Claros varones de Castilla, y Letras
Part 16
Ilustre y Reverendisimo Señor: Sabido avrá V. S. aquel nuevo estatuto fecho en Guipuzcoa, en que ordenaron que no fuesemos allá á casar ni morar &c. como sinó estuviera ya sinó en ir á poblar aquella fertilidad de Xarafe, é aquella abundancia de Carpentania. Un poco paresce á la ordenanza que ficieron los pedreros de Toledo de no amostrar su oficio á confeso ninguno. Así me vala Dios, Señor, bien considerado no ví cosa mas de reir para el que conosce la qualidad de la tierra, é la condicion de la gente. ¿No es de reir, que todos ó los mas envian acá sus fijos que nos sirvan, é muchos dellos por mozos de espuelas, é que no quieran ser consuegros de los que desean ser servidores? No sé yo por cierto, Señor, como esto se puede proporcionar, desecharnos por parientes, y escogernos por señores; ni menos entiendo como se puede compadescer de la una parte prohibir nuestra comunicacion, é de la otra henchir las casas de los Mercaderes y Escrivanos de acá de los fijos de allá; é instituir los padres ordenanzas injuriosas contra los que les crian los fijos, é les dán oficios é caudales, é dieron á ellos quando mozos: quánto yo, Señor, mas dellos ví en casa del Relator aprendiendo á escrebir, que en casa del Marques Iñigo Lopez aprendiendo á justar. Tambien seguro á Vra. Señoría, que hallen agora mas Guipuzces en casa de Fernand Alvarez y de Alfonso de Avila, Secretarios, que en vuestra casa, ni del Condestable, aunque sois de su tierra. En mi fé, Señor, quatro dellos crio agora en mi casa: sus padres ordenan esto que veis: é mas de quarenta hombres honrados é casados están en aquella tierra que crié é mostré; pero no por cierto á facer aquellas ordenanzas. _Omnium rerum vicissitudo est._ Pagan agora estos la prohibicion que fizo Moysen á su gente que no casasen con Gentiles; pero no podemos decir del: _Cœpit Moyses facere & docere_, como decimos de Christo nuestro Redentor; porque dos veces que casó tomó mugeres para sí de las que defendió á los otros. Tornando ora, Señor, á fablar al propósito, ciertamente gran ofensa ficieron á Dios por ordenar en su Iglesia contra su Ley, é gran ofensa ficieron á la Reyna por ordenar en su tierra sin su licencia.
LETRA XXXII.
_Para el Señor Don Enrique._[61]
[61] _A principios del año de 1482. pues la pérdida de Zahara fué á 27. de Diciembre de 1481._
Muy noble é magnífico Señor: Tanto placer ove del pesar que ovistes por la pérdida de Zahara, quanto pesar ove del placer que ovieron los Moros en ganarla: é por cierto Señor, si desto debe pesar al buen Christiano, é al buen Caballero, mucho mas debe pesar al visnieto del Infante Don Fadríque, é del Rey Don Alfonso de Castilla como vos sois. Este tal por cierto no solo debe aver pesar de tal cosa, mas debe aver ira: porque el pesar á las veces es de las cosas que no llevan remedio, é la ira de las que se espera remedio é venganza. Algunos Filosofos dixeron que el buen varon no debe aver ira, é Aristoteles en las Eticas dice que la debe aver donde conviene, é por lo que conviene: é por cierto, Señor, no sé yo quando ni porque cosa mas la debe aver el buen Caballero que por el caso presente. Así que, muy noble Señor, como suelen decir: pesóme de vuestro enojo; así os digo que me plugo deste vuestro pesar; porque de razon como fijo de vuestro padre, é nieto de vuestros abuelos lo debeis aver para procurar el remedio: é no medre Dios á quien consolatoria os enviare solare ello. Dice Vra. mrd. que os pesará, si quando fuerdes en la Corte se os quitáre el pesar que teneis por la pérdida de aquella Villa: y creo, muy noble Señor, que recelais no os acaezca lo que acaesció á Sant Pedro; el qual como fuese esforzado, verdadero é constante, entrando en la corte de Cayfas luego se mudo, é negó y enflaquesció. Esto, muy noble Señor, es verdad que acaesce en las cortes de los Reyes malos é tiranos, dó se face el buen Caballero malo, y el malo peor; pero no ha lugar por cierto en la corte de los buenos Reyes é Católicos, como son estos nuestros, porque alli se ha tal doctrina con que el buen Caballero es mejor, y el malo no tanto; é aun alli puede el buen Caballero ganar su ánima quando recta é lealmente se oviere en las cosas. Decia el Obispo Don Alfonso, que el Caballero que no iba á la corte, y el Clérigo que no iba á Roma no valian un cornado.[62]
[62] _En la primera edicion dice_: no eran bien consejados.
FIN.
ADICIONES
A LOS CLAROS VARONES
DE PULGAR.
I.
_Al título del Marques de Santillana, pág. 32._
_Gomez Manrique, Corregidor de Avila y Toledo, hijo del Adelantado Pedro Manrique, hermano de Don Rodrigo Manrique Maestre de Santiago, y tio del célebre Poeta Don Jorge Manrique, en el Cancionero que recopiló de sus propias obras á ruego del Conde de Benavente insertó las Coplas que hizo á la muerte del Marques[63], precedidas de una Carta, dirigiendolas á Don Pedro Gonzalez de Mendoza, Obispo entonces de Calahorra, en la qual dice_:
[63] Se imprimieron estas Coplas sin la Carta en el Cancionero general de Sevilla del año 1535. fol. 34.
Si despues de la definicion del muy virtuoso señor padre vuestro, mi señor é mi tio, digno de eterna memoria, muy Reverendo Señor, yo he dexado de escrebir á Vra. Reverencia, segun se suele acostumbrar en los semblantes casos de dolor entre los que bien se aman, bien puede creer la Merced vra. non aver por inadvertencia nin por mengua de amor quedado; mas ciertamente porque vuestro sentimiento sentí, é el vuestro dolor tanto me dolió, que mas para ser consolado, que para consolar me fallé dispuesto. E no sin causa; ca en pronto ante mi afligido espíritu fué presentada la irreparable pérdida que este nuestro Reyno facia: que bien se puede decir que perdió otro Fabio para sus consejos, otro Cesar para sus conquistas, otro Camilo para sus defensas, otro Livio para sus memorias; seyendo el primero de semblante prosapia é grandeza de estado que en nuestros tiempos congregó la ciencia con la caballería, é la loríga con la toga: que yo me recuerdo aver pocos, é aun verdad fablando, ninguno de los tales que á las Letras se diese; é no solamente digo que no las procuraban, mas que las aborrescian, repreendiendo á algun Caballero si se daba al estudio, como si el oficio militar solo en saber bien encontrar con la lanza, ó ferir con la espada consistiese. La qual errada opinion este Varon magnífico arrancó de nuestra patria, reprobándola por teórica, e faciendola incierta por prática: en la paz prosas é metros de mayor elegancia escribiendo que ninguno de los pasados; en las guerras mostrandose un Marcelo en el ordenar, é un Castino en acometer, seyendo á sus Caballeros, como Mario por sí decia, aconsejador, en los fechos, é compañero en los peligros...
II.
_Al título de D. Fernand Alvarez de Toledo, pag. 45._
_Hallandose este Caballero en la prision le dirigió el Marques de Santillana una obrita intitulada_: Coplas de Bias á la Fortuna[64] _con la carta ó proemio que se sigue_.
[64] Se halla impresa esta obrita en quarto, sin expresion del año, del lugar, ni del nombre del Impresor. Labbe en la Bibliot. M. S. dice que en la Librería del Rey de Francia hay dos Cartas del Marques de Santillana al Conde de Alva estando en prision: acaso esta será una de ellas.
Quando yo demando á los Ferreras, tus criados y mios, é aun á muchos otros, Señor é mas que hermano mio, de tu salud, é de qual es agora tu vida, é que es lo que faces é dices; é responden é certifican con quanto esfuerzo, con quanta paciencia, con quanto desprecio é buena cara tú padesces, consientes é sufres tu detencion, é todas las otras congojas, molestias y vejaciones que el mundo ha traído; é con quanta liberalidad é franqueza partes é distribuyes aquellas cosas que á tus sueltas manos vienen; refiriendo á Dios muchas gracias, me recuerdo de aquello que Homero escribe en la Ulixia; conviene á saber, que como por naufragio ó fortuna de mar, Ulixes, Rey de los Cefalanos, desbaratado viniese en las riberas del mar, é desnudo é maltractado fuese traído ante la Reyna de aquella tierra, é de los Grandes del Reyno, que con ella estaban en un festival é grande convite: é como aquella le viese y le acatase, despues todos los otros con grande reverencia tanto le estimaron, que dexada la cena, todos estaban contemplando en él: asi que apenas era alguno que mas desease cosa que pudiese alcanzar de los dioses que ser Ulixes en aquel estado. Adonde á grandes voces, y muchas veces, este soberano poeta exclama diciendo: ¡O homes! habed en gran cura la virtud, la qual con el naufragio nada, é al que está desnudo é desechado en los marinos litos ha mostrado con tanta autoridad é así venerable á las gentes. La virtud, así como el Filosofo dice, siempre cayó de pies, é como el abrojo. E ciertamente, Señor é mas que hermano mio, á los amigos tuyos é mios, asi como uno de aquellos, es é debe ser de los trabajos tuyos el dolor, la mengua ó alta, asi como Lelio decia de Cipion: ca la virtud siempre será, agora libre ó detenido, rico ó pobre, armado ó sin armas, vivo ó muerto, con una loable é maravillosa eternidad y fama. Con estos Ferreras me escribistes que algunos de mis tractados te enviase por consolacion tuya. Desde allí con aquella atencion que furtar se puede de los mayores negocios, é despues de los familiares, pensé investigar alguna buena manera, así como remedios, ó meditacion contra Fortuna, tal que si ser pudiese, en esta vejacion á tu nobleza gratificase, como no sin asaz justas y aparentes causas á lo tal é á mayores cosas yo sea tenido. Ca principalmente ovimos unos mesmos abuelos, é las nuestras casas siempre sin enterrupcion alguna se miraron con leales ojos, sincéro é amoroso acatamiento; é lo mas del tiempo de nuestra crianza quasi una é en uno fué: así que juntamente con las personas cresció é se aumentó nuestra verdadera amistad. Siempre me pluguieron é fueron gratas las cosas que á tí, de lo qual me tove é tengo por contento: por quanto aquellos á quienes las obras de los virtuosos placen, así como librea ó alguna señal traen de virtud. Una continuamente fué nuestra mesa: un mesmo uso en todas las cosas de paz é de guerra. Nenguna de las nuestras cámaras é despensas se pudo decir menguada si la otra abastada fuese. Nunca yo te demandé cosa que tú no cumplieses, nin me la denegases; lo qual me face creer que las mis demandas fuesen rectas é honestas é conformes á la razon, como sea que á los buenos é doctos varones jamás les plega ni deban otorgar sinó buenas é lícitas cosas. E sean agora por informaciones de aquellos que mas han visto, é paresce verdaderamente hayan querido hablar de las costumbres y calidades de todos los Señores y mayores hombres deste nuestro Regno, ó de aquellos que de treinta años, ó poco mas, que yo comencé la navegacion en este vejado é trabajoso golfo, he avido noticia é conoscimiento, é de algunos compañia é familiaridad, loando á todos, tú eres el que á mí mucho plugiste é places. Ca la tu voluntad non esperó á la mediana mancebía, ni á los postrimeros dias de la vejez; ca en edad nueva aún puedo decir comenzó el resplandor de la tu utilidad é nobleza. Nin es quien pueda negar que fechas las treguas con los Reyes de Aragón é de Navarra, é levantadas las huestes del Garray é del Majano, cesadas las guerras, en las quales viril é muy virtuosamente te oviste, é por tí obtenidas las inexpugnables fuerzas de Xalante, é Teresa, Sahara, é Xaraficil en el Regno de Valencia, aver tu seido de los primeros que contra Granada la frontera emprendiese, ciertamente estando ella en otro punto é mayor prosperidad que tú la dexaste al tiempo que triunfal é gloriosamente por mandado de nuestro Rey de las fronteras de Córdoba é Jaen te partiste, aviendo ganado tantas é mas Villas é Castillos, así guerreandolas, como combatiendolas, entrandolas forzosamente, que ninguno. E como quiera que el principal remedio é libertad á la tu detencion, é infortunios depende de aquel que universalmente á los vejados reposa, á los aflictos remedia, á los tristes alegra, espero ya sea que en algunos tiempos traerá á memoria á los muy excelentes y claros nuestro Rey é Príncipe (como en la mano suya los corazones sean de los Reyes) todas las cosas que ya de los tus fechos he dicho, y muchos otros servicios á la Real Casa de Castilla por los tuyos é por tí fechos. E por me allegar á la rivera é puerto de mi obra, recuérdome de aver leido en aquel libro donde la vida del Rey Asuero se escribe, que de Ester se llama, como en aquel tiempo la costumbre de los Reyes fuese en los retraimientos é reposos suyos mandar leer las gestas é actos que los naturales de sus Reynos é forasteros oviesen fecho en servicio de los Reyes, de la patria é del bien público, que Mardochêo prósperamente é con glorioso triunfo de la muerte fué librado. Pues lee nuestro Rey é mira los servicios, regracíalos é satisfácelos; é si se aluenga non se tira. Ni tanto lugar avrá el nucíble apetito, nin la ciega saña, que tales é tan grandes aldabadas é voces de servicios las sus orejas non despierten: ca non son los nuestros Señores Diomedis de Tracia, que de humana carne facia manjar á sus caballos; non Buseris de Egipto, matador de los huespedes; non Perillo Siracusano, que nuevos modos de penas buscaba á los tristes culpados hombres; non Dionisio de esta misma Siracusa; non Attila _flagelum Dei_, nin de muchos otros tales; mas benívolos, clementes é humanos: lo qual todo hace á mí firmemente esperar de tu libertad. La qual con salud tuya, é de tu noble muger, é de tus fijos dignos de tí, nuestro Señor aderesce así como yo deseo.
III.
_Al título de D. Rodrigo de Villandrando, pag. 61._
_El Privilegio que el Rey Don Juan el II. expidió á este Caballero está inserto en una confirmacion de la Reyna Doña Juana, cuyo registro se halla en el Archivo de Simancas: Dice_:
En el nombre de Dios Padre..... Acatando é parando mientes á los muchos, é buenos, é leales, é señalados servicios que vos Don Rodrigo de Villandrando, Conde de Rivadeo, mi Vasallo, é de mi Consejo, me avedes fecho, é los peligros á que vos pusistes por mi servicio, é de la Corona Real de mis Reynos, veniendo, segun que venistes de fuera de ellos por mi mandado con muchas Gentes de armas de á caballo é Archeros, sobre los levantamientos fechos en mis Reynos, é dexastes vuestras tierras é castillos é hacienda, poniendolo todo en aventura por mi servicio. E especialmente el servicio señalado que vos me fecisteis el dia de la Epifanía que pasó, quando estando para entrar en Toledo mi persona ovo gran peligro, é vos con vuestro esfuerzo é animosidad la fecisteis segura de las muchas Gentes de armas que salieron en pos del Infante de la Cibdad para facerme deservicio. E por memoria de tan leal é animoso fecho, é señalado servicio, vos me pedistes por privillejo é preeminencia especial, que vos, é los otros Condes vuestros succesores que despues vinieren hayan é lleven, é les sean dadas las ropas é vestiduras enteramente que Nos, é los Reyes nuestros succesores en Castilla é en Leon, que despues de nos vinieren, vistieremos en el sobre dicho dia de la Epifanía de cada un año para siempre jamas: é ansimismo que vos honremos asentandovos á nuestra mesa á comer con Nos, é con los otros Reyes que despues de Nos fueren, en el dicho dia de la Epifanía de cada un año por siempre jamas á vos é á los que vos succedieren en vuestro Condado de Rivadeo. Y yo, queriendo que haya memoria de tan gran fecho, é leal é señalado servicio, é animosidad con que defendisteis mi Persona, é acudisteis al bien publico de mis Reynos, é que se dé exemplo á los otros mis Vasallos, lo tove por bien. E por la presente... Fecho en Torrijos nueve dias de Enero año del Nascimiento de Nuestro Salvador Jesu Christo de mil é quatrocientos é quarenta é un años, YO EL REY. Yo Diego Romero le fice escrebir por mandado de nuestro Señor el Rey.
[Ilustración]
IV.
_Al título de Don Rodrigo Manrique, pag. 90._
_D. Jorge Manrique, hijo de este insigne Maestre de Santiago, hizo en su elogio con motivo de su muerte aquellas célebres Coplas que tantas veces se han impreso, y que sin embargo son raras: por cuyo motivo, y por ser de las mejores poesías de aquel tiempo, se repiten aqui._
Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando como se pasa la vida, como se viene la muerte tan callando: quan presto se vá el placér; como despues de acordado dá dolor; como á nuestro parecer qualquiera tiempo pasado fué mejor.
Pues que vemos lo presente quan en un punto se es ido y acabado, si juzgamos sabiamente, daremos lo no venido por pasado. No se engañe nadie, no, pensando que ha de durar lo que espera mas que duró lo que vió; pues que todo ha de pasar por tal manera.
Nuestras vidas son los rios que van á dar en la mar, que es el morir: allí van los señoríos derechos á se acabar y consumir. Allí los rios caudales, allí los otros medianos, y mas chicos, allegados son iguales; los que viven por sus manos, y los ricos.
Dexo las invocaciones de los famosos poetas y oradores: no curo de sus ficiones; que traen yerva secreta sus sabores. A aquel solo me encomiendo, á aquel solo invoco yo de verdad, que en este mundo viviendo, el mundo no conoció su Deidad.
Este mundo es el camino para el otro, que es morada sin pesar; mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar. Partimos quando nacemos, andamos mientras vivimos, y llegamos al tiempo que fenecemos: asi que quando morimos descansamos.
Este mundo bueno fué, si bien usasemos de él como debemos; porque segun nuestra fé es para ganar aquel que atendemos. Y aún el Fijo de Dios para subirnos al Cielo descendió á nacer acá entre nós, y vivir en este suelo dó murió.
Ved de quan poco valor son las cosas tras que andamos é corremos, que en este mundo traydor aun primero que muramos las perdemos. Dellas deshace la edad, dellas casos desastrados que acaescen, dellas por su calidad en los mas altos estados desfallecen.
Decidme ¿la hermosura, la gentil frescura y tez de la cara, la color y la blancura, quando viene la vejez qual se para? Las mañas é ligereza, y la fuerza corporal de juventud, todo se torna graveza quando llega al arrabal de senectud.
¿Pues la sangre de los Godos, el linage, y la nobleza tan crecida, por quantas vias y modos se pierde su gran alteza en esta vida? Unos por poco valer, ¡por quan bajos y abatidos que los tienen! otros que por no tener con oficios no debidos se mantienen.
¿Los estados é riqueza que nos dexan á deshora quien lo duda? No les pidamos firmeza; pues que son de una señora que se muda: que bienes son de fortuna, que revuelve con su rueda presurosa; la qual no puede ser una, ni ser estable ni queda en una cosa.
Pero digo que acompañen é lleguen basta la huesa con su dueño: por eso no nos engañen; pues se va la vida apriesa como sueño. Y los deleytes de acá son, en que nos deleytamos temporales; y los tormentos de allá, que por ellos esperamos, eternales.
Los placeres é dulzores de esta vida trabajada que tenemos ¿que son sino corredores, y la muerte la zelada en que caemos? No mirando á nuestro daño corremos á rienda suelta sin parar: de que vemos el engaño, y queremos dar la vuelta, no hay lugar.
Si fuese en nuestro poder tornar la cara fermosa corporal, como podemos hacer el alma tan gloriosa angelical, ¿que diligencia tan viva tubieramos toda hora, y tan presta, en componer la cativa, dexándonos la señora descompuesta?
Estos Reyes poderosos, que vemos por escrituras ya pasadas, con casos tristes llorosos fueron sus buenas venturas trastornadas. Asi que no hay cosa fuerte; que á Papas y Emperadores, y Perlados así los trata la muerte como á los pobres pastores de ganados.
Dexemos á los Troyanos, que sus males no los vimos ni sus glorias: dexemos á los Romanos, aunque oímos y leemos sus historias. No curemos de saber lo de aquel siglo pasado qué fue de ello: vengamos á lo de ayer, que tambien es olvidado como aquello.
¿Qué se hizo el Rey D. Juan? ¿los Infantes de Aragon que se hicieron? ¿que fué de tanto galan, que fué de tanta invencion como traxeron? ¿Las justas é los torneos, paramentos, bordaduras é cimeras, que fueron sinó devaneos? ¿que fueron sinó verduras de las eras?
¿Que se hicieron las damas, sus tocados, sus vestidos, sus olores? ¿Que se hicieron las llamas de los fuegos encendidos de amadores? ¿Que se hizo aquel trobar las musicas acordadas que tañian? ¿Que se hizo aquel danzar y aquellas ropas chapadas que trahian?
¿Pues el otro su heredero Don Enrique que poderes alcanzaba? ¡Quan blando, quan halaguero el mundo con sus placeres se le daba! Mas verás ¡quan enemigo, quan contrario, quan cruel se le mostró! ¡Habiéndole sido amigo, quan poco duró con el lo que le dió!
¡Las dádivas desmedidas, los edificios reales llenos de oro; las bajillas tan fabridas, los enriques y reales del tesoro; los jaeces y caballos de su gente, y atavios tan sobrados, donde iremos á buscallos! ¿que fueron sinó rocios de los prados?
Pues su hermano el inocente, que en su vida sucesor se llamó, ¡que corte tan excelente tubo, y quanto gran Señor que le siguió! Mas como fuese mortal, metiólo la muerte luego en su fragua. ¡O juicio divinal! quando mas ardia el fuego echaste agua.
Pues aquel gran Condestable, Maestre que conocimos tan privado, no cumple que dél se hable, sinó solo que le vimos degollado. Sus infinitos tesoros, sus Villas y sus Lugares, su mandar, ¿que le fueron sino lloros? ¿qué fueron sino pesares al dexar?
Pues los otros dos hermanos Maestres tan prosperados como Reyes, que á los grandes é medianos traxeron tan sojuzgados á sus leyes: aquella prosperidad, que tan alto fué subida y ensalzada, ¿que fué sino claridad que quando mas encendida fué amatada?
Tantos Duques excelentes, tantos Marqueses y Condes y Varones como vimos tan potentes, dí, muerte, ¿dó los escondes y los pones? É sus muy claras hazañas que ficieron en las guerras y en las paces, quando tú, ¡cruel! te ensañas con tu fuerza las atierras é deshaces.
¿Las huestes inumerables, los pendones, estandartes e vanderas, los castillos impunables, los muros y baluartes é barreras, la caba honda chapada, ó qualquier otro reparo, que aprovecha? quando tú vienes airada todo lo pasas de claro con tu flecha.
Aquel de buenos abrigo, amado por virtuoso de la gente, el Maestre Don Rodrigo Manrique, tan famoso é tan valiente, sus grandes fechos y claros no cumple que los alabe, pues los vieron; ni los quiero facer caros, pues el mundo todo sabe quales fueron.
¡Que amigo de sus amigos! ¡que señor para criados y parientes! ¡que enemigo de enemigos! ¡que Maestre de esforzados y valientes! ¡que seso para discretos! ¡que gracia para donosos! ¡que razon! ¡quan benigno á los subjectos! ¡y á los brabos y dañosos un leon!
En ventura, Octaviano: Julio Cesar en vencer é batallar: en la virtud, Africano: Anibal en el saber y trabajar: en la bondad, un Trajano: Tito en liberalidad con alegria: en su brazo, un Archiano: Marco Tulio en la verdad que prometia:
Antonio Pio en clemencia: Marco Aurelio en igualdad del semblante: Adriano en eloqüencia: Theodosio en humanidad y buen talante: Aurelio Alexandro fué en disciplina e rigor de la guerra: un Constantino en la fé: Gamelio en el gran amor de su tierra.