Cantos de Vida y Esperanza, Los Cisnes y otros poemas. Obras Completas Vol. VII
Part 3
Ve entonces la región en donde existen los augustos Arcángeles, zodíaco de diamantina nieve, indestructibles ejércitos de luz y mensajeras castas palomas o águilas insignes.
Luego la majestad esplendorosa del coro de los Príncipes, que las divinas órdenes realizan y en el humano espíritu presiden; el coro de las altas Potestades que al torrente infernal levantan diques: el coro de las místicas Virtudes, las huellas de los mártires y las intactas manos de las vírgenes; el coro prestigioso de las Dominaciones que dirigen nuestras almas al bien, y el coro excelso de los Tronos insignes, que del Eterno el solio, cariátides de luz indefinible, sostienen por los siglos de los siglos, y al coro de Querubes que compite con la antorcha del sol. Por fin, la gloria de teológico fuego en que se erigen las llamas vivas de inmortal esencia.
Cristo al Santo bendice y así penetra el Serafín de Francia al coro de los ígneos Serafines.
[imagen]
[imagen]
IX
NO OBSTANTE...
Oh, terremoto mental! Yo sentí un día en mi cráneo como el caer subitáneo de una Babel de cristal.
De Pascal miré el abismo, y vi lo que pudo ver cuando sintió Baudelaire «el ala del idiotismo».
Hay, no obstante, que ser fuerte; pasar todo precipicio y ser vencedor del Vicio, de la Locura y la Muerte.
[imagen]
[imagen:
En la fresca flor el verso sutil; el triunfo de Amor en el mes de Abril: Amor, verso y flor, la niña gentil. ]
[imagen]
X
LÍBRANOS SEÑOR...
El verso sutil que pasa o se posa sobre la mujer o sobre la rosa, beso puede ser, o ser mariposa.
En la fresca flor el verso sutil; el triunfo de Amor en el mes de Abril: Amor, verso y flor, la niña gentil.
Amor y dolor. Halagos y enojos. Herodías ríe en los labios rojos. Dos verdugos hay que están en los ojos.
Oh, saber amar es saber sufrir, amar y sufrir, sufrir y sentir, y el hacha besar que nos ha de herir...
Rosa de dolor, gracia femenina; inocencia y luz, corola divina! y aroma fatal y cruel espina...
Líbranos Señor de Abril y la flor, y del cielo azul, y del ruiseñor, de dolor y amor líbranos Señor.
[imagen]
[imagen]
[imagen]
XI
FILOSOFÍA
Saluda al sol, araña, no seas rencorosa. Da tus gracias a Dios, oh, sapo, pues que eres. El peludo cangrejo tiene espinas de rosa y los moluscos reminiscencias de mujeres. Saber ser lo que sois, enigmas siendo formas; deja la responsabilidad a las Normas, que a su vez la enviarán al Todopoderoso... (Toca, grillo, a la luz de la luna; y dance el oso).
[imagen]
XII
LEDA
El cisne en la sombra parece de nieve; su pico es de ámbar, del alba al trasluz; el suave crepúsculo que pasa tan breve las cándidas alas sonrosa de luz.
Y luego, en las ondas del lago azulado, después que la aurora perdió su arrebol, las alas tendidas y el cuello enarcado, el cisne es de plata, bañado de sol.
Tal es, cuando esponja las plumas de seda, olímpico pájaro herido de amor, y viola en las linfas sonoras a Leda, buscando su pico los labios en flor.
Suspira la bella desnuda y vencida, y en tanto que al aire sus quejas se van, del fondo verdoso de fronda tupida chispean turbados los ojos de Pan.
[imagen]
[imagen]
XIII
DIVINA PSIQUIS
Divina Psiquis, dulce mariposa invisible que desde los abismos has venido a ser todo lo que en mi sér nervioso y en mi cuerpo sensible forma la chispa sacra de la estatua de lodo!
Te asomas por mis ojos a la luz de la tierra y prisionera vives en mí de extraño dueño: Te reducen a esclava mis sentidos en guerra y apenas vagas libre por el jardín del sueño.
Sabia de la Lujuria que sabe antiguas ciencias, te sacudes a veces entre imposibles muros, y más allá de todas las vulgares conciencias exploras los recodos más terribles y oscuros.
Y encuentras sombra y duelo. Que sombra y duelo encuentres bajo la viña en donde nace el vino del Diablo. Te posas en los senos, te posas en los vientres que hicieron a Juan loco e hicieron cuerdo a Pablo.
A Juan virgen y a Pablo militar y violento, a Juan que nunca supo del supremo contacto; a Pablo el tempestuoso que halló a Cristo en el viento, y a Juan ante quien Hugo se queda estupefacto.
Entre la catedral y las ruinas paganas vuelas, ¡oh, Psiquis, oh, alma mía! --Como decía aquel celeste Edgardo que entró en el paraíso entre un son de campanas y un perfume de nardo-- Entre la catedral y las paganas ruinas repartes tus dos alas de cristal, tus dos alas divinas. Y de la flor que el ruiseñor canta en su griego antiguo, de la rosa, vuelas, ¡oh, Mariposa! a posarte en un clavo de Nuestro Señor!
[imagen]
[imagen]
XIV
EL SONETO DE TRECE VERSOS
De una juvenil inocencia qué conservar sino el sutil perfume, esencia de su Abril, la más maravillosa esencia!
Por lamentar a mi conciencia quedó de un sonoro marfil un cuento que fué de las _Mil y Una Noche_ de mi existencia...
Scherezada se entredurmió... El Visir quedó meditando... Dinarzada el día olvidó...
Mas el pájaro azul volvió... Pero... No obstante... Siempre... Cuando...
[imagen]
[imagen]
XV
Oh, miseria de toda lucha por lo finito! Es como el ala de la mariposa nuestro brazo que deja el pensamiento escrito. Nuestra infancia vale la rosa, el relámpago nuestro mirar, y el ritmo que en el pecho nuestro corazón mueve, es un ritmo de onda de mar, o un caer de copo de nieve, o el del cantar del ruiseñor, que dura lo que dura el perfumar de su hermana la flor. Oh, miseria de toda lucha por lo finito! El alma que se advierte sencilla y mira claramente la gracia pura de la luz cara a cara, como el botón de rosa, como la coccinela, esa alma es la que al fondo del infinito vuela. El alma que ha olvidado la admiración, que sufre en la melancolía agria, olorosa a azufre, de envidiar malamente y duramente, anida en un nido de topos. Es manca. Está tullida. Oh, miseria de toda lucha por lo finito!
[imagen]
[imagen]
XVI
A PHOCÁS EL CAMPESINO
Phocás el campesino, hijo mío, que tienes, en apenas escasos meses de vida, tantos dolores en tus ojos que esperan tantos llantos por el fatal pensar que revelan tus sienes...
Tarda en venir a este dolor a donde vienes, a este mundo terrible en duelos y en espantos; duerme bajo los Angeles, sueña bajo los Santos, que ya tendrás la Vida para que te envenenes...
Sueña, hijo mío, todavía, y cuando crezcas, perdóname el fatal don de darte la vida que yo hubiera querido de azul y rosas frescas;
Pues tú eres la crisálida de mi alma entristecida, y te he de ver en medio del triunfo que merezcas renovando el fulgor de mi psique abolida.
[imagen]
[imagen]
XVII
Carne, celeste carne de la mujer! Arcilla, dijo Hugo--ambrosía más bien ¡oh maravilla! la vida se soporta, tan doliente y tan corta, solamente por eso: roce, mordisco o beso en ese pan divino para el cual nuestra sangre es nuestro vino! En ella está la lira, en ella está la rosa, en ella está la ciencia armoniosa, en ella se respira el perfume vital de toda cosa.
Eva y Cipris concentran el misterio del corazón del mundo. Cuando el áureo Pegaso en la victoria matinal se lanza con el mágico ritmo de su paso hacia la vida y hacia la esperanza, si alza la crin y las narices hincha y sobre las montañas pone el casco sonoro y hacia la mar relincha, y el espacio se llena de un gran temblor de oro, es que ha visto desnuda a Anadiomena.
Gloria, ¡oh Potente a quien las sombras temen! Que las más blancas tórtolas te inmolen! Pues por ti la floresta está en el polen y el pensamiento en el sagrado semen!
Gloria, ¡oh, Sublime que eres la existencia por quien siempre hay futuros en el útero eterno! Tu boca sabe al fruto del árbol de la Ciencia y al torcer tus cabellos apagaste el infierno!
Inútil es el grito de la legión cobarde del interés, inútil el progreso _yankee_, si te desdeña. Si el progreso es de fuego, por ti arde. Toda lucha del hombre va a tu beso, por ti se combate o se sueña!
Pues en ti existe Primavera para el triste, labor gozosa para el fuerte, néctar, Ánfora, dulzura amable. Porque en ti existe el placer de vivir hasta la muerte-- ante la eternidad de lo probable...!
[imagen]
XVIII
UN SONETO A CERVANTES
A RICARDO CALVO
Horas de pesadumbre y de tristeza paso en mi soledad. Pero Cervantes es buen amigo. Endulza mis instantes ásperos, y reposa mi cabeza.
Él es la vida y la naturaleza, regala un yelmo de oros y diamantes a mis sueños errantes. Es para mí: suspira, ríe y reza.
Cristiano y amoroso y caballero Parla como un arroyo cristalino. Así le admiro y quiero,
viendo cómo el destino hace que regocije al mundo entero la tristeza inmortal de ser divino!
[imagen]
[imagen]
XIX
MADRIGAL EXALTADO
A MADEMOISELLE VILLAGRÁN
Dies _iræ, dies illa!_ _Solvet seclum in favilla_ cuando quema esa pupila!
La tierra se vuelve loca, el cielo a la tierra invoca cuando sonríe esa boca.
Tiemblan los lirios tempranos y los árboles lozanos al contacto de esas manos.
El bosque se encuentra estrecho al egipán en acecho cuando respira ese pecho.
Sobre los senderos, es como una fiesta, después que se han sentido esos pies
y el Sol, sultán de orgullosas rosas, dice a sus hermosas cuando en primavera están: Rosas, rosas, dadme rosas para Adela Villagrán!
[imagen]
XX
MARINA
Mar armonioso, mar maravilloso, tu salada fragancia, tus colores y músicas sonoras me dan la sensación divina de mi infancia en que suaves las horas venían en un paso de danza reposada a dejarme un ensueño o regalo de hada.
Mar armonioso, mar maravilloso, de arcadas de diamante que se rompen en vuelos rítmicos que denuncian algún ímpetu oculto, espejo de mis vagas ciudades de los cielos, blanco y azul tumulto de donde brota un canto inextinguible, mar paternal, mar santo, mi alma siente la influencia de tu alma invisible.
Velas de los Colones y velas de los Vascos, hostigadas por odios de ciclones ante la hostilidad de los peñascos; o galeras de oro, velas purpúreas de bajeles que saludaron el mugir del toro celeste, con Europa sobre el lomo que salpicaba la revuelta espuma. Magnífico y sonoro se oye en las aguas como un tropel de tropeles, tropel de los tropeles de tritones! Brazos salen de la onda, suenan vagas canciones, brillan piedras preciosas, mientras en las revueltas extensiones Venus y el Sol hacen nacer mil rosas.
[imagen]
[imagen]
XXI
CLEOPOMPO Y HELIODEMO
A VARGAS VILA
Cleopompo y Heliodemo, cuya filosofía es idéntica, gustan dialogar bajo el verde palio del platanar. Allí Cleopompo muerde la manzana epicúrea y Heliodemo fía
al aire su confianza en la eterna armonía. Mal haya quien las Parcas inhumano recuerde: Si una sonora perla de la clepsidra pierde, no volverá a ofrecerla la mano que la envía.
Una vaca aparece, crepuscular. Es hora en que el grillo en su lira hace halagos a Flora, y en el azul florece un diamante supremo:
Y en la pupila enorme de la bestia apacible miran como que rueda en un ritmo visible la música del mundo, Cleopompo y Heliodemo.
[imagen]
[imagen]
XXII
AY, TRISTE DEL QUE UN DÍA...
Ay, triste del que un día en su esfinge interior pone los ojos e interroga. Está perdido. Ay del que pide eurekas al placer o al dolor. Dos dioses hay, y son Ignorancia y Olvido.
Lo que el árbol desea decir y dice al viento, y lo que el animal manifiesta en su instinto, cristalizamos en palabra y pensamiento. Nada más que maneras expresan lo distinto.
[imagen]
XXIII
En el país de las Alegorías Salomé siempre danza, ante el tiarado Herodes, eternamente. Y la cabeza de Juan el Bautista, ante quien tiemblan los leones, cae al hachazo. Sangre llueve. Pues la rosa sexual al entreabrirse conmueve todo lo que existe, con su efluvio carnal y con su enigma espiritual.
[imagen]
XXIV
AUGURIOS
A E. DÍAZ ROMERO
Hoy pasó un águila sobre mi cabeza, lleva en sus alas la tormenta, lleva en sus garras el rayo que deslumbra y aterra. Oh, águila! Dame la fortaleza de sentirme en el lodo humano con alas y fuerzas para resistir los embates de las tempestades perversas, y de arriba las cóleras y de abajo las roedoras miserias.
Pasó un buho sobre mi frente. Yo pensé en Minerva y en la noche solemne. Oh, buho! Dame tu silencio perenne, y tus ojos profundos en la noche y tu tranquilidad ante la muerte. Dame tu nocturno imperio y tu sabiduría celeste, y tu cabeza cual la de Jano que siendo una, mira a Oriente y Occidente.
Pasó una paloma que casi rozó con sus alas mis labios. Oh, paloma! Dame tu profundo encanto de saber arrullar, y tu lascivia en campo tornasol; y en campo de luz tu prodigioso ardor en el divino acto. (Y dame la justicia en la naturaleza, pues, en este caso, tú serás la perversa y el chivo será el casto.)
Pasó un gerifalte. Oh, gerifalte! Dame tus uñas largas y tus ágiles alas cortadoras de viento y tus ágiles patas y tus uñas que bien se unden en las carnes de la caza. Por mi cetrería irás en jira fantástica, y me traerás piezas famosas y raras palpitantes ideas, sangrientas almas.
Pasa el ruiseñor. Ah, divino doctor! No me des nada. Tengo tu veneno, tu puesta de sol y tu noche de luna y tu lira, y tu lírico amor. (Sin embargo en secreto, tu amigo soy, pues más de una vez me has brindado en la copa de mi dolor, con el elixir de la luna celestes gotas de Dios...)
Pasa un murciélago. Pasa una mosca. Un moscardón. Una abeja en el crepúsculo. No pasa nada. La muerte llegó.
[imagen]
[imagen]
XXV
MELANCOLÍA
A DOMINGO BOLÍVAR
Hermano, tú que tienes la luz, díme la mía. Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas. Voy bajo tempestades y tormentas ciego de ensueño y loco de armonía.
Ese es mi mal. Soñar. La poesía es la camisa férrea de mil puntas cruentas que llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas dejan caer las gotas de mi melancolía.
Y así voy, ciego y loco, por este mundo amargo; a veces me parece que el camino es muy largo, y a veces que es muy corto...
Y en este titubeo de aliento y agonía, cargo lleno de penas lo que apenas soporto. No oyes caer las gotas de mi melancolía?
[imagen]
[imagen]
XXVI
ALELUYA!
A MANUEL MACHADO
Rosas rosadas y blancas, ramas verdes, corolas frescas y frescos ramos, Alegría!
Nidos en los tibios árboles, huevos en los tibios nidos, dulzura, Alegría!
El beso de esa muchacha rubia, y el de esa morena y el de esa negra, Alegría!
Y el vientre de esa pequeña de quince años, y sus brazos armoniosos, Alegría!
Y el aliento de la selva virgen y el de las vírgenes hembras, y las dulces rimas de la Aurora, Alegría, Alegría, Alegría!
[imagen]
[imagen]
XXVII
DE OTOÑO
Yo sé que hay quienes dicen: ¿Por qué no canta ahora con aquella locura armoniosa de antaño? Esos no ven la obra profunda de la hora, la labor del minuto y el prodigio del año.
Yo, pobre árbol, produje, al amor de la brisa, cuando empecé a crecer, un vago y dulce son. Pasó ya el tiempo de la juvenil sonrisa: Dejad al huracán mover mi corazón!
[imagen]
XXVIII
A GOYA
Poderoso visionario, raro ingenio temerario, por ti enciendo mi incensario.
Por ti, cuya gran paleta, caprichosa, brusca, inquieta, debe amar todo poeta; Por tus lóbregas visiones, tus blancas irradiaciones, tus negros y bermellones;
Por tus colores dantescos, por tus majos pintorescos, y las glorias de tus frescos.
Porque entra en tu gran tesoro el diestro que mata al toro, la niña de rizos de oro.
Y con el bravo torero, el infante, el caballero, la mantilla y el pandero.
Tu loca mano dibuja la silueta de la bruja que en la sombra se arrebuja.
Y aprende una abracadabra del diablo patas de cabra que hace una mueca macabra.
Musa soberbia y confusa, ángel, espectro, medusa. Tal aparece tu musa.
Tu pincel asombra, hechiza, ya en sus claros electriza, ya en sus sombras sinfoniza;
con las manolas amables, los reyes, los miserables, o los cristos lamentables.
En tu claroscuro brilla la luz muerta y amarilla de la horrenda pesadilla,
o hace encender tu pincel los rojos labios de miel o la sangre del clavel.
Tienen ojos asesinos en sus semblantes divinos tus ángeles femeninos.
Tu caprichosa alegría mezclaba la luz del día con la noche oscura y fría:
Así es de ver y admirar tu misteriosa y sin par pintura crepuscular.
De lo que da testimonio: Por tus frescos, San Antonio; por tus brujas, el demonio.
[imagen]
XXIX
CARACOL
A ANTONIO MACHADO
En la playa he encontrado un caracol de oro macizo y recamado de las perlas más finas; europa le ha tocado con sus manos divinas cuando cruzó las ondas sobre el celeste toro.
He llevado a mis labios el caracol sonoro y he suscitado el eco de las dianas marinas, le acerqué a mis oídos y las azules minas me han contado en voz baja su secreto tesoro.
Así la sal me llega de los vientos amargos que en sus hinchadas velas sintió la nave Argos cuando amaron los astros el sueño de Jasón;
y oigo un rumor de olas y un incógnito acento y un profundo oleaje y un misterioso viento... (el caracol la forma tiene de un corazón).
[imagen]
[imagen]
XXX
AMO, AMAS
Amar, amar, amar, amar siempre, con todo el sér y con la tierra y con el cielo, con lo claro del sol y lo oscuro del lodo: Amar por toda ciencia y amar por todo anhelo.
Y cuando la montaña de la vida nos sea dura y larga y alta y llena de abismos, amar la inmensidad que es de amor encendida y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!
[imagen]
XXXI
SONETO AUTUMNAL AL MARQUÉS DE BRADOMÍN
Marqués, (como el Divino lo eres) te saludo. Es el otoño y vengo de un Versalles doliente. Había mucho frío y erraba vulgar gente. El chorro de agua de Verlaine estaba mudo.
Me quedé pensativo ante un mármol desnudo, cuando vi una paloma que pasó de repente, y por caso de cerebración inconsciente pensé en ti. Toda exégesis en este caso eludo.
Versalles otoñal; una paloma; un lindo mármol; un vulgo errante, municipal y espeso; anteriores lecturas de tus sutiles prosas;
la reciente impresión de tus triunfos... prescindo de más detalles para explicarte por eso como, autumnal, te envío este ramo de rosas.
[imagen]
[imagen]
[imagen]
XXXII
NOCTURNO
A MARIANO DE CÁVIA
Los que auscultasteis el corazón de la noche, los que por el insomnio tenaz habéis oído el cerrar de una puerta, el resonar de un coche lejano, un eco vago, un ligero ruido...
En los instantes del silencio misterioso, cuando surgen de su prisión los olvidados, en la hora de los muertos, en la hora del reposo, sabréis leer estos versos de amargor impregnados...!
Como en un vaso vierto en ellos mis dolores de lejanos recuerdos y desgracias funestas, y las tristes nostalgias de mi alma, ebria de flores y el duelo de mi corazón, triste de fiestas.
Y el pesar de no ser lo que yo hubiera sido, la pérdida del reino que estaba para mí, el pensar que un instante pude no haber nacido, y el sueño que es mi vida desde que yo nací!
Todo esto viene en medio del silencio profundo en que la noche envuelve la terrena ilusión, y siento como un eco del corazón del mundo que penetra y conmueve mi propio corazón.
[imagen]
[imagen]
XXXIII
URNA VOTIVA
RIGHT A LAMBERTI
Sobre el caro despojo esta urna cincelo: un amable frescor de inmortal siempreviva que decore la greca de la urna votiva en la copa que guarda rocío del cielo;
una alondra fugaz sorprendida en su vuelo cuando fuese a cantar en la rama de oliva, una estatua de Diana en la selva nativa que la Musa Armonía envolviera en su velo.
Tal si fuese escultor con amor cincelara en el mármol divino que brinda Carrara, coronando la obra una lira, una cruz;
y sería mi sueño, al nacer de la aurora, contemplar en la faz de una niña que llora, una lágrima llena de amor y de luz.
[imagen]
[imagen:
Claras horas de la mañana en que mil clarines de oro dicen la divina diana! Salve al celeste Sol sonoro! ]
[imagen]
XXXIV
PROGRAMA MATINAL
Claras horas de la mañana en que mil clarines de oro dicen la divina diana! Salve al celeste Sol sonoro.
En la angustia de la ignorancia de lo porvenir, saludemos la barca llena de fragancia que tiene de marfil los remos.
Epicúreos o soñadores amemos la gloriosa Vida, siempre coronados de flores y siempre la antorcha encendida!
Exprimamos de los racimos de nuestra vida transitoria los placeres porque vivimos y los champañas de la gloria.
Devanemos de Amor los hilos, hagamos, porque es bello, el bien, y después durmamos tranquilos y por siempre jamás. Amén.
[imagen]
[imagen]
XXXV
IBIS
Cuidadoso estoy siempre ante el Ibis de Ovidio, enigma humano tan ponzoñoso y suave que casi no pretende su condición de ave cuando se ha conquistado sus terrores de ofidio.
[imagen]
XXXVI
THANATOS
En _medio del camino de la vida_... dijo Dante. Su verso se convierte: En medio del camino de la Muerte.
Y no hay que aborrecer a la ignorada emperatriz y reina de la Nada. Por ella nuestra tela está tejida, y ella en la copa de los sueños vierte un contrario nepente: ella no olvida!
[imagen]
XXXVII
OFRENDA
Bandera que aprisiona el aliento de Abril, corona tu torre de marfil.
Cual princesa encantada, eres mimada por un hada de rosado color.
Las rosas que tu pises tu boca han de envidiar; los lises tu pureza estelar:
Carrera de Atalanta lleva tu dicha en flor; y canta tu nombre un ruiseñor.
Y si meditabunda sientes pena fugaz, inunda luz celeste tu faz.
Ronsard, lira de Galia, te daría un rondel, Italia te brindara al pincel, para que la corona tuvieses, celestial Madona, en un lienzo inmortal.
Ten al laurel cariño, hoy, cuando aspiro a que vaya a ornar tu corpiño mi rimado _bouquet_.
[imagen]
[imagen]
XXXVIII
PROPÓSITO PRIMAVERAL
A VARGAS VILA
A saludar me ofrezco y a celebrar me obligo tu triunfo, Amor, al beso de la estación que llega mientras el blanco cisne del lago azul navega en el mágico parque de mis triunfos testigo.
Amor, tu hoz de oro ha segado mi trigo; por ti me halaga el suave son de la flauta griega y por ti Venus pródiga sus manzanas me entrega y me brinda las perlas de las mieles del higo.
En el erecto término coloco una corona en que de rosas frescas la púrpura detona; y en tanto canta el agua bajo el boscaje oscuro,