Cancionero de Lope de Stúñiga: Códice del siglo XV.

Part 12

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_Cancionero general_, 1511, fólio 17. Su apellido era Rodriguez de la Cámara; pero se le llamó del Padron en muchos Cancioneros por ser éste el lugar de su nacimiento: de ambas maneras está escrito en el codice, y tambien de la Cámera y del Pedron, lo cual es manifiesto error del copiante; nosotros le hemos dejado sólo los dos primeros. Fué criado del arzobispo de Sevilla cardenal de San Pedro, D. Juan de Cervántes, y estando á su servicio escribió un libro con el título de _El siervo libre de amor_, dedicado á su mayor amigo, Gonzalo de Medina, juez de Mondoñedo. Es una novela de los amores de Ardenlier y Liessa, suceso que supone pasa á orillas del mar, cerca de Padron, cuyas antigüedades y armas describe; ha sido publicada por el Sr. Murguía en su apéndice al _Diccionario de Escritores gallegos_, que desgraciadamente para nuestra bibliografía está sin concluir. Á sus composiciones en verso, algunas de las que son bellísimas, debió este poeta su fama merecida, siendo de lamentar que no se hayan publicado reunidas é ilustradas convenientemente. Compuso tambien en prosa un tratado sobre la nobleza y la heráldica, que se conserva inédito en la biblioteca del Sr. Duque de Osuna, llamado _Cadira de honor_, fecha á ruego de algunos señores mancebos de la córte del Rey D. Juan el Segundo, al final del que existe una nota, cuyo epígrafe es: _Síguese una carta de Juan Rodriguez, no se sabe para quién la haya escripto, que paresce averla hecho quando se partia á ser fraile en el santo sepulcro de Jerusalem, yendo desnaturado del reino_. No sabemos si, en efecto, llevó ó no á cabo su propósito, ni el lugar y año en que murió.—_Cancionero de Baena_, pág. 696. Madrid, 1851.

VIII. _Pág. 44._ EL MARQUÉS.

_Ya la grand noche passaba._

Le falta decir, despues del Marqués, de Santillana, de quien en efecto es; tambien le falta el epígrafe que le puso su autor, y es el de _Querella de amor_. Se publicó en el _Cancionero general_ de 1511, fólio 24, pero falta de las estrofas cuarta y sexta: tambien en el _Cancionero_ de Juan Fernandez de Constantina, y creyéndola inédita, la publicó D. Tomás Antonio Sanchez en la pág. 143 del tomo I de su _Coleccion de poesías castellanas anteriores al siglo_ XV, error que rectificó el Sr. Marqués de Pidal en su introduccion al _Cancionero de Baena_, pág. LXXIX, nota. Por último, el Sr. D. José Amador de los Rios, en su edicion de las _Obras del Marqués de Santillana_, Madrid, 1852, la publicó tambien, haciendo notar todas las variantes, que son muchas, y colocadas las estrofas en distinto órden del que tienen en el _Cancionero_ llamado _de Stúñiga_, que publicamos hoy.

Don Íñigo Lopez de Mendoza, marqués de Santillana, conde del Real de Manzanáres y señor de Hita y Buitrago, hijo de D. Diego Hurtado de Mendoza, almirante mayor de Castilla, y de doña Leonor de la Vega, su segunda mujer, nació en Carrion de los Condes el 19 de Agosto de 1398. Huérfano á los siete años de padre, quedó con sus hermanos al cuidado de su madre, quien no sólo le dió una educacion esmerada, sino que cuidó y defendió su patrimonio, amenazado en aquellos tiempos turbulentos por la ambicion de los grandes. Á los diez y seis años fué ya uno de los señores de Castilla que asistieron á la coronacion como rey de Aragon del infante D. Fernando de Antequera. Casado á los diez y ocho con doña Catalina Suarez de Figueroa, y entrando ya en la administracion de sus bienes, tomó parte en los acontecimientos políticos de aquellos tiempos sin descuidar por eso sus aficiones y trabajos literarios; partidario acérrimo al principio de los infantes de Aragon, se reconcilió luégo con el Condestable y con el rey D. Juan, de quien recibió la merced del título de Marqués de Santillana y Conde del Real de Manzanáres, como premio á sus servicios y al valor desplegado en la batalla de Olmedo (1445). No impidió esto, sin embargo, el que siguiese su enemistad con D. Álvaro de Luna, á quien contribuyó á derribar de su privanza en union del Conde de Placencia y otros grandes. Despues de la muerte del valido se retiró de la vida pública, dedicándose á su familia y á sus estudios en su casa de Guadalajara, en donde murió el año de 1458, segun su sobrino Gomez Manrique, que al hablar de la muerte de varios poetas dice:

«Y no con éstos contenta Esta maldita de Dios, Vino con gran sobrevienta En el año de cinquenta Y más cuatro veces dos; »Y sacó por mi gran mal De esta cárcel humanal Domingo por la mañana, Al Marqués de Santillana Y gran Conde del Real.»

Tan excelente poeta como valiente capitan, fué el Marqués de Santillana uno de los hombres más notables de su tiempo. Sus obras han sido publicadas con notas y comentarios por el Sr. D. José Amador de los Rios, Madrid, 1852, precedidas de su vida; excelente trabajo, y el mejor y más completo hasta ahora publicado.

IX. _Pág. 48._ EL MARQUÉS.

_Ántes el rodante cielo._

Esta cancion se ha publicado en casi todos los Cancioneros impresos, en el _Caxon de Sastre_, pág. 314 del tomo I, y por último, en las _Obras del Marqués de Santillana_. Falta en el códice de Stúñiga decir de Santillana despues de Marqués y expresar que la compuso á ruego de su primo D. Fernando de Guevara, tambien poeta, y de quien darémos las noticias que han llegado hasta nosotros, en el lugar correspondiente. Véase la nota LXIII.

X. _Pág. 52._ CANCION DE VILLALOS.

_Quantos aman atendiendo._

Debe ser error del copista este apellido, que en nuestra opinion se ha puesto por Villalobos; al ménos nosotros no tenemos noticia de ningun poeta llamado Villalos, y nos afirma en esta opinion el encontrar en el códice 7.819 de la Biblioteca Imperial de París esta misma cancion atribuida á Villalobos.—OCHOA, _Catálogo razonado de los manuscritos existentes en la Biblioteca Real de París_, pág. 391.

XI. _Pág. 53._ JOHAN RODRIGUEZ DEL PADRON. _Los siete gosos de amor._

_Ante las puertas del templo._

_Cancionero general_, 1573, fólio 121; MURGUÍA, _Antología gallega_, pág. 26.

XII. _Pág. 63._ CARTA DE SANCHO DE VILLÉGAS Á SU AMIGA.

_Á tí, dama muy amada._

La fecha de esta carta, que, como pueden ver nuestros lectores al final de ella, es de 1445, sirvió á los Sres. Gayángos y Vedia en sus notas á la obra de Ticknor, _Historia de la Literatura española_, para fijar la época en que se escribió el códice; pero hay otra composicion muy posterior, como harémos notar cuando nos ocupemos de la que lleva por epígrafe: _Á la devisa del sennor rey don Fernando_. De Sancho de Villégas nada sabemos: con este apellido hubo una familia sevillana, algunos de cuyos individuos se distinguieron durante esta misma época, figurando entre los comendadores de las órdenes militares, y recibiendo uno de ellos, Diego de Villégas, en premio de sus servicios, los señoríos de Benahavis y Daidin; pero no hemos encontrado que ninguno se llamase Sancho, ni podido averiguar tampoco si éste perteneció ó no á esta familia.

XIII. _Pág. 69._ CANCION DE JOHAN DE PADILLA.

_Bien puedo desir, par Dios._

Hijo de Pedro Lopez de Padilla, señor de Calatañazor y Coruña, y de doña Leonor Sarmiento, fué uno de los caballeros más valientes de su tiempo; se distinguió notablemente, en compañía de su hermano Diego, en la batalla de la Higueruela (1431), quedando despues de la retirada del ejército cristiano á las órdenes del capitan de la frontera de Jaen y Córdoba, el maestre de Calatrava D. Luis de Guzman. Guerreando con los moros estuvo cinco años, siendo uno de los que en 1435, y en compañía de su primo Fernan Álvarez, señor de Valdecorneja, intentaron escalar la villa de Huelma. Rechazados de ella y queriendo vengar su descalabro en union de otros muchos caballeros y grandes, entraron talando la vega de Guadix, en número de mil y quinientos caballos y seis mil peones: no pudieron hacerlo tan secretamente que no lo supiese el Rey de Granada, que envió para impedirlo todo su ejército: trabada la batalla, vió Juan de Padilla al obispo de Jaen don Gonzalo de Stúñiga, que, pié á tierra, se defendia con su espada de muchos moros, que despues de haberle muerto el caballo, pugnaban por prenderlo. Acudió á su socorro y le mataron el suyo; le dió el que montaba su escudero y tambien se lo hirieron y á él le atravesaron el muslo de una lanzada; siguió peleando sin querer retirarse á pesar de las instancias de los que le rodeaban, hasta que desangrado cayó al suelo, empeñándose reñido combate por salvarlo; al fin, vencidos los moros, pudieron conducirle al real, en donde fué curado. Vuelto á la córte del rey D. Juan, de quien era muy querido, lo nombró, cuando puso casa á su hijo y heredero D. Enrique, camarero de armas de éste, y por muerte de Diego Gonzalez de Sandoval, Adelantado mayor de Castilla: más adelante fué designado tambien por el mismo Rey para ayo de su hijo D. Alonso, cuyo cargo ejerció hasta la mayor edad de éste. Murió en tiempo de Enrique IV, sucediéndole en sus estados y en los de su mujer Doña Mencía Manrique, señora de Santa Gadea y Soto Palacios, su hijo mayor, Pedro Lopez de Padilla, que fué tambien Adelantado mayor.—_Crónica de don Juan II._—_Nobiliario de Haro._—RADES ANDRADA, _Crónica de las órdenes militares_.

XIV. _Pág. 71._ JOHAN DE ANDÚJAR.

_Como procede fortuna._

En 1394 Martin Fernandez de Andújar, vecino y natural de Córdoba, fundó el convento de franciscanos de la misma ciudad. Uno de sus descendientes se llamó Juan, y coincide la época en que vive con la del poeta, pero no creemos fuese el mismo, pues Juan de Andújar en ninguna de las poesías que han llegado hasta nosotros usa el apellido Fernandez; más probable nos parece fuera converso, pues los judíos, cuando se bautizaban, tomaban como apellido el nombre de un santo ó el del pueblo de su naturaleza, como lo hicieron Pablo de Búrgos, Alonso de Cartagena, Juan Alfonso de Baena, Alfonso de Zamora y otros muchos. Quedan, por lo tanto, reducidas las noticias que tenemos sobre Andújar á las que él mismo nos da y son: que fué uno de los que acompañaron á D. Alonso de Aragon á la conquista de Nápoles, y permaneció allá hasta despues de la muerte de este rey, pues ademas de las tres composiciones que por vez primera publicamos nosotros, el Sr. Ochoa, en sus _Rimas inéditas de poetas del siglo XV_, publicó tambien, tomándola del códice número 1824 de la Biblioteca Imperial de París, otra poesía de Andújar, que lleva por título _Loores al señor rey D. Alfonso_, y dedica al hijo de éste, Fernando, que le sucedió en Nápoles. El Conde Camarlengo, á quien se refiere Andújar en la pág. 78, cuando dice:

«Al Conde Camarluengo Yo remito la sentençia»,

creemos sería Juan de Bardaxi, que lo fué, en efecto, de D. Alonso de Aragon, á quien acompañó á Italia, siendo herido en el sitio del castillo de Capuana, y luégo prisionero de Sforza en la batalla de Santa María de Ogliulo. Puesto en libertad, continuó en Nápoles hasta que por muerte de su padre Berenguer heredó los estados que éste tenía en Aragon.—ZURITA, _Anales_, tomo III.

XV. _Pág. 80._ DIEGO DEL CASTILLO.

_Ira sanna et crueldat._

El Sr. Ochoa, en su _Catálogo de manuscritos españoles_, pág. 435, dice que Castillo es Diego Enriquez del Castillo, del consejo de Enrique IV y autor de la _Crónica_ que corre escrita bajo el mismo nombre, opinion que contradice fundadamente el Sr. Amador de los Rios en su _Historia crítica de la Literatura española_, pero sin darnos noticia de quién sea este poeta, á excepcion de las que de sus mismas composiciones se desprenden: nosotros sólo harémos observar que las dos poesías suyas que publicamos concluyen _Vuestro Diego del Castillo_, y no es probable que hubiera dejado de decir al ménos alguna vez Enriquez, si éste hubiera sido su primer apellido. Alcanzó más vida que su protector el rey Alfonso V, pues en una de sus más notables composiciones, titulada _Vision sobre la muerte del rey D. Alfonso_, dada á luz por primera vez por el ya citado señor Ochoa, _Rimas inéditas del siglo XV_, se recomienda á la munificencia del sucesor.

XVI. _Pág. 86. El vergel del pensamiento._

_Por la muy áspera via._

Segun el Sr. Ochoa, tantas veces citado, se encuentra esta composicion en los Cancioneros números 7.819 y 7.825 de la Biblioteca Imperial de París. En el primero dice: _El Vergel, razonamiento de A.º Rodriguez_, y en el segundo _Vergel de Pensamiento_, por Antonio Rodriguez. El Sr. Amador de los Rios cree ser del almirante D. Alfonso Enriquez, bajo cuyo nombre aparece inserta en el códice VII, A. 3 de la biblioteca de Palacio, y por último, los anotadores de Ticknor, en el índice que publican del _Cancionero_ llamado _de Stúñiga_, la ponen como de Diego del Castillo, sin más razon que la de venir despues de otra de este autor: nosotros la dejamos entre las anónimas, pues ademas de no haber prueba alguna en favor de este ó del otro poeta, el _Cancionero_ llamado _de Stúñiga_ no dice de quién sea.

XVII. _Pág. 94._ SUERO DE RIBERA.

_Adios, adios, alegría._

Es uno de los poetas más notables de aquel tiempo, habiendo llegado hasta el nuestro gran número de composiciones suyas, entre ellas la _Misa de amor_, que publicó el Sr. Ochoa en sus _Rimas inéditas del siglo XV_, dando nosotros tambien á luz por vez primera, no sólo la que da lugar á esta nota, sino la contestacion á Torrellas en defensa de las donas, con que concluye el _Cancionero_ llamado _de Stúñiga_. Lástima que lo mismo que sus poesías no hayan llegado hasta nosotros noticias suyas; pero á pesar de que la familia de los Riberas no sólo fué una de las más ilustres de España, sino de las más numerosas, contándose entre sus miembros hombres notables en las armas y en las letras, es lo cierto que nuestras antiguas Crónicas y Nobiliarios, que nombran á muchos de ellos, á ninguno lo hacen con el nombre de Suero. Quedan, pues, las noticias que de él tenemos reducidas á saber que fué uno de los poetas que estuvieron en Nápoles en la córte de Alfonso V.

XVIII. _Pág. 96. El infierno de amor_.

_La fortuna que non cessa._

OCHOA, _Rimas inéditas del siglo XV_, pág. 249; _Obras del Marqués de Santillana_, pág. 373.

XIX. _Pág. 118._ JOHAN DE DUENNAS. _La nao de amor._

_En altas ondas del mar._

OCHOA, _Catálogo de manuscritos españoles_, páginas 426 y siguientes. El mismo, _Rimas inéditas del siglo XV_, página 393. No sabemos el lugar del nacimiento de Dueñas, sólo que era hidalgo y castellano, protegido del rey Don Juan II y de D. Álvaro de Luna. Dirigió á uno y á otro avisos y consejos, en que con noble franqueza les pintaba lo mal parada que andaba la justicia en aquellos tiempos, en que, segun el poeta, nadie amparaba al hombre lleno de virtudes, sino al que tenía

«Bien poblado su bolson.»

Desagradaron al fin al Rey y al Condestable las verdades del hidalgo escudero, y cayó de su gracia. Al verse desdeñado, tomó partido Dueñas con los infantes de Aragon, y fué desde entónces acérrimo enemigo de sus antiguos protectores. Acompañó á Alfonso V á la conquista de Nápoles, y se halló en la batalla naval de Ponza, en la que no sabemos cayese prisionero, pero sí que lo fué en Nápoles, en donde estuvo en la torre de San Vicente, segun consta en el códice número 7.819 de la Biblioteca Imperial de París, y donde compuso la _Nao de amor_. Vuelto á la península con don Juan de Navarra, siguió siendo partidario de los aragoneses, elogiando á este partido y á sus jefes en sus poesías, y denostando á sus antiguos compatriotas; pero sin olvidar la leccion recibida en la córte de Castilla por su franqueza, se abstuvo en Aragon de dar consejos, que es probable le hubieran traído una segunda desgracia. Ignoramos si volvió á su patria, y cuándo y en dónde murió. De este poeta han llegado hasta nosotros muchas y notables composiciones.—OCHOA, obras citadas; AMADOR DE LOS RIOS, _Historia de la Literatura española_.

XX. _Pág. 134._ MOSEN UGO.

_Diversas veses mirando._

El Sr. Ochoa, en su _Catálogo de manuscritos españoles_, pág. 381, y despues en sus _Rimas inéditas del siglo XV_, publicó este dezir como del Marqués de Santillana, y entre las obras de éste le incluyó y publicó tambien el Sr. Amador de los Rios. Los traductores de Ticknor dicen que en el llamado _Cancionero de Stúñiga_ aparece como de mosen Ago, que quizá sea Yago; pero no es así, pues en el citado _Cancionero_ está escrito como lo publicamos nosotros, Ugo, advirtiéndose evidentes señales de haber ántes de esta palabra raspado una letra, que es probable fuese H; no conociéndose de esa época otro poeta de este nombre que Hugo de Urríes, á él debe atribuírsele, opinion confirmada plenamente despues por haberse encontrado este dezir entre otras obras de este poeta, insertas en el llamado _Cancionero de Gallardo_, lo cual hizo que el señor Amador de los Rios, en su _Historia de la Literatura española_, pág. 445 del tomo VI, rectificase su anterior opinion, atribuyéndola aquí á su verdadero autor. Mosen Hugo de Urríes, hijo de mosen Felipe, de una de las casas más ilustres de Aragon, acompañó á Alfonso V á Italia en su primera expedicion; vuelto á España con el Monarca tomó parte, con su padre y su tio el obispo de Huesca, llamado Hugo como él, en los famosos bandos de los Gurreas por una parte y por otra los Urríes, Pomares y Embunes. Casi toda la nobleza aragonesa se dividió en favor de uno ú otro de los dos partidos, que ensangrentaron, no sólo las montañas de Huesca, donde tenian sus casas solariegas, sino la mayor parte del reino, aprovechando para estos desórdenes la ausencia del Rey. Cansados al fin, y por la mediacion de otros nobles, nombraron jueces árbitros, que lo fueron el rey de Navarra D. Juan, Juan Fernandez, señor de Ixar, y D. Artal de Alagon, que lo era de Pina, los cuales, por sentencia dada en la villa de Alcañiz, establecieron entre los contendientes una tregua que debia durar ciento y un año. Hugo de Urríes alcanzó el reinado de don Juan II en Aragon, quien lo nombró su embajador cerca del Rey de Inglaterra, con objeto de que éste lo auxiliase en la guerra que tenía contra los catalanes rebelados. La poesía que publicamos es la única que contiene de este autor el _Cancionero_ llamado _de Stúñiga_; el mayor número de ellas se encuentra en el de Gallardo, y hay alguna tambien en el núm. VII, A. 3, de la Biblioteca de Palacio.

XXI. _Pág. 138._ ÇAPATA.

_Quanto más pienso, cuytado._

En las Ilustraciones del tomo VI de la _Historia de la Literatura española_ del Sr. Amador de los Rios, aparecen, á la pág. 595, dos poetas con este apellido, uno castellano, Ruy Sanchez de Zapata, y aragones el otro, Sancho de Zapata, atribuyéndose al primero la composicion que publicamos; de ninguno de ellos hemos podido adquirir noticia alguna.

XXII. _Pág. 139._ JOHAN RODRIGUEZ DE LA CÁMARA.

_Bien amar, leal servir._

MURGUÍA, _Antología gallega_, pág. 29.

XXIII. _Pág. 140._ JOHAN RODRIGUEZ DE LA CÁMARA.

_Sólo por ver á Macías._

EL MISMO y en la misma página.

XXIV. _Pág. 141._ DIEGO ENRIQUEZ.

_Dicen que fago folía._

Esta composicion se encuentra en el _Cancionero_ VII, A. 3 de la Biblioteca de Palacio, atribuida á D. Alfonso Enriquez, á quien en realidad pertenece, segun la opinion del Sr. Amador de los Rios.

XXV. _Pág. 142._ JOHAN RODRIGUEZ DE LA CÁMARA.

_Oh desvelada sandia._

MURGUÍA, obra ántes citada, pág. 29. En el _Cancionero de Baena_, pág. 506, se omite la primera parte, y se ha publicado como sólo una cancion la _Respuesta_ que aquí empieza con el verso _Vive leda si podrás_. Contiene ademas estos cuatro:

«Pues que fustes la primera De quien yo me cativé, Desde aquí vos do mi ffe Vos sserés la postrimera.»

Que, como pueden ver nuestros lectores en la página 185, son los primeros con que empieza una composicion atribuida á Zapata, de quien deben ser, toda vez que las dos estrofas ú octavas concluyen con los dos últimos versos de los cuatro. Baena dice que la cancion la compuso Padron cuando se fué á meter fraile en Jerusalem.

XXVI. _Pág. 144. Decir de_ MOXICA.

_¿Sois vos, desid, amigo?_

Fernan Moxica ó Muxica fué rey de armas de don Juan II. Célebre entónces por sus _Dezires amorosos_, algunos de los cuales son, en efecto, notables por su viveza y soltura, así como por la sencillez y gracia del diálogo, no parece, sin embargo, que le favoreció mucho la fortuna, á pesar de que él no se descuidó en procurarla, ya adulando al Rey, á quien llama el capitan y príncipe más esforzado y justo de los pasados y presentes, ya tambien implorando la proteccion de los marqueses de Villena y de Santillana, y de D. Fernando I de Aragon el de Antequera y otros magnates de aquel tiempo.—OCHOA, _Catálogo de manuscritos españoles_.

XXVII. _Pág. 151._ JOHAN DE MEDINA.

_Alegre del que vos viesse._

En el _Cancionero de Baena_ han sido publicadas poesías de fray Alfonso de Medina y de Diego Martinez de Medina. Nada sabemos de Juan, de quien existen tambien poesías en los _Cancioneros_ de la Biblioteca Imperial de París, números 7.819, 7.825 y 8.168.—OCHOA, _Catálogo de manuscritos españoles_.

XXVIII. _Pág. 152._ ARIAS DE BUSTO.

_El que tanto vos desea._

No hemos encontrado dato alguno biográfico de este poeta.

XXIX. _Pág. 153. Desir de uno apasionado._

_Si por negra vestidura._

En el códice núm. 8.168 de la Biblioteca Imperial de París se halla inserto este _Dezir_ con el mismo epígrafe, pero sin expresar quién sea su autor. Tiene una octava ménos que el que publicamos, y ademas la cuarteta final es distinta, pues en lugar de la que empieza: _Los trabaios et fatiga_, dice:

«Del triste que padesciente E siempre fué é será, La triste letra presente Vuestra merced tomará.»

XXX. _Pág. 156._ JOHAN DE VILLALPANDO.

_Todo el mundo he trastornado._

Mosen Juan de Villalpando, caballero aragones, fué hijo de Ruy García de Villalpando, señor de Estupiñan y Spluga de San Quílez, y de su segunda mujer, doña María de Deza, señora de Peñalba, hija de los señores de Castrillo. El ser su madre castellana hizo que el hijo estuviese mucho tiempo en este país, donde, ya hombre, tomó parte en las revueltas de aquellos tiempos, siempre á favor de los Infantes de Aragon, hasta que por muerte de su padre heredó sus estados y vivió ya en ellos, siendo progenitor de los Marqueses de Osera. Su hermana Catalina casó en Toro con Martin Lopez Portocarrero, y ya viuda, otorgó testamento en la misma ciudad, á 4 de Noviembre de 1493, en el cual se encuentra una cláusula que por lo curiosa copiamos aquí:

«Item, digo é confieso que al tiempo que Diego Lopez, mi fijo, fallesció, estando del mal de la muerte, de que fallesció, me dixo que Catalina, la que despues parió en la cárcel, que cierto estaba dél preñada; é yo créolo, porque despues, veyendo al niño, en alguna cosa paresce al dicho Diego Lopez, mi fijo. É porque la más de la gente dirá que es su fijo, é ser pobre, le mando é dexo para con que se crie, la mi heredad, que yo tengo é poseo, que es á la Soterraña, que renta nueve cargas de pan, mitad trigo, mitad cebada.» Da despues encargo á su otra hermana doña Mayor de cumplir esta obligacion, instituyéndola heredera para en el caso de que muriese su nieto D. Juan Rodriguez Portocarrero, á quien instituye su heredero en todos sus bienes, señoríos, etc., «y en ciertos florines que me eran debidos por mosen Juan de Villalpando, mi hermano, en el reino de Aragon, en la villa de Estopeñan, que es en dicho reino.» Gutierre de Argüello, á quien se dirige Villalpando en la composicion que da lugar á esta nota, era hermano del arzobispo de Zaragoza, D. Alfonso de Argüello, castellanos los dos. Acusado el prelado de tener tratos con el rey de Castilla D. Juan II, se le redujo á prision con otros varios vecinos de Zaragoza, y murió ó fué muerto en la prision; no así Gutierre, que se refugió en su patria.—SALAZAR Y CASTRO, _Historia de la casa de Lara_; EL MISMO, _Advertencias históricas_; ZURITA, _Anales de Aragon_, libro XII.

XXXI. _Pág. 158._ MOSEN REBELLAS.

_En Castilla es proesa._