Part 16
Los Indios de Zebú nuestros amigos entendida la venida de los Portugueses, y en la prisa que nos davamos en los aparejos de guerra hovieron muy gran temor, é vinieron al Governador á hablarle, é aunque él los aseguró y dixo que no tuviesen temor ninguno, é que estuvieran seguros en sus casas que él los defenderia, no bastó, y ansi despoblaron su pueblo llevando á sus mujeres é hijos al monte, y otros en canoas los llevavan á otros pueblos, y otros truxeron sus hijos y mugeres y haciendas á nuestro Real y los ponian en casas de soldados amigos suyos, diciendo que moririan con nosotros. El Gobernador se lo agradecia, y les decia, que no queria que peleasen ellos, que bastavan los Españoles para defender á sí y á ellos, si los Portugueses quisiesen guerra, y que hasta ahora no se savia si venian de paz ó de guerra é que de cualquier arte que viniesen no tuviesen temor; y estos dos ó tres dias los Indios dieron muchos rebatos, diciendo, que ya venian los Portugueses, que los Indios pescadores havian visto en alta mar ciertas velas, que unos decian que siete, otros que quatro, otros que dos: el Governador les decia, que no se les diese nada, que los dexasen venir, y no fué sino que algunos Indios que andavan pescando descubrieron las dos Fustas que estavan ácia Matan, é luego venian huyendo y davan estas nuevas, é como en el campo se tenia por tan cierta su venida, se les dava algun credito, y ansi los esperavamos por puntos y horas.
En 19 de Noviembre se vieron otra vez las dos Fustas por la entrada del Puerto, que saliendo de los baxos de ácia Matan donde estuvieron, atravesavan hacia esta Isla para volberse por donde havian venido, é como se vieron, luego embió el Governador al Capitan Martin de Goyti á reconocer que gente era, y á saber lo que querian, y á decirles que si tenian falta ó nescesidad de alguna cosa, que entrasen en el Puerto, y que serian proveydos é socorridos, el qual fué á ellos y les habló, y le dixeron que eran Portugueses, que andavan desrotados, que con un temporal se havian apartado de su Armada, que eran quatro Naos gruesas é quatro Galeotas que venian de la India; el Capitan Martin de Goyti les dixo, que entrasen en el Puerto, é que el Governador les proveeria de lo que huviesen menester para su viaje; ellos se lo agradecieron mucho y dixeron que no, sino que querian ir en busca de su Armada: é preguntado, á donde iban, dixeron, que ivan al Maluco, y desde allí á Ambon, porque allí los naturales, é los Janos havian desvaratado al Capitan que estava en Ambon é muerto ciertos Portugueses, é que ivan á vengar aquello; y el mas principal que venia en las dos Fustas, que dixo llamarse el Capitan Melo, pidió licencia al Capitan Martin de Goyti, diciendo que le queria salvar con su artilleria é irse, y ansi lo hizo, que le salvó con la artilleria é arcabuzeria é lo mismo el Capitan Martin de Goyti á ellos, y se despidieron con palabras comedidas é de buena crianza de una parte á otra, é se volvió nuestra Fragata, y dixeron que traia cada Fusta de treinta y cinco á quarenta soldados Portugueses, y todos los Marineros y gente de chusma era de Indios Malavares de que traian mucha cantidad. Visto el Governador que las Fustas andavan desrotadas y perdidas, tornó á embiar allá al Capitan Martin de Goyti para que los alcanzase, y escrivió una carta al Capitan Melo diciéndole, que le havia agraviado en no haver entrado en el Puerto, haviendo llegado tan cerca, por que en él fueran muy bien recividos y socorridos de todo lo que huvieran menester para su viaje, por que él traia mandato de S. M. que donde quiera que topase Portugueses les diese todo favor é ayuda, é que ansi lo haria é cumpliria avisandole, ó sabiendo que tuviesen necesidad dello, y embiole cierto refresco, un barril de conserva, otro barril de vizcocho blanco, otro de aceytunas, y quatro botijas de vino, y dos de vinagre, diciéndole, aquella fruta era de la que havia traydo una Nao que agora poco ha vino de la Nueva España, y se lo llevaron y lo recivió con buen semblante y lo agradeció muy mucho de palabra, y no respondió por escrito, escusandose que no tenia papel ni tinta en las Fustas é se escusaron dello embiando á decir al Governador les perdonase por que no le escrivian por no tener con qué, y ansi se despidieron y se fueron su camino: el Capitan Martin de Goyti les dixo y rogó que en los pueblos de la costa desta Isla por donde ivan no hiciesen daño á los naturales, por que eran vasallos de S. M. é amigos nuestros, y ellos le prometieron que ansi lo harian, y con todo lo que estos de las Fustas dixeron, siempre tuvo por cierto vernian acá los Portugueses, y ansi estuvo á punto el campo, ansi la gente, como todo lo demás, como si luego á la hora huvieran de pelear.
Miercoles 20 del dicho mes de Noviembre, que fué Vispera de la Presentacion, se vió una cometa casi sobre el pueblo de Zebú, é la vieron muchos soldados, sobre que cada uno decia lo que sentia é parecia, é los mas, que haviamos de tener guerra, é que significava muerte de muchas gentes, é otros decian otras cosas, como á cada uno se le antojava glosar é fingir.
A 22 dias del mes de Noviembre embió el Governador al Capitan Martin de Goyti con dos Fragatas á correr las costas de esta Isla, ácia donde la Flota Portuguesa estava, á ver si parecian ó si venian, y á saber si havian hecho daño al Governador en los Indios amigos; el qual fué y corrió mas de veinte y cinco leguas, hasta llegar á vista de donde el Maese de Campo halló las quatro Naos mar al través, y no descubrió ni halló rastro dellos, y los Indios amigos le dixeron como pasaron por alli las dos Fustas, y que no les havian fecho daño ninguno, é que no havian visto otros Navios, é con esto se volbió al Real, y dende á dos ó tres dias llegó la Fragata que el Maese de Campo dexó en la costa de Dapitan, con toda la gente, y dió noticia como en la Isla de los Fuegos, que es enfrente de la Isla de Bohol, salió á ellos una Fusta de los Portugueses, y les corrió mas de dos leguas dandoles caza, é como no les pudieron alcanzar, le havian dexado; é visto esto el Governador despachó otra Fragata bien esquifada con el Sargento Juan de Morones, que fuese á la Isla de los Fuegos y la boxase y viese si estavan por alli los Portugueses, é lo que hacian, y que no les hallando alli pasasen adelante y corriesen hasta Dapitan y costa de Vindanao, para ver si los descubria; el qual fué, y no los hallando en la Isla de los Fuegos corrió é fué á Dapitan, y no halló rastro dellos, y ansi volbió al cabo de quinze dias, y se tuvo entendido que los Portugueses havian ido su viage camino de Maluco, pues no parecian por toda la comarca donde antes havian estado.
E visto con el mismo temporal que dió á el Maestre de Campo en la costa de Dapitan volbiendo á este Real, se perdió el Sargento mayor Luis de la Haya que venia de Panae con las dos Fragatas cargadas de arroz, y fué desta manera: que yendo su camino, á la ida, seis ó siete leguas antes que llegase á Panae topo diez ó doze Paraos de Indios cargados de arroz, y preguntandoles que ¿de donde eran? le dixeron, de diversas partes y pueblos, é para informarse dellos mas particularmente é rogarles que traxesen aquel arroz á Zebú, y que se les pagaria á su contento, los hizo llamar que viniesen y acercasen á las Fragatas, y tres ó quatro dellos que eran de pueblos amigos lo hicieron luego y se llegaron, y los demás no quisieron, que eran de otras partes donde no havian llegado Españoles, é hicieron muestras de pelear, é de ponerse en resistencia. El Sargento mayor dexando á los Paraos de los amigos fué á los otros que no querian venir, los quales dieron á huir, é los siguió hasta llegar cerca de tierra donde los Indios desampararon los Paraos, y ellos á nado salieron á tierra y ansi tomó cinco dellos con cantidad de arroz, y los demás se le huyeron, de estos que tomó cargó entrambas Fragatas de arroz, y no les tomó otra cosa ninguna, que aunque havia mantas é otras cosas en los Paraos no consintió á los Soldados que tomasen otra cosa ninguna mas de arroz, y ansi los dexó los Paraos con toda la ropa, ecepto uno que llevó consigo con su carga de arroz, porque no cupo en las Fragatas. Hecha esta presa le pareció, que pues se hallava tan cerca de Panae seria bien de llegar allá con intento de fletar algun Junco si lo hoviese en que pudiese traer el tributo que alli le diesen, y á los Paraos que dixeron ser de amigos les dexó ir libremente sin les tocar en cosa ninguna, y ansi fué, y llegado á Panae los Indios le davan el tributo, mas no halló en que lo poder traer, y estando alli surto se le perdió la canoa de arroz que llevaba atada por popa, y ansi determinó de volberse diciendo á los Indios que el tributo tuviesen recogido y junto que el volberia por ello, y viniendo para acá en el camino estando surtos en una Isla despoblada les dió el temporal que arriva está dicho, y el viento les fué travesia, con el qual las Fragatas dieron en la costa y se hicieron pedazos y se perdió todo lo que traian, ecepto la gente, que en aquella Isla despoblada estuvieron veinte dias remendando las dos popas de las Fragatas para poder salvarse y venirse á esta Isla, como hicieron, y llegaron al campo con arto travajo mediado Diciembre, en el camino toparon quatro ó cinco Paraos de amigos, cargados de arroz, que venian á ver al Governador, en los quales repartió algunos Soldados, porque las Fragatas en que venian eran como unos corchos, y apenas cabian, é de estos Paraos de arroz, tres dellos dieron al través antes de llegar aqui, y se perdió todo lo que traian ecepto la gente, y otro en que venian dos Españoles estuvo muchos dias que no se supo dél, y dende á muchos dias llegó á este Puerto alijado todo lo que trahia; ansi que esta tormenta ó temporal les costó perderse las dos Fragatas y mas de seiscientas fanegas de arroz en ellas y en los Paraos, que no fué pequeña pérdida y daño para semejante tiempo.
En este mismo tiempo llego al Real un Principal del pueblo de Tilavan, que es en la Isla que dicen de los Negros, que se llaman Siumbas, é dixo, que el venia á ver al Governador, y á hacer paz y amistad con él, é á ofrecerse por vasallo del Rey de Castilla, y que con este intento salió de su tierra con un Parao cargado de arroz que traia para el Governador, y que en la costa de esta Isla seis ó siete leguas de aqui, con un temporal se le havia perdido el Parao e todo quanto traia, y se havia quedado él y los que con el venian en la playa muertos de hambre, y que desde alli havia venido por tierra por que no tenia en que se poder volber á su tierra y que con todo su travajo é perdida quiso ver al Governador y ofrecerse por vasallo de S. M. é que le tuviese por tal y que el tenia en su pueblo trescientos y treinta Indios, y que todos ellos tributarian arroz que es lo que en su tierra se coge, y que daria trescientos y treinta cestos de arroz cada cosecha, que cada cesto es una hanega poco mas ó menos: el Governador lo recivió muy bien, y lo consoló de su naufragio y perdida, y le socorrió de comida é bastimentos para él é su gente, y le dió un Parao en que se volbiese á su tierra, que para el efecto compró de los Indios de Zebu, y le dió algunos rescates é cuentas, é le dixo que le recebia por vasallo de S. M. é que como á tal le favoreceria siempre que se les ofreciese en que; y que en lo del tributo que ofrecia de dar, que lo tuviese recogido, que él embiaria por ello á su tierra, y que el arroz que se le perdió en el Parao se le descontaria del primero tributo que diese, por que él no perdiese nada por haver venido acá; de lo qual el Indio mostró gran contento maravillandose de lo que el Governador hacia con él, porque no se usa ni acostumbra entre ellos, y ansi lo agradeció, diciendo al Governador que siempre seria su esclavo y le besó las manos en señal de obediencia, é dixo, que quando el Maestre de Campo pasó con la Nao San Juan por su tierra y estuvo surto en el rio de su pueblo, aunque Sibas Principal de otro pueblo vecino suyo hizo paz y amistad, él no quiso ser en ello, antes pretendió, y quiso resistir y defender á los Españoles su pueblo, y ansi havia salido á ellos de guerra con su gente, que como sintieron el efecto que los arcabuzes hacian, se havian huido al monte, y que despues de conocido como se havian engañado, y entendido el yerro en no querer la paz y amistad con los Españoles, ansi ahora havia venido á ponerse en manos del Governador para que hiciese dél su voluntad; el Governador le dixo, que pues havia venido á la obediencia de S. M. y se ofrecia por vasallo suyo, que le ternia por amigo, y le favoreceria, y ansi le despidió y embió muy contento á su tierra.
En este mismo tiempo se convirtió á nuestra Santa Fée Catholica el Moro que teniamos por Interprete llamado Camotuan, y dixo, que queria ser christiano y Bautizarse, y ansi se Bautizó él, y su hijo, y su muger, é un hijo suyo: el Governador le honró é los favoresció é vistió; el Maestre de Campo fué su padrino, y les hizo gran fiesta el dia de su Bautismo: tuvose por muy gran principio su combersion, é por cosa encaminada por mano de Dios por ser Moro é viejo de mas de cincuenta años, é que tiene tanta autoridad é credito con los naturales, que no saven menearse sin su parescer, y que á nosotros nos importava mucho su combersion, por que se han de fiar de él de Interprete, é por lo que en todo puede alumbrar é aprovechar como se espera que lo hará, por que tiene avilidad y sagacidad para todo, y ansi dice que lo hará, que todos los de Zebú se tornen christianos, é despues que él se Bautizó otros algunos han dicho que tambien quieren Bautizar, y Tupas, el mas Principal de los de Zebu, dice, que en viniendo la Flota de la Nueva España se Bautizará él, y es por ver si vienen mugeres de Castilla, que jamas hacen otra cosa sino preguntar por ellas, si han de venir, por que hasta que ellas vengan no nos tienen por seguros, é creen que no hemos de permanecer sino que nos hemos de ir, é rezelan si los Bautizamos los llevaremos á Castilla, que todavia piensan que no venimos sino á llevar los mas que pudieramos dellos y ansi lo tratan y dicen entre si.
La Nao San Geronimo que vino de la Nueva España hacia tanta agua mas, que no la podian agotar, aunque á la ordinaria davan á la bomba, y se procuró de remediar é tomar el agua, mas no llevó medio, ni se le pudo tomar por de dentro ni por de fuera, aunque por diversas veces se ocuparon y entendieron en ello los Carpinteros y Buzos que havia en el Campo, y otras gentes de mar, é todos concordavan que no tenian remedio, por que decian que todo el estava pasado de broma y no se podia tomar el agua, que demas desto, que toda la quilla y la roda, y el codaste tenia podridos que no eran de provecho, é ansi algunas veces los Buzos que entravan debaxo del agua, sacavan en las manos pedazos de palo carcomidos que decian despedirse de la quilla, de cuya causa afirmaron que no tenia remedio, y que les parecia que se deveria deshacer é aprovecharse de la tabla y clavazon que se podia quitar, que de otra manera se perderia todo, por que no se podia sustentar: El Governador mandó juntar los Capitanes y oficiales de la Real Hacienda y algunos Marineros y gente de mar, y platicado sobre ello, todos de una conformidad fueron de parescer, que para que el dicho Navio no se perdiese del todo se deveria deshacer y allanar hasta la primera cubierta, é sacalle todo el lastre, é despues vararlo en tierra, para que visto por vista de ojos se viese mejor si tenia algun remedio si aprovecharia para hacer un Patax ó Navio de remo para que pudiese servir en algo, é que esto era lo que mas convenia al servicio de S. M. y ansi lo dieron por su parecer firmado de sus nombres y conforme á ello se mandó deshacer y arrasar hasta la primera cubierta y despues lo vararon en tierra y luego se mandó que los oficiales carpinteros y otras personas de mar que entendian de Navios lo tornasen á ver, los quales lo vieron por de fuera y por de dentro y con juramento declararon, que el dicho Navio no se podia aderezar ni remediar, ni hacerse de él Patax ni otro Navio de remo, porque todo estava rendido de viejo y abromado y podrido, ansi la tablazon, como la madera de dentro, y aun la clavazon gastada y podrida, é que no era de ningun provecho, sino era para deshacerlo y aprovecharse de alguna tablazon si la huviese buena para otra cosa.
En este mismo tiempo el Governador mandó hacer una Fragata grande, y se puso luego en astillero, de que havia gran necesidad para traer bastimentos al campo, y en estas obras se ocupavan y entendian todos los oficiales é la demas gente que en el Real estava.
Como havia muchos dias que la gente no salia del Real, para ninguna parte, y la perdida del arroz arriba declarado, los bastimentos se apocavan, de cuya causa el Governador con parecer de los Capitanes é oficiales, y otras personas, acordó de embiar alguna gente en los Bateles y Fragatas pequeñas á la Provincia de Eleyti á procurar algunos bastimentos y comida, y ansi despachó para allá al Maestre de Campo y al Capitan Martin de Goyti que partieron deste Real á 19 dias del mes de Diciembre con ciento y treinta personas de toda gente, y la Vispera de los Reyes llegó al campo una Fragata que el Maestre de Campo enviara cargada de arroz, la qual con un temporal que traia dejó quasi todo quanto traia, e otro dia despues de los Reyes llegaron los Bateles con arroz y ñames que el Maestre de Campo embió en ellos, y descargados los volbieron luego otra vez, y en 16 de Enero volbieron segunda vez con mas arroz, que dello era de tributo, y dello rescatado, y dello de particulares comprado: el Governador tornó á embiar otra vez los Bateles, como eran de poca carga todo lo que traian era poco.
Estando el Maese de Campo en la jornada de Eleyti en el Real fallescieron un Marinero llamado Melchor Diaz, é Juanes el Indio Mexicano, que se havia rescatado, ambos en un dia casi sin enfermedad ni calentura, mas de un dolor de estomago, é tripas, é cámaras, y al cabo de quatro dias murió, y dende á cinco ó seis dias adelante adolescieron del mesmo mal tres Grumetes, los quales dixeron, que de una calla de vino que les traxo una India de Zebu havian bebido, y que luego se sintieron malos de camaras é bómitos, y que tenian por cierto, que les havia echado alguna cosa en el vino; y el mesmo Medico que los curava certificó que les havian dado alguna ponzoña, y ansi les dió atriaca y otros remedios contra ella con que escaparon, é llegaron en punto de morir, y se entendió que de la misma muerte habia muerto el Melchor Diaz, y Juanes, que como no dixeron de que les havia procedido, se murieron sin que les entendiesen la enfermedad. Entendido el negocio el Governador mandó pregonar que só pena de muerte nadie comprase ni bebiese vino de la tierra, y mandó poner centinelas y guardas para que no consintiesen se metiese ninguno en el Real, y con todo esto huvo muchos, en especial Marineros, que decian, que mas querian morir que dexarlo de beber, y que no podian travajar ni sustentarse sin ello. El Governador mandó llamar á Tupas y á los demás Principales de Zebu, y les dixo, que se maravillava mucho de que en pago de tantas y tan buenas obras como les havia hecho y hacia de cada dia, de tanta voluntad y amor como los tenia, y haviamos tratado, le diesen tan ruin paga, y que hoviese entre ellos tantos malos hombres, y que osasen echar ó mandasen echar ponzoña en el vino que vendian á los Españoles: ellos dixeron, que no sabian tal cosa y que holgarian se averiguase y supiese quien era el que lo hacia, y se castigase: El Governador les dixo, que no estava contento ni satisfecho con la respuesta que le davan, y que para que el estuviese cierto que no tenian culpa era necesario, que ellos entre si inquiriesen y supiesen quien era el que lo havia hecho y se lo truxesen, por que era cosa clara y cierta que si ellos querian poner diligencia en ello no podian dexar de saber la verdad en el caso, y no lo haciendo ansi tendria entendido que ellos lo mandavan hacer: ellos tornaron á decir, que no havian mandado tal cosa y con toda diligencia procurarian de saber la verdad del negocio, y darian noticia de lo que supiesen: y preguntado ¿á que Españoles lo havian dado? se les señaló los muertos y los enfermos. Otro dia siguiente por la mañana volbieron el Tupas y Principales al Governador y truxeron presas dos Indias, diciendo, que aquellas dos eran las que traian vino y pescado al Marinero que murió y á los Grumetes que estavan enfermos, y que sospechavan haverlo hecho ellas sobre algunos zelos que havian habido, que estaban amanzebadas con ellos, é por que lo suelen y acostumbran á hacer las mugeres desta tierra á sus naturales, y á sus propios maridos, que el Governador lo averiguase é las castigase é hiciese justicia en todo; y luego se mandó proceder contra ellas é tomar sus confesiones, en las quales culparon á otras dos Indias de Zebu, que ansimismo fueron presas, y ellas echavan la culpa las unas á las otras, y poniendolas á qüestion y tormento, la una dellas confesó haver dado ponzoña en el vino al Melchor Diaz, Marinero, y huvo testigos que esta misma dió tambien al Juanes sobre zelos; de esta se hizo justicia, y la hicieron quartos y la pusieron en el camino que va deste Real á la población de Zebu, y á las otras tres azotaron y tresquilaron, y desterraron de Zebu perpetuamente.
Y la que hicieron quartos, despues de haverla condenado por el delito, dixo, que queria ser christiana, y pidió el Bautismo, y los Padres la Bautizaron, y ella murió segun lo que se entendió con devocion y christianamente llamando á Dios y á Santa Maria.
En esta misma noche despues de haver hecho justicia desta muger prendieron en la mar en una canoa al Principal de Gavi, que mató á Pedro de Arana á traycion, que paresce que vino á Zebu á cierto negocio, y Tupas avisó al Governador como estava allí, y en una celada que le mandó poner el Governador en dos canoas le prendieron, el qual confesó ser verdad que él y otros quatro Principales se concertaron de venir del Puerto de Gavi á este Real á procurar de matar algunos Españoles, y ansi vinieron de noche en un Parao y se pusieron en una emboscada diez y siete Indios entre este Real y poblacion de Zebu, entre los Palmares, en un herbazal grande en donde estuvieron hasta que otro dia amaneció, y vieron un Español que iva de este Real paseandose solo por la marina acia donde ellos estavan, al qual salieron, y le dieron lanzadas, y le mataron, é le cortaron la cabeza, y se la llevaron al Puerto de Gavi, donde hicieron gran regocijo y fiesta con la cabeza: de este se mandó hacer justicia, y se hizo el dia siguiente quartos en el mismo lugar que mataron á Pedro de Arana, donde pusieron la cabeza en un palo, y los quartos en sendos palos en la marina, con lo qual los Indios se atemorizaron mucho, y vinieron los Principales al Governador á decirle que estava muy bien hecho la muerte de aquel y que merecia muy bien por lo que hizo; y el Tupas dixo, que aquel que hicieron quartos havia sido muy valiente y soberbio en estas Islas, y que quando los Españoles llegaron la primera vez á esta Isla, y le requirió el Governador que viniesen de paz, se havia hallado presente este con ellos, y que queriendo hacer paz y amistad con el Governador, que este Principal Dagami, como hombre valiente, y soberbio, y otros Principales de Matan que se hallaron presentes, le aconsejaron que no hiciese paz con los Españoles, y se lo estorvaron que no la hiciese, y que siempre, siempre, fué este muy rebelde contra los Españoles, y amigo de rebueltas y guerras, y que el Governador le havia dado su pago.