Part 16
Su Angélica envidian Su triunfo los reyes, Y denle los hombres Dulces parabienes. Mi exceso perdona.
_Ang._
Mi soberana corona Ciudad hace vuestra frente Porqu’es símbolo del muro.
_Med._
Aunque la cerques, confieso Que en sus murallas el seso Por tí no ha destar seguro.
_Ang._
Repartir las prendas quiero De tantos locos amantes, Que en acciones semejantes, Medoro, vencerte espero: Este brazalete de oro, Que fué de Orlando, te doy Por el hospedaje.
_Guar._
Soy Tu esclavo.
_Med._
Tu gusto adoro, Porque á este Orlando aborrezco.
_Ang._
Suyo es tambien este anillo, Toma, y este cabestrillo Tú.
_Peyr._
¿Yo cabestro merezco? Confirmado en bestia estoy, Mas, pues me has hecho borrico, Ya estó en vísperas de rico.
_Ang._
Aquí á vosotros os doy Esta caja, repartid Las joyas que en ella van, Que hay lisonjas del Ceilan.
_1.º_
Danos esos piés.
_Peyr._
Vivid Más años que un campanario.
_Med._
Partirnos luégo, es forzoso, Á las naos.
_Ang._
Vén, dulce esposo.
_Peyr._
Él vendrá á ser herbolario, Si un año vive con vos.
_Med._
¿Quién si el mismo amor no fuera Tal milagro hacer pudiera?
_Ang._
Es niño.
_Med._
Es ciego.
_Ang._
Y es Dios.
_Guar._
Hasta que al valle salgais Acompañaros queremos Cantando y haciendo extremos.
_Peyr._
Pues ¿cómo no comenzais?
_(Éntranse cantando.)_
ROLDAN.
_Rold._
Todo aquello que Angélica no sea, Da muerte al pensamiento, al gusto enojos, Que amor hace en mis ojos Divino objeto y celestial idea; En todo quiere el alma que la vea, Y engañando el deseo, En todo la imagino y no la veo. Esta hermosa y bellísima alameda, Arrogancia soberbia deste valle, Que en alfombrada calle Con los rayos del sol hojas enreda, Treguas á mis sentidos le conceda.
_(Siéntese.)_
Si puede haber sosiego Cuando es amor espíritu de fuego, Que nadie te merezca, ingrata bella, Está puesto en razon, y es justa cosa Que á mujer tan hermosa Hombre mortal no puede merecella; Sólo yo puedo amalla, yo querella, Y ella á mí amarme puede, Sin que excedido amor en los dos quede, ¿Dónde está la verdad, plantas hermosas? ¿Dónde la ingratitud, dónde el agravio? ¿Qué hizo la madre eterna de las cosas? Mas la selva en cadencias sonorosas, Diciendo que la esconde, En mis dudas parece que responde.
_Cantan dentro._
_Son aquellas blancas manos Que quitaron tantas vidas, Curando Angélica estaba De Medoro las heridas._
_Rold._
¡Válgame Dios! acordadas Voces, y voces que digan: Curando Angélica estaba De Medoro las heridas; ¿Qué puede ser? ¿qué será? ¿Angélica enternecida? _Curando Angélica estaba De Medoro las heridas_; ¡En Angélica piedad! Pero será fantasía En voces imaginarias, Si en todo amor la imagina. Curando Angélica estaba, Dice, con sus manos mismas Las heridas de Medoro; De Medoro, ¿hay tal desdicha? Medoro, ¿quién es Medoro? Del nombre tengo noticia; Medoro, sí, ya me acuerdo, Este es un moro que un dia Pienso que en este lugar La copia hermosa y divina De Angélica profanaba, Y á quien yo con bizarría Maltraté y quité el alfanje, Y es bajeza que se diga Esto de un moro tan vil, Ni que della se colija Tal liviandad, si no es Que amor soberbio castiga. Mas, ¡Angélica piadosa, Angélica agradecida! ¡Cielos! las canciones mienten, Mienten las voces malditas; Mas pastores son los que bajan En lisonjera capilla Del monte, dellos sabré Si ésta es del amor envidia.
_Decienden_ PASTORES _por dos partes, cantando los unos y los otros_.
_Peyr._
En un pastoral albergue, Que la guerra entre unos robles Le dejó por escondido, Ó lo perdonó por pobre, Do la paz viste pellico, Y conducen tres pastores Ovejas del monte al llano Y cabras del llano al monte, Mal herido y bien curado Se alberga un hermoso jóven, Que sin tirarle amor flechas Le coronó de favores. Las venas con poca sangre, Los ojos con mucha noche, Le halló en el campo aquella Vida y muerte de los hombres. Del palafren se derriba, No porque al moro conoce, Sino por ver que á la hierba Tanta sangre pasa en flores. Hierbas aplica á las llagas, Que si no sanan entónces, En virtud de tales manos Lisonjean los colores.
_(Vanse.)_
ROLDAN.
_Rold._
No prosigais, callad.
_Peyr._
¡Ay!
_1.º_
¡Ay!
_2.º_
¡Ay!
_Peyr._
Martinela, corre.
_Rold._
Aguardad, que amigo soy Y no hay en mí qué os asombre.
_Peyr._
No, si una vez nos derriba.
_Rold._
No es mucho, si vuestras voces Á mí me han muerto tambien.
_Peyr._
Cantan como ruin señores Estos dos; porque son ruines Su ignorancia los abone.
_Rold._
Esta letra y la primera Son en el caso conformes.
_Guar._
Sí señor, y verdaderas.
_Peyr._
¿Y cómo?
_Rold._
Bueno me ponen.
_Peyr._
La primera por Belardo, Que habló al uso de córte Porque se ha criado en ella, Y con dulzura compone Divinidades, y hay tantas, Que en volúmenes no cogen; La segunda hizo Lisardo, Tan levantado y tan noble Espíritu, que la gente Por deidad le reconoce; Estos dos, pues, compusieron Al tálamo más conforme Que han celebrado jamas Mármol blanco y rubio bronce, Estas letras, porque fueron Testigos de sus amores, Halló Angélica la bella, Como Vénus halló á Adónis, Á Medoro mal herido.
_Rold._
¡Medoro! ¿qué dices, hombre?
_Guar._
Medoro, sí, muy bien dice.
_Rold._
¿Qué dices?
_1.º_
Su propio nombre Es Medoro.
_Peyr._
Y es, por Dios, Muy principal, aunque es pobre.
_Mart._
Como es pobre, ella quiere Que en el Catay le coronen.
_Peyr._
Pardiez, puede el Medorillo Ser señor de los dos orbes.
_1.º_
Ellos se juntarán bien.
_Guar._
En mi cabaña diez noches Han estado, que los dias Estos álamos sin órden Los hurtaban.
_Peyr._
Y áun si habláran...
_Rold._
¿Qu’estos así me provoquen? ¡Diez noches!...
_Guar._
Y en las seis, ella Tanta diligencia pone En curarle con las hierbas Cuyos secretos conoce, Que se levantó el Medoro Sano y fuerte como un robre.
_Peyr._
Tal priesa tenía ella Por lograllo.
_Guar._
Desposóse Con él á la usanza suya.
_2.º_
Hola, las uñas se come.
_1.º_
Si es poeta.
_Rold._
¿Y luégo qué hubo?
_Peyr._
Á los discretos lectores Eso en silencio se deja.
_Guar._
Traspontines y colchones De plumas desestimando, Y á los bálsamos y olores, Hicieron el heno campo De batalla.
_Peyr._
Y á las doce Se levantaron.
_Guar._
Al fin Hoy se han despedido.
_Rold._
¿Y dónde Agora están?
_Guar._
En las naves.
_Rold._
¿Y no os regalaron?
_Guar._
Dióme Ella aqueste brazalete, Que dijo que era del Conde Don Roldan, y él...
_Rold._
¿Quién?
_Guar._
Medoro. Con él enojado entónces, Le dijo que me le diera.
_Rold._
Basta ya, villanos torpes, Que desatan vuestras lenguas El infierno sus rigores; Ídos luégo, ¿mas no os vais? Si aquí no quereis que corte Las voces por la garganta.
_Peyr._
Por esa parte se come.
_Vill._
Guarda la gola.
_Peyr._
Oste, puto.
_Rold._
¡Oh cabaña vil, oh bosque, De mis agravios testigos! ¡Oh viles encubridores De mis celos, oh villanos!
_Peyr._
San Gil.
_Mart._
San Braulio.
_Guar._
San Cosme.
_Rold._
Pero no puedo creer Que tal beldad se malogre Con moro tan vil, mas siempre Son tales las elecciones De las mujeres ó mostma, Como la luna biforme.
_Peyr._
Yo me escurro.
_Rold._
Infame, espera.
_Mart._
Tras el álamo te esconde.
_Peyr._
Él me ampare.
_Rold._
Mas ¿qué es esto? En las cortezas los nombres De Angélica y de Medoro Están dando mudas voces: _Aquí Medoro gozó_...
_Guar._
Ramas quiebra y troncos rompe.
_Rold._
_Á su Angélica, los reyes Los envidien, y los hombres Le den parabien._ Ya Los celos me descomponen; No ha de quedar en el valle Álamo que no destronque, Ni hombre que no mate.
_2.º_
Huyamos.
_Peyr._
Yo aquí, por más que se enoje, Estoy seguro, que el tronco En su pecho me socorre.
_(Escóndese en el hueco de un árbol, donde está un dominguillo como Peyron.)_
_Todos._
Guarda el loco.
_Rold._
No ha de haber Rayo que ceniza os torne, Tan fiero como mi espada; Caed, tálamos inormes
_(Da cuchilladas á los robles.)_
De tórtolas y palomas; Pero cuando aquí os despoje Del verdor que os enloquece, Abril volverá que os borde. Arrancaros con los brazos Quiero, ¡oh vil! ¿aquí te pones Para apurar mi paciencia? Estrellaréte en los montes.
_(Arranca el árbol y topa el dominguillo; pensando era Peyron, le echa en el tablado.)_
_Peyr._
¡Ay! que me ha descalabrado; De véras fué, levantóme Como testimonio, ¡ay! ¡ay! ¿No hay quien la sangre me tome?
_Rold._
¡Oh villano, áun estás vivo! Aguarda, que de otro bote Te he de echar á las estrellas.
_Peyr._
¡Ay! ¡ay!
_Toquen, y sale_ MEDORO _y_ ANGÉLICA.
_Med._
Los aires rompen Los clarines, y las naves Los blandos limos descosen; Mas ¡ay triste!
_Rold._
La venganza Dios en las manos me pone: Vil mujer, beldad tirana, Que elegiste el más vil hombre Del mundo, aquí entre mis brazos...
_Med._
Del anillo te socorre.
_Rold._
Habeis de morir.
_Ang._
No temas, dame la mano.
_(Vuelan de las manos.)_
_Rold._
Veloces Pensamientos sean deshechos Entre las manos, ¡oh enormes Encantos! mas no ha de haber Quien la venganza me estorbe.
_(Vase.)_
_Peyr._
¡Ay! ¡ay! ¡ay! que mis gregüescos Toda la sangre recogen, ¡Ay! ¡ay! y pues huelo mal, Sin duda que se corrompe.
[Ilustración]
ACTO TERCERO.
CÁRLOS, DOÑALDA, FLOR DE LIS, ASTOLFO, REINALDOS.
_Cárl._
Infelice suceso.
_Rein._
Tanto pudo Un loco amor en él.
_Flor._
¿Trairá esa mora Espejos del Oriente?
_Cárl._
No lo dudo, Que consulta las hierbas de la aurora.
_Rein._
Sin humana razon solo y desnudo Las grutas vive y los desiertos mora, Que así en la soledad hallar procura, Filósofo de amor, mental locura. Vió esta mora beldad, dando alma hermosa Á un rubio palafren que parecia Espuma, con espíritu ó vistosa Garza, que opuesta al sol puntas hacia; Sus clines eran nieve, que en copiosa Y blanca inundacion se derretia, Y la cola, torrente de cristales, Que se quebraba en hondas desiguales. Á la ley de la rienda el cuello embebe, En quien la testa se termina apénas, Donde por ojos dos jacintos mueve, Anegados en limpias azucenas. En este monstruo, en fin, mosqueta ó nieve, Que, gentil, vientos calza y burla arenas, Venía este prodigio de amor luégo, Que quiso con la nieve unir el fuego. Acompañaba á la cruel el moro Que eligió por esposo, en una alfana, Que bañada en marfil, ébano y oro, Crepúsculo dió al sol y á la mañana. El Dios me pareció metido en toro, Bello ladron de Europa soberana, Que anegado en su espuma el mar rompia, Tales corbetas por la hierba hacia. Y como alarbe tigre, que en su cueva Los hijuelos no halló, ó como leona Cuando el cachorro el cazador le lleva, Que á las fieras que encuentra no perdona, Dando de su pesar bastante prueba, Tras ellos va sin perdonar persona, Hora sea cristiano, ó moro sea, Hija solo de amor, accion tan fea. Quedárase en el mar á no ofrecerle, Piadoso un pescador, vida en su astilla, Breve concha, que pudo socorrerle, Sacándole en sus brazos á la orilla; Así muerto en la arena llegué á verle, Donde fiero me embiste y me acuchilla, Y así teniendo al mar y al mundo en poco, Por los montes se entró desnudo y loco.
_Cárl._
Grave desdicha.
_Doñ._
Afecto miserable De mi poca ventura.
_Cárl._
Yo, sobrina, Al Conde os ofrecí cuerdo y afable, Mas es mayor la voluntad divina.
_Doñ._
Permitid que se busque y que se entable, Si quiere obedecer la medicina Su salud, que aunque amor causó este exceso, El mismo es poderoso á darle el seso.
_Cárl._
Si es el Conde, Doñalda, vuestro esposo, Bien le podeis buscar.
_Rein._
Y acompañaros, Me toca á mí, en peligro tan forzoso, Que fuera descortés aquí en dejaros.
_Ast._
Yo, César soberano y poderoso, No pienso perdonar los vientos claros, Las turbias aguas, los soberbios montes, Desmintiendo la sierra en horizontes.
_Cárl._
Malograr la victoria de Agramante Este suceso solamente pudo.
_Rein._
Yo le traeré á París, aunque arrogante Se quiera defender, loco y desnudo.
_Doñ._
Tu amparo y tu favor será bastante Para triunfar del Conde, no lo dudo, Que es Reinaldos, en caso de importancia, La gloria de París y el sol de Francia.
_(Váyanse.)_
GUARINO, MARTINELA Y VILLANOS.
_1.º_
Soberbio moro.
_Mart._
Arrogante.
_1.º_
Temiéndole estoy aquí.
_Guar._
¿Este es Rodamonte?
_2.º_
Sí.
_Mart._
Bien lo publica el semblante.
_Guar._
Francia está de locos llena; Si el mundo es jaula de locos, En él los cuerdos son pocos, Y á éstos tambien los condena.
_3.º_
¿Qué os mueve á defender Este paso?
_Guar._
La cautela De la muerte de Isabela.
_Mart._
Ella fué honrada mujer.
_Guar._
Despues que le dió á Cerbris, Jóven, valiente y gallardo, El bárbaro Mandricardo Tan triste y mísero fin, Su esposa tiranizó Este bárbaro y queria Burlar su honor, mas un dia Que la violencia intentó, Ella le engañó pidiendo Ciertas hierbas que le dieron Vida inmortal, pues le hicieron Triunfar del rigor, muriendo.
_Mart._
¿Matóse con ellas?
_Guar._
Sí.
_Mart._
Ella fué mujer honrada.
_1.º_
Venganza fué muy pesada.
_Mart._
Triunfó del tirano así.
_Guar._
Sepultóla enternecido Donde esta puente fundó, Cuyo tránsito juró Tener siempre defendido, Y así arrogante pelea Con cuantos pasan por él.
_Mart._
Él es soberbio y cruel.
_1.º_
Hasta que el Conde lo vea Tiene de vida.
_Mart._
Es verdad, Esa verdad os confieso.
_Guar._
Á estar el Conde con seso, Su loca temeridad Ha de postrar tu arrogancia.
_Mart._
¡Que el seso venga á perder Por una mala mujer El mejor hombre de Francia!
_Guar._
Lástima grande.
PEYRON.
_Peyr._
Durmiendo Le he de hallar.
_Guar._
¡Peyron!
_Peyr._
¡Guarino!
_Guar._
¿Qué es eso?
_Peyr._
Ser imagino Rico.
_Mart._
¿Rico?
_Peyr._
Sí, prendiendo Al Conde.
_Mart._
¿Tú al Conde?
_Peyr._
Sí.
_1.º_
¿Y para esto te has armado?
_Guar._
En París han pregonado, Está el Conde por aquí.
_1.º_
Pues, ¿cómo le has de prender Si le temes?
_Peyr._
¿Yo temello? Voto á san, que he de prendello, Pero durmiendo ha de ser, Que han pregonado en París Que mil doblas le darán Al que prenda á don Roldan, Y si vosotros venis Conmigo, lo prenderémos.
_2.º_
¿Cómo?
_Peyr._
Hallándole dormido, Que sin estruendo y rüido Echarle un lazo podemos.
_Mart._
No me parece acertado.
_Peyr._
¿No me enlazasteis ansí Vos, mala mujer, á mí?
_Mart._
No eres tú tan esforzado Como el Conde.
_Peyr._
Y más, par Dios.
_Mart._
¿Más?
_Peyr._
Más temerario anduve.
_Mart._
¿Tú?
_Peyr._
Yo, pues ánimo tuve Para casarme con vos.
_Mart._
¿Valentía es ser mi esposo?
_Peyr._
Y muy grande...
_Mart._
¿Hay tal traicion?
_Peyr._
Heroicidad.
_2.º_
Con todo, Peyron, No sois vos tan valeroso Como el Conde.
_Peyr._
Es verdad, Mas... ¿en qué iba?
_Guar._
En tener miedo.
_Peyr._
¿Y ser valiente no puedo Con él?
_3.º_
Con dificultad.
_Peyr._
Pues ¿cómo conozco yo Muchos que espantan las gentes Y tienen miedo?
_2.º_
Valientes Son de mentira, que halló En su devergüenza el miedo Disculpas.
_Peyr._
Que son diré Esos valientes por fe, Y en su número estar puedo; Mas ¿cómo ganar podemos Las doblas?
_Guar._
Eso ha de ser Vistiéndote de mujer.
_Peyr._
¿Yo mujer?
_Guar._
No hagas extremos.
_Peyr._
¿Mujer?
_Guar._
Prenderse podria Así, aunque fiero y terrible, Pues vencer es imposible, Como hombre, su valentía.
_Peyr._
¿Como mujer yo? oste puto.
_2.º_
Su prision así esta clara.
_Peyr._
¡Mujer yo, y que me estrupára, Riguroso y presoluto! Guarda la gamba, eso no; No quiero doblas.
_Guar._
Aguarda, Que desta industria gallarda Nos valemos.
_Peyr._
¿Mujer yo?
_Guar._
El Conde sin alma y seso Sigue á Angélica la bella, Y tú, fingiendo ser ella...
_Peyr._
No me hableis, Guarino, en eso, Que aunque vuestro yerno soy, Perderé á la sogrería El respeto y cortesía.
_Guar._
Con la industria que te doy, Sin peligro prenderás Á Roldan, y ganarémos Las doblas.
_Peyr._
¿Cómo podemos?
_Guar._
Escúchame y lo sabrás: Tú has de vestirte de mora.
_Peyr._
¿Yo de mora?
_Mart._
Industria es rara.
_Peyr._
¿De mora y con esta cara?
_Guar._
El Conde á Angélica adora, Y fingiendo su beldad, Vestido así...
_Peyr._
Estais sin seso.
_1.º_
¿Qué puedes perder en eso?
_Peyr._
Mi honor y virginidad; Que es temerario un antojo De un loco.
_Guar._
Estando contigo ¿Qué temes?
_Peyr._
Guarino, amigo, Temo morir de mal de ojo.
_Guar._
Como Angélica vestido, Todos, Peyron, le diremos Que á Angélica le traemos Del Catay, donde se ha ido, Y cuando á darte los brazos Llegue el loco, por detras Echarle un lazo verás Que le dé más fuertes lazos, Y prendiéndole ganamos Las mil doblas.
_Peyr._
No quisiera Que algun disparate hiciera Conmigo.
_2.º_
¿Cómo, si estamos Contigo?
_Peyr._
Suele jugar Á la pelota con todos, Y saca de tales modos, Que de un boleo parar Sobre un monte me habeis visto.
_Guar._
¿Atado, qué hay que temer?
_Peyr._
Si ello es fuerza que he ser Angélica, yo me visto; Mas ¿qué dirá si me ve Tan vellosa y tan barbada?
_3.º_
No hay que reparar en nada, Que está loco.
_Peyr._
Ya lo sé, Mas podria...
_Mart._
El loco viene.
_Peyr._
Ya tiemblo.
_Guar._
Véte á vestir.
_Peyr._
Hoy Peyron ha de morir De Angélica.
_(Vase.)_
ROLDAN.
_Rold._
Hola, ¿quién tiene Mis alas? hola.
_Mart._
Recelo Que aquí nos ha de estrujar.
_Rold._
Mi aderezo de volar Me dad, veré si en el cielo Está la hermosura infiel Que desta suerte me trata, Mas si es hermosura ingrata, No puede caber en él, No es bien que el cielo la albergue: Pero en vano me desvelo Si halla gloria y halla cielo En un pastoral albergue. ¿Quién está aquí?
_Guar._
Almas del rico Cielo que á Angélica encierra.
_Rold._
¿Cómo puede estar la guerra Do la paz viste el pellico?
_1.º_
Con Medoro está.
_Rold._
¡Oh, villanos! ¿Con Medoro?
_Guar._
Yo soy muerto.
_Rold._
¿Con Angélica, Medoro? ¿Un moro vil en el cielo? ¿Angélica en gloria, y yo Por su ocasion padeciendo?
_2.º_
Ántes está condenada Por tan bárbaro desprecio Al infierno, qu’el amor Esta maravilla ha hecho, En su ingratitud, por dar Tan soberano escarmiento.
_Rold._
¿Qué decis?
_Guar._
Lo que es verdad. Aquí á Angélica tenemos Llorando sus sinrazones Y culpando sus deseos.
_Rold._
Y vosotros, ¿quién sois?
_1.º_
Somos... Almas en pena que en estos Cóncavos tristes estamos Penando.
_Rold._
¿Luego el infierno Es este valle?
_Guar._
¿No ves Aquellos álamos negros? Pues del humo están así.
_Rold._
¿Luego yo en alma y en cuerpo Estoy en él?
_2.º_
Sí.
_Rold._
¿Por qué?
_2.º_
¿Por qué? por amante necio.
_Rold._
¿Luego es ser constante y firme Necedad?
_Mart._
En estos tiempos, Tan grande, que así se paga Con pena y tormento eterno.
_Rold._
¿Quién hizo ley tan infame?
_3.º_
El uso.
_Rold._
¿Luego uso nuevo Hay en amor, concordancia Del mundo, cuyo alimento Son espíritus que informan Por los ojos en los pechos Otra vida y otro sér?
_Guar._
Templado estais á lo viejo: Que lo que fué puro amor Es ya engaño y fingimiento.
_Rold._
Mentis, almas maliciosas; Mas sin duda estais, por serlo, En este lugar; ¿fingidas Pueden, en ángeles bellos, Ser las lágrimas que salen Formando en el rostro espejos Donde las almas se miran Con recíprocos alientos?
_2.º_
¿Ves los átomos divinos De cristal, que lisonjeros Diluvios rizan al alma Garzotas de cristal tierno? ¿Ves la Angélica hermosura Y la púrpura atreviendo, Descompuestas manos que hacen Rayos de marfil los dedos? Pues todo es mentido y falso, Que amor vive de embelecos.
_Guar._
Hasta que venga Peyron Importa así entretenerlo.
_2.º_
Si las mil doblas ganamos, Guarino, ¿á cómo cabemos?
_Guar._
Despues harémos la cuenta.
_2.º_
Rico con mi parte quedo.
_Rold._
Pues en el infierno estoy, Ver aquella ingrata quiero. ¿Cuál es su cuarto?
_Mart._
El que está Cerca del de Júdas.
PEYRON, _de mora_.
_Peyr._
¿Vengo Bueno?
_Mart._
Sí.
_Peyr._
Ved con cuidado Si á Angélica me parezco.
_Guar._
Pareces la misma mora.
_Peyr._
¿Tengo buen rostro? ¿qu’es esto?
_2.º_
El loco; aquí te retira, Y sal cuando te llamemos.
_Peyr._
Talle tiene de estruparme, Mi arrabal os encomiendo.
_(Vase.)_
_Rold._
¡Oh moro vil! ¿á mis ojos?
_Guar._
¿Qué ves?
_Rold._
Á Medoro veo, Con mi Angélica abrazado En nudo y vínculo estrecho En un pastoral albergue, Campo de envidias y celos.
_Guar._
Repórtate, que en tus manos Á Angélica te pondrémos.
_Rold._
¡Oh almas santas!
_2.º_
Congregados Dirás, pues lo parecemos Cuando en el infierno estamos; Pero ya llegado habemos Al cuarto donde te aguarda Angélica.
_Rold._
Entremos dentro.
_1.º_
No, mejor será llamarla, Que hace gran bochorno y fuego Allá.
_Rold._
Angélica, señora.
_Peyr._
¿Quién me llama?
_Rold._
El que siguiendo Va tu ingratitud, el conde Orlando.
_Peyr._
Ya me arrepiento Del rigor que os he mostrado, Y el amor os agradezco.
_Rold._
¿Hay tal suerte, hay tal ventura? ¿Dónde estais?
_Peyr._
Aquí.
_Rold._
No os veo.
_Peyr._
Aquí estoy.
_Rold._
¿Dónde?
_Peyr._
Aquí.
_Rold._
¿Dónde?
_Peyr._
Aquí, aquí.
_Rold._
Salid.
_Peyr._
No puedo Sin licencia.
_Rold._
¿Qué es licencia, Sabiendo que yo la tengo En cualquier parte? La mano, Que en el alma reverencio, Me dad.
_Peyr._
Veisla aquí.
_Rold._
¡Oh cristal Limpio transparente y terso! ¡Oh jazmin, que en cinco puntas Estrella del firmamento Te finges! ¡oh nieve en copos! ¡Oh algodon en los maternos Brazos de su planta hermosa, Cuyos bellísimos crespos, Desperdiciando bedijos, Garzas son peinando vientos, Y cisnes remando espumas, Dejen mis labios impresos En vuestro marfil corales, Y en los corales extremos! ¿Como está tan percudida?
_Peyr._
Há dos años que la llevo Sin guantes y jabatillos, Y esta cuaresma la hicieron Mano de matar candelas, Y el carnal mano de puerco, Y hoy es mano de almirez: Soltad.
_Rold._
Dejaré primero La vida.
_Peyr._
Soltad la mano, No seais tan deshonesto Y libidinoso.
_Guar._
Agora Le abraza porque le echemos El lazo.
_Peyr._
Soltad mi mano.
_Rold._
Ántes con ella pretendo, Á pesar de sus ministros, Redimiros del infierno.
_Peyr._
¡Ay! que me ha arrancado el brazo; Vil caballero, ¿que has hecho?
_Rold._
De abrazar á tu Medoro Estaba manido y tierno, No tengo la culpa yo.
_Peyr._
¡Ay Dios, que me fino! ¡Ay Dios, que muero! ¿Cómo no tocan y tañen á fuego?
_Rold._
Angélica de mi vida; Pero, villanos, ¿qué es esto? ¿Una Angélica con barbas Me dais? vuestro atrevimiento Pagaréis.
_Peyr._
¡Ay de mi brazo!
_Rold._
Con él aquí pienso haceros Mil pedazos.
_Peyr._
Desbrazado de mí.
_Mart._
Escaparme pretendo.
_Guar._
Y yo.
_(Vanse.)_
_Rold._
Villanos, cobardes, Escondidos en el centro No estais seguros de mí; Todos morid, pues yo muero En un pastoral albergue, Que ha de ser troyano incendio.
_(Vase.)_
_Peyr._