Cantar de los cantares: Capítulo 5 declaración

Part 2

Chapter 2881 wordsPublic domain (Wikisource)

En lo cual alaba la gracia y composición de ellas, por ser largas, y los dedos rollizos, tan lindos como si fuesen torneados de oro; y la piedra tarsis, que se llama así de la provincia donde se halla, es un poco entre roja y blanca, según la pinta un hebreo antiguo llamado Abenezra. Y según esto da a entender la Esposa las uñas, en que se rematan los dedos de las manos, que son un poco rojas y relucientes, como piedras preciosas de Tarsis. Y, por tanto, las manos en su hechura y con sus uñas son como rollos de oro rematados en tarsis; que diciendo aquí de las manos que son como rollos de oro, solamente habla de la hechura y gracia de ellas; que del color ya ha dicho que son blancas y coloradas cuando arriba dijo "mi Esposo es blanco y colorado."

Luego dice por el mismo estilo y semejanza de hablar:

" El su vientre, blanco diente adornado de zafiros". "Su vientre", esto es, su pecho y sus carnes, "blanco diente", esto es, marfil, que se hace de los dientes de los elefantes, que son blanquísimos; "adornado de zafiros", que son piedras de gran valor, bermejas algo al parecer; que es decir, todo él es polido y así lucido y resplandeciente, como una piedra de marfil blanquísima cercada de piedras preciosas.

16. "Las sus piernas, columnas de mármol, fundadas sobre basas de oro fino."

En que se muestra la firmeza y gentil postura y proporción de ellas. Y habiendo loado a su Esposo tan en particular, como habemos dicho y visto, señalando su belleza por sus partes desde la cabeza hasta los pies, torna, como no bien satisfecha de lo dicho, ni de las señas dadas, a comprender en breves palabras lo que ha publicado, y ahora mucho más, diciendo:

" El su semblante como el del Líbano." En que se muestra con harta significación la majestad, hermosura y gentil postura del Esposo; como lo es cosa bellísima y de grande demostración de majestad un monte grande y alto cual es el Líbano, de espesos y deleitosos árboles, al parecer de los que le miran de lejos. Dice más:

" Erguido como cedro". En nuestro castellano, loando a uno de bien dispuesto, suelen decir "dispuesto como un pino;" que así el cedro como el pino son árboles altos y bien salidos. Donde decimos erguido, la palabra hebrea es bajur, que quiere decir escogido; y es propiedad de aquella lengua llamar así a los hombres altos y de buen cuerpo; porque, a la verdad, la disposición los diferencia y hace como escogidos entre los demás. Así se dice en el primero de los Reyes, el capítulo 9, del padre de Saúl, que tenía un hijo llamado Saúl que era escogido y bueno, esto es, hermoso y bien dispuesto, como de hecho lo era Saúl. Como parece en el capítulo 22, que dice: "«Encontraron tus escogidos cedros entre los más altos y levantados»". Así mismo, en el capítulo último del Eclesiastés, donde dice la letra vulgar: "«Huélgate, date al placer, ándate a la flor del berro, mancebo, en la juventud, que presto se te pedirá cuenta estrecha»", está la misma palabra bejur otéja, que es decir: huélgate, erguidillo.

En lo cual, como se ve claro, el Espíritu Santo usa de un donaire por el cabo bellísimo; que siendo su intención en aquellas palabras, usando de una artificiosa y fingida simulación y como permitiéndoles y debajo de alargarles la vanidad a los mancebos, escarnecer de su liviandad, que se andan siempre al buen tiempo y cogiendo, como dicen, la flor del berro, descordándose de lo que está por venir y les puede suceder; así que, siendo su intento del Señor reprender, mofando el desacuerdo de los mancebos y amenazallos con pena, no les llama con el nombre propio de su edad, sino llamándolos erguidos usando del nombre que declarase al natural el brío, altivez y lozanía; que es la fuente de donde nace no mirar ni curar de lo que está por venir, y aquel coger, sin rienda el fruto del deleite y el pasatiempo presente, que tanto reprende.

Pues, tornando a nuestro propósito, concluye la Esposa, finalmente diciendo:

17. "El su paladar", esto es, su habla, dulzuras; esto es dulcísima y suavísima. "Y todo él deseo", esto es, amable y tal que convida por todas partes a que le deseen y se pierden por él los que le ven.

" Tal es mi Amado y tal es mi querido, hijas de Jerusalén"; como si añadiendo dijese: por que veáis si tengo razón de buscarle y de estar ansiada en no hallarle.

Sabidas las facciones y señas por aquellas dueñas de la Esposa, y conociendo con cuán justa razón la tenía el Esposo enamorada y se atormentaba y acuitaba por su ausencia, y moviéndolas agora a compasión su tormento, con el deseo de remedialle piden de nuevo a la Esposa que, si lo sabe, les diga hacia dónde cree o imagina haberse declinado su Amado, porque se lo ayudarán a buscar.

Y así dicen:

18. "¿Adónde fue el tu Amado, bellísima entre las mujeres? ¿Hacia dónde se volvió tu Amado, y buscarle hemos contigo?"

A lo cual parece que responde en lo primero del capítulo que sigue, diciendo:

Categoría:Cantar de los cantares