Cancionero de Lope de Stúñiga: Códice del siglo XV.
Part 4
Del quinto me despediendo Syn dar fin al triste canto, El sexto en vos non deplanto, Por órden voy proseguiendo; El qual es si la tardança Por tí cessa De largo me responder La verdadera esperança O promessa Del deseado plaser.
Quantos aman atendiendo Desaman desesperando, E yo ménos esperando Más en el fuego me enciendo; La voluntad non movible Deseosa, ¿Quién la podrá constrennir? Quando á Dios es impossible, La tal cosa Yo non puedo resestir.
Esperança y deseo Son en tanta division, Que segund la perfection De la tu bondat, yo creo, Aunque Dios te perdonasse E la gente Non lo pudiesse creer, Que tu merçed non peccasse Solamente Por tu virtud mantener.
EL SÉPTIMO.
Del sexto me deliberando Syn perder mi grand firmesa, Et la sobra de cruesa Vençer más acrecentando; El final gozo nombrando Sólo fin de mis dolores Es amar et ser amado, El amante en igual grado Que es la gloria de amores.
La muerte siento venir, Del cuerpo non sé que fagas, Muévante las cinco plagas, Zelos, amar et partir, Bien amar sin atender, Amar siendo desamado Y desamar non poder, Pues non te pueden mover Los gozos que he cantado.
_Fyn._
Si te plase que en mis dias Yo fenesca Mal logrado tan en breve, Plégate que con Maçias Ser meresca Sepultado; desir debe Do la sepoltura sea: Una tierra los crió, Una muerte los levó, Una gloria los possea.
_CARTA DE SANCHO DE VILLÉGAS Á SU AMIGA._
_El sobreescripto._
Á tí, dama muy amada Sobre todas las amadas, Á tí, sennora loada Sobre todas las loadas, Á tí, dama muy querida, Humilmente Suplico ser rescebida La presente.
_La carta._
De mi mano aquesta carta Te fase saber, sennora, Que iamas nunca se aparta Mas siempre comigo mora, Cuydado que me da pena Et passion Por tí, mi sennora buena, Con rason.
Con rason muero sentiendo Que soy absente de tí, Quando más dubda poniendo Haber memoria de mí; La qual de mí non se parte, Yo te iuro, A dó soy en esta parte Mal seguro.
Mal seguro de la vida, Que breve feneceré, Sy desto serás servida Muy alegre moriré; Ca sy moriendo pensasse Te servir, Piensa que luégo pugnasse De morir.
De morir non se me escusa, Esto me plase seguir, Ca pena que assy me accusa Ya non se puede sofrir; Mas tú puedes sin infinta, Mi plannir, Con solo papel et tinta, Resistir.
Resistir puede tu letra La mucha tristesa mia, El dolor que me penetra Tornarás en alegría; Non quieras en tal respuesta Poner tasa, Nin desto que poco cuesta Ser escassa.
Escassa de poco amor Con mucha rason te digo, Et franca de grand dolor Que por tí mora comigo; Usa, sennora, si quieres De virtud, Pues tú toda sola eres Mi salud.
Mi salud ya por mi suerte Es á tus manos venida, Pues ¿por qué quieres ser fuerte Á la persona vencida? ¡Oh dama de grand bellesa! Mira bien ¿E por qué tanta cruesa Contra quién?
Contra quien nunca pensó Sinon en qué te serviria De la hora en que te vió Fasta hoy en este dia; Nin iamas puedo apartar La memoria, Mas en tí sola pensar Es mi gloria.
_Fyn._
Gloria te siempre deseo, É tú á mí penas esquivas, Mas por quanto mas posseo Ruego á Dios que siempre vivas; Aunque la muerte me asuele É destruya, Fin dé la mano que suele, Syempre tuya.
_La fecha._
Fecha con toda firmesa, Dia de mucha congoxa, Viéspera de grand tristeza, Que iamas nunca me afloxa; En el anno de quarenta Et más dos E los seys de mi tormenta Sabe Dios.
_SANCHO DE VILLEGAS._
A quantos de la fortuna Vevis querellosos, tristes, A todos pregunto: ¿vistes Ser ygual á mí alguna Persona, si conoçistes?
Mis sentidos son trabados Por destierros et tristesa, Cativan me mis cuydados Puestos en grande escuresa, Los presentes et passados Tiempos fase non ser una Mi tristesa: desid, ¿vistes Ser ygual á mí alguna Persona, si conocistes?
Las contras et los temores Llorando por fuerça llevo, De fortuna et sus discordes Padesciendo más que debo, Esperança con temores Es asy como ninguna, Porque os ruego si ¿vistes Ser ygual á mí alguna Persona, si conocistes?
_CANCION DE IOHAN DE PADILLA._
Bien puedo desir, par Dios, Sennora de mi mal trato, Que asy me va con vos Como á tres con un çapato.
Mi persona está quexosa Dias há de vos, amor, Porque siempre le days dolor Et tambien por otra cosa; Que si pienso en poco rato Fallo que es verdat, par Dios, Que asy me va con vos Como á tres con un çapato.
Bien pensaba yo, sennora, Que yo solo vuestro era Fasta el punto de agora, Que vi lo que non quisiera; Pero pues passan de dos Los que comen en este plato, Digo que me va con vos Como á tres con un çapato.
_LOPE DE STÚÑIGA._
Llorad mi triste dolor É cruel pena en que vivo, Pues de quien soy amador Non oso desir cativo.
Mi coraçon quiso ser Causa de mi perdiçion, É me fase padescer Donde tan grand perdicion Amor me da et syn rason, É cruel pena en que vivo, Pues de quien soy amador Non oso desir cativo.
_DE IOHAN DE ANDUJAR._
Como procede fortuna Mostrando su grand poder, Non sé que en parte niguna Yo me pudiera esconder, Quando contra mi plaser, Et non sé por qué manera, Me robó de donde era, Llevóme do non quisiera, Mas donde fué su querer.
En un longuísimo ervado Et de gravíssima anchura, El qual era circundado De silvas de grand altura, Montannas ultra mesura En la su circunferencia, Que tal por diligencia Nin por humana potencia Non lo consiente natura.
Entre las selvas et el prado Era uno rio conriente, Que iamas non fué passado Si non por sola una puente, La qual estaba vilmente De un lenno solo fecha, É más de rason estrecha, Passo de tan grand sospecha Ninguna rason consiente.
En medio de la verdura Era en el ayre levada Por órden con grand mesura Una cadera ordenada, De una esmeralda tallada, Çercada de trapo d’oro, Tan excellente tesoro Creo del celeste choro Fuesse por Dios enviada.
En la qual era assentada Una duenna de valor, Tenía desnuda una espada En mano con grand vigor, De léxos sentí un remor Que de las silvas salia, Gente por buscar la via De la puente, que tenía Passo de tan grand temor.
Venian todos corriendo Como se fuessen corridos, Entre ellos se van doliendo Con dolorosos gemidos, Disen: serémos oidos É despues iustificados; Spíritus mal fadados, Que de Cupido llagados Son á tanto mal metidos.
Miré por ver sy yo viera Algunos que conosciesse, Semíramis la primera Me paresció que veniesse, Et á su fijo truxiesse Consigo por compannía, É Dido ví que venía Et bien ligado traya Enéas, que non fuyesse.
Allí paresció Medea Clamándose de Iason, Porque le fiso tan fea Paga por su galardon, Tambien demanda rason Ariadna de Theseo, Cerca de los quales veo El cartagines Siqueo Con su mujer en question.
Leandro con grand fatiga Paresçe con aflicto, Cornelia Desia castiga Á este traydor de Agipto. É Sifle con un grand gripto De su marido se clama Que cruelmente desama É dise: tu mala fama A la iusticia remito.
Et vi á Iulia venir Con su amado Antonino, E dise: quered oyr Nuestro iusto destino, Biblis, con viso benigno, Pide de Cauno iusticia, É Píramo la misticia Muestra con tanta tristicia Á Tisbe ser vesino.
É vi venir Deianira, Que de Hércules se quexaba, É Neso vi que los mira, Él mismo se condenaba; Vi una duenna que andaba Con el rey Lico thebano, É traya por la mano Un su fijo bien luçano Que su mujer la llamaba.
Pidiendo el rey Latino Viene iusticia de Amada, Lavina por un camino Yba con Turon ligada, É Claudio traya atada Á su mujer Mesalina, É vi á la Proserpina Dolerse de la rapinna De Pluto, que la robaba.
É vi al músico Orfeo Andar sonando la lira, E vi al fijo de Ageo Contra Cupido con ira, É vi despues que se tira Contraversa de la Urias, Et vi despues á Macias É otros que de sus dias Amor asy los regira.
La fija gentil de Yato Clamores da de Iunon, Argo, temeroso et flaco, Fase testificacion, Mirra, con desperation, De su padre temerosa, Fuyendo va dolorosa, Et dise non sé quál cosa Diga por mi defension.
Venía la casta romana Contra Tarquino llorando, Allí la reyna troyana De Pirro se iba quexando, É vi entre estos cridando Páris, et vi á Elena En uno con Policena, En una cruel cadena Ligados vienen penando.
É vi á Sardanapolo Con mucha debilidat, É á Neron todo solo Llorando su crueldat, É la mala calidat De Cleopatra luxuriosa, Et á Porsia desdennosa, Et muestra de estar sannosa Por su poca humanidat.
É vi venir con un toro Á Pasife celerada, É al que fiso el laboro De la boca bien formada, Vi á Fiometa inflamada Con un florentin ingrato, Et vi á Marcia con Cato Venire en este rebato Con esta gente penada.
Vi otros que por amores Fueron del mundo partidos, Reys con emperadores, Príncipes, duques polidos, Otros asas aflegidos Vi condes et caballeros, Et galanes escuderos Ser al amor sometidos Que fueron bien plasenteros.
Miré en torno de mí Por ver sy viera lugar Donde pudiera de allí La turba meior mirar, É queriendo me mudar, Oy una vos divina Que muestra por su doctrina Que vengan todos ayna, Porque vos quieren iuzgar.
Á mí tú que eres venido Del mundo donde éstos fueron, Te mando que quando ydo Serás donde ellos venieron Lo que ante mi propusieron Tenlo en tu mente notado, É dirás quel iudicado Deste pueblo atribulado Que ante mí parescieron.
Al Conde Camarluengo Yo remito la sentençia, El qual por cierto me tengo Que es de tanta prudençia Que verá la diferençia Que han estos doloridos Que veys que aquí son venidos, Et syendo bien entendidos Los iuzgará con clemençia.
Quando hobo acabado La iusticia sus rasones, Un nublo arrebatado Levó todas las visiones, É las luengas dilaciones Fueron allí concluydas, En las ombras despartidas Et donde fueron venidas, Tornaron á sus mansyones.
Non sé cómo fuy tornado Allí de do me partí, E quasi como espantado De tal vision como vi, Cómo ni dónde sentí Por qué nin quándo nin quién, É non sé sy mal ó bien Á quien tal caso entrebien Si pueda pensar de sy.
_Fyn._
Et piensa, letor, por ty Si al amor falleçiste, É conoscerás en mí Si me verás desde aquí Más que en el passado triste.
_DIEGO DEL CASTILLO._
Ira sanna et crueldat Sojusgan, fuerçan y prenden, Syn otra contrariedat, Del campo la libertad Del poder los que contienden; Recello, miedo et temor Espantan, vençen y fieren, É combaten con rigor Aquel cativo favor De quantos siguen et quieren.
En la plaça peligrosa Qual amor nos ha asignado, Debate maguer medrosa La vida, de vos quexosa, Con el seso cativado; Et dando secreto gaie, Afirman fiera batalla En el seno tal salvaie Deste mísero viaie, Do syempre dolor se falla.
El plaso, pues, otorgado De tanto triste liçencia, En el qual debe ser dado Uno iuisio sennalado De vuestra poca clemencia, Non passe syn gran pregon É publica vos patente, Porque toda condicion De pueblos et de nacion Sepa de mi mal presente.
É vos, que, nunca vencida, Iamas vos vence porfía, Nin por ruego soys movida, Nin por muerte condolida Deste fuego que me guia, Quered quiriendo tomar Un querer esecutivo Por donde pueda fallar La parte que más buscar Me conviene, pues que vivo.
Ca si muerte fues notoria Al dolor que me combate, Non sería ménos la gloria Quel temor de la victoria Quando piensa su debate, Nin vuestro cruel espanto, Que me da terrible guerra, Sería causa de mi llanto, Nin mis males podrian tanto, Que non fuesse só la tierra.
Mas si tanto grand tristura Me quisieron dar los fados, Que por vuestra fermosura Yo perdiesse la folgura De los bienaventurados, Entre quantos saben parte De mis penas tan amargas, Vos quered tener tal arte, Que con vos triste me farte Recontar mis cuytas largas.
En la fin de mis cuydados Mis dolores començaron, É fueran tan passionados Mis males atribulados Desque solo me fallaron, Que muerta vive mi vida, Cercada de compassion, De todas cuytas fornida, Et viviendo despedida De salud et redemption.
En principio de la edat Más viril de la franquesa Començó mi soledat É mi grand captividat Con los fructos de tristesa, Do plaser fué consumido, Esperança fecha pena, De vivas llamas ardido Mi deseo tan querido, Cuya rabia me encadena.
Mirando vuestra presencia, Muero yo, triste, sin muerte, Pidiendo con reverencia, Reparo de tal paciencia Quanto sufro por mi suerte; Nin con vos vivo de dia, Nin syn vos en tenebrura, Nin con vos mi fantasía, Nin syn vos iamas podria Fenescer su lobregura.
De tantos fuegos vesino, Me fallo desconsolado, Que temo, quando magino, Si soy fijo de Cadino Para ser despadaçado; En tanto grado ya veo Mis males sobrepujar, Que ciertamente me creo Con Dido, Arcas, Ançeo Mis penas empareiar.
Segund, pues, un seguiento Qua sigo como vencido, É buscando el perdimiento Que busco con desatiento Por me ver asy ferido, Causa muy caritativa Yo debria cierto mover De una vida tan cativa Por vuestra causa passiva Sin querer le socorer.
Pensando por qué misterio Mis signos et mis planetas Dieron tanto captiverio Á mí, que syn refrigerio Combaten vuestras saetas, Nin vivo porque consiento Nin muero porque padesco, Mas peno porque contento Fallo mi querer esento En dolor que non meresco.
Yo iuré de non seguir Iamas vuestros movimientos, É propuse de fuyr Por vençer á mi morir La causa de mis tormentos, Mas vuestra cara tan bella, Por quien viviendo sospiro, Que luse como estrella, Causa siempre grand querella Á mí, triste, que vos miro.
Nin presente non condena, Nin absente da remedio, Nin mirando se refrena, Nin vuestra vista serena Pone piedat en medio, Ántes vuestro gentil gesto Por me ver tan solitario Con semblante muy honesto, Non cessando del propuesto, Es ya fecho sagitario.
El poder de vuestro nombre Me manda syempre mirar Vuestra beldat et renombre, Porque yo triste me asombre, Syn poderme consolar, É quiere que vos, matando Con vuestro mortal cochillo, Persigays nunca cessando, Nin de muerte perdonando Vuestro Diego del Castillo.
_EL VERGEL DE PENSAMIENTO._
Por la muy áspera via De passiones caminando, En un vergel reposando Me fallé estar un dia, En el qual, á la una parte, En una piedra muy dura, Escripta por sotil arte, Vi la syguiente escriptura.
El vergel de pensamiento Es este vergel llamado, En el qual fué edificado Para quien ama sintiendo, Sus árboles son porfía, Et las flores esperança, El fructo grand alegría Y el hortolano andança.
La escriptura leyda, Entendí á la sason En el vergel por rason Merescer haber cabida, É con tal atrevimiento, Sin del vergel salir fuera, Fise un rasonamiento Que dise en esta manera:
Oh mal sabio sin cordura, Causa de tu perdicion, Dime de tu discrecion Ó de tu desaventura, Quién te forçó la cordura Á los peligros presentes, Et dime quién te asegura De non ser más los venientes.
—Non cosa de los vivientes, Sino una sola mujer. —La qual demuestras querer Muy más cara que á tí. —Pues es rason ser asy. —Si Dios sane tu dolor. —Ciertas non que todo amor De sy debe proceder.
—Pues tú assy lo debes faser. —É yo ansy lo fago. —Non fases, por Santiago; Que si ansí lo fasieses, Dubdo que te metieses Á peligros tan continos, Los quales te son vesinos Á faser perder la vida.
—Non será, yo te lo iuro. —¿É quién te fase seguro? —La esperança que tengo En solo Dios verdadero, Que sabe, mi voluntad Ser syn ninguna maldat Á la que soy servidor.
—Si, pero nuestro Sennor Non ayuda á desperados, Mas á los que son fundados Sobre rason et derecho. —¿Pues cómo, sería bien fecho Que desame á mi sennora? Lo qual nunca fasta agora Pensé nin pensar podria Nin nunca iamas creeria Que tal cosa ser podria.
—Sí podrias si te pluguiesse, Come ya otros non amaron, Los quales porque fallaron En sus damas crueldat Mudaron la voluntad. —Sí, mas yo nunca podria Syn amor vivir un dia.
—Nin te digo que desames, Antes te digo que ames, Mas en tal lugar et parte Que puedas acabalarte, É reniega del oficio Que trae tras buen servitio Mal et danno por salario, Que de bocado contrario Lo ménos es provechoso, Puesto que sea sabroso.
Et pues es en tu poder Ser tu de males ajenos, Escoge de mal el ménos, É ama otra donsella, Por olvidar aquella Por quien en punto te veo De te morir con deseo.
—Amar et desamar Pueda quanto se pagáre Ninguno que bien amáre, Et pongamos que ansí fuesse El que mal desir quisiesse ¿Piensas si fallára qué? —Creo que fallaria. —Desirme ia malandante, Baratero non constante, Segund ya de otros dixeron.
—¡Ay Dios! quántos se perdieron Emprendiendo tales cosas, Las quales son muy dannosas, La qual fama más non cura De quanto quier la ventura. —Pues veamos, ¿qué faré? —Que la dexes á la fé. —¿Pues qué valdria luégo mi vida? —Como la de quien olvida Cosas que le son dannosas Por las quel son provechosas.
—Guárdeme Dios de mal, De faser tan grand error. —Quiçá te verná peor. —¿Et qué peor me puede venir? —Podrias muy presto morir. —¿É á mí quién me matará? —Si que esso fallescerá, Piensa si tiene parientes. —Sí, ¿mas merescen las gentes Por bien amar et servir Muerte nin mal rescebir?
—Eso cierto es que non, Mas dis que tras el canton Se fasen las cantonadas, Et non sabes á vegadas Excusar el pro presente Por el peligro seguiente. —Non que yo me guardaré Que nunca lo fablaré, Sinon con sola su ama, Que más que á sy la ama.
—E podríase seguir Su ama te descobrir. —Non que yo la venceré Con dádivas que le daré. —Ora bien dexemos esto, Fagamos otro processo: ¿Qué la hayas cobrado, Que piensas haber ganado?
—Dándome Dios tanto bien, Cobraria yo á quien Amo muy más que á mí É me ama más que á sy. —¡Oh hombre desaventurado! Cóme vives engannado Si piensas tan solamente Que de tí se le viene miente, Habiendo tanto tiempo estado Que la non has visitado.
Nin piense viva persona Haber en el mundo dona Que quando mejor amáre, Si absencia la probáre, Por nuevo repetidor Que non troque vieio amador.
—¿Luego dona baratera Sería la sennora mia? A la fe es muy grand falsía; Antes del universal Mundo, es especial, Es fermosa de faciones Et muy buena de bondat.
—Pongo que sea verdat Esso, et más sy dixeres Por ella, con todo esto Non me sería deshonesto Que non sería señero El primero nin el postrimero Deste nombre, amadores, Que padesció por amores. —¿E sy fueron locos aquellos, Quieres serlo tú con ellos?
—Non son locos llamados, Antes bienaventurados. —Porfiar es muy dannoso Contra quien es porfioso, Mas dígote que destarte, Los que más leales fueron Peor galardon hobieron.
Yo ya de rason sobrado, Pero non nada menguado, Vide grand divinidat, Pálas, Vénus et Cupido, Demostrarse haber oido Todo quanto rasonára, Et demudada la cara, Ambas rodillas en tierra, Le pedí, como quien yerra, Grand perdon con reverencia. É la muy grand excellencia De las dos me perdonó, El tercero dixo: non Passará syn penitencia.
_SUERO DE RIBERA._
Adios, adios, alegría, Ora desir me conviene, Mal haya, sennora mia, Quien así nos desaviene; Por el Dios que nos mantiene, Nunca yo vos fise yerro, Mas quien mal quiere á su perro, Rabia le pone que non tiene.
Adios, adios, pues de mannana Me ponen tal maleficio, Quexarme de vos con sanna, Esto non fago con vicio; Ay de mí, mal beneficio Me guardastes fasta agora, Tan grand cruesa de mora Nunca fué den ab inicio.
Adios, adios; tan en vano Es loar á quien solia, É grand plaser soberano, Por quien yo tanto valia; Sin cometer villanía, Disen que dixe vilesa, Adios, adios, gentilesa, Que tomar quiero otra via.
_Fyn._
Aunque disen que porfía Vençe la naturalesa, Adios, adios, gentilesa, Mal haya quien más confia.
_EL INFIERNO DE AMOR,_
_que fiso el Sennor Marqués de Santillana, Conde del Real._
La fortuna que non cessa, Seguiendo el curso fadado, En una montanna spessa, Separada de poblado, Me levó, como robado, Fuera de mi poderío, Así que el libre albedrío Me fué del todo privado.
Oh vos, Musas, que en Parnaso Faseis la habitacion, Allí do fiso Pegaso La fuente de perfeccion, Á la fin et conclusion En el medio començando, Vuestro subsidio demando En esta propusicion.
Por quanto desir quál era El selvaie peligroso En recontar su manera, Es acto maravilloso, Yo non pinto ni gloso Silogismos nin poetas, Mas siguiendo linas retas, Fablaré non infintuoso.
Del su modo inconsolable Non disçerne tal Lucano, De la selva inhabitable Que taló el bravo romano, Sy por metros non lo explano Et mi propósito menguáre, El que defecto falláre Tome la pluma en la mano.
Sus frondas comunicaban Con el cielo de Diana, É tan léxos se mostraban, Que naturalesa humana Nin falla, nin se explana Por attores en lectura, Selva de tan grande altura Nin Olimpio de Toscana.
Dó muy fieras animales Se mostraban, y leones É serpientes desiguales, Grandes tigres et dragones; De sus disformes faciones Non relato por extenso, Por quanto fablar inmenso Va contra las conclusiones.
Vengamos á la corona, Que ya non resplandecía, Del aquel fijo de Latona, Mas del todo se escondia, É como yo non sabía De mí, salvo que ventura, Contra rason et natura, Me llevó do non queria.
_Comparacion._
Como nave combatida De los adversarios vientos, Que dubda de su partida Por los muchos movimientos, Era con mis pensamientos, Que yo mesmo non sabía Qué camino seguiria De ménos contrastamientos.
Como el falcon que mira La tierra más despoblada, Et la fambre allí lo tira Por faser certa bolada, Yo començé mi iornada Contra lo más accesible, Habiendo por impossible Mi cuyta ser reparada.
Pero non andove tanto Quanto andar me complia Por la noche con espanto, Que mi camino impedia, Que el propósito que habia Por esto fué contrastado, Asy cay como cansado Del suenno que me vencia.
Et dormí maguer con pena Fasta en aquella sason Que comiença Filumena La triste lamentacion De Thereo et Pandion, Quando ya demuestra el polo La gentil cara de Apolo De diurna inflamacion.
Asy prise mi camino Por vereda que ynoraba, Esperando en el divino Misterio que invocaba, É ocorrió yo que miraba Entorno por el boscaie, Vi correr fiero salvaie Un puerco que se ladraba.
¿Quién es que metrificando Por coplas et distinctiones, En prosas nin consonando, Tales disformes faciones, Sin multitud de renglones El su fecho desir puede? Ya mi seso retrocede Pensando tantas rasones.
¡Oh sábia Thesaliana! Si la vírgen Atalante Á nuestra vida mundana Puede ser que se levante, Querria ser demandante Guardando su çerimonia, Pues el puerco de Calidonia Se mostró tan admirante.
Pero tornando al vestiglo É su disforme figura, Digna de ser en el siglo Para syempre en escriptura, Digo que la su fechura, Maguer que de puerco fuesse, Ya non es quien iamas viesse Tal bravesa en catadura.