Cancionero de Lope de Stúñiga: Códice del siglo XV.

Part 5

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Como la flama ardiente Que sus centellas envia En torno, de continente De sus oios paresçia Que los rayos esparçia, É doquier que reguardaba, Et fuertemente turbaba Á qualquier que lo servia.

_Comparacion._

Como cuando ha tirado La bombarda, en derredor Finca el corro muy poblado Del grand fumo et su negror, Bien de aquel mesmo color Una niebla le salia Por la boca, do volvia Demonstrando el su furor.

Estando como espantado Del animal mostruoso, Venir vi açelerado Por el valle fronduoso Un hombre que tan fermoso Los vivientes nunca vieron, Nin aquellos que escribieron De Narciso el amoroso.

De la su grand fermosura Non conviene que más fable, Ca por bien que la escriptura Quisiesse lo rasonable Recontar, syn estimable Era su cara lusiente, Como el sol que en Oriente Fase su curso agradable.

Un palafren cabalgaba, Muy ricamente guarnido, Et la sylla se mostraba Ser fecha de oro brunnido, Un capirote vestido Sobre una ropa bien fecha, Que traya la manga estrecha Á guisa de hombre entendido.

Levaba en su mano diestra Un venablo de montero, Un alano á la siniestra, Fermoso, mucho ligero, É bien como caballero Animoso de coraje, Venía por el boscaie Seguiendo el vestiglo fiero.

Nunca demostró Cadino El deseo tan ferviente De ferir al serpentino De la humana simiente, Nin Perseo tan valiente Se mostró quando conquiso Las tres hermanas, que priso Con el escudo eminente.

Quando vió el venado É los canes que feria, Soltó muy apressurado El alano que traya, Et con muy grand osadía Bravamente lo firió, Asy que luégo cayó Con la muerte que sentia.

Como el que tal oficio Lo más del tiempo seguia Serviendo de aquel servicio Que á su deessa plasia, Acabó su montería Falagando sus canes, Olvidando los afanes, Cansancio, malenconía.

Por saber más de su fecho Delibré de le fablar, É fuéme luégo derecho Para él syn más tardar, Et como quier que avisar Yo me quisiera primero, Ántes se quitó el sombrero Quel pudiesse saludar.

É con alegre presencia Me dixo: muy bien vengays, Et yo, con grand reverencia, Respondí: de la que amays Vos dé Dios, sy deseays, Plaser et buen galardon, Segond que fiso á Feson, Pues tan bien vos rasonays.

Respondió: amigo, non curo De amar nin ser amado, Ca por Iúpiter vos iuro Yo nunca fué enamorado, Bien que el amor de grado Asayó mi fantasía, Mas yo, viendo su falsía, Me guardé de ser burlado.

Yo le repliqué: sennor, ¿Qués aquesto que vos fase Tan rotamente de amor Desir esto que vos plase? ¿Es que non vos satisfase Servisio sy le fesistes, Ó por quál rason dixistes Que su fecho vos desplase?

Dixo: amigo, non querays Saber más de lo que digo, Que si bien considerays, Más es obra de enemigo Apurar mucho el testigo Que de amigo verdadero; Mas, pues vos quereys, yo quiero Desir por qué non lo sigo.

Yo soy fijo de Theseo, Nieto del Duque de Athénas, El que vengó á Thedeo Ganando tierras ajenas, É soy el que las cadenas De Cupido quebranté É mi nave levanté Sobre sus fuertes entenas.

Hypólito fuí nombrado, É morí segund morieron Otros non por su pecado Que por fembras padescieron, Mas los dioses, que supieron Cómo non fuesse culpable, Me dan syglo delectable Como á los que dignos fueron.

É Dyana me depara En todo tiempo venados, É fuentes con agua clara En los valles apartados, É arcos amaestrados, Con que fago ciertos tiros, É centauros et satiros Me demuestran los collados.

Pues que ya vos he contado El mi fecho enteramente, Querria ser informado, Sennor, si vos fues plasiente, É por quál inconviniente Venides, ó qué fortuna Vos traxo syn causa alguna En este syglo presente.

Que non es hombre del mundo Que éntre, nin sea osado, En este centro profundo É de gentes separado, Synon el infortunado Céfalo que refuyó, Al qual Diana trayó En el su monte sagrado.

É otros que hobo en Grecia Que la tal vida seguieron, Segund que fiso Lucrecia, É por castidat perescieron, Los quales todos venieron En este lugar que vedes, Con los sus canes et redes Fasen lo que allá fisieron.

Respondí: de la partida Soy donde nuestro Traiano, É Vénus, que non olvida El mismo tanto mundano, Me dió sennora temprano En la iovenil edad, Do perdí mi libertad, É me fiso sufragano.

Et fortuna, que trasmuda Á todo hombre syn tardança, É lo lieva do non cuyda Desque vuelve la balança, Quiso que faga mudança Et tráxome donde vea Este lugar, porque crea Que amar es desesperança.

Pero en esto es engannada En pensar en tal rason Que faga mi morada Do non es mi entençion, Ca de cuerpo et corazon Me soy dado por serviente Á quien creo que non siente Mi cuydado et perdiçion.

Un rato estove mirando, Pensando lo que desia, E despues, como dubdando, Dixo: ¡oh, qué bien sería Que siguiésedes mi vía Por ver en qué trabajays É la gloria que esperays En vuestra postremería!

Como quiera que dubdase El camino invisitado, Pensé si lo refusasse Que me siría reprobado, Asy le dixe: pagado Soy, sennor, de vos seguir, Non cessando de servir Amor á quien me soy dado.

Començamos de consuno El camino peligroso Por un valle como bruno Espesso mucho fraguoso; É sin punto de reposo Aquel dia non cessamos Fasta tanto que llegamos Á un castillo espantoso.

Al qual un fuego çercaba En torno como fossado, Et por bien que remiraba De qué guisa era obrado, El fumo desordenado Del todo me resistia, Assy que non discernia Cosa de lo fabricado.

É como el que retrayendo Afuera se va del muro, Del dargon á sí cubriendo, Temiendo el combate duro, Desque el fumo tan escuro Yo vi fise tal semblante, Fasta quel fermoso ynfante Me dixo: mirad seguro.

Ca non es flama quemante Como quier que vos paresca, Esta que veys delante, Nin ardor que vos enpezca, Ardimiento non perezca Seguiéndome diligente, Passemos luégo la puente Ante que más danno cresca.

É toda vil cobardía Conviene que desechemos, É yo seré vuestra guía Fasta tanto que lleguemos Á logar do fallarémos La desconsolada gente, Que su deseo ferviente Los puso en tales extremos.

Entramos por la barrera Del alcaçar bien murado Fasta la puerta primera, Á dó yo vi entretallado Un título bien obrado De letras que concluia: El que por Vénus se guia Éntre á penar lo passado.

Hypólito me guardaba La cara mientra leya, Veyendo que la turbaba El temor que me pungia, Ca por cierto presumia Que yo fuesse atribulado, Sentiéndome por culpado De lo que allí se entendia.

Díxome: non reçeleys De pasar, maguer veades En las letras que leeys Extrannas contrariades, Ca el mote que mirades Al ánima se dirige, Tanto quel cuerpo la rige, De sus penas non temades.

_Comparacion._

É como aquel que por yerro De crímen es denunciado A muerte de cruel fierro, Et por su ventura osado, De lo tal es delibrado É retorna en su salud, Asy fiso mi virtud En el su primero estado.

Entramos por la escuresa Del triste lugar eterno Á dó vi tanta gravesa, Bien assy como ynfierno, Dédalo, quel grand caverno Obró, la su geometría Por cierto aquí cessaria Su saber, sy bien discerno.

¡Oh tú, planeta diafano, Que con tu cerco lusiente Fases el siglo mundano Clarífico et propalente! Sennor, al caso evidente Tú me ynfluye poesía, Porque narre syn falsía Lo que vi en modo eloquente.

Nin vimos el Cançerbero, Á Mínos nin á Pheton, Nin las tres fadas d’Anfiero, Llanto de grand confusion, Mas Fíllis et Demofron, Canaçe et Macareo, Euridiçe con Orfeo Vimos en una mansyon.

Vimos á Páris con Elena, Et tambien Enéas et Dido, Con la fermosa Elena Y el su segundo marido; É más en el dolorido Turmento vimos á Ero, Con el su buen compannero En el lago perescido.

Archiles et Policena, A Ypremestra con Lino, É la duenna de Ravena, De quien fabló el florentino; Et vimos con su amante, digno De ser en tal pena puesto, É vimos, estando en esto, Á Semiramis con Nino.

Olimpias de Macedonia, Madre del grand batallante, Ulixes, Circe, Pausonia, Hércules, Io, Atalante, Tisbe con su buen amante Vimos en aquel tormento, É otros que non recuento, Que fueron despues y ante.

É por el siniestro lado Cada qual era ferido En el pecho, muy llagado, De grand golpe dolorido, Por el qual fuego encendido Salia que los quemaba, Presumid quien tal passaba Si debiera ser nascido.

Con la grand pena del fuego Tristemente lamentaban, Pero que tornaban luégo Et muy manso rasonaban, É por ver de qué tractaban Muy paso me fué llegando Á dos que vi rasonando, Que nuestra lengua fablaban.

Las quales desque me vieron É syntieron mis pisadas, Una á otra se volvieron Bien como maravilladas; ¡Oh ánimas afanadas! Yo les dixe, en Espanna Nascistes, se non menganna La fabla, et fuystes criadas.

Desidme de qué materia Tractays despues del lloro En este limbo et miseria Do Amor fase su tesoro; Asymesmo vos imploro Que yo sepa dó nascistes, É cómo et cuando venistes En el miserable choro.

Bien como la serena Quando planne á la marina, Començó su cantilena La una ánima mesquina, Disiendo: persona digna, Que por el fuego passaste, Escucha, pues preguntaste, Si piedat algo te inclina.

La mayor cuyta que haber Puede ningund amador Es membrarse del plaser En el tiempo del dolor; É maguera quel ardor Del fuego nos atormenta, Mucho más se nos augmenta Esta tristesa et langor.

Ca sabe que nós tractamos De los bienes que perdimos É la gloria que passamos, Mientra en el mundo vivimos Fasta tanto que venimos Á arder en esta flama, Á dó non curan de fama Nin de las glorias que hobimos.

É si por ventura quieres Saber por qué soy penado, Pláseme porque si fueres Al tu syglo trasportado Digas que fuí condenado Por seguir de Amor sus vias, É finalmente, Maçías En Espanna fuí llamado.

Desque vi su conclusion É la pena abominable, Syn faser larga rason Respondí: tan espantable Es el fecho perdurable, Maçías, que me recuentas, Que tus esquivas tormentas Me fasen llaga incurable.

Pero como el Soberano Sólo pueda ordenar En tales fechos, hermano, Plégate de perdonar; Que ya non me da lugar El tiempo que me detarde. Respondióme: Dios te guarde, El qual te quiera guiar.

Volvime por dó viniera, Como quien non se confia, Buscando quién me truxiera En su guarda et compannía; Et maguer que entorno via Las ánimas que recuento, Non lo vi nin fuí contento Nin supe qué me faria.

É bien como Ganimedes Al cielo fué arrebatado, De la guisa que leedes, Segund que vos he monstrado, Bien asy fuy yo levado Que non supe de mí parte, Nyn por quál forma nin arte Fuy daquel centro librado.

_Fyn._

Asy que lo proçessado De todo amor me departe, É non sé tal que non se aparte. Si non es loco probado.

_LA NAO DE AMOR_

QUE FISO MOSEN IOHAN DE DUENNAS.

En altas ondas del mar Navegando con fortuna, Al tiempo vela ninguna Non podiendo comportar, Contrarios vientos á par Sacudiendo las entenas, Esforçé con velas buenas, Mas non pude contrastar Al grand poder de mis penas.

Nave de grande humildança Fis por compas nin velando, En amor fortificando Su camino de esperança, Las tablas de lealtança Iunctadas con discrecion, Enpegadas de rason En la casa de temprança Servando iusto timon.

Yo fise de fortalesa El mastel et la mesana, Las entenas de muy sana Fusta nueva syn cortesa; Las xarcias de firmesa, Las velas otro que tal, La sorra puse de sal, Pistada con grand destresa Con obediencia coral.

Desque vi la perfection De aquesta preciosa nave, En poder puse la llave De discreta execucion; É fise sota patron Largos tiempos abstinencia, Marinos á patiencia, Conformes en opinion Á singular diligencia.

Desque fué toda guarnida De las cosas necessarias, Contra fortunas contrarias Noblemente bastecida, Oferta siempre mi vida Á servitud sin error, Varé mi nave, sennor, Con procesion ofrecida Al templo de dios de amor.

Ya nunca tal fermosura Vieron mis oios de cosa En las ondas alterosa Syn lado firme segura, Do entré con vestidura De grand amor estimada, De asul et oro franiada, Con tiseras de mesura La falda bien cercenada.

Yo al puerto delectoso, Á la cola la mar calma, Más llana que non la palma En todo tiempo reposo; Sentí gentil amoroso, De las bandas de Poniente, Un ayre tanto plasiente, Que de mis velas gososo Le fise rico presente.

Et mi nave toda una Rompiendo las aguas vivas Con defensiones passivas Á contrastar la fortuna, Como quien va por laguna Contento del navegar, En un puncto vi la mar Sin obediencia alguna En rebelion singular.

Á las horas yo me velo Con servicio en fil de roda, Comportando la mar toda, Desdennosa por el cielo, Avisando con reçelo De las ondas desyguales, Vientos et grupos mortales Vi cobiertos con el velo De los bravos temporales.

Á cuya fuerça los muros Del contemplar et servir Non podia resistir Nin los tove por seguros; Tan espantables et duros Eran los vientos foranos, Otrosy los comarcanos, Con los cielos tan escuros, Que non veya las manos.

Pero ya tanto el desmayo Non hobe por cosa que viese Que de ordenança saliese, Plego de todo me ensayo, Mas la potentia de un rayo, Que en la mi nave cayó, Velas y entenas rompió Et levó todo el soslayo Cuanto en la tolda falló.

Levóme los marineros Amados de mí sin arte, Otrosy la mayor parte De mis polidos aperos; Desclavóme los maderos Del goberno temperado, Dexóme desamparado En los disiertos más fieros De los mares engolfado.

É las velas ya rompidas, Et la fusta descosida, La xarcia toda rompida, Las entenas esparçidas É las tablas corcomidas Del gusano de cuydados, Vi los másteles quebrados, Las bandas todas caydas, Los quartales derrocados.

Á la hora mi sentimiento Turbado, si Dios me acorra, Abracéme con la sorra, Angustiado de lamento; Con terrible desatiento, Como rabioso trabado, Yo me vi medio anegado, Tornado ya syn aliento, Temblando como asogado.

La sorra, que defendia Á mí de las aguas fondas, Quando llegaban las ondas, Sennor, toda se fundia; El cimiento ya cruxia É las tablas desmentian, Et los embates crescian, Los vientos con grand porfía Del mundo me desfasian.

¿Quién sufrió nunca dolor Ygual de aqueste pesar? ¿Quién gustó nunca manjar De tan amargo sabor? ¿Quién vió furia de amor Derrocar tan ympunable Fuerça syn amigable Quan yo non vi, sennor, Un miedo tan espantable?

De aquesta pena mortal Aquexado syn defensa, Tormentado de mí piensa Del grand temor desygual; Fortuna descomunal, Por demostrarse quién es, Físome dar al traves En una playa de sal, Do me deslisan los piés.

Lo qual, sennor, me destierra, De tal guisa me embaraça, Que las undas me dan caça, Los vientos me fasen guerra, Las montannas et la syerra Se me fasen desear, Fortuna non da lugar Que pueda tornar en tierra Nin me lançe de la mar.

En esta pena padesçe, Rey poderoso, mi alma, Que nin la mar fase calma, Nin la playa me basteçe; Ante, Sennor, me aborresce Cada cual de ellas por sy, Y dando penas á mí El mi coraçon paresce En todo quanto escrebí.

Yo, mirando como çio, Mientra más cuyto la boga, Que se rompe ya la soga Del más noble tiempo mio, Rey de summo poderío, Querria mudar de posta Navegando por la costa En otro firme navío, Do me valga de la osta.

El qual tengo començado, Non de madera de roble, Mas de aquel cimiento noble Que en Espanna es fundado, Enpero, Sennor loado, De las tablas que sobran Nin de aquellas que se cobran Non puede ser acabado Sy uestras manos non obran.

Porque os pido por merçed En merçed que me ayudeis, Defendays et ampereys Tras un grand firme pared; Porque los lasos y red Do la fortuna me guia Rompa vuestra sennoría, Mi Sennor; si non, sabed Que la playa se desvya.

_Fyn._

Sy mi lengua desvaría Con la grand necessydat, La vuestra serenidat Perdone la culpa mia Con discrecion y bondat.

_DIEGO DEL CASTILLO._

Nyn quieren morir mis males, Nin mis cuytas desyguales, Nin feneçen mis cuydados, Nin mis dias trabaiados Son ya ménos que mortales; Nin peresce mi passion, Nin mi grand tribulation, Nin se cansan mis enoios, Nin sosiegan los tus oios De llagar mi coraçon.

Syempre reyna mi dolor Con cochillo matador, Syempre reynan mis cadenas Combatiendo con sus penas Á mí triste, syn favor; Siempre reyna más mi danno Et mi duelo tan extranno, Siempre reyna mi tormento Syn que cesse el pensamiento Del vençido por enganno.

Vivo vive mi pesar Syn dar fin á mi llorar, Viva fallo la duresa Que retorna mi tristesa Al secreto sospirar; Vivas son mis tentationes Et las mis persecutiones, Vivas son mis muy rabiosas Rabias tanto congoxosas Para darme maledictiones.

Non cessan mis espantables Dannos muy innumerables, Non se fartan de vivir El rabioso perseguir De mis cuytas ymmutables; Non perescen mis gemidos De dolor tan combatidos, Non sosyega mi deseo, Nin por quanto mal posseo Son mis dannos fenescidos.

Temor me fuerça que fable De mi plaga yncogitable, La muerte que me convida Quiere que llore mi vida Sin remedio reparable; Por ende todos nascidos De mis males condolidos Quered tender las oreias Á mis cuytadas conseias, Por quien ciegan mis sentidos.

De mi cuerpo vulnerado Do seso queda burlado Et memoria fallescida, Por la discrecion perdida Es el saber sepultado; Ca gemir nunca fallesçe Nin amargura peresçe, Ante son tales sus tiros, Que do faltan los sentidos Muy mayor cuyta recresçe.

El que bien es fortunado, Al nasçer es libertado, El que nasçe syn temor De la conquista de amor Llamen bien aventurado; Que yo, triste, por nasçer, Se partió de mí plaser, Do dieron fin á mi gloria, Y de mís fuerças victoria, Á quien non quiere valer.

En mi aflicta concepcion Fué criada perdicion, En mis dias abatidos Fueron males repartidos Syn haber contradicion; É perdí yo por mi fado El poder previllejado De mi franca libertad, Por servir con lealtad Do soy mal galardonado.

Mis dolores son ya tantos Que non me valen mis llantos, Mi tristesa es tanto grande, Que por bien que yo demande, Se trasdoblan mis quebrantos; Nin m’aprovecha llorar, Nin gemir, nin solloçar, Ántes creo que el remedio De mis cuytas será medio Con la muerte despachar.

Para fyn de tanto duelo Bien sería rasgar el velo De la guardada honestad, É mis voses con verdad Podian bien llegar al cielo; Mas virtud, que non consiente Un tal caso ser patente, Por me dar mayor corona, Ha sellado mi persona Con silencio de prudente.

Si pocas veses se falla, Contesçer una batalla, Qual en mi caso presente, La pluma non asy siente Lo que mi dolor non calla. Ya que rason defensora Non resiste á vos, sennora, Ser la causa de mi fuego, Lo que público non niego, Sed vos dello sabidora.

El cansançio de sofrir Vuestro duro combatir, Que non da fin á mi quexa, Non me suelta nin me dexa Passe mi mal por desir; Que vuestra fe tan estrecha M’a ferido con la flecha De llagada percussyon, É matado con visyon De una muerte tan estrecha.

Non me quexo de la muerte En mí cabida por suerte, Nin me pesa porque muero, Mas por tanto como quiero Un extremo mal tan fuerte; Ca queriendo más me plase Un querer que tanto fase Ser á vos desconoscida Por la fyn en mi venida De que non vos satisfase.

Sy desis que por ventura Esta mi grand lobregura Non vos deba ser servicio, Compensad el beneficio Con la pasada tristura; É luégo podrés ser vos Iusto iues de los dos, Do vereys yo ser fiel Y vos sola más cruel Sobre quantas fiso Dios.

Quanto la fuerça es mayor De qualquier conquistador, Tanto es más honorosa La victoria gloriosa Del que queda vençedor; Mas vuestra cruel espada, De la tal gloria ganada Non fallándose contenta, En mis llagas acresienta Como quien non fase nada.

La llave de vuestro nombre, Circundada con renombre De vuestras cuatro saetas, Tienen sus brasas secretas Donde más pienso ser hombre; Y si gracia non conviene Donde tanta parte tiene El principio de su guía, Es porque niega porfía Lo que grande fe sostiene.

Quanto más fingis de sanna Y quereis iugar de manna Por ganar un tal tropheo, Tanto más vos está feo Que querays lo que vos danna; Bien que presumis de casta, La virtud non lo contrasta, Mas defiende gentilesa Un tal acto de cruesa, Donde resistir non basta.

Si de qual que mal passado Para ser remunerado El seguir fase vencer, Luégo yo debo de ser Solamente coronado; Mayormente pues que sigo Un querer con que fatigo Mi persona, tan feroçe Cuyo mal non se conosce Por fallencia de testigo.

De la vista peligrosa De vuestra cara fermosa Non penseys que me reclamo, Mas de tanto como llamo A la muerte vagorosa, La tardança de la qual Me demuestra por sennal Segund es profetisado, Morir yo desesperado Por ser vos descomunal.

_Última._

Por ende mirad et ved Vuestro yerro, y conosced Quánto mal redunda dello, Y pensad sy por fasello Ganaréys mayor merçed; Pero más me maravillo Por ser vos un tal caudillo De beldat qual paresceys, Que cruelmente mateis Vuestro Diego del Castillo.

_MOSEN UGO._

Diversas veses mirando Vuestro gesto agraciado, Me soy tanto enamorado, Que siempre vivo pensando; Pero quién n’os amará Contemplando la bellesa, Del todo ciego será, O en él non habitará Discrecion ni gentilesa.

Ca singular, non comuna, Vos llama toda la gente, En virtudes excellente, De beldades la colupna; Pues non de maravillar Es, por mucho que vos ame, Nin lo debeys esquivar, Nin se debe de pensar Que en mi vida vos desame.

Esto causa la rason, É á mí non me desplase, Ca todo lo satisfasse Vuestra mucha perfection; La qual, bien reconoscida, Es mejor por vos morir Que por las otras la vida Ser en palmas sostenida É para siempre vivir.

Si non, desid, sy goseys, Quál sennora fiso Dios Tan perfecta como vos En quantas obras faseys; Et si desis la verdat, Segund que vos cognosceys, Non tan sólo de beldat, Mas en toda honestad Monarca vos llamaréys.

Asy non es maravilla Que muchos grandes sennores Galanes et amadores Sean de vuestra quadrilla; Ca sy esto acontesce, Es porque vuestra persona Tiene por que lo meresçe, Segund ya claro paresçe, Sobre todas la corona.

Por do se algo presume De mi flaco sentimiento, Es porque mi pensamiento En vuestra virtud consume; El qual por vos acatado, Lo fallarés non absente, Mas ya tanto allegado Et á mí tan obligado Que siempre me soys presente.

Mas por non vos ser prolijo Cesaré, lo qual cessar Es diffícil de obrar Segund que vos soy afixo; Ca por léxos que me veo, Yo nunca de vos me parto, Nin otra gloria posseo, Synon por ver mi deseo En loor de vos non farto.

Non por aquesto penseys Quiera de vos ser querido, Que sy digo lo debido, Non es quanto meresceys; Sólo os agradesçeré Que por vuestro me miredes Con tales oios, que seré El más constante que podré, Aunque la muerte me dedes.

_Fyn._.

Nunca iamas cansaré De escriber lo que valés, Nin de os servir cessaré, La qual prueba dexaré Á las obras que verés.

_ÇAPATA._