Comedias inéditas

Part 2

Chapter 23,786 wordsPublic domain

Hablé, Don Juan, agora á su alteza, Y dice que le acompañes Á Galicia, que á la vuelta Te dará, en Valladolid, Con mil mercedes, licencia; Que está muy agradecido Á tus servicios, y en prueba De esta verdad, dió tambien Á don Álvaro en respuesta Que aceptaba el memorial.

_Pad._

Deja, Aragon noble, deja Que ponga en tus piés la boca, Que desde aquí, yo y mi prenda Somos tus esclavos, somos De tus estampas la tierra, Que aunque es cielo para mí Mi Beatriz hermosa y bella, Por el amor que me tiene Querrá que ansí lo encarezca.

_Arag._

Ponte luégo de camino, Padilla, para que entienda El Rey mi señor el gusto Que de acompañarle llevas, Que allá le hablarás en todo.

_Pad._

¿Vas tú allá para que pueda Tener entrada á su gracia?

_Arag._

Aquí me deja su alteza Á prevenir la jornada Que para Granada intenta, Porque pienso que ha de ser Luégo que la primavera Temple la furia á los rios, Seque la mojada tierra.

_Pad._

Pésame de que no vayas.

_Arag._

No has menester encomienda Para la gracia del Rey, Pues que ya quedas en ella.

_(Váyase.)_

_Pad._

¿Qué dices tú de mi dicha, Martin?

_Mart._

Que tu dicha es cierta; Y que ha sido discrecion Mezclarla con esta ausencia, Que los agrios que en palacio Á las cosas dulces echan, Es para templar el gusto.

_Pad._

De ningun mal se me acuerda Como tenga punto fijo La esperanza que me queda.

_Mart._

Dicha has tenido.

_Pad._

Notable. Demos á Beatriz las nuevas Envueltas en la partida, Para que no se enloquezca; Pero entre aquestos cuidados, Martin, déjame que sienta El ver cuán mal puedo entrar En obligacion como ésta; Don Álvaro no ha de darme Dote, pues toda su hacienda Es de su hija.

_Mart._

Es ansí, Pero tendrás casa y mesa.

_Pad._

No está la dificultad En que casa y mesa tenga, Sino en la primera entrada, Las joyas y las libreas. ¡Ah, Dios, que un hombre tan noble Tal necesidad padezca Por ser tercero en su casa!

_Mart._

No hay cosa, señor, más necia Que la fortuna.

_Pad._

Bien dices; Por eso la pintan ciega.

_Mart._

Señora parece en dar, Porque siempre se desvelan En dar á quien los engañe Ó á quien no se lo agradezca; Págase de la ignorancia, No sabe estimar la ciencia, De las lisonjas se agrada, Y las virtudes desprecia. ¿Serviste? no tienes premio, Pero en efeto le espera, Que el buen don Juan de Aragon Te ha puesto bien con su alteza. Pintó un sabio á la fortuna Sola la mano derecha, Y todos los desdichados Puestos á la mano izquierda, Como era manca, á ninguno Levantaba de la tierra, Porque sólo á los dichosos Les alargaba la diestra; Y ésta la pintó tan larga, Que alcanzaba en las escuelas Al estudiante, en la paz, Y al vil soldado, en la guerra. El brazo de la fortuna Don Juan de Aragon te enseña, Ya te quiere levantar.

_Pad._

Yo te juro que él lo emplea En quien sabrá agradecerlo. ¿Mas qué harémos, cuando vuelva, De dineros para joyas, Mis galas, y las libreas De pajes y de lacayos?

_Mart._

Don Juan de Aragon comienza Á hacer por tí, ya tú eres Su hechura.

_Pad._

Así lo confiesa, Martin, mi agradecimiento.

_Mart._

Dile tu mucha pobreza, Que no hará mucho si agora Dos mil ducados te presta; Que es rico y te los dará Á buen pagar, de la renta De don Álvaro, tu suegro.

_Pad._

Bien me animas y aconsejas. Vamos, pondréme galan, Y con mis botas y espuelas Iré á decir á Beatriz Su casamiento y mi ausencia.

_Mart._

¿Y yo qué daré á Leonor Si esta boda se concierta?

_Pad._

Vende mi caballo y compra Guarniciones á tu yegua.

_(Éntrense.)_

DOÑA ANA Y TELLO.

_Tello._

Esto se dice, señora, En toda Valladolid.

_Ana._

¡Piadosos cielos! oid Á quien sin remedio llora.

_Tello._

¿Por qué no le has de tener Con presuncion de olvidar?

_Ana._

Porque es mi mano amar, Y en el tiempo aborrecer. Pasion tan presto adquirida Como amor, despacio muere, Que en poco tiempo se quiere, Y en mucho tiempo se olvida. Amé á mi primo don Juan, Pensando que me queria; Tal esperanza tenía, Tales engaños me dan, Nunca de Beatriz hermosa Tuve celos; necia he sido, Que no le hubiera querido Con tanto estremo celosa.

_Tello._

Nunca te quise decir, Por verte tan satisfecha, Que tuve alguna sospecha.

_Ana._

Erraste en no me advertir, Que los que juegan no ven En el ajedrez de amor.

_Tello._

Ello fué notable error.

_Ana._

Y fué desdicha tambien; Pero aunque pierda la vida Y la honra, hoy he de hacer Que no sea su mujer.

_Tello._

¿Qué dices de honra perdida?

_Ana._

Que me quiero levantar Un testimonio.

_Tello._

Es locura De amor.

_Ana._

Remedio procura, Ó me tengo de matar.

_Tello._

¿Qué remedio?

_Ana._

Tráeme luégo Á don Álvaro.

_Tello._

No sé Qué intentas.

_Ana._

Parte ó haré Que te abrases en mi fuego.

_Tello._

Yo voy.

_Ana._

No vengas sin él, Que me ha de matar mi amor.

_Tello._

Testimonios en tu honor Es pensamiento cruel.

_(Váyase.)_

_Ana._

Dulce enemigo mio, ¿Qué ingratitud es ésta, Que alma y vida me cuesta Con tanto desvarío? Mas, pues está perdida, Vuélveme el alma y quítame la vida. Aquí me tienes loca, Y en venturas ajenas Un Tántalo de penas Las glorias á la boca, Que en infierno de celos Dulces engaños me prometen cielos; Mas ¿para qué me engaño Con falsas esperanzas, Cuando de tus mudanzas Me llega el desengaño? Que, con engaños tales, Los falsos bienes crecerán los males.

TELLO Y DON ÁLVARO.

_Álv._

Tuve dicha, que pasaba Por vuestra puerta.

_Ana._

¡Oh señor Don Álvaro!

_Álv._

Del amor Que me debeis me acordaba, Y en las rejas reparé.

_Ana._

Olvidado estais de mí.

_Álv._

Tan vuestro soy como fuí, Nunca de vos me olvidé.

_Ana._

Tello, déjanos y cierra.

_Álv._

¿Qué teneis, que no solia Ser así vuestra alegría?

_Ana._

La tierna edad siempre yerra; Mucho tengo que os decir.

_Álv._

Ya me apercibo á escuchar.

_Ana._

Puedo decir confesar Porque me quiero morir. Don Álvaro, pintaros los errores De la edad juvenil y sus desvelos, Era querer contar al campo flores, Olas al mar y estrellas á los cielos; Todos los más se fundan en amores Y en desatinos á que obligan celos; Oid, aunque de amor fábulas vanas Escuchan mal las venerables canas. Cuando la primavera de mis años, De las primeras rosas guarnecia El campo de mi edad y los engaños De amor, ni amaba yo ni aborrecia, Un caballero ilustre, de mis daños Principio, como deudo entrar podia Á todas horas para hablarme y verme, Que la ocasion despierta honor que duerme. No reparaba yo que me miraba, Ó era muy tierna yo, ó era inocente; Mas debo de mentir que reparaba, Pues muchas veces la vergüenza miente; Él mentia tan bien, que me alababa De lo que en mí faltaba claramente; Mas no sé qué de discrecion y brío Debió de ser su amor y el daño mio. El alba, por el mes de los amantes, Poniendo estaba lirios y azucenas Una mañana, pocos tiempos ántes De la ocasion, principio de mis penas, Cuando me dan mis padres ignorantes (Tambien error) licencia á manos llenas Para que salga al campo, en que primero Tomé yerros de amor que anduve á acero. Fuí al prado de la santa, que atrevida, Á quien le dió los piés tomó las manos, Y hallé á don Juan, que, con suave herida, Rindió de amor mis pensamientos vanos; Gallardo á la jineta y á la brida Domaba dos caballos castellanos, Que no siempre han de ser los andaluces, De airosas manos y fogosas luces; Vine á mi casa llena de deseos, Que la imaginacion conmigo hacia Los mismos caracoles y escarceos Que en el campo don Juan formado habia; Desde entónces juzgué que sus empleos Á conquistar mi gusto reducia, Miré si me miraba, hablé si hablaba, Que amor, rendida yo, cerró el aljaba. Concertamos los dos que en una huerta, Saltando las paredes de mi casa, Entrase cierta noche, que cubierta De negras nubes, fué la luna escasa; Mas ¡qué locuras el amor concierta! ¡Qué de doncellas con mentiras casa! ¡Qué de tormentas son despues espumas! ¡Qué de ánsias hielos y palabras plumas! Turbámonos los dos, y parecia Que se burlaban de los dos las flores, El agua murmuraba que corria, Y culpaba el silencio los amores, Juntó las manos el temor del dia, Que amando son valientes los temores, Venciendo su cobarde atrevimiento La poca resistencia de mi intento. No sé qué fué de mí, ó él es fingido, Ó yo soy en extremo desdichada, Pues dicen que me tiene tal su olvido, Que se casa y me deja despreciada; Vuestra hija Beatriz la culpa ha sido, Ó su hermosura justamente amada; Que se casa con ella me han contado, De mis obligaciones olvidado. Si áun hay lugar, don Álvaro, yo os ruego Que no pase adelante su locura, Pues no es razon que en nombre de amor ciego Me dé lugar á tanta desventura; Iréme al Rey, y refiriendo luégo Lo que advertido vuestro error procura, Quedaréis deshonrado y yo vengada, Que á quien tiene razon sobra la espada.

_Álv._

Doña Ana, mi intento ha sido Del vuestro tan diferente, Que respondo brevemente Que el Rey la culpa ha tenido. Mi hija me mandó dar Hoy á don Juan de Aragon, Ignorando la ocasion Que me acabais de contar, Porque ni querrá su alteza Ni yo querré...

_Ana._

No paseis Más adelante, que habeis Animado mi tristeza; ¿Qué, no es don Juan de Padilla?

_Álv._

No, que estos conciertos son Con don Juan el de Aragon, Hombre tan rico en Castilla.

_Ana._

Pues sabed que yo, engañada De las nuevas y de amor, Hice este agravio á mi honor, Celosa y desesperada, Que ni él de noche me vió, Ni en tal huerta me ha burlado.

_Álv._

Á ser cortés obligado Del crédito, nací yo, Y de vuestra gran nobleza, Os confieso que dudé La historia, no dando fe Tal virtud á tal bajeza.

_Ana._

¿En fin, es el de Aragon?

_Álv._

Como del Rey es Castilla.

_Ana._

Pues yo adoro al de Padilla.

_Álv._

Adios.

_Ana._

Adios.

_Álv._

¡Qué invencion!

_(Váyanse.)_

DOÑA BEATRIZ Y LEONOR.

_Beat._

¿Con qué te podré pagar Las nuevas?

_Leon._

Con un vestido.

_Beat._

En mi vida le he tenido Como te le pienso dar. En fin, ¿dió licencia?

_Leon._

Dió El Rey licencia á don Juan.

_Beat._

Fin mis deseos tendrán.

_Leon._

Esto Martin me contó.

_Beat._

Poco á mi padre le vale El achaque en la pobreza De don Juan, mas ¿qué riqueza Puede tener que le iguale? Aquel talle y aquel brío No tienen comparacion.

_Leon._

Los dos sospecho que son.

DON JUAN _de camino, y_ MARTIN _con fieltro y botas_.

_Pad._

Mi Beatriz.

_Beat._

Esposo mio.

_Pad._

¿Qué, llegó el dia feliz (Alma no te vuelvas loca) Que oiga don Juan de tu boca Tal nombre, hermosa Beatriz? ¿Es posible que en tu casa Entre con tal libertad?

_Beat._

Eso tiene la verdad De amor que dos almas casa. ¿Mi padre hate visto?

_Pad._

No, Aunque de léjos le vi Y no me habló, ya entendí Que de mi bien le pesó, Y la causa que le mueve.

_Beat._

No sabe que tu valor Es la calidad mayor.

_Pad._

Poco mi valor le debe.

_Beat._

¿Botas y espuelas? ¡ay Dios!

_Pad._

Sí, mi bien, voy á Galicia Con el Rey, que él me lo manda.

_Beat._

Siempre está el bien de partida, Siempre el placer por la posta.

_Pad._

Excusad, estrellas mias, Las perlas, que están abiertas Las rosas de las mejillas; Allá me ha de hacer merced, Y nuestra boda apadrina Volviendo á Valladolid.

_Mart._

¡Ay! ¡ay! ¡ay!

_Leon._

¿De qué relinchas?

_Mart._

Todos se casan, y yo No puedo alcanzar justicia.

_Leon._

Maldito seas, amén. Como se ven las mentiras En el fieltro y las botazas, Tú me quieres, tú me olvidas.

_Mart._

Pues ¿puédome yo quedar?

_Leon._

Fingieras, pues lo sabías, Una calentura ó dos.

_Mart._

Áun no son buenas fingidas; Pues es verdad que quedára En casa abundante y rica, Porque, partido mi amo, No hay más del ama que guisa, Y de tal guisa la tal Guisa las ollas que aliña, Que pudieras sin espejo Afeitarte en la escudilla, Los garbanzos, por los viérnes, Hacen con dulce armonía Bailes de á cuatro en el caldo.

_Leon._

Eso es ser pobre y ser limpia.

_Mart._

¿Limpia? á un sábado te aguardo; Con su perejil las tripas, Las manos todas barbadas Y las panzas con su almíbar.

_Leon._

Á buena casa venis.

_Mart._

¡Buena! que Dios la bendiga.

_Leon._

Cuando sea tu mujer, Tú verás qué de cositas Con que te regalo yo.

_Mart._

Cosas, cosas, Leonor mia, Que salimos de la órden Más estrecha y más ceñida Que hay en la iglesia de Dios.

_Leon._

Escucharte me lastima, ¿Tan pobre vive don Juan?

_Mart._

Sustenta mucha familia Con pequeños alimentos.

_Leon._

Sí, porque es gente lucida.

_Mart._

Todo lo que es por defuera Se porta con bizarría, En casa Dios lo perdone.

_Leon._

¿Cómo?

_Mart._

En la cama y comida.

_Leon._

Pues ¿no teneis buena cama?

_Mart._

La cama más esquisita Que se ha escrito en la pobreza Ni se ha visto en la avaricia; Ella es un colchon redondo Donde toda la familia Al rededor se acomoda, De manera que confinan Todos los piés en el medio, De la suerte que imaginas Los rayos de alguna rueda.

_Leon._

Es invencion nunca oida.

_Mart._

Allí se juntan los piés, Como en las carnicerías Se suelen vender las manos Que á los carneros se quitan; Son los vientos tan contrarios, Que, á ser velas las camisas, Pajes se fueran á fondo.

_Leon._

El cuento admite pastillas.

_Pad._

Mi bien, yo me quiero ir, Sabe Dios si me lastima Tu ausencia el alma, no puedo Escusarla aunque querria; Volveré á Valladolid, Dentro de un mes, de Galicia, Que el Rey se va á coronar, Cosa no vista en Castilla, De las manos de la imágen Del gran Apóstol, la insignia Real, la corona de oro, Quiere tomar.

_Beat._

¡Qué desdicha! Parte y presume que quedo Muriendo.

_Pad._

¡Y yo cómo voy! Que sólo en pensar que soy Tu marido, partir puedo, Porque si no, ni dar paso Pudiera con vida aquí.

_Beat._

¿Acordaráste de mí?

_Pad._

No respondo.

_Beat._

Estraño caso, Las lágrimas en los ojos Se parte.

_Mart._

Martin se va, Leonor.

_Leon._

Y se lleva allá El alma toda.

_Mart._

Qué enojos, ¡Ay, ay, ay!

_(Váyanse Padilla y Martin.)_

_Leon._

¡Cuál quedo yo!

_Beat._

¡Qué buen consuelo!

_Leon._

¿Qué quieres? ¿Somos piedras las mujeres?

_Beat._

Almas sí, que piedras no.

DON ÁLVARO.

_Álv._

Darte el parabien es justo De la ventura que tienes.

_Beat._

Cuando tú con gusto vienes, Claro está que tendré gusto.

_Álv._

Dió el Rey licencia á don Juan.

_Beat._

Y yo me rindo á tus piés.

_Álv._

Por cierto, Beatriz, que él es Rico, discreto y galan.

_Beat._

¿Qué riqueza puede haber Como el ingenio y valor?

_Sanch._

Aquí ha llegado, señor, Don Juan.

_Álv._

Él te quiere ver, ¿Darás licencia?

_Beat._

¿Pues no?

_Álv._

Dí que entre.

_Beat._

¡Qué gran ventura! Quien ha amado sin locura No puede decir que amó.

DON JUAN DE ARAGON.

_Arag._

Si ha dado disculpa amor Al mayor atrevimiento, Añadiéndose el casarse, Pienso que mayor la tengo; Y pues que del desposorio Solamente á vistas llego, No repareis, dulce esposa, En que esté turbado y necio. Al Rey supliqué esta tarde Que me dejase, partiendo Á Galicia por no daros Disgusto; pues ya soy vuestro, Aquí me quedo á serviros, Porque á nuestro casamiento No se ponga dilacion. ¿Qué teneis?

_Beat._

Señor, ¿qué es esto?

_Álv._

Hija, que el Rey me ha mandado Que os case, y yo le obedezco.

_Beat._

¿Con quién?

_Álv._

Con don Juan.

_Beat._

Oid. ¿No es el de Padilla?

_Álv._

Bueno: Ese, aunque es noble, Beatriz, Es un pobre caballero; El de Aragon es muy rico, Y está en su gracia.

_Beat._

¡Qué presto Sigue al placer el pesar!

_Arag._

¿Qué es lo que le está diciendo? ¿Si pensó que era Padilla? ¿Si halló lugar en su pecho? Pero en tanta honestidad, Celos, mirad que sois necios; Pero podréis responder Que cuándo fuistes discretos. Yo me caso por industria; Que es imposible sospecho Que me deje de costar Pesar el atrevimiento.

_Álv._

Hija, si teneis honor, Hija, si teneis respeto Á la sangre que os he dado, Mirad que está de por medio No ménos que un Rey.

_Beat._

Señor...

_Álv._

No respondais, que no quiero Respuesta, sino obediencia; Mirad que el Rey es tercero, Y yo he dado la palabra.

_Beat._

Ponedme en un monesterio.

_Álv._

No hay que poner dilaciones; Con el valor de este yerno Y la privanza de Alfonso, Toda mi casa ennoblezco; Dalde la mano, ó ¡por Dios!...

_Beat._

Ya, señor, que obedeceros Es fuerza, dadme dos dias Para llorar á lo ménos.

_Álv._

¿Qué teneis vos que llorar Si el cielo ha venido á veros Con tan gallardo marido?

_Beat._

Dadme un hora.

_Álv._

Ni un momento; No me afrenteis, hija mia.

_Beat._

Venga esta noche y hablemos.

_Álv._

Si alzo la voz, vive Dios...

_Beat._

Ya, señor, os obedezco.

_Arag._

Si está indispuesta mi esposa, Mañana, señor, podrémos Tratar de esto; el cielo os guarde.

_(Váyase.)_

_Álv._

¿Es bien hecho lo que has hecho?

_Beat._

¿Él no se fué cuando yo Iba hablarle? pues ¿qué debo?

_Álv._

¿Podréle llamar?

_Beat._

Podrás. ¡Quitadme la vida, cielos!

[Ilustración]

[Ilustración]

_ACTO SEGUNDO._

DON JUAN DE PADILLA Y MARTIN, _de camino_.

_Pad._

¿Hay cosa como llegar Despues de ausencia, Martin, Donde un hombre quiere?

_Mart._

En fin, No queda que desear; El que sale de la mar, De la guerra aborrecida, Ó cautivo en triste vida, Como lleguen á su casa, Cuanto pasaron se pasa, Todo con el fin se olvida. Compone un libro el que sabe, Y en el fin descansa y pide Fama, porque no se olvide Ni alguna envidia se alabe; Descansa de noche el grave De oir tanta variedad De negocios, sin verdad: Hasta el mar la furia amansa, Y áun el que es necio descansa Despues de una necedad.

_Pad._

Y lo será si porfía, Descanso, el que habláre en vos, Quando yo veo que Dios Descansó el séptimo dia De aquella dulce armonía De elementos y de cielos, Á los humanos desvelos Doy el fin por bien mayor, Y más en quien tiene amor Y descansa de sus celos; ¿Qué filósofo no habló Del fin soberanamente? En fin, quien ama no siente Lo que amando padeció. Llego al fin.

_Mart._

Y llamo yo; Pero ya te ha visto quien Es mi descanso tambien.

_Pad._

Bien haya lo padecido, Que quien el mal no ha sufrido, Martin, no merece el bien.

LEONOR, _triste_.

_Pad._

Aurora del sol que adoro, Iris de hermosos colores, Mercurio de mis amores Y llave de mi tesoro, Luz, diamante, perlas, oro, De aquel cielo de belleza, ¿Cómo con tanta tristeza Abres puerta á mi alegría? ¿Son, por dicha, Leonor mia, Efectos de mi pobreza? Toma este anillo, que yo En su círculo quisiera Que todo el mundo estuviera.

_Leon._

No son intereses, no; Á quien tu bien intentó No le mueve el interes.

_Pad._

Pues, mi bien, dime lo que es, ¿Falta salud á mi esposa?

_Leon._

Sí falta, aunque es otra cosa.

_Pad._

Habla, y mátame despues.

_Leon._

Tu esposa está desposada.

_Pad._

No he dado á nadie poder.

_Leon._

El poder lo pudo hacer.

_Pad._

Conmigo está disculpada.

_Leon._

De don Álvaro forzada, Le dió á don Juan de Aragon La mano.

_Pad._

Si engaños son, Para templarnos el bien, Ofender suelen tambien El bien de la posesion.

_Leon._

Cuando pediste que hablase Al Rey, para sí pidió Á Beatriz, y el Rey mandó Que con ella se casase.

_Pad._

¡Que aquesto en el mundo pase!

_Leon._

Resistió, lloró, tomó Testigos que la forzó.

_Pad._

¿Gozóla? ¡Responde presto, Que sólo consiste en esto Que muera ó que viva yo! Mas no respondas, detente, Viva hasta verla no más, Que despues me matarás.

_Leon._

¿Que es gozar, ni que él lo intente? Ántes se fué brevemente, Viendo su mucha aspereza.

_Pad._

¡Alma, dejad la tristeza, Que áun hay tiempo de morir!

_Leon._

Seguro puedes vivir, Padilla, de su firmeza: Á acompañar al Rey fué.

_Pad._

Es verdad, que allá le vi. ¿Y podré verla?

_Leon._

No y sí, Hasta que más sola esté; Que aunque es casamiento, en fe De que ha de ser tuya vienen Mil damas que la entretienen Con parabienes injustos, Porque nunca los disgustos Alegres visitas tienen. Ellas vienen de colores, Y ella, de negro vestida, Hace exequias á su vida En honra de tus amores.

_Mart._

Señor, ¿qué haces? no llores; ¿Tú eres aquel gran Padilla Que puso asombro á Sevilla, Venciendo en Benamarin Tantos moros?

_Pad._

¡Ay Martin! ¿Verme ansí te maravilla? ¿Arrojo yo por ventura Sombrero, capa y espada, Estando el alma obligada Á tan forzosa locura? ¡Vive Dios!

_Mart._

Señor, procura Componerte brevemente, Que sale de adentro gente.

_Pad._

Dile al alma esa razon, Que mis sentidos no son Quien sabe, si soy quien siente.

DOÑA ANA.

_Ana._

¿Don Juan de Padilla vino? Sí, que allí está; pues ¿qué aguardo? Dadme, capitan gallardo. Los brazos.

_Pad._

¡Qué desatino! Que eres mi muerte imagino; Espero á Beatriz aquí, Á quien cuando yo me fuí Dejé con tan tiernos lazos, Y sale á darme los brazos Lo que más aborrecí. ¿Qué es esto? ¡Furia del cielo! ¿Soy demonio? ¿Qué soy yo? Espero al sol, y salió Toda una noche de hielo. ¿Cuál labrador sin recelo De áspid, en él escondido, Puso la mano en el nido, Donde dejó ruiseñores, Como yo, que dejé amores, Y vine á topar olvido? ¿Cuál deudor, que huyó sutil, En los acreedores dió? ¿Qué reo al alcalde vió? ¿Qué ladron al alguacil? ¿Cuál hombre cobarde y vil Al valiente y arrogante? ¿Cuál siendo en todo ignorante, Dió en el sabio y el discreto, Como yo, pues, en efeto, Tengo á doña Ana delante? ¡Válame Dios! ¿Esto más?

_Ana._

¿Qué es esto que estás diciendo?

_Pad._

Digo que vine creyendo Que viera donde tú estás Un ángel.

_Ana._

Sí le verás; Pero con ménos rigores, Que á nadie obliga el amor Á que sea descortés. Mira, don Juan, que esto es Más infamia que valor.

_Pad._

Perdona, que estoy sin mí.

_Ana._

Tambien yo pensé que viera Un hombre en tí que me diera Los brazos que le pedí; Y un hombre inorante vi, Un descortés, que se enfada De una mujer lastimada; Pues donde por maravilla Pensé que hallára un Padilla, Vine á topar una espada.

_Mart._

Señora, tienes razon, Mas don Juan está de modo, Que has de perdonarlo todo, Ó faltarte discrecion.

_Ana._

Beatriz viene, y callaré Por no darle mayor pena.

DOÑA BEATRIZ.

_Beat._

De tantas lágrimas llena, No sé si verte podré. ¡Ay mi don Juan!

_Pad._

Ya quisiera Que la vida me faltára.

_Beat._

No acierto á mirar tu cara Como si culpa tuviera.

_Pad._

Déjame verte no más, Que viéndote he vuelto en mí.

_Beat._

Yo he dado un forzado sí, Que no lo ha de ser jamas. Las injurias que he pasado, Los golpes que he padecido, Dicen que el sí fué fingido, Y que el no fué declarado. El sí y el no á un tiempo dí, Calló amor, temor habló, Del de Aragon será el no, Y del de Padilla el sí. No hayas miedo que me vea Eternamente en sus brazos, Aunque me hiciese pedazos, Quien mi desdicha desea, Tuya soy y lo seré.

_Pad._

Sí serás, que hay ocasion Con que á don Juan de Aragon Castigue quien tuyo fué.

_Beat._

Eso no, porque es perderme, Y la palabra has de darme De pleitearme y ganarme, Que perderme no es quererme.

_Pad._

¿Quieres tú?

_Beat._

Con tierno llanto Te pido que su malicia Castigues por la justicia, Si puedo contigo tanto; Que esto de sacar la espada Es para matarme á mí. Mira que forzado un sí, Disculpa un alma forzada.

_Pad._

¿Pleitear tengo, y matarme?

_Beat._