Cancionero (Petrarca)

Part 1

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Cancionero de Francesco Petrarca traducción de Wikisource Rerum Vulgarium Fragmenta

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Nota: Sobre esta traducción .

Cancionero Cancionero Francesco Petrarca Wikisource Cancionero (Petrarca) Sobre esta traducción .

italiano

Índice (no listados originalmente)

- Rimas en vida de Madonna Laura

- Los que escucháis en rimas el desvelo

- Por hacer más galana su venganza

- Era el día que al sol palidecía

- El que infinita providencia y arte

- Si muevo mis suspiros a llamaros

- Tan descarriado está mi desvarío

- Gula, modorra y edredón ocioso

- Al pie del monte en que la bella gala

- Cuando el planeta que las horas mide

- Glorïosa columna que sustenta

- Dejar por sombra o sol jamás os veo

- Si puede del tormento guarecerse

- Cuando, entre otras damas, de hora en hora

- Ojos tristes, en tanto que yo os lleve

- Atrás me vuelvo a cada paso nuevo

- Se parte el viejecillo blanco y cano

- Me llueve amargo llanto de la cara

- Cuando vuelto del todo estoy a parte

- Hay raza de animal de tan gallarda

- Tal vez avergonzado de que aún calle

- Mil veces ofrecí, enemiga mía

- Para todo animal que habita tierra

- Al dulce tiempo de la edad primera

- Si la gloriosa fronda que detiene

- Lloraba Amor y yo con él lloraba

- Más alegre que yo no se ve en tierra

- El sucesor de Carlos cuya coma

- Oh esperada en el cielo alma bendita

- Paños de tinte mate, o colorido

- Muchacha hermosa bajo un verde lauro

- Esta ánima gentil que ya se parte

- Cuanto más me avecino al postrer día

- Ya llameaba la amorosa estrella

- Apolo, si en ti vive aún el deseo

- Solo y pensoso los más yermos prados

- Si con morir librarme yo creyese

- Es tan sutil el hilo del que pende

- Orso, no fue jamás corriente o lago

- Tal temo de esos ojos el asalto

- Si Amor o Muerte no dañan en nada

- Cuando fuera del hogar el paso lleva

- Mas luego que aquel gesto humilde y llano

- El hijo de Latona había por nueva

- El que en Tesalia usó tan pronta mano

- Ese adversario en que soléis los ojos

- El oro y perlas y el floral tocado

- Sentía en mí menguarse como ajeno

- Si el fuego el fuego mismo no modera

- Por más que te guardé de la mentira

- En la estación que más presto declina

- Cuando era cerca de la vista mía

- No a su amante le plugo más Dïana

- Alma noble, que aquellos miembros riges

- Porque en su faz de Amor pendón traía

- El fuego que pensé estar apagado

- Si en ciego afán que el corazón destruye

- Mi ventura en llegar es tarda y breve

- La mejilla, que en llanto traéis cansada

- Aunque lo que me trajo a amar primero

- El gentil árbol, que amé tantos años

- Bendito sea el año, el mes, el día

- Padre del cielo, tras perdidos días

- Volviendo el rostro a esta color perdida

- Si vos pudieseis por turbado gesto

- ¡Qué incauto fui, ay, triste, y me lastima

- El aire denso y la importuna niebla

- En la izquierda ribera del Tirreno

- La sacra vista de la tierra vuestra

- Bien sabía yo que el natural consejo

- ¡Ay de mí, que no sé hasta dónde llegue

- Pues que la vida es breve

- Gentil señora, veo

- Pues ya que mi destino

- Estoy cansado ya de pensar cómo

- Los ojos, que me hirieron de manera

- Amor con sus promesas halagando

- Por más que en reto mire Policleto

- Si, al tiempo que a Simón llegó el aliento

- Si al principio responde el fin y el medio

- Quien ya ha resuelto conducir la vida

- Yo tan cansado estoy ya del castigo

- Jamás de amar a vos me vi cansado

- Si blancas no son antes ambas sienes

- «Ojos, llorad, acompañad el treno

- Yo siempre amé y aún amo más ahora

- Yo siempre tendré odio a la ventana

- Como a menudo el diestro arquero acierta

- Pues mi esperanza tanto se empereza

- Huyendo el hierro donde Amor me había

- Era el cabello al aura desatado

- La mujer bella que tú amaste tanto

- Llorad, damas, y Amor a un tiempo llore

- «Escribe», Amor mil veces me decía

- Cuando al pecho a traer la vista acierta

- En versos ojalá encerrar pudiera

- Ya tan cansado el esperar me tiene

- ¡Ay, bella libertad, cómo has mostrado

- Orso, a vuestro caballo bien se puede

- Pues hemos ya mil veces comprobado

- Esa ventana en que se ve el sol mío

- Ay, que sé bien cuán dolorida presa

- Después que a César el traidor de Egito

- Venció Anibal y usar no supo luego

- La esperada virtud que en vos flor era

- No más quiero cantar como solía

- Nueva angelcita, que avezada vuela

- No veo a qué refugio el alma arribe

- Oh, más que otro feliz feliz terreno

- Cuantas veces, ¡ay, triste!, Amor me inquieta

- De Amor seguido al sitio acostumbrado

- Aquella que en el gesto mi alma lleva

- Sennuccio, has de saber de qué manera

- Aquí, que soy mitad, Sennuccio mío

- De la impía Babilonia, en que se olvida

- Casta entre dos amantes y altanera

- Lleno de la inefable y gran terneza

- Si el monte donde el valle es más cerrado

- Mientras ya cuento dieciséis los años

- Mujer aún más que el sol hermosa y bella

- Esa piadosa rima, en que he sabido

- Mira esta dama, Amor, que ahora su espalda

- Siete y diez veces ya ha girado el cielo

- Aquel palidecer que la sonrisa

- Amor, Fortuna y mi razón, que esquiva

- Si el mal que me destruye

- Fresca agua, dulce y clara

- Al sitio donde Amor hoy me arrebata

- Italia mía, aunque el hablar sea vano

- De cuita en cuita voy, de monte en monte

- Pues la senda del favor me fue cortada

- Querría cantar de amor con voz tan nueva

- Si amor no es, ¿qué es pues lo que en mí siento?

- Como blanco a saeta Amor me tiene

- Ni encuentro paz ni puedo hacerle guerra

- La más diversa y nueva

- Llama del cielo entre tus trenzas llueva

- Tanto ha llenado Babilonia el saco

- Manantial de dolor, albergue de ira

- Cuanto con más deseo alas despliego

- Amor que siempre de mi acción se adueña

- Como necia en verano volar suele

- Al dulce abrigo de las bellas hojas

- Cuando os escucho hablar tan dulcemente

- Jamás tan bello sol vi levantarse

- Ponme allá donde agosta el sol la hierba

- Oh alma de virtud ornamentada

- Cuando el deseo que con doble espuela

- No Arno, Tesino, Var, Po, Adigio y Tebro

- Alguna vez se me hace menos dura

- «¿Qué piensas, alma? ¿Habrá siempre batalla?

- Jamás la turbia tempestad marina

- Esta, ya tigre u osa, humilde fiera

- Ve, mi suspiro ardiente, al pecho frío

- La tierra, el aire, el fuego y agua a prueba

- No fue César o Jove tan dispuesto

- Vi tal sustancia angélica con veros

- Aquel día siempre amargo y señalado

- Doquiera que los tristes ojos lleve

- ¿En cuál región del cielo, en cuál idea

- Con tanto asombro a mí y a Amor nos deja

- ¡Oh pasos esparcidos vanamente!

- Alegres flores, venturosas hierbas

- Amor, que ves mi pensamiento abierto

- Ahora que cielo y tierra y viento calla

- Cuando el cándido pie por entre el prado

- Si hubiese estado firme en la espelunca

- Cuando Amor su mirada al suelo inclina

- Me envía Amor cuidado lisonjero

- Lleno de un cavilar que me desvía

- Ya otras veces del bello rostro humano

- Me tiene Amor en garras de tal fiera

- Oh, Envidia de virtudes enemiga

- De sus ojos mirando el sol sereno

- Fiera la estrella fue (si fuerza el cielo

- Cuando el tiempo y lugar se me presenta

- Por mitad de este bosque no habitado

- Mil llanos ya y mil ríos en un día

- Amor me aguija a un tiempo y me refrena

- Geri, cuando conmigo ardiendo en ira

- Bien puede que mi cuerpo arrastre y tuerza

- Amor una red bella entre la hierba

- Me enciendo por Amor de ardiente celo

- Si su dulce mirada me envenena

- Naturaleza, Amor y el alma hermosa

- Esta fénix hermosa de áurea pluma

- Si Virgilio y Homero hubieran visto

- Al pie, Alejandro, de la tumba hermosa

- Oh almo sol, el solo árbol que amo

- Surca mi nave llena del olvido

- Cándida cierva vi sobre la hierba

- Tal como es ver a Dios eterna vida

- Amor, la gloria nuestra estamos viendo

- De tan noble manjar nutro el sentido

- De la aura noble, que este alcor serena

- De día en día mudo rostro y pelo

- La aura serena, que entre verde fronda

- La aura celeste, que en el verde lauro

- La aura suave, que al sol despliega y vibra

- Oh bella mano, que mi pecho aprietas

- No sólo la desnuda y bella mano

- Suerte y Amor me habían concedido

- De un bello, claro, neto y vivo hielo

- Ay, que ardo y hay quien tal cosa no crea

- Alma, tú, que diversas cosas tantas

- Dulce desdén, dulce ira, y dulces paces

- Si lo dije, sea de ella siempre odiado

- Creía que mi tiempo ahora pasara

- Veloz corriente que de alpestre vena

- Las dulces lomas, donde siempre quedo

- No desde el indio Hydaspe al Ebro hispano

- Deseo me aguija, Amor me adiestra y guía

- Dichoso en sueño, y de penar contento

- Gracias que el cielo así a pocos destina

- Tras tres días creada el alma en parte

- En noble sangre vida humilde y quieta

- Todo el día lloro, y a la noche, cuando

- Quisiste un tiempo con dolido celo

- Cuando entre las demás mujeres bellas

- El cantar de los pájaros canoro

- ¿Dónde halló el oro Amor, dónde la vena

- ¿Cuál estrella, cuál fuerza, o cuál engaño

- «Damas, que en soledad, aunque os recele

- Cuando el sol baña en el mar la aúreo carro

- Si una amorosa fe, si un pecho osado

- Doce damas, que yo más bien tomara

- Gorrión más solitario en ningún techo

- Aura, que el pelo aquel crespo y dorado

- Con diestra mano abrió el izquierdo lado

- Canté, ahora lloro; y no menor dulzura

- Lloré, ahora canto; que la etérea lumbre

- Vivía de mi suerte harto y contento

- Si el invicto Alejandro fue vencido

- ¡Quién vio ventura tal, cuando de uno

- ¡Oh cuartito, que fuiste un tiempo abrigo

- Ay, que me lleva Amor donde no quiero

- Amor, yo yerro, y siento el yerro mío

- No habita al mar tanto animal el agua

- Real condición, angélico intelecto

- Hacia la aurora, cuando dulce la aura

- Yo le he rogado a Amor, y aún hoy le ruego

- Aquel señor contra el que no aprovecha

- «Mira aquel monte, pecho con quien yago

- Umbroso, fresco, y verde alcor florido

- Lo malo sufro y lo peor espero

- Dos rosas frescas, antiyer cogidas

- La aura que el verde lauro y la áurea y fina

- Pensará alguno que alabando a aquella

- Quien hoy ver quiera cuánto bien procura

- ¡Qué miedo tengo, cuando traigo en mente

- Solía lejano en sueños consolarme

- ¡Oh visión miserable y enojosa!

- Sin bien saber qué haga, hoy lloro, hoy canto

- ¡Oh mirar dulce, oh voz sensata y pura!

- Por más que escucho, nada oigo de aquella

- Desear la noche y maldecir la aurora

- ¡Ay, si pudiera yo vengarme un día

- Al gesto aquel por que suspiro y velo

- De dos lumbres tal llama a mí venía

- Siempre he buscado solitaria vida

- Dos bellos ojos vi en tal estrella

- Cualquier mujer que aspire a grande fama

- «Antes la vida dulce y luego de ella

- Árbol triunfal y planta victoriosa - Rimas tras la muerte de Madonna Laura

- Yo voy pensando y al pensar asido

- Áspero corazón y cruel antojo

- Aunque, señor, mi pensamiento tira

- ¡Ay, bello gesto, ay, plácida mirada

- ¿Qué debo hacer, Amor? ¿Qué me aconsejas?

- Rotos columna y lauro que ahora lloro

- Amor, si el yugo aquel quieres que abrace

- El nudo en el que Amor me retuviera

- La vida huye sin frenar su apuro

- ¿Qué haces? ¿Qué piensas? ¿Qué a la espalda miras

- Dame ya paz, oh duro pensamiento

- Ojos míos, nuestro sol se ha oscurecido

- Ya que la vida angélica, serena

- Si no me dicta Amor nuevo consejo

- En su más bella edad y más florida

- Si queja de ave, o movimiento suave

- Jamás hubo lugar donde así viese

- Cuantas veces me aparto de la gente

- Alma bendita, que en las noches frías

- La luz más bella, Muerte, has apagado

- Tan breve el tiempo es y el pensamiento

- Jamás piadosa madre al hijo amado

- Si la aura aquella suave que suspira

- Aunque, Sennuccio, aquí con desconsuelo

- Este aire de suspiros tengo henchido

- Mi alma llama entre las bellas bella

- ¡Cómo está el mundo, que hoy encuentro tierna

- Cuando del cielo veo bajar la Aurora

- Los ojos de que hablé encendidamente

- Si hubiese yo pensado que cobrara

- Solía en mi pecho estar hermosa y viva

- Solían mis pensamientos suavemente

- Yo me solía acusar, y ahora me excuso

- Dos grandes enemigas juntas fueron

- Cuando me paro a contemplar los años

- ¿Qué fue de aquella frente, que de un gesto

- ¡Cuánta envidia te tengo, avara tierra

- Valle, que de mis quejas eres lleno

- Me alzó mi pensamiento adonde era

- Amor, que mi bonanza acompañaste

- Mientras que el corazón fue consumiendo

- Ánima bella, de aquel nudo suelta

- El sol que me mostró la vía pedestre

- Pensé mover las alas con gran maña

- Esa, por quien troqué por Sorga Arno

- De aquella maravilla alta y distinta

- Céfiro torna y el buen tiempo estrena

- El ruiseñor que de su canto baña

- Ni por sereno cielo ir vaga estrella

- Pasado el tiempo, ¡ay triste!, es ya que tanto

- Alma que, presagiando ya tus daños

- Toda mi tierna edad verde y florida

- Tiempo era ya de hallar a tanta guerra

- Tranquilo puerto Amor había mostrado

- Al caer de una planta, que arrancada

- Más veloz el vivir que ningún ciervo

- Siento la aura antigua y los collados

- ¿Es este el nido, en que la fénix mía

- Jamás podrán quedar mis ojos secos

- Estando un día solo a la ventana

- Amor, cuando esperanza

- Callar no puedo, y temo que ahora cante

- Ya tu poder, oh Muerte, has declarado

- La sombra y fresco olor que la aura mece

- En el postrero de mis dulces días

- ¡Ay día, ay hora, ay último momento!

- Creí de aquel mirar dulce y gallardo

- Solía de la fuente de mi vida

- Mi benigna fortuna y vivir ledo

- Marcha hasta el duro mármol, triste rima

- Si premio alguno honesto Amor merece

- Vi mujer entre mil de tales galas

- Pongo en mente, si no estaba ya en ella

- Aquel, que en el color y olor vencía

- Muerte, has dejado sin el sol el mundo

- Vi, por cuanto los ojos me abrió el cielo

- Oh dulce precïosa prenda amada

- Ay, ¿qué piedad, qué ángel fue tan presto

- Del manjar del que siempre Amor abunda

- Si aún pienso en la mirada turbadora

- Fue Amor quizás un tiempo dulce cosa

- Mal me arrastró y Amor do no debiera

- Todo ángel, toda alma bendecida

- Señora, que de Dios gozas contento

- De los más bellos ojos y del gesto

- A veces creo escuchar el mensajero

- Este nuestro caduco bien que tiene

- Dulces durezas, plácidos desvíos

- Alma bendita, que tan dulcemente

- Tierna avecilla que en tu canto sales

- Socorre, Amor, al genio acongojado

- Oh tiempo, oh cielo instable, que así huyendo

- Sagrada la aura mía en mi reposo

- Cualquier día parece ya mil años

- No puede hacer amargo el dulce gesto

- Cuando mi dulce y suave y fiel consuelo

- Citado mi señor dulce e impío

- A menudo me dice el fiel espejo

- Vuelan mis pensamientos tanto al cielo

- Muerte ha apagado el Sol que me cegaba

- Veintiún años me tuvo Amor ardiendo

- Llorando voy los tiempos ya pasados

- Virgen hermosa, que de sol tocada

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