Colección de Documentos Inéditos Relativos al Descubrimiento, Conquista y Organización de las Antiguas Posesiones Españolas de Ultramar. Tomo 6, De La Isla De Cuba, III

Part 24

Chapter 243,684 wordsPublic domain

Este camino esta desviado de la fortaleza de manera que della no le pueden tirar ni hacer daño. El Gobernador Angulo, vistos los enemigos, se retiró del pueblo y se fue, y los franceses entraron y se apoderaron de la villa y la saquearon y ganaron el pueblo, y robadas las casas, lo que pudieron hallar, que no fue en cantidad de mil ducados en plata; oro, moneda y ropa, otros mil, y robada la iglesia y todo quanto en ella habia, ansi hornamentos, calices y custodias, y lamparas de plata, y hasta desnudaron un vulto de la Imagen de Nuestra Señora, y haver hecho otros estragos enormes en la Iglesia y hospital y hermitas; todo quanto robaron y hallaron en el pueblo lo recoxieron en casa de Juan de Roxas, y despues de haver hecho esto y comido, imbiaron con un vecino desta villa, que dicen ser frances, que ha que vive en esta tierra seis o siete años, a decir al Alcaide que le entregase la fortaleza y todo lo que dentro estaba; y el Allide respondió que él tenia aquella fuerza por S. M., e que no la podia entregar ni dar a nadie, que él la havia de defender; y visto esto, el capitan frances tornó a imbiar á un capitan que traia consigo, que se llamaba Plano, dicen que era navarro, el qual dixo al Allide que le entregase aquella fuerza de su voluntad, sino, que si por fuerza se la tomaban, que a él y a los que dentro estaban que a todos havia de cortar las cabezas, y el Allide le respondió que él tenia dentro mas de cien hombres y vitualla y municion y todo lo necesario, que hiciesen lo que quisiesen, que él no la podia dar, y luego un arcabucero que estaba fuera con el mismo capitan Plano, le tiró con un arcabuz al Allide y no le dió, e con esto el dicho capitan se volvió al pueblo; y estando en esto acometió a entrar por la boca del puerto una nao gruesa, a la qual el Allide de la fortaleza le hizo tirar quatro o cinco tiros, de los quales le resistió la entrada del puerto y no entró. El dicho capitan Plano, visto que de la fortaleza le resistieron la entrada a la nao, volvió a la dicha fortaleza con hasta treinta franceses, e comenzó a dar e dió una rociada de arcabuceria a la gente de la fortaleza, y el Allide le resistió, y el dicho Plano se retiró y volvió al pueblo y de alli a otro poco tiempo, que seria una hora, volvieron a la dicha fortaleza otros veinte soldados arcabuceros sin capitan y dieron otra rociada, y los de dentro se tornaron a defender. En este medio tiempo tornó la dicha nao sobre la boca del puerto, y acomete a querer entrar otra vez, e tornaron de la dicha fortaleza a tirarla y defenderla la entrada, y a la puesta del sol el dicho capitan Jaques de Soria (sic), general que se decia, fue a la dicha fortaleza con toda la gente que, segun parece, serian hasta ochenta soldados arcabuceros y coseletes, con bandera y atambor, y en son de guerra, con su ordenanza, y comenzaron a jugar su arcabuceria contra los de dentro de la fuerza, de manera que quitaron que no se asomase nadie de los que estaban dentro de la fortaleza a las almenas de la torre, y estuvieron desta manera defendiéndose de la fortaleza, y los franceses trabajando de ganalla hasta que quiso anochecer, y a estas horas ya los franceses estaban todos arrimados a la barbacana de la fortaleza, de manera que de dentro no les podian hacer daño, y traxeron fuego, y con mucha brea que havian tomado de algunas tiendas del mismo pueblo, y con leña que juntaron, hecharon fuego a la puerta de la barbacana, y quemada la puerta, ganaron la plaza de la fortaleza, y luego pusieron fuego a la puerta de la torre, donde estaba la gente metida y se habia recoxido; y luego pusieron fuego más recio, de manera que el sobrado y el terrado alto todo se quemó; y el Allide con la gente se retraxo al terrapleno que está hacia la mar, donde estaba el artilleria para defender el puerto; este terrapleno es raso, que no tiene almena de ninguna parte, sino solo un pretil que llegará a un hombre hasta la rodilla; en este terrapleno se estubo el Allide con toda la gente que dentro estaba en la fortaleza desde las nueve de la noche hasta una hora antes que amaneciese. Como el francés le tubo al Allide y a la gente en aquel terrapleno, los dexó sosegar, aunque siempre los tubo cercados. El Allide, quando queria amanecer, preguntó a un soldado frances si estaba alli su capitan; y el soldado le respondió que si; y el Allide le dixo que se le llamase, y el soldado le llamó; y venido el capitan, el Allide preguntó si era el capitan, y el respondió que si; que era lo que queria, y que se le rindiese, porque en amaneciendo no le escaparia hombre dellos a vida si no se le rendia; y el Allide le dixo que otorgándoles la vida y guardando la honra de ciertas mujeres que alli estaban, que él se rindia con que no llevase rescate; y el capitan le respondió que les otorgaba las vidas a todos, e que la honra de las mujeres que él tenia cuidado de guardalla, e que que si era criado del que ¿por qué no le llevaria rescate? y que si era mercader que se lo llevaria, e con esto le prometió de dalle la fortaleza, e luego en amaneciendo, el dicho capitan, por una escala, dándole la mano uno de los que dentro estaban, subió al terrapleno, y con él otros tres o cuatro franceses, y en subiendo al terrapleno, el dicho Allide se fue para el capitan francés; en manera de buena crianza se hicieron sendas reverencias y comedimientos con las cabezas, y el capitan francés se comenzó a pasear por el terrapleno, y vió un escritorio que alli tenia el Allide, y dixo que se lo abriesen, y halló dentro la plata labrada que el Allide tenia de su servicio, y otras cosas de bestidos, y en un caxon del escritorio halló un anillo, y el francés lo tomó y lo metió en un dedo, y ansi mismo tomó todo lo que se habia metido en la fortaleza para guardallo y defendello, que baldria todo, sin lo del Allide, en cantidad de quinientos pesos, y luego mandó el capitan francés se bajasen todos del terrapleno, el qual terrapleno tiene cinco tapias en alto, y es en quadro, y luego el capitan francés traxo toda la gente, que serian, sin mujeres y niños, hasta veinte y quatro personas, y a todos los truxo en casa de Juan de Rojas y los metió en una cámara y los tubo alli con guardia y al Allide en otra con unos grillos, y otro dia soltó las mujeres y niños.

Este dia jueves quel Allide se entregó, despues de entregado, pusieron una vandera en la fortaleza, y luego entró por el puerto la nao gruesa y la caravela en que havian pasado por delante del puerto a hechar la gente en tierra, y una varca grande, y despues el francés imbió a decir al Gobernador, con uno de los que en la fortaleza prendió, que si queria tratar de rescatar el pueblo y la gente. Y el Gobernador imbió un fraile de la orden de Santo Domingo, que tratase de rescate, y pidió el frances treinta mil ducados por la gente y pueblo, y el Gobernador dixo, dicen, que le mandó dar tres mil ducados, y en estos conciertos se pasaron seis dias, y a los siete dias, haviendo juntando gente el Gobernador, un miercoles de mañana, el Gobernador con esta gente, que serian quarenta españoles y cien indios y otros mas de cien negros, una hora antes que amanesciese dió sobre los franceses en el mismo pueblo, que estaban repartidos por las casas de alderredor de la casa de Juan de Roxas, y el capitan frances estaba en la casa de Juan de Roxas con fasta veinte franceses, el cual tenia dos centinelas a la puerta, y como los negros venian delante, tres o quatro que se adelantaron, mataron estas dos centinelas, y baxando el capitan frances a cerrar la puerta de la calle, uno destos negros con una punta de monteria hirió al dicho capitan francés en los pechos, y luego comenzaron a dar grita los negros y los indios, de manera que todos los franceses se lebantaron y se pusieron en defensa, haciendose fuertes en la misma casa, y en amanesciendo, el capitan francés salió a ellos y los hechó del lugar con pérdida de hasta veinte indios y negros, y un español: quedaron muertos de los franceses hasta quince ó diez y seis franceses, entre los quales mataron á un tio del capitan Jaques de Soria.

De la muerte paresce ser quedó muy enojado el frances y vino a la cámara donde tenia a los presos y hizolos matar a puñaladas y a estocadas, que serian los españoles que mandó matar en la cámara presos, diez y ocho personas, y con estos, otros diez portugueses que tenia presos en la misma cámara, y estos portugueses habialos preso en la caravela que traxo al puerto, sobre el cabo de Cruz, puerto de la isla, viniendo la caravela del Nombre de Dios á Santo Domingo. Hecho esto, estuvo el frances, digo, que en este medio tiempo se tornó a tratar de rescate del pueblo, y le daban mil y quinientos ducados, y no quiso, y le puso fuego, que no quedó cosa alguna, ni iglesia ni ospital, sino solas las paredes.

Hecho esto, estubo el francés en esta villa hasta cinco de Agosto; en este tiempo destruyó e asoló muchas estancias que estaban cerca del pueblo, y despues un dia antes que amanesciese, con quatro horas, saltó en tierra en el arcabuco que está desta otra parte de la villa con quarenta soldados, y fue una legua a las estancias y quemó cinco ó seis dellas, y en ellas halló ciertos españoles y ocho personas de negros y negras, y los truxo a la nao. Dabanle de rescate por los negros a cincuenta pesos, y no los quiso dar, y otro dia de mañana, a los negros los hizo colgar de las puertas de Juan de Roxas y tirallos de arcabuzazos estando vivos, y alli les mató. Hecho todo esto, el mismo Jaques de Soria se metió en un batel y con una plomada sondó todo el puerto, desde la boca hasta el cabo, y a un debujador que trahia, hizo debujar el puerto y el Morro y la fortaleza.

Estos franceses trahian dos capitanes, el principal dellos, aquien todos tenian respeto, llamabase Jacques de Soria, y era de nacion normando: el otro capitan se llamaba Plano, navarro. Dicen que este Jaques fue con Pie de Palo el que ganó la Palma[25], y que despues que dexó la conserva que trahia con Pie de Palo, antes de venir a esta villa, dicen que tomó la Burburata y a Santa Marta y al Cabo de la Vela. Trahia por piloto quando aqui llegó a uno que se llamaba Bras, portugués, vecino casado en la isla de San Miguel, del rey de Portugal, que sino fuera por este piloto, que haria un año poco mas o menos que havia estado en esta villa, no vinieran a ella. Este piloto tomaron en la caravela que iba del Nombre de Dios á Santo Domingo, donde tomaron los portugueses ya dichos.

[25] En las islas Canarias.

Ya es dicho que entraron en esta villa a diez dias del mes de Julio y salieron della a cinco de Agosto, dexando hecho el estrago ya dicho. Despues, en veinte e nueve de Setiembre luego siguiente del mismo año, dia de Señor San Miguel por la mañana, a la hora que amanescia, entró por el puerto un batel con doce franceses y se apoderó de una caravela que dentro del puerto estaba cargada de cueros para España, y la tomó y sacó del puerto, y se fue largo. Dia de Señor San Francisco a quatro de Octubre por la mañana entraron por el puerto tres chalupas bateles de franceses en que benian ochenta hombres, y estos se apoderaron del pueblo y puerto y tomaron cantidad de cueros vacunos que havia en ciertas casas, y los cargaron en un barco que dentro del dicho puerto hallaron, y este barco dexaron en el puerto con estos cueros y veinte arcabuceros, y se tornaron a salir del puerto afuera las chalupas, y luego de alli a dos dias entraron por el puerto una nao gruesa y la caravela que habian sacado, y apoderados del pueblo y puerto, quemaron y distruyeron las estancias que están cerca del pueblo y saltaron de la otra vanda del puerto e quemaron otras estancias y cativaron algunas personas, hombres y mugeres españoles y algunos negros, y todos los rescataron, e hicieron otros muchos daños en la tierra: de suerte que la dexaron estos y los otros totalmente destruida y perdida. Salieron deste puerto luego a veinte e tres de Otubre siguiente.

Este capitan se llamaba Guillermo Mermi, era de la Rochela segun dicen: trahia ciento veinte hombres. Este tomó a Xamá y Puerto de Plata y las saqueó e hizo otros daños: trahia por piloto un frances.—Diego Mazariegos.

499.

(Año de 1555.)—Relacion y estrago que los franceses cosarios hicieron en la villa de la Abana e puerto della dirigida a la S. C. C. M. del Emperador y nuestro Señor, e a los muy altos e muy poderosos señores Presidente e oidores de su real Consejo de Indias para que S. M. sea advertido de todo lo que ha sucedido conforme a esta dicha relacion quel Cabildo desta dicha villa le envia para que S. M. con brevedad provea en el puerto lo que más convenga a su servicio.—(Colec. Muñoz, t. LXXXVII, fol. 184.)

En 10 de julio pasado deste presente año de 1555, miercoles, rompiendo el alba, pareció detras del Morro deste puerto una carabela latina, e vista por la guarda que en él estaba, puso luego una bandera en el dicho Morro, como lo acostumbraba hacer siempre que parecia vela en la mar, e luego vista la dicha bandera por el alcaide Juan de Lobera, hizo poner en lo alto de la torre otra, y tiró un tiro de artilleria para que ocho ó nueve hombres que estaban nombrados para acudir á la fortaleza, se recogiesen a ella, e para que toda la demas gente questaba en el pueblo y en los alrededores estuviese prevenida y avisada que había vela en la mar, el cual aviso siempre se acostumbraba a dar en la dicha fortaleza cada e cuando que parecia vela, y ansi mismo hizo tocar atambor á recojer, bien descuidado de lo que despues sucedió, e de ahi a poco el Gobernador llegó acaballo con algunos vecinos e se apeó en la fortaleza e preguntó a el alcaide que que navio podria ser aquel que parecia, y él le respondió que no tenia nueva que navio fuese, y emproviso, estando mirando hacia la boca del puerto fue pareciendo una caravela latina e pasando por fuera costeando el puerto, en la cual no pareció gente nenguna y echáronse muchos juicios diciendo que era del Nombre de Dios de un Alonso Gomez, que muchas veces solia venir a este puerto, y en este medio tiempo algunos acaballo habian acudido por la costa adelante a tomar lengua y saber que caravela era, e vieron que la dicha caravela se metia mucho en tierra en una caleta un cuarto de legua abajo deste puerto, e que echaba gente en tierra con una barca grande y otra pequeña, e la gente que echaba era armada con coseletes y arcabuces, con sus banderas tendidas y atambores, con su capitan, que habia nombre Jaque de Sores, luterano, y la gente que desembarcó y echaba en tierra serian poco menos de doscientos soldados en buena orden, y con su capitan comenzaron a marchar por un camino que de la dicha caleta viene por el monte, bien encubierto, a salir a la plaza deste puerto, donde salió el dicho capitan con su gente sin contradicion alguna, sin haber quien se lo resistiese ni estorbase el desembarcar ni la entrada.

E visto por los de acaballo, que habian ido por la costa a reconocer que eran enemigos, vinieron a mas correr de sus caballos por la costa hasta que llegaron a la fortaleza, dando voces al Gobernador que en ella estaba con el alcaide, diciendo que eran franceses y que habian desembarcado en tierra doscientos hombres armados. E sabido por el Gobernador que eran enemigos, porque asi se lo habian dicho, muy apriesa y bien turbado se salió de la fortaleza sin hablar palabra al alcaide, que le dejó de parecer no estaba muy seguro en ella, como despues se vió, y dejó al alcaide solo, porque los que allí estaban se salieron acaballo con él, y él se entró por una calle del pueblo derecha a su casa, a poner en cobro su hacienda, mujer e hijos, e luego se salió huyendo y sacó algunos de acaballo consigo, sin haber quien le echase de su casa e pueblo, sin ver si eran amigos ó enemigos, e no paró por tierra hasta una estancia legua y media de aquí, ques de Juan de Rojas, y allí paró un poco acaballo, e los que con él iban le dijeron que porqué dejaba sola la fortaleza y artilleria, e respondia que luego volveria con socorro de gente, e luego pasó adelante a un pueblo de indios que se dice Guanabacoa, tres leguas deste puerto, donde su mujer y hijos y hacienda estaba ya en salvo, e aunque algunos vecinos, entre los cuales fue un Pero Blasco, regidor de aquí, le dijeron e dijo que porque desmamparaba el pueblo, que no parecia bien que se saliesen tan arrebatadamente, que mejor seria que se recojesen todos á una estancia de un vecino de aquí, que se dice Diego de Soto, questa bien encubierta y secreta, un cuarto de legua deste puerto, en la cual estaba platicado entre él y el cabildo y vecinos deste pueblo, que en habiendo algun rebato, si se saliesen del pueblo desbaratados se juntarian todos en la dicha estancia, e desde allí volverian sobre el enemigo, si necesario fuese, e muchos vecinos, con mas de cincuenta personas de negros y indios estubieron allí recogidos aguardando al Gobernador, y él lo hizo muy al reves de lo que estaba comunicado y platicado, pues no paró hasta tres leguas deste puerto, e como todos los demas de los vecinos vieron que se habia ido huyendo y no se habian juntado allí, cada uno procuró de ponerse en cobro y hacer lo mismo que él hizo, y algunos que quisieron esperar o recojerse juntos, los llevó y sacó consigo para guarda de su persona por llevar mas seguridad, y como faltó la cabeza, se erró todo, que fue harto mal.

E luego el alcaide Juan de Lobera, visto que eran enemigos y el Gobernador le dejaba encorralado, hizo tirar otro tiro grueso para que se recojese alguna gente a la fortaleza para guardar el artilleria que tenia puesta en un baluarte para defensa del puerto, y con él se recojeron en la torre cuatro arcabuceros y hasta otros diez o doce hombres, entre españoles, mestizos y negros, sin otras personas, viejos, mujeres y niños, que se habian entrado a mamparar y socorrer a la torre y terraplen, pensando que les aprovechaba, porque los enemigos franceses estaban ya apoderados en todo el pueblo y en cuatro piezas de artilleria questaban puestas en un bestion en la marina, cerca del puerto, de Juan de Rojas, y estaban saqueando y robando todo cuanto en él hallaban, asi casas como iglesias, hasta el Santisimo Sacramento y custodia dél, porque no hallaron quien se lo impidiese y resistiese. Y el alcaide con buen ánimo se comenzó en la torre y terraplen aparejar, recelándose de lo que sobrevino, y tocó al arma, haciendo muestra que tenia resistencia, y peltrechose lo mejor que pudo, como buen capitan, segun la posibilidad de gente y fuerza que tenia, dando a entender que no tenia en nada a los enemigos, e luego que desde la torre los vió apoderados en el pueblo y en las cuatro piezas de artilleria que en el baluarte estaban, las cuales habian dejado desmamparadas, determinó descrebir una carta al Gobernador con un vecino de aquí que se llamaba Martin Ruiz, diciéndole en ella la flaqueza que se habia hecho en desmamparar el pueblo, y pues que lo pasado no tenia remedio, remediase lo porvenir, para que luego aquel dia o aquella noche diese socorro a la torre y artilleria, pues sabia la poca posibilidad de resistencia que dentro habia para resistir el poder de los enemigos, que estaban apoderados en el pueblo y en las cuatro piezas de artilleria, y que si el socorro no se daba con alguna gente de indios y negros y españoles, que se aventuraba a perder mucho, e luego con el mismo vecino le tornó el Gobernador a responder a su carta diciendo en ella que tuviese cierto quel daria el socorro aquel dia antes que anocheciese, porque no habia salido del pueblo a otra cosa, que bien sabia que en la tardanza podia suceder algun peligro, y tan mal cumplió lo que estaba comunicado de antes, como en dar el socorro, pues no le dió, que fue cabsa de todos los daños que sucedieron en la fortaleza y artilleria y otros mayores, porque si le diera aquella noche el socorro, los enemigos quitaran el sitio que tenian al terraplen, y no se perdiera ni sucediera otros muchos males que sucedieron, como en adelante se declaran.