# Buena Nueva de acuerdo a Mateo: Traducción de dominio público abierta a mejoras

## Part 5

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021:017 Los dejó, y fue a la ciudad de Betania, y descansó allí. 021:018 En la mañana, cuando Él retornaba a la ciudad, tuvo hambre. 021:019 Viendo una higuera por el camino, fue a ella, pero no encontró nada en sus hojas. Jesús dijo, «¡Que nunca haya fruto de ti!» Y de inmediato la higuera se secó. 021:020 Cuando los discípulos vieron esto, se maravillaron, diciendo, «¿Cómo se secó de inmediato la higuera?»

021:021 Jesús les contestó, «Con seguridad les digo, si tienen fe, y no dudan, no sólo harán lo que se hizo con la higuera, sino que si le dijeran a esta montaña, `Levántate y arrójate al mar,´ eso ocurriría. 021:022 Todas las cosas, que pidan en oración, creyendo, ustedes la recibirán.»

021:023 Cuando había llegado al templo, los jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo fueron donde Él mientras enseñaba, y le dijeron, «¿Con que autoridad haces esta cosas? ¿Quien te dio esta autoridad?»

021:024 Jesús les contestó, «También les haré una pregunta, si me la contestan, de la misma forma les diré con que autoridad hago estas cosas. 021:025 ¿De donde venía el bautizo de Juan? ¿Del cielo o de hombres? Ellos razonaron entre si, diciendo, «Si decimos, `Del cielo,´ preguntará, `¿Entonces porque no creyeron en él?´ 021:026 Pero si decimos, `De hombres,´ tememos a la multitud, pues todos sostienen que Juan es un profeta.» 021:027 Le contestaron a Jesús diciendo, «No sabemos.» Él también les dijo, «Tampoco les diré con que autoridad hago estas cosas. 021:028 ¿Qué piensan? Un hombre tenía dos hijos, llegó donde el primero y le dijo, `Hijo, ve y trabaja hoy en mi viñedo.´ 021:029 Él le contestó, `no lo haré,´ pero luego cambio de pensar y fue. 021:030 Llegó al segundo y le dijo la misma cosa. Él le contestó, `yo voy señor,´ pero no fue. 021:031 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre?» Le dijeron, «El primero.» Jesús les dijo, «Les aseguro que los recogedores de impuestos y las prostitutas estarán entrando al Reino de Dios antes que ustedes. 021:032 Pues Juan vino a ustedes de la forma correcta y no le creyeron, pero los recolectores de impuestos y las prostitutas lo hicieron. Cuando ustedes vieron eso ni siquiera se arrepintieron para poder creerle.

021:033 «Escuchen otra parábola. Había un hombre jefe de su casa quien plantó un viñedo, le puso una cerca alrededor, construyó una prensa para vinos en ella, construyó una torre, la arrendó a campesinos y se fue para otro país. 021:034 Cuando la estación de la fruta se acerco envió a sus siervos donde los campesinos para recibir la fruta. 021:035 Los campesinos cogieron a los siervos golpearon a uno, mataron otro y apedrearon a otro. 021:036 De nuevo, mandó a otros siervos más que la primera vez, pero los trataron de la misma manera. 021:037 Pero luego les envió a su hijo diciendo, `Ellos respetarán a mi hijo.´ 021:038 Pero los campesinos cuando vieron al hijo dijeron entre ellos, `Este es el heredero. Vengan matémoslo y quedémonos con su herencia.´ 021:039 Así que lo tomaron, lo lanzaron fuera del viñedo y lo mataron. 021:040 ¿ Cuándo el señor del viñedo llegue que le hará a esos campesinos?»

021:041 Ellos le dijeron, «Él destruirá miserablemente a esos hombres miserables y arrendará el viñedo a otros campesinos que le darán los frutos en su estación.»

021:042 Jesús les dijo, «¿No leyeron nunca en las escrituras, `La piedra que los constructores rechazaron, La misma fue hecha cabeza de la esquina. Esto era del Señor. Es maravilloso en nuestros ojos?´ 021:043 «Por lo tanto les digo, el Reino de Dios les será quitado y le será dado a gente[181] que de sus frutos. 021:044 Aquel que cae sobre esta piedra se romperá en pedazos, y sobre quien esta caiga lo volverá polvo.»

021:045 Cuando los jefes de los sacerdotes y los fariseos escucharon estas parábolas sintieron que Él hablaba de ellos. 021:046 Cuando buscaron atraparlo tuvieron miedo de la multitud, porque lo consideraban un profeta.

22

022:001 Jesús les contestó y les habló de nuevo en parábolas diciendo, 022:002 « El Reino de Dios es como cierto rey, que hizo una fiesta de matrimonio para su hijo, 022:003 y envió a sus siervos a llamar a quienes estaban invitados a las fiesta, pero ellos no fueron. 022:004 De nuevo envió a otros siervos diciendo, `Digan a estos que están invitados, «Observen, he alistado mi comida. Mi buey y mi cordero fueron matados, y todas las cosas están lista. ¡Vengan a la fiesta de matrimonio!»´ 022:005 Pero ellos no hicieron caso, y fueron por sus caminos, uno a su propia finca, otro a sus mercancías, 022:006 y los demás atraparon a sus siervos, los trataron indignamente y los mataron. 022:007 Cuando el rey escuchó esto, se enojó, y envió a sus soldados, a destruir a esos asesinos, y quemó su ciudad.

022:008 «Entonces dijo a sus siervos, `La boda está lista, pero quienes fueron invitados no valían la pena. 022:009 Vayan entonces a los cruces de caminos, y a cuanta persona encuentren invítenla a la fiesta de matrimonio.´ 022:010 Los siervos salieron a los caminos, y reunieron a todos los que encontraron, tanto a buenos como a malos. La boda se llenó de invitados. 022:011 Pero cuando el rey entró a ver los invitados, vio allí a un hombre que no se había puesto ropa para el matrimonio, 022:012 y le dijo, `Amigo, ¿cómo viniste aquí sin ponerte un vestido para el matrimonio?´ Él estaba sin habla. 022:013 Entonces el rey le dijo a los siervos, `Átenlo de pies y manos, llévenlo afuera y tírenlo a la oscuridad; allí es donde estará el llanto y el rechinar de dientes.´ 022:014 Pues muchos son llamados, pero pocos escogidos.»

022:015 Entonces los fariseos fueron y recibieron consejo sobre como podrían atraparlo en su predica[182]. 022:016 Enviaron a sus discípulos a Él, junto con partidarios de Herodes[183], diciendo, «Maestro, sabemos que eres honesto, y enseñas el camino de Dios en la verdad, no importa a quien enseñes, pues no estás parcializado por nadie. 022:017 Dinos entonces, que piensas, ¿Es legal pagar impuestos al Cesar o no?»

022:018 Pero Jesús percibió la maldad, y dijo, «¿Hipócritas, por qué me prueban? 022:019 Muéstrenme el dinero de los impuestos.» Le trajeron un denario.

022:020 Él les preguntó, «¿De quien es esta imagen e inscripción?»

022:021 Ellos le dijeron, «del Cesar.» Entonces Él les dijo, «Den entonces al Cesar las cosas que son del Cesar, y a Dios las cosas que son de Dios.»

022:022 Cuando lo escucharon, se maravillaron, lo dejaron y se fueron.

022:023 Ese día los saduceos (aquellos que dicen que no hay resurrección) fueron donde Él. Le preguntaron, 022:024 «Maestro, Moisés dijo, `Si un hombre muere, sin tener hijos, su hermano debe casarse con su esposa, y levantar semilla por su hermano. 022:025 Ocurrió que había siete hermanos. El primero se casó y murió, y sin haber tenido semilla, dejo su esposa a su hermano. 022:026 De la misma forma el segundo, el tercero, hasta el séptimo. 022:027 Después de todos, murió la mujer. 022:028 ¿Entonces en la resurrección , ella será esposa de cual de los siete? Pues todos se casaron con ella[184].»

022:029 Pero Jesús les respondió, «Ustedes se equivocan, al no conocer las escrituras, ni el poder de Dios. 022:030 Pues en la resurrección no se casan, ni se dan en matrimonio, sino que son como los ángeles de Dios en el cielo. 022:031 Con respecto a la resurrección de la muerte, ¿ no han leído lo que fue dicho a ustedes por Dios, 022:032 `Soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob?´ Dios no es el Dios de los muertos, sino de los vivos.»

022:033 Cuando las multitudes lo escucharon, quedaron atónitas por su enseñanza. 022:034 Pero los fariseos, cuando escucharon que había dejado en silencio a los saduceos, se reunieron. 022:035 Uno de ellos, un abogado[185], le hizo una pregunta, probándolo. 022:036 «Maestro, cual es el mayor mandamiento en la ley?»

022:037 Jesús le dijo, «`Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente.´ 022:038 Este es el primer y gran mandamiento. 022:039 De la misma forma, el segundo es este, `Amarás a tu prójimos como a ti mismo.´ 022:040 La ley entera y los profetas dependen de estos dos mandamientos.»

022:041 Mientras que los fariseo estaban reunidos, Jesús les hizo una pregunta, 022:042 «¿Qué piensan del Cristo? ¿De quién es hijo?» Ellos le dijeron, «De David.»

022:043 Él les dijo, «¿Cómo entonces David en el Espíritu lo llama Señor, al decir,

022:044 `El Señor le dijo a mi Señor, Siéntate a mi mano derecha, Hasta que haga de tus enemigos un estrado para tus pies[186]?´ 022:045 «Entonces si David lo llama Señor, ¿cómo es que Él es su hijo?»

022:046 Ninguno pudo contestarle una palabra, y desde ese día no se atrevió hombre alguno a hacerle más preguntas.

23

023:001 Entonces Jesús le habló a las multitudes y a sus discípulos, 023:002 «Los escribas y los fariseos se sentaron en la silla de Moisés. 023:003 Por esto todas las cosas que ellos digan acátenlas, acátenlas y háganlas, pero no hagan sus obras; pues ellos hablan pero no hacen. 023:004 Pues ellos atan pesadas cargas que son difíciles de soportar, y las ponen sobre los hombros de los hombres, pero ellos mismos no levantan un dedo para ayudarles. 023:005 Todas sus obras las hacen para que sean vistas por hombres. Amplían sus hábitos[187], alargan los bordes de sus vestidos, 023:006 y aman los sitios de honor en las fiestas, las mejores sillas en las sinagogas, 023:007 los saludos en la plaza de mercado, y ser llamados `Rabí, Rabí´ por hombres. 023:008 Pero que ustedes no sean llamados `Rabí,´ pues uno es su maestro, el Cristo[188], y todos ustedes son hermanos. 023:009 No llamen padre a hombre alguno sobre la tierra, pues uno es su Padre, que está en el cielo. 023:010 Tampoco se llamen maestros[189], pues uno es su maestro, el Cristo. 023:011 Pero aquel que sea el más grande entre ustedes, será su servidor. 023:012 Cualquier que se exalte a si mismo será humillado, y cualquiera que se humille a si mismo será exaltado.

023:013 «¡Pobres de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Pues ustedes devoran las casas de las viudas, y pretenden hacer largas oraciones. Por eso ustedes recibirán mayor condena.

023:014 «¡Pero pobres de ustedes escribas y fariseos! Porque ustedes cierran el Reino de Dios para los hombres; y ustedes mismos no entran, ni dejan entrar a aquellas que están entrando. [190] 023:015 ¡Ay de ustedes escribas y fariseos hipócritas! Pues viajan por mar y tierra para convertir; y cuando alguno se convierte ustedes lo hacen el doble de hijo del infierno que ustedes.

023:016 «Pobres de ustedes guías ciegos que dicen, `Quien jure por el templo no es nada; pero quien jure por el oro del templo, este está obligado[191].´ 023:017 ¡Ustedes ciegos necios! Pues ¿cuál es más grande, el oro o el templo que santifica el oro? 023:018 `Quien jure por el altar, no es nada; pero aquel que jure por la ofrenda que está encima de él ese está obligado.´ 023:019 ¡Ustedes ciegos necios! Pues ¿ cuál es más grande, la ofrenda[192]o el altar que lo santifica? 023:020 El que jura por el altar jura por él y por todo lo que hay encima de él. 023:021 Él que jura por el templo jura por este y por aquel que lo habita[193]. 023:022 Él que jura por el cielo jura por el trono de Dios, y por quien está sentado sobre este.

023:023 «¡Hay de ustedes escribas y fariseos hipócritas! Pues ustedes separan la décima parte de la menta, del anís, del comino[194], y han dejado sin hacer las cosas más importantes de la ley: justicia, piedad, y fe. Pero ustedes debieron haber hecho estas cosas, y no haber dejado las otras sin hacer. 023:024 ¡Ustedes guías ciegos, que cuelan un mosquito pero se comen un camello!

023:025 ¡Pobres de ustedes escribas y fariseos, hipócritas! Pues limpian el exterior de copas y platos, pero por dentro están llenos de extorsión e injusticia[195]. 023:026 Ustedes fariseos ciegos, primero limpien el interior de la copa y del plato, para que el exterior también pueda llegar a limpiarse.

023:027 «¡Pobres de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Pues son como tumbas blancas, que en exterior parecen bellas, pero en el interior están llenas de huesos de hombres muertos, y de toda suciedad. 023:028 Así mismo ustedes exteriormente parecen correctos ante los hombres, pero en el interior están llenos de hipocresía y maldad.

023:029 «¡Pobres de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Pues ustedes construyen las tumbas de los profetas, y decoran las tumbas de los justos, 023:030 y dicen, `Si hubiéramos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos tomado parte con ellos al derramar la sangre de los profetas.´ 023:031 Así que ustedes mismos dan testimonio que son los hijos de quienes mataron a los profetas. 023:032 Llenen entonces la medida de sus padres[196]. 023:033 Ustedes serpientes, ustedes nido de víboras, ¿cómo escaparán al juicio del infierno? 023:034 Entonces, observen, les envío profetas, hombres sabios y escribas. A algunos de ellos ustedes los matarán y los crucificarán; a algunos los castigarán en sus sinagogas, y los perseguirán de ciudad en ciudad; 023:035 para que sobre ustedes pueda venir toda la sangre justa vertida sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel a la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien ustedes asesinaron entre el santuario[197] y el altar. 023:036 Con seguridad les digo, todas estas cosas vendrán sobre esta generación.

023:037 «¡Jerusalén, Jerusalén, que asesina a los profetas y apedrea a aquellos que le son enviados! ¡Que tanto habría reunido a tus hijos, así como una gallina reúne a sus polluelos bajos sus alas, y tu no lo harías! 023:038 Observa tu casa es abandonada para quedar desolada. 023:039 Pues les digo, ustedes no me verán desde ahora, hasta que digan, `¡Bendito es el que viene en el nombre del Señor!´»

24

024:001 Jesús salió del templo, y estaba siguiendo su camino. Sus discípulos fueron a Él para mostrarle las construcciones del templo. 024:002 Pero Él les contestó, «¿No ven todas estas cosas? Con seguridad les digo, no quedará aquí una piedra sobre otra, ninguna que no sea derribada.»

024:003 Mientras estaba sentado en el monte de los Olivos los discípulos fueron a Él en privado diciendo, «Dinos, ¿Cuándo pasarán estas cosas? ¿Cuál es la señal de tu venida y del final de esta época?»

024:004 Jesús les contestó, «Tengan cuidado para que nadie los haga perder. 024:005 Pues muchos vendrán en mi nombre diciendo, `Yo soy el Cristo,´ y harán perder a muchos. 024:006 Ustedes escucharán de guerras y rumores de guerras. Pero no se sientan afligidos, pues todo esto tiene que pasar, pero el final todavía no llegará. 024:007 Pues naciones se pondrán en contra de naciones y reinos en contra de reinos; habrá hambre, plagas y terremotos en varios lugares. 024:008 Pero todas estas cosas son el comienzo de los de los dolores del parto[198]t. 024:009 Entonces los entregarán para que sean oprimidos y los matarán. Serán odiados por todas las naciones por causa de mi nombre. 024:010 Entonces muchos tropezarán, y se entregarán uno al otro y se odiarán uno a otro. 024:011 Muchos falsos profetas surgirán y perderán a muchos. 024:012 Como la maldad[199] se multiplicará, el amor de muchos se enfriará. 024:013 Pero aquel que persevere hasta el final será salvado. 024:014 Esta Buena Nueva del Reino será predicada en todo el mundo como testimonio para todas las naciones, y entonces llegará el fin.

024:015 «Entonces cuando ustedes vean la abominación de la desolación que fue dicha a través de Daniel el profeta, parada en el sitio sagrado (que el lector entienda), 024:016 entonces que los que estén en Judea huyan a las montañas. 024:017 El que esté en la parte de arriba de su casa que no baje para recoger las cosas que están en su casa. 024:018 El que esté en el campo que no regrese para recoger su ropa. 024:019 ¡Pobres de aquellas que tengan niños o que este amamantando en esos días! 024:020 Recen para que su partida no sea en invierno, ni en día sabático, 024:021 pues entonces habrá gran opresión, como no la ha habido desde el comienzo del mundo hasta ahora, y como nunca habrá. 024:022 Si esos días no fueran acortados, ninguna carne sería salvada. Pero por causa de los elegidos, esos días se acortarán.

024:023 «Entonces si alguien les dice, `Observen, aquí está el Cristo,´ o `Allí,´ no le crean. 024:024 Pues se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes signos y maravillas, como para hacer perder, si es posible, incluso a los elegidos.

024:025 «Observen, les he dicho con anticipación. 024:026 Entonces si les dicen, `Observen, Él está en el desierto,´ no salgan; `Observen, Él está en los cuartos interiores[200]´ no le crean. 024:027 Pues así como el relámpago viene del este, y es visto incluso en el oeste, así vendrá el Hijo del Hombre. 024:028 Pues donde quiera que haya carroña, allí los buitres[201] se reunirán. 024:029 Pero de inmediato después de la opresión de esos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su luz, las estrellas caerán del cielo, y los poderes del cielo se agitarán; 024:030 y entonces la señal del Hijo del Hombre aparecerá en el cielo. Entonces todas las tribus de la tierra se lamentarán, y verán al Hijo del Hombre viniendo entre nubes del cielo con gran poder y gloria. 024:031 Enviará a sus ángeles con un gran sonido de trompeta, y ellos recogerán a sus elegidos desde los cuatro vientos, desde un lado del cielo hasta el otro.

024:032 «Ahora de la higuera aprendan esta parábola. Cuando sus ramas se hacen suaves, y brotan sus hojas, ustedes saben que el verano está cerca. 024:033 Así también, cuando ustedes vean todas estas cosas, sepan que está cerca, incluso en la puerta. 024:034 Con seguridad les digo, esta generación[202] no pasará, hasta que todas estas cosas se cumplan. 024:035 Cielo y tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. 024:036 Pero nadie sabe de ese día y hora, ni siquiera los ángeles del cielo[203], sino sólo mi Padre.

024:037 «Así como fue en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. 024:038 Pues en aquellos días antes de la inundación, comían y bebían, casándose y dándose en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca. 024:039 y no supieron hasta que la inundación llegó, y se los llevó a todos, así será la venida del Hijo del Hombre. 024:040 Pues de dos hombres que estén en el campo, uno será tomado y el otro dejado; 024:041 de dos mujeres que trabajen en el molino, una será llevada y la otra dejada. 024:042 Entonces estén alerta, pues ustedes no sabe a que hora vendrá su Señor. 024:043 Pero sepan esto, que si el dueño de la casa supiera a que hora de la noche llegara el ladrón, él estaría alerta, y no permitiría que entrara a su casa. 024:044 Entonces estén listos también, pues el Hijo del Hombre vendrá a una hora que ustedes no lo esperan.

024:045 «¿Quién es el siervo fiel y sabio, a quien su señor ha puesto a cargo de la casa, para darles la comida en el momento apropiada? 024:046 Bendito es el siervo a quien el señor encuentre haciendo cuando llegue. 024:047 Con seguridad les digo que lo pondrá a cargo de todo lo que tiene. 024:048 Pero si ese siervo malo dijera en su corazón, `Mi señor se demora en llegar,´ 024:049 y comienza a golpear a sus siervos compañeros, y a comer y beber con los ebrios, 024:050 el señor de ese siervo llegará en un día que él no lo espere, y a una hora que él no conoce, 024:051 y lo cortará en pedazos[204], y podrá su parte con los hipócritas; allí es donde será el llanto y el rechinar de dientes.

25

025:001 «Entonces el Reino de Dios es como con diez vírgenes, que tomaron sus lamparas, y salieron a encontrar al novio. 025:002 Cinco de ellas era necias, y cinco eran sabias[205]. 025:003 Las que eran necias, cuando tomaron sus lamparas, no tomaron aceite consigo, 025:004 pero las sabias llevaron aceite en botellas junto con sus lamparas. 025:005 Cuando el novio se demoró, todas ellas se acostaron y durmieron. 025:006 Pero a medianoche escucharon un grito, `¡Observen! ¡El novio está llegando! ¡Salgan a encontrarlo!´ 025:007 Entonces todas las vírgenes se levantaron y alistaron sus lamparas. 025:008 Las necias dijeron a las sabias, `Dennos algo de su aceite, pues nuestras lamparas se apagan.´ 025:009 Pero las sabias contestaron, `¿Si no hay suficiente para nosotras y para ustedes? Mejor vayan donde quienes venden, y compren para ustedes.´ 025:010 Mientras ellas fueron a comprar, llegó el novio, y las que estaban listas fueron con él a la fiesta de matrimonio, y la puerta fue cerrada. 025:011 Después las otras vírgenes también llegaron diciendo `Señor, Señor, ábrenos.´ 025:012 Pero él contestó, `Les aseguro, que no las conozco.´ 025:013 Entonces estén alerta, porque ustedes no conocen el día ni la hora en la que el Hijo del Hombre vendrá[206].

025:014 «Pues es como un hombre, que va a otro país, llama a sus siervos, y les encarga sus bienes. 025:015 A uno le dio cinco talentos, a otro dos, a otro uno; a cada uno de acuerdo a su habilidad. Entonces se fue a su viaje. 025:016 De inmediato el que recibió cinco talentos fue a comerciar con ellos, e hizo otros cinco talentos. 025:017 De la misma forma el que había recibido dos, ganó otros dos. 025:018 Pero el que había recibido uno se fue y lo enterró en la tierra, y escondió así el dinero de su señor.

025:019 «Después de un largo tiempo el señor de aquellos siervos llegó, y concilió cuentas con ellos. 025:020 El que recibió los cinco talentos llegó y trajo otros cinco talentos, diciendo, `Señor, me diste cinco talentos. Observa, he ganado otros cinco talentos además de esos.´

025:021 «Su señor le dijo, `Bien hecho, siervo bueno y confiable. Has sido confiable con unas pocas cosas, te pondré sobre muchas cosas. Entra a la dicha de tu señor.´

025:022 «El que recibió dos talentos también vino y dijo, `Señor, me diste dos talentos. Observa, he ganado otros dos talentos además de esos.´

025:023 «Su señor le dijo, `Bien hecho, siervo bueno y confiable. Has sido confiable con unas pocas cosas, te pondré sobre muchas cosas. Entra a la dicha de tu señor.´

