Cancionero de Lope de Stúñiga: Códice del siglo XV.
Part 3
Fijas de madres ajenas, Á mí, que de vos me venço, Non distes fin á mis penas, Nin vos á mí buen comienço; Mas pues sois de castidat Un tal elegido vaso, Vos desidme una verdat, Si pensais sin piedat Ser cruel en este caso.
Piedat sea tamanna Cuanto cruesa fué grande, Obedesca vuestra sanna Humildat por do se mande; É que sea como digo Derecha razon lo muestra, Non en són de castigo, Mas por mí triste, que sygo La mi vida por la vuestra.
Poder de grand poderío Es obrar con non poder, Ca el poder ya es poderío Do non es más fuerça que ser; Por ende, si pido aquello Que de honestad non podeys, Vos, mi bien, pensad en ello, Con quanta razon querello Pensarlo poder deveys.
Mas los muy ardientes çirios, Que queman la mi persona, Non quirien por tres martirios Darme más de una corona; La qual es de tres metales, Fe, amor et lealtad, Con tres íes por sennales, Cuyos esmaltes son tales, Una en una es mi verdat.
Quered de querer leal Á quien tal querer vos quiere, É sofrió un tan buen mal Que da goso cuando fiere; Porque pueda yo haber nombre Causa de goso tamanno, Vos fased tanto hombre Que de mi plaser se asombre Quien se espanta de mi danno.
Si me preguntan algunos Por mi sennora, les muestro, Por contentar á los unos, Otra alguna en nombre vuestro; Que vuestro rostro y color Es beldad que asy conquista, Que yo habria grand temor Ser espada matador Para ellos vuestra vista.
De otra nombrar pensando En algund caso que toca Al vuestro nombre, fablando Se me va luégo la boca; Tanto que á los que desplase Me lo notan á grand mengua, Mas á mí, que satisfase, En grado syn fin me plase Del tal yerro de mi lengua.
Ya muchos por conortarme, Que de mis dannos se duelen, Han querido consolarme, Mas non yo que me consuelen; Por ende mi desplaser, Les digo, dexaldo quede, Que lieve mal debe ser, É cuyo danno estorçer, Conseio tomar se puede.
Si en algund tiempo passado Fuí áspero de passiones, Gloria habré haber dexado Las tantas tribulationes; Que en el tiempo de la gloria Más es que gloria pensar Redusir á la memoria Quanto plaser é victoria Se cobró por afanar.
_Fyn._
Ya vuestra ira sobrar Non quiera mi tanta pena, Mas vuestro galardonar Quiera de tanto pesar Guaresçer un Iohan de Mena.
_EL BACHILLER DE LA TORRE._
El triste que más morir Querria que la partida, Enoiado de vivir, Se te envia despedir, Pero non que se despida; Ya dale liçencia, da, Maguer que grave te sea, Pero ¿quién la tomará? Pues que creo que verá Morir cuando la possea.
La pluma tiene mi mano, La otra tiene el cuchillo, La carta yase en el plano, No basta poder humano Á lo que siento desillo; El dolor que me guerrea Da victoria á la pluma, Porque tu discrecion vea Mis graves males, y lea Algunos dellos en suma.
Sennora, por te amar Yo me vi tanto penado Que pensé desesperar, Non entendiendo alcançar Que de tí yo fuesse amado; Et despues tu sennoría Sabe el gran bien que me diste, Seyendo la dicha mia Que fuesse alegre un dia, Et toda mi vida triste.
¡Oh vida desesperada! Meior me fuera la muerte Quando fuesse reparada Parecer luégo doblada La mi pena tanto fuerte; Mas la mi triste ventura, Por maior pena me dar, Ordenó desta figura Que cessasse mi tristura Por luengo tiempo doblar.
Ca mi desastrado signo Iamas se fuera mudado, Nin veniera lo que vino, Nin me viera yo mesquino Tan sin remedio penado; Que si yo siempre quisiera, Et nunca fuera querido, Un grave mal padesciera, Pero non me despidiera Como triste me despido.
É pudiera non querer La que de grado me quiso Non me viera padesçer Más pena que Luçifer Privado del paraíso; Nin me dixiera ven La muerte desesperada, Nin me fuera mal el bien, Nin me matarla por quien La vida me fué dexada.
Mas non puede la mi pena Cresçer en tan alto grado Á bastar la su cadena Para serme tanto buena Que muriera desamado; Ca venció mi libertad La pena desordenada, Porque su grand crueldat Mostrasse en la piedat Con grand trabaio ganada.
Piadosa se mostró En me querer otorgar Que fuesse querido yo Más que quantos Dios crió Nin iamas ha de criar; Por me faser cognoscer Que quanto más es la cosa Defíçile de haber, Tanto más por la perder Es la vida trabaiosa.
É fiso que mis passiones Bastassen para alcançar Dama de tales faciones, Virtudes et condiciones Que iamas fuessen sin par; Por me dar atal dolor Que fuesse más conoscido Que tanto es el honor É gloria del vencedor Quanta es la del vencido.
Amor mostró su cruesa Syn punto de humanidat, De mostrar su grand firmesa Ser tan bien en la tristesa Como en la prosperidat; Las ledas consolationes Todos las saben tomar, Pero en las persecutiones Se mostran los coraçones Constantes en bien amar.
Ya mis penas descrecer Non pueden synon creciendo, Nin mis males ménos ser Syn su tormento poder Darme la fin que atiendo; Que es non ver despedirme, Ó visto luégo morir, Que non cesso maldesirme Quando entiendo partirme Donde non puedo partir.
Esfuérçasse mi passion, Mas non consiente que muera, Et mata sin redencion La piedat et compassion Que mi coraçon espera; Veo morir mi alegría Et vive mi pensamiento, Mas nunca la muerte mia, Rogada de cada dia, Más amigable la siento.
Ny mi pensamiento muere Nin á mí quiere matar, Mas quiere que desespere De quanta fiança oviere Ni yo poderia alcançar; La fe que fué principal De la mi grave tristura, Ó dará fin á mi mal, Ó me tragará leal La temprana sepultura.
Nin mis tormentos vencieron Para poder que muriesse, Nin los mis bienes podieron Ser vencedores, nin fueron Para que ledo viviesse; Mas fué vencido el dolor, Lo que non quesiera ya, Por mostrarsse vencedor Et vencer en lo mayor Donde más pena me da.
Penaré por tu deseo, Pero non que tú me penes Quando viere, que non veo, Tu lindo rostro et asseo, Principio et fin de mis bienes; Eres tú la penadora, Syn entencion de penar, É serás, buena sennora, Dicha cruel matadora Syn voluntad de matar.
É serás non meresciente Iniustamente culpada, Que muchos non sabiamente Dampnarán á ty, ynocente, Por mi vida mal fadada; Maldigan la mi fortuna, Causa de mis pensamientos, Que me maldixo en la cuna, Dexen á tí sola una, Reparo de mis tormentos.
Maldigan los maldisientes É falsos disfamadores, Ca mostraron ser valientes Las sus lenguas de serpientes Contra tales amadores; Tú eres la quien robó Á quien nunca fué robado, Tú eres la que venció, É por virtud captivó Á quien non fué captivado.
Tú eras por quien me plugo Vivir en poder estranno, Y eras á quien desplugo Mi danno sabido lugo En mi tormento tamanno; Y eres cuyo pesar Me pesa más que del mio, Pero tu considerar Non puedo gualardonar El mi poco poderío.
Tú eres por quien yo muero, É das causa que non muera, Y eres de quien espero El galardon postrimero Que iamas de otra espero; Más quiero morir por tuyo Que por otra guarescer Aunque me quiera por suyo, Que yo siempre seré tuyo, Lealtad me mandó ser.
Non puede dar á mis males Persona viva reposo, Nin mis penas desiguales Ménos ser sy tú non vales En caso tan peligroso; Mas puedes darme la vida É non quitarme la muerte, Nin pena más dolorida, De lo flaco eres vençida, Y vençes á lo más fuerte.
La tu presentia me fase Vivir por larga sason, É á la mi fortuna plase Plaser de lo que desplase Á mi triste coraçon; Que le plase que me aparta Como de sentido loco, É con sólo escrebir me farta, Mas ¿qué aprovecha la carta Donde la vida es poco?
Ya mis penas racontar Sobreseen mis querellas, Pero non debeis dubdar Que me esfuerço á lo callar Por ser tú la causa dellas; Mis dannos fallo menores Quando pienso que tú eres Causa de tantos dolores, Et las mis penas mayores Se me tornan en plaseres.
Mi coraçon se despide, Mas non de pensar en ty, Et ántes su muerte pide Que iamas nunca te olvide Syn despedirse de mí; ¡Ó con quánta mansedumbre De tí se parten mis oios, Perdida toda su lumbre, Trocada por certidumbre De siempre sofrir enoios!
Sennora, merced te pido Que por tí sola se acabe Y se vea fenescido Mi dolor tan dolorido, Ménos sabido que grave; Y que çesse mi fortuna Et mis dannos de consuno, Sin otra mudança alguna, Mas pues so uno de una, Que seas tú una de uno.
Las quexas que se contaron Contempla mi bien, sy goses Mis lágrimas las causaron, É sospiros ordenaron, Que tienen fuerça de voses; Rogando sy á Dios pluguiere Quien buscó nuestra partida Sienta el dolor que fiere, Et quanto más ledo fuere Le aborresca la vida.
_Fyn._
Tu merced non desespere, Ó tanto de mi querida, Que iamas, mientra viviere, Tuyo seré do estoviere Y sola de mí servida.
_LOPE DE STÚÑIGA._
Llorad mis llantos, llorad, Llorad la passion de mí, Llorad la mi libertad Que por amores perdí; Llorad el tiempo passado, Passado syn galardon, Llorad la triste passion De mí muerto et non finado.
Llorad mi dolor tan fuerte, Llorad mi mal tan extranno, Llorad por tal que mi muerte Non puede matar mi danno; Llorad et gemid llorando Llorando tanto pensar, Llorad porque bien amando Siempre me vi desamar.
Llorad los mis gemidos, Vayan gemiendo mis males, Gemid los mis despendidos Servicios tan desyguales; Gemid, gemido presente, Presente mi mal profundo, Gemid infinitamente Mi nascimiento en el mundo.
Gemid, gemiendo, gemir, Gemid mis esquivos llantos, Gemid, et quiçá morir Podréys faser mis quebrantos; Gemid la triste cadena, Cadena que me prendió, Gemid la terrible pena Que de plaser me quitó.
Gemir et sospirar, Sospire mi grand tormento, Sospire tanto pesar Quanto me dió pensamiento; Sospiro lo que padesco Padesco con mis amores, Sospire que non peresco Syn dolores de dolores.
Sospiro lo sospirado, Que sospiré muchos dias, Sospiro dessimulado Las llagas antiguas mias; Sospiro, quanta verdat, Verdat se me quebrantó, Sospiro porque piedat Murió primero que yo.
Sospiren más mis cuidados, Piensen en mis pensamientos, Piensen los tristes estados De todos mis perdimientos; Piensen y piensen en quién, En quién me fiso ser tal, Piensen en cómo mi bien Se fiso todo mi mal.
Piensen mi gran descendida, Piensen mi poco sobir, Piensen tamanna cayda Qual de mí pueden oyr; Piensen la vida llorosa. Llorosa que despendí, Piensen la rabia rabiosa Con que rabiando morí.
_Fyn._
Piensen la causa forçada, Forçada con que partí, Piensen al fyn la tornada Quánt desastrado nascí.
_LOPE DE STÚÑIGA._
Si las mis llagas mortales Podiessen haber salud Non fueran nada mis males, Nin cuytas tan desiguales Penáran mi iuventud; Ca por el grand esperar Que de salud yo fisiera Non fuera más mi pensar, Nin cuita fuera pesar Que por tal guisa sufriera.
Sy á las mis aflictiones Haber piedat esperasse, Non fueran las mis passiones Tan bravas tribulationes Á que grand mal me penasse; Mas rescebir perdition Con tanta de malandança, Que dé la mi redencion Non lo consiente rason Poder haber esperança.
É sy mi tanto dolor Pudiera ser fenescido, Non fuera merescedor Yo, triste, de tal honor, Qual tengo bien merescido, Es á saber, ser llamado; Por mi causa me vinieron Aquel que más ha penado Por alcançar ser amado Que todos cuantos nascieron.
Los mis afanes estrannos, Si fueran menos que son, Non merescieran mis dannos Gloria de bienes tanmannos En tan alta perfection Como tienen merescidos, Por mi plannida cadena, Ca gemirán mis gemidos Sobre todos los nascidos La más dolorida pena.
_Fyn._
É ya si la mi presyon Es un dolor sin medida, Bien demuestra discrecion Que mi fin sin galardon Meresçe mi muerte habida; Ca por la vida que muero Debo poder desamar, É de tal llaga me fiero Queriendo lo que non quiero Espero desesperar.
_LOPE DE STÚÑIGA._
Si mis tristes pensamientos, Dolor et fuertes cuydados Enoiosos, Non fuessen graves tormentos É males desesperados Trabaiosos, ¡Qué pesar con la muerte Quando me fuesse venida Tomaria! Mas es la pena tan fuerte Que fin de tan mala vida Bien sería.
Á males tan desabidos Lo que puedo contrastar Et resestir Es faser los mis gemidos Et sospiros esforçar Para plannir; Ya, pues gemir et llorar Es el mayor bien que tengo, Bien podrá La gente considerar El menor mal que sostengo Quál será.
Yo quise mudar amor En otra filosomía Non tan buena, Mas non se mudó dolor Nin iamas se mudaria De mi pena; Lo qual me será la gloria De que soy merescedor, Es á saber, Que siempre quede memoria Yo ser el más amador Que pueda ser.
Bien quanto mi desear Mortal amador me fase Todavía, Bien tanto fuerte causar Á la fortuna le plase Muerte mia; Mas non de manera tal Que mi triste pensamiento Matar quiera, Sy non que viva mi mal, Et que iamas mi tormento Nunca muera.
Yo pienso, sy me moriesse É con mys males finasse, Desear Tan grande amor fenesciesse Que todo el mundo quedasse Sin amar; Mas estó considerando Mi tarde morir el luégo Tan bueno, Que debo, rason usando, Gloria sentir en el fuego Donde peno.
Yo pienso lo que faré Pensando lo que será De mi tristesa, Amores non dexaré Nin iamas me dexará Sua cruesa; Mas al fin debo pensar, É syn dubda comedir Que tal honor Iamas se puede ganar, Por mill trances combatir Un vençedor.
_Fyn._
¡Oh tú mi bien singular Quanto non puedo decir Por tu temor! Rescebir quieras pesar Por matar é ver morir Tal servidor.
_IOHAN RODRIGUEZ DEL PADRON._
Fuego del divino rayo, Dolce flama syn ardor, Esfuerço contra desmayo, Consuelo contra dolor, Alumbra tu servidor.
La falsa gloria del mundo É vana prosperidat Contemplé, Con pensamiento profundo El centro de su maldat Penetré; El canto de la serena, Oya quien es sabidor, La qual temiendo la pena De la fortuna mayor Planne en el tiempo meior.
Asy yo, preso de espanto, Que la divina virtud Ofendí, Comienço mi triste planto Faser en mi iuventud Desde aquí; Los desiertos penetrando, Do con esquivo clamor Pueda, mis culpas llorando. Despedirme syn temor De falso plaser é honor.
_Fyn._
Adios, real esplandor Que yo serví et loé Con lealtad, Adios, que todo el favor É quanto de amor fablé Es vanidat; Adios, los que bien amé, Adios, mundo engannador, Adios, donas que ensalçé Famosas dignas de loor, Orad por mí peccador.
_EL MARQUÉS._
Ya la grand noche passaba Et la luna se ascondia, La lumbre clara del dia Radiante se mostraba, Al tiempo que reposaba De mis trabaios é pena Oy triste cantilena Que tal canto pronunciaba.
_Amor cruel et brioso, Mal haya la tu altesa, Pues non fases ygualesa Seyendo tan poderoso._
Desperté como espantado É miré dónde sonaba Quien de amores se quexaba Bien como dannificado; Vi hombre ser llagado De un golpe mortal de flecha Cantando atal endecha Con semblante atribulado.
_De ledo que era, triste, ¡Ay, amor! tu me tornaste, La hora que me quitaste La sennora que me diste._
Díxele: ¿por qué faseys, Sennor, tan esquivo duelo, Ó si puede haber consuelo La cuyta que padesceys? Respondióme: fallareys Mi dolor ser tan exquiva Que iamas en cuanto viva Cantaré como veréys.
_Con tan alto poderío Amor nunca fué yuntado, Nin con tant orgullo é brío Como vi por mi pecado._
¿Non puede ser al sabido, Repliquéle, de su mal, Nin la causa especial Porque fue assy ferido? Respondió: troque et olvido Me fueron assy ferir, Por do me convien desir Este cantar dolorido.
_Crueldat et trocamiento Con tristesa me conquiso, Pues me dexa quien priso Ya non se manparamento._
Amigo, segund paresçe, La dolor que vos aquexa Es alguna que vos dexa Que de vos non se adolesce. Respondióme: quien padesce Cruel plaga por amar, Tal cancion debe cantar Iamas, pues le pertenesce.
_Cativo de mi tristura, Ya todos toman espanto, E preguntan qué ventura Fué que m’atormenta tanto._
Díxele: non vos quexeys Que non soys vos el primero Nin sereys el postrimero Que possea el mal que habeys. Respondióme: non cureys, Sennor, de me consolar, Que mi vida es querelar Cantando segund veréis.
_Amor, siempre partire De vos assy me quexando, Pues por vos servir loando Soy á tiempo de morire._
Él ya muy poco sonaba Nin á veses se oya, Manifiesto es que veya Que la muerte lo aquexaba. Pero iamas non cessaba Nin cessó con grand quebranto Este doloroso canto Á la sason que esperaba.
_Fyn._
_Pues plaser non puedo haber, Á mi querer et de grado, Más val morir que non ver My bien perder, ¡oh cuytado!_
_EL MARQUÉS._
Ántes el rodante cielo Tornará manso et quieto, É será piadoso Electo É temoroso Metelo, Que yo iamas olvidasse Tu virtud, Vida mia, et mi salud Nin te dexasse.
El Cesar afortunado Cesára de combatir, É fisiera desdesir El Priamides armado, Quando yo te dexasse, Ydola mia, Nin la tu filosomía Olvidasse.
Cicero tornára mudo É Tarsis virtuoso, Et Sardanápalo animoso, Torpe Salomon et rudo, En aquel tiempo que yo, Gentil criatura, Olvidasse tu figura Cuyo só.
Etyopía se tornára Húmida, fria et nevosa, Ardiente Sicia et fragosa Et Çicia reposára, Ántes que el ánimo mio Se partiesse De tu mandado et sennorío Nin pudiesse.
Las tigres fieras farán Ante pas con todo armento, Habrán las arenas cuento, Las mares se agotarán, Que me faga la fortuna Sy non tuyo, Nin me pueda llamar suyo Otra alguna.
Tú eres la caramida Et yo soy fierro, sennora, É me tiras toda hora Con voluntad non fingida; Pero non es maravilla Ca tú eres Espeio de las mujéres De Castilla.
Fin darán las Alciones Á su contínuo lamento, Et perderán sentimiento Los míseros Pandiones, Del Tereo sanguinoso Excelerato Quando yo te sea ingrato Nin dubdoso.
En Lipari çesará Ántes viento et será calma, El que plantáre la palma Prestamente gosará Del fruto, que pudiesse Yo dejarte, Olvidar, nin áun trocarte, Nin supiesse.
De todas las otras tierras Longincas et cercanas, Do se falláran humanas En las planicias et sierras, Tú eres la más fermosa Et más polida, Más honesta et más sentida Et más graciosa.
¿Quién fué tan enamorado Que syn coraçon amasse Nin pudiesse nin bastasse? Ca del todo es denegado; Asy que non puede ser Que otra ame, Nin syendo, te desame, En tu poder.
Verdat sea que de grado Te plugo lo poseiesse, En tanto que combatiesse Más tuyo et por tu mandado; Pero syn otra tardança Lo tornó Quien primero lo firió Con tu lança.
_Fyn._
Cansado soy de fablar É non sé que más me diga, Mi bien et mi dolçe amiga, Sy non tanto, que pensar Debes que mi conclusion Es syn fallir Padescer, penar, morir So tu pendon.
_CANCION DE VILLALOS._
Quantos aman atendiendo Les plega saber de mí, Mientra ménos atendí Más en el fuego me enciendo.
Ca todos los amadores Aman esperando haber Aquella gloria de amores Porque yo me vo á perder; É iamas non entiendo Solamente ser amado, Viviendo desesperado, Más en el fuego me ençiendo.
_IOHAN RODRIGUEZ DEL PADRON._
LOS SIETE GOSOS DE AMOR.
Ante las puertas del templo, Do rescibe sacrificio Amor, en cuyo servicio Noches é dias contemplo, La tu caridad demando, Obedescido sennor, El triste ciego amador, El qual te dirá cantando, Si dél te mueve dolor, Los siete gosos de amor.
EL PRIMIERO.
El primero goso se cante Causar la primera vista Que la sennora bien quista Comiença ser del amante, Quanto á la ley verdadera Se muestra de bien amar, Le plase de me tornar De ciego amador que era, Et de creer et afirmar Ó morir et defensar.
Yo solo dirán que fué El ciego contemplador, Que çegó mi resplandor La hora que te miré; El sol non pudo causar Con toda su claridat Lo que tu sola beldat, Non es de maravillar, Si tanto ó la meitad Fuesse la tu piedat.
De mi muerte á compasion Non te debes retraher, Yo ver bien et conoscer, Aunque ciega mi passion, La pena del pensamiento É deseo non complido, Aunquel sentir es perdido, Con doble sentido siento, Quanto más mi muerte pido Se dobla más mi sentido.
EL SEGUNDO.
El primer goso fenesçe Syn fenescer desear, El segundo es de cantar La contra de non fallesçe; Él es tal, segund se muestra, En que so el más constante, Es aquel primer semblante Que la sennora demuestra Al siervo dende adelante.
Solo yo triste diré, Deste plaser non gosando, Quen nuestra ley más amando De lo que mande passé; Amador que tanto amasse Non digan que ser pudiesse, Yo solo dirán que fuesse Aquel que la ley passasse De amar et amor venciesse.
En tí más triste que leda, El segund ya canté, Sy dél por tí non gosé, Por falta de amar non queda; El que ha de amar victoria, Syn tu bondad ofender, En amar yo he de ser, E quantos posseen gloria De passar ó fenescer.
EL TERÇERO.
El terçero goso es El amante ser oydo Recontando Los trabaios que despues De su vista le han venido Deseando, El qual tiene por sentir Quien fasta aquí El fuego do suele arder Quiso á todos encobrir, Et más á tí, Por más gloria merescer.
Si fué de mí ofendido Amor ó sus servidores Algund dia, Fué por no ser entendido Que en vuestro fuego de amores Yo ardia, Nin tu merçed entendiese La tal llama; Yo sentir et padesçer Con temor que non ardiesse La tu fama Por causa de me valer.
El qual seso resistiendo Tu nin otro pudo oyr Iamas de mí, Yo vivo muerte moriendo Con deseo de morir, Te descobrí, Como él ques puesto á tormento Et por fuerça Su mal viene á confessar, Et tornado al sentimiento Más se esfuerça De lo encobrir et negar.
EL QUARTO.
El quarto va fenesciendo Del terçero, Mas non plannid et llorad, Ménos piedat sentiendo Que primero; Del quarto vengo á tractar, Del qual pues que desir Me es forçado, Donde fuego conçebí Discreta sennora servir En estado O mayor virtud de sy.
El primero movimiento Al segundo Nunca pude contrastar, Habiendo conoscimiento En el mundo; Tu ser la más singular, Conoscan tu ser loçana Mas de vida Las altas de grand poder, Pues á bien aventurança Desta vida En virtudes posseer.
Como sea manifiesto Tu vençer, Las virtudes y bondat Por ventura deshonesto Mi querer Iusgará tu voluntad; Mas porque veas al fin Deseado De virtud non desviar, Mi mote del serafin Inflamado Te plega blasonar.
EL QUINTO.
El quinto goso afinando Syn fin haber mis cuydados, Mas siempre multiplicando El quarto ya descordando Mis sentidos trabaiados, En sus males contemplando, Es poder en la sennora El servidor contender Su servicio qualquier hora Ofreciéndole plaser.
Pues mis servicios non vees Contrastar á las virtudes Infinitas que possees, Non demandan, segund crees, Que tu bel deseo mudes, Nin lo contrario desees; Non te será cosa fuerte En grado lo rescebir De quien piedat ó muerte Non cessa de te pedir.
Si la tu grand discrecion Una virtud posseyendo Ya possees quantas son Por essa misma rason Una sola falleciendo, Et las otras por tal son; Para ser más virtuosa, Gloria que tanto deseas, Conviene que piadosa Contra mí forçado seas.
EL SEXTO.