el privilegio exclusivo de importar á las Indias _38.250 esclavos negros durante nueve años_. Estos fueron los principios del tráfico negrero de América, cuyo desarrollo y consecuencias estudiaremos en la Época Colonial y es, por tanto, ridículo reprochar á _Las Casas_ el imaginario pecado de pensar como pensaban los hombres de su tiempo, y condenarle sin más trámite por _no haberse anticipado_ á los enciclopedistas franceses del siglo XVIII, ó á los Próceres Argentinos del XIX, que borraron para siempre la esclavitud de los Códigos Fundamentales de la República[564].
[564] _Bourne_, op. cit., pág. 269 y sig. y sus referencias. _Saco_, Historia de la Esclavitud, pág. 74 y sig. _Doc. Inéditos de Indias_, I, 284-326, etc. _Helps_, Spanish Conquest, I, 362-365, II, pág. 5 y sig. _Herrera_, op. cit., Dec. I, lib. IX, cap. V, etc. _Gutiérrez_, op. cit., cap XV, pág. 399 y sig. _Mac Nutt_, op. cit., pág. 92 y sig. _Fiske_, op. cit., II, pág. 455 y sig. _Woodbury Lowery._ Spanish Settlements, pág. 3 y sig. y sus notas. _Altamira_, Hist. de España, III, pág. 226, etc.
La Colonia de Cumaná.
10.--El fracaso de los comisionados Jerónimos no desalentó en su obra redentora al «_Apóstol de los Indios_». Volvió á Castilla, donde siguió sus gestiones con tenaz insistencia, siendo solemnemente recibido por _Carlos I_ en la villa de Molins del Rey, y consiguiendo un espacio considerable de tierra Americana para establecerse en él con los españoles que quisieran seguirle, distinguirse de los demás vistiendo hábitos blancos con cruces rojas en los pechos, y consagrarse á propagar en América el Evangelio y la civilización cristiana por medios absolutamente pacíficos.
El territorio concedido para la realización de tan romántico proyecto fué el de _Cumaná_ en la _Costa de las Perlas_.
Después de tres años de luchas árduas consiguió _Las Casas_ desembarcar en él (1521) con un puñado de entusiastas. Existía ya en aquellas regiones un monasterio de la Orden de Santo Domingo, partidaria siempre de las doctrinas del infatigable propagandista. Desgraciadamente, en la vecina isla de Cubagua pescaba también perlas, al llegar á Cumaná los nuevos cruzados, aquel joven _Alonso de Ojeda_[565], de quien _Las Casas_ dijo más tarde "que si no hubiera nacido, nada habría perdido el mundo". _Ojeda_ necesitaba esclavos y ocurriósele cogerlos en _Tierra Firme_ declarándolos convictos de canibalismo. Al llegar á Cumaná pidió en el monasterio de Santo Domingo papel para iniciar contra los indios los mencionados procesos de antropofagia. Empezó á instruirlos, pero como el procedimiento le resultó lento y engorroso, cortó por lo sano, penetró algunas leguas al interior matando considerable número de indios y embarcando los que pudo en sus naves. Los indios de _Cumaná_, que habían visto á los Dominicos entregar á _Ojeda_ el papel que les pidió, al que atribuían virtudes ocultas, tuviéronlos por cómplices de su atropello. Incendiaron el monasterio, degollaron á los Dominicos y destruyeron á sangre y fuego la incipiente colonia. Los españoles que pudieron salvarse de la feroz matanza huyeron á Santo Domingo, donde, afortunadamente para él, se encontraba á la sazón el entusiasta Apóstol.
[565] No debe confundirse con el célebre _Ojeda_, compañero de Colón, cuyas hazañas relatamos en el capítulo anterior, como lo hace, por ejemplo, _Llorente._ (Oeuvres de _Las Casas_, vol. I, pág. 139).
[Ilustración: Fig. 411. Ponce de León en la Florida (según _Herrera_).]
Grande fué el dolor y el desaliento de _Las Casas_ al saber lo sucedido. Resignóse, sin embargo, humildemente; aceptó, sin quejas, la muerte de sus ilusiones, y ansioso de paz y descanso, profesó en el monasterio de Santo Domingo (1522). Allí permaneció varios años profundizando sus estudios teológicos y escribiendo algunas de sus obras[566]. De ellas, y de los incidentes posteriores de la admirable vida del celoso «_Protector de los Indios_», hablaremos en el Tomo II.
[566] _Fiske_, Discovery, pág. 458 y sig. _Helps._ op. cit., II, pág. 35 y sig. _Mac Nutt_, op. cit., cap. VIII á XII, pág. 92 y sig. _Gutiérrez_, op. cit., cap. IV, pág. 182 y sig. _Herrera_, op. cit., Dec. III, 48, I, etc. (Véase Tabla General, Cumaná, etc.).
[Ilustración: Fig. 412.--Ponce de León, descubridor de la Florida.]
La Conquista de Cuba.