Part 10
Otro dia Martes 5 de Junio, volbieron al campo los mismos Principales, y dixeron que venian á holgarse con el Governador, el qual los recivió bien, y les dió de almorzar y beber que es su holganza, y la cosa que de mejor gana hacen: traxeron consigo otros Principales de los que andavan alzados por el monte, y que se vinieron á someter y dar la obediencia á S. M. los quales besando las manos al Governador prometieron lo mismo que los pasados, y el Governador mandó se les diesen algunas cuentas y bonetes de grana, con lo qual quedavan contentos; y despues otros dias siguientes vinieron al mismo efecto otros Principales, que los traian el Tupas y siete, para el mismo dominio y vasallage de Castilla, ofreciendose por vasallos de la Real Corona como los demas, y decian que comunicarian con otros amigos suyos para que viniesen al mismo efecto; á todos los quales recivió el Governador con buena gracia y benignidad, mostrandoles el favor que ternian del Rey de Castilla, y el provecho y quietud que se les seguiria, y así los despedia muy contentos, dándoles algunas cuentas y rescates; con lo qual y con la ordinaria conversacion, humanidad y buen tratamiento que se hacian á todos los que venian, venian otros de nuevo, entre los quales venian dos Principales de Mandavia que estavan alzados, que es un Puerto que está á vista del Campo una legua, en la rivera de la mar, á la misma entrada que está á la parte de Levante questa que se llama Ludugun, Siandu, Sipatu, y otro Susucum: ansimismo vinieron otros llamados Sicarasi, Sira, Sicao, Sidala, Nique; asimismo dieron la misma obediencia y como vasallos de S. M. besaron las manos al Governador y prometieron de guardar lo mismo que los de este Puerto de Zubu. Entre los mojones que señalaron entre el alojamiento del campo de los Españoles y la tierra de los Indios, quedó descombrado un pedazo de tierra, que fué lo que se descombró de las casas que quemaron los Indios como arriba queda dicho, y del otro lado ácia el estero un gran pedazo de tierra baldia mas de un tiro de arcabuz, y en los mojones ácia fuera, en lo que quedó á los Indios quedaron muchas casas por la playa adelante ácia el Poniente, y entre ellas la casa de Tupas, y en ellas se comenzaron á recoger y venir los Indios naturales y traian sus mugeres y hijos, que poco á poco se juntó cantidad de gente, y dende en pocos dias, como iban perdiendo el temor traian al real á vender algunas cabras y puercos, y alguna cantidad de gallinas de Castilla, lo qual todo davan por cuentas y otros rescates: ansimismo traian gran cantidad de vino de palmas, á que los Españoles se dieron de buena gana y decian, que no echavan menos el vino de Castilla; y por el riesgo y inconveniente que dello podia suceder mandó el Governador, que no se truxese ni vendiese vino en el real ni lo comprasen, y dixo á Tupas y los Principales que como los Españoles no estavan hechos á esta tierra y eran recien venidos les hacia mal beberlo, y habian enfermado algunos dellos; que el rogava que no consintiese ni truxese vino á los Españoles, ni se lo diesen, y aunque prometieron lo harian no dexavan de traer mucha cantidad dello y á escondidas, y de noche, y el Governador mandó que se les derramase todo lo que truxesen, y puso guardas en las entradas y centinelas, y algo se remedió, aunque no huvo medio del todo para quitarlo, y algunos se davan tan buena maña que tenian sus inteligencias para haverlo, y dende á poco tiempo se dieron todos á ello, diciendo, que era mejor que el de Castilla, y de mas sustentamiento, y ansi todos en general lo bebieron publicamente: todo lo mas que traian al real á vender lo traian mugeres que cada dia venian cantidad dellas, y andavan de casa en casa con tanta libertad ó por mejor decir desonestidad, que convidavan con sus cuerpos á los soldados, y otras les ofrecian de les traer otras mas mozas como hoviese de por medio algun interés. El Governador mandó que nadie no consintiese ni las dexase entrar en sus casas, ni tuviesen acceso con ellas, só graves penas, ni las consintiesen quedar de noche en el real; y aunque se puso deligencia en la guarda dello, tampoco aprovechava, que fuera de sus casas y entre los palmares se aprovechavan dellas; y visto esto mandó el Governador llamar á Tupas y á los demas Principales, y les dixo, que no parecia bien que las Indias anduviesen entre los soldados en el real de casa en casa, que les rogava que proveyesen y mandasen, que no viniesen al real, y que los Indios viniesen á vender y contratar y no ellas; y si las mugeres lo huviesen de hacer él les queria señalar un mercado y lugar publico donde fuesen todas y estuviesen publicamente vendiendo lo que quisiesen sin andar de casa en casa, los quales respondieron, que las que venian á vender y contratar eran esclavas y no mugeres casadas, y que no se le diese dello, ni reciviese pena por que aquello era su costumbre, y que las mugeres casadas y honradas no venian al real, aunque despues se ha visto y entendido lo contrario, que yendose los Indios fuera del pueblo, que continuamente lo hacen, á contratar por la mar, muchas de las casadas y hijas de los Principales venian al Campo á vueltas de las otras, y ansi andavan por el campo visitando con tanta soltura y libertad como si todos fueran sus propios hermanos, y ansi se ha visto y entendido despues, que lo tienen de costumbre y lo hacen con todos los estrangeros que vienen de fuera, que lo primero que hacen es proveerles de mugeres, y se las venden por qualquier interes por pequeño que sea, y esto hacen generalmente con todos los forasteros. El Governador y capitanes y otras personas principales pusieron siempre la deligencia posible para que no hoviese acceso, y se guardase lo mandado, de que no entrasen en casa ninguna del real, y se castigaron algunos que lo quebrantaron; y con todo no dexó de haver harta rotura, por aparejo grande que en ellas havia; é asi que verdaderamente ellos son aficionados al vino y al beber, y ellas al vino y á la carne, y todos ellos á pedir, y recivir, y tomar todo lo que pudieren que en otra cosa no entienden, ni tienen otra cosa mas principal, demasiadamente son codiciosos, y como haya interes venden unos á otros, y hacen todo el mal que pueden: son de poca pulicia en sus cosas y servicios, y de menos limpieza, y de ninguna verguenza ni verdad que no la tratan ni la guardan, que ninguno dellos tiene intento mas de á su propio interes, y si un deudo ó hermano, ú otro ha de prestar algo es con que se lo vuelba doblado y no de otra manera. No se les ha visto que tengan Idolos: á sus antepasados tienen por Dioses, y quando están enfermos ó tienen otra necesidad acuden á sus sepulturas con grandes llantos y alabanzas á pedirles sanidad, favor y socorro, donde hacen ciertas limosnas y imbocaciones, y ansi mismo imbocan y llaman al Demonio, y dicen que le hacen venir en una caña hueca, y que alli habla á las sacerdotisas, que por la mayor parte son mugeres las que hacen esta imbocacion, y hablan con el Demonio, y él la respuesta da al publico y les dice lo que han de ofrecer, aves y otras cosas, segun que pide y quiere el Demonio; y en estas imbocaciones ordinariamente para que el Demonio venga á hablarles en la caña, sacrifican un puerco y se lo ofrecen, y tienen otras muchas superticiones de esta calidad. Quando muere algun Principal, matan algunos esclavos de los suyos, mas ó menos, segun la calidad de la persona y hacienda que tiene: todos ellos se entierran en ataudes hechos de dos tablas, y entierran juntamente consigo de las mas ricas mantas y borcelanas, y joyas de oro de las que tienen, y algunos se entierran devaxo de tierra, y otros mas principales los ponen en unas casas altas. El Governador les ha persuadido y mandado á los de Zebu, que no maten hombre ninguno, aunque sean esclavos, en los enterramientos, ni en otras fiestas, dandoles á entender que es malo y gran pecado, y le han prometido que ansi lo guardaran, y despues acá no se ha visto ni entendido que á ninguno maten, á lo menos publicamente ó de manera que se pueda saber.
Despues que los naturales se hartaron de cuentas, cascabeles y otros rescates y menudencias comenzaron á pedir oro y hierro por lo que traian á vender: no lo querian dar de otra manera; y ansi rescataron por hierro, y otras cosas menores, que no parava clavo, ni hierro, ni aro de pipas que pudiesen haver, hasta que el Governador mandó que ninguno fuese osado á rescatar con hierro cosa alguna, ni darlo á los naturales, y castigó algunos sobre ello, y comenzó la gente á darles por vino, gallinas, y pescados en los paños de manos, camisas y otras cosas de su vestir como gente muy inconsiderada y mandandoles que no lo hiciesen se daban á perros.
En este tiempo tuvo el Governador noticia de un poblezuelo que estava dentro de un estero de un Alcabucal y mal pais, fuerte, casi una legua del Real y que alli tenian los naturales muchas armas y municiones de guerras, é que los de aquel pueblo fueron los que mataron á traycion á Pedro de Arana, y enbió alli una noche al Maestre de Campo, y al Capitan Martin de Goyti; y aunque entraron con travajo por ser pedregal y mal pais baxo no podia llegar el Batel y Bateles, entraron en el pueblo y huyosele la gente toda, sino fuera quatro ú cinco Indios que tomaron: quemaron algunas casas é mucha cantidad de lanzas y arcos y flechas que tenian, y ansi se bolvieron; y los Principales de Zebú certificaron al Governador no ser aquéllos los que mataron á Pedro de Arana, sino de otro poblezuelo mas adelante, cerca de alli que se dice Ganiabu, que era verdad que el Parao en que vinieron á Matan pasó por alli, y despues se entendió que todos fueron en ello, y que los Indios de Zebú lo supieron y consintieron en ello, y con todo el Governador disimuló con ellos sin les dar á entender ellos fuesen culpados en el caso. El Tupas trató diversas veces con el Governador, se holgaria y querria que los de Matan fuesen nuestros amigos: el Governador siempre dixo que si, que se viniesen de paz, y reciviria, y los ternia por amigos, que los hiciese llamar y venir, y el decia, que si, y nunca vinieron, hasta que un dia el mismo Tupas dixo, que él queria ir allá en persona y traerlos y ansi fué en un Parao, y al cavo de tres dias volbió y dixo, que se habian huydo y despoblado su pueblo y casas los de Matan, y los de Gain, que se havian ido á otras Islas y pueblos comarcanos, que eran enemigos de los de Zebú, aunque á lo que despues pareció fué ficcion ó trato doble: el Governador desimuló luego con él, y le despidió con buenas palabras, diciendo, que no se le dava nada de ellos pues no querian su amistad: y el Tupas tornó á decir que él procuraria de saver donde havian ido y de los llamar y traer de paz: el Governador le rogó que lo hiciese ansi. Estos de Matan estuvieron siempre muy contumazes y rebeldes de no querer paz, antes se entendió les aconsejaban á los de Zebú como á los demas no la tuviesen con nosotros, diciendo, que ellos nos matarian, u á lo menos por hambre nos echarian de aqui, y ansi hacian todo el mas daño que podian donde quiera que llegaban, y una tarde casi á la noche se entraron por el Puerto de la parte de Levante quatro u cinco Paraos, los quales no queriendo llegar al Real pasavan desviados de las Naos como gentes estrañas y recatadas, y visto que eran estrangeras mandó el Governador al Maestre de Campo fuese en una Fragata á reconocer qué gente era, el qual fue, y como los de los Paraos vieron la Fragata dieron á huir haciendose á lo largo á la mar, y el les fué dando caza hasta que los alcanzó, y tomó un Parao dellos, y los dos se huyeron á Zebú á casa del Tupas, y no los quiso seguir el Maestre de Campo, y por haverse acogido alli, y los demás se huyeron por anochecer presto y hacer muy escuro: la Canoa que se tomó fué casi con veinte personas, y aunque lo negaron se sospechó eran de Matan: el Maestro de Campo en viniendo al Real traia la canoa que tomó por popa de la Fragata, y llegando junto al pueblo de Zebú dió lugar que se echasen á nado los presos y se fuesen á tierra, y no truxo mas de solo dos Indios dellos, y la canoa: y estos dixeron ser de un pueblo desta misma Isla. Otro dia por la mañana vinieron Sicatepan y Simaquio, Principales de Zebú, y dixeron al Governador que aquellos Paraos y los Indios que havian prendido eran de Diluan, un pueblo con quien ya estava hecha paz y amistad: el Governador les dixo, si eran amigos porque havian huydo del Maestre de Campo, que no les iva á hacer daño, sino á saver de a donde eran: ellos dieron dello sus escusas, aunque el Governador entendió que no trataban verdad, porque discreparon de lo que los dos Indios que estavan presos dixeron: disimuló con ellos diciendo, que mirasen bien si eran naturales de Diluan, y que no le engañasen, porque los Paraos no havian pasado por las Naos como amigos, sino desviandose dellas como gente recatada, y que Tupas y ellos mismos los de Zebú lo tenian avisado, y que si topasen algunas canoas que no fuesen cantando, ó se desviasen de las Naos, que les tirasen porque serian enemigos; y que ellos todos vendrian cantando y derechos á las Naos, y á hablar, y no pasarian de otra arte; pero pues que ellos decian que eran amigos, creia que seria ansi, y dos Indios que traxo el Maestre de Campo, tenia presos, y que los queria soltar y dexar libremente ir á su tierra, y los hizo traer ante ellos y les dixo, como les dava su libertad y que se fuesen mucho de norabuena, y les mandó dar su canoa, y ansi los llevaron el Sicatepan y Simaquio consigo, y á la sazon paresció que Tupas estava ausente de Zebú, y despues que vino dende á ciertos dias Tupas descuvrió al Governador como el Parao é Indios que tomó el Maestre de Campo, é los demás Paraos eran de Matan, é que Sicatepan é Simaquio havian llevado á los dos Indios que el Governador libertó sendos taydes de oro de rescate diciendo que ellos havian sido causa de su libertad, y que á él no le querian dar parte de aquel rescate porque se halló ausente: el Governador, lo echó en risa, y lo disimuló con él, y se entendió claramente que ellos con los de Matan con ellos se travan cada dia, y eran todos unos, aunque no dexan de aprovechar los unos á los otros ofreciendose ocasion para haver interese, como fué lo que arriva esta dicho, porque no tienen ley padre con hijo, ni hermano con hermano, ni se tratan verdad.
Luego que el Governador llegó á esta Isla propuso y procuró de hacer un fuerte, y ansi lo puso por la obra, y toda la gente cada dia por la mañana y tarde entendia en ellos, sin respetar ni reservar alguna persona por que el mismo Governador, Capitanes y Oficiales travajaban quanto podian, el qual fuerte se hacia de palizada de palmas para despues hinchir de fagina é terrapleno entre-medias, y por falta de no haver piedra ni tierra, sino arenal en la punta donde se hacia; y asimismo mandó hacer tres Fragatas sobre tres Paraos que se huvieron de los Indios, y en esto entendian los Carpinteros, y toda la gente repartida en estas obras, y en ello padecieron artos travajos, ansi por ser la tierra caliente y haver mal de comer, como porque todos los materiales se traian de lexos y á cuestas de hombros, y sin ayuda ninguna de los naturales, porque era por demás pedirselo, aunque se lo pagaran, de cuya causa sucedieron algunas enfermedades generalmente en todo el campo que fué pachugera[16] y romadizo, y despues camaras, y lo postrero lombrices y calenturas, que fué general en casi todo el campo; y con todas estas enfermedades fué Dios Nuestro Señor servido que no peligrasen dello; y aunque havia falta de comida la gente travajava en las obras dichas y hacian buen rostro á los travajos y fatigas que padecian por servir á Dios y á S. M.
Tupas y los Principales rogavan y persuadian al Governador, que fuesen á hacer guerra y entrada en los pueblos de enemigos suyos, y el los dilatava y detenia con esperanza de un dia para otro hasta acabar el fuerte y algunas fragatas, porque en los Bateles no se podia hacer nada de lo que se pretendia por ser tan pesados, y como los Principales veian el buen tratamiento que el Governador les hacia, que les dava tan largo todo lo que ellos le pedian, Tupas le dixo un dia que su muger é hijas querian venir á verle, porque tenian grande deseo de conocerle, y el dixo, que se holgaria de ello, y que quando y como el quisiese lo hiciese, y ansi dende á pocos dias las traxo, y el modo de venir fué que las mugeres venian por si aparte en procesion de dos en dos, y á la postre la más principal, y ansi vino la muger de Tupas puestos los brazos á los hombros de dos mugeres principales, y delante su procesion de mas de sesenta mujeres cantando en alta voz todas ellas, y las mas traian sombreros de palma en las cabezas, y algunas guirnaldas de diversas flores, y otras de oro, y otras, manillas en las piernas y orejas y brazos, y anillos de oro en las manos, en los dedos, y todas vestidas de naguas ú faldinetes y mantas de colores, y algunas de tafetan: Tupas y los Indios vinieron por si aparte, y el Governador les recivió muy bien, y les dió de comer y beber a todos, y despues dió á la muger de Tupas, y á dos nueras, y dos sobrinas suyas, lienzo de ruan á cada una ocho varas, y cuentas de Margaritas y sendos espejos, y peynes, y á todas las otras mugeres cuentas de christalinas, y abalorio, y cascabeles y otras cosas, y las despidió y embió muy contento, y se fueron por la misma orden que vinieron con su procesion y canto, y dende á pocos dias hicieron lo mismo las mugeres é hijos de Sicatepan, é de Simaquio Principales, y que vinieron por la misma orden, con quien se hizo como con las primeras, y se volvian todas tan contentas que decian el Governador era su padre, y cierto les hacia obras de padre, porque demás de lo que les dió de los rescates de S. M. de su propia hacienda les dió mas de cien varas de ruan de cofre, y mucha cantidad de margaritas y cuentas, y espejos, y otros rescates; y siempre despues que llegó á estas Islas procuró de dar todo contento á los naturales, y que no se les hiciese agravio ni daño, ni se les tomase cosa ninguna de su hacienda sin paga en todas las partes que llegó é tomó tierra, y principalmente en esta Isla de Zubu, donde pensava vivir y permanecer y hacer vida con ellos, y con esto los apaciguó, é aseguró mucho, y dende algunos dias que estavan mas seguros, Tupas embió al Governador una India, diciendo ser su sobrina para que le sirviese, y con ella vinieron otras tres criadas suyas della, á la qual recivió bien el Governador, y la vistió y hizo dotrinar las oraciones de la doctrina christiana, y ella las tomaba bien, y despues de sabida la doctrina dixo, que queria ser christiana, y ansi pidió que le Bautizasen; y aunque el Padre Prior lo dilató algunos dias dandole á entender que cosa era ser christiana y lo que havia de creer y guardar despues de Bautizada, viendo su perseverancia la Bautizó á ella, é á su ruego á un hijo suyo de tres años, y á un muchacho y á una muchacha que tenia de su servicio de edad de siete ó ocho años, y esta fué la primera que se Bautizó y tomó la fee Christiana en esta Isla, y llamose Isabel, á la qual dende á poco el Governador la casó con Maestre Andrea Calafate Griego, Cavo de obra, ayudandole para su casamiento le hizo gran fiesta en sus bodas, y se hallaron en ellas todos los Principales de Zebú, y mostraron gran contento dello; y despues acá á imitacion suya han venido algunas Indias diciendo quieren ser christianas y Bautizarse, á las quales se les muestra la doctrina y las oraciones para el efecto, y ansi mismo se han Bautizado siete ó ocho niños, que se han muerto, de Indias que en el real sirven á soldados, y estas son las almas que hasta ahora se han ganado para el cielo, y cierto se tiene entendido, que si hoviese lengua ó Interprete que les predicasen nuestra fée, facilmente se convertirian mucho numero dellos: Dios por quien es lo encamine como él se sirva.