Cantos de Vida y Esperanza, Los Cisnes y otros poemas. Obras Completas Vol. VII
Part 4
junto a la adolescente que en el misterio inicio apuraré alternando con tu dulce ejercicio las ánforas de oro del divino Epicuro.
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Rey de los hidalgos, señor de los tristes. ]
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XXXIX
LETANÍA DE NUESTRO SEÑOR DON QUIJOTE
A NAVARRO LEDESMA
Rey de los hidalgos, señor de los tristes, que de fuerza alientas y de ensueños vistes, coronado de áureo yelmo de ilusión; que nadie ha podido vencer todavía, por la adarga al brazo, toda fantasía, y la lanza en ristre, toda corazón.
Noble peregrino de los peregrinos, que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad, contra las certezas, contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias, contra la mentira, contra la verdad...
Caballero errante de los caballeros, barón de varones, príncipe de fieros, par entre los pares, maestro, salud! ¡Salud, porque juzgo que hoy muy poca tienes, entre los aplausos o entre los desdenes, y entre las coronas y los parabienes y las tonterías de la multitud!
¡Tú, para quien pocas fueran las victorias antiguas y para quien clásicas glorias serían apenas de ley y razón, soportas elogios, memorias, discursos, resistes certámenes, tarjetas, concursos, y, teniendo a Orfeo, tienes a orfeón!
Escucha, divino Rolando del sueño, a un enamorado de tu Clavileño, y cuyo Pegaso relincha hacia ti; escucha los versos de estas letanías, hechas con las cosas de todos los días y con otras que en lo misterioso vi.
¡Ruega por nosotros, hambrientos de vida, con el alma a tientas, con la fe perdida, llenos de congojas y faltos de sol, por advenedizas almas de manga ancha, que ridiculizan el ser de la Mancha, el ser generoso y el ser español!
Ruega por nosotros, que necesitamos las mágicas rosas, los sublimes ramos de laurel! _Pro nobis ora_, gran señor. (Tiembla la floresta de laurel del mundo, y antes que tu hermano vago, Segismundo, el pálido Hamlet te ofrece una flor.)
Ruega generoso, piadoso, orgulloso; ruega casto, puro, celeste, animoso; por nós intercede, suplica por nós, pues casi ya estamos sin savia, sin brote, sin alma, sin vida, sin luz, sin Quijote, sin pies y sin alas, sin Sancho y sin Dios.
De tantas tristezas, de dolores tantos, de los superhombres de Nietzsche, de cantos áfonos, recetas que firma un doctor, de las epidemias, de horribles blasfemias de las Academias, líbranos, señor.
De rudos malsines, falsos paladines, y espíritus finos y blandos y ruines, del hampa que sacia su canallocracia con burlar la gloria, la vida, el honor, del puñal con gracia, ¡líbranos, señor!
Noble peregrino de los peregrinos, que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad, contra las certezas, contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias, contra la mentira, contra la verdad...
Ora por nosotros, señor de los tristes, que de fuerza alientas y de ensueños vistes, coronado de áureo yelmo de ilusión; que nadie ha podido vencer todavía, por la adarga al brazo, toda fantasía, y la lanza en ristre, toda corazón!
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XL
ALLÁ LEJOS
Buey que vi en mi niñez echando vaho un día bajo el nicaragüense sol de encendidos oros, en la hacienda fecunda, plena de la armonía del trópico; paloma de los bosques sonoros del viento, de las hachas, de pájaros y toros salvajes, yo os saludo, pues sois la vida mía.
Pesado buey, tú evocas la dulce madrugada que llamaba a la ordeña de la vaca lechera, cuando era mi existencia toda blanca y rosada, y tú, paloma arrulladora y montañera, significas en mi primavera pasada todo lo que hay en la divina Primavera.
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XLI
LO FATAL
A RENÉ PÉREZ
Dichoso el árbol que es apenas sensitivo, y más la piedra dura porque esa ya no siente, pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto, y el temor de haber sido y un futuro terror... Y el espanto seguro de estar mañana muerto, y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos, y la carne que tienta con sus frescos racimos, y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos, y no saber a dónde vamos, ni de dónde venimos....
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ÍNDICE
CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA
_Páginas._
PREFACIO 7
I.--Yo soy aquel que ayer no más decía 19
II.--Salutación del optimista 27
III.--Al rey Oscar 31
IV.--Los tres reyes magos 35
V.--Cyrano en España 39
VI.--Salutación a Leonardo 43
VII.--Pegaso 49
VIII.--A Roosevelt 51
IX.--Torres de Dios! Poetas! 55
X.--Canto de esperanza 57
XI.--Mientras tenéis, oh negros corazones 61
XII.--Helios 63
XIII.--Spes 69
XIV.--Marcha triunfal 73
LOS CISNES
I.--Qué signo haces, oh cisne, con tu encorvado cuello 81
II.--En la muerte de Rafael Núñez 85
III.--Por un momento, oh cisne, juntaré mis anhelos 87
IV.--Antes de todo, gloria a ti, Leda! 91
OTROS POEMAS
I.--Retratos 99
II.--Por el influjo de la Primavera 103
III.--La dulzura del ángelus 109
IV.--Tarde del trópico 111
V.--Nocturno 113
VI.--Canción de otoño en primavera 117
VII.--Trébol 121
VIII.--«Charitas» 125
IX.--No obstante 129
X.--Líbranos Señor 133
XI.--Filosofía 137
XII.--Leda 139
XIII.--Divina Psiquis, dulce mariposa invisible 141
XIV.--El soneto de trece versos 145
XV.--Oh, miseria de toda lucha por lo finito! 147
XVI.--A Phocás el campesino 149
XVII.--Carne, celeste carne de la mujer! Arcilla 151
XVIII.--Un soneto a Cervantes 155
XIX.--Madrigal exaltado 157
XX.--Marina 159
XXI.--Cleopompo y Heliodemo 163
XXII.--Ay, triste del que un día 165
XXIII.--En el país de las Alegorías 167
XXIV.--Augurios 169
XXV.--Melancolía 173
XXVI.--Aleluya! 175
XXVII.--De otoño 177
XXVIII.--A Goya 179
XXIX.--Caracol 183
XXX.--Amo, amas 185
XXXI.--Soneto autumnal al marqués de Bradomín 187
XXXII.--Nocturno 191
XXXIII.--Urna votiva 193
XXXIV.--Programa matinal 197
XXXV.--Ibis 199
XXXVI.--Thanatos 201
XXXVII.--Ofrenda 203
XXXVIII.--Propósito primaveral 207
XXXIX.--Letanía de nuestro señor Don Quijote 211
XL.--Allá lejos 217
XLI.--Lo fatal 219
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ACABÓSE DE IMPRIMIR ESTE LIBRO EN MADRID, EN LA TIPOGRAFÍA YAGÜES EL DÍA XXXI DE ENERO DEL AÑO MCMXVIII]