Comedias: El remedio en la desdicha; El mejor alcalde, el rey
Chapter 11
PELAYO. Señor, Fileno el gaitero; Toca de noche a las brujas Que andan por esos barbechos, Y una noche le llevaron, De donde trujo el asiento Como ruedas de salmón.
REY. Diga lo que sabe desto.
FILENO. Señor, yo vine a tañer, Y vi que mandó don Tello Que no entrara el señor cura. El matrimonio deshecho, Se llevó a su casa a Elvira, Donde su padre y sus deudos La han visto.
REY. ¿Y vos, labradora?
PELAYO. Esta es Antona de Cueto, Hija de Pero Miguel De Cueto, de quien fué agüelo Nuño de Cueto, y su tío Martín Cueto, morganero Del lugar, gente muy nobre; Tuvo dos tías que fueron Brujas, pero ha muchos años, Y tuvo un sobrino tuerto, El primero que sembró Nabos en Galicia.
REY. Bueno Está aquesto por ahora. Caballeros, descansemos, Para que a la tarde vamos A visitar a don Tello.
CONDE. Con menos información Pudieras tener por cierto Que no te ha engañado Sancho, Porque la inocencia déstos Es la prueba más bastante.
REY. Haced traer de secreto Un clérigo y un verdugo.
_Vase el_ REY _y los caballeros_.
NUÑO. Sancho.
SANCHO. Señor.
NUÑO. Yo no entiendo Este modo de juez: Sin cabeza de proceso Pide clérigo y verdugo.
SANCHO. Nuño, yo no sé su intento.
NUÑO. Con un escuadrón armado Aun no pudiera prenderlo, Cuanto más con dos personas.
SANCHO. Démosle a comer, que luego Se sabrá si puede o no.
NUÑO. ¿Comerán juntos?
SANCHO. Yo creo Que el juez comerá solo, Y después comerán ellos.
NUÑO. Escribano y alguacil Deben de ser.
SANCHO. Eso pienso.
_Vase._
NUÑO. Juana.
JUANA. Señor.
NUÑO. Adereza Ropa limpia, y al momento Matarás cuatro gallinas Y asarás un buen torrezno. Y pues estaba pelado, Pon aquel pavillo nuevo A que se ase también, Mientras que baja Fileno A la bodega por vino.
PELAYO. ¡Voto al sol, Nuño, que tengo De comer hoy con el juez!
_Vase._
PELAYO. Sólo es desdicha en los reyes Comer solos, y por eso Tienen siempre alrededor Los bufones y los perros.
_Vase._
_Sale_ ELVIRA, _huyendo de_ DON TELLO, _y_ FELICIANA, _deteniéndole. Sale por una parte y entra por otra._
ELVIRA. ¡Favor, cielo soberano, Pues en la tierra no espero Remedio!
_Vase._
D. TELL. ¡Matarla quiero!
FELIC. ¡Detén la furiosa mano!
D. TELL. ¡Mira que te he de perder El respeto, Feliciana!
FELIC. Merezca, por ser tu hermana, Lo que no por ser mujer.
D. TELL. ¡Pese a la loca villana! ¡Que por un villano amor No respete a su señor, De puro soberbia y vana! Pues no se canse en pensar Que se podrá resistir; Que la tengo de rendir O la tengo de matar.
_Vase y sale_ CELIO.
CELIO. No sé si es vano temor, Señora, el que me ha engañado; A Nuño he visto en cuidado De huéspedes de valor. Sancho ha venido a la villa, Todos andan con recato; Con algún fingido trato[174] Le han despachado en Castilla. No los he visto jamás Andar con tanto secreto.
FELIC. No fuiste, Celio, discreto, Si en esa sospecha estás, Que ocasión no te faltara Para entrar y ver lo que es.
CELIO. Temí que Nuño después De verme entrar se enojara, Que a todos nos quiere mal.
FELIC. Quiero avisar a mi hermano, Porque tiene este villano Bravo ingenio y natural. Tú, Celio, quédate aquí Para ver si alguno viene.
[_Vase_ FELICIANA.]
CELIO. Siempre la conciencia tiene Este temor contra sí; Demás que tanta crueldad Al cielo pide castigo.
_Salen el_ REY, _caballeros y_ SANCHO.
REY. Entrad y haced lo que digo.
CELIO. ¿Qué gente es ésta?
REY. Llamad.
SANCHO. Este, señor, es criado De don Tello.
REY. ¡Ah, hidalgo! Oíd.
CELIO. ¿Qué me queréis?
REY. Advertid A don Tello que he llegado De Castilla y quiero hablalle.
CELIO. Y ¿quién diré que sois?
REY. Yo.
CELIO. ¿No tenéis más nombre?
REY. No.
CELIO. ¿Yo no más, y con buen talle? Puesto me habéis en cuidado. Yo voy a decir que Yo Está a la puerta.
_Vase._
ENR. Ya entró.
CONDE. Temo que responda airado, Y era mejor declararte.
REY. No era, porque su miedo Le dirá que sólo puedo Llamarme Yo en esta parte.
_Sale_ CELIO.
CELIO. A don Tello, mi señor, Dije cómo Yo os llamáis, Y me dice que os volváis, Que él solo es Yo por rigor; Que quien dijo Yo por ley Justa del cielo y del suelo, Es sólo Dios en el cielo, Y en el suelo sólo el Rey.
REY. Pues un alcalde decid De su casa y corte.
CELIO. _Túrbase._ Iré. Y ese nombre le diré.
REY. En lo que os digo advertid.
_Vase_ [CELIO].
CONDE. Parece que el escudero Se ha turbado.
ENR. El nombre ha sido La causa.
SANCHO. Nuño ha venido; Licencia, señor, espero Para que llegue, si es gusto Vuestro.
REY. Llegue, porque sea En todo lo que desea Parte, de lo que es tan justo, Como del pesar lo ha sido.
SANCHO. Llegad, Nuño, y desde afuera Mirad.
_Sale_ NUÑO _y todos los villanos_.
NUÑO. Sólo ver me altera La casa deste atrevido. Estad todos con silencio.
JUANA. Habla Pelayo, que es loco.
PELAYO. Vosotros veréis cuán poco De un mármol me diferencio.
NUÑO. ¡Que con dos hombres no más Viniese! ¡Estraño valor!
_Sale_ FELICIANA, _deteniendo a_ DON TELLO, _y los criados_.
FELIC. Mira lo que haces, señor. Tente, hermano, ¿dónde vas?
D. TELL. ¿Sois por dicha, hidalgo, vos El alcalde de Castilla Que me busca?
REY. ¿Es maravilla?
D. TELL. Y no pequeña, ¡por Dios!, Si sabéis quién soy aquí.
REY. Pues ¿qué diferencia tiene Del Rey, quien en nombre viene Suyo?
D. TELL. Mucha contra mí. Y vos, ¿adónde traéis La vara?
REY. En la vaina está, De donde presto saldrá, Y lo que pasa veréis.
D. TELL. ¿Vara en la vaina? ¡Oh, qué bien! No debéis de conocerme. Si el Rey no viene a prenderme, No hay en todo el mundo quién.
REY. ¡Pues yo soy el Rey, villano!
PELAYO. ¡Santo Domingo de Silos!
D. TELL. Pues, señor, ¿tales estilos Tiene el poder castellano? ¿Vos mismo? ¿Vos en persona? Que me perdonéis os ruego.
REY. Quitadle las armas luego. Villano, ¡por mi corona, Que os he de hacer respetar Las cartas del Rey!
FELIC. Señor, Que cese tanto rigor Os ruego.
REY. No hay que rogar. Venga luego la mujer Deste pobre labrador.
D. TELL. No fué su mujer, señor.
REY. Basta que lo quiso ser. Y ¿no está su padre aquí, Que ante mí se ha querellado?
D. TELL. Mi justa muerte ha llegado. A Dios y al Rey ofendí.
_Sale_ ELVIRA, _sueltos los cabellos_.
ELVIRA. Luego que tu nombre Oyeron mis quejas, Castellano Alfonso, Que a España gobiernas, Salí de la cárcel Donde estaba presa, A pedir justicia A tu Real clemencia. Hija soy de Nuño De Aibar, cuyas prendas Son bien conocidas Por toda esta tierra. Amor me tenía Sancho de Roelas; Súpolo mi padre, Casarnos intenta. Sancho, que servía A Tello de Neira, Para hacer la boda Le pidió licencia; Vino con su hermana, Los padrinos eran; Vióme y codicióme, La traición concierta. Difiere la boda, Y viene a mi puerta Con hombres armados Y máscaras negras. Llevóme a su casa, Donde con promesas Derribar pretende Mi casta firmeza; Y desde su casa A un bosque me lleva, Cerca de una quinta, Un cuarto de legua; Allí, donde sólo La arboleda espesa, Que al sol no dejaba Que testigo fuera, Escuchar podía Mis tristes endechas. Digan mis cabellos, Pues saben las yerbas Que dejé en sus hojas Infinitas hebras, Qué defensas hice Contra sus ofensas; Y mis ojos digan Qué lágrimas tiernas, Que a un duro peñasco Ablanda pudieran. Viviré llorando, Pues no es bien que tenga Contento ni gusto Quien sin honra queda. Sólo soy dichosa En que pedir pueda Al mejor alcalde Que gobierna y reina, Justicia y piedad De maldad tan fiera. Esta pido, Alfonso, A tus pies, que besan Mis humildes labios, Ansí libres vean Descendientes tuyos Las partes sujetas De los fieros moros Con felice guerra: Que si no te alaba Mi turbada lengua, Famas hay y historias Que la harán eterna.
REY. Pésame de llegar tarde: Llegar a tiempo quisiera, Que pudiera remediar De Sancho y Nuño las quejas; Pero puedo hacer justicia Cortándole la cabeza A Tello: venga el verdugo.
FELIC. Señor, tu Real clemencia Tenga piedad de mi hermano.
REY. Cuando esta causa no hubiera, El desprecio de mi carta, Mi firma, mi propia letra, ¿No era bastante delito? Hoy veré yo tu soberbia, Don Tello, puesta a mis pies.
D. TELL. Cuando hubiera mayor pena, Invictísimo señor, Que la muerte que me espera, Confieso que la merezco.
D. ENR. Si puedo en presencia vuestra...[175]
CONDE. Señor, muévaos a piedad Que os crié en aquesta tierra.
FELIC. Señor, el conde don Pedro De vos por merced merezca La vida de Tello.
REY. El Conde Merece que yo le tenga Por padre; pero también Es justo que el Conde advierta Que ha de estar a mi justicia Obligado de manera Que no me ha de replicar.
CONDE. Pues la piedad, ¿es bajeza?
REY. Cuando pierde de su punto La justicia, no se acierta En admitir la piedad: Divinas y humanas letras Dan ejemplos. Es traidor Todo hombre que no respeta A su rey, y que habla mal De su persona en ausencia. Da, Tello, a Elvira la mano, Para que pagues la ofensa Con ser su esposo; y después Que te corten la cabeza, Podrá casarse con Sancho, Con la mitad de tu hacienda En dote. Y vos, Feliciana, Seréis dama de la Reina, En tanto que os doy marido Conforme a vuestra nobleza.
NUÑO. Temblando estoy.
PELAYO. ¡Bravo rey!
SANCHO. Y aquí acaba la comedia Del mejor alcalde, historia Que afirma por verdadera La corónica de España: La cuarta parte la cuenta.[176]
FIN DE LA FAMOSA COMEDIA EL MEJOR ALCALDE, EL REY
* * * * *
SE ACABÓ DE IMPRIMIR EN LA TIPOGRAFÍA DE "LA LECTURA" EL DÍA XV DE MAYO DEL AÑO MCMXX
NOTAS:
[1] _Marcela del Carpio._--Nació en Toledo, en 1605, de los adúlteros amores de Lope con Lucinda, Micaela de Luján, y es hermana de Lope Félix. ("Hija de padres no conocidos", dice la partida bautismal.) Desde 1613, en que murió la segunda esposa de Lope de Vega, doña Juana de Guardo, "Marcelica" vivió en compañía de su padre hasta que tomó el hábito en las Trinitarias Descalzas--calle de Cantarranas, hoy de Lope de Vega--a 28 de febrero de 1621, profesando en abril del siguiente año con el nombre de Sor Marcela de San Félix. Lope describe la toma de hábito en una epístola a don Francisco Maldonado publicada en _La Circe_ en 1624. Don Guillén de Castro dedicóle la _Primera Parte_ de sus Comedias. No careció Marcela de talento poético, ni de facilidad y gracia para versificar:
"Yo soy un pobre estudiante Tentado de ser poeta, Cosa que por mis pecados Me ha venido por herencia; Porque ello es que _qualis pater Talis filius_, et cetera."
Murió en su convento el 5 de enero de 1688, a los ochenta y tres años de edad, habiendo sobrevivido cincuenta y tres a su padre.
El Marqués de Molins, _La sepultura de Cervantes_, 213-225; Serrano Sanz, _Escritoras Españolas_, II, 234-298, y Rodríguez Marín, _La ilustre fregona_, 1917; XLVII, n. I.
[2] _Escribió la historia... Montemayor._--La historia de Jarifa y el Abencerraje no es de Montemayor; aparece inoportunamente intercalada en el libro IV de su _Diana_ en las ediciones posteriores a la muerte del autor (febrero de 1561), a partir de la de Valladolid de 1562. ¿De dónde hubo de tomarla el interpolador?
Desde 1551 tenía concedida Antonio de Villegas licencia para la publicación de su _Inventario_, aunque, por causas ignoradas, no apareció hasta quince años después (Medina del Campo, 1565). En esta miscelánea de verso y prosa encuéntrase una versión de la historia del Abencerraje (verdadera joya de la novela corta castellana), más breve y sencilla que la de la _Diana_. Del manuscrito del _Inventario_ debió tomar este relato el editor de la _Diana_, redactándolo más retóricamente, sin que sepamos los motivos que haya tenido Antonio de Villegas para no reclamar la paternidad de la historia. Acaso por no ser él su autor, como opina el señor Menéndez y Pelayo, quien observa la profunda desemejanza del estilo de esta primorosa novela con el de las demás piezas de prosa del _Inventario_.
Por otra parte, Gallardo encontró en la biblioteca de Medinaceli un opúsculo anónimo gótico, sin año ni lugar: "_Parte de la Coronica del inclito infante don Fernando que ganó a Antequera: en la qual trata como se casaron a hurto el Abendarraxe Abindarráez con la linda Xarifa, hija del Alcayde de Coin, y de la gentileza y liberalidad que con ellos usó el noble caballero Rodrigo de Narbáez, Alcayde de Antequera y de Alora, y ellos con él._", cuyo texto, según Gallardo, coincide con el de Villegas, y en efecto, las líneas que copia no presentan variantes de importancia. Esta obrita no parece haber vuelto a ser vista después de Gallardo.
Lope dramatiza tan fielmente la materia de la novela, que, en las escenas principales, no sólo la traza sino la expresión misma coincide muchas veces literalmente con aquélla. Sigue la versión de la _Diana_; pero, a juicio del señor Menéndez y Pelayo, conoce también la del _Inventario_, ya que hay en éste un breve episodio, suprimido en aquélla, que puede ser germen del tema de los amores de Narváez y Alara, asunto accesorio de esta comedia.
_Observaciones preliminares_ de don Marcelino Menéndez y Pelayo en la edición de las _Obras de Lope de Vega_ publicada por la _Real Academia Española_, t. XI, páginas XXX-XLI.
[3] _En mis tiernos años._--"Puede ser la misma que con el título de _Abindarráez y Narváez_ se designa en la primera lista de _El Peregrino_ (1604); pero seguramente Lope debió retocarla mucho para incluírla en su _Parte XIII_ (1620), porque es una de sus comedias mejor escritas y nada tiene de la inexperiencia propia de la primera juventud." Menéndez y Pelayo, lugar citado, página XXX.
La prueba de esa labor de retoque nos la da el soneto de Venus y Palas (versos 438-451), del cual hay una primera versión, inferior a la que figura en la comedia, en las _Rimas_ que acompañan a _La Hermosura de Angélica_, publicada en 1602. Véase la nota al verso 451 y _Una nota para_ EL REMEDIO EN LA DESDICHA _de Lope_ (_El soneto de Venus y Palas_), por J. Gómez Ocerin y R. M. Tenreiro, en la _Revista de Filología Española_, tomo IV (1917), págs. 390-392.
[4] _Personas._--"del primer acto", añade la _Parte XIII_, Madrid, 1620, aunque se trata de las personas de toda la comedia, sin que aparezca nueva indicación en los actos siguientes.
[5] _Representóla Ríos._--Lope de Vega ha recordado en los últimos párrafos de _El Peregrino en su Patria_ a los viejos actores que le ayudaron a crear la comedia; y si no a todos, a los más devotos de su genio: "Las ocho primeras noches hubo ocho comedias, que saldrán impresas en otra parte, por no haber aquí mayor volumen. La primera hizo Porras... La quinta hizo Ríos, mar de donaire y natural gracia; llamábase _La bella mal maridada_." (Sevilla, 1604, fols. 263 r.^o y v.^o)
Nicolás de los Ríos, que murió en 1610, representó por vez primera no pocas de las comedias juveniles de Lope: _La bella mal maridada_, _El ingrato arrepentido_, _El verdadero amante_, _El caballero de Illescas_, _El remedio en la desdicha_, _La francesilla_, _El sol parado_, _El ruiseñor de Sevilla_... Su carrera teatral fué muy larga, pues Agustín de Rojas, que le introduce en el _Viaje entretenido_, le hace decir, hacia 1602, que llevaba "más de treinta años de comedia". Para él parece haber escrito Cervantes el _Pedro de Urdemalas_; el protagonista, metido a cómico, dice: "Volarán los hechos míos... En nombre de Nicolás y en sobrenombre de Ríos." Rennert, _The Spanish Stage_, 571-573, y Rodríguez Marín, _Bol. Acad. Esp._, 1, 61, 171, 172, 174, 322, 326 y 327.
[6] Alude Lope al mito de Dafne, que la lectura de Ovidio, tan gustado en la Edad Media y en el Renacimiento, incorporó a la literatura moderna: la esquiva Dafne huye de Apolo, que, enamorado, la persigue; Dafne siente que el aliento de Apolo toca su cabello; pide a la tierra que la esconda en su seno o que destruya la belleza que causa su pérdida. Apenas pronuncia tal ruego, cuando queda convertida en laurel. Apolo le concede una eterna primavera: sus hojas, siempre verdes, coronarán la cabeza, el arpa y la aljaba del dios.--Es sabido que Lope fué un profundo conocedor de Ovidio: las reminiscencias del _Ars Amandi_ y, especialmente, de _Las Metamorfosis_ abundan en los escritos de nuestro poeta; véase R. Schevill, _Ovid and the Renascence in Spain_, 211 y sigs.
[7] Lope dice en _El Amor enamorado_, edic. de la Academia, VI, 271 _a_:
"FEBO. Tú serás el árbol mío, Laurel quiero que te llamen, Aunque en tu dura corteza. Tu condición se retrate, Cubriendo un alma de bronce y unas entrañas de jaspe."
[8] 'enternazcaos'. _Parte XIII._
[9] 'Almatea'. _Parte XIII._--Amaltea, símbolo de fertilidad y copia de frutos: cuerno de la abundancia o de Amaltea.
[10] "DOROTEA.--... pero cierto que me hazen sospecha vuestras preguntas, y si es que venís a informaros, ¿para qué tomastes agua? Que mejor era para mí, pues vos sois el juez deste tormento." Lope, _La Dorotea_, acto II, escena III, pág. 64, edición de A. Castro. Biblioteca "Renacimiento".
[11] Como ejemplo de la fidelidad con que Lope ha aprovechado los elementos de la novela, copiamos el pasaje de la Historia del Abencerraje (versión de la _Diana_), que corresponde a esta escena:
"Acuérdome que un día, estando Xarifa en la huerta de los jazmines..., miréla espantado de su gran hermosura; no sé cómo me pessó de que fuesse mi hermana (verso 90)... Mas, dezidme agora: ¿qué cortedad teneys vos de que somos hermanos? (vv. 92-93). Yo no otra (dixo ella) más del grande amor que os tengo (v. 94), y ver que hermanos nos llaman todos (v. 96) y que mi padre nos trata a los dos como a hijos (v 97). ¿Y si no fuéramos hermanos (dixe yo) quisierades me tanto? ¿No veys (dixo ella) que a no lo ser no nos dexarían andar siempre juntos y solos, como nos dexan? (vv. 98-99). Pues si este bien avían de quitar (dixe yo), más vale el que me tengo... (vv. 100-103). ¿Qué pierdes tú en que seamos hermanos? (vv. 104-105). Pierdo a mí y a vos... (v. 106). No te entiendo (dixo ella), mas a mí parésçeme que ser hermanos nos obliga a amarnos naturalmente (vv. 108-111). A mí (dixe yo) sólo vuestra hermosura me obliga a quereros (vv. 112-113), que esta hermandad antes me resfría algunas vezes (vv. 118-119)... hize una hermosa guirnalda, y poniéndomela sobre mi cabeça, me bolví coronado y vencido (v. 239)... ella... quitándome la guirnalda, la puso sobre su cabeça... me dixo: ¿Qué te pareçe de mí (v. 241)... Yo la dixe: Pareçeme que acabáys de vençer a todo el mundo (vv. 246-247), y que os coronan por reyna y señora dél (v. 251)... Si esso fuera, hermano, no perdierades vos nada (vv. 252-253)." _Los siete libros de la Diana_, de George de Montemayor. _Nueva Bibl. de Aut. Esp._, 7, 309.
Sería fácil establecer un paralelo análogo en otros pasajes, especialmente en toda la escena final del acto II, después de vencido el Abencerraje.
[12] "Dice el cuento que en tiempo del infante don Fernando, que ganó a Antequera..." _Historia del Abencerraje, Bibl. Aut. Esp._, III, 507 _a_. "En tiempo del valeroso infante don Fernando, que después fué rey de Aragón..." _Diana_, de Montemayor, _Nueva Bibl. Aut. Esp._, 306 _a_.
[13] La caída de los Abencerrajes. Abindarráez refiérela brevemente en la nota 61 y siguientes. Este tema literario, tan universalmente famoso, es tratado por Lope en su comedia _La envidia de la nobleza_.
[14] Cartama, y no Cártama, como se dice hoy.
[15] _Puesto que._ Igual a _aunque_. Bello, _Gramática_, 1268. "Yo sé, Olalla, que me adoras, Puesto que no me lo has dicho..." _Quijote_, parte primera, cap. XI. CLÁSICOS CASTELLANOS, tomo I, pág. 257.
[16] Sobrentendido 'juro': _juro de guardarte..._ "Y por el ser que me ha dado El tuyo, que el Cielo guarde, De no bolvérmela al lado Hasta estar asegurado. De no hazértela covarde." D. Guillén de Castro, _Las mocedades_, I, vv. 60-64 y nota correspondiente de Said Armesto, CLÁSICOS CASTELLANOS. Respecto a la forma _juro de_, véase Said Armesto, 1. c., pág. 19, y Rodríguez Marín, _Quijote_, t. I, pág. 121, CLÁS. CAST.
[17] "... me dan menos nobleza Que ser vuestro esclavo, alcayde. Ser Bencerraje y Vanegas." Lope, _La Dorotea_, II, 5, pág. 90, "Renacimiento".
[18] "Muchos cuentan que ha nacido La phenix en el Arabia... Poetas dicen... que cuando viene en suma A estar vieja, hace una hoguera De la olorosa madera De myrrha, linaloel, Clavo, canela y laurel, Cinammomo y calambuco, Adonde el cuerpo caduco Recuesta, y batiendo el ala Enciende el ayre que exhala, Como en la piedra el azero. Muere en fin aquel primero Phenix, y el quemado aroma Cria una blanca paloma, Que sale de su ceniza, Con que su ser eterniza, Y vuelve de su vejez, A salir moza otra vez..." Lope, _El Peregrino en su Patria_, Libro III. _Obras sueltas_, edición de don Antonio Sancha. Madrid, M. DCC. LXXVI. Tomo V, págs. 233-35.
[19] 'trestaurar'. _Parte XIII_.
[20] Véase nota 15.
[21] Rodrigo de Narváez es personaje enteramente histórico. Conquistada Antequera (1410), "el Infante puso por alcayde en el castillo e la villa a Rodrigo de Narbaez, su doncel, que había criado desde niño en su cámara, y era caballero mancebo esforzado, e de buen seso e buenas costumbres, y era hijo de Fernán Ruiz de Narbaez, que fué buen caballero y sobrino del Obispo de Jaén; e mandóle que tuviese en la fortaleza veinte hombres d'armas tales quales él entendiese que convenía para la guerra e guarda." (_Crónica del Rey Don Juan el Segundo._ Año cuarto, 1410, cap. XXXV.) Véanse también caps. VII, XIII, XVI y XXX. _Crónicas de los Reyes de Castilla_, B. A. E., LXVIII. Hernando del Pulgar celebralo en los _Claros varones de Castilla_ (título XVII) y Ferrant Mexía en el _Nobiliario vero_ (lib. II, cap. XV).
Es anacrónico presentar a Narváez como alcaide de Alora, según hace la novela, pues aquella villa no fué conquistada hasta la última guerra de Granada. Este detalle induce al señor Menéndez y Pelayo a creer que la historia primitiva del _Abencerraje_, si es del siglo XV, no será anterior a los Reyes Católicos, l. c., pág. XXXIV.
[22] _igual_, "proporcionado, en conveniente relación" (_Dicc. Acad._), es decir, victoria digna de la espada de Palas, la que le corresponde. "Tome el asiento real, Y con ceremonia igual Honraremos su persona." Vélez, _El rey en su imaginación_, 908-910. (Teatro antiguo español, III.)
[23] La idea procede de Ausonio (epigramas 42 y 43). El mismo soneto, como ya hemos dicho (pág. 5), aparece en las _Rimas_ que siguen a _La hermosura de Angélica_ (folio 309 v.; B. A. E., XXXVIII, 380 _a_); pero los versos primero, tercero y onceno son diferentes: "De Venus y Palas. (Soneto CXXXIX.) La clara luz de las estrellas puesta... bañaba el sol cuando Acidalia y Marte... mejores filos en tu blanco acero..." Lope lo retocó antes de reimprimirlo en 1620 en esta comedia. Libre y graciosamente, volvió sobre el propio tema en uno de los sonetos de Tomé de Burguillos: "La que venció desnuda, agora armada..."
[24] _sino_ viene a significar aquí "en lugar, en vez de". "Mas no sé para qué me pongo a contaros, señor, punto por punto las menudencias de mis amores, pues hacen tan poco al caso, sino deciros de una vez lo que..." Cervantes, _Las dos doncellas_, B. A. E., I, 204 _b._ "_Sino_ está empleado como si le precediera una frase negativa; preséntase, por tanto, un anacoluto." L. Weigert, _Untersuchungen zur spanischen Syntax auf Grund der Werke des Cervantes_. Berlín, Mayer & Müller, 1907, págs. 170-174.
[25] _la perra mora._ Baile recordado por Cervantes, _La ilustre fregona_, CLÁS. CAST., I, 287, y por Quiñones de Benavente, _Nueva Bibl. de Aut. Esp._, X, x. _b._ En el _Cancionero Classense_, copiado en 1589 (Restori, _Canc. Class._, Roma, 1902); se le cita también. Tenía su cantar o letra, como resulta del verso de Lope:
"La Zarabanda está presa, Que dello mucho me pesa; Que merece ser condesa Y también emperadora. _¡A la perra mora! ¡A la matadora!_"
[26] _Y_ "pierde el oficio de conjunción y toma el de simple adverbio en interrogaciones y exclamaciones directas... Fácil es percibir la énfasis de esta conjunción adverbializada así." Bello, _Gramática_, 1286. El Sr. Rodríguez Marín cita numerosos ejemplos en su edición crítica del _Quijote_, VI, 163. Cf. versos 702 y 1709.
[27] Los cristianos solían llamar galgos o perros a los moros.