Colección de Documentos Inéditos Relativos al Descubrimiento, Conquista y Organización de las Antiguas Posesiones Españolas de Ultramar. Tomo 2, De Las Islas Filipinas, I

Part 27

Chapter 277,195 wordsPublic domain

De aqui de este Puerto nombrado fué el Capitan Martin de Güete en un Batel, y yo en una Fragata, llevamos cincuenta hombres á descubrir esta Bahia arriba dicha, se corria la costa á Oeste camino de quatro leguas, luego hace una punta gruesa de peñas, y de alli va la costa otras quatro leguas al Norueste; en las quatro leguas primeras hace como dos Bahias, en cada una tiene su rio de agua salada, y en las otras quatro leguas que se corren Norueste-Sueste se hacen tres Isletas media legua en la mar, el uno es redondo y alto, el otro parece como una Nao á la vela, el otro está junto con este, es mas pequeño; entre estos y la tierra pueden pasar Naos, porque hay mas de veinte brazas de fondo: de estos farallones obra de una legua está una Isleta, demora de estos dos farallones al Ues-Sudueste: acabadas de andar las quatro leguas arriba dichas dimos en una Bahia de fondo de quatro brazas, era muy grande; surgimos con la Fragata y Batel en una braza de agua, lexos de tierra, frontero de un pueblo que estava: aqui vimos muchos Indios, quisimos ir allá con el Batel que pedia menos agua: zabordó una gran pieza de las casas, y havia marecilla, y por eso no saltamos en tierra: decian nos los Indios, que este pueblo era de Tandaya. Mas abaxo de este pueblo á un quarto de legua vimos un rio grande, provamos á entrar por él; era vaxa mar y tenia un arrecife por delante, no pudimos entrar: seguimos la costa que se corria Nornorueste Susueste obra de dos leguas é dimos en una Isleta pequeña junto con la tierra, y quisimos pasar por entre ella y la Isla grande, y no pudimos, por que la cercava un arrecife hasta la otra tierra: rodeamos la Isla por de fuera, que tenia como una legua, y luego dimos en una Bahia grande de cinco ó seis brazas de fondo, y va la costa de aqui al Norueste Sueste, camino de tres leguas: aqui en esta Bahia hacia desembocadero muy angosto, que no pueden pasar Naos sino barcas: aqui es lo de Abuyo: hallamos aqui unas casas armadas dentro de una laguna de agua dulce: enmedio de las casas altas, del agua una braza, tenian unos gruesos maderos á donde esta van armados: tenian unas balsas con que se servian ivan y venian á tierra, las balsas eran de palos livianos amarrados unos con otros, y como nos vieron saltaron en tierra, se hicieron fuertes en sus casas, y fuymos á ellos doze hombres arcabuzeros; llamamoslos, no querian venir; amagamosles que les queriamos tirar, tiraron un arcabuz por alto, y luego vinieron obra de veinte Indios gente dispuesta, y todos pintados; traian sus lanzas, y paveses, y dagas, y vinieron de amistad: truxeron unos plantanos y ñames: De aqui nos partimos prolongando la costa, y corriase Norte Sur, quarta del Norueste Sueste, camino de tres leguas: aqui hallamos dos rios de agua dulce muy grandes, que salian á la mar, en cada uno dellos vimos muchos Indios: á la boca y dentro tenian sus Paraos, en el uno contamos á la punta del rio trescientos Indios y onze Paraos y grandes: llegamos cerca de tierra, y dimos fondo á los resones cerca de tierra, quisieramos saltar, no pudimos que havia mucha mar: los Indios echaron dos canoillas pequeñas para venir á nosotros, embarcaronse en cada una tres Indios, la una dellas junto de tierra, le dió un golpe de mar que la sozobró, y si los de tierra no los favorecieran, los Indios se ahogaran: la otra vino abordo, y le diximos que eramos amigos, y que veniamos á rescatar con ellos, y que traiamos buenas cosas de resgates, y dimos cuentas y otros rescates que llevabamos, y ellos rogandonos que saltasemos en tierra á rescatar: diximosles que havia mucha mar que no podiamos: ellos nos señalaron un portezuelo pequeño, que estava obra de media legua, y alli saltariamos que no havia mar; ansi fuymos alla, y ellos por tierra, hallamos una anconada al socayre de unas peñas buen desembarcadero y un riechuelo de agua: alli saltamos todos en tierra, y determinamos de hacer noche alli, porque veniamos fatigados de los Bateles por ser pequeños, y mucha gente: havia quatro noches que no dormiamos ni comiamos sino pan y agua, por no poder guisar de comer: aqui se refrescó la gente, hicieron de seña los Indios, llegaron cerca de nos, y el Capitan Martin de Guete se sangró con el Capitan de los Indios, y luego quedaron hechas las paces: diximos que nos truxesen puercos, y gallinas, y batatas y platanos, y arroz, é les dariamos de los rescates que traiamos: ellos dixeron, que ya era tarde para poder traer aquello que les pediamos, que por la mañana lo traerian: preguntamosles, que á donde tenian sus pueblos? Dixeron que en aquellos rios, que por alli de dentro havia muchos pueblos; y con esto se fueron, quedando de por la mañana traer lo que les pediamos: aguardamos alli hasta por la mañana y no vinieron, y ansi nos embarcamos y seguimos la costa. Este dia hasta medio dia anduvimos dos leguas: corriase la costa Norueste Sueste: cargonos aqui el viento á la brisa por la proa, metimonos en un ancon que vimos un rio de agua dulze, saltamos en tierra á hacer de comer nos: estando alli vino un Parao con obra de 20 Indios, dixo, que queria amistad y que venia de la parte de los Indios de aquel rio que haviamos estado el dia antes, y que fuesemos allá á rescatar, y que se sangrase el Capitan con este Principal que venia en el Parao: el Capitan dixo que ya se havia sangrado con los otros, que bastava, que él los tenia por amigos; y con esto se fueron; cierto ellos venian por matar al Capitan, que venian todos demudados, y tras una puntilla hecharon Indios en tierra y vinieron por entre las arboledas, que eran muy espesas, á donde nosotros estavamos: nosotros estavamos toda la gente durmiendo á la sombra de un arbol, y teniamos seis hombres puestos de centinela en tres partes, dos á un cabo, dos á otro, y otros dos á otros, y los Indios estavan escondidos que no osavan acometer aunque nos veian dormidos: iva un Mozo de Martin de Goite el Capitan, pasando de una centinela á la otra, y entre las dos centinelas le tiraron una lancilla pequeña, y tras aquella otra; la una le dió en el muslo, que le pasó, y la otra desbarató con la mano, desta murió: por presto que acudió las centinelas ya se havian metido por lo espeso del arcabuco, que no les dió lugar para poner las mechas en las serpentinas: quando ya no parecian, embarcamonos en el Batel y la Fragata para volber al rio, y saliendo de aqui vimos cerca estar el Parao tomando los Indios que venian por tierra: fuymos en pos del Parao siguiendole á la vela, y el Parao á los remos anduvo mas que nosotros; metiose por el rio arriva, nosotros zabordamos á la boca que era el agua baxa, y saltamos quarenta hombres en tierra: anduvimos mirando si hallavamos algun pueblo, no pudimos hallar: en el rio se hacen muchos brazos allá dentro; ansi nos venimos á embarcar: aquesta noche seguimos nuestro camino adelante, iva la costa Norueste Sueste, quatro leguas de alli iva la costa Norueste, Nornorueste, Sueste tres leguas. Otro dia anduvimos quatro leguas, corriase la costa Norte Sur, quarta del Norueste Sueste: en estas quatro leguas hay dos Isletas pequeñas una junto con la otra media legua de la Isla grande: á cabo destas quatro leguas está Cabalian, un buen pueblo grande y bien bastecido: quatro leguas de aqui está la vuelta del Susueste una Isla llamada Panae: esta Isla con Cabalian viene á hacer una ensenada grande que parece que es toda una tierra; mas tiene un pasaje que pueden pasar entre la una y la otra en que es angosto como un rio, tiene ocho ó diez brazas. Visto esto, y que por entre Panae, y otra Isla que esta va á Leste podian pasar las Naos muy bien, porque este fué nuestro intento de venir á buscar pasaje para las Naos, que al parecer de donde teniamos las Naos nos parecia que estavamos cercados de tierra, que no podiamos pasar sino por á donde entramos, ansi nos volbimos á las Naos: estuvimos en todos estos diez dias hasta llegar á las Naos: llegados que fuymos á las Naos, dado quenta al General, y fué acordado de venir á Cabalian, y otro dia venimos. Habra de camino de aqui á Cabalian, camino derecho como veinte leguas: alli surgimos vispera de Carnestolendas: fue á tierra el Maese de Campo á los Indios, á requerilles con la paz, y que queriamos ser amigos: ellos no querian sino que nos fuesemos: rogamos que nos rescatasen algunos puercos, que ya no teniamos carne; dixeron que no querian: despues de requeridos con la paz muchas veces, viendo que no querian, saltaron en tierra cien hombres, y no paró Indio en todo el pueblo: ya tenian alzada toda la ropa y las mujeres: hallamos muchas cargas de ñames, y obra de cincuenta puercos, y algun arroz, y cogieron quatro principales Indios y truxeronlos á las Naos; el señor General les hizo mucha honra, y les dió vestidos á la usanza Española, y muchos resgates en pago de los puercos, y de lo demas que tomamos; ellos estuvieron contentos. Estos Indios nos señalaron donde era lo de Abuyo, y Tandaya, y Mazagua y Putuyan, ansi se determinó de ir con las Naos á Mazagua, que estaria de este puerto como ocho ó nueve leguas: nos demoraria de aqui al Ues-Sudueste: ansi nos levamos de Cabalian á medio dia que entró la brisa para ir á Mazagua: este dia no pudimos llegar allá, surgimos en una Isla que está tres leguas de Mazagua llamada Panae. Otro dia fuymos á Mazagua, junto con el Puerto anduvimos barloventeando por tomallo: entre tanto fueron los Bateles á tierra con gente á ver la Isla, y hallaron que en ella no havia hasta veinte Indios, y obra de seis casas, que toda la Isla estava destruyda, que havia dos años que havian llegado alli ocho Paraos grandes de Portugueses de Maluco, y diciendo que eran Castellanos destruyeron la Isla, porque sabian que estos Indios eran muy amigos de Castellanos, por eso vinieron aqui: de aqui llevaron muchos Indios cautivos, y de otra Isla que está cerca llevaron quatrocientos Indios y Indias á vendellos á otras Islas, que ansi se usa entre estos Indios, de una Isla cautivarse y llevarse á vender á otras; vale uno quatro pesos, y seis, y ansi nos los davan á nosotros: en esta Mazagua mataron quatro Portugueses en aquel tiempo. Como vimos la Isla tan despoblada, determinó el Señor General de no ir á surgir alla: preguntamos á los Indios que traimos de Cabalian, que á donde estava la Isla de la Canela, y ellos señalaron acia el Sudueste de aqui de Mazagua, y que se decia Cameguen; ansy fuymos para ella: estos quatro Indios rogaron al Señor General, que no los llevasemos, porque estavan de amistad con ellos, y si sabian que ellos los llevaron allá, estarian mal con ellos; ansi el Señor General les dió un Parao que traiamos, y les hizo meter en el de comer y beber, y les dió muchas cosillas, que ellos lo tuvieron en mucho, y se fueron á su tierra, y nosotros para Camaguenin; esto era ya de noche: caminamos esta noche con los trinquetes la vuelta del Sudueste, y otro dia á medio dia estavamos con la Isla: esta Isla está en nueve grados y un quarto, es Isla alta: hacese della dos sierras altas, la del U-este es redonda y mas alta que no la de Leste: tiene de la vanda de Leste una Isleta una legua en la mar, y vimos como una legua de la Isla grande, legua y media de la chica un Baxo, que estava verdegueando el agua en el, y alterava la mar encima dél, y como lo vimos arribamos para ir á surgir á la vanda del U-este: de esta vanda del U-este tiene otro Baxo; en este estan unas piedras encima del agua, y está media legua de la Isla: prolongamos el Baxo: de luengo de él hay mucho fondo, y entre la Isla surgimos en diez y ocho brazas de arena: de aqui fueron luego el Batel de la Capitana y Fragata á rodear la Isla, uno por un cabo y otro por otro, á ver si havia buen Puerto y poblacion: dieron vuelta á la Isla, y no hallaron nada; volbieronse á la Nao. Otro dia saltó el Maese de Campo con cien soldados á ver la Isla, y á tomar platica de los Indios: fué mareando por la tierra adentro dos leguas, sin topar camino, ni senda; por la mañana fué á dar con obra de treinta casas sin gente, que la gente se habia huydo á la sierra, y hallaron en estas casas mucho arroz y gallinas, como las de España, y puercos y ñames; de aqui se volbieron á la Nao trayendo lo que pudieron. Llegados á la Nao determinó el Señor General de ir á Betuan, que es una Isla muy rica á donde se saca mucho oro, y nos hecimos á la vela prolongando el Baxo arriba dicho, y des que lo pasamos metimos de lo para ir á Betuan; havia mucha brisa y corria el agua para sotavento, y no podimos barloventear nada, fuymos á dar á la Isla de Bojo[110]: es una Isla grande y de muchas zabanas: está de Leste Ueste: en ella surgimos en un ancon que se hacia un poco desabrigado de la brisa: de aqui mandó el Señor General al Capitan Juan de la Isla, que fuese á descubrir la Isla á la vanda del U-este dende aqui; y al Capitan Martin de Guiete, que fuese á la parte de Leste; Juan de la Isla fué en la Fragata, y Martin de Gueite fue en el Batel de la Capitana: yendo á media noche voxando de luengo de costa vieron una vela que venia en popa acia ellos, tiraronle dos versos porque reconocieron que era Parao: los Indios como vieron aquello dexaron el Parao y echaronse á la mar: fué el Batel abordo y no halló Indio ninguno: vieron que ivan nadando á tierra; fue el Batel por tomar un par dellos para lengua, y no pudo por que ya estaban en tierra: volviose al Parao, y truxeronle abordo de la Nao: traia mucho arroz que henchimos en la Nao doze pipas de él, y harto mas traia, y ñames, y plantanos muchos: el Señor General quisiera pagar esto si huviera á quien. En esto vino el Capitan Juan de la Isla, y dixo que havia hallado un Puerto y un pueblo bueno: determinaron de ir allá: lavamonos este dia y fuymos á entrar en el Puerto temprano: havia de aqui al Puerto quatro leguas. Era el Puerto una Bahia pequeña y baxa, tiene buenos palmares de cocos, y obra de veinte casas, y un estero de agua salada, entrando por este estero un tiro de arcabuz se acaba el agua salada, y viene un rio de agua dulze, buena agua; y de aqui de este estero arriba cortamos para un baupres, y para una mesana, y una verga mayor para la Capitana, porque la otra traia quebrada, y esto que aqui cortamos era buena madera para arboles. En este Puerto havia muchos corrales hechos en el mar en una y dos brazas para pesquerias, todos de cañas partidas, y hincadas en el suelo; en entrando el pexe dentro no podia salir sino por un cavo angosto que tenian hecho, y alli tenian una nanza grande, que en saliendo el pexe del corral por fuerza entraba en la nanza. De aqui de este Puerto me embió el Señor General á descubrir unas Islas que parecian de aqui, fuymos en la Fragata quinze hombres y un Indio que sabia la lengua, que era Piloto de un Junco que tomó el Maese de Campo, y el Capitan Martin de Guete: tomaronlo dos leguas de este Puerto en la mar con dos Bateles, cada uno llevaba treinta hombres, al varloar les mataron un hombre, y hirieronnos de lanzadas y flechazos mas de diez ó doze hombres, mas todavia le entramos: mataron quinze ó veinte Indios, los demás se echaron á la mar, y los cogieron por el agua: hallaron en este Parao muchas riquezas de paños de la tierra, y de borcelanas, y oro, y mantas galanas, y muchos generos de resgates, que estos venian de Borney á resgatar con estotros Indios á trueque de oro, y truxeron este Junco abordo de la Nao: mandó el Señor General que se les volbiese el oro que se le habia tomado, y la demas ropa; mucho se le volbió y con harto se quedaron los soldados y Marineros que ivan en los Bateles: en este Junco venia un Indio Borney por Piloto, que entendia todas las lenguas, y este se fue con nosotros en la Fragata á descubrir las Islas que arriba tengo dichas: fuimos de las Naos governando con la Fragata al Sudueste; dimos en una Isla pequeña despoblada que está de las Naos dos leguas, pasamos adelante y dimos con una Isla grande, llamase Licoyon, costeamosla de la vanda de Leste, no hallamos buen Puerto: vimos muchas casas en lo alto de la Isla; en la falda della muchas sementeras que parecian ser de arroz: costeamos esta Isla de la vanda del U-este; tambien aqui hallamos una Isla grande, no vimos poblado, algunas casas vimos en los llanos: habrá de esta Isla á donde están las Naos como nueve ó diez leguas. De aqui atravesamos á otra Isla grande llamada Binglas[111], que nos decian que havia aqui muchos negros: corriase de la una á la otra Les nordeste U-es Sudueste: havia de la una á la otra como seis leguas: tiene un Isleo entre estas dos Islas que terná de box como media legua: esta Isla Binglas de la parte de Leste es á la mar llana hasta dos leguas la tierra adentro, y toda llana de zabanas: veiamos muchas casas como á una legua de la mar, saltamos aqui doze hombres y fuymos la tierra adentro mas de legua y media; dimos con unas casas, hallamos un Indio y una India viejos, y un muchacho: como nos vieron se espantaron de vernos, y nosotros les hablamos por la lengua que llevabamos, que no tuviesen miedo ninguno, que nosotros no veniamos á hacer mal ninguno, y que eramos amigos, y con esto lo aseguramos y nos sacó plantanos, y vino de palmas de cocos, que en verdad que era bueno, parecia como bastardo, vino dulce; y nosotros les dimos de los regates que llevabamos, y preguntamosles, si havia Negros en esta isla? dixonos, que la sierra arriba havia muchos: en esta Isla havia una sierra muy alta y grande que tiene mas de veinte leguas, la Isla tiene de redondo mas de ciento y diez leguas; digolo como persona que la redondeó toda por la mar como adelante dire: preguntamosle, si havia muchos pueblos, y dixo que toda la Isla era poblada, y que cerca de alli estava un pueblo mediano, que si queriamos ir alla, que su hijo nos llevaria alla: Diximosle, que si: fuimos con el muchacho Indio, y nos llevó a un pueblo de hasta cincuenta casas, y en el no hallamos gente ninguna, que todos ivan huyendo á la sierra: entramos en algunas casas y hallamos mucho arroz, y gallinas y puercos: truximos dos puercos, y venimos á embarcarnos, por que era ya cerca de noche y teniamos el varco lejos: llegamos á una hora de noche á la Fragata, y embarcamonos con intento de ir esta noche á otra Isla que estava de aqui á las Naos, porque no traiamos comision para mas de seis dias, ni bastimentos tampoco, nosotros estando para venir á la Isla, como dicho tengo, vino mucho viento á la brisa Leste y fuimos de un bordo y de otro toda la noche: quando vino el dia hallamos que haviamos perdido camino de adonde haviamos partido mas de quatro leguas, ya no podiamos tener el costado á la mar con la Fragata que nos anegavamos: estariamos de tierra como tres leguas: determinamos de arribar por sotavento de esta Isla, y ponernos al abrigo en ella, y ansi lo hicimos: viniendo arribando vimos un Parao grande venir la mesma derrota que nosotros á la vela, y como lo vimos fuymos guiando acia él, y el como reconoció en la Fragata, que no eramos de su manera izó mas la vela y comenzó á ir metiendose mas en la tierra, y nós en pos dél hasta que zabordó en tierra y saltaron todos en tierra, y fueron huyendo; serian como obra de veinte é cinco personas hombres y mugeres, y dexaron su Parao con la vela guindada y al traves: llegamos nosotros que veniamos cerca y fuimos al Parao, y hallamos en el una Indiezita pequeña de obra de tres años, muy bonita; estaba pegada del bordo del Parao, y el cuerpo en el agua y dando gritos: como llegamos ya que la queriamos tomar se largó en el agua, y aun ainas se ahogaria si no se echara un hombre por ella: metimosla adentro, dimosle á comer y luego comió: tomamos de este Parao un poco de arroz y ñames y pescado que traia, y tornamosles á dexar la muchacha dentro, y fuymonos prolongando esta Isla por el abrigo della, que ya aqui nos venia el viento por cima de la tierra, y era bonanza la mar, corrimos ocho leguas de longitud de costa: corriase la costa Nornordeste Susudueste, luego dimos en otra de Nordeste Sudueste, camino de quatro leguas; luego iva la costa de Leste U-este tres leguas de aqui se corria Noroeste Sueste, hallamos un pueblo grande á la vera de la mar: la noche atras haviamos topado un Parao con mucha gente de este pueblo, y como era de noche venian cantando la boga á su usanza, y nosotros esta vamos surtos junto en tierra, y él como dió con nosotros dió vozes: ya nosotros le haviamos sentido venir, por que (el) de la gavia lo sintió de lexos venir: respondimosle por nuestro Indio: dixonos, que gente eramos? Diximos: que eramos de la China; que veniamos á resgatar, que traiamos muchas cosas buenas. El dixonos: que mentiamos, que los de la China no tenian aquellos Navios de aquella manera, y les pareciamos á ellos: que eramos gente vellaca, que veniamos á hurtar, y que dexasemos amanecer, que ellos havian de ver que gente eramos, y para quanto eramos, que querian guerra con nosotros: nosotros reiamos de aquello, y les rogavamos con la paz, y ellos mientras mas les rogavamos mas se ensoverbecian. Como vimos aquello nos aparejamos todos en nuestra Fragata, y levamos nuestro reson y armamos los remos para embestille: ellos como vieron bogar que haciamos estruendo con los remos, echaron á huir, que no los alcanzára una Galera, y volbieronse á su pueblo y nosotros tras ellos: llegaron primero que nosotros y dieron mandado al pueblo, y huyeron todas las mugeres y muchachos, y los hombres se pusieron en arma aguardandonos, y tenian á la boca del rio quatro Paraos con mucha gente, y nosotros llegamos cerca de las casas en la playa, y llamamosles que viniesen que eramos amigos y vinieron muchos dellos cerca de nos en la Fragata, un poco fuera en la mar, y ellos á la vera de la mar; nos estando hablando con ellos el viento destapó los dos versos que llevabamos á proa que ivan cubiertos con una manta, y como los vieron no paró Indio por alli, todos huyeron de temor de los versos, y los Paraos se fueron el rio arriba: como vimos esto nos fuimos de aqui siguiendo nuestro camino derecho, dimos en costa de Nor-Norueste Sur Sueste cinco leguas, luego va de Norte Sur quarta del Nordeste Sudueste ocho leguas, luego va de Nordeste Sudueste quarta de Leste U-este seis leguas, luego va de Leste U-este seis leguas: en todo este camino hay buen Puerto para Naos: en todo este camino hallamos agua de rios que salian á la mar, y xagueies: de aqui iva la costa de Norte Sur quarta de Nordeste Sudueste camino de ocho leguas: en estas ocho leguas hallamos quatro rios grandes que salian á la mar; á la boca era agua salada; toda esta costa bajia, y aqui no teniamos que comer, que se nos havia acabado lo que truximos de la Nao, y determinamos de saltar á ver si habia algun pueblo la tierra adentro para resgatar alguna comida, ó quando no quisiesen, quitarsela: fuymos á tierra doze hombres y el Indio con nos, y quedaron en la Fragata tres hombres: fuimos por unos zacatales que nos cubrian, media legua, y dimos en una senda, iva trillada de gente, anduvimos por ella otra media legua, fuymos á dar á un pueblo, y antes que llegasemos á él dimos con un Indio y dos muchachos que estavan en una sementera de arroz, y el se vino á nosotros y nos dixo: que qué queríamos, que nos fuesemos: diximos, que eramos gente de la China, que veniamos á rescatar: dixonos, que mentiamos, que el conocia á la gente de la China, y que nosotros no eramos della, y que eramos Ladrones, y que esperasemos un poco que iva á llamar gente, y con esto se fué muy enojado corriendo y dando vozes hacia el pueblo: nuestro Indio nos dixo, que nos fuesemos, que iva aquel por gente para matarnos: nosotros le diximos, que no tuviese temor, que nosotros no saliamos á ninguna parte para huir, que aunque viniesen muchos que no les temiamos, y el no curó de nada sino de huir á la Fragata: nosotros como vimos el rumor mucho de mucha gente que andava en el pueblo, determinamos de retraernos á la Fragata nuestra poco á poco, por pasar unos pasos malos que teniamos que pasar, antes que viniesen los Indios, que havia una cienega que pasar; y acabada de pasar dieron con nos obra de cincuenta Indios con grande alarido: nosotros nos hicimos una piña todos doze, los seis arcabuzeros y los seis rodeleros, y disparamos dos arcabuzes: cayó un Indio muerto, y otro se iva rascando y dexó la lanza, y el paves; y los otros viendo esto huyeron que no nos acometieron mas, y nosotros retrayendonos poco á poco nos venimos á la Fragata y nos embarcamos, y acabados de embarcar salieron á la playa mas de doscientos Indios en dos Esquadrones, y aqui pasamos adelante de luengo de costa, y de aqui vimos una Isla la vuelta del Norueste camino de cinco leguas, tenia al parecer como diez leguas de longitud: entre esta Isla y la de Bliglas se hacen dos Isletas pequeñas, de aqui havia á ellas como tres leguas: por esta costa que ivamos corriendo vimos muchos Indios, queriamos hablalles y no nos aguardavan: luego dimos en costa de Nordeste Sudueste, andariamos al Nordeste dos leguas, y dimos con muchos Indios, y entre ellos venia un negro muy atezado como los de Cabo Verde, y traia su lanzilla y paves, y daga como los Indios, era el mas lixero que yo he visto; y preguntamosle por agua dulce que no traiamos ya agua, y ellos nos dixeron, que mas adelante la hallariamos, y que ellos nos enseñarian: fueron con nós de luengo de costa, y nosotros voxando de luengo de costa zabordamos con la Fragata en un bajuelo, no pudimos ir mas, saltamos en tierra y hecimos pazes con ellos, que se sangró uno de nosotros y otro dellos, y se bebieron la sangre en lugar de amistad; y preguntamosles, que á donde havia agua, y ellos nos dixeron que allá dentro havia; y el Indio lengua que venia con nosotros les habló, y nos dixo, que estos Indios que eran buenos Indios de verdad, y dixolo, por que nos vido andar recatados con ellos, y sobre aviso: nosotros le diximos, que no se fiase mucho en ellos que andavan demudados: el nuestro Indio dixo, que queria ir á ver el agua donde estava, y que luego iriamos nosotros: ansi fué con un Indio, y nosotros al trecho dellos tambien ivamos para allá doze hombres, los 6 llevabamos arcabuzes, y los 6 espadas y rodelas, y los rodeleros llevaba cada uno su barril para agua: llegados que llegaron los Indios al agua el nuestro se abaxo á beber, y el otro Indio le dió una lanzada á manteniente por el costado que le pasó y cayó muerto, y nosotros como vimos aquello fuimos corriendo para él; ya quando llegamos estava muerto y el Indio huyó, y en esto vimos salir 150 Indios á nos, que estavan escondidos en un arcabuco cerca de nos, y des que llegaron cerca se repartieron en tres partes por tomarnos en medio en cada una 50, y vienensenos dando grita: nosotros como aquello vimos mostravamos grande animo y nos fuymos para ellos á la parte que mas pintados y galanos venian, que alli davan mas grita: ivamos nosotros 12 hechos una piña, los arcabuzeros y los rodeleros á los primeros dos tiros que tiraron no paró Indio, unos ivan huyendo y rascandose: uno dellos cayó; los demás, caballos no los alcanzaran: á nosotros no nos pesó de vellos huir, que luego tomamos nuestros barriles de agua y nos venimos á nuestra Fragata: acabados de embarcar vinieron muchos Indios á la vera de la mar, que tengo entendido que si nos hallaran en tierra lo pasaramos mal, segun eran muchos y traian algunos flechas. Luego hecimos vela, y á este tiempo havia 2 dias que no teniamos pan ni otra cosa que comer sino unas pocas de havas crudas, las comiamos á una docena y media cada hombre: caminamos 8 leguas la vuelta del Nordeste, que ansi iva la costa, y luego iva á Les nordeste seis leguas: anduvimos otras 6 leguas al Sudueste; en estas seis leguas hallamos tres Isletas, á una y dos leguas de tierra: de aqui, fuimos al Sur que ansi se corria la costa camino de diez leguas, en todo esto no hallamos pueblo, ni Puerto ninguno; en todo este camino arriba dicho tiene la Isla llamada Blinglas, y lo mas dél anduvimos con la Fragata al remo con harto travajo. De aqui de esta Isla atravesamos á la Isla llamada Cibuy[112], que está de la una á la otra cinco leguas, por cavos no hay dos que va prolongada con esta de Blinglas: este Cibuy es buena Isla, terná como de box sesenta leguas, es muy poblada: costeamosla por la parte del U-este toda ella: hallamos catorce ó quinze pueblos á la mar, y mucha gente de luengo de costa: no osamos saltar en tierra, aunque traiamos necesidad de comida, por que una vez veniamos á saltar en tierra, y estavan como diez ó doze Indios á la marina llamandonos y con lanzas y pavezes amagandonos: determinamos de saltar por dó vimos quatro ó cinco casas, y ya que estavamos para saltar salieron de una emboscada mas de quinientos Indios, que ya pensaron que nos tenian en tierra, mas nuestros buenos versos hicieron aqui la guerra, que en verdad que un Pedro de Solorzano, Lombardero que aqui venia, hizo muy buenos tiros, que presto nos desembarazaron la marina y huyeron al monte; y nosotros tiramos para fuera con nuestra Fragata, y nos venimos de luengo de costa toda esta noche. Otro dia por la mañana dimos con unos Indios que estavan echando á la mar unas canoas para ir á pescar: surgimos aqui y les hablamos de amistad, y que viniesen á bordo con sus canoas que les dariamos algunos rescates, y ellos traerian de comer: ellos vinieron y les dimos algunas cuentezuelas, y se fueron diciendo, que ivan á sus casas á traer algo de comer: nós como le teniamos ganas, y ya havia seis dias que nos manteniamos con havas á una dozena y media cada uno, aguardamos, y de alli á una hora vinieron y truxeron un poco de millo, y unos cocos, y un poco de pescado; esto rescatamos en todo lo que ellos pidieron: á la postre nos truxeron un cantaro con vino y nos lo davan por poca cosa; barruntamos mal, diximosles, que bebiesen ellos primero: tomó en la boca un poco y tornolo á echar luego, y escupia mucho: como vimos aquello quisimoslo matar al que lo truxo, y hizosenos de conciencia y lo dexamos, y nos fuimos nuestro camino; este dia salimos de entre estas Islas y viamos la de á donde estavan las Naos que no fué poco contento de todos, que ya havia veinte dias que haviamos salido de las Naos, y no traiamos comision para mas de seis. A los veinte y uno llegamos á media noche á la Nao Capitana, que en verdad que dimos mucho contento á toda la gente de nuestra llegada, porque ya nos tenian por muertos; no hacian ninguna cuenta de nosotros por que nos havian ido á buscar y no nos hallaron: Havia el Señor General mandado un Parao de Indios amigos de esta Isla, y á dos soldados dentro al pueblo de Cibuy á buscarnos: de la vanda del U-este andavan, y nos de la vanda de Leste andovimos, y havian ya vuelto sin saber de nos, dieron noticia estos dos soldados que fueron á Cibuy con los Indios que el pueblo era grande y de muchos Indios, y que ternia buen Puerto para las Naos, y por eso llegados que nos fuymos con la Fragata, salimos con las Naos otro dia para Cibuy: de aqui governamos al Ues-Sudueste ocho leguas y luego dimos en Cibuy: costeamos la costa que se corria de Norte Sur camino de ocho leguas, y otras ocho yba la costa como Nordeste Sudueste: aqui hallamos un pueblo grande que se llamaba Cibuy: estava junto á la mar asentado y tiene aqui muy buen Puerto que pueden las Naos con todos tiempos estar á la plancha en tierra ó fuera en ocho brazas; es un rio muy bueno, pueden salir por él por dos cabos, por el un cabo tira al Sudueste, y el otro al Ues-sudueste; ansi llegados que aqui fuymos amarramos nuestras Naos cerca de tierra de luengo, travesadas á la tierra, porque aqui corre mucho el agua como en el rio de Sevilla por sus mareas, y me responde con las de España, dandole el resguardo, que el sol tarda á venir á este Meridiano; alza y abaxa la marea una braza y mas, quando es aguaxe braza y media: pueden aqui dar monte navios pequeños; y como á este pueblo llegamos mandó el Señor General al Escribano mayor y á los Oficiales del Rey, que fuesen á requerir á los Indios de este pueblo con la paz de parte de S. M., porque los veiamos andar puestos de guerra: fueron, y le respondieron, que no saltasen en tierra que no estava el Rey de ellos alli, que mañana vernia; aguardamos á otro dia, y tornaronles á requerir con la paz, y otra vez la postrera les amenazaron con las lanzas al Maese de Campo, y ya le tiravan de piedras al Batel, y vinose á bordo de la Capitana, y lo contó al Señor General, y ansi se determinó de tomar el pueblo y poblar nosotros en él, y de aqui embiar á la Nao Capitana, á la Nueva España: luego se puso por obra, y se armó toda el artilleria de las Naos á la vanda de tierra, y se embarcaron todos los soldados en los bateles y chalupas por la vanda de fuera, y que estuviesen á punto para despues de disparada el artilleria ir con los Bateles á tierra, y algunos por la mar á tomar muchos Paraos que estavan en el agua, que havian venido de otra Isla á favorecer á estos: comenzó á tirar la Capitana y las demas; vieran derribar casas y huir Indios, que no paró Indio ninguno: dexaron el pueblo desembarazado, llegaron los nuestros á tierra, y fueron tras los Indios, no pudieron tomar ningunos: venimos al pueblo y no hallamos nada en las casas, que el dia antes y la noche lo havian sacado y escondido, y á las mugeres y niños tambien: tenian una casa grande llena de arroz, y bastimentos, como se ivan dieronle fuego: no la pudimos favorecer, que harto quisieramos; ansi se quemó ella y otras quinze casas, y sino acudiera toda la gente á apagar el fuego, todo el pueblo se quemara: luego el señor General mandó que se sacase la ropa de los soldados, y que tomasen cada camarada de quatro compañeros una casa, y que las demas se deshiciesen, por que estava el pueblo muy derramado, y que se juntase por poderse mejor velar de noche: luego mandó desmontar todo de fuera de las casas, y deshacer algunas, y hacer una palizada de madera gruesa que havia mucha por aqui de fuera todo el pueblo al rededor á manera de cerca fuerte, recogiendo dentro della unos pozos de agua dulce que aqui havia, de donde bebian. Este pueblo estaba asentado á manera de triangulo, las dos partes le cerca el agua y una la tierra: para la mar pusimos buena artilleria que teniamos; para la tierra con esta palizada arriba dicha estava bueno hasta que hagan fortaleza, que salida la Nao Capitana para la Nueva España luego se ha de poner por la obra. El Maese de Campo, y el Capitan Martin de Goite fueron con cien hombres en todos los Bateles á un pueblo que parecia de aqui en este rio arriba, y otro que estava de la otra vanda, fueron allá y truxeron los Bateles y muchas canoas cargadas de millo blanco que es como arroz, y tambien mucho arroz, y volbieron otra vez á cargar que havian quedado allá, y volbieron otra vez cargados: todo esto lo mandó el Señor General recoger en una casa y hizo cargo de ello á los oficiales del Rey; ansimesmo, fueron á entradas muchas veces, y siempre traian gallinas, puercos, arroz y otras cosas, bastimentos y algunos traian buen oro, y borcelanas, y otras cosas buenas que havia en la tierra. Los Indios de esta tierra vinieron de pazes un dia como ciento dellos, y el General los recivió bien: ellos decian que querian pazes, y que aqui junto poblarian, y que serian buenos amigos: el General les dixo, que era contento que viniese el Rey Tupas, que asi se decia el Rey de este pueblo, y que con el harian las amistades, y ellos dixeron, que de allá á tres dias vernia que estava fuera, y con tanto se fueron. En este pueblo quando entramos hallamos en el un niño Jesus, hallolo un Marinero llamado Mermeo, estava en una casita pobre, y estava cubierto con un cendal blanco en su caxita, y su gorrita puesta, y ya tenia el pico de la nariz comido un poco, y la cara algo desollada: los Frayles lo tomaron y lo truxeron en procesion un dia de fiesta, desde la casa que fué hallado hasta la iglesia que tenian hecha. Nosotros en la procesion, dieron mandado las centinelas, que venia el Rey Tupas con hasta cien Indios, dijeronles, que los dexasen entrar, y entraron, y se espantaron de vernos ir de aquella manera: dieronle á entender por la lengua, que este dia haciamos gran fiesta á honra del niño Jesus: despues de dicha la Misa y el sermon, fué el Señor General con el Rey á tratar las amistades, diciendoles como veniamos alli de parte del Rey de Castilla, que esta tierra era suya, y que ya havia mandado aqui otras gentes, y que los havian matado, á Magallanes (y quando le mentaron á Magallanes se turbó el Rey mucho) y que todo lo perdonava con tal condicion que seais sus amigos, y le reconozcais con darle cada uno alguna cosa lo que buenamente pudieredes dar en señal de amistad; y haciendo esto nos manda á nosotros que os favorezcamos en todo lo que pudieremos contra vuestros enemigos, y para esto es menester que vengais á poblar aqui abaxo en este llano cerca de nosotros, y que en medio de ambos pueblos se haga una plaza, y que cada dia hagais un trangues[113] y traigais á vender bastimentos y lo demas que vosotros quisieredes, y que proveais este pueblo de Christianos de arroz y puercos, pagandolo, y haciendo esto sereis señor de toda la tierra, y todos los Indios os obedecerán, y los que no quisieren, avisarnos, que nosotros los castigaremos; y si teneis enemigos nosotros vos ayudaremos. Acabado el Señor General de hacer este parlamento, respondió, que queria tomar consejo con sus Principales, y que day á dos dias vernia á dalles la respuesta. Pasaron seis dias y no vinieron. Andando un Gentil hombre del General fuera de la palizada con su arcabuz y su espada, salieron á el mas de 20 Indios, y tiraronle una lanza que le pasaron el cuerpo por que no llevaba cota, y cayó; luego dieron con él y le cortaron la cabeza, y se la llevaron, y el arcabuz, y la espada; por esto determinó el General de hacelles quanto mal pudiera, y mandó al Maese de Campo que fuese él y el Capitan Martin de Gueite con cien hombres por la tierra adentro á ver si hallavan á Tupas: ellos fueron y dieron alva de mañana con un pueblo: tomaron mas de 20 Indios y Indias, entre estas Indias tomaron una sobrina de Tupas, hija de su hermano: aqui hallaron los soldados oro y ropas: traida la presa, el Señor General largo al ama de la muchacha, que era una India vieja que la criava, que fuese á decir á Tupas como el tenia á su sobrina, y que no le queria hacer mal, que mandase por ella quando quisiese, y por la demas gente que se habia tomado: como allá llegó la India, y dixo lo que le dixeron, luego vino el hermano de Tupas por su hija, y entró en el Real con obra de seis Indios, y vinose para el General, y dixole, que pues, que su hija estava cautiva, que él tambien lo queria ser del Rey de Castilla y que hiciesen dél lo que mandasen, que al ato no se iria, que él queria su amistad del General: le dixo, que le agradecia mucho el buen comedimiento de venir á ser amigo, y que el confiaba en su palabra que le seria buen amigo, y que llevase su hija; truxeronsela muy galana que el Señor General la havia vestido bien: como vido aquello su padre dixo, que no la queria llebar, sino ir á su hermano que viniese luego á hacer las amistades, y sino venia, que él lo havia de matar, que él tenia gente con que lo poder hacer, y que él seria buen amigo siempre de los Christianos, y que por las obras se veria, y luego se fué y dexó la hija que no la quiso llevar, aunque se la davan; y ya en este tiempo estava la Nao Capitana presta para salir, bien bastecida de pan y arroz, y millo, y hava, y garvanzo, y aceite, y vinagre, y vino para mas de ocho meses, y agua 200 pipas: yvan en la Nao doscientas personas con diez soldados y dos Padres, el Padre Prior, y el Padre Fray Andres de Aguirre, y la demas gente. Salieron del Puerto de Zibuy á primero de Junio viernes[114]. Este dia fué con ellos el Señor General, y el Maese de Campo hasta una legua del Real que surgió, por que vino la marea de vaciante y poco viento: de aqui se volbió el Señor General, y los demás que vinieron con él, y otro dia vino á bordo el Maese de Campo, y dixo que se quedavan haciendo las pazes, y de cierto se hacian, porque venia el hermano del Rey terciando bien; é ansi nos venimos nuestro camino para la Nueva España. (_Orig. A. de I._)