Cinco libros de historias: Libro 1
Chapter 3
A medida que se acercaba el final del siglo que estamos relatando, todos los acontecimientos sucedían, se decía, con mayor frecuencia. Esto también hace sospechar de qué modo se ha ido manifestando la sabiduría desde el propio inicio del género humano: Adán, el primero de los hombres y, por extensión, todo el linaje humano, indica la existencia de su Dios creador, si bien por motivo del incumplimiento de sus órdenes fue privado de los gozos del Paraíso y castigado con el exilio y ahora se lamenta de su estado miserable entre llantos. Después, se expandió por todo el orbe de la tierra pero, si la sabiduría de la bondad y la misericordia del Creador no los hubieran devuelto a su seno, sin duda que todo el género humano ya hace tiempo que se habría hundido en la sima del error y la ceguera sin remedio. Por esto, desde sus inicios, gracias a los dones divinos del buen Creador, nos han sido transmitidos prodigiosos milagros y portentosas señales a partir de los elementos y, en no menor grado, de oráculos de procedencia divina en boca de los más sagaces de los hombres que inculcaban tanto la esperanza como el miedo. Y al igual que el propio Creador durante el espacio de seis días concluyó la toda la obra de la naturaleza mundana y, tras acabarla, descansó, como es sabido, al séptimo día, así también durante seis mil años ha trabajado con evidente asiduidad para exhibir estas maravillas y educar a los hombres: de todas las eras anteriores, no hubo ninguna que quedara sin algún aviso, algún milagro que anunciase a Dios eterno, hasta que en la actualidad, durante la sexta edad, los hombres han creado una cobertura que tapa este principio natural. En la séptima edad, según se piensa, llegará a su fin el funcionamiento de la naturaleza, de tal manera que, sin lugar a dudas, todo cuanto ha existido tendrá final y reposo en Aquel que hizo que todo tuviera un inicio.
Fin del Libro Primero
Notas
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