Part 9
Fué riquísima en monumentos la villa de Contrasta. Palacios, templos, fortalezas y ermitas tuvo en número y calidad, y hoy las ruinas de los más y el testimonio de alguno en pie, publican la memoria de su poderío.
Lo que ahora, a la entrada de la villa, son las eras, no ha más de un siglo eran palacios ostentosos.
Lo que ahora, en el cerro de Elizmendi, es la ermita de Nuestra Señora, fué, según el Sr. Carreras Candi, construcción romana, que consistía en un cuadrilátero de piedra labrada.
Para hacer la actual ermita, se cortó el cuadrilátero en semicírculo, a fin de colocar en él el altar mayor y adosarlo a la nueva obra.
Cuando se hacía esto, pudo notarse, tanto por la argamasa con que estaban unidas las piedras, como por algunos relieves y lápidas sepulcrales, que la construcción se había levantado con materiales procedentes de obras de época romana. Las paredes estaban llenas de inscripciones tan borrosas, que apenas se han podido descifrar cuatro de veinte.
La ermita, además del altar mayor, tenía otros dos altares: los de San Salvador y San Adrián, traídos de las ermitas que con dichos nombres existieron, la primera hasta el siglo XVIII, y la segunda hasta el año 1827. Uno de ellos está formado por un notabilísimo tríptico. (Lám. 53.)
Hay además en los alrededores de Contrasta vestigios y ruinas de otras ermitas, dedicadas a San Esteban, San Martín, San Salvador, San Vicente, San Cristóbal y Ostia.
Lo único subsistente de tanto y tanto monumento es la iglesia, situada en el centro de la villa, con sus restos de fortaleza y sus bastiones.
El ábside es de poca altura, y tiene un tejaroz de imposta ajedrezada, con canecillos toscos, de un admirable y raro primitivismo.
El interior del templo-fortaleza es rígido, sombrío, amenazador y lóbrego. La escasa luz que entra por las aspilleras del ábside y por algunos ventanales de la nave, apenas si permite ver los cuatro altares de la Concepción, Virgen del Rosario, Ánimas y San Sebastián.
OBJETOS ARTÍSTICOS.
En el altar mayor hay un retablo verdaderamente notable. Trátase de un soberbio díptico del siglo XIV, con remates mordidos y tres pisos en cada lado, representando, junto a escenas bíblicas, los más extraños y confusos simbolismos. Por la soltura del tallado, el pulimento de las peanas y arquillos, la rara perfección de las figuras y la elegante asimetría de los huecos, se diría este hermoso díptico obra probablemente de Miguel Zitoz o de Antonio del Rincón.
DONÁS
RUINAS Y CAPITELES.
El pueblo ya no existe, pero aun no hace diez años, en una meseta de los montes de Encía, cerca del Puerto de San Juan, entre Salvatierra y Onraita, a la cual meseta se llega por una senda temerosa, cuya pendiente disimulan bojes, enebros y madroños, subsistían los muros del derruído templo y el dovelaje de la puerta del Mediodía, con sus tres capiteles sobre fustes cilíndricos.
Estos curiosos capiteles, bellísimos ejemplares románicos, se conservan y guardan en el Museo de Vitoria.
DURANA
EL LUGAR.
Al pie del cerro de Urcagacha, en la confluencia del río Zadorra con el Urquiola, muy cerca de la vía férrea de Vitoria a Salinas de Léniz, está Durana, pintoresco y fértil lugar de unas 30 viviendas y 120 almas.
HISTORIA
Incorporada a la Hermandad de Mendoza, formó en una de sus cuadrillas, uniéndose y desmembrándose de aquel señorío en las contiendas de Castilla y de Navarra.
A comienzos del siglo XVI pasa a poder de los Condes de Salvatierra, uno de los cuales, que tomó el partido de los Comuneros, fué derrotado por las tropas imperiales al mando de D. Juan Manrique de Lara, en 1521, a la entrada del soberbio puente de siete arcos de piedra que hay sobre el Zadorra.
MONUMENTOS.
Además de este puente histórico, tiene Durana el templo parroquial, edificado en una altura que domina el caserío y que, bajo la advocación de San Esteban, pertenece al arciprestazgo de Armentia.
Lo más notable de esta construcción, cuyo carácter románicoojival subsiste en toda su pureza, es la portada, de elegante severidad, con los capiteles llenos de pájaros y flores y una arcada riquísima de ornamentos. (Lám. 54.)
EL BURGO
LA VILLA.
A diez kilómetros de Vitoria, en la carretera de Alegría y en un paraje abundantísimo en árboles y fuentes, está El Burgo, villa de 24 casas y unas 100 almas.
HISTORIA
Figura El Burgo en las «aldeas viejas» de la famosa _Reja de San Millán_ con el nombre de Burgella y perteneció a la Hermandad de Hiraszaeza. Alfonso XI, para engrandecerla, le otorgó el título de villa y títulos jurisdiccionales sobre varios pueblos inmediatos, por Real privilegio fechado en Sevilla a 20 de octubre de 1337.
Los Reyes Católicos, a 8 de enero de 1483, la incorporaron a Vitoria, que tuvo desde entonces señorío y jurisdicción sobre El Burgo, hasta en los nombramientos de sus alcaldes.
MONUMENTOS.
Su capilla del cementerio, como casi todas las rurales de Álava, es digna de mención por su carácter románico. Está bajo la advocación de San Pedro, y en la capilla de la Virgen, que corresponde al ábside, se inicia ya la influencia ojival en la bóveda de cascarón, que aun cuando de pequeñas dimensiones es muy característica.
El ábside, notabilísimo, tiene bajo una severa imposta que sigue todo el tejaroz, canecillos y mascarones, de algún mérito. (Lám. 55.)
EL CIEGO
LA VILLA.
A 43 kilómetros de Vitoria, casi lindando con Logroño, en la comarca más feraz del antiguo condado de Treviño, está El Ciego, villa industriosa y rica que tiene cerca de 300 viviendas y más de 1.500 almas.
HISTORIA
El Ciego perteneció a Navarra, y en el apeo o censo de 1366 se le llamaba Il-Ciego y tenía 15 fuegos de pecheros, seis de hijosdalgo y uno de clérigos. Felipe II le concedió el título de villa, permitiéndola separarse de la jurisdicción de La Guardia a la que perteneció hasta entonces.
En El Ciego nació el famoso cronista, obispo de Mondoñedo, don Manuel Navarrete Ladrón de Guevara, tan ponderado en el prólogo del _Quijote_.
MONUMENTOS.
Las ermitas de Nuestra Señora de la Plaza, de San Roque y de San Vicente, distribuídas por el término, carecen de importancia artística, y únicamente puede mencionarse por su categoría histórica la de San Vicente, situada a orillas del Ebro, que antiguamente fué parroquia y cuyo estilo es también románicoojival, aunque insignificante de ornamentación.
La iglesia parroquial, perteneciente al arciprestazgo de La Guardia, es un amplio edificio, flanqueado por dos airosas torres de tres cuerpos, y de bastante elevación.
El templo, propiamente dicho, consta de otros tres cuerpos, donde se mezclan los estilos grecorromano y dórico-jónico, característicos del siglo XVIII. La portada, severa y dura, está exornada por dos órdenes de columnas gruesas y lisas, con sus correspondientes estatuas colocadas en hornacinas a uno y otro lado.
El interior no ofrece más cosas notables que la prolijidad de sus retablos churriguerescos, alguno de los cuales llena un lienzo mural de arriba a abajo.
OBJETOS ARTÍSTICOS.
En la ermita de San Vicente hay un Cristo tallado en madera, que parece del siglo XV, y en la parroquia de San Andrés, un viril con las aureolas de plata, algunas de las cuales rematan en miniaturas representando escenas de la Pasión.
EGUILETA
EL LUGAR.
Está situado entre bosques de hayas, a cinco kilómetros de Vitoria, con la cual comunica por la carretera de Campezo. Es un lugar de 16 viviendas y unas 60 almas. Pertenece al Ayuntamiento de Alegría.
MONUMENTOS.
En los despoblados de Ayala, Henayo, Holga, Ilárraza y Larrara, contiguos todos a Eguileta, hay cuatro ermitas insignificantes.
El solo monumento digno de mención es la parroquia, dedicada a San Ramón Nonnato, verdaderamente admirable por la pureza de su estilo románico, que a través de los siglos se ha conservado intacto, así en la portada como en el interior.
La nave, baja y lóbrega, tiene un crucero ejemplarísimo, y en el altar mayor luce un notable tríptico que por su ejecución y la limpieza de sus tallas parece de la escuela flamenca. (Lám. 56.)
ERENCHUN
LA VILLA.
A unos 20 kilómetros de Vitoria, en la antigua Hermandad de Iruraiz, enclavada en parajes montañosos, está la villa de Erenchun, con 30 casas y unas 150 almas de población.
MONUMENTOS.
La iglesia parroquial, dedicada a San Andrés, y las ermitas de la Asunción y de San Juan Bautista.
Las ermitas son insignificantes, aun cuando tienen cierto mérito artístico por conservar intactas sus fachadas románicas, sobre todo la de la Asunción.
La iglesia de San Andrés tiene derecho a figurar en este CATÁLOGO, aun cuando sólo fuera por su pórtico, que, descontando los relieves del apostolado, ya descritos en el de Armentia, es tan característicamente románico como aquél y más rico y fastuoso en sus arcadas. (Lámina 57.)
ESTABILLO
LA VILLA.
Situada en las cercanías del Zadorra, junto a la carretera de Vitoria a Miranda; es una villa con 53 edificios y 120 almas de población. Su término es feraz y el paisaje risueño y pintoresco.
HISTORIA
Estabillo formó Hermandad con Armiñón y es una de las villas más antiguas de Álava.
En la _Reja de San Millán_ se cita una escritura del año 871, por la cual se cedía al monasterio de San Vicente de Ocoizta--hoy Acosta--las iglesias de Santa Engracia y de San Martín, que existían en Estabillo.
En el año de 1270 era una aldea del condado de Treviño, que gozaba fuero de villa.
La Hermandad de Estabillo perteneció al señorío del Duque de Frías, el cual no tenía sobre ella más derecho que el de percibir anualmente 25 fanegas y ocho celemines de trigo y 205 reales de vellón con 30 maravedises.
La Hermandad se gobernaba por dos alcaldes ordinarios, dos regidores y dos procuradores generales, elegidos por los respectivos Cuerpos.
MONUMENTOS.
La iglesia parroquial del arciprestazgo de la Ribera, puesta bajo la advocación de San Martín, es uno de los pocos ejemplares que con los de Oyon, Salvatierra y algún otro, representa en Álava el soberbio arte plateresco.
Cierto es que carece de la suntuosidad y magnificencia que en los grandes templos de este sin par estilo siembra en portadas, tímpanos y archivoltas la rica sementera de sus filigranas.
Pero aun cuando no tiene rosetones, ni doseletes, ni franjas, ni piñones, ni agujas de crestería, ni riqueza de estatuas, ni calados, la gracia fina y delicada de sus hacecillos de columnas; el primor de los arcos concéntricos de su fachada, los dos mediorrelieves de su tímpano y la elegante sencillez de su archivolta, avaloran notablemente esta modulación del Renacimiento, en su forma menos suntuosa, pero también menos decadente.
El interior del templo no responde al estilo ni a la expresión de su fachada. Las naves, el crucero y los retablos son de una abrumadora vulgaridad, donde se mezclan abigarradamente los estilos en una especie de aquelarre de revocos, desmembraciones y alteraciones que producen triste impresión.
EZQUERECOCHA
EL LUGAR.
Situado a 20 kilómetros de Vitoria, en la fértil llanura del Municipio de Iruraiz; se compone de 18 casas y tiene 80 almas de población.
MONUMENTOS.
La iglesia, dedicada a San Román, es rural, de segunda clase, y pertenece al arciprestazgo de Salvatierra.
Como tantas de la provincia, es románica, del siglo XIII, y aun cuando su portada no ofrece grandes particularidades, su ábside, en cambio, es verdaderamente notable, por la riqueza de sus fenestras.
Las fenestras son dos, y están labradas con tan exuberante fantasía, que cada uno de sus cuatro arcos tienen exorno variado, y las ocho columnas de esta admirable arquería rematan cada una en sus capiteles con un motivo diferente. De entre tanta y tanta fenestra románica como hemos visto en la provincia, ninguna supera, y pocas se pudiera decir que igualan, a las dos del templo de Ezquerecocha, verdaderas y raras joyas de un estilo.
OBJETOS ARTÍSTICOS.
El retablo del altar mayor de esta iglesia ofrece la rarísima novedad de ser tallado en piedra, aunque la talla es tosca y las figuras, que representan pasajes de la vida y muerte de Jesús, no presentan gran mérito ni mucho gusto.
GACEO
EL LUGAR.
Lindante con el anterior, forma parte del mismo término municipal y tiene aproximadamente el mismo número de casas y de vecinos.
MONUMENTOS.
La iglesia parroquial de Gaceo, perteneciente como la anterior al arciprestazgo de Salvatierra, está bajo la advocación de San Martín, y también es románica, aunque más pobre de ornamentación. (Lám. 58.)
OBJETOS ARTÍSTICOS.
Se guarda en esta iglesia un tríptico de cierto mérito por la limpieza de su talla y una capa encarnada con broches de oro, representando a San Miguel y al dragón.
GÁCETA
EL LUGAR.
Está en tierras fragosas, inmediatas a los robledales de Gacetabaso, y se compone de unas 15 viviendas con 60 almas de población.
MONUMENTOS.
La iglesia parroquial, del arciprestazgo de Alegría, está dedicada a San Martín, y pertenece al período de transición entre el románico y el ojival.
Su portada, de severas columnas rematadas en capiteles con entrelazos, es notable por los adornos de su arquería, que acusan ya la influencia del nuevo estilo.
OBJETOS ARTÍSTICOS.
Merecen anotarse unos juegos de revestir, con las casullas bordadas al realce en oro y plata, y un arcón vestido de tapicería, con extrañas escenas campestres.
Particularmente el arcón, por cierto muy bien conservado, se hace notar por el contraste de sus asuntos con el lugar y aun con el uso de cajonería que, desde largos años, probablemente desde siglos, viene prestando en dicha iglesia.
GAMARRA-MAYOR
EL LUGAR.
A unos cuatro kilómetros de Vitoria, en la hermosa y feraz llanura que riega el Zadorra, está la aldea de Gamarra-Mayor, con 37 viviendas y unas 100 almas de poblado.
MONUMENTOS.
Su iglesia parroquial, del arciprestazgo de Alegría, está dedicada a la Asunción de Nuestra Señora, y es también de carácter y estilo románicos.
En esta iglesia es de notar una capilla fundada y dotada por el hijo de la aldea D. Francisco de Gamarra, cuyo sepulcro, con una estatua de tamaño natural, de rodillas y en actitud de orar, tiene una lápida que dice:
_Aquí yace el señor don Francisco de Gamarra, natural de este lugar, capellán del rey don Felipe III, cura de su real palacio, obispo de Cartagena y después de Ávila._
GAMARRA-MENOR
EL LUGAR.
A un kilómetro de la anterior está la aldea de Gamarra-Menor, con siete viviendas y unas 28 almas de población.
MONUMENTOS.
Tiene un puente moderno, magnífico, de siete ojos y macizos pilares sobre el Zadorra. En él tuvo lugar uno de los más sangrientos episodios de la batalla de Vitoria.
La ermita de San Juan, adscrita a la iglesia parroquial de Gamarra-Mayor, es notable por su portada, severa, sin adornos, de una gran pureza románica. (Lám. 59.)
GARDELEGUI
EL LUGAR.
En la llanura de Vitoria, a kilómetro y medio de la capital, en terreno abundante de aguas y árboles, está el caserío de Gardelegui, con nueve viviendas y unas 50 almas de población.
MONUMENTOS.
Incluímos en este Catálogo su iglesia parroquial, del arciprestazgo de Armentia, y dedicada a San Pedro, no ciertamente por los méritos artísticos de tan pobre fábrica, sino por su historial arqueológico.
Gardelegui, en efecto, es una de las «aldeas viejas» incluídas en la _Reja de San Millán_ con el nombre de Gardelihi. Su iglesia, pues, tiene lo menos una antigüedad de once siglos, antigüedad atestiguada por los documentos y refrendada por la sencillez de su construcción.
Nada, por cierto, más sencillo que este templo, con apariencias de mesón, cuyas bardas terrosas, mal cubiertas por tejadillos sin cornisa, nada tienen que ver con el arte, y en cuyo portalón de posada nadie puede ni remotamente sospechar que el pórtico estrecho y mezquino alberga en la puerta de entrada una decoración de piedra, tan característicamente románica, que acaso pueda disputarse, con la de Tuesta, por el más memorable testimonio del arte y del espíritu de la Reconquista. (Lám. 60.)
GAUNA
LA VILLA.
A 14 kilómetros de la capital, forma, con la ya descrita villa de Erenchun, el Municipio de Gauna, abundantísimo en aguas y alamedas. Gauna se compone de 23 viviendas y unas 130 almas de población.
MONUMENTOS.
Perteneció al antiguo señorío de los Condes de Salvatierra, uno de cuyos palacios, reconstruído y transformado en Ayuntamiento, ostenta aún su escudo en piedra, enfrente de la iglesia, en la plaza pública.
La iglesia, de construcción antiquísima, pues debe remontarse al siglo X, tiene también todo el carácter de sencillez y de primitivismo pobre que hemos registrado en la de Gardelegui.
Sin embargo, la de Gauna, más posterior, sin duda, en un siglo, ofrece en los dos arcos de su pórtico mayores amplitudes decorativas, y en la elevación de su nave más grandeza.
Es un monumento estimable por su venerable antigüedad y por testimoniar en su construcción el carácter de aquel estilo románico tan sobrio, tan hidalgo y tan español.
GOJAIN
EL LUGAR.
Tan insignificante, que sólo tiene cinco casas y unos 20 vecinos; está a dos kilómetros de Villarreal, en las estribaciones del puerto de Arlabán, entre matorrales y barrancos.
MONUMENTOS.
Incluímos en el Catálogo su iglesia, dedicada a Santa Ana y adscrita a la parroquia de Urbina, porque, como las de Gardelegui y Gauna, la de Gojain es vieja, de once o doce siglos.
Gojain es otra de las «aldeas viejas» incluída en la _Reja de San Millán_ con el nombre de Gohiain, y la portada de su iglesia, que no tiene el menor adorno ni el relieve más ligero, es otro gloriosísimo testimonio del arte arquitectónico español. (Lám. 61.)
GUILLERNA
EL LUGAR.
A unos 20 kilómetros de Vitoria, en las vertientes de la sierra de Maracalde, está el lugar de Guillerna, compuesto de unas 18 viviendas y 70 almas de población.
MONUMENTOS.
La iglesia parroquial del arciprestazgo de Cigoitia, dedicada a Santiago Apóstol, es del período románico avanzado y tiene en los adornos de sus fenestras la influencia ojival de los primeros tiempos. (Lámina 62.)
GUEVARA
LA VILLA.
Célebre villa histórica, en otro tiempo pobladísima e influyente, y hoy reducida a un caserío de 16 viviendas, diseminadas en la llanura de Ozaeta, con 70 vecinos y una iglesia pobre y mezquina.
RUINAS DEL CASTILLO.
Guevara, de antiquísimo abolengo, fué cuna de los Ladrón de Guevara, y dió nombre a su marquesado, vinculado desde hace muchos años en la casa de Oñate, cuyos primogénitos son Marqueses natos de Guevara.
No quedan testimonios arqueológicos ni artísticos de esta villa histórica, más que las ruinas del que fué célebre castillo, descrito así en el _Semanario Pintoresco_, como una copia del famoso castillo de Sant'Angelo, en Roma:
«En el macizo de los muros y torreones exteriores corren galerías embovedadas que reciben claridad por las saeteras destinadas a la defensa, abiertas hacia el interior.
»En la cortina del frente, a la derecha, se ve el arco que forma la entrada principal, donde existió sin duda una rampa levadiza que reforzaba la puerta. Otro portillo, de cinco pies de altura y tres de ancho, abierto al Norte, servía de puerta de socorro.
»El gran torreón central es imponente por su masa. Tiene una sola entrada y a la altura de 14 pies se halla en la pared interior un boquete al que se subía por una escalera de madera.
»Desde este portillo hasta la mayor elevación, que alcanza 130 pies, se ascendía por una cómoda escalera de piedra, dispuesta en caracol, que daba entrada a varias estancias abovedadas, en las que se reconocía su destino para cuerpo de guardia, cocina y habitaciones del gobernador del castillo.
»Había dentro del recinto magníficos aljibes para abundante repuesto de agua, que, a pesar de la gran altura, alimentaba un manantial.
»Allí vi abandonado en la pradera de la que fué plaza de armas, un cañón hecho de chapas de hierro batido, reforzado con aros; tenía seis pies de largo y 11 pulgadas de diámetro igual en toda su longitud cilíndrica; monumento curioso de los primeros ensayos de la artillería y digno, por esta circunstancia, de figurar en un museo.»
Las ruinas, todavía en pie, redúcense a unos lienzos de muralla que, de trecho en trecho, se alzan en el cerrete donde el castillo se asentó, hasta comienzos del pasado siglo en que, cuando la guerra de la Independencia, fué acabado de derruir por los franceses.
RUINAS DEL PALACIO.
También hay, mejor conservadas dentro de su extinción parcial, ruinas del que fué palacio de los Marqueses de Guevara, las cuales dan idea por su extensión de la magnificencia del edificio primitivo.
GÚJULI
EL LUGAR.
Situado entre encinares y monte bajo, este lugar de 17 casas, diseminadas una a una por el llanete, se compone de 60 vecinos.
MONUMENTOS.
Además de una ermita dedicada a San Antonio Abad, pequeña e insignificante en todos sus aspectos, Gújuli tiene digna de mención su iglesia parroquial, puesta bajo la advocación de Santiago, y adscrita al arciprestazgo de Ayala.
Esta iglesia es románicaojival y su ábside ofrece en el característico ornato de las fenestras los más precisos e inconfundibles elementos de transición. (Lám. 62.)
HUETO DE ABATO
EL LUGAR.
A la derecha de la carretera de Vitoria a Zuazo, en tierras labrantías muy feraces, está el lugar de Hueto de Abajo, que con el de Hueto de Arriba y la villa de Mártioda forma Municipio.
Hueto de Abajo, cabeza de este Municipio, se compone de 20 viviendas y tiene unos 75 vecinos.
MONUMENTOS.
La iglesia parroquial, del arciprestazgo de Armentia, está puesta bajo la advocación de San Vicente, y data de principios del siglo IX, puesto que en el _Catálogo de San Millán_, Hueto figura con el nombre de Oto y forma parte de la merindad llamada «Divina» del señorío de la Casa de Mártioda.
La iglesia es, pues, románica y así lo dicen su portada y su interior que tienen, como las fenestras de su ábside, todos los elementos característicos de las primeras construcciones de aquel arte. (Lám. 63.)
HUETO DE ARRIBA
EL LUGAR.
A menos de un kilómetro del anterior, ofrece el mismo aspecto pobre y rústico, aun cuando tiene más viviendas--25--y casi el doble número de habitantes, que pasan de 100.
MONUMENTOS.
Su iglesia parroquial, perteneciente, como la anterior, al arciprestazgo de Armentia, y dedicada a la Natividad de Nuestra Señora, es también de la misma antigüedad, aun cuando más pobre de ornamentación en sus portadas y en las fenestras de su ábside. (Lám. 64.)
OBJETOS ARTÍSTICOS.
En la iglesia de Hueto de Arriba hay una pila bautismal de gran mérito artístico. Figura una gran copa de mármol blanco, que tiene más de un metro de altura y parece por las labores que la adornan obra del siglo XII o XIII.