Comedias: El remedio en la desdicha; El mejor alcalde, el rey

Chapter 2

Chapter 23,903 wordsPublic domain

Nada más sabemos de Camila Lucinda; "aparece con silueta poco precisa en las obras de Lope", se dice en la biografía de los señores Rennert y Castro. Sin embargo, muchos de sus más excelsos pasajes líricos están inspirados en la hermosura de Lucinda, en sus ojos azules (bellas armas de amor, estrellas puras) y en la voz clara y regalado tono con que habla. (¡Triste del que escucha!) A diferencia de Dorotea y Amarilis, debía ser mujer de escasa cultura (consta que ni escribir sabía) y sin aficiones intelectuales. Lope no alaba en ella más que perfecciones naturales y espontáneas.

En 1602 publica Lope en Madrid _La Hermosura de Angélica_, poema en que aspira a rivalizar con el Ariosto y que, por lo menos en parte, tenía escrito desde tiempos de la expedición a Inglaterra. Sigue en el libro una colección de doscientos sonetos, _Rimas_, en que están muchos de los de Lucinda, y al final reimprime _La Dragontea_. En 1604 estampa en Sevilla una nueva edición de las _Rimas_ y la novela _El Peregrino en su patria_, a cuyo fin inserta una lista de las comedias que tenía escritas hasta entonces: doscientos treinta títulos.

En el verano y otoño de 1604 reside con su mujer en Toledo, según una importante carta autógrafa que publicó en parte von Schack y más completa la Barrera, y los manuscritos de dos comedias, fechados en aquella ciudad. Por éste tiempo ya empieza Lope a quejarse de los editores que imprimen mutiladas y variadas sus comedias y le atribuyen obras ajenas. A principios de este año habrá salido la _Primera parte_ de comedias de Lope de Vega recopiladas por Bernardo Grassa. La primera edición es de Valencia.

Como "poeta toledano" es encargado Lope, en mayo de 1605, por el Ayuntamiento de la Imperial Ciudad, de dirigir la justa poética celebrada con ocasión del nacimiento del Príncipe de Asturias, después Felipe IV. En aquel mismo verano comenzó la íntima amistad de Lope con don Luis Fernández de Córdoba Cardona y Aragón, sexto duque de Sessa, relación que había de durar lo que la vida del poeta, por la cual ganó inmortalidad aquel prócer.

Por este tiempo tenía Lope establecidas en Toledo sus dos familias. En 8 de mayo de 1605, como de padres desconocidos, fué bautizada allí Marcela, la hija de Lucinda. En 28 de marzo del año siguiente, su hijo legítimo Carlos Félix. A 7 de febrero de 1607, ya en Madrid (Lope alquiló en octubre de este año una casa en la calle del Fúcar, quizás para Micaela), bautizóse Lope Félix, último fruto del amor de la serrana, y Lope lo declaró hijo suyo en la partida bautismal.

En 1608 apareció la _Jerusalem conquistada_, epopeya trágica en que Lope aspira a igualar al Tasso, como antes al Ariosto con la _Angélica_. Va dedicada al rey Felipe III. Aún hay aquí alusiones a Lucinda, pero ya frías y sin pasión, como de una cosa que se extingue y perece. Al año siguiente se publicó la _Segunda parte_ de las comedias (en Madrid, por Alonso Martín), y en nueva edición de las _Rimas_ de este año incluyó Lope el _Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo_, defensa de las irregularidades de sus obras teatrales, escrita amena y humorísticamente, obra importante para el estudio de las teorías dramáticas de su autor.

En setiembre de 1610 adquirió Lope la casa de la calle de Francos (hoy Cervantes), número 15, que había de habitar hasta su muerte, y establecióse en ella con su familia legal. Nueve mil reales fué el precio de la casa, que no carecía de comodidades ni de un bello jardín, reposo y contento del poeta. Así se lo describe a Francisco Rioja en una epístola:

"Que mi jardín, más breve que cometa, tiene sólo dos árboles, diez flores, dos parras, un naranjo, una mosqueta."

Desarrolláronse en Lope, para que nada en él faltara, instintos de existencia burguesa al sentirse propietario, y en su nueva casa vivió en paz y calma con su mujer y su muy amado hijo Carlos, durante un período no muy largo, que había de ser cerrado por la muerte. En una bella _Epístola al doctor Matías de Porras_, publicada después en _La Circe_, pintó bellamente Lope la felicidad de su vida doméstica. De tales sentimientos está impregnado el libro _Los Pastores de Belén_, especie de _Arcadia_ a lo divino, que publicó a principios de 1612, tiernamente dirigido a su hijo Carlos. Acentuándose sus místicos sentimientos, imprimió el mismo año, en Valladolid, los _Cuatro solilóquios... llanto y lágrimas que hizo arrodillado delante de un Crucifijo, pidiendo a Dios perdón de sus pecados, después de haber recibido el hábito de la Tercera Orden de Penitencia del seráfico Francisco_; es un patético librillo de arrepentimiento que debe ser anotado como precedente de la inesperada transformación que veremos operarse en la vida de Lope antes de mucho tiempo. Desde 1610 pertenecía a la Cofradía del Caballero de Gracia y a la del Oratorio de la calle del Olivar.

En 1612 salió a luz la que se contó como _Tercera parte_ de las comedias de Lope (Sebastián Cormella, Barcelona), aunque sólo tres son de este ingenio, de las doce que contiene el volumen.

La felicidad doméstica, tan tardíamente apreciada por el poeta, no debía durar: en el verano u otoño de 1612 murió el niño Carlos Félix, inspirando este doloroso suceso al atribulado padre una bellísima poesía, que se encuentra entre las _Rimas sacras_, y un año después, en agosto de 1613, falleció doña Juana, enferma desde mucho tiempo antes, a poco de dar a luz a Feliciana, única hija legítima que había de sobrevivir a su padre.

Pero cinco semanas después de esta muerte ya tenemos a Lope figurando en la comitiva de un viaje de Felipe III y la corte a Segovia, Burgos y Lerma y tratando de festejos y galanteos.

Sin embargo, a principios de 1614 determinóse Lope a recibir órdenes sagradas. En los versos a la poetisa peruana Amarilis dice así:

"Dejé las galas que seglar vestía; ordenéme, Amarilis; que importaba el ordenarme a la desorden mía."

Pronto sabremos lo que había de durar aquel orden en Lope. Trasládase a Toledo, en marzo de aquel año, y, por su correspondencia con el Duque, podemos seguir los preliminares, no sobrado místicos, de su dedicación eclesiástica. Residió en casa de la cómica Jerónima de Burgos, madrina de Lope Félix, para la cual había escrito _La Dama boba_. Ya antes había vivido con ella en Segovia, en el viaje a que acabamos de referirnos. Siguió frecuentando el mundo de la comedia y participaba en los galanteos que rodeaban a Jerónima. No obstante, ordenóse de Epístola en marzo, de Evangelio en abril y regresó a Madrid en junio, ya sacerdote. Dada la emoción e intensidad de sus obras religiosas, no tememos el menor motivo para dudar de la sinceridad del movimiento que llevó a Lope al sacerdocio, aunque su inquieto espíritu no le haya permitido perseverar por mucho tiempo en aquella estrecha vía, como no perseveró en cosa alguna que no fuera abandonarse a la torrencial espontaneidad de su temperamento.

En este año de 1614 publicó Gaspar de Porres, amigo íntimo del poeta, la _Cuarta parte_ de sus comedias, dedicada al duque de Sessa.

Por cartas de este mismo verano vemos que Lope venía sirviendo de secretario al de Sessa en sus múltiples y adulterinos amores. El confesor del nuevo sacerdote le prohibía ocuparse en tan poco edificante menester, y en las cartas se refleja la angustia de Lope al tener que dejar de servir a su protector, aunque no fuera más que en tales asuntos, por la escrupulosidad de conducta moral que le imponía su nuevo estado.

Aquel otoño--1614--publicó sus _Rimas sacras_, dedicadas a su confesor. Hubo entonces un certamen literario para celebrar la beatificación de Santa Teresa, y Lope figuró en el jurado calificador, recitando el panegírico con que se inauguró el concurso.

En octubre de 1615 trasladóse la corte a Burgos, donde se celebraron, por poder, los matrimonios de la infanta doña Ana de Austria, hija de Felipe III, con Luis XIII de Francia, y el de Isabel de Borbón, hermana del Rey de Francia, con el Príncipe de Asturias. El Duque de Lerma fué enviado por el Rey para que acompañara a doña Ana hasta el Bidasoa y trajese desde allí a doña Isabel. El Duque de Sessa fué con el de Lerma y llevó consigo a Lope de Vega.

De este año es la que se cuenta por _Parte quinta_ de las comedias de Lope (_Flor de comedias de España de diferentes autores_, recopiladas por Francisco de Avila, 1615, Alcalá), si bien sólo una hay en el libro que sea de nuestro autor. También entonces apareció la _Parte sexta_, en Madrid, por la viuda de Alonso Martín.

Pero en la vida del poeta sacerdote iban a presentarse ahora nuevos sucesos escandalosos, que habrán hecho murmurar largamente a los maldicientes de la Corte y que dieron pábulo a los ataques de los enemigos de Lope, de los cuales es de recordar una emponzoñada décima de Góngora, publicada por la Barrera. Anúnciase este nuevo período por un inesperado viaje de Lope a Valencia a fines de junio de 1616, a pretexto de asuntos de su hijo el fraile descalzo. (Esta es la única noticia que se tiene de él. Acaso sería fruto de algunos pasajeros amoríos del poeta mientras residió en Valencia con su primera esposa.) Mas parece probado que el objeto del viaje fué esperar a la compañía de Sánchez, que regresaba de Nápoles con el Conde de Lemos. En esta compañía figuraba la cómica a quien Lope llama "la loca" en sus cartas, Lucía de Salcedo por su verdadero nombre. Durante su estancia en Valencia estuvo Lope enfermo de mucha gravedad. Mas este oscuro y breve episodio ("veinte días hablé con la loca") no es más que tanteo y anuncio de la gran pasión que va a llenar la vejez del poeta. Agotado el fuego de la exaltación mística que lo había llevado al sacerdocio, vuelve a imponerse su temperamento erótico. Versos y mujeres, ahora como antes, llenan la vida del poeta.

A fines de 1616 estaba Lope en las relaciones más íntimas con doña Marta de Nevares Santoyo, mujer de Roque Hernández de Ayala, hombre de negocios. La égloga _Amarilis_ (Madrid, 1633) es la obra en que nos ha dejado Lope la visión literaria de aquella pasión de la edad madura. Amarilis, bautizada también literariamente por Lope con el nombre de Marcia Leonarda, era natural de Madrid y debía tener unos veintiséis años cuando Lope la conoció en un jardín con ocasión de una fiesta literaria. Es de advertir que doña Marta, semejante en esto a Elena Osorio, debe haber sido persona de cierta distinción y con gustos literarios y artísticos. Tenía una hermana poetisa. En agosto de 1617 nace Antonia Clara, bautizada como hija de Roque Hernández, prenda de estos amores de los ya avanzados años del poeta, consuelo y tormento de su edad postrera. Después doña Marta, guiada por Lope, intenta divorciarse de su marido, y aunque no lo logra, el matrimonio debió vivir últimamente en casa separada, hasta que la muerte, llevándose en 1618 ó 1619 al Roque Hernández, tan odiado por Lope, estableció la separación definitiva. Poco después del fallecimiento del marido, escribe Lope la dedicatoria a Marcia Leonarda de _La Viuda valenciana_ (Parte XIV, 1620), página en que llega a lo más extremado el cinismo del poeta al mostrar al público las intimidades de su pecaminosa existencia.

Del año 1617 son las _Partes séptima y octava_, impresas en Madrid a costa de Miguel de Siles por la viuda de Alonso Martín. Ambas van dedicadas al Duque de Sessa. En este propio año apareció también la _Parte novena_, primera que figura como publicada por el mismo Lope y en cuyo prólogo rechaza por ilegítimas todas las _Partes_ anteriores. No tenía completa razón para ello: muchas de estas _Partes_ habían sido editadas por personas de su intimidad y es de suponer que con anuencia del autor. Sólo las llamadas _Partes tercera y quinta_ deben haber salido al público con perfecta ignorancia de Lope; el cual, por lo demás, tenía sobrado motivo para quejarse de la negligencia con que daban a la imprenta los editores los libros de comedias, confundiendo muchas veces el nombre del autor y siguiendo manuscritos viciadísimos. Es de observar que Lope, que tan grande interés demostró siempre por la impresión de sus libros, descuidó hasta este año el ocuparse de las ediciones de sus comedias. Verdad que, en muchos casos, no era posible que hubieran sido publicadas por él en forma más pura que por sus anteriores editores--a menos de haberlas en gran parte rehecho--, pues no siempre poseería sus propios manuscritos, que, vendidos a los directores de las compañías, habrían ido a parar Dios sabe dónde, sino que tendría que valerse de copias y de copias de copias en las que el texto estaría mutilado y viciado hasta por las propias necesidades de la representación escénica.

De 1618 es el _Triunfo de la fee en los reynos del Japón_, opúsculo histórico, hecho de encargo, en que se relata el suplicio de los primeros mártires en las tierras del Extremo Oriente. El propio año salieron dos nuevas _Partes_ de comedias: la _X_ y la _XI_. (Ambas en Madrid. A costa de Miguel de Siles la primera y de Alonso Pérez la otra.) En la sexta edición del _Peregrino_, publicada este año, reproduce Lope la lista de comedias de la edición de 1604 y añade a ella ciento catorce títulos nuevos, deduciendo diez y seis repetidos.

La _Docena parte_ de comedias es publicada en 1619. (En Madrid, por la viuda de Alonso Martín, a costa de Alonso Pérez.) Sigue adelante Lope trabajando en la edición de sus obras teatrales, y en 1620 publica la _Trecena parte_ (Madrid, viuda de Alonso Martín. A costa de Alonso Pérez) y la _Catorce_ (Madrid, por Juan de la Cuesta. A costa de Miguel de Siles).

El 19 de mayo de 1620, para celebrar la beatificación de San Isidro, hubo una famosa justa poética en la iglesia parroquial de San Andrés, de la cual fué director Lope de Vega. Poetas de los principales de España se disputaron los premios. Lope leyó el certamen ante un inmenso concurso, en que se amontonaban representantes de todas las clases sociales, alcanzando un gran éxito, que acrecentó, si era posible, su fama. Esta fué una de las grandes ocasiones en que Lope saboreó plena y directamente el gusto embriagador de la gloria. Al certamen concurrió Lope de Vega el mozo, el hijo de Lucinda, inquieto joven que daba grandes disgustos a su padre, y por primera vez aparece el seudónimo de "el maestro Burguillos" como firma de unos versos de burlas con que Lope salpimentó la gravedad del certamen. Acaso--han creído algunos--este Burguillos sería un loco popular y famoso por aquella época.

El mismo año, Marcela, el otro fruto de los amores con Micaela, tomó el velo en las Trinitarias descalzas, profesando en febrero de 1621.

La propia fecha de 1621 se muestra en la portada de _La Filomena_, poema dividido en dos partes, en cuya primera contesta Lope a los ataques que le había dirigido Torres Rámila en 1617 con su _Spongia_, y que hasta ahora no habían sido recogidos directamente por el poeta, sino sólo devueltos por medio de sus amigos. En la segunda parte refiere Lope su vida--lo que quería que se supiese de su vida--y traza uno de los principales documentos en que se apoya su biografía. En este mismo año aparecen las _Partes XV_, _XVI_ y _XVII_ de comedias (Madrid, viuda de Alonso Martín, Alonso Pérez las dos primeras y V. de Alonso Martín, Miguel de Siles, la última).

Madrid celebró la canonización de San Isidro en 1622. Para estas fiestas, a petición del Ayuntamiento, escribió Lope dos comedias que se representaron ante Felipe IV en la plaza de Palacio; y el propio Lope fué encargado de presidir el certamen poético, según se había hecho dos años antes cuando la beatificación, logrando al hacerlo un éxito no menor que el alcanzado entonces. Aquí apareció nuevamente el Maestro Burguillos, y hasta a su hija Antonia de Nevares, de edad de cinco años, hízola aparecer Lope como concurriendo a disputar los premios de la justa.

Las _Partes XVIII_ y _XIX_ (Madrid, por Juan González, a costa de Alonso Pérez) son de 1623. Por este tiempo ya doña Marta de Nevares debe haber contraído la enfermedad a la vista, de que le resultó una ceguera incurable. En época incierta, pero más tardía--según la égloga _Amarilis_--, perdió la razón, volviendo a recobrarla antes de su muerte.

En 1624 aparece _La Circe_, obra poética en que Lope narra el conocido episodio de la _Odisea_, seguido de otros varios poemas y tres novelas cortas dedicadas a la señora Marcia Leonarda. Entre los poemas hay algunas epístolas de gran interés biográfico.

La _Parte XX_ de las comedias, última publicada en vida del autor, que después, no se sabe por qué causa, abandonó el trabajo, salió en Madrid a principios de 1625 (por Juan González, a costa de Alonso Pérez). En junio de este año, Lope, "ferviente creyente, aunque gran pecador", según exacta frase del señor Menéndez y Pelayo, ingresó en la Congregación de San Pedro, de sacerdotes naturales de Madrid, aún hoy existente.

En otoño del mismo año publicó los _Triunfos divinos_, a imitación de los _Trionfi_ del Petrarca. Va dedicado el libro al Conde Duque de Olivares, en el deseo de congraciarse el favor de la Corte, cosa que nunca alcanzó Lope. En vano fué que ciñera las sienes de un rey poeta la corona de España. Lope de Vega, máximo poeta entonces viviente de la lengua española, no gozó nunca de la protección cortesana; su nombradía era principalmente popular: otros eran los ingenios que vivían y medraban en los salones de Palacio. En setiembre de 1627 apareció la _Corona trágica_, poema inspirado en la historia de María Estuardo. La obra va dedicada a la Santidad del Papa Urbano VIII, el cual correspondió concediendo al poeta el título de doctor en Teología en el Collegium Sapientiae y la cruz de la Orden de San Juan, con lo cual Lope pudo poner el "frey" delante de su nombre.

Al cabo de tantas y tan gloriosas obras escritas con ejemplar actividad en su ya dilatada existencia, el poeta se hallaba en la pobreza, según nos lo muestran las constantes peticiones al Duque de Sessa que encontramos en sus cartas. (Volumen del Marqués de Pidal que ha sido publicado en las adiciones a la _Nueva Biografía_ en la edición académica.) No era figura retórica lo dicho en la dedicatoria del _Verdadero amante_ de que sólo tenía "pobre casa, igual cama y mesa y un huertecillo cuyas flores me divierten cuidados y me dan conceptos". Cierto que había ganado mucho; pero su mano era aún más rápida para gastar que para escribir.

En la segunda mitad de 1629 terminó Lope su _Laurel de Apolo_, poema en que va juzgando y alabando las obras de buen número de poetas contemporáneos. Fué publicado en 1630. Tras _El Laurel_ viene en el mismo volumen _La Selva sin amor_, égloga que fué cantada ante el Rey y la Corte, puesta la escena con gran magnificencia y aparato.

Otra obra de Lope figuró también entonces en una función palatina: la comedia _La Noche de San Juan_, representada en la fiesta que en tal noche del año 1631 dió el Conde Duque en los jardines del Conde de Monterrey en el Prado, en honor de los Reyes. Por este tiempo, antes de 1632, escribió Lope la _Egloga a Claudio_ (mejor sería epístola), obra llena del más vivo interés por los datos autobiográficos que atesora. Aquí es donde Lope se alaba de haber escrito "mil y quinientas fábulas", "más de ciento en horas veinticuatro"; aquí donde se vanagloria de ser fundador del teatro y donde dice que repartidos los pliegos de su labor entre los días de su vida, sale a cinco pliegos su labor diaria. La _Egloga_ quedó inédita hasta después de la muerte del poeta.

En abril de este año, en la calle de Francos, probablemente en casa del poeta, falleció doña Marta de Nevares. Lope la lloró en la ya citada égloga _Amarilis_, que vió la luz al año siguiente.

Antes de ello, en 1632, publicó _La Dorotea_, "acción en prosa" dividida en cinco actos, en que Lope, como hemos dicho, conmemora muchos recuerdos de sus relaciones con Elena Osorio. Esta obra lozanísima, verdadera joya de la novela dialogada española, habrá sido escrita en parte en la juventud del autor, pero muy añadida y retocada en su vejez.

En diciembre de 1633 casóse Feliciana, la hija de Lope y de su esposa doña Juana Guardo, con Luis de Usategui, empleado público, probablemente pagado con no muy brillantes haberes.

Durante todos estos años, como Lope había interrumpido la publicación de las _Partes_ de sus comedias, vinieron apareciendo algunas colecciones "extravagantes" de las mismas.

El último libro que vió la luz en vida del poeta fué el de las _Rimas humanas y divinas_ publicado con el seudónimo de Tomé de Burguillos, aquel personaje cómico que había inventado Lope para figurar en las justas poéticas de la beatificación y canonización de San Isidro. Apareció en Madrid en 1634. En este libro está incluída la famosa epopeya burlesca _La Gatomaquia_.

Dos disgustos, al decir de Montalván, oscurecieron los últimos meses de la vida del genial poeta. Uno parece haber sido la muerte de su inquieto hijo Lope Félix, que se había hecho militar, sirvió en los tercios de la Marina y peleó bizarramente en varios encuentros. Pereció en un naufragio yendo en una expedición para pescar perlas en la isla Margarita. Su padre conmemoró su muerte en la égloga pescatoria _Felicio_, y no debía saber su fallecimiento al tiempo de publicar las _Rimas_ de Burguillos, ya que en la dedicatoria de _La Gatomaquia_ a su hijo nada habla de su fallecimiento.

El otro disgusto debe haber sido el rapto de su hija Antonia Clara, entonces de diez y siete años y que debía ser muy donosa, tanto, que había representado comedias caseras ante el Duque de Sessa y otros amigos de su padre (conocemos la loa escrita por Lope para una de estas fiestas). No se sabe quién fuera el raptor, aunque por la égloga _Filis_ y otras alusiones se sospecha podría ser algún galán de la Corte de la intimidad de Felipe IV.

Conmovedoramente refiere Montalván la melancolía de los últimos tiempos de la vida del poeta, tan bien dotado por la naturaleza para disfrutar y cantar las más embriagadoras alegrías terrenas. El propio autor refiere por extenso los detalles de su breve enfermedad postrera. Cayó enfermo el 25 de agosto de 1634, y falleció cristianamente en medio de su familia y amigos, entre los que no faltaba el Duque de Sessa, el día 27 del mismo mes. Cuatro días antes aún había compuesto un soneto y una silva titulada _El Siglo de oro_.

El mismo Montalván refiere los pormenores de su solemnísimo entierro y de los varios funerales celebrados en sufragio del alma del poeta. También llegaron a nosotros las oraciones fúnebres que en tal ocasión pronunciaron los más famosos predicadores del tiempo. El cortejo fué llevado por la calle de Cantarranas para que Marcela pudiera verlo desde su convento. Fué enterrado Lope en la iglesia de San Sebastián, donde reposaron pacíficamente sus restos hasta que a fines del siglo XVIII o principios del XIX, en una de las usuales _mondas_, fueron arrumbados no se sabe dónde.

Después de muerto Lope, fueron publicadas dos partes de comedias que el autor había dejado dispuestas para la imprenta: las _Partes XXI_ y _XXII_. En 1637 aparecieron reunidas en _La Vega del Parnaso_ buen número de las poesías que había dejado inéditas el poeta. La _Parte XXIII_ de comedias fué publicada en 1638; en 1641, la _XXIV_, y en 1647, la _XXV_, último volumen de la colección de obras dramáticas de Lope de Vega formada en tiempos del autor.

* * * * *