Comedia llamada Selvagia, Comedia Serafina

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NOTA DE TRANSCRIPCIÓN

* En el texto las cursivas se muestran entre _subrayados_ y las versalitas como MAYÚSCULAS.

* Se ha respetado la ortografía original.

* Los errores obvios de imprenta han sido corregidos sin avisar.

* Se ha reparado el emparejamiento de los puntos de admiración e interrogación.

* Se ha añadido al final del libro un Índice del que carece el original impreso.

COLECCION DE LIBROS ESPAÑOLES RAROS Ó CURIOSOS.

TOMO QUINTO.

COMEDIA LLAMADA SELVAGIA,

COMPUESTA POR ALONSO DE VILLEGAS SELVAGO.

COMEDIA SERAFINA.

[Ilustración]

MADRID, IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE M. RIVADENEYRA, calle del Duque de Osuna, núm. 3.

1873.

[Ilustración]

ADVERTENCIA PRELIMINAR.

A mediados del siglo XVI vivia en Toledo un jóven estudiante que, nutrido con la literatura novelesca de aquella edad, aplicó su disposicion y genio á componer una novela ó comedia, como entónces se llamaba á este género de obras, á imitacion y manera de la famosa _Celestina_, prototipo literario á que fielmente se ajustaban todas las composiciones de esta índole, y que pueden muy bien calificarse de comedias novelescas ó novelas dramáticas. Propúsose, sin embargo, una esencial diferencia en el desenlace, y que en vez de ser lastimoso, como en la _Celestina_, fuese feliz y acabase en el casamiento de los principales personajes que en la tal comedia intervienen. Llevó dichosamente á cabo su propósito, y dedicándola á su señora Isabel de Barrionuevo, salió á la luz pública en la imperial ciudad la _Comedia Selvagia_, que ha sido confundida por algunos con la titulada _Comedia Salvaje_, de Joaquin Romero de Cepeda, por más que entre ambas existiese lejana semejanza, y se hubiese publicado esta última treinta años despues que la primera[1].

[1] La comedia Salvaje de Cepeda está en verso y se publicó por primera vez en las _Obras_ de Joaquin Romero de Cepeda, vecino de Badajoz.—Sevilla, por Andrea Pescioni, 1582, 4.º—La insertó tambien Don Eugenio de Ochoa en el _Tesoro del Teatro Español desde su orígen hasta nuestros dias_. París, Baudry, 1838. Conocemos del mismo autor las siguientes obras, que se han hecho ya bastante raras:

_La antigua, memorable y sangrienta destruicion de Troya._ Recopilada de diversos autores, por Joaquin Romero de Cepeda, vecino de Badajoz.—Toledo, Pero López de Haro, 1583, 8.º

_Conserva espiritual_, compuesta por Joaquin Romero de Cepeda, vecino de la ciudad de Badajoz.—Medina del Campo.—Francisco del Canto, 1588.

Segun la usanza de sus predecesores, puso nuestro autor al principio de su comedia unos versos acrósticos, en que declaraba su nombre, edad, patria y dedicatoria. En efecto, reuniendo la primera letra de cada uno de los versos, que empiezan en la página VII, se lee claramente: _Alonso de Villegas Selvago compuso la Comedia Selvagia en servicio de su señora Isabel de Barrionuevo, siendo de edad de veinte años, en Toledo, su patria_[2]. Suponiendo, como tenemos motivos para creerlo, que no hubiese transcurrido ningun tiempo desde la composicion hasta la impresion de la obra, y dada ésta á la imprenta en 1554, resultaria de esta fecha que Villegas nació en 1534, no obstante que el Sr. La Barrera, en el artículo que dedica á nuestro autor en su _Catálogo Bibliográfico del antiguo Teatro Español_[3], señala su nacimiento desde 1530 á 1534. Nosotros, teniendo en cuenta, ademas de lo que el propio Villegas dice en su _Selvagia_, lo que vuelve á repetir en un libro probablemente autógrafo y no citado por ninguno de sus biógrafos, escrito á fines del siglo XVI[4], y por último, la noticia que él mismo nos suministra en una nota que puso en la _Crónica de las Antigüedades de España_, de Juan de Rihuerga[5], creemos poder fijar definitivamente la fecha de su nacimiento en el año de 1534.

[2] En el acróstico se ha cometido una errata de que debemos prevenir á nuestros lectores, para que pueda leerse bien; en la página X, donde dice:

Y puede por frágil tu mente caer;

debe leerse:

U puede por frágil tu mente caer.

[3] _Catálogo Bibliográfico y Biográfico del Teatro Antiguo Español, desde sus orígenes basta mediados del siglo_ XVIII. Por Don Cayetano Alberto de la Barrera y Leirado. Madrid, 1860, página 496.

[4] _Via vite. Libro que contiene instituciones y exortationes espirituales para el christiano; en que se enseña de que manera ha de comenzar y proseguir el camino de las virtudes hasta llegar á ser perfecto, hecho por Don Florencio Harlemano, monje cartuxo en Lovayna. Tradúxole de lengua teutonica en latin, Tacito Nicolao Zegero, del órden de los menores; y en español el maestro Alonso de Villegas, Toledano._ MS. en 4.º, de 236 páginas, más 16 de preliminares é índice. Está dedicado á Doña María de Çuñiga, monja en el real monasterio de San Clemente de la ciudad de Toledo. Despues de la dedicatoria hay un prólogo al lector del maestro Alonso de Villegas; donde dice «aviendo, pues, yo acabado los seis libros y partes del _Flos Santorum_ y siendo Dios servido de darme vida sobre sesenta y seis años, determiné, por no estar ocioso, que siempre desde la primera edad aborrecí y evité, traducir en nuestra lengua española el libro de Florencio.»

[5] En la Biblioteca Nacional existe este códice, que lleva por título, _Coronyca de las antigüedades despanna, dirijida al muy alto y cathólico, e por esso muy poderoso e ynvictíssimo, emperador don Cárlos, señor de las espannas y de las alemannas y de los otros reynos y señorios sujettos á aquellas_. A la vuelta de la primera hoja se lee esta nota: «El autor desta crónica breve de cosas del mundo, y en particular de las de España, fué un fraile de los de los mínimos, como parece en una carta que está al fin della, y fólio 3, dice que es sacerdote y predicador religioso, y que la escribió siendo el emperador Cárlos V de 25 años, y concurre con el de 1525; es muy breve en su prosecucion y parece que acierta en la cuenta de los años, que es mucho de preciar en semejantes chrónicas, éste es mi parecer, y doyle en 18 dias de Julio, año de 1594, en que la acabé de leer siendo de edad de 60 años.

m.º Alonso de Villegas.»

El festivo estudiante, que habia dado muestras de su claro y agudo ingenio con la publicacion de la _Selvagia_, siguió la carrera eclesiástica, llegando á ser cura párroco de San Márcos, de la ciudad de Toledo, y capellan mozárabe de aquella catedral. Aprovechado y doctísimo teólogo, dedicó su saber y privilegiadas dotes á otra clase de obras, muy distintas por cierto de aquella con que habia principiado su carrera literaria. La más importante de estas obras, y la que más nombradía le alcanzó entre sus contemporáneos, fué su célebre _Flos Sanctorum_, del cual se hicieron várias ediciones.

Natural era que en el nuevo género de escritos á que se habia dedicado recordase con pesar y áun se arrepintiese de haber compuesto la _Comedia_ en sus juveniles años; y ya que no podia negar su paternidad, supuesto que aparecia su nombre en la portada del libro y en el acróstico que hemos citado, deseó que desapareciese, por lo cual destruyó cuantos ejemplares pudo haber á las manos. Esta circunstancia explica fácilmente la rareza de esta obra, de la que apénas ha llegado hasta nosotros alguno que otro contadísimo ejemplar[6]. En la _Comedia Selvagia_ se advierte el propósito de imitar, más que á la primera _Celestina_, á la segunda, de Feliciano de Silva, de quien Villegas se muestra tan entusiasta y admirador, que le llama _radiante luz y maravilloso exemplar de la española policía, y que así como el sol entre las otras luminarias celestes resplandece, así brilló éste por su sagacidad é ingenio_.

[6] Dos ejemplares de la _Comedia Selvagia_ hemos tenido á la vista para hacer la presente edicion, el uno, que es el que nos ha servido principalmente, pertenece al entendido y generoso bibliófilo Sr. D. Pascual de Gayángos; del otro es copia exacta la portada que publicamos, reduciéndola en una tercera parte.

Tambien se trasluce claramente que tuvo á la vista la tragicomedia de _Lisandro y Roselia_, si bien no la nombra; pero ademas de que el personaje Escalion está copiado del Brumandilon de aquélla, lo hace hijo de éste, contando á mayor abundamiento la muerte de Elicia y el castigo que por tal delito se le impuso á aquel rufian[7]. En suma, si la _Selvagia_ es inferior á las tres obras citadas, no por eso debe desdeñarse, cuando ha merecido á un historiador extranjero de nuestra literatura, Mr. Jorge Ticknor, el juicio crítico siguiente: «Es ingenioso y está bien desenvuelto su argumento, y el diálogo, aunque abunda en ridículas pedanterías, no carece de cierta gracia y naturalidad.»

[7] Páginas 236 y 237 del presente volumen.

Escribió Alonso de Villegas, ademas de las obras ya citadas, la _Vida de San Isidro Labrador_, que se publicó en Madrid en 1592[8]. Tambien escribió la _Vida de San Tirso_, que con una carta del mismo Villegas aparece impresa en Toledo en 1595, al fin de la Relacion que envió al Rey el corregidor de dicha ciudad, D. Alonso de Cárcamo, acerca del templo á la sazon descubierto, y que se suponia consagrado á aquel santo[9].

[8] _Vida de San Isidro Labrador_, cuyo cuerpo está en la Iglesia parroquial de San Andres de Madrid, escrita por el maestro Alonso de Villegas, Toledano. Dirigida á la muy insigne villa de Madrid.—Madrid, por Luis Sanchez, 1592, en 8.º

[9] Traslado de la carta y relacion que embió á su Magestad el señor don Alonso de Cárcamo, corregidor de la imperial ciudad de Toledo (Grabado de la tapadera del aguamanil, intercalado en el texto). Relacion que hizo á su magestad Esteban de Garibay, su coronista.—Dificultades y obiecciones cerca de la opinion que el bienaventurado martyr san Thyrso fué natural de Toledo.—Apología en que se responde á algunas obiecciones y dubdas puestas así contra la carta del Rey Silo como contra la verdadera declaracion del hymno gothico de san Thyrso, embiada al rey nuestro señor, por don Alonso de Cárcamo, su corregidor en Toledo.—Planta y alzados de las ruinas descubiertas.—A don Alonso de Cárcamo, corregidor de Toledo, el maestro Alonso de Villegas.—_Vida de san Thyrso mártir_, colegida de diversos autores, por el maestro Alonso de Villegas. En Toledo, por Pedro Rodriguez, 1595, en fólio, 38 hojas.

No sabemos el año en que murió; pero es indudable que alcanzó muy dilatada vida, supuesto que en 1602 firmó una aprobacion de _El Poema de San José_, compuesto por el maestro Valdivieso; y ademas la quinta parte de su _Flos Sanctorum_ lleva la fecha de 1604. Tambien se le atribuyen por D. Nicolás Antonio _Los Favores de la Vírgen_, Valencia, 1635; y _Soliloquios Divinos_, Madrid, 1637; pero, como observa atinadamente el Sr. La Barrera, si estas obras pertenecen en efecto á nuestro autor, resulta que ó las citadas ediciones no son las primeras, ó debieron de publicarse póstumas, si bien no es absolutamente imposible que llegase á pasar de los cien años. En el Museo de Pinturas existe un cuadro del toledano Blas de Prado, que representa á la Vírgen con Jesus niño y varios santos, y en él está representado Alonso de Villegas[10].

[10] _Catálogo Descriptivo é Histórico de los cuadros del Museo del Prado de Madrid_, por D. Pedro de Madrazo. Parte primera, pág. 519.

En cuanto á la _Comedia Serafina_, que tambien incluimos en el presente volúmen, podemos asegurar que es un curioso libro, más raro todavía que la _Selvagia_. Á excepcion del ejemplar que se conserva en la biblioteca del Sr. D. Pedro Salvá, no sabemos que exista otro alguno en España. El argumento singularmente picaño y la disposicion y forma por extremo erótica en que están escritas algunas escenas de dicha _Comedia_, explican suficientemente su rareza, por más que en la época en que se publicó hubo de agradar bastante, cuando de ella se hicieron dos ediciones[11].

[11] En el _Catálogo_ de la Biblioteca de Salvá, escrito por D. Pedro Salvá y Mallen, Valencia, 1872, páginas 516 á 522 del tomo 1, puede verse la descripcion de estas dos ediciones, una de Valencia, 1521, y la otra de Sevilla, 1546.

La obra fué dedicada al Duque de Gandía, que lo era entónces D. Juan de Borja y Llansol, padre de San Francisco; pero no nos ha sido posible averiguar el nombre del autor ni su patria. Por nuestra parte, estamos muy distantes de creer que la _Serafina_, ni la _Thebaida_, á que va unida, suministren datos bastantes para afirmar que el autor fuese andaluz, como lo hace Salvá, ó valenciano, como pretende D. Leandro Fernandez de Moratin.

Sólo nos resta añadir que para la impresion nos hemos valido de la excelente copia que de la mencionada produccion hizo de su puño y letra el Sr. Bohl de Faber, del ejemplar que se conserva en la Biblioteca Imperial de Viena, copia que hoy tambien existe en la Nacional de esta córte, y á la cual faltan algunos versos del _Nunque_, final de la obra; pero esta falta la hemos suplido fácilmente, teniendo á la vista este mismo _Nunque_, publicado íntegro en el tomo I del _Ensayo de una Biblioteca Española de Libros raros y curiosos_.

Excusamos decir que estamos firmemente persuadidos de que las obras contenidas en este volúmen son de suma importancia para la historia de la literatura y del arte patrio, que, lentamente y desde la carnalidad de las sensaciones, llega á elevarse hasta el más alto espiritualismo, y hasta la más pura y bella poesía.

F. DEL V. J. S. R.

[Ilustración]

[Ilustración]

EXCMO. SR. D. JUAN EUGENIO HARTZENBUSCH.

Muy señor nuestro y respetado amigo: Despues de recibir la gratísima carta que con fecha 14 de Octubre último tuvo V. la bondad de dirigirnos, y en la cual tan felizmente resolvió el acróstico enigma que á todos habia ocultado el nombre del autor de Lisandro y Roselia, nos dedicamos con indecible diligencia á buscar noticias de la vida y hechos de Sancho de Munino, natural de Salamanca, á quien desde entónces tuvimos por verdadero padre del mencionado libro. Sucedió, pues, que ni los discretos é infatigables amigos á quienes V. dejó este encargo en Salamanca, ni ménos nosotros, conseguimos averiguar cosa alguna relativamente al tal sujeto. Entónces pasó por nuestras mientes que acaso en el consabido acróstico pudiera leerse el nombre del autor de otro modo, y en efecto vimos que tambien se lee Muñon, juntando las primeras letras de los tres versos en que está el apellido, de la manera siguiente: Mu-N-Non, y como la doble _n_ se pronunciaba en lo antiguo como _ñ_, resultará Munnon, segun ya hemos indicado.

Pero naturalmente se nos ocurrió que la nueva leccion de aquel nombre nada significaba ni valia, si tampoco se hallaban noticias de Muñon, noticias que por todas partes buscamos ansiosos, y no sin fortuna; pues que al fin encontramos en nuestros mamotretos una coleccion de Estatutos de la Universidad de Salamanca, que vino á henchir colmadas las medidas de nuestro deseo. En la citada coleccion leimos que en 31 de Agosto de 1549 celebróse un solemne claustro pleno en la Universidad Salmantina, presidido por el rector D. Diego Ramirez de Fuenleal, con objeto de formar unos estatutos relativamente al entierro de los señores Rector, Maestre escuela, Doctores y Maestros de dicha Universidad; mas hé aquí que entre los asistentes nos encontramos con el nombre del _Maestro Sancho de Muñon, teólogo_. Vuélvese á reunir el claustro en 9 de Octubre del mismo año para decidir que no se diesen tratados _in scriptis_ bajo ciertas penas; y tambien entre los maestros que asisten encontramos el nombre del teólogo Sancho de Muñon; y finalmente, en 9 de Noviembre del mismo año celebróse otra reunion para formar estatutos sobre el exámen de los estudiantes artistas, ántes que pasen á medicina y teología, y tambien entre los concurrentes encontramos á los maestros Fray Melchor Cano y Sancho de Muñon, teólogos.

Los tres estatutos mencionados se imprimieron en Salamanca, en casa de Andrea de Portonariis, en 1549, en fólio; y excusado nos parece decir que están á la disposicion de V., y que con estos datos sus buenos amigos de Salamanca podrán seguir sus pesquisas y tal vez consigan descubrir noticias más importantes, y áun averiguar y saber al dedillo la vida y milagros del socarron que por tanto tiempo se nos burló enmascarado con su famoso enigma; y aunque real y verdaderamente se llame Sancho de Muñon, como nosotros con toda seguridad creemos, ni él mismo se negaria, si viviera, ni nosotros negarémos jamas que V. fué, querido amigo, quien le arrancó la careta y nos le dió á conocer á todos con sin igual perspicacia, donaire y desenfado.

Quedan de V. siempre muy cariñosos amigos, Q. B. S. M.,

EL MARQUES DE LA FUENSANTA DEL VALLE.

JOSÉ SANCHO RAYON.

[Ilustración: Comedia llamada Seluagia. En que se introduzen los amores d’vn cauallero llamado Seluago, con vna ylustre dama dicha Ysabela: efetuados por Dolosina alcahueta famosa. Compuesta por Alonso de villegas Seluago. Estudiante.]

[Ilustración]

PRÓLOGO

DEL AUTOR AL LECTOR.

Si consideramos el famoso dicho de Plinio el segundo, que dice ningun libro haber que bien entendido dexe sin fruto á su lector, con muy justa causa esta mi mal limada obra puede vagar y mostrarse por su patria para causar en ella algun pequeño deleite y moral provecho, atento á lo que el divino Platon maravillosamente dixo, que no sólo para nosotros naciamos, sino para la patria y amigos; lo que de mí algun tanto ponderado, con este pequeño dón, aunque en voluntad grande, la pretendo servir. No dexo de considerar, discreto lector, ser grande mi osadía y mayor mi atrevimiento, en así con mi tosca Minerva quererme poner en lo que claros y doctísimos varones sus excelentísimos ingenios han mostrado, cuyos altos y maravillosos entendimientos, en el cómico estilo disfrazados, no sólo su profundo saber descubren, mas con urbanos dichos y graciosas palabras, astutamente sus sinceras y limpias vidas declarando en satírico modo, la nefanda y mala manera de vivir de nuestro siglo con gran astucia reprehenden. Pues entre otros que de semejante sagacidad han usado, como el sol entre las otras luminarias celestes, el magnífico caballero Feliciano de Silva (radiante luz y maravilloso exemplar de la española policía) mayormente resplandece, y dado que lo dicho sea razon conveniente para yo sin ella en mi temeraria osadía ser notado, considerando que el sol y la luna comunmente á todos los entes cuerpos mortales son provechosos, contemplo asimesmo que una pequeña estrella en particular suele causar provecho en alguno de ellos. Tambien, como por experiencia vemos en el mar, que del fruto de su vientre suele dar mantenimiento con abundancia de pescados diferentes á la mayor parte de la tierra, no por eso dexan de ser agradables y gustosos en algunas personas los pequeños peces de algun manual y chico estanque, por lo cual, dado que evidentemente esta mi rústica y no madura fruta, cogida en mi pequeño cercado, no sea agradable á todos en general, no dexo de tener confiança que alguna preñada por salir á tal tiempo la cobdicie. Y si en esto ansimesmo le faltáre gracia, á lo ménos, siendo como es fruta nueva, alguno sólo para la traer en la mano la deseará. Atento á lo qual, yo de la incusacion en que puedo ser puesto, y ella en la osadía que en se publicar ha tenido, sin otra réplica contraria podrémos ser absueltos; de donde no con menor causa que Cayo Lucilio, en esta mal cortada obra, con razon podré decir que ni á los indiscretos debe ser dada, ni á los sabios ofrecida, que los unos, entregándose sólo en la paja, que es el sonido de las palabras, no sacáran della algun fruto, y los otros, no haciendo caso del grano por la abundancia que en sí tienen, ocupados en otros más arduos exercicios, ningun provecho les podrá tener; solamente en el medio destos dos extremos puede parecer que de lo uno y otro lo que les conviniere sacarán, dando gusto al apetito auditivo con el estilo de sus razones, ansimismo guardando sus sentencias y dichos memorables para su provecho en lo íntimo del entendimiento. Y si por caso algun lugar seco y desaprovechado vieren, podrán proseguir en su propósito, porque los tales casos más son puestos para guardar el decoro y no dexar manco el estilo que por algun vicioso deseo. Su nombre della fué _Selvagia_, no tanto por ser del principal que se introduce, quanto por ser en sí selvagina y rústica. No va debaxo de algun amparo y defensa dirigida, no por no haberlo menester, mas porque, segun son sus defetos, ninguno bastára. Solamente como desahuciada del vivir, á la batalla sale confiada, no en sus armas defensivas, sino en la mucha benivolencia de los lectores, que no se habrán con ella, por ser novel, á todo riesgo, sino con grande misericordia y piedad, de que resultará que ella viviendo agradecida del beneficio recibido, á todos con voluntad entera agradará, y yo, su auctor, hasta la muerte por lo mismo les quedaré en obligacion, quedando por su verdadero siervo y criado, sometiéndome asimismo en esto y en lo demas á la correpcion de la sancta Iglesia y de sus fieles administradores. A quien, si en lo que dixere algun error se mostráre, por él con humildad pido perdon, pues más mi grande ignorancia que mi pequeña malicia en este caso será la causa.—_Valle._

[Ilustración]

DIRIGE EL AUTOR SU OBRA.

A tí, que los túrbidos mares furiosos, Luctando tu barca primera combaten, Obrando los vientos venéreos sabrosos, No pierdas aquello con que se rebaten: Si quieres que cesen y no te maltraten, Ofréceles luégo palestra sangrienta, De donde tu parte, sin culpa ni afrenta, Estrague las fuerças que en contra debaten.

Venciendo tal guerra, tendrás adquerido Inmensos trofeos y claros despojos, Librando tu cuerpo de penas y enojos, Lo cual á sus siervos promete Cupido: Empero, si fueres en ella vencido, Ganando tu mente crecido tormento, Habrás en tu vida muy gran descontento Sacado del gozo que vino fingido.

Si tú, pues, con ánimo fortificado Esperas tal guerra por parte vencer, Los libros en contra pretende leer, Verás cómo sacas provecho sobrado: Aqueste, pues, mira que te es dedicado, Gozando sus dichos, que siendo jocosos, Ofrecen proverbios en sí sentenciosos, Con modo satírico siendo mezclado.

Osado se puede sin dubda llamar, Miradas sus faltas y pocos primores, Pues quiere sin fuerzas con otros mejores Valer siendo pobre de baxo lugar: Sabemos de Cota que pudo empeçar, Obrando su ciencia, la gran Celestina, Labróse por Rojas su fin con muy fina Ambrosía, que nunca se puede estimar.

Compuso la parte segunda partida, Osando por causa pasar de lo humano, Materia teniendo de Feliciano, En quien elegancia no tiene medida: De norte tan claro tomando seguida, Intento guiarme por esta jornada, A ver si mi cimba pequeña caxcada Saldrá por buen puerto donde fué regida.

En ser terminada con caso gozoso, La obra no pierde si tiene valor, Viniendo sus fuerzas en contra de amor Aquel que por torpe se dice vicioso: Gozando sus gozos te muestra gozoso, Y goza los gozos que goza su parte, Adonde gozando por gozo tal arte, En gozos te goza con gozo sabroso.

Ni quiero que dexes por miembro perdido Sus actos, que tienen no casta sonada, En donde, si miras, verás matizada Rabiosa contienda del falso Cupido: Verás asimismo su fin dolorido, Y quantos afanes tiene su deleite Cubiertos encima con un buen afeite, Y son por de dentro manjar desabrido.

Ovidio se muestra por parte sacado De sus amorosos remedios bien lleno, En que, si contemplas, podrás á tu seno Sacar gran provecho si fuere penado: Verás al furioso Citareo privado, Seyendo triforme por tantos efectos, En donde los unos quedando perfectos, No tienen los otros su fin aplicado.