Cancionero de Lope de Stúñiga: Códice del siglo XV.
Part 11
Perdiendo la libertad, Obediente á mi querer, Creçe más la voluntad, Por lo que non puedo haber; Bien conosco ser peor Al presente porfiar, Con mucha fuerça de amor Pienso vençer por amar.
_OTRA SUYA._
Vos mirays á mí et á ella, Ella mira á mí et á vos, Y vos teneys una querella Muy peligrosa pardios.
Io miro á quien nos mira Con oios baxos muy cautos, Y á vos miro con ira, Y á ella con gentiles autos; Vos moris por defendella, É yo por tomarla á vos, Y vos teneys una querella Muy peligrosa pardios.
Vos vivis muy trabaiado, Que posseys por defender, É yo tanto enamorado, Que la espero posseer; Tantos annos habeys vos Quantos hemos yo y ella, É por esto es la querella Muy peligrosa pardios.
Quien iuga sobre ropa ajena Non puede perdido ser, Guay de vos que andays en pena Con sospecha de perder; Esto quiero que vean dos, É seamos yo y ella, É será bien la querella Muy peligrosa pardios.
_CARVAIALES._
Desidme, gentil sennora, ¿Qué vida passaes agora?
Si es tal como solia Quanto bien á mí sería, Porque vestra pena, mia Es más que vuestra, sennora.
Yo vos veo muy penada, Mal contenta et despagada, Pero non ménos amada De mí, por çierto, sennora.
_CARVAIALES._
¿Dónde soys, gentil galana? Respondió manso et syn priessa: Mia matre è de Aversa, Io, miçer, napolitana.
Preguntel si era casada, Ó sy se queria casar, Oyme, disse, esventurata, Hora fosse à maritar, Ma la bona voglia è vana, Poy fortuna è adversa, Che mia matre è de Aversa, Io, miçer, napolitana.
_DEL MESMO._
Tempo serebe hora may, Amor, chio te lassasse, Poy non ape may Cosa che desyderasse.
De lo ingrato modo tuo, He vergonya et fastidio, Perche voglio esser suo De chi non vole esser mio; Ma sy me parto vidiray Que più toste me amaçasse, Che volerte veder may Sy mille volte me chiamasse.
_OTRA SUYA._
Non credo que più grand doglia, Dui amanti poczan patere, Che esser ambe duna voglia, É restar de non potere.
Perche quando la esperança, He più presso al fin venire, Omne pichola tardança He più pena che morire, Amor me veste, et poy mi spoglia La fortuna per mal volere, Cha symo ambe duna voglia, É resta per non potere.
Adio, madama, adio, ma dea, Poy vuestra ira cosy me trata, Porche digo: ingrata patria, Non possidebis ossa mea.
Pues perdí quanto serví Con amor et con lealtad, ¿Qué faré, triste de mí, Con amor tan syn verdat? Quien de vos más se arrea Peor su vida barata, Porque digo: ingrata patria, Non possidebis ossa mea.
_CARVAIALES._
Passando por la Toscana Entre Sena et Florencia, Vi dama gentil, galana, Digna de grand reverencia.
Cara tenía de romana, Tocadura portoguesa, El ayre de castellana, Vestida como senesa; Discretamente non vana, Yo le fise reverencia, Y ella con mucha prudencia, Bien mostró ser cortesana.
Assy entramos por Sena, Fablando de compannía, Con plaser, habiendo pena Del pesar que me plasia; Sy se dilatára el dia, Ó la noche nos tomára, Tan grand fuego se encendia, Que toda la tierra quemára.
Vestia de blancho damasquino, Çamurra al tovillo cortada, Ençima de un vellud fino, Un luto la falda rastrada, Ponposa et agraciada, Una invencion traya Por letras que no entendia, De perlas la manga bordada.
Item más: traya un ioyel De richas piedras pesantes, Vn balax, y en torno del Çafis, rubís et dyamantes, Firmando sobre la fruente Con muy grande resplandor, Pero dábale el favor Su gesto lyndo, plasiente.
En su fabla, vestir et ser Non mostraba ser de Mandra, Queriendo su nombre saber, Respondióme que Casandra; Yo con tal nombre oyr, Muy alegre desperté, É tan sólo me fallé, Que por Dios pensé morir.
_ACERCA ROMA._
Veniendo de la Campanna, Ya el sol se retraya, Vi pastora muy loçana, Que su ganado recogia.
Cabellos rubios pintados, Los beços gordos bermeios, Oios verdes et resgados, Dientes blancos et pareios; Guirlanda traya de rama, Cantando alegre venía, É sy bien era villana, Fija dalgo parescia.
El arreo de su persona, Saya negra de sayal, De yeda tray una sona Syn pintura artificial, Libre, suelta, sufragana, Padre et madre obedescia, É si bien era villana, Fija dalgo parescia.
De seda rica nin grana Non é deseo nin ménos cura Vestida de gruesa lana, Ornada de fermosura; Cuando llueve en su cabanna, Çamarra et fuego tenía, É sy bien era villana, Fija dalgo parescia.
Entre io et mi carillo, Ganamos buena soldada, Sonando mi caramillo Vivo yo mucho pagada; Leche, queso et cuaiada Iamas non me fallescia, É sy bien era villana, Fija dalgo parescia.
De triumphos et grandes honores Yo non curo en nengund tiempo, Fortuna nin sus errores Non daban pensamiento; De toda pompa mundana Muy poca estima fasia, É sy bien era villana, Fija dalgo parescia.
_CARVAIALES._
_Por la muerte de Iaumot Torres, capitan de los ballesteros del sennor Rey, que murió en la cuba, sobre Carinola._
Las trompas sonaban al punto del dia, En són de agüeros sus voses mostraban, Las turbidas nubes el çielo regaban, Por cuyo acçidente el sol se escondia, Do vi gente de armas que al campo salia, Et són de valientes et mucho guerreros; E vi al capitan de los ballesteros, Más lyndo que Archilles, quando armas fazia.
Encima de un alto puiante corser Con armas flagantes ardido armado, Vestia una iornea de damasco morado, Mostraba de todos, pardios, sennor ser, ¡Oh quién lo viera, pues, armas faser, Allí do ganó la honorrada tumba, Por cuyos fechos la fama rebumba, Que fase’n los buenos envidia crescer!
Quiso syn tiempo con seso ser hombre, El tanto famoso Iaumote nonbrado, Del rey don Alfonso, querido et criado, Honró su persona, su causa et su nonbre, Dexó en los syglos por syempre renonbre, Pugnó con la muerte su mucha virtud, Muriendo ganó la eterna salud, Por ende, á ninguno tal muerte no asombre.
Pesar non me dexa mi lengua extender, Por ser vençedor del tu combatido, Con armas vençidas del vinto ferido, Fasiéndole cara y espaldas volver, Fortuna non puede nin dar nin toller, Que el fijo de aquella troyana Ecuba, Mejor con los griegos que tu en la cuba, Podiese muriendo más honra haber.
Leváronlo á Capua, sangriento, finado, Bien acompannado, segund merescia, De nobles varones et caballería, Entre los quales él era estimado, Traxéronlo á Napol, en andas honrado, Do yo vi las damas de grand preminencia, Llorando muy tristes, que dentro en Valençia, Non fuera de todas atanto llorado.
É sobre todas más duelo fasia Una fermosa duenna, ó donsella, Messándose toda con mucha querella, Rasgando su cara, que sangre corria, Con voses turbadas, la triste disia: Yniqua, rabiosa et temprana muerte, Fartáras tu fambre con mi negra suerte, Ó ambos matáras en un mesmo dia.
_Fyn._
¡Oh sy murieras en tiempo passado, Do _viris illustris_ asy memoraban, En panno de fama allí te falláran Con letras de oro tu nonbre notado, Delante de muchos tú fueras mirado, Amigo, al presente, tu presta patiencia, Porque á notar tu grand excellencia, El gran Titu Libio se viera empachado!
_GLOSA._
Non curedes de porfiar, Yo he claro fablado, Dexadme por Dios estar, Amor, baste lo passado, Que sy vos puede enoiar, Yo faré lo que he iurado; Pues me fases desamar Donde más só enamorado.
Aunque yo sepa morir, É perder más que perdí, Non quiero más servir Nin que vos sirvais á mí; Pero vos oyres desyr Que perdiendo á vos vencí Y vereys que sé vivir Meior syn vos que vos syn mí.
Yo vos quiero avisar, De vos me parto mal pagado, Porque non podeys pensar Quanto me habeis enoiado; Como vos quiero yo amar, Sy de vos soy desamado, Fasiéndome desamar Donde más só enamorado.
Ménos mal sería morir Que non tal vida vivir. Do rige la voluntad Subjeta rason et bondad; Quien conosçe la verdat Grand pena debe sofrir. Donde mandan los menores Esto non por ser meiores, Los prudentes et mayores Se deben luégo partir.
_CARVAIALES._
Partiendo de Roma, passando Marino, Fuera del monte, en una grand plana, Executando tras un puerco espino, Á muy grandes saltos venía la serrana.
Vestida muy corta, de panno de ervaje, La rucia cabeça traya tresquilada, Las piernas pelosas, bien como salvaje, Los dientes muy luengos, la fruente arrugada, Las tetas disformes, atras las lançaba, Calva, çeiunta et muy nariguda, Tuerta de un oio, ynbifia, barbuda, Galindos los piés, que diablo semblaba.
_CARVAIALES._
Desnuda en una queça, Lavando á la fontana, Estaba la ninna loçana, Las manos sobre la treça.
Syn çarcillos nin sartal, En una corta camisa, Fermosura natural, La boca llena de risa, Descubierta la cabeza Como ninfa de Diana; Miraba la ninna loçana Las manos sobre la treça.
_RESPUESTA EN DEFENSION DE AMOR._
Á vos, hereje malo, porque Renegastes nuestra fe, Lapidar vos han por Dios, Adios, adios.
Como supe vuestro yerro, Vos quise luégo escrebir, Guardad, no muraes á fierro, Por vuestra tema seguir; Pues queres vos desdesir, Como hombre errado fase, Non querays ser pertinaçe Nin macomista morir.
De mí vos digo, sennor, Bien que sea maltractado, Que morir quiero amador, Aunque viva desamado, Que al amante et non al amado Se atribuye la virtud, É al amado, ingratitud Lo deshonra en mucho grado.
_IOHAN DE MENA._
Vestra vista me repara, Cuyos piensos me dan passion, Más vale vergüença en cara, Que mansilla en coraçon.
Astil de perlas preciosas, Nominante dyadema, Fogueras vivas rabiosas, Do mi persona se quema, Quando vuestra se formó Ymágen bella, garrida, Entonçe se ordenó La muerte para mi vida.
Hércoles, que la serpienta Hydrea mató syn temores, Se fallára en sobrevienta De vos requerir amores, Que fará mi tan indigna Persona, quita de hufana, Que non sé tomar doctrina, Si vos ore por divina, Ó vos amé por humana.
Vos la meior ançianía Desta vida humanal, Que soiusgays á iuvenía Syn subsidio artificial, Tal dexa vuestra facion Mesura con dolce ayre, Que non vos toma desdon, Ménos vos dexa donayre.
_ALFONSO DE MONTANNOS._
Quando más libre pensé Ser de penas et cuydados, Tanto muy más açercados De mí, triste los fallé; Sentiendo como seré De vos, sennora, apartado, Todo mi mal renovado, Mucho grave lo veré.
Quiso mi planeta et signo, Haber vos yo conosçida Para ser causa homecida Contra mí, triste, mesquino; Por lo qual me fallo digno Más de muerte que de vida, Con tan áspera partida, Que de súbito me avino.
Syn tiento pido la muerte, Que me lieve rebatado, Por no ser en aquel estado De tal despedida suerte, Y contrástalo mi suerte, Que le piase io padesca, Vida triste como aquesta, Syn un punto de conuerte.
Vos, bien mio, posseeys Entero mi coraçon, Mas sólo por compassion, Me dad parte sy quereys, Y algund tanto ya fareys Que yo viva como quiera, ¡Oh triste, quién non hobiera Conosçido el bien que habeys!
La otra parte quedará En sennal que vos amé, Con quien puse tanta fe, Qual iamas se fallará; Mas de todo non será Possible lo yo possea, Syn que vuestra vista vea, Ó mi persona os sonnará.
Meior fuera non gosar De la gloria en que me vi, Pues tan breve me partí, É la hobe ansy á dexar; My dolor es ya syn par Que me mete so la tierra, Pues fortuna me destierra De quien tanto quise amar.
Á cruel muerte me inclino, Y quiere ventura ser tal, Dexarme, para más mal Padescer, syempre mesquino; Cierto, non sé quién tan digno Fué en hestorias de amadores, Que sufriesse por amores Un dolor tanto contínuo.
Quando el alma de la carne Se arranca, non es possible Que su pena es tan sentible, Aunque muestro consolarme; Quien ya fuesse en matarme Gelo habria á mucho grado, Ante que vivir llagado, É me ver et desearme.
_Fyn._
De vuestra gentil presencia, Vida mia et mi sennora, Me despido desde agora Con debida reverencia.
_AL SENNOR REY DON ALFONSO,_
_Iohan de Andúiar._
Nunca iamas vençedor Al mundo fué tan ardido, Que amor non haya vençido.
Et sy algunos detratores, Con ynorancia iusgasen Contra algunos amadores, Porque lealmente amassen, Digo que fasen error, É non saben que á Cupido El mundo es sometido.
_COPLAS FECHAS_
_por mosen Pedro Torrellas, de las calidades de las donas._
Quien bien amando persigue Dona, á sy mesmo destruye, Que siguen á quien las fuye, E fuyen de quien las sigue; Non quieren por ser queridas, Nin galardonan servicios, Mas todas desconocidas, Por sola tema regidas, Reparten sus beneficios.
Donde apetecen los oios, Syn otro conoscimiento, Allí va el consentimiento Acompannado de antoios, Y non es más su bondat Que vana parencería, Á quien non han voluntad Muestran que por honestad Contrastan á su porfía.
De natura de lobas son Ciertamente en escoger, De anguillas en retener, En contrastar de erison, Non estiman virtud nin alteça, Seso, bondat nin saber, Mas catan abinentesa, Talle de obrar, é franquesa, Do puedan bienes haber.
Tened aqueste conçepto, Amadores, vos supplico, Con quien riñen en publico Fasen la pas en secreto; Dissimulan el entender, Denuestan lo que desean, Fingen de enoio plaser, Lo que quieren non querer Y dubdar quando más crean.
Por non ser poco estimadas De quien mucho las estima, Fasiendo de honestidad rima, Fingen de mucho guardadas; Mas con quien las tracta en són De sentir lo que meresçen, Syn detener galardon, La persona y coraçon Abandonan et ofreçen.
Muchas por non descobrir Algunas faltas secretas, Á las personas discretas Non dexan al fin venir; Bien les demuestran amar Y que bondat las detiene, Mas con aquello tratar, Han sus engannos lugar Lo que en secreto contiene.
Son todas naturalmente Malignas et sospechosas, Non secretas et mintrosas, Et movibles ciertamente; Vuelven como foia al viento, Ponen el absente en olvido, Quieren comportar á çiento, Asy que el más contento Es cerca de aborresçido.
Sy las quereys emendar Las habeys por enemigas, Et son muy grandes amigas De quien las quiere lisoniear; Por gana de ser loadas Qualquier alabança cogen, Van á las cosas vedadas, Desdennan las soiusgadas, É las peores escogen.
Sintiendo que son subiectas É syn nengund poderío, Á fin de haber sennorío, Tienen engannosas sectas; Entienden en afeytar, Y en gestos por atraer, Saben mentir syn pensar, Reyr syn causa et llorar, Y áun enbaydoras de ser.
Provecho et deleyte son El fin de todas sus obras, En guarda de las soçobras, Suplen temor et fection; Si por temor detenida La maldat de ellas non fuese, Ó perfection escondida, Non sería hombre que vida Con ellas faser pudiese.
Mujer es un animal Que dise hombre ynperfecto, Procreado en el defecto Del buen calor natural; Aquí se yncluyen sus males, É la falta del bien suyo, É pues le son naturales, Quando se demuestran tales, Que syn culpa concluyo.
Aquésta es la condicion De las mujeres comuna, Pero virtud las repuna, Que les consiente rason, Asy la parte mayor Muchas disponen seguir, Et tanto han meyor loor, Quando el defecto mayor Ellas merescen venir.
_Conclusion._
Entre las otras soys vos, Dama de aquesta mi vida, Del traste comun salida, Una en el mundo, de dos, Vos soys la que desfaseys Lo que contienen mis versos, Vos soys la que meresçeys Renonbre et loor cobreys Entre las otras diversos.
_RESPUESTA DE SUERO DE RIBERA_
_en defension de las donas._
Pestilencia por las lenguas Que fablan mal de las donas, Non sé las tales personas Por qué disen de sy menguas, Mostrándose maldisientes, Non por via de iusticia, Mas con sobra de maliçia, Porque son ynpotentes.
Sostener cosa tan mala, Que nasce de vil coraie, Á hombre de buen linaie, Es tacha, sy Dios me vala; Por cierto, mejor sería Rasonar á la comuna, Syn desir mal de ninguna, Usando de cortesía.
Á los de vil condicion Consiento que digan mal, Seguiendo su natural Syn freno de discrecion, Mas en los tales aferes, Quando será menester, Los fidalgos han de ser Defensa de las mujeres.
En boca de gentil hombre Mala está la villanía, Usando por otra via, Conviene que mude nonbre, Que donas naturalmente, Sy complasen nuestro modo, Nosotros somos en todo La causa de acçidente.
Por lo qual es grand vilesa Desir mal de las leales, Por otras baxas non tales Que callar es gentilesa; En tan vanos pensamientos, Non querades entender, Que asas tenedes que ver En vuestros fallescimientos.
_Fyn._
Todo hombre maldisiente Comete tacannería, Quanto más de compannía Que non es tanto plasiente; Pues de duennas et donsellas Mal haya quien mal dixiere, Y tambien el que lo oyere Sy non responde por ellas.
DEO LAUS ET GLORIA.
[Ilustración]
NOTAS.
NOTAS.
I. _Pág. 1._ LOPE DE STÚÑIGA.
_Á cabo de mis dolores._
Hemos dicho ya en la Advertencia preliminar que el ser de este poeta la primera composicion que se encuentra en el códice que ahora damos á luz, es lo que ha dado nombre á éste: en el _Cancionero general_ de Hernando del Castillo, Valencia, 1511, fólio 11, es donde por vez primera vió la luz esta poesía, con una octava mas de las que nosotros publicamos, que está entre la primera y segunda, y dice así:
«Mayores son mis servicios De quanto son mis querellas, Y ménos tus beneficios De quanto merescen ellas. Ya, pues, ¿qué dirás, sennora, Contra quien Eres, cierto, robadora De su bien?»
Nueve composiciones de Stúñiga contiene el códice, de los cuales publicamos ocho, pues la novena, que ocupa en él, el fólio 61 vuelto, y empieza: _Llorad mi triste dolor_, es copia exacta de la que se encuentra al fólio 29 vuelto, y pueden verla nuestros lectores en la pág. 70.
Lope de Stúñiga, Astúñiga ó Çúñiga, pues se escribió de várias maneras este nombre, fué hijo del mariscal Íñigo Ortiz de Stúñiga, tambien poeta, de quien hay composiciones que se han publicado en el _Cancionero de Baena_, y de doña Juana, hija natural de Cárlos el Temerario, rey de Navarra. De una de las familias más ilustres de España, fué tambien uno de los caballeros más apuestos de Castilla, no ménos por su destreza en las armas que por su ingenio y gracia. Vémosle ya en 1434 ser uno de los mantenedores del Paso honroso que sostiene su primo Suero de Quiñones en el puente de Orbigo, donde Stúñiga rompe lanzas con Juan de Fablas, mosen Frances Davio, Juan de Villalobos, Alfonso Deza, Pedro de Torrecilla, Arnao Bojue y su pariente D. Juan de Portugal. Al año siguiente sale de Madrid en compañía de su amigo de la infancia, Diego de Valera, para tomar parte en el golpe de mano que el Señor de Valdecorneja intentó contra la villa de Huelma; frustrado éste, vuelve Stúñiga á la córte y profesa á poco en el órden de Santiago, en donde llegó á ser Trece y Comendador de Guadalcanal. Partidario acérrimo de los infantes de Aragon con quien le ligaban el afecto á la mayor parte de su familia, que seguia este partido, y el ser el infante D. Enrique Maestre de Santiago, toma parte en las luchas de aquel reinado, siempre contra el Condestable: acompaña á Italia á los Infantes y á su hermano el Rey de Aragon, de quien recibe honra y mercedes, vuelve á Castilla y vuelve á luchar contra don Álvaro de Luna: preso por órden del Rey, ya que no puede con la espada, emplea su pluma _esforzándose á sí mesmo estando preso_, celebrando en su _Dezir á la cerca de Atiença_ el esfuerzo y valor de sus moradores cuando resisten al Rey y al Condestable. Tuvo lugar á poco tiempo de esto la concordia entre el Rey y el príncipe heredero D. Enrique (1446), por una de cuyas cláusulas se concede completo perdon á su padre, á él y á sus hermanos; pero estos convenios, que sólo eran treguas de corta duracion, no impidieron el que su familia volviese á conspirar contra el Condestable, quien faltándole el apoyo del Rey, acabó del modo trágico que todos saben. Nos inclinamos á creer que no vivia Stúñiga cuando la catástrofe, pues no figura entre los Trece y Comendadores que asistieron á dar posesion del Maestrazgo al infante D. Alonso, en quien D. Juan II habia delegado la Administracion que le confiriera el Papa. La mayor parte de nuestros cancioneros, así los inéditos como los impresos, contienen composiciones de este poeta, algunas muy notables, y que le hacen acreedor, segun la autorizada opinion del señor Amador de los Rios, á que sus obras se coleccionasen y publicáran reunidas.—_Crónica de D. Juan el segundo._—_Libro del Passo honroso defendido por el excellente caballero Suero de Quiñones._—_Chrónica de las tres órdenes y cavallerías de Sanctiago, Calatrava y Alcántara_, por el licenciado frey Francisco de Rades y Andrada.
II. _Pág. 9._ JOHAN DE MENA.
_Guay de aquel hombre que mira._
Publicóse esta composicion en el _Cancionero general_, edicion de 1573, y el Sr. Bohl de Faber la insertó tambien en el tomo I de su _Floresta de rimas antiguas castellanas_. Juan de Mena nació en Córdoba, el año de 1411, de padres honrados, pertenecientes al estado llano. Recibió su primera educacion en esta ciudad, continuando sus estudios en Salamanca, y por último en Roma, desde donde vino á la córte de D. Juan II, precedido ya de la fama de su saber. Distinguido y querido de este Príncipe poeta, le nombró su secretario de cartas latinas y caballero veinte y cuatro de la ciudad de Córdoba. Como poeta fué uno de los más renombrados de su tiempo, dándole sus contemporáneos el dictado de Príncipe de los poetas de Castilla. Murió en Torrelaguna en 1456, en donde su amigo y protector el Marqués de Santillana le erigió suntuoso sepulcro, que ha desaparecido ya. Áun cuando se han publicado muchas ediciones de sus poesías, algunas de ellas con el título de _Todas las obras de Juan de Mena_, la verdad es que falta una edicion completa, encontrándose todavía algunas composiciones inéditas.—_Obras de Juan de Mena._ Sevilla, 1499.
III. _Pág. 14._ JOHAN DE MENA.
_Ya non sufre mi cuidado._
_Cancionero general_, 1573, fólio 50.
IV. _Pág. 22._ BACHILLER DE LA TORRE.
_El triste que más morir._
Aparece en el códice bajo el nombre de Lope de Stúñiga, pero al lado de éste y de distinta letra está escrito el del Bachiller de la Torre, único que hemos dejado, por creerla de éste, y no de Stúñiga. En el _Cancionero general_ de 1573, fólio 50, se publicó atribuyéndola al Bachiller, y de idéntica opinion son los Sres. Gayángos y Vedia en su traduccion de Ticknor, tomo I, pág. 561. Alfonso de la Torre, apellidado por sus contemporáneos el Gran Filósofo, era natural de un pueblo perteneciente al arzobispado de Búrgos; estudió en Salamanca, en donde fué muchos años (desde 1437) colegial del de San Bartolomé: por encargo de D. Juan de Beaumont, ayo del Príncipe de Viana, escribió para la enseñanza de éste la obra titulada _Vision deleitable_, que alcanzó gran fama en su tiempo, no sólo en Castilla, sino fuera de este reino, habiendo sido traducida al italiano y al catalan. Murió, segun creemos, en 1460.—TICKNOR, _Historia de la Literatura española_, Madrid, 1851.
V. _Pág. 32._ LOPE DE STÚÑIGA.
_Llorad mis llantos, llorad._
_Cancionero general_, 1511, fólio 50.
VI. _Pág. 38._ LOPE DE STÚÑIGA.
_Si mis tristes pensamientos._
_Cancionero general_, 1511, fólio 50.
VII. _Pág. 42._ JOHAN RODRIGUEZ DEL PADRON.
_Fuego del divino rayo._