Cancionero de Lope de Stúñiga: Códice del siglo XV.
Part 9
Nin por esto non se entienda Que yo apruebo tal cosa, Sólo por desir esposa De quien non quiero contienda, Es verdat, si fuese bella Y noble de condicion, Yo siempre sería della Syn temer la perdicion, Mas tengo por opinion, Quien amare lo contrario, Que será del adversario.
LA SOTA, X PUNCTOS.
La serví en tal lugar Syn rescebir galardon, Y puedo muy bien iurar Con verdat, y con rason, Que iamas un tal proçesso Tan dulce non fué fallado, Por donde qualquier excesso Deviera ser perdonado, Asy que tengo afirmado, Este ser gracioso estado.
IX ESPADAS.
Pero hay diversidat En este estado que digo, Que segund la calidat De personas acatad, Tal debe ser el castigo, Mas en todas fallo un danno, El qual callar non me dexa, Que un grado muy extranno, Memoria dellas se quexa.
VIII ESPADAS.
Pues do non fasen memoria La firmeça no es presente, Nin ménos do quitan gloria La pena non queda absente, Absente fuí de plaser, Presente de grand pesar, Ninguno al favoresçer, Mal alguno al desdennar.
VII ESPADAS.
Aquí se puede arguyr Que por mí no es de iusgar, Ca unos van con reyr É otros van con llorar, Mas segund comuna regla, Aunque viven por antoio Á muchos quitan enoio.
VI ESPADAS.
Porque su trato es fermoso, Honesto, muy entendido, Non quieren al mal gracioso Nin aman al mal sentido, Y con grand desden y gesto Al tal despiden con esto.
V ESPADAS.
Pues que son á tantas partes Vestras rasones comunes, Usando grosseras artes, Yd allá tener el mártes, Donde tovistes el lúnes.
IIII ESPADAS.
Á esto suelen desir, Con gesto muy sosegado, Nin por más me despedir, Porfía mata venado.
III ESPADAS.
Vos, que tanto porfiays Y de seso me sacays, Veamos por qué faseys.
II ESPADAS.
Porque miéntras viviré Non de vos renunciaré.
I ESPADA.
Y á mi rey qué desis.
_IUEGO DE BASTONES,_
_apropiado al amor de las viudas, todo de letras negras._
EL REY, XII PUNCTOS.
Renunciar de los bastones Ha contescido al iugar, Mas de viuda renunciar Non lo sufren las rasones, Quanto más si es fermosa Y rica con moçedad, Quien dexáre la tal cosa Usaría de nesçedad, Amores son en verdat, Aunque non mucho pomposos, De mucha seguridat Y muy poco peligrosos.
CAVALLERO, XI PUNCTOS.
Debaxo de negro manto Ya blancuras se fallaron, Donde fisieron grand llanto Otras vegadas cantaron Entended bien la rason, Amadores de notar, Que si mueren con sason Amores son de caçar, Ca segund es el lugar De campinna, ó de labrada, Es la caça saçonada.
SOTA, X PUNCTOS.
Es verdat ques grand enoio Una rason que se pone Por refran, ó por antoio, Fulano, que Dios perdone, Por cierto sería excusada Si olvidar se podiese Que tal materia cantada Nin reçada se dixesse, Mas, ¿cómo puede excusar El sochantre de cantar?
IX BASTONES.
Como yo non he passado En mi vida por tal regla, Non es grand yerro lo trovado Sy demas de mal rimado El efecto va sin regla, Ca segund la presuncion, Aunque non digo de quién, Á este caso fas bien Esta copla de cancion.
VIII BASTONES.
El clamor ques en tal grado, Ciertamente deve ser De dama de grand estado Ó de gentil paresçer, Que lo al non se requier Nin se debe aprobar, Salvo sy fuere en lugar Que la falta lo fisier.
VII BASTONES.
Muchas veses acaesçe Contra voluntat tratar, Porquel tiempo lo ofresce, El qual lo fase dexar, Así que debe mirar La que fuere requestada, Cómo non quede burlada.
VI BASTONES.
Porque se suele faser Al tiempo que las reclaman, Quando se dan á creer, Que muy de véras las aman, Mas despues de bien burladas Disen estas palabras.
V BASTONES.
En nuestra vida un remedio Sólo fallo que habemos, Que segund Dios puso medio, Que lloredes, et lloremos, Que farto con que tenemos.
IIII BASTONES.
Mas disen en mi escuela Desta tal lection ó thema, Que con esto se consuela Quien las sus madexas quema.
III BASTONES.
Es plaser lo que proponen, Que mal fabla les disen, Tal coraçon les ponen.
II BASTONES.
Y despues de bien pensado Disen á su signo y fado.
I BASTON.
Nin por más cuytas me dar.
_IUEGO DE COPAS,_
_apropiado á los amores de las casadas, todo de letras asules._
EL REY, XII PUNCTOS.
Sabe el vino á las vegadas, En copa muy desygual, Mas amar á las casadas Á las veses sabe mal, Y bien por este tal iuego Do se paga grand portadgo Renuncien todos de luégo, Que yo non ménos lo fago, Mas disen los de Cartago, Segund pone la escriptura, Que nunca pesca en gran lago Quien iamas se aventura.
CAVALLERO, XI PUNCTOS.
Renegad vos de posada Donde mora hombre varon, Donde cortan con espada É fieren con el bullon, Por ende, quien me creyere, Mire bien tales baratos, É sy en Córdoba se viere Sobresuele sus çapatos, Asy que los tales tractos, El que los quiere seguir, Bien se debe aperçebir.
SOTA, X PUNCTOS.
Lo que tiene otro sobrado Á mí poco me aprovecha, Manto de otro sudado Mi voluntat lo desecha, Con todo, tal puede ser En color y en fechura, Que vieio puede valer Más que nuevo syn costura, Y por tal desenvultura Muchas veses vi folgura.
IX COPAS.
Mas aquesta tal iornada De contino non se pruebe Cabeça descobiiada, En sameiante enbaiada Muchas vegadas se llueve, De tal querer me despido, Perdóneme toda sennora, Yo quiero ser su vençido Y que quede vençedora.
VIII COPAS.
Y que quede á su placer Por guerrera conoscida, Aunque non es mucho vençer La cosa que está vençida, Esto, porque combatido Yo me fallo toda hora, Asy que quedo vençido, Ella que grand vençedora.
VII COPAS.
Mas sy ama y es amado En qualque grand perfecion, Non tema la perdicion, Afirmando ser osado, Porque el hombre es obligado Ántes por una morir, Que non por otra vivir.
VI COPAS.
Pues amar es cosa humana, Non se debe de iusgar, Que lo tal es cosa vana, De desir nin de pensar, Sy non ved lo que yo fundo, Sy es passado por el mundo.
V COPAS.
Lo que syempre fué y es Es fuerça que syempre sea, Mas de fas que tiene enves, Nin de ropa del reves Ningund hombre se provea.
IIII COPAS.
Que quando quise non quiso, Agora ménos yo quiero, En pensar lo postrimero Non quiero morir de riso.
III COPAS.
Esto digo, non afirmando Lo que se debe faser, Cada qual sepa escoger.
II COPAS.
Que yo syn más difinir Non quiero más escrebir.
I COPA.
De mi secreto y firmesa.
_IUEGO DE OROS,_
_apropiado á los amores de donçellas, de letras verdes._
EL REY, XII PUNCTOS.
Non ménos que fino oro Es rason de desear Una donsella que adoro, Para la querer et amar, Porque si todos colores Este buen metal excede, Non ménos estos amores Á todos otros precede, Á quien en tales antecede Habiendo qualque victoria, Para siempre le subcede Rica corona de gloria.
CAVALLERO, XI PUNTOS.
Éstos son á quien yguales Todo hombre debe servir, Y por quien bienes y males Todo se debe sofrir, Éstos son por quien la vida Se meresce de poner, Éstos son por quien non olvida La gala de se exercer, Éstos que fasen faser Lindas iustas et invenciones, Éstos doblan coraçones.
SOTA, X PUNTOS.
Éstos son los palancianos, Éstos son los más polidos, Éstos de quien los humanos Se deben fallar guarnidos, Éstos son limpios y bellos Syn algund impedimento, Éstos quien há parte en ellos Vive alegre et muy contento, Éstos son por quien absento, Mis trabaios son por ellos.
IX OROS.
Éstos en extremo grado Por su gran valer me plasen, Éstos me tienen ganado Y con ellos soy pagado Aunque non me satisfasen, Dígolo porquen verdat En gracias de como quiero, Asy siento exquividat Como se fuese extranjero.
VIII OROS.
Mas esta tamanna quexa, Que desta dama yo siento, Nin la dexo nin se dexa De buscar mi perdimiento, Asy que en tal mansilla Non sé cuál deba seguir, Sy me vaya de Castilla Ó muera por la servir.
VII OROS.
Mas al fin fago esta cuenta Por sumas syn cantador, Que quiero más su tormenta Que de otra grand favor, Sy tengo rason ó non, Segund uso de firmesa, Alegre con ello soy.
VI OROS.
Aquesta en verdat nasció Con extrema fermosura, Tal, que persona non vió Ygualdad en su fechura, Á la qual falta non vi, Salvo ser cruel á mí.
V OROS.
Es cruel á mí vivir, Mucho más á mi servicio, Mas io syn me despedir, Nunca dexo de dexir Este sancto sacreficio.
IIII OROS.
Aunque en vos iamas non siento Nin sentí punto de amor, Partirme non lo consiento De ser vuestro servidor.
III OROS.
Ca espero en su bondat, Que usará de piedat Syn querer syempre mi danno.
II OROS.
Donsella, vuestra beldad Cativó mi libertad.
I ORO.
Servir á vos es reynar.
_Á LOPE DE ESTÚNNIGA._
_Demandaron estrenas seys damas y é él fiso traher seys adormideras, é físolas tennir, la una blanca, la otra asul, la otra prieta, la otra colorada, la otra verde, la otra amarilla. E puso en cada una dellas copla, é metiólas en la manga, et fiso que cada una de las damas metiese la mano en la manga, é que sacase aquella con que topase, et que cada uno lo rescibiese en sennal de su ventura. E las coplas son éstas:_
PRIMERA.
LA BLANCA.
Ve dormidera cuytada, Llena de grand amargura, Amarte syn ser amada Fué siempre la mi ventura.
LA ASUL.
Bien segura puede estar Qualquiera que me tomáre, Que nunca verá pesar De cosa que bien amáre.
LA PRIETA.
Dama de grand gentilesa, Guárdete Dios de mi suerte, La qual fué syempre tristeza, Muy más áspera que muerte.
LA COLORADA.
Á mí me llaman plaser, Que fago tal iuramento De nunca te fallesçer, Por ningund mal nin tormento.
LA VERDE.
Esperança, los que esperan Me suelen todos llamar, Mas algunos desesperan, Por mucho tiempo esperar.
LA AMARILLA.
Á mí llaman complimiento De verdaderos amores, Mas las dubdas y temores Me ponen mucho tormento.
_CANCION DEL MARQUÉS DE SANTILLANA._
Sennora, muchas mercedes Del favor que me mostrastes, Sed cierta et non dubdedes Que por syempre me ganastes.
Pues de vuestra grand valía Yo fuy tan favorescido, Muy grand mengua me sería Que fuese desconocido; Mas, sennora, pues fasedes Contra mí más que pensastes, Sed cierta et non dubdedes Que por syempre me ganastes.
_CANCION DE MOSEN DIEGO DE VALERA._
Vuestra bellesa syn par Á todas fase envidiosas, Asy que las más fermosas Resciben, en vos mirar, Syn dubda grave pesar.
Vuestra neta catadura, Ayre y gentil aseo Destruyen la fermosura De todas quantas yo veo, Y ser vos tan singular Las fase ser envidiosas, Asy que las más fermosas Resciben en vos mirar Syn dubda grave pesar.
_IUHAN DE TAVIRA._
Cuydados, dad ya vagar, Que syn pena Un momento pueda estar Este mi triste pensar, Que condena Mi vivir, á que viviendo Syn vivir, De males que non syntiendo, Muera mi vida muriendo Syn morir.
_RESPUESTA DE PEDRO DEL CASTILLO._
Por demas es porfiar, Segund suena, Syn grandes penas pasar Y trabaios, alcançar Cosa buena; Por lo qual esto queriendo, Vos seguir, Vestro bien yrá cresciendo Y vuestro mal fallesciendo Por servir.
_DE CARVAJAL._
¿Quién se podria alegrar, Sy vos, que teneys poder, Non quereys iamas querer La mi cuyta remediar?
Esperança tanto larga Me fase pensar enganno, Quien padesce vida amarga Cada dia l’es un anno, Esperando meiorar Todavía ver peor, Quanto más presto meior, Es la tal vida dexar.
Fuerte m’es la despedida, Mas quedar es muy dannoso, Quanto más luenga partida Tanto más so perdidoso, Vos desid, sy reparar Vos plase mi cruda quexa, Que esperança áun non me dexa De vos poder apartar.
_DE CARVAJAL._
¡Oh sy muerte fuera presta, Alegre yo, Para el triste que oyó Tal respuesta!
¡Oh estimada alegría, Amargo y crudo tormento, En tiniebras noche et dia Me sotierra pensamiento; Ved qué negro pagamiento, Desirme no, Para el triste que oyó Tal respuesta!
_PARA EL REY._
Oyd, que dise mi mote Syempre vençen seguidores, Non puedo vençer amores.
Desque fuí conquistador Del mundo et començé, De todo fuy vençedor, Sola vos fuerte fallé, Por quien pago el escote, Que gosé de vençedores, É non puedo vençer amores.
Que vuestra virtud es tanta, Mesclada con grand bellesa, Que á todo el mundo espanta Vuestra gracia et gentilesa; Mi cuerpo en arras y dote Rescebid, pues con dolores Non puedo vençer amores.
_CARVAJALES._
Si tan fermosa como vos Fasta hoy fuera nascida, Non seríades tan querida.
Non seríades tanto amada Nin yo de tanto mal sufriente, Nin seríades vos espada Para mí tan perseguiente; Contemplar quered por Dios, En reparo de mi vida, Ques en punto de perdida.
_CANCION SUYA._
¡Oh qué poca cortesía Para ser tan lynda dama, Desamar á quien vos ama!
Doledvos de mí, que peno, La vida triste que vivo, Non fagays de mí ajeno Que nascí vuestro cativo; Renegad mala porfía, ¿Non sentis que vos disfama Desamar á quien vos ama?
_A MADAMA LUCRECIA DEL ANNO,_
_en la meior edad de su bellesa._
¡Quién podria comportar, Aunque digan ser locura, Si lengua tiene, callar, Oyendo á todos loar La vuestra lynda figura; Fasta aquí grand voluntat, Pensé á muchos fasía desir, Mas fablando la verdat, Es tanta vuestra beldat, Que non se puede escrebir!
Mas faré una colaçion Brevemente, sin errar, Desecando dilacion, Loando vuestra perfection, Ques bien digna de narrar; É quien tiene enamorada, Que de muy bella presuma, Perdóneme esta vegada, La verdat será fablada Porque non mienta mi pluma.
Cierto es que blason de armas Más alta color es púrpura, Bien asy entre las damas Resplandesce más que flamas Vuestra lynda fermosura; É non ménos es la rosa Sobre las flores loada, Bien asy vos más fermosa, Vos mostrays ioia preciosa De las bellas esmerada.
Sola vos por don precioso Merescistes ser aquélla, Sentar en el temeroso Sitio ardiente, peligroso, Por la más casta donsella; Porque vírgen no temiendo El furor de grandes flamas, Mas ellas de vos fuyendo, É vos muy leda sintiendo, Como entre flores et ramas.
En todas cosas amor Fiso vuestra parte buena, Que vos dió conquistador, Que César, emperador, Desqueste nasció non suena; La beldat ser toda vuestra, Segund dise la escriptura É segund opinion nuestra, Á vos fiso Dios por muestra, Afinando su pintura.
Sola vos, gentil sennora, Sé que os tovo Dios guardada De ab inicio fasta agora, Para aquel que vos adora, Por quin soes dea llamada; Cuya fama se consuena Ser más bella que no estaba La fermosa griega Elena, Nin la lynda Policena, Quando por Ector lloraba.
Lucrecia, vuestra grand fama Non creyera sy non viesse, Mas de que vi tan linda dama, Vuestra fama paresció rama Que de un árbol se cayesse; Porque Dios quiso mostrar Flor nueva sobre las flores, Por todo el mundo matar, Y á vos sola salvar, Porgatorio de amadores.
_Fyn._
Sy mi lengua non pregona Ya virtud quanta en vos cabe, Por la más fermosa dona, Vos presento la corona, Porque otra non se alabe.
_CARVAJALES, CANCION SUYA._
Sy desis que vos ofende Lo que más mi seso piensa; Si rason algo defiende, En tal caso amor dispensa.
Io solo seré el culpado, Vos queriendo mi querer, É pensad maior peccado Ser matar que ofender, Pues meior se vos entiende, Non me deys á tal defensa; Que sy rason algo defiende, En tal caso amor dispensa.
Quando alegre cuydé ser, Fué tan negra mi ventura, Que finóse mi plaser É nasció mi grand tristura.
Mi estudio et pensamiento Me vino todo al reves, É fueme enemigo el tiempo, É dió conmigo al traves, Do esperar es más perder Otro bien que sepultura, Que finóse mi plaser Et nasció mi grand tristura.
_CARVAJALES._
Pues mi vida es llanto ó pena, Syn faser mudança alguna, Faré como la serena, Que canta cum la fortuna Y en bonança sufre pena.
Quando lloro, quando canto, Quando muero, porque vivo, Quando fago amargo planto, Quando mis cuytas escribo; Pues fortuna sy lo ordena, Syguiendo voluntat una, Faré como la serena, Que canta cum la fortuna Y en bonança sufre pena.
_VILLANÇETE._
Saliendo de un olivar, Más fermosa que arreada, Vi serrana, que tornar Me fiso de mi iornada.
Tornéme en su compannía Por faldas de una montanna, Supplicando sil plasía De mostrarme su cabanna; Dixo: non podeys librar, Sennor, aquesta vegada, Que superfluo es demandar Á quien non suele dar nada.
Si lealtat non me acordára De la más lynda figura Del todo me enamorára, Tanta vi su fermosura; Dixe, ¿qué quereys mandar, Sennora, pues soys casada, Que vos non quiero enoiar, Nin ofender mi enamorada?
Replicó: yd en buen hora, Non cures de amar villana, Pues servis á tal sennora, Non troques seda por lana Nin querays de mí burlar, Pues sabeys que so enaienada; Vi serrana, que tornar Me fiso de mi iornada.
_VISION MUY TRISTE DE MI ENAMORADA._
Más triste que non María, Aflita, con mucha pena, Vi tristesa en sennoría, Que iniusto amor condena, Más bella que Madalena, Cabellos, cara llorosa, Mostrándose más fermosa, La cara syempre serena.
_CARVAJALES._
Buena nueva, buena nueva, Buena nueva vos dé Dios, Sennora mia pues vos Dixistes cosa tan nueva.
Cosa nueva es para mí Haber plascer et alegría, Que iamas nunca me vi Alegre por vos un dia, Non sé sy amor me prueba, Ó ya qué será de nos, Sennora mia, pues vos Dixistes cosa tan nueva.
_DEL MESMO._
El que más leal io fallo Destos paisanos nuestros, Veo que tiene su caballo Bien ligado á dos cabestros, Y el coraçon y la loquella Se reparten en dos partes, Et con sus mannosas artes, Quien más puede más repella. Turumbela.
Nin les plase de vençer Nin consienten ser vencidos, Quieren la guerra tener Con ascucias et partidos, Esto non es cosa novella, Quen Italia á riendas sueltas Pasen vueltas et revueltas, Cada qual con su cautela. Turumbela.
_Aquí comiença la epístola de la sennora reyna de Aragon, donna María, enviada al sennor rey don Alfonso, marido suyo, renando est Italia pacíficamente._
Á tí el famoso et moderno César, cuyas manos besando con reverencia, non ménos que debo á tí, por cuya absencia lealtad aflige et multiplica el mi lícito deseo, tú syn culpa, et io con iusta rason querellosa, ¿de quién me quexaré ó á quién me querellaré de tí, sy non á tí solo, en cuyo poder toda mi esperança vive? É contempla, por Dios, siquiera una hora en el dia en quien tanto te ama, é piensa en espacio de treyta annos quanto poco mis oios han gosado de tu vista et ya que la universal pas has fecho en la grande et riguorosa militante Italia, da con solicitud segura órden á tus grandes fechos, é una breve execucion á tu partida et deseada venida, por consolar aquella que, syn tu vista, ser consolada non puede. É ruégote, quando la querellosa letra leerás, piadosamente quieras contemplar en los servicios et afectuoso amor de aquella que te la envia, rogándote non fallen en tí duresa nin carestía de fé mis piadosas et verdaderas palabras, é ya que mys ruegos, mesclados con lágrimas, contrastando tu deliberada partida, resister nunca pudieron, quando fuyste in África, donde por áspera et sanguinosa batalla vençiste, et por armas sobraste al potente rey de Carthago, et enfecionaste et embrigaste todas las yslas de ynfiel sangre con alguna de la tuya. É de aquí vencida la terra, et puesta á sacomano gloriosamente con la sancta victoria triunfando, tornaste en la grand Grecia, non olvidando la peligrosa empresa, que con iusto título, esfuerzo, peligro, saber et manos, lançaste é despoiaste del reyno al gallico rey, que duque agora se llama. Te ruego, pues tu empresa con glorioso triunfo acabaste, é otros sennores et conmunes tributos te fasen, quieras venir, et non olvidar aquella que nunca te olvida. É non quieras menospreciar la grand constancia et lealtat de tus originales reynos et fieles vasallos, que continuamente ruegan et fasen oracion por tu próspera vida, deseando tu venida et non con ménos deseo que los árboles, despoiados et fatigados del tempestuoso et trabaioso invierno, esperan la plasiente primavera que los cubra é vista de nuevas et verdes foias, et los orne de preciosas et odoríferas flores. Ansy tus naturales esperan lançar todas angustias tribulaciones, é por tu venida ser resucitados, renovados et vestidos de nueva alegría, que con sola vista de tu cara, contentos, alegres et pagados, olvidarán quantas persecutiones et muertes é dannos en el adverso tiempo por tu servicio han padesçido. Aunque segund mi fortuna, con dubdosa et triste sperança vivo temiendo, te será más plasiente oyr la presente, que en xecucion poner la petition de aquella. Porque, muy claro César et sennor mio, te suplico, non porque io sea digna, mas por reverencia de aquel, que de tantos ynfinitos peligros te ha guardado et de tantos triunfos et victorias te ha coronado, mas que á otro viviente, quieras venir et non dilatar tu partida, porque mi grand deseo me causa tan grande et contínuo pensamiento, que cada dia me apropinqua al peligroso passo, tanto que temo sabrás de mí la última nueva, ántes que io de tí la segunda venida. Pero aunque muera con esta rabiosa mansilla et con este intrínseco deseo, de tanto grand título, me alegro, que por tu fama será mi muerte sabida et nombrada por todo el universo, et dirán: muerta es la dolorosa segunda María mujer de César Alfonso el Magno, que asas título es á mí ser reyna mujer tuya, et morir por tuya, é yrte io á esperar en aquel siglo do mi esperança será cierta, que non podrás fuyr.
_ROMANÇE POR LA SENNORA REYNA_
_de Aragon._