Part 20
La relacion que dieron de como vinieron á las Naos los Burneos, fue, que como el Maese de Campo embió su batel con no mas de cinco soldados, y llegaron al Parao, y como por señas les digeron que viniesen á las Naos que los llamaba el General, y que luego volverian: dicen que los Borneos hicieron burla dellos, y no solo no los querian escuchar, pero que volvian sobre el batel tirandoles desde el Parao con un berso de bronze y dos arcabuzes, y que traian muchas flechas, y que el batel se hubo de desviar fuera, y como vieron ir al otro batel que iba á la vela con viento fresco pensaron los del Batel del Almiranta, que debia ser otro Parao compañero de aquel, de cuya causa se hicieron á lo largo, mas despues que conoscieron ser batel de su compañia arribó sobre él, é ambos juntos abordaron con el Parao, al qual el Maese de Campo requirió de paz y amistad no embargante que halló herido de una flecha un Marinero, y ellos no quisieron escucharle, antes en castellano daban vozes diciendo: á bordo, á bordo, siempre tirando el berso y muchas flechas, y los arcabuzes que tenian; y aunque con la mano les hacian señas de paz que no se les haria daño, y que no tirasen, no bastó, ni se quisieron confiar, sino en venir á las manos, y mientras los rogaban con la paz hirieron alguna gente, lo qual visto por el Maese de Campo comenzó con ellos la pelea, en la qual los Indios se hovieron animosamente, porque ellos determinaron de morir, y asi pelearon como desesperados hasta que les mataron el capitan: gastaron mucha municion de lanzas con hierros largos de casi dos palmos y flechas con casquillos muy agudos de cobre y cortador y zebratanas, con las quales tiraban unas flechas pequeñas y delgadas que se metian entre malla y malla: traian escuypiles de cordeles mas fuertes que los de algodon, pero muerto el capitan, los que pudieron se metieron en una canoa que traian por batel por popa, y se huyeron que no pudieron haberlos: rindieronse los demás y mataron al soldado dicho y hirieron más de otros veinte: El Parao traia quarenta y cinco hombres, y entre seis ó siete que prendieron fué uno el piloto: otro un criado ó Factor del Rey de Borney, que eran los mas principales: estos hablaban la lengua Malaya, y se entendieron con el Padre Prior; y digeron, como eran Borneos que andaban á contratar por estas Islas, y que todo lo que traia el Parao era del Rey de Borney, y el Parao era de un Portugues que reside en Borney, que se dice Anton Maletis, y el General les dijo, que porque no habian querido venir á su llamado, pues lo envió á llamar por via de amistad y rogandoselo, y que si hobieran venido que no resceberian daño, ni se les hiciera mal ninguno, ni su gente lo hobiera rescibido, y que le pesaba del daño, muerte y pérdidas de ambas partes; y que de solo esto tenia pena. Los Indios respondieron que como no los conoscian, ni entendian, y vieron que eran estrangeros, les pareció que estaban obligados á la defensa de sus personas y haciendas, y que en defensa desto por qualquiera cosa que hubiesen hecho no tenian culpa ninguna, que si los conoscieran que justo fuera, y ellos vinieran, pero que no los conosciendo ni sabiendo quien eran, ni que los querian, habian procurado defenderse; el General los consoló, y les dijo que no tubiesen pena, que aunque ellos habian tenido la culpa en lo pasado, él no ha de mirar á eso, ni al daño que en su gente le habian fecho, sino al amor y voluntad que la Real Magestad del Rey de Castilla tiene al Rey de Borney, y á lo mucho que desea que los Vasallos del uno y del otro tengan contratacion, paz y amistad; y para que se vea ser ansi, y ellos entiendan la grandeza, bondad, manificencia de su Magestad y como no quiere, ni es servido que sus Criados ni Vasallos hagan ningun daño á ningunos Extrangeros, ni á nadie con quien no tenga guerra publicada, especialmente á los de Borney, á quien tanta amistad los ponia en su libertad, y los dejaba libres para que hiciesen lo que quisiesen, y mas les mandó luego dar y se les dió su Parao con todo lo que en él venia, porque despues que llegaron á bordo de la Capitana no consintió que ningun Español entrase en el Parao, ni les tocase en cosa ninguna, la qual liberalidad viendo los moros, y hasta aquel punto no pensando sino que sus bienes eran ya agenos, y sus Personas captivas, tuvieronla en tanto, que no cesaban de encarescer la magnificencia y liberalidad del General, dandole gracias por merced tan grande como tan liberalmente les hizo, y le rogaron que les diese una carta para el Rey de Borney, por que ellos le habian de ir á dar cuenta desta merced que en nombre de su Magestad el General les ha hecho, y ansi quedaron en el Parao con grandissimo contentamiento, y mientras esto vimos en este Puerto, el General siempre y con grandissimo cuidado se informaba de los Moros, que cosas y mercaderias traen á estas Islas, y de donde las traen, y á que prescios las compran alla y las venden aca y que cosas vuelben de retorno destas Islas, y como se entendian por la Lengua Malaya, y demas desto se informó dellos de otras muchas particularidades de estas Islas, de su calidad, cantidad, cosas que en ellas se cogen y crian, contrataciones, costumbres y Religion y las demas que convenia tener para noticia, y esto con gran cuidado. Los Moros le digeron que de Borney, traian hierro y estaño, y que esto se trae de la China, porcelanas, campanas de cobre á su modo, menjuy mantas pintadas de la India, sartenes, cazuelas de hierro templado, el qual es un hierro tan facil de quebrarse como bidro con qualquier golpe que le den: traen hierros de lanzas, cuchillos y otras bujerias, y que todo esto lo dan por oro y esclabos y unos caracoles que dicen ser moneda en Sian é Patan, cera de que abundan estas Islas, mantas blancas que sean baratas, porque hay muchas y dellas tenian muchas los moros; mas de haberlos soltado y vuelto les su Parao y ropa ningun contento rescibió la gente y soldados del Armada, de lo qual murmuraron reciamente.
Entre los Moros que se tomaron en el Parao el Piloto era el mas platico esperimentado, y de mejor noticia no menos de las cosas destas Islas Filipinas, que de las cosas de Maluco, Borney, Malaca, Jaba, India y China, en las quales platicas habia navegado y contratado, de mas de la esperiencia y platica tenia buen natural; era desembuelto y de gran razon, con el cual el General platicaba de ordinario, preguntandole, de las cosas que se ofrecian mas convinientes, y el Moro que tambien era deseoso de saber, que cosa era lo que veia, preguntaba que á donde iban estas Naos tan grandes, y el General le dijo, que á contratar, y le mostró la muestra de todos los resgates que se traian en el Armada que como el Moro los vido dijo, que aquellos resgates no eran para estas Islas, y que aunque por aquí anduviesemos diez años no acabariamos de vender tantas sedas, paños y lienzos; que fuesemos á Borney y que en ocho dias lo despachariamos todo, ó en Sian, ó Patan, ó Malaca, porque por estas Provincias se despacharian bien: el General le dijo que á otra parte iba encaminado, y que tiempos contrarios le habian trahido á estas Islas, é asi se irian presto de aqui, y que por esta vez no podian ir á ninguna de las partes que le señalaba por tener que hacer en otra parte, que andando el tiempo podria ser que Su Magestad embiase Navios cargados de otras cosas mejores á aquellas partes: preguntaba el Moro ¿si habiamos destar mucho tiempo en estas Islas que iria á Burney, y se volveria en brebe á contratar con nosotros, que paresce deseaba saber si teniamos intento de parar por aqui? el General le dijo, que pensabamos estar poco en estas Islas hasta no más si podia resgatar alguna cosa mientras venian otros dos Navios que se habian quedado atras que eran de su compañia, y que venidos aquellos se irian luego, y que por esto no le podia dar certinidad de su estada por aca: preguntóle de las Islas desta Comarca, y de lo que tenian cada una dellas, y donde habia canela y especias, y de todo daba razon como hombre tan platico como se ha dicho, y que entendia y hablaba bien la Lengua destas Islas, y dió noticia que en Botuan hay gran contratacion, porque hay mucho oro y se coge en el mismo Rio de Botuan, y en otras Provincias que se dicen Surigao, y en otra que se dice Calagan, que todo esto es en las Islas de Vindanao, y asimismo señaló otras Islas donde dicen se saca oro, y ciertamente lo hay en estas Islas y en cantidad, porque en todas las partes que llegamos los Indios traen orejuelos, manillas, y collares de oro, que es muestra de haberlo. Dió cuenta este Moro al General como estaban en Botuan dos Juncos de Luzon, resgatando oro, cera y esclabos, y que lo que ellos traen es casi lo mismo que los Borneos, y que todo es cosa de la China, y que como lo que traen son cosas de la China les llaman en estas Islas Juncos de China á los Borneos, y de Luzon, y ellos tambien se nombran chinos entre los destas Islas, pero á la verdad no llegan por aca Juncos chinos, porque son Navios muy grandes, y no son para entre estas Islas, y que á Borney y Luzon van cada año donde ellos compran destos chinos lo que traen á estas Islas. Señaló la Isla de Luzon estar mas al Norte que Borney y dijo que los Borneos no entran en Botuan porque estan diferentes por cierta guerra y muertes que los de Borney hicieron los años pasados en aquel Puerto.
Entre otras Islas que nombró el Moro señaló una que se paresce de la mesma Caleta que estaba al Oeste diez leguas de nosotros que dijo llamarse Zubu y que en esta misma Isla habia una Provincia de Negros que estaban por si á parte, que no se trataban con los Indios. El General les preguntó que porque los Naturales destas Islas de Bohol no venian ni parescian á contratar: el Moro le dijo, que no osaban, y que entrada esta Comarca, no habria quien osase venir á estas Naos, que las temian mucho, y ansi se huian la tierra adentro, y preguntándole ¿qual era la causa? le dijo, que porque habia dos años poco mas que ocho Paraos de Maluco vinieron á esta Costa, y en ellos muchos Castellanos de los que residen en Maluco con mucha artilleria y que estando en estas Islas en el pueblo de Bohol de paz donde les rescibieron con toda amistad, estando los de la tierra seguros, un dia los saquearon, robaron, mataron, y cautivaron mucha cantidad de gente, y despues fueron por toda esta Costa haciendo todo el daño que pudieron hasta la Isla de Mazagua, y alli procuraron de hacer lo mismo, y que los Indios les mataron quatro Españoles y de alli se fueron á Maluco vendiendo por esclabos por la parte que pasaban la Gente que prendieron en esta Isla, y que desde entonces tienen tan grande temor los Indios que no osan esperar, ni parescer, y aun á ellos con ser sus amigos y conoscerlos no los esperan; porque es muy grande el temor que tienen, y sabiendo que son de Castilla no aprovechará asegurarlos con cosa ninguna. El General le dijo, que los Españoles que residen en Maluco no son de Castilla sino Portugueses, que es otra gente y de otro Reyno diferente: el Moro respondió: que es ansi, y que él ansi lo sabia, mas que los Indios destas Islas no conoscen entre ellos diferencia y creen que todos son unos, y mas, que los Portugueses que venian en los Paraos de Maluco decian que eran de Castilla, a cuya causa están tan atemorizados é huyen tanto del nombre de Castilla como se vee, que ni aun ver Naos no quieren.
Con lo qual acabó de entender el General estar los Indios maleados, y ser esta la causa porque tan odioso era entre estas Islas el nombre de Castilla, y que el esconderse, y no querer tratar con nosotros nascia de aqui, y desta manera entró el General con su Armada en tiempo que por toda esta tierra no tenia ningun buen crédito el nombre de Castilla, antes era aborrescido quanto era razon que de los Indios lo fuera mientras no tubiesen certidumbre de que no eran Castellanos los que tanto daño les hicieron, aunque á la verdad no fué la intincion del que lo hizo sino hacerlo á nosotros, teniendo noticia que habiamos de venir por aca, con lo qual el General se puso en otro nuevo cuydado de trazar los medios que mas convenian para que entendiesen los Naturales no ser gente Castellana Autores de tal maldad, y que la palabra que ellos dan de amistad la guardan inviolablemente, y de que manera los volveria al amor y gracia nuestra, lo qual es cosa que no puede hacerse sin gran dificultad, y aun para que ellos esten satisfechos de la verdad del negocio quando lo estén, y para asegurallos será menester que procedan á las palabras de paz, milagros y obras de la seguridad dellas, y todo no sé si bastará. Viendo pues el General que Portugueses con semejante maña y cautela infamaron tanto con estos Indios á los Castellanos, y que como paresce habia sido á fin que cuando aca viniesemos no hallasemos Indio amigo, quedó maravillado de la astucia y cautela con que nos comenzaron á hacer la guerra, aun antes que aca viniesemos, y mas viendo no haber Isla donde no nos hobiesen rebuelto, y tambien acabó de quedar satisfecho de sus sospechas, sabiendo clara la causa porque huian de nosotros en los Pueblos donde antes se holgaban de ver Españoles castellanos con los quales ya tenian enemistad formada, y con esto el General rogó al Moro entrase por la Isla y llamase algunos Principales que viniesen á la Armada y le asegurasen de su parte que no les seria hecho daño ninguno, antes todo regalo, y buen tratamiento: el Moro dijo que él conocia en un Rio dos leguas desta Caleta un Indio Principal que se dice Cicatuna, y que él iria á rogarle que viniese, y asi se metió en una Canoa para el efeto, y mientras el Moro fue á llamar al Indio el General se informó de los demás Moros del Parao, y todos digeron lo mismo que el otro, siendo conformes en declarar el daño que los Portugueses y Malucanos hicieron en estas Islas, y que traian el nombre Castellano, y lo mismo el temor grande que los Naturales destas Islas por esta causa tenian al nombre de Castilla, y que por esto no osaban parescer en la Marina, y por ser cosa tan conviniente que Su Magestad sea informado de tan gran maldad mandó se hiciese informacion de los daños, muertes y prisiones, y robos que Portugueses en estas Islas hicieron, lo qual va con esta relacion.
Otro dia siguiente volvió el Moro á la Armada, y dijo al General, como habia hablado con el Principal Cicatuna, y que habia dicho, que los Indios no osaban venir á las Naos, porque estaban temerosos de la burla y daño que Portugueses y Malucanos los años pasados les habian fecho, pero pues le decia que esta Armada era otra, y no de los que antes habian venido, que fuese donde él estaba un hombre de nosotros á sangrarse con el Principal, y que hecho este seguro podria ser que los Indios se asigurasen y viniesen luego. El General embió alla un soldado llamado Santiago, con el qual fue el Piloto para que hiciese el siguro de la amistad y le dijo que de su parte le rogase viniese á la Armada, porque podia venir con mas siguridad que si fuese á su casa, y que si quisiese rehenes dejase alla dos Moros quel Piloto con sigo llevaba Santiago fué con el Moro y llegado, el Principal dijo, que lo recibió muy bien, y le dió de comer, y le dijo, que se sangrase con un hijo suyo, y ansi se sangró y hicieron su amistad bebiendo ambos de aquella sangre rebuelta con bino, prometiendo el Principal se vernia á ver con el General otro dia, y asi se volvieron.
Otro dia el Principal vino por tierra á la marina á vista de las Naos, y envió á decir como estaba allí, y los Moros fueron á él, los quales digeron que no querian venir á las Naos: que fuese el General solo alla y que se sangraría con él, y que ansi se asegurarian los Indios, y que no fuese nayde con el General si no solo él, y volviendo los Moros con este recabdo les dijo el General que no se sufria ir él solo á este efecto, y que aunque quisiese ir, los suyos no se lo consintirian, por que viniendo en nombre de un Principe tan grande y tan poderoso como el Rey de Castilla, su Señor, no habia de ir solo; que rogase al Principal tubiese por bien de venir á las Naos, que muy seguramente lo podia hacer, y que él le daria otro qualquiera siguro que quisiese, y que ansi se lo certificase; lo que volvieron por respuesta fué, que el General embiase dos Españoles y dos Moros de los Borneos, y que con este seguro él vernia, y para hacer este siguro su Señoria embió dos gentiles hombres de su compañia, y el Principal se vino con los Moros en su Canoa, con el qual venian otros quatro ó cinco Indios, y porque tras la tormenta pasada que el Portugues aca derramó convenian todas estas templanzas no le fué pesado al Gobernador hacer tantas idas y venidas, porque rezelaba quanto debia temer esta gente llegarse á nosotros. Llegado el Zicatuna á la Capitana, el General le rescivió graciosamente con las muestras de amistad y halago posible: el Principal dijo, que queria sangrarse con el General, porque ansi se zelebra su verdadera amistad, lo qual se hizo, sacandose de los pechos cada dos gotas de sangre revolviendolas con bino en una taza de plata, y despues dividido en dos tazas, tanto el uno, como el otro, ambos á la par bebieron cada uno su mitad de aquella sangre y bino, lo qual fecho mostró el Principal gran contento: mandó el General se les tragese allí de comer conserba y bino de Castilla, el qual no les sabe mal.
Despues de haber comido, mediante el Moro Piloto, le dijo como era venido á estas partes de parte de la Magestad Real del Rey de Castilla, que era el mayor y mas poderoso Príncipe de la Christiandad, y la amistad tan grande que tiene á todos los Señores destas Islas, y el deseo que tiene de que sus Vasallos vengan á tratar y á comunicar con ellos debajo de toda paz y amistad, y como por su mandado venia á contratar por todas estas Islas y traia para ello muchas cosas de resgates, y que aunque habia ocho dias que estaba surto en esta Caleta, no habia consentido que nadie saltase en tierra por no enojarle y que siempre le habia de dar todo contento, y muy mejor de aquí adelante, pues se habia sangrado con él, y lo habia tomado por amigo, y que así le ternia como á propio hermano, y que si tobiese nescesidad de su favor é ayuda se lo daria con toda voluntad como veria, y pues ya eran amigos, que le rogaba viniesen los naturales de la Isla á contratar con los de la Armada, que lo podian hacer siguramente, y que lo que traxesen se les pagaria muy bien á su contento, y que le vendiesen algunos puercos, gallinas y cabras, y que les daria resgates todo lo que valiesen, por la nescesidad que de carne tenian, y asi mismo algun arroz y otras cosas de comer, y si hasta agora no habian venido viniesen de aquí adelante: el Zicatuna dijo, que ya que la amistad estaba fecha vernian y perderian el miedo, y si hasta agora no habian venido era por el daño que los Malucanos y Castellanos de Maluco hicieron en esta Isla agora ha dos años poco mas ó menos, que de bajo de seguro é amistad les robaron, mataron y cautivaron mucha gente que fueron mas de 800 Personas, que desde entonces les dura el miedo tan grande de que en habiendo Navios por la Mar alzan lo que tienen, y dejando las casas desamparadas se meten la tierra adentro con sus mugeres é hijos, y con este miedo no sé yo, puesto que el General la amistad y paz que asienta con ellos la ha de guardar inviolablemente, mientras ellos no la quebraren, si lo ternan por seguro é amistad verdadera, y paresceme que no dejaran de tener escrupulo, y poner dubda en ello hasta que con el tiempo será nuestro Señor servido que conozcan bien el provecho que se les siguirá, lo qual conosceran siempre en el General que entrañamente lo procura para desengañarlos de mala opinion que tienen de los Castellanos. Tambien dijo, que acerca de los bastimentos que el General les pidió este año han padecido hambre en esta Isla por falta de aguas, y que no tienen arroz, ni que comer, é que hay puercos, cabras y gallinas y questan la tierra adentro, que el procurará que los naturales los trayan á la Armada para vender: el General le dijo, como de los Moros Borneos habia sabido del agravio y mal tratamiento que los Malucanos y Portugueses de Maluco habian fecho en esta Isla á los naturales della, y que le pesaba mucho, y que del mismo Zicatuna querria saber como pasó para dar cuenta dello al Rey de Castilla su Señor. El Indio mediante el Borneo le contó al General de la manera que el Borneo antes lo habia contado: dióle á entender el General como los que vinieron de Maluco en los Paraos no eran Castellanos como decian, sino Portugueses, diferente gente y Reyno del de Castilla y que ansi lo habian de tener entendido: los Indios dixeron, que no lo entendian ansi, antes vian, ser unos nosotros y ellos en gestos, en armas y en bestidos, y que por esto se rezelaban tanto: el General les certificó como aquellos eran Vasallos de Rey y de Reyno diferente del de Castilla, y que tubiese por cosa muy cierta que la amistad ó palabra que diese su Señoria, ó qualquiera otro Castellano se la guardarian perfectamente, y sin ningun impedimento ni engaño: mandóle dar quatro baras de manteles alemaniscos, un espejo, una bazinica, cuchillos, tigeras, cuentas, y á los que con él venian les dieron cuentas, con lo qual el Zicatuna se despidió y mostró irse muy contento, y volvieron los rehenes, que digeron habia en tierra cincuenta ó sesenta Indios con lanzas, paveses, dagas, é algunos arcos y flechas.
Mandó luego el General que los carpinteros fuesen á tierra y cortasen un bauprés para la Capitana, y una entena para el mastel mayor, un arbol de mesana y un botaló[87], que todo esto tenía desvaratado la Capitana, lo qual se hizo y aderezó, y puso todo de nuevo; aderezóse una bomba, y á la Nao se le arrasó la popa, y bajándole gran parte della se hicieron otros adovios de que tenia necesidad y en este tiempo algunos Indios de la Isla comenzaron á venir á las Naos con pescado, especialmente sardinas de que hay gran cantidad, y se les pagaba á su contento, y de noche andaban pescando y mirando sus nasas y pesquerias por la Caleta, con lo qual parece que se iban asegurando porque el General ponia orden, que ni en la menor cosa del Mundo soldado los enojase por ninguna ocasion que fuese, y despues comenzaron á venir otras Canoas, y á pasar por delante de las Naos atravesando de punta á punta, y algunas se detenian y paraban á mirar la forma y manera de las Naos, y algunos entraban dentro: todos eran bien tratados, y se les hacia muestra de amistad como el General lo mandaba: De allí á dos dias volvió el Zicatuna á la Nao en una Canoa, y dijo, que pasaba á un pueblo que estaba mas adelante dos leguas de allí, mas quando vino, el General estaba en tierra que habia salido á oir Misa: el Zicatuna se fué al Parao con los Burneos donde estubo un poco y luego pasó su camino.