Compendio de la historia general de América. Tomo I
Part 30
[477] Véase _Anderson_.--América not discovered by Columbus (Chicago 1883), páginas 119 y sigtes. _Winsor._ N. & C. H. of America. I, pág. 59, 72 á 78 y sus notas y referencias. _Gaffarel._ Etude sur les rapports de l'Amerique et de l'Ancient Continent avant Cristophe Colomb (París 1869), pág. 24 y sigtes. _Fiske._ Discovery, pág. 150 y sigtes. y sus notas y referencias. _Joubert._ Geographie de Edrissi (París, 1836-40) Vol. I-200-II-26.
[Ilustración: Fig. 317.--Casco en construcción á fines del siglo XV.]
[Ilustración: Fig.318.--Buque Genovés. Siglos XIV-XV.]
Islandia y sus Vikingos.
2.--No sucede lo mismo con los viajes de los _Normandos_ ó _Vikingos_ en los siglos X y XI de nuestra era. No pudiendo soportar algunos señores feudales (_jarls_) de la Noruega del siglo IX, el tiránico yugo del Rey Haroldo, abandonaron su patria seguidos de sus fieles _vikingos (reyes del mar)_. Familiarizados con el Océano y ansiosos de conquistar con sus hazañas un lugar preferente en la _Walhalla_ heróica, dirigieron sus afiladas proas á lejanas tierras. Atravesaron algunos el Mediterráneo para pelear en Bizancio; singlaron otros hacia Escocia é Irlanda, y se refugiaron los más en las costas septentrionales del Atlántico. Uno de estos guerreros _vikingos_ descubrió la _Islandia_, fundando entre sus fiords una pequeña aldea (_Reikjavik_) que, aumentada por inmigraciones sucesivas y enriquecida por las aventuras comerciales y piratescas de sus habitantes, llegó á convertirse después de medio siglo en colonia aristocrática y floreciente.
[Ilustración: Fig. 319.--La Islandia de Olaus Magnus (1539).]
Las sagas.
3.--Vinculados más ó menos estrechamente con su antigua patria, conservaron estos _vikingos_ sus tradiciones y costumbres. En los obligados ocios de sus largos inviernos árticos, recitaban con fruición _sagas_ ó relatos históricos y poéticos, que escritos con el correr de los siglos (XIII y XIV) por pacientísimos cronistas, nos dan clara idea de la mitología, carácter é historia de la Noruega é Islandia de los siglos medios. Son estas _sagas_ concisas y realistas. Su estilo sencillo y vibrante, refleja la veracidad y rudeza de sus héroes. Se consideran por los estudiosos, como _fuentes_ históricas dignas de crédito[478].
[478] Vse. _Bugge_. (Am. Hist. Review. Enero 1909). _Mogk._ Norwvegischisländische Literature en _Paul Grundriss_ der Germanischen Philologie II-2 Ed. (Strasburgo 1902), pág. 117 y sigtes. _Fiske._ Discovery I, pág. 198. _Winsor._ N. & C. H. of A. I. pág. 61 y sigtes. y sus notas y referencias.
Vinlandia.
4.--Varias de estas crónicas, y en especial la de Erico el Rojo (_Eyrikssaga Rauda_), nos cuentan que en el año 876 un atrevido navegante llamado _Gunnbjörn_, descubrió las costas de _Groenlandia_, donde los hielos le obligaron á invernar.
[Ilustración: Fig. 320.--El Príncipe Enrique el Navegante.]
Más de cien años pasaron sin que volviera á hablarse de tal suceso, hasta que _Erico el Rojo_ (983), visitó las costas descubiertas por _Gunnbjörn_, dándolas, por su vegetación, el nombre de _tierra verde_ (Groenlandia), y estableciendo en ellas una colonia. En 986 _Bjarni Herjulfson_, navegando hacia Groenlandia, entrevió las costas del Sur. El célebre _Leif_, hijo de Erico el Rojo, impresionado por la conversión del _Rey Olaf_, de Noruega, introdujo el cristianismo en Islandia y Groenlandia, y deseoso de aventuras marítimas emprendió en el año 1000 una expedición hacia el Sur descubriendo extrañas tierras, á las que dió los nombres de _Helulandia_ (tierra de piedras), _Marklandia_ ó tierra de la madera (Nueva Escocia) y _Vinlandia_ ó tierra de la vid. En la primavera del año 1001 volvió á Groenlandia con un rico cargamento de madera.
En el año 1007, _Thorfin Karlsefin_, rico comerciante de Islandia, equipó tres ó cuatro naves para reconocer las nuevas tierras, y llegó á las costas de _Vinlandia_. Trató de establecer allí una colonia, pero la hostilidad de los indígenas (_Skrelingos_) le hizo abandonar su empresa. Atacados furiosamente en el año 1010, _Thorfin_, con los que sobrevivieron después de la refriega, volvió á Groenlandia con la escasa madera que pudo recoger.
Prescindiendo de la trágica expedición de _Thorvard_ (1011-1012), no vuelven á mencionar las _sagas_ ninguna otra exploración ó colonización de la _Vinlandia_ de _Leif_, etc., situada, según la opinión más probable, en las inmediaciones del Cabo Cod (38° lat. Norte)[479].
[479] Vse. _Fiske_. Op. cit. I. 151 y sigtes. y sus referencias. _Winsor._ N. & C. H. of A. I. Cap. II. _Laing._ Heims kringla I. pág. 33 y sig. _Rink._ Danish Greenland. pág. 10 y sig. _Reeves._ The Finding of Wineland the Good, pág. 22 y sigtes. (Ed. London 1890). _Rafn._ Antiquitates Americana. (Copenhague, 1837) pág. 16 y sigtes. _Carlyle._ Early Kings of Norway, pág. 28 y sig. _Du Chaillu._ Viking Age (N. Y. 1890), pág. 43 y sig. _Egede._ Description of Greenland (London 1745), pág. 65 y sig. _Lavisse y Rambaud._ Hist. Generale II, pág. 763 y en especial _Fischer_. The discovery of the Norsemen in America, pág. 5 y sigtes. y sus referencias.
[Ilustración: Fig. 321.--Marco Polo.]
Importancia de estos viajes.
5.--Estos viajes de los Normandos nada añadieron al caudal de conocimientos geográficos de la Edad Media. Fuese por la distancia, ó por lo precario de sus resultados comerciales, hasta en Islandia misma se miraron sin interés. No puede, pues, afirmarse en absoluto, _que los normandos del siglo X descubrieran América_. En el Hemisferio Oriental, las expediciones Islandesas no dejaron más recuerdo que el relacionado de las _sagas_, y en el Occidental no tuvieron más alcance que el de pelear con algunos grupos indígenas (acaso _Algonquinos_) y cortar unos cuantos árboles. Es altamente probable que _Leif Ericsson_ y sus _Vikingos_ llegaran con sus naves á costas _que hoy sabemos ser las de América_, pero es absurdo atribuir á tales aventuras aisladas mayor importancia histórica que la que tienen en realidad. Con y sin los mencionados viajes de los Normandos, siguió Europa ignorando la existencia de América, hasta que descubrió Colón sus primeras costas.
[Ilustración: Fig. 322.--Astrolabio de Regio Montanus (1468).]
[Ilustración: Fig. 323.--Mapa Catalán del 1375.]
El Este y el Oeste.
6.--El lujo de la Europa Medioeval se alimentaba principalmente con los productos del Asia menor, India, China, Arabia y Persia. Los diamantes de Golconda, los rubíes del Oxus y Ceylan, los zafiros y amatistas de Cambay y las perlas de la India, eran codiciadísimos en los alcázares y cortes Europeas. Las especias, las drogas, perfumes, tintes y maderas de olor, de Siam y China; el cristal de Samarcanda y Kadesia, los tejidos de Damasco, etc., etc., eran objeto de provechosísimo tráfico. Las ciudades del Oriente (Calicut, Pulicat, etc.) eran en la Edad Media los mayores mercados de objetos suntuarios. Europa entera dependía de ellas para satisfacer sus fastuosos hábitos y en cambio de tales productos, Europa proporcionaba al Oriente sus lanas y sus metales. La balanza de comercio se inclinaba sin embargo al Oriente, y las exportaciones y ventas de la India, Persia y Arabia, dominaron siempre á las importaciones Occidentales.
Desde tiempos antiguos, el Este y el Oeste estuvieron comercialmente vinculados. En los tiempos bíblicos de José, los mercaderes Ismaelitas llevaban ya bálsamos y myrra de Gilead al Egipto. Salomón dominó las rutas de Tadmor al Mar Rojo. El Berenice de _Ptolomeo Philadelfo_, era importante puerto de mercantiles traspasos. Los caminos Romanos siguieron en Siria y Asia Menor antiguas vías comerciales, y las rutas medioevales aprovecharon á su vez los caminos Romanos. El Continente Europeo anheló siempre las riquezas del Asiático[480].
[480] _Beazley._ Dawn of Modern Geography. II, pág. 321 y sig. _Marco Polo._ Travels. Trad. _Marsden_. London 1854. Lib. II Chap. I y sig. _Heyd._ Geschichte de Levantehaudels. _Robertson._ Hist. América. Lib. I, pág. 12 y sig. _Fiske._ Discovery I, página 256 y sigtes. _Clive Day._ Hist. of Commerce. Cap. IX-X. _Potts Cheyney._ Europ. background. Am. Hist. pág. 12 y sigtes. y sus referencias.
[Ilustración: Fig. 324.--Islas fabulosas según miniatura del siglo XV.]
Las rutas.
7.--Por tres principales rutas llegaban hasta Europa los codiciados productos del Oriente. La ruta marítima más meridional arrancaba de China y Japón, concentraba los productos en Malaca, y desde allí, por la costa de Malabar, seguía hasta Ormuz, y por el Mar Rojo hasta el Cairo, de donde pasaba á Alejandría y el Mediterráneo. La más septentrional adquiría generalmente sus productos en las costas occidentales de la India, embarcándolos hasta Ormuz y Bagdad (por el Tigris) y conduciéndolos desde allí en caravanas hasta Tabriz (Persia), el mar Caspio y el Mediterráneo. Además de estas rutas marítimas, que eran las más comunes en la Edad Media, seguían los mercaderes otra terrestre más larga, difícil y erizada de peligros, á través del desierto chino de Obi hasta Kashgar, Samarcanda, etc.; desde allí á Astrakan y el mar Caspio, y luego por el Don y el Volga hasta Crimea y las costas del Mar Negro.
[Ilustración: Fig. 325.--Atlas de Santarem. Fines Siglo XV.]
[Ilustración: Fig. 326.--Parte del _Portolano_ Laurenciano.]
Claro es que todos estos caminos eran inseguros y árduos. Había que atravesar desiertos, escalar montañas, luchar con los piratas de mar y tierra, afrontar las tempestades del Océano Indico y sufrir extraordinarias penalidades; pero á pesar de tan gravísimos obstáculos, las ciudades levantinas de Alejandría, Tana, etc., estaban siempre llenas de productos orientales, que las embarcaciones Italianas, Españolas ó Provenzales, llevaban á sus respectivos países. Los Italianos llegaron á tener en Alejandría, Constantinopla, Damasco, Alepo, etc., establecimientos fijos (_fondachi_), desde donde repartían las mercancías del Oriente á las ciudades del Mediterráneo. La célebre Venecia fué el prototipo de tales ciudades. De su puerto salían numerosas flotas para España, Portugal y Flandes, y bien guardadas expediciones terrestres, que atravesando los Alpes comerciaban en los valles del Rhin y el Danubio. El mayor conocimiento de las riquezas del Este después de las Cruzadas (1096-1291), aumentó este activísimo y provechoso tráfico, y durante los siglos XIII y XIV surcaron el Mediterráneo numerosísimas naves, galeras y argosias que llevaban á Alejandría maderas, metales y otros productos Europeos, y volvían con sedas, especias, piedras preciosas, etc., á las costas Españolas é Italianas[481].
[481] _Cheyney._ Op. cit. pág. 22 y sig. _Hayd._ Op. cit. I. pág. 165, etc. II. 43, 67, 430, etc., etc. _Beazley._ Op. cit. II. Chap. VI. _Lavisse y Rambaud_. Hist. Generale. II. pág. 342, 480, etc., etc. _Webster._ Gen. Hist. of Commerce pág. 81 y sigtes. _Winsor._ N. & C. H. of America. I. pág. 69 y sig. y sus notas.
[Ilustración: Fig. 327.--Descubrimiento de Groenlandia.]
Los Turcos Otomanos.
8.--Al finalizar la Edad Media, las tierras y costas frecuentadas por los comerciantes Europeos, sufrieron cambios políticos que hicieron impracticables las rutas que dejamos apuntadas. Surgieron avasalladores los _Turcos Otomanos_, y sus feroces caudillos rindieron en poco tiempo y á sangre y fuego hasta Constantinopla y el Bósforo. Sus sanguinarias huestes saquearon ó destruyeron los _fondachis_, asesinaron ó esclavizaron á los mercaderes y arrebataron el dominio comercial del Mediterráneo á Venecia y á Génova, que pretendieron oponerse á sus devastadores avances. Todos los caminos comerciales entre el Asia y Europa cayeron bajo su tiránico y bárbaro dominio, y los métodos de cambio, los medios de transporte, el sistema comercial entero que traía á Occidente las riquezas del Oriente, quedó interrumpido y aniquilado.
La demanda de tales riquezas persistía y aumentaba. La consolidación de las Monarquías feudales hizo á las naciones Europeas del siglo XV más ricas y prósperas; avivó en sus potentados el afán de lujo y adorno, y acrecentó su deseo de adquirir los codiciados productos del Asia. Se hizo necesario por ello encontrar _nuevos caminos_ para llegar á la India, _nuevas vías comerciales_ que permitieran al Occidente reanudar su activa comunicación con los mercados Orientales[482].
[482] _Zinkeissen._ Geschichte des Osmanischen Reiches, etc., I. 65 y sigtes. _Heyd._ Op. cit. II. 259, 267, 285. etc. _Bury_ en Cambridge Modern Hist. I. 73-82. _Lavisse_ y _Rambaud_. Op. cit. III. 827 y sigtes. _Clive Day._ Op. cit. Cap. X. _Webster._ Op. cit. página 89 y sigtes. _Harvey Robinson._ Hist. of Western Europe I. Cap. XIX-XXII y las notas y referencias de los anteriores.
[Ilustración: Fig. 328.--El cosmógrafo Martín Behaim.]
La Geografía medioeval.
9.--Hasta la mitad del siglo XIII, el conocimiento de tierras y mares de la generalidad de los estudiosos no era mayor que el de los Griegos y Romanos del siglo I.º Las obras de _Ptolomeo_ y _Pomponio Mela_, eran artículo de fé para los geógrafos de la Edad Media. Ni las visitas de Arabes é Judíos al Oriente, ni las Cruzadas mismas que se desarrollaron en territorio restringido, aumentaron tales conocimientos. El Océano Atlántico (_mare tenebrosa_) era el nebuloso y terrífico límite del mundo. Creían los ignorantes que el agua hervía en el Ecuador, y que los pavorosos dragones, monstruos y endriagos del mar ignoto, tragarían sin remedio al que osase surcarlo. La idea misma de la esfericidad de la tierra, familiar desde los tiempos de Aristóteles á todos los hombres de cultura, se desconoció por el vulgo de la Edad Media. Los navegantes y cosmógrafos, los hombres como Dante y Colón, no dudaron jamás de tal esfericidad; pero teólogos hubo que, interpretando á su antojo bíblicos textos, la pusieron en tela de juicio. El mundo habitable para la Edad Media se reducía á los tres continentes de Europa, Asia y Africa, que formaban una masa contínua y extendida en parte del globo. El resto del mismo se juzgaba cubierto de mares de navegación imposible. Los tres continentes no se conocían totalmente, y sobre mucho de lo conocido ó explorado sólo se tenían ideas vagas ó fabulosas y erróneas. Los pocos mapas que existían estaban basados en tradiciones y leyendas. Eran códices ilustrados y caprichosos, repletos de tradiciones y referencias literarias, meras descripciones sentenciosas sin justeza alguna geográfica. La revolución intelectual que había de desarraigar estas equivocaciones y prejuicios, fué iniciada y favorecida por el Renacimiento Italiano, continuada por los Portugueses y coronada por el descubrimiento de América[483].
[483] _Cheyney._ Op. cit., pág. 57 y sig. y sus referencias. _Lavisse_ y _Rambaud_. Op. cit. III. pág. 544 y sig. IV. 306 y sig. etc. _Winsor._ N. & C. H. of A. I. pág. 15 y sig. y sus notas. Id. II. pág. 24 y sig. _Fiske._ Op. cit. I. 295 y sigtes. _Santarem._ Essay Sur l'Histoire de la Cosmographie. I. 75, 164 y sigtes., etc., etc.
[Ilustración: Fig. 329.--El Imperio Veneciano y sus factorías comerciales (siglo XV).]
[Ilustración: Fig. 330.--Rutas comerciales entre Europa y Asia (siglo XIV y XV).]
Viajes italianos.
10.--A mediados del siglo XIII se hicieron en Italia algunos viajes cuyas relaciones circularon rápidamente. El misionero Franciscano _Juan de Plano Carpini_, atravesó el Sur de Rusia y las estepas del Turkestan, llegando á los territorios del _Khan Karakorúm_ de Mongolia y escribiendo á su vuelta una curiosa relación de su jornada. Años después, _Guillermo de Rubruquis_ fué enviado por Luis XI á visitar al Emperador Mongólico. De su viaje á través del Cáucaso, Persia y Siria, nos legó un relato más amplio y preciso que el de _Carpini_. Los viajeros _Monte Corvino_ y _Pordenone_ siguieron el ejemplo de los anteriores y, como ellos, escribieron sendos libros.
Los más notables de toda esta pléyade de exploradores medioevales fueron los mercaderes Venecianos _Nicolás y Mateo Polo_, y su sobrino _Marco_ que en jornadas sucesivas llegaron al _Cathay_ (Norte de China) permaneciendo más de veinte años en la fastuosa corte de _Kublai Khan_, donde _Marco_ alcanzó dignidades importantes. Volvieron á Italia en 1292, por el Tonkin, Java, Bengala, Ceylan y el Mar Rojo, tardando en el viaje tres años. La celebérrima relación de estos viajes, escrita por _Marco Polo_ en los tristes días de su cautiverio en Génova, impresionó más que ninguna otra las imaginaciones medioevales. El célebre _Cathay_, con sus riquezas fabulosas y ciudades enormes; el _Cipangu_ (Japón), maravilloso y próspero; las "12.700 islas", del Archipiélago del Océano Indico, etc., etc., preocuparon hondamente á los navegantes de posteriores siglos. Como más adelante veremos, el descubridor de América anotó y estudió estas relaciones con atención predominante y especialísima.
[Ilustración: Fig. 331.--El mundo de Fra Manro (1439).]
[Ilustración: Fig. 332.--Cabo de Buena Esperanza.]
Los viajes Italianos hacia el Oeste, contribuyeron también á esclarecer y precisar las ideas geográficas de la época. En 1270, _Lancelote Malocello_ llegó hasta las islas _Fortunadas_ (Canarias). En 1291, _Tedisio Dona_ y _Ugolino Vivaldi_, pasaron el estrecho de Gibraltar é hicieron rumbo al Sur en demanda de la India, pereciendo en su audaz empresa. Las Azores y Madeira fueron conocidas por los navegantes Italianos (siglo XIV) antes de su definitiva ocupación en el siglo XV[484].
[484] _Winsor._ Op. cit. II. pág. 30 y sig. Id. _Cristopher Columbus._ Cap. VI. The Travels of _Marco Polo_ (Trad. _Marsden_. London 1854). Lib. II. Cap. IV y sig.-III. XXIII y sigte. etc., etc. y sus notas. _Lavisse_ y _Rambaud_. Op. cit. II 481 y sig. _Cheyney._ Op. cit. Cap. III con sus notas y referencias. _Fiske._ Discovery. I. 277 y sig. Las ediciones de _Avezac_ de los viajes de _Carpini_. _Pordenone_ y _Rubruquis_. _Beazley._ Dawn of Mod. Geog. II. Cap. V. etc. La edición de _Marco Polo_, que se reputa anotada por _Colón_, es la latina de 1485 (_De regionibus orientalibus_), y se conserva en la B.^{ca} Colombina de Sevilla.
Los Portolanos.
11.--Los geógrafos, astrónomos y experimentadores Italianos, contribuyeron también y muy eficazmente á facilitar las navegaciones medioevales. Los célebres "_portolanos_" ó cartas marítimas sustituyeron á los antiguos mapas, llegando durante los siglos XIV y XV á sorprendente exactitud geográfica. Produjeron tales _portolanos_ una verdadera transformación de la cartografía de los siglos medios; marcaron en mares y costas con relativa precisión los más frecuentados rumbos, y se hicieron indispensables para los navegantes.
[Ilustración: Fig. 333.--El Mundo de Ptolomeo.]
Sin embargo, el objeto principal de estos "_portolanos_", base de los mejores mapas del siglo XV, fué asegurar la navegación del Mediterráneo, y no se extendieron más allá de sus mares y puertos.
La brújula y el astrolabio.
12.--Por consiguiente, todo lo que fuera en el siglo XIV pasar del paralelo 27, en Africa; del 60, en Europa, ó de las Islas Azores, era navegar en lo ignoto y peligroso. Para tales navegaciones de altura se requerían instrumentos náuticos que permitieran calcular con exactitud singladuras y derroteros. Las propiedades de la _aguja magnética_ fueron conocidas en los siglos medios, pero su uso no parece haber sido general en la navegación hasta fines del siglo XIV. Se atribuye tradicionalmente su propagación á los pilotos de Amalfi. A mediados del siglo XV, la _brújula_, provista de su "_rosa de los vientos_" y montada en aparatos especiales, era un elemento infaltable en el equipo de los navegantes, y fué conocida y usada por los principales cartógrafos.
El _astrolabio_, predecesor del quintante y sextante, se usó también en el siglo XV por los marinos Italianos, y en rudimentaria forma los _cronómetros_ y tablas astronómicas necesarias para fijar la longitud por la altura de los cuerpos celestes, y la medida de las diferencias de tiempo. La posibilidad de calcular aproximadamente las latitudes, longitudes y rumbos, hizo factibles las navegaciones extensas y animó á los navegantes del siglo XV, á emprender la serie de exploraciones marítimas que condujeron gradualmente al conocimiento de América[485].
[485] _Cheyney._ Op. cit. pág. 56 y sigtes. y sus notas. _Santarem._ Ess. Sur l'Histoire de la Cosmographie, I. 280 y sig. _Neckham_ (1157-1217). De natura Rerum. Lib. II. Ch. XCVIII. _Humboldt._ Exámen Critique. I. 274 y sig. _Fiske._ Discovery. I. 315 y siguientes y sus notas. _Webster._ Gen. Hist. of. Com. pág. 81 y sig. etc., etc. Vse. Sobre las obras de _Neckham_ á _Chappell_ en "Nature" (Junio 15, 1876).
[Ilustración: Fig. 334.--Buque del siglo XV.]
Enrique «El Navegante».
13.--Los verdaderos iniciadores de las exploraciones referidas fueron los marinos portugueses que, alentados por el Gran Príncipe "_Enrique el Navegante_", descubrieron las costas Occidentales y Meridionales del Continente Africano.
En el año 1419, el Príncipe _Enrique_, hijo de Juan II de Portugal, estableció en el célebre promontorio de Sagres un centro activísimo de exploraciones geográficas. Enrique era virrey de los Algarves y Gran Maestre de la Orden del Cristo. Sus talentos militares eran famosos en la Europa de la época. El Papa Martín V, el Rey Juan de Castilla y Enrique de Inglaterra, le ofrecieron el mando de sus ejércitos. Rechazadas tan gloriosas ofertas, se retiró á los Algarves y dedicó sus energías y su genio al progreso de la navegación y los descubrimientos. Su expedición al Africa le hizo conocer las rutas de los mercaderes de Tunez y Gambia; aprendió después todo lo que la geografía medioeval podía enseñarle, estudió el uso de cartas é instrumentos náuticos, atrajo á su corte á los más hábiles marinos extranjeros y convirtió el puerto de Lagos en el punto de partida para viajes lejanos, más célebre del siglo XV. Su ardiente celo de cruzado, su deseo de propagar el cristianismo en tierras de infieles, su voluntad firmísima y bien inclinada (_talent de bien faire_, era su enseña), su instinto de explorador y su genial curiosidad científica, le hicieron anteponer á todo los intereses de la ciencia geográfica. Consiguió inculcar á sus capitanes su entusiasmo y su espíritu, perfeccionó buques, instrumentos y cartas, equipó y costeó expediciones, y creó y sostuvo hasta su muerte aquella admirable _Escuela Náutica de Sagres_, donde se formaron la mayor parte de los cosmógrafos, viajeros y pilotos, que transformaron, con sus descubrimientos y sus viajes, la historia y el comercio del Mundo[486].
[486] Vse. _R. H. Major_. Vida do Infante Don Henrique, etc. (Trad. _Ferreira_, Lisboa 1876). Cap. I á V y Cap. XVII. _Lavisse_ y _Rambaud_. op. cit. IV-877 y sig. _Cheyney._ Op. cit. 59 y sig. y sus notas. _Azurara._ Chronica do descobrimento é Conquista de Guiné (Ed. _Carreira_. Notas. _Santarem._ París, 1841) pág. 37 y sig. _Fiske._ Discovery. I. 316 y sig. y sus notas, etc., etc.
[Ilustración: Fig. 335.--La Mar Tenebrosa (Olaus Magnus).]
El Cabo Bojador.