Compendio de la historia general de América. Tomo I
Part 16
[277] _Brinton._ Rel. Prim. Peoples, pág. 145 y sig. _Idem._ Myths of the N. W. página 257 y sig. _Klemm._ Op. cit. B. S. II, s. 315. _Tylor._ Op. cit. II, 273. _Smet._ Oregon Missions (N. I. 1847), pág. 351. _Lang._ Op. cit. (Myth, Mag. & Rel.) II, pág. 281. _Schoolcraft._ Op. cit. I, pág. 318 (Ritos Pawnees), _Clodd._ Op. cit. pág. 64. _Payne._ Op. cit. I, pág. 415. _Lozano._ Conq. Río Plata, I, pág 420. _Herrera._ Dec. III. Lib. II, Cap. XVI. _Restreppo._ Op. cit. pág. 75 y Caps. IV, V y VI. Compárese por vía de curiosidad etnológica. _Maury._ Religion des Grecs. Vol. I, pág. 69 (Cultos de "Demetrius").
[Ilustración: Fig. 176.--En oración.]
Arboles y plantas.
6.--Los espíritus _de las plantas_, como vinculados á la madre tierra, fueron también tenidos por divinidades benéficas (_Filolatría_). Los mitos de los _Cherokees_, les suponían inventores de la medicina para contrarrestar los rencorosos designios de los animales causantes de las enfermedades y la muerte. La "_saramama_" ó "_maíz madre_" se veneraba por los Quichuas en forma de muñeca de hermosas mazorcas. El _tabaco_ en las tribus que lo conocieron (_Iroqueses_, _Mandanes_, etc.), hacía las veces de ceremonial incienso[278].
[278] _Clodd._ Op. cit. 66 y sig. _Mooney._ Sacred formulas Cherokees (T. Rep. B. A. E. pág. 301-18). _Dorsey._ Siouan Cults, pág. 365 y 520. _Payne._ Op. cit. I, pág. 464. _Morgan._ League of the Iroquois, II pág. 121 y sig. _Brinton._ Rel. Prim. Peoples. pág. 150. _Tylor._ Op. cit. I, pág. 428. _Reville._ Nat. Rel. Mexico & Perú, pág. 73 y sig. Compse. (en especial los cultos Sioux), con el Himno á "Hapi", dios del Nilo, en _Wallis Budge_. Egyptian Rel. pág. 17 y sig.
[Ilustración: Fig. 177.--Propiciando en un altar á los espíritus de la lluvia (Pueblos).]
Más universales, sin embargo, que los cultos filolátricos, naturalmente limitados á las tribus horticulturas y sedentarias, fueron en América los _dendrolátricos_. El murmullo del viento entre las hojas, el crujir angustioso de las ramas, y los extraños ruidos de los troncos, fueron siempre para el salvaje voces misteriosas del espíritu que moraba en _los árboles_. Los _Ojibways_ é _Hidatsas_ no los cortaban nunca para no causarles dolores. Si los _Mandanes_ hachaban algún poste lo envolvían al punto con vendas. Ciertas especies estaban en muchas tribus protejidas por el "_taboo_" y relacionadas con sus clanes con vínculos de ascendencia mítica ó totémica. Los árboles solitarios ó gigantes inspiraban respeto especialísimo. Los Mejicanos tuvieron al "_Tota_" como protector de sus cosechas. El héroe Dios de los _Yurucarés_ de Bolivia hizo, según sus mitos, nacer de un árbol á todas las tribus de la tierra[279].
[279] _Brinton._ Op. cit. pág. 151. _Idem._ Myths of N. W. pág. 118, 119, 169, 217, etc. _Tylor_, op. cit. I, pág. 428. II, 196. I, 429. II, 136 á 203, etc. _Clark._ Indian Sign Lang. pág. 241. _Mathews._ Et. of the Hidatsa. _Clodd._ Op. cit. pág. 56 y sig. _Keary._ Outlines of Primitive Belief. pág. 63 y sig. _A. de Orbigny._ L'Homme Americain. Vol. II, página 365, etc. _Bancroft._ Nat. Races, pág. 118 y sig.
[Ilustración: Fig. 178.--Idolo Zoolatrico (Méjico).]
[Ilustración: Fig. 179.--Danza del Espíritu (El círculo).]
El culto de la piedra.
7.--El antiquísimo _culto de la piedra_, fué también universalmente practicado por los primitivos habitantes de América. Los _Dakotas_, pintaban de rojo las piedras sagradas, ofreciéndolas sacrificios. Los indígenas de _Guatemala_, colocaban piedras en la boca de los moribundos para que entrara en ellas el alma desencarnada. Los Incas recogían devotos las que _Cupac Iupanqui_ declaró habían sido "hombres barbudos", llevándolas á las guerras. Los _Nahuas_ hacían proceder de los _aereolitos_ á todos los hombres. El _jade_ verdoso y semi transparente de los _Aztecas_ se consideraba dotado de virtudes ocultas. Creían también los _Peruanos_ que los _aereolitos_ eran emanaciones del fuego celeste, cuyos ardores conservaban siempre. Los hechiceros _Mayas_, como los modernos astrólogos, usaban los cristales de cuarzo con fines oraculares y proféticos.
En general, si el Indio, de cualquier tribu que fuera, encontraba piedras de formas, colores ó propiedades para él extrañas, las conservaba reverente, bien convirtiéndolas en _fetiches_, bien conservándolas como mágica medicina de determinadas dolencias[280].
[280] _Brinton._ Rel. P. P., pág. 147 y sig. _García._ Orig. de los Indios. Lib. IV. Ch. 26. _Montesinos._ Op. cit. pág. 218 y sig. (Huacanquis). _Torquemada._ Op. cit. Libro VI. Ch. 41. _Tylor._ op. cit. I-291. II-241. "Adoran, dice Garcilaso de la Vega (op. cit. I Cap. IX y X, pág. 12), grandes peñas y los resquicios de ellas, cuevas hondas, guijarros y piedrecitas..." Véase también _Clodd_. Op. cit., pág. 42 y sig. _H. B. And. Ind._ pág. 457. _Lang._ Myth. Mag. & Rel. I. 150-154. _Marcos Jiménez de la Espada._ Ant. Gentes del Perú (Ed. Madrid, 1892. Extracto de la Apologética de _Fray B^{me} de las Casas_), nos habla de una muy rica Esmeralda en la provincia de Manta, la cual ponían en público algunos días, y la gente adoraba..., pág. 54 y sig. Sobre la universalidad y simbolismo mundial del antiquísimo culto de la piedra. Vse. _Champollion Figeac_ (Coll. Didot), pág. 159 y sig. (Piedras animadas del "Hermes Trimegisto"). _Wallis Budge._ Egyptian Magic, pág. 23 y sig. _San Agustín._ Ciudad de Dios. Lib. VIII. Ch. 23. _Peña y Fernández._ Arq. Preh. pág. 521 y sig., etc., etc.
[Ilustración: Fig. 180.--Idolo en Honduras.]
Zoolatría.
8.--Los sistemas _zoolátricos_ de América, comparables sólo á los Egipcios, eran acaso los más completos de los conocidos en la historia. Apenas hubo animal en la riquísima fauna del Nuevo Continente, cuyo espíritu tutelar ó maligno no fuese venerado por las tribus de las respectivas regiones geográficas[281].
[281] Vse. _Brinton_. Rel. Prim. Peop. pág. 158 y sig. _Keary._ Outlines of Prim. Belief. pág. 26. _Tylor._ Prim. Cult. I-422, II-208, 343, etc., y en especial el precioso estudio ya citado de _Northcote. W. Thomas_ en _Hasting's_ Cy^{dia}, pág. 483 y sig. con sus abundantes referencias críticas, etc.
En muchas de ellas se creía intercambiable el alma del hombre y los animales. El tigre, por ejemplo, no era sólo adorado por su fiereza, sino por creer que contenía el espíritu de algún guerrero muerto. El _Zootheismo_ americano estaba, además, íntimamente unido con el _Totemismo_, y ambas creencias tuvieron capitalísima importancia social y religiosa en todas las tribus indígenas. De todos los animales sagrados, la _serpiente_ recibió, en dichas tribus más solemne y universal homenaje. La silenciosa sinuosidad de la marcha de este ofidio, más sutil, según el Génesis, que ninguna bestia de los campos, su brillante colorido, la atracción de su mirada y su acción letal y rapidísima[282], fueron tal vez la causa de que la generalidad de las agrupaciones primitivas, y aun algunas relativamente cultas, la consideraran como receptáculo ó mediador favorito de los espíritus (_Ophiolatría_).
[282] Vse. _Lafittau._ Op. cit. I, pág. 229. _Haddon._ Op. cit. pág. 174-228. _Dellenbaugh._ Op. cit. 376. _Outes._ Alfarerías del Noroeste Argentino (Anales: Museo Plata, tomo 1.º, segunda serie, pág. 5-49), en su descripción de los "vasos apodos". _Ameghimo._ Antig. Hombre Plata. I, pág. 540 y sig., plancha XI. _Ferguson._ Tree Serpent Worship. pág. 79 y sig. _Lang._ Op. cit. I, pág. 154-276. _Gougeneau de Monsseaux._ Hautes Fenom. de la Magie. pág. 45 y sig. (París, 1864) los Ophitas consideraban á la serpiente como "el más pneumático de los animales gnósticos". Vse. _Muller_. Hist. Crít. du Gnosticisme (Voc. 16, pág 167 y sig.). _Brasseur de Bourbourg._ Hist. Nac. Civ. México & América Central, I pág. 241 (Cultos "Cihua Cohualt", "Acpaxapo"), Serpiente con cara de mujer (III. 30) _Idem_, _íd._ Popol Vuh, p. CCXIX y sig. Vse. también la curiosa descripción _P. Figueroa_ (Misión Mayna) del "Iñerre", de los indios del Marañón y la "madre del agua" (Serpiente), pág. 234 y sig. y las preciosas monografías de _Fewkes_. Tusayan Flute & Snake Ceremonies (19. Rep. B. A. E. Parte II, pág. 964-993), y Tusayan Snake Ceremonies (16. Rep. B. A. E., pág. 266), así como _Clodd_. Op. cit. pág. 76 y sig. _Deniker._ Op. cit. 219 y sig. Comp. _Tylor_. Op. cit. II, pág. 7, 217, 281, 314, etc. _Brinton._ Rel. Prim. Peoples, pág. 158 y sig. "_Idem_". Myths of the New World. pág. 129 y sig. y sus referencias 201, 230, 142, 277, etc. _Northcote W. Thomas_ en _Hasting's_ Cyc^{dia}, pág 483 y sig. y sus notas bibliográficas. _Squier._ The Serpent Symbol in America (Ed. 1851), pág 31 y siguientes, etc.
[Ilustración: Fig. 181.--Fetiche (N. A.)]
Fetiches.
9.--La exaltada imaginación del Indio y su credulidad ilimitada é ingénua, no se contentaba con _sentir_ lo sobrenatural y rendirle culto, en innumerables formas y grotescos ídolos; necesitaba para satisfacer su ardor religioso, _tocar_ y _poseer_ á su Dios, _llevarlo consigo_, incorporarlo á _cualquier objeto tangible_. De aquí el _fetichismo_ Americano análogo en su esencia al Africano y al Asiático.
_Fetiche_, para el Indio americano era cualquier objeto grande ó pequeño, natural ó artificial, que independientemente de su valor intrínseco se consideraba dotado de conciencia, volición, vida inmortal, y, especialmente, de _poder sobrenatural_ ó _mágico_, que le permitía producir efectos anormales en forma más ó menos fantástica. La posesión de esta misteriosa facultad hacía al _fetiche_ indispensable para su poseedor, quien lo adquiría para proporcionarse bienandanzas, y le rendía en cambio acatamiento, adoración y sacrificios, llevándolo consigo en sus empresas, hablándole, rezándole, mimándole ó maltratándole, según su comportamiento pasado ó el que de él esperaba en lo futuro.
[Ilustración: Fig. 182.--Danza del Espíritu (Vidente).]
Una persona podía tener varios _fetiches_, objeto también de compra, cambio, y trato comercial entre tribus distintas. En todos los casos, la naturaleza, númen ó misterio origen del _fetiche_ ó _conjunto de fetiches_ eran secretos personales del propietario ó constructor de los mismos, y sólo se transmitían al elegido como heredero en su posesión mística. Las almas desencarnadas de los guerreros ó shamanes muertos, se suponían capaces de morar en los _fetiches_, que en definitiva eran para sus poseedores _un medio_ de vincularse estrechamente con los poderes ocultos.
Todo _fetiche_ era para el indio un verdadero _ídolo_, y recíprocamente, todo _ídolo_ tenía algunas de las características de los _fetiches_. De aquí la peligrosa inutilidad científica de las distinciones entre la _idolatría_ y el _fetichismo_ y la imposibilidad de fijar, en la historia de los Americanos primitivos, una línea divisoria entre estas dos formas de religioso objetivismo[283].
[283] Vse. _Haddon_. Magic & Fetishism. pág. 64 y sig., sus notas y bibliografía. _H. B. A. Ind. R. of Mexico_, pág. 456 y sig. y sus referencias. _Brinton._ Rel. Prim. Peoples. pág. 67, 131 y sig. _Mgr. Le Roy._ op. cit. pág. 31, 66, 270, 290 á 295, 349, 454 y sus notas. _Lang._ M. M. & R. II, pág. 217. _Tylor._ op. cit. I, pág. 431, y II, 131, 144, etc.; 210, 220, 231, etc. _Keane._ M. P. & P., pág. 56, 57. _Ehrenreich_ (P.), en _Hasting's_ En^{dia} pág. 384. _Goblet d'Alviella._ Orig. & growth of the Concep. of God (Hibbert Lectures), pág. 78 y sig. (1892). _Dodd Mead's_ Enc^{dia} Vol. XI, pág. 709. _Cushing._ Zuñi Fetishes (2^{nd} Rep B. A. E. p. 248, etc.) _Murdoch._ Point Barrow, etc. (9^{th} Rep. B. A. E. pág. 171). _Nelson._ Eskimo about Behring strait (18^{th} Rep. B. A. E., pág 48, etc.) _Muller._ Origin & growth of Religion, pág. 287. _Bourke._ Medicine Men of the Apache (9, Rep B. A. E., pág. 443 y sig.). _Farrand_, op. cit. 259 y sig. _Herrera._ Dec. II, 48-2==136, 2-III, 66-1-IV, 10-1-VI, 117-2==138-2, etc., etc. Comp. _Jastrow_, op. cit. pág. 75 & 78.
El ritual.
10.--Hemos estudiado la expresión religiosa de los Americanos en la _palabra_ y en el _objeto_; debemos ahora considerarla en _los actos_, es decir, en el conjunto de prácticas y ceremonias designadas con el nombre de _ritual_ ó _culto_.
Los fines primordiales de los ritos indígenas pueden reducirse á dos: elevar el hombre hacia los dioses y atraer los dioses hacia el hombre. Culminaron los primeros en la _apoteosis_[284], y los últimos en la aparición, manifestación ó _epifanía_.
[284] _Brinton._ Rel. Prim. Peoples. pág. 174 y sig. _Idem_, Myths of N. W., pág. 18 y sig. _Cogolludo._ Hist. del Yucatán, lib. IV. Cap. VIII. _Freiholld._ Die Lebensgeschichte, pág. 131 y sig. _Tylor._ Op. cit. II, pág 224 y sig., etc.
Dividiremos sintéticamente los ritos en _comunales_ ó beneficiosos para el clan ó tribu, y _personales_ ó beneficiosos para el individuo, y dejando á los etnólogos el estudio de los personales[285], diremos algo de los _comunales_, que tan decididamente contribuyeron á la formación y cohesión de muchas de las tribus de América.
[285] _A. Van Gennep._ Les Rites de Passage, pág. 13 y sig. _Lang._ Myth, Ritual & Rel. I, 250 y sig.
Casi todas estas tribus reconocieron, por ejemplo, como eficacísima la práctica de la _oración en común_ de la congregación con fines religiosos. Los _Dakotas_ y _Chipewas_, se reunían á millares en sus ceremonias. Los misioneros y conquistadores de Méjico y el Perú, nos relatan como espectáculo frecuente la reunión de ocho y nueve mil indígenas en las solemnidades de sus cultos. La nota característica de estos cultos era, como ya dijimos, las _danzas rituales_ más ó menos largas, desenfrenadas y antiestéticas. La _sugestión colectiva_ en estas danzas de la multitud animada por sentimientos idénticos, la intercomunicación de los espíritus, la monótona repetición de los mismos cantos (_anafora_), y el exceso de brevajes estimulantes, excitaban la nerviosidad del indio y convertían á menudo aquellas ceremonias religiosas en aquelarre de gritos histéricos, delirios tumultuosos, colapsos estáticos y entusiasmos frenéticos[286].
[286] Vse. el precioso estudio de _Mooney_. Ghost Dance Religion, etc. (14, Rep. B. A. E. Pte. II. pág. 654 á 1117), y su bien seleccionada bibliografía. Cse. también _Brinton_. Rel. pág. 178 y siguientes.
[Ilustración: Fig. 183.--Instrumento Ceremonial.]
No tenían, sin embargo, todos los cultos indígenas este aspecto sombrío y báquico. En muchos de ellos la calma sustituía al frenesí y la violencia; los cantos perdían su carácter bárbaro, decían ritmos suaves y alegres, y los movimientos de los devotos se hacían pausados y hasta gráciles. Como en los ritos griegos de Dionysios, el "_huaca_" divino, el sagrado "_manitou_" de la tribu, era llevado á través de los campos en procesión jubilosa y solemne, amenizada por las pantomimas grotescas ó dramáticas de los juglares, y terminando casi siempre con un festival ó bullicioso banquete, de que el supuesto _comensal divino_ participaba místicamente[287].
[287] _Brinton._ Rel. of P. P., pág. 179 y sig. _Clark._ Indian sign language, pág. 165-169. _Von Tschudi._ Beiträge sunt Kentniss des Alten Peru, pág. 154 y sig. _Brinton._ Myths of the N. W. pág. 112 y sig. _Spencer._ Essays, II, pág. 460. _Emmanuel._ La danse Grecque Antique, págs. 196, 198, 302, 303. _Irko Hirn_, op. cit. pág. 108 y sig.
[Ilustración: Fig. 184.--Danza del Espíritu (Inspirados).]
Los sacrificios.
11.--Esta costumbre de ofrecer á las divinidades una porción selecta de alimento, fué tal vez el origen de los _sacrificios_ que tuvieron al principio carácter de voluntaria oferta, ó acción de gracias á los dioses rendida en alegre é incruenta _comensalidad_ con ellos.
Más tarde, y por creer el Indio que sus calamidades y desgracias eran causadas por la ira ó indiferencia de los espíritus, perdieron tales sacrificios su primitivo carácter _honorífico_, convirtiéndose en _piaculares_ ó _expiatorios_. Toda violación del "_tabou_" voluntaria ó involuntaria, debía, en efecto, _expiarse_ con algún _acto doloroso_ que aplacara la vengativa cólera de las ofendidas divinidades. Naturalmente, el sacrificio era tanto más eficaz y meritorio cuanto más cruel y mortificante[288], razón por la cual, los penitentes salvajes, que á menudo llegaban en su exaltación mística hasta macerarse y mutilarse con increíble saña, no reconocieron límites para infligir á sus semejantes los más horribles suplicios, y torturaron hasta la muerte á los esclavos y cautivos dedicados á sus dioses.
[288] Vse. _Tylor_, op. cit. II, pág. 340 y sig. _Brinton._ Rel. P. P. pág. 186 y sig. _Mg. A. Le Roy._ Op. cit. pág. 88, 306, 311 á 351. _Joseph De Maistre._ Eclaircissements sur les sacrifices (Oeuvres Choissis Edition Roger), I, pág. 233 y sig. _Jastrow_, op. cit. 191-204. _Dodd. Mead's Cy^{die}_ XV-289. _Richtenberger_, Encyc. des Sciences Religieuses, vol. X y XI, pág. 131, etc. _Tiele._ Artículo "Religion", en la Enciclopedia Británica (9.ª Edición), etc., etc.
De aquí la frecuencia y extensión de los sacrificios humanos en todas las tribus de América, y en especial en las grandes agrupaciones sedentarias (_Aztecas_, _Incas_, _Chibchas_, etc.), donde se sacrificaban anualmente millares y millares de víctimas. No sabía el indio--dicen los antiguos cronistas--, que _pudiera haber sacrificio_ sin matar á alguno.
No sólo se sacrificaban cautivos ó enemigos, sino hasta los más cercanos parientes, los más jóvenes, los de rango más alto en la tribu, las mujeres, los hijos mismos, dispuestos siempre á morir en las aras de sus sanguinarios ídolos, _impotentes_, según el indio, para _resistir_ al poder mágico de semejantes sacrificios, que _les obligaban_ á acceder á los deseos de sus salvajes devotos[289].
[289] _Solís._ Conq. de Méjico. Lib. III. Cap. III. _Prescott._ Conq. of Mexico. pág. 36 y sig. _Sahagún._ Hist. Nueva España. Lib. I. Cap. 2, 5, 10, 24, 29, etc. _Torquemada._ Mon. Ind. Lib. 7, ch. 19. Lib. 10. ch 14, etc. _Gomara._ Op. cit. ch. 219. _Ixtlilxochilt._ Hria. Chichimeca, ch. 45, etc. _Herrera._ Dec. 3ª. Lib. II. Cap. 15 y sig., etc. _Fiske._ Disc. of America, I, pág. 119-121; II, 272 y sig., 341-345. _Prescott._ Conq. of Peru. pág. 43, 44, 50 y 51. _Garcilaso de la Vega._ Com. Reales. P^{te} I. Lib. II. Cap. 9, etc. _Cieza de León._ Crónica, cap. 72. _Acosta._ op. cit. Lib. V, ch. 19, etc. _Markham._ Fables and rites of the Incas, pág. 54-59. _Morgan._ League of the Iroquois, pág. 175 y sig. Historia Ritos. Ind. Nva. España (_B^ca Escorialense. Ms._ X-ij-21). Costumbres y fiestas indios. R. España (_B^{ca} Esc^{se} Ms._ K-iij. f. 331), y el precioso Códice Ms. iluminado con viñetas parecidas al Telleriano, "_Historia Yndios de la P^{cia} Mechoanan, por un fraile menor descalzo_ c iiij-s. f. 210. Comp., asimismo, _Keane_ en _Hasting's_ Cyc^{dia}, pág. 381 y sig. _P. Ehrenreich_, en la misma pág. 385, etc. y sus bien seleccionadas bibliografías.
El corazón del sacrificado, que se arrancaba palpitante, se ofrecía generalmente á la divinidad y los demás miembros de la víctima, sagrada en virtud del sacrificio (_sacrum facere_), se devoraban por las multitudes fanáticas, creyendo que por este medio entraban en íntima _comunión_ (_cum unio_, _cum unire_) con sus dioses y se _hacían uno_ con ellos.
Los indios de Nicaragua, por ejemplo, al cosechar el maíz extendían algunos granos en sus altares, regándolos con su propia sangre y comiéndolos después como manjar sagrado.
Las vírgenes Peruanas mezclaban con harina la sangre de los sacrificados, cociendo en panes la repugnante mezcla para que los devoraran en los diversos templos del imperio. La sangre fresca del mancebo Azteca, que se sacrificaba anualmente al dios "_Tezcatlipoca_", se amasaba también con harina, para que de ella participaran los celebrantes.
[Ilustración: Fig. 185.--Símbolos de danzas Mágicas. (Pictografía N. A.)]
La continuidad y frecuencia de los sacrificios humanos contribuyeron indudablemente á la desaparición ó extinción de muchas y numerosas tribus[290].
[290] _Brinton._ Rel. of. Prim. Peop., pág. 190 y sig. _Oviedo._ Hist. Ind., Lib. X, Cap. XI. _Balboa._ Historia del Perú, pág. 123-128. _Sahagún._ Hist. Nueva España, Lib. I. Cap. XXI-XII. _Mgr. Le Roy_, op. cit., pág. 288 y sig. _Calancha._ Crón. Moralizada, I-173 y sig.
Lugares de culto.
12.--Todas estas ceremonias y ritos se celebraban al principio al aire libre, alrededor de las tumbas de los antepasados ó en determinados lugares considerados como favorita morada de poderosos espíritus (cuevas, grandes piedras, lugares altos). Algunas veces se erigían _altares_ más ó menos groseros y efímeros en los sitios escarpados ó recónditos.
Poco á poco, con el aumento y consolidación en determinados territorios de las tribus horticulturas y sedentarias, fueron perfeccionándose dichos altares y lugares de culto, hasta llegar á convertirse en las imponentes fábricas de los templos Mejicanos é Incásicos, que con su sacerdocio, vestales y complicado ritualismo caracterizan, como más adelante veremos, la cultura social y religiosa de las agrupaciones _Aztecas_, _Mayas_ y _Quechuas_[291].
[291] _Hasting's._ Cycdia., pág. 355. _Waitz._ Anthrop. der Naturvolker, III-204-221. _Lafittau._ Op. cit. 11-327. _Macguire._ Am. Aborig. Pipes (U. S. N. Museum. 1897), pág. 563. Rep. B. A. E. 5.º (_Mathews_). 23 (_Stevenson_), etc. _Hand Book Am. Ind._, pág. 46 y sig. y su bibliografía. _Thomas._ Int. Am. Arch., pág. 175 y sig. _Nadaillac._ Am. Preh., pág. 283 y sig., etc., etc.
La magia y sus efectos.
13.--La _magia_ salvaje era el arte de conocer y dominar la naturaleza y sus espíritus, y se basaba principalmente en la misteriosa conexión que el indio suponía existente entre todas las cosas (_magia contagionista_), en el convencimiento íntimo de que "lo semejante afecta á lo semejante", de que la relación _casual_ de las ideas equivale á la relación _causativa_ de los hechos (_magia homeopática_), y sobre todo, en la soberbia é ilusoria pretensión de subyugar los poderes naturales y sobrenaturales con encantos, evocaciones y sortilegios (_magia sobrenatural_)[292].