Comentario del coronel Francisco Verdugo, de la guerra de Frisia, en xiv años que fue gobernador y capitan general de aquel estado y ejercito por el rey don Felipe II, nuestro señor

Part 7

Chapter 71,279 wordsPublic domain

Despues de la muerte del Príncipe de Orange, la Reina de Inglaterra habia inviado á los Estados á Milort Roberto, conde de Lecestre, por su Capitan General; y con los ingleses é irlandeses que trajo, y la gente de los Estados, formó un exército, con el cual se vino hácia Arnem. Hubo nueva en nuestro exército que algunos herreruelos que se levantaban por la Reina, habian de pasar para juntarse con el Lecestre por esta Señoría de Linghen. Entróse en consejo sobre ello, y su Alteza me mandó que con la gente de mi cargo, luégo á la hora partiese y procurase deshacer esta caballería por cualquiera via que pudiese. Fuí, é invié luégo corredores hácia donde decian que estaban, y de algunos que se tomaron se entendió que de sí mesmos se deshacian por falta de dineros, y que ya cada uno se habia ido á su casa. Volvíme hácia Grol, y allí supe cómo Lecestre venía á sitiar á Desburgh, adonde estaba una compañía del Baron de Billí de guarnicion, puse otra de mi regimiento y provision de pólvora con ella. Lecestre la sitió y batió por dos partes, y como no habia terrapleno, sino casamuro, le fué fácil hacer entrada, y queriendo dar asalto, se rindieron los de dentro. Su Alteza, por más avisos que teniamos, no movia el exército de Rymbergh, ni se acercaba al lugar. Los enemigos tenian en el Rin algunos navíos de guerra, y su Alteza venía algunas veces hasta Wesel con artillería á batirlos. En frente de Wesel está Burick, tierra del Duque de Cleves, en la cual, contra la voluntad de los moradores, se metió dentro á induccion del Elector de Colonia, por tener en brida á Wesel, que es otra Ginebra en lo que toca á la cristiandad y desobediente á su señor. Propuso su Alteza hacer allí un puente y fuertes para guardalle. Esto, y el largo sitio de la villa de Rymbergh, ha costado á su Majestad muchos millares de escudos sin merecerlo la tierra, por ser la más flaca que hay en todos los Países Baxos que tenga guarnicion; y si su Alteza la acometiera, sin duda la ganára solamente con la zapa en muy pocos dias, que aunque Schenck tenía mucha gente dentro, no se fiaba, y habia hecho una puerta falsa hácia el rio, para salvarse por agua de noche si fuera acometido. Estando su Alteza en Burick, me mandó venir á juntar con él y que me adelantase á hablarle. Pasando junto al castillo de Ulft, donde estaba enfermo el Conde, padre de estos señores, no pudiendo yo hacer ausencia de la gente, me hizo merced de venir adonde yo estaba, y me dixo que él via en sí no ser largos sus dias, y que me encomendaba sus hijos, que les sirviese de padre; y así por su valor y virtud, y la promesa que hice al padre, me han obligado á serles muy aficionado servidor; murió dentro de pocos dias. Despues yo fuí á Burick á ver lo que su Alteza me mandaba, adonde vino nueva que el Conde de Lecestre iba caminando á sitiar á Zutphen; entróse en consejo sobre ello, y todos los de él fueron de parecer de socorrerla, sino fué uno, partióse su Alteza con la más escogida gente que tenía en el exército para hacerlo, mandándome que hiciese el oficio de Maestro de Campo general. Aloxé el exército á la segunda jornada junto á Bredevord, de donde su Alteza sacó todo el grano que habia en aquella villa para meter en Zutphen, y de allí le aloxé junto á Borkeló, tierra del país de Munster, y á su Alteza en ella con una compañía de alemanes de las de mi cargo, para su guardia. Antes que el exército fuese del todo aloxado allí, le vino aviso cómo los enemigos, que estaban aloxados de esta parte del rio, se habian pasado de la otra con el Conde Lecestre; y con esta nueva, se hizo consejo con algunos de nosotros, así á caballo como estábamos, y su Alteza nos propuso que su voluntad era de irse á Zutphen, y pidiéndome parecer, dixe que yo no tenía nueva ni de Tassis ni de mi teniente, que habia inviado dentro con mi compañía, pero que si era como le avisaban, sería una cosa muy honrosa mostrarse donde los enemigos habian estado, para dar á entender que los venía á buscar. Resolvióse de ir, escogiendo la mayor parte de la caballería, y pasando por junto á Locchum, me mandó que le mostrase el aloxamiento que habia tenido y donde fue la batalla, y yo se lo dixe, como en esta relacion queda dicho. Supliquéle que mandase inviar adelante al capitan Mario con su compañía á descubrir cierto camino estrecho y lleno de arboledas que se habia de pasar ántes de llegar á Zutphen; que por haber estado este caballero allí con su compañía de guarnicion y ser gran cazador, sabía todos los pasos. Fué y halló que el conde Guillermo de Nassao se estaba todavía, con la gente de su cargo, alojado de esta parte del rio, en una montañuela, y bien fortificado, como despues se vió, en frente de la cual tenía una puente de barcas para comunicarse con el exército que estaba de la otra parte. Entró su Alteza sin estorbo en la tierra, fué á la iglesia, y habiendo hecho oracion, subió á la torre para desde allí ver el campo enemigo, que se iba acercando á nuestro fuerte, adonde yo habia hecho pasar á Tassis para rehacer las alas de él. El enemigo habia inviado un capitan escoces para fortificarse en una de ellas, el cual dió de manos á boca con nuestra gente, que trabajaba, rompieron al escoces, y preso le traxeron á su Alteza, de quien, siendo hombre práctico, se supo toda la intencion del enemigo. Y en siendo dia, su Alteza entró en consejo, donde propuso que él se queria quedar allí, que todos nos volviésemos al exército y le proveyésemos de lo necesario. Yo le respondí que no convenia que un Príncipe, y General se encerrase, y que fuera de esto, para las provisiones que él pedia y cosas semejantes haria su Alteza más en una hora que ninguno de los que allí estaban en un mes; y que sería hacer agravio á tantos hombres principales como tenía cerca de su persona, tan suficientes para ello, y más estando allí el gobernador de la provincia, á quien de derecho tocaba. Replicóme que, pues yo era de aquella opinion, me quedase allí, y así lo hice, y él se fué á Borkeló. Y aunque yo habia avisado que reconociesen muy bien el camino por donde pasaban, y que por evitar el peligro tomasen otro del que habiamos traido, no hicieron ni lo uno ni lo otro, y así pasó con grandísimo peligro, porque el Conde Lecestre, sabiendo que habia entrado dentro y que no podia estar allí mucho tiempo, le tenía hecha una grande emboscada con caballería é infantería, segun que despues fuí avisado. Los enemigos tuvieron aviso de que llevaba mucha infantería, y así le dexaron pasar sin acometerle. Llegado á su alojamiento, me invió la gente de mi cargo con algunas victuallas, porque toda la que él habia traido, y áun los de su Córte, habian comido á discrecion, ó sin ella, dentro de la tierra á costa de los burgeses, y él (no sé con qué consejo ó parecer) se partió con todo el exército á buscar á los herreruelos, que poco ántes yo le habia dicho y asegurado haberse de ellos mesmos deshecho é ídose á sus casas. Y dexando en Oldenzel á Mons de Altapena con las banderas, y parte del exército, con los demas se vino á esta villa de Linghen, y de aquí á Haesluyn á buscar aquella gente con gran diligencia trabajando mucho los soldados, y llegó al lugar donde supo de cierto ser así lo que yo le habia dicho.

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