Part 9
Aquel mismo dia á la tarde vinieron al campo dos Principales, que el uno se llamava Sicatepan, y el otro Simaquio, este parecia ser marido de la una de las dos mugeres principales y padre de las dos muchachas; con ellos venia el Moro Interprete, y otras veinte ó veinte y cinco Indias, traian la señal y vanderilla blanca, y llegando donde el Governador estava estos dos Principales, por lengua de Sidamit Moro, y de Geronimo Pacheco, Interprete, dixeron, que ellos eran hermanos de Tupas, señor desta Isla, y que el Simaquio era marido de una de las dos mugeres presas, y padre de las dos muchachas que estavan con ellas; que pues acá le tenian presas su muger é hijas, el venia á ponerse en poder del Governador, para que de él y dellas hiciese su voluntad, y los tuviese por esclavos ó los vendiese ó embiase á Castilla, ó hiciese lo que mas quisiese, que no saldria dello ni de su poder, y que con esta intencion y voluntad se ponia en su mano. El Governador lo recivió y dixo de la manera que havia tratado é guardado á su muger é hijas, y que havia sido mirado por su honra como si el mismo las tuviera en su propia casa, y le refirió todo lo que antes le havia dicho á Sidamit Moro, y que esto no era con intento ni voluntad de tenerlos por esclavos, ni venderlos, ni rescatarlos, sino para tener paz y amistad con ellos, queriéndola tener, y pidiéndola ellos al Governador por su parte, y mediante ser sus amigos hacerles muchas y buenas obras y favores en nombre de S. M. y como á sus vasallos, lo qual ya muchas veces se lo havia significado, y que como esto hoviese efecto podia llevar su muger y hijas libremente; y para que entendiese ser verdad todo lo que le havia dicho, le dava licencia, para que las fuese á ver y hablar, y despues de haverles hablado se platicaria del negocio de la paz si le estava bien, y con esto el Indio fué á la casa donde estava su muger y hijas, y estuvo un rato con ellas abrazándolas, y ellas llorando con él, y habló con su muger, la qual le contó las buenas obras y merced que del Governador havia recivido, y el buen tratamiento que les havia hecho; y el Indio viejo que estava en guarda dellas se lo contó ni mas ni menos; de lo qual el Principal mostró muy gran contento, y mientras le contava, lo que con ellas havia usado, no hacia sino juntar las manos y alzallas al cielo, que segun su modo, es una manera de hacimiento de gracias, é cortesia, y vuelto á donde estava dixo, que su muger y hijas, y él, todos eran suyos, y así podia disponer de todos ellos como de cosa propia, y que él queria ser y era amigo y vasallo del Rey de Castilla, y tener paz y amistad perpetuamente, y que nunca faltaria de esto: El Governador le dixo que si ansi lo hiciese ganaria mucho, como lo veria andando el tiempo, pero que para hacer la paz y amistad era necesario que Tupas y los demas se juntasen y viniesen para que se tratase con todos ellos juntamente, y que desta manera se entenderia quien queria la paz y amistad, y quien no la queria; y que se fuese y lo tratase con Tupas y los demás Principales, y tratado y conferido y tomado el parecer de todos viniesen á resumirlos y concluir el negocio, y que en el entretanto su muger y hijas estarian muy guardadas y bien tratadas y que tuviese por cierto, que hechas las amistades les seria padre suyo y de sus hijas, y miraria por ellas y las favoresceria como á tales; y el Indio se lo agradeció y dixo: que él iria á tratallo con Tupas y los demas Principales, y quando no quisiesen venir á la paz y amistad nuestra el mismo les haria guerra, y si Tupas no queria venir por bien, le prenderia y traeria preso ante el Governador, lo qual el Governador le agradeció y le dixo, que no queria mas de conocer las voluntades de cada uno, y quales querian su amistad y quales no, y con esto despidiendo se fueron.
Otro dia siguiente volbieron el mismo Simaquio, y el otro que con él havia venido el dia antes, y traxeron consigo un mozo bien dispuesto y agestado, como de 20 á 22 años, que dixeron ser hijo de Tupas, y dixeron, que su padre lo enviava al Governador para que estuviese en su compañia, hasta que el viniese que por ser viejo y estar algo lexos no podia andar tanto, y que otro dia vernia: el Governador les dixo, que se holgava de conoscer al hijo de Tupas, al qual ternia en lugar de hijo propio, y se holgava de tenello en su compañia, hasta que su padre viniese: y quando esta vez llegaron hallaron á la muger y hijas de Simaquio vestidas con camisas de Ruan, que el Governador les habia dado, de que el Principal mostró alegrarse mucho, y estuvo con ellas hablando muy gran rato, y despues volbió al Governador, y le pidió le diese licencia, para que aquella noche pudiese quedarse con su muger y hijas, y estarse con ellas hasta que otro dia viniese Tupas con los demas Principales: El Governador se la dió de buena voluntad, y asi se quedaron él y el hijo de Tupas con ellas, y durmieron juntos debaxo de buena guardia que se les hizo aquella noche; y el otro Principal se fué para venir con Tupas.
Asi como el Principal se fué, el Governador trato con el Maestro de Campo, capitanes y oficiales de S. M. que si Tupas y los Principales viniesen á hacer la paz, y se concluyese, si seria bien darles alguna cosa en nombre de S. M. para que entendiesen, que la paz y amistad que les pedia no era para codicia de tomarles sus haciendas, y á todos paresció bien, y que se hiciese ansi; y luego el General mandó que para el hijo de Tupas y Simaquio que havian quedado en el campo con las mugeres se hiciesen sendas ropetas y zaragüelles de tafetan colorado, y se le diesen sendas camisas de ruan, y sendos bonetes, para que quando viniese Tupas y los demas Principales los hallasen vestidos, y que á las dos Indias é dos muchachas se les hiciesen sendas chamarretas de tafetan, y que para Tupas se hiciese una chamarreta y zaragüelles de damasco azul guarnescidos de blanco, é un sombrero de la misma color, y que se hiciesen otras seis pares de ropetas y zaragüelles de tafetan para los Principales que con él vernian y ansi se hicieron luego.
Otro dia Lunes que fueron quatro de Junio de 1565 años, por la mañana vinieron quatro Indios de parte de Tupas, á decir al Governador, que al medio dia seria en el campo Tupas, y se sospechó que estos, mas que con este recaudo vinieron á ver los Principales que acá havian quedado, y si se les havia hecho algun daño, porque despues de haver dado el mensage, dixeron al Governador, que querian ver á los Principales, y como los vieron vestidos volbieron muy alegres y regocijados, y casi á medio dia llegó Tupas al campo, é venian con él seis ó siete Principales y cincuenta ó sesenta Indios, al qual el Governador rescivió con toda venignidad y regocijo. Despues delante de los capitanes y otras personas del Campo, estando presentes los Principales é Indios que con el vinieron, mediante Geronimo Pacheco, y el Sidamit Moro, les dixo lo mucho que le pesava de no haver querido tomar su consejo ni creerle, y la pena que havia tenido de saber que andavan desasosegados fuera de sus casas huyendo por los montes, y que les pesava huviesen tenido en poco la paz y amistad de un Principe tan grande y poderoso como el Rey de Castilla, y el amparo, favor y ayuda, y las grandes mercedes que les podia hacer como á sus vasallos, y que holgaria de entender su determinada voluntad y que era su pensamiento, para que el Governador lo entendiese y se determinase, por que hasta ahora havia estado suspenso sin determinarse en cosa ninguna, y por la buena voluntad y lastima que les tenia, no les havia querido hacer daño, y su corazon era bueno para con ellos, y que brebemente se resumiesen y declarasen á cerca desto. El Tupas respondió: que el havia deseado y deseava tener paz y amistad, y que si no havia venido á concluirlo antes, la primera vez que se havia tratado, era por no tener que traer, ni que dar para S. M. por que como ellos andavan huyendo y ausentados, el arros y todos los bastimentos que tenian se les havian desperdiciado y perdido, de cuya causa no tenian que dar, ni tenian para comer ellos, y que de vergüenza de no tener ninguna cosa para poder traer, no havia osado parescer para poder venir, y que suplicaba al Governador le perdonase lo pasado, y le admitiese á su paz y amistad, y que ellos se ponian debaxo del amparo de S. M. del Rey de Castilla, y de hoy mas les serian muy leales y fieles vasallos, y le obedecerian y en su nombre al Governador. El Governador les tornó á decir, que mirasen si esta paz y amistad que pedian era verdadera y voluntariamente y de manera que fuese perpetua ó si era fingida, por que pedir paz y quebrantarla es gravísimo delito, y si tal hiciesen serian gravemente castigados. El Tupas, y todos los Principales respondieron: que la paz que pedian otorgandoseles la guardarian, sin ir contra ella jamas. El Governador les dixo: que pues tal era su voluntad él los rescivia en su amistad y paz, y para que viesen la grandeza y liveralidad del Rey de Castilla nuestro Señor, y quan benigno y magnanimo Principe és, que él en su real nombre les perdonava todo lo pasado hasta el dia de hoy, é que por la necesidad que significavan tener, queria y era su voluntad que por todo este año presente queria que no diesen tributo ni otro reconocimiento para S. M. hasta que coxiesen y sembrasen sus sementeras, y que despues harian su voluntad como antes de ahora les havia dicho, porque el Rey de Castilla no tenia necesidad de sus haciendas ni queria mas, de que le reconociesen por Señor, pues que son suyos y están dentro de su demarcacion, de lo qual todos mostraron gran contentamiento, y dieron las gracias por palabras y muestras de agradecimiento, y dixeron, que ellos eran vasallos del Rey de Castilla, y que ahora de nuevo de su propia voluntad se davan é ofrecieron por tales, é prometieron de obedecer perpetuamente á S. M. é á su Governador en su Real nombre y que jamás serian en contrario, é que asi lo prometian é prometieron.
El Governador les dixo, que su señoria en su nombre de S. M. los admitia y recivia devaxo de su Real amparo para los tener en justicia y defender é amparar de quien los agraviase, ó quisiese hacer daño alguno; la qual dicha paz y amistad asentava con ellos con las condiciones siguientes:
Primeramente, se sometian é obligavan é ponian devaxo del señorío é corona real de Castilla é de S. M. como sus vasallos naturales, prometiendo de ser fieles y leales á su servicio, é no ir contra él por cosa alguna é guardarán, cumplirán, y obedescerán sus mandamientos reales como de su Rey y Señor, y obedescerán, en su real nombre al Governador y capitan que en estas Islas residiese, y lo recivirán cada y quando que á sus Islas, pueblos, é casas viniere airado, ó pagado, de noche ó de dia, de paz, ó de guerra, sin resistencia ni contradicion alguna, é cumplirán sus mandamientos, é no saldrán deste dominio ahora ni en tiempo alguno, lo qual prometian por sí é por sus descendientes que despues dellos vinieren, só las penas que se les pusieren, é de caer é incurrir en caso de aleve y traicion contra su Rey y Señor.
Item: con condicion, que no entra en esta paz y amistad el Principal que mató á traycion á Pedro de Arana hasta tanto que paresca ante el dicho Governador á dar su descargo, cuyo castigo el dicho Governador dixo que reservaba para si, y el dicho Tupas y Principales dixeron, que lo aceptavan, y que si ellos pudiesen haberlo lo traerian á su señoria para que le castigase.
Item: con condicion, que si al dicho Governador pidieren los dichos Tupas é Principales socorro de gente contra algunos Indios enemigos suyos, que con ellos tengan, ó tuvieren guerra, que el dicho Governador se obligava á les dar socorro, favor y ayuda de gente para ello y lo mismo si el dicho Governador pidiere á los dichos Indios gente sean obligados á darsela é ir con ellos contra sus enemigos, é que todas las presas que se hoviesen donde fueren los dichos Españoles é Indios juntos se divida en dos partes iguales de por medio, y la una parte haya y lleve el dicho Governador é su gente, y la otra parte los dichos naturales.
Item: condicion, que si algun Indio natural de esta Isla cometiere algun delito ó maldad contra algun Español, ó cosa que de los Españoles sea y les toque, los dichos Principales sean obligados á prendello y traello preso ante el Governador para que lo castigue, y haga dellos justicia; é si algun Español hiciere algun daño ó agravio á los naturales ó les tomare alguna cosa de sus haciendas, que los dichos Principales y naturales den noticia dello al dicho Governador, se lo muestren para que el lo castigue y haga justicia conforme á derecho.
Item: Es condicion, que si algun esclavo ó otra persona se huyere del campo de los Españoles, é se fueren por la tierra adentro donde los Indios estan y havitan, que los dichos Principales y naturales sean obligados á le prender y traer ante el Governador, y ansimismo si de los dichos Indios se viniere al campo de los Españoles algun Indio ó India libre ó esclavo, que el dicho Governador promete de se lo mandar volber y entregar, de manera que los unos á los otros no defrauden ni encubran cosa alguna.
Item: Es condicion, que los dichos Principales y naturales sean obligados á vender á los Españoles todos los bastimentos que tuvieren de la tierra que quisieren venderles por los precios que entre ellos valen é se usan comunmente, sin que se alce el precio de su usado valor: este precio sea y se entienda por ahora, y adelante, sin que se haga inovacion alguna, y asi mismo el dicho Governador los rescates que se truxeren de España los dé á los naturales á los precios moderados, y que despues de hechos los precios no se puedan encarecer mas de la una ni de la otra parte.
Item: Es condicion, que los dichos naturales ni ningunos dellos agora ni en algun tiempo puedan venir ni entrar en el campo y pueblo de los Españoles con armas ningunas de ningun genero que sean, so pena que el que con armas entrare los castigará el Governador.
Todas las dichas condiciones é cada una dellas los dichos Principales dixeron: que lo aceptaban por si, y en nombre de los demas Principales y naturales desta Isla, é que asi las guardarán é cumplirán en todo é por todo como en ella se contiene, é que si contra alguna cosa ó parte dellas fuesen, los pueda castigar el dicho Governador; y ansi mismo el Governador en nombre de S. M. prometió de guardar y cumplir con ellos todo lo arriba declarado. Y luego el dicho Tupas en señal de sujecion y obediencia puestas las rodillas ante el Governador le besó las manos, é dixo, que se ponia é puso debaxo del dominio de S. M. y de la Corona real de Castilla, y del dicho Governador, en su real nombre, y lo mismo hicieron Pisuncan su hijo é Sictepan é Sibatumay é Simaquio y Sicabun, y Sigiguin y Sibatala, é Silinti, é Sicarlic, é Sicagumo, Indios Principales que se hallaron presentes, que todos ellos hincados de rodillas besaron las manos al Governador, y se ofrecieron por vasallos de S. M. debaxo de las condiciones arriba declaradas, y el dicho Governador en nombre de S. M. dixo: que los rescivia y los rescivió por tales vasallos de la Corona de Castilla, y como á tales los amparará y defenderá; y luego mandó dar y se dió al Tupas una camisa de ruan, y una ropeta de damasco morado y zaraguelles de lo mismo, é un sombrero de seda azul y el cordon de plata, é un espejo grande, y dos sartas de margaritas, y á todos los demas Principales sendas camisas, ropetas y zaraguelles de tafetan, bonetes de grana, y cuentas azules christalinas, con lo qual quedaron muy contentos.
Luego el Governador les dixo, que S. M. tenia necesidad de hacer una casa fuerte, en que puedan tener y guardar los rescates y mercaderias que á esta tierra se traxeren, y su artilleria y municiones; y ansimismo un sitio donde se haga un pueblo para la vivienda de la gente deste Campo, que esté junto á la casa de S. M., que vean ellos donde les parece mas comodo y conviniente para el dicho sitio, y mas á su contento, y que los señalen, por que el quiere que sea con consentimiento é voluntad de todos ellos; y que aunque el tenia trazado de hacer la casa de S. M. en esta punta donde al presente está el Campo por estar cerca de las Naos, que quiere que se haga con voluntad de todos ellos. Los Principales dixeron, que eran muy contentos se haga la casa y fuerte para S. M. en esta misma punta á donde al presente está la gente, ó donde al Señor Governador le pareciere, y tome para los Españoles el sitio conviniente y señale hasta donde ha de ser, y que lo demás les quede á ellos, que no tienen ellos que señalar ni que decir, sino que son vasallos de S. M. y que el Governador en su real nombre les parta y señale la tierra que ellos han de tener, y donde hagan sus casas, y que tome para S. M. y para los Españoles lo que es menester y que eso ternán por bien, y lo guardarán, y esto es lo que dicen é quieren. E luego el dicho Governador fué en persona con los mismos Principales y naturales por la Plaia adelante, ácia el Poniente como un tiro de arcabuz desviado de la dicha punta, y alli les señaló una palma, é que hasta allí era el sitio de los Españoles, y que desde la dicha palma les señaló hasta otro arbol entrando la tierra adentro, y en él hizo hacer una cruz, y desde allí otro arbol ácia la tierra en que puso otra cruz, y desde allí via derecha hasta dar en un estero de agua salada que entra de la mar; y como dice el estero ácia Levante hasta dar en la mar; y desde allí la vuelta hasta la misma punta de donde havian partido, señalava y señaló para sitio de la casa y fuerte de S. M. é poblacion de los Españoles, y que todo lo demás quedase para los Indios, para que puedan hacer sus casas y labranzas y que desde la raya que le señalava podian ellos comenzar á edificar su pueblo y casas; y los dichos Principales y naturales dixeron que estava bien, y eran contentos dello, y que asi quedava señalado; y el Governador señaló los arboles en que pusieron las cruzes por limite y señas del dicho sitio y dió á entender á los Principales, que aquella raya ya era limite entre los Españoles; y ellos dixeron que asi lo querian que fuese; y el Governador les mandó, que todos los Principales é Indios saliesen fuera de la dicha raya á la parte que les estaba señalada, y á los Españoles mandó, que se metiesen dentro de la raya; y haviendose hecho asi, estando los Indios de la parte de fuera y los Españoles de la parte de dentro, el Governador se paseó de una parte á otra y cortó ciertos ramos, y dixo, que en nombre de S. M. tomava y tomó la posesion de aquel sitio para lo que arriba está dicho y que en señal de verdadera posesion hacia los dichos autos, lo pedia por testimonio; á todo esto estuvieron presentes el Tupas y los demas Principales y muchos naturales y sin contradicion, y de consentimiento de todos se hizo hallandose presente el Maese de Campo, capitanes y soldados del campo.
Como se tomó la posesion del sitio, el Governador les dixo, que en nombre de S. M. les mandava que de aquí adelante ningun Indio en ninguna manera entrase de noche en el sitio señalado para los Españoles, salvo sino tuviese particular licencia, y que los naturales que en el sitio de los Españoles huviesen de entrar y venir viniesen sin ningun genero de armas, y que el que entrase con ellas se las tomase el Español que las viese: los Indios dixeron que eran contentos é que ellos cumplirian lo que les mandavan; demas de lo qual el Governador les dió á entender, que si agravio les fuese ú fuerza alguna de alguna persona resciviesen, que él como su propio padre y defensor los defenderia, y ampararia de qualquier persona que los enojase, teniendolo en razon y justicia debaxo de las leyes de Castilla; y que si alguna persona algun agravio les ha hecho, se lo manifiesten para desagraviarlos hasta dexarlos libres y seguros conforme á derecho; los quales dixeron, que de las ofensas y daños que les fuesen hechos darian noticia á su señoria; con lo qual se volbieron á la punta, y allí se les dió colacion y de beber á los Principales, lo qual sin poner excusa ni inconveniente hacen muy de voluntad y sin ningun asco, y haciendo gran reverencia y acatamiento al Governador, se despidieron y fueron á su sitio, besándole otra vez las manos con mucho regocijo y alegria. Ya que se partian el Tupas pidió al Governador les diese prestado un Parao, en el qual pudiese traer á su muger y hijos que estaban lexos de alli: el Governador le hizo gracia dél y otros siete para su sobrino: todo esto se trató y comunicó mediante Gerónimo Pacheco, Interprete de la lengua Malaya, y del Moro Sidamit, que habla la misma lengua, y la desta tierra, y antes que se partiesen, el Governador dió y entregó á Simaquio Principal á su muger y hijas, y las demas? que con ellas estavan presas libremente, de lo qual se admiraron y amostraron gran contentamiento, por que es cosa que entre ellos no se usa soltar á preso ninguno sin rescate, y mas que se las dió vestidas con camisas de ruan y ropetas de tafetan de colores; y el Simaquio, y los demás Principales las rescivieron con gran regocijo y alegria, y las pusieron en hombros de Indios y las llevaron cantando y con gran grita y regocijo.