Cantar de los cantares: Capítulo 1 declaración

Part 2

Chapter 21,885 wordsPublic domain (Wikisource)

Pues como si imaginásemos que la Esposa estaba tocada así, dice el Esposo: "«¡Cuán lindas se descubren tus mejillas entre las perlas, y tu cuello entre los collares!»"; esto es, estáte bien y hermoséate maravillosamente este traje, que es, como dijo uno en una poesía: "«Un bello manto una beldad adorne»". Y es esto propio de las que son hermosas, que todo cuanto se ponen les está bien, les dice como cosa nacida y hecha para su ornamento y servicio; como, al revés, las feas, mientras más se aderezan y atavían, parecen peor.

Aunque es verdad que decir "en las perlas" o "entre las perlas" da ocasión a otro sentido que, a mi juicio, viene bien a propósito, diciendo, no que la Esposa tenía algunos de estos arreos que añadiesen a su hermosura, sino que, al revés, estaba desnuda de ellos, y con todo esto, al parecer y dicho del Esposo, sin comparación estaba muy más hermosa que otra que los tuviese. Porque así, como ya dijimos, en la propiedad de la lengua original, hermosa entre las mujeres es tanto como decir más hermosa que todas las mujeres; así decir "lindas tus mejillas entre las perlas", sea como si dijese «más linda que todas las perlas y aljófares que a otras hermosean, y tu cuello, sin joyeles, es más bello que todas las joyas que suelen hermosear y adornar los de las demás mujeres, esto es, tu belleza vence a otra cualquier belleza, o sea natural o ayudada con artificio».

10. "Zarcillos de oro te haremos con remates de plata."

A lo que decimos responde en el original la misma palabra ya dicha; y así otros trasladan tortolillas, otros cadenillas, es lo que hemos dicho. Y promete el Esposo de mandar hacer las dichas tórtolas y dárselas a la Esposa, o porque le estaban bien, si decimos que usaba de ellas; o, si no las usaba ni tenía, por que las usase y con ellas pareciese mejor. Y viene bien en este lugar significar tórtolas esta palabra, porque es muy usado entre enamorados, en los servicios que hacen a sus amados, darles algunas cosas que tengan sombra y significación de sus afectos; unos de amor, otros de desamor y desesperación, otros de desvíos, y algunos otros de celos. Esto hácenlo escribiendo en los tales dones algunos motetes o letras que tengan el nombre de lo que ellos quieren dar a entender, o poniendo figuras o color alguno que dé a conocer lo que ellos sienten.

Pues así promete el Esposo de dar a la Esposa de aquellos torzalejos de oro en figura de tórtolas, y que tengan los remates, que es el pico y las uñas, de plata; porque demás de ser el presente hermoso con en esta hechura, da a entender el afecto del Esposo, que es un amor perfecto, puesto para siempre en una persona, como lo es el que dos tórtolas, macho y hembra, se tienen entre sí, que, como se escribe, es tan fiel que, muerto el uno, el otro se condena a perpetua viudez.

11. "Cuando estaba el rey en su recostamiento, mi nardo dio su olor."

Responde la Esposa, y en caso de querer bien a su Esposo y demostrarle la afición de su corazón con todas las buenas palabras que el amor puede y sabe, no le quiere dar la ventaja; y así, al principio del amor tierno, cuenta un gran regalo que hizo a su Esposo, "cuando estaba", dice, "el rey en su reposo".

" Cuando estaba", dice, esto es, cuando estuviere, según la propiedad hebrea que hemos dicho, "el rey en su reposo". La palabra hebrea, que es mesab, quiere decir recostamiento o en derredor, que, según los doctores hebreos, en este lugar es lo mismo que convite, porque, conforme al uso antiguo, comían recostados y puestos a la redonda porque era así la forma de las mesas.

Nardo es una raíz bien olorosa que ahora se trae de la India de Portugal, de la cual escribe Plinio y Dioscórides, que es conocida y usada en las boticas. Y de ésta principalmente y de otras cosas aromáticas se solía hacer una suave y gentil confección de suave olor con que se rociaban la cabeza y manos los antiguos, que los griegos llaman nardina, y los hebreos, por el mismo nombre de la raíz, la dicen néred. Galeno hace mención de ella; y en el Evangelio de San Juan se dice que la Magdalena derramó un bote de nardo preciosísimo sobre la cabeza y cara de Jesucristo.

Juntamente con esto se ha de advertir que entre la gente hebrea se usaba rociar con este licor a los convidados, cuando eran personas ricas y principales, o a quien se deseaba y debía hacer todo regalo y servicio, por ser cosa de grande precio y estima, demás de ser muy suave y apacible. Como parece claramente en el capítulo séptimo de San Mateo, donde, defendiendo Cristo a la mujer pecadora que, puesta a sus pies, los lavó con lágrimas y los roció con este ungüento, dice al fariseo que le había convidado a comer: «Esta ha hecho lo que tú debías de hacer en ley de buena razón y costumbre, y no lo hiciste. Convidásteme, dice, y no rociaste mi cabeza con ungüento oloroso, y ésta roció mis pies». Con esto quedan claras las palabras de la Esposa, que hacen significación del gran gozo y contento que tiene en sí, por el servicio que ha de hacer a su Esposo: hizo «cuando estaba, dice, el mi rey en su banquete, yo le rocié todo con los mis olores». Y por esto dice que "el nardo dio su olor", el cual entonces se siente más cuando el licor se esparce.

12. "Manojuelo de mirra el mi Amado a mí, morará entre mis pechos."

Como es cosa hermosa y amada de las doncellas un ramillete de flores, o de otras cosas semejantes olorosas, que lo traen siempre en las manos y lo llegan a las narices, y por la mayor parte le esconden entre sus pechos, lugar querido y hermoso, tal dice que es para ella su Esposo, que por el grande amor que le tiene le trae siempre delante de sus ojos, puesto en sus pechos y asentado en su corazón.

Mirra es un árbol pequeño que nace en Arabia, en Egipto y Judea, el cual, hiriendo su corteza a ciertos tiempos, destila la que llamamos mirra; las hojas y flor de este árbol huelen muy bien, y de éstas habla la Esposa.

13. "Racimo de Cofer mi Amado a mí."

Gran diferencia hay en averiguar qué árbol sea este que aquí se llama cofer, el cual unos trasladan cipro, como es San Jerónimo, y entiende por él un árbol llamado así, y no a la isla de Chipre, como algunos incongruentemente declaran. Otros trasladan alcanfor o alheña; otros dicen que es un cierto linaje de palma. Cierto es ser especie aromática y muy preciosa, y entre tanta diversidad, lo más probable es ser hoy el cipro árbol de olorosísimo olor, de quien hacen mención Plinio y Dioscórides, el cual crece en Palestina, en Engaddi, que es lugar junto al mar Muerto, como se lee en Josefo, donde hay las vides que llaman el bálsamo, y por esto añade "en las viñas de Engaddi".

Responde el Esposo, y dice:

14. "¡Ay, cuán hermosa, Amiga mía! Tus ojos de paloma".

Todo esto es como una amorosa contienda en la cual cada uno procura de aventajarse al otro en decirle amores y requiebros. Loa, pues, la hermosura de la Esposa, que, a su parecer, era sumamente bella, y declara ser grande su belleza, usando de esta repetición de palabras, que es común en la Escritura, diciendo: "Hermosa eres, Amiga mía, hermosa eres"; como si dijera: Hermosa, hermosísima eres.

Y porque una gran parte de la hermosura está en los ojos, que son espejo del alma y el más noble de sus sentidos, y que ellos solos, si son feos, bastan para afear el rostro de una persona por más gentiles facciones que tenga, por eso particularmente, después de haber loado la belleza de su Esposa en general, dice de sus ojos que son como de paloma. Las que vemos por acá no los tienen muy hermosos, pero sonlo de hermosísimos las de tierra de Palestina, que, como se sabe por relaciones de mercaderes y por unas que traen de Levante, que llaman tripolinas, son muy diferentes de las nuestras, señaladamente en los ojos, porque los tienen grandes y llenos de resplandor y de un movimiento bellísimo, y de un color extraño que parece fuego vivo.

15. "¡Ay, qué hermoso, Amado mío!"

Responde la Esposa y págale en la misma moneda a su Esposo, conociendo y publicando la hermosura que hay en él; y porque la belleza está asentada no solamente en la exterior muestra de la buena proporción de los miembros y escogida pintura de naturales colores, mas también y principalmente tiene su silla en el alma, y porque esta parte de la hermosura del alma se llama gracia, y se muestra de fuera y se da a entender en los movimientos de la misma ánima, como son andar, mirar, hablar, reír, cantar, y los demás, los cuales todos en lengua toscana generalmente se llaman belleza, de tal manera que sin esta la otra del cuerpo es una frialdad sin sal y sin gracia, y menos digna de ser amada que lo es una imagen, como se ve cada día; y así por esta causa la Esposa para loar perfectamente a su Esposo le dice: "Y tú, hermoso".

En el hebreo está una palabra en estos dos lugares del Esposo y de la Esposa, que en latín se interpreta ecce, y es voz que en esta parte da muestra de grande afecto y regocijo del que habla; como uno que, estando contemplando la beldad de su amada, no cabe en sí ni puede detener el ímpetu de la alegría que le bulle dentro, y dice: "«¡Ay, cómo eres hermosa!»" u otra tal razón del impetuoso afecto; la cual no se puede pintar al vivo con la escritura, porque el dibujo de la pluma sólo llega a lo que puede trazar la lengua, la cual es casi muda cuando se pone a declarar alguna gran pasión. Y es como si dijera: «Amado mío, no eres hermoso solamente, sino también dulce, y tú no solo, sino todas tus cosas: la casa rica y hermosamente edificada, la cama florida; al fin, todo es lindo y tú más que ello».

Y en decir "también nuestro lecho florido", como encubiertamente le convida a que se venga a estar con ella, que es deseo que se sigue ordenadamente después del bien que concibió de su Esposo, en decir aquellas palabras: "¡Ay, qué hermoso eres, Amado mío! El teco de ciprés" las tablas o artesones que cargan sobre las vigas, que eran, según dicen, de cedro.

En el espíritu de la letra se declara el deseo de las ánimas que aman a Dios, pero son imperfectas en la virtud, porque desean traerle y gozarle en su casa y en su lecho, esto es, donde tienen su descanso y sus riquezas y su contento; mas llámalas Dios y procura sacallas de este regalo, como adelante veremos.

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