Buena Nueva de acuerdo a Mateo: Traducción de dominio público abierta a mejoras

Part 4

Chapter 4 4,087 words Public domain Markdown

015:035 Él le ordenó a la multitud sentarse en el piso; 015:036 y tomó los siete panes y el pescado. Dio gracias, lo partió, y lo entregó a los discípulos, y los discípulos a las multitudes. 015:037 Todos comieron, y se llenaron. Reunieron siete canastos llenos de los pedazos que quedaron. 015:038 Quienes comieron eran más de cuatro mil, además de mujeres y niños. 015:039 Entonces Él envió de regreso a la multitud, subió al bote y fue a los bordes de Magadán.

16

016:001 Los fariseos y los saduceos vinieron y lo probaron diciéndole que les mostrara una señal del cielo. 016:002 Pero Él les contestó, «Cuando es el atardecer ustedes dicen, `El clima será justo[132], pues el cielo está rojo.´ 016:003 En la mañana, `Hará mal tiempo[133] hoy, pues el cielo está rojo y amenazante[134].´ ¡Hipócritas! ¡Saben como discernir la apariencia del cielo pero no pueden discernir las señales de los tiempos! 016:004 Una generación malvada y adúltera busca una señal, no le será dada ninguna señal excepto la del profeta Jonás.» Él los dejó y se fue. 016:005 Los discípulos llegaron al otro lado y habían olvidado llevar pan. 016:006 Jesús les dijo, «Tengan cuidado con la levadura de los fariseos y de los saduceos.»

016:007 Ellos razonaron entre si diciendo, «No trajimos pan[135].»

016:008 Jesús percibiéndolo dijo, «¿Por qué razonan entre ustedes, hombres de poca fe, que es[136] porque no han traído pan? 016:009 ¿No perciben aún, ni se acuerdan de los cinco panes para los cinco mil ni cuantas canastas recogieron? 016:010 ¿Ni de los siete panes para los cuatro mil ni cuantas canastas recogieron? 016:011 ¿Cómo es que ustedes no perciben que no les hablé sobre pan? Tengan cuidado con la levadura de los fariseos y los saduceos.»

016:012 Entonces ellos entendieron que Él no les había dicho que tuvieran cuidado de la levadura del pan sino de la enseñanza de los fariseos y los saduceos. 016:013 Cuando Jesús entró a las región de Cesarea de Filipo les preguntó a sus discípulos, «¿Quién dicen los hombres que soy yo, el Hijo del Hombre[137]?»

016:014 Ellos dijeron, «Algunos dicen Juan el Bautista, algunos Elías y otros que Jeremías o alguno de los profetas.»

016:015 Él les dijo, «¿Pero quién dicen ustedes que soy yo?»

016:016 Simón Pedro respondió, «Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.»

016:017 Jesús le contestó, «Bendecido eres tu, Simón hijo de Jonás pues carne y sangre no te han revelado esto[138], sino mi Padre que está en el cielo. 016:018 También te digo que tu eres Pedro[139] y sobre esta piedra[140]construiré mi iglesia y ni siquiera el poder del mal podrá en contra de ella[141]. 016:019 Yo te daré las llaves del Reino de los cielos, y todo lo que sea unido en la tierra estará unido en el cielo; y todo lo que liberes en la tierra será liberado en el cielo.» 016:020 Entonces le dijo a los discípulos que no le dijeran a nadie que Él era Jesús el Cristo. 016:021 Desde ese momento Jesús le empezó a mostrar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas de los ancianos, jefe de los sacerdotes y los escribas, y sería asesinado y al tercer día resucitaría.

016:022 Pedro lo apartó y comenzó a reprenderlo diciendo, «¡Lejos este eso de ti Señor! Esto nunca te pasará a ti.»

016:023 Pero él se volteó y le dijo a Pedro, «¡Aléjate de mi Satanás! Tu me puedes hacer caer pues no tienes tu mente en las cosas de Dios sino en cosas de hombres.» 016:024 Entonces Jesús le dijo a sus discípulos, «Si alguien desea seguirme que se niegue a si mismo, tome su cruz y me siga. 016:025 Pues quien quiera salvar su vida la perderá y quien pierda su vida por mi la ganará. 016:026 ¿Qué beneficio tendrá un hombre si gana el mundo entero y pierde la vida? ¿O que dará el hombre a cambio de su vida? 016:027 Pues el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces dará recompensa a cada persona de acuerdo a sus actos. 28 Yo les aseguro, que algunos de los que están aquí no morirán hasta ver al Hijo del Hombre en su Reino.»

17

017:001 Después de seis días, Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y su hermano Juan y los llevo a una montaña alta. 017:002 Ante ellos se transfiguró. Su rostro brilló como el sol, y su vestido se hizo tan blanco como la luz. 017:003 Entonces, Moisés y Elías se les aparecieron hablando con Él.

017:004 Pedro le dijo a Jesús, «Señor, es bueno que estemos aquí. Si quieres, hagamos tres tiendas aquí: una para ti, una para Moisés y una para Elías.»

017:005 Mientras aún hablaba, ocurrió, que una nube brillante los cubrió con su sombra. Y una voz salió de la nube, diciendo, «Este es mi Hijo amado, en quien estoy bien complacido. Escúchenlo.»

017:006 Cuando los discípulos oyeron esto, cayeron sobre sus rostros, y se asustaron mucho. 017:007 Jesús vino, los tocó y dijo, «Levántense, y no tengan miedo.» 017:008 Levantando sus ojos, no vieron a nadie, excepto a Jesús sólo. 017:009 Mientras bajaban de la montaña, Jesús les ordenó, «No le digan a nadie lo que vieron[142], hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de la muerte.»

017:010 Sus discípulos le preguntaron, «¿Entonces por qué los escribas dicen que Elías debe venir primero?»

017:011 Jesús les contestó, «Elías de hecho viene primero, y restaura todas las cosas[143], 017:012 pero les digo que Elías ya vino, y ellos no lo reconocieron, sino que hicieron con él lo que quisieron. Así también sufrirá por causa de ellos el Hijo del Hombre.» 017:013 Entonces los discípulos entendieron que Él les hablaba de Juan Bautista.

017:014 Cuando fueron donde la multitud, un hombre fue a Él, arrodillándose y diciendo, 017:015 «Señor, ten piedad de mi hijo, pues es epiléptico[144], y sufre dolorosamente; porque a menudo cae al fuego, y a veces al agua. 017:016 Así que lo he traído a tus discípulos, pero ellos no pudieron curarlo.»

017:017 Jesús le contestó, «!Generación perversa y sin fe! ¿Cuánto tiempo estaré con ustedes? ¿Cuanto tiempo los soportaré? Traíganmelo aquí. » 017:018 Jesús lo reprendió, el demonio salió del él, y el niño fue curado desde ese momento.

017:019 Entonces los discípulos fueron donde Jesús en privado, y le dijeron, «¿Por qué no nos fue posible expulsarlo?»

017:020 Él les dijo, «Porque ustedes no creen. Pues con seguridad les digo, si tienen tanta fe como una semilla de mostaza, le dirán a esta montaña, `Muévete de aquí a allí,´ y se moverá; y nada será imposible para ustedes[145]. 017:021 Pero esta clase no sale excepto con oración y ayuno[146].»

017:022 Mientras se quedaban en Galilea, Jesús les dijo, «El Hijo del Hombre será entregado[147] a manos de los hombres, 017:023 y lo matarán, y al tercer día Él resucitará.» Ellos se apenaron mucho. 017:024 Cuando habían llegado a Capernaum, aquellos que recolectaban las monedas didracma[148] fueron donde Pedro y le dijeron, «¿Tu maestro no paga el didracma?» 017:025 Él dijo, « Si.» Cuando llegó a la casa, Jesús se le anticipó, diciendo, «¿Qué piensas Simón? ¿De quienes reciben impuestos o tributos los reyes de la tierra? ¿De sus hijos[149], o de extraños?»

017:026 Pedro le dijo, «De extraños.» Jesús le dijo, «Entonces los hijos están exentos. 017:027 Pero para evitar que se ofendan[150], ve al mar, lanza un anzuelo, y toma el primer pescado que salga. Cuando hayas abierto su boca, encontrarás una moneda stater[151]. Tómalo, y entrégaselo a ellos por ti y por mí.»

18

018:001 En esa hora los discípulos llegaron donde Jesús diciendo, «¿Quién es entonces el más grande en el Reino de Dios?»

018:002 Jesús llamó a un niño pequeño y lo puso en la mitad de ellos, 018:003 y dijo, «Les aseguro, a no ser que cambien y sean como niños pequeños no entrarán al Reino de Dios. 018:004 Así que quien se haga humilde como este niñito, será el más grande en el Reino de Dios. 018:005 Él que reciba a un niño como este en mi nombre me recibe a mi, 018:006 pero el que cause que uno de estos pequeños que cree en mi se equivoque, sería mejor para él que una gran piedra de molino le fuera colgada del cuello y se hundiera en las profundidades del mar.

018:007 «¡Pobre el mundo por las ocasiones de equivocarse! Pues las ocasiones deben venir, pero ¡pobre la persona por la cual llega la ocasión! 018:008 Si tu mano o tu pié te hacen equivocar córtatelo y apártalo de ti. Pues es mejor entrar a la vida manco o cojo que tener dos manos o dos pies y ser mandado al fuego eterno. 018:009 Si tu ojo te hace equivocar, sácatelo y apártalo de ti. Es mejor para ti entrar a la vida con un ojo que teniendo dos ojos seas mandado a Gehena[152] de fuego. 018:010 Observen no despreciar a uno de estos pequeños, pues les digo que en el cielo los ángeles de ellos ven el rostro de mi Padre que está en el cielo. 018:011 Pues el Hijo del Hombre vino a salvar aquello que está perdido[153].

018:012 «¿Qué piensan? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, no deja las noventa y nueve, va a la montañas, y busca la que se ha perdido? 018:013 Si la encuentra, con seguridad les digo, se alegra más que por las noventa y nueve que no se han perdido. 018:014 Así mismo no es la voluntad de su Padre que está en el cielo que uno de estos pequeños perezca.

018:015 «Si tu hermano peca en contra tuya, ve, muéstrale su falta estando a solas con él. Si te escucha, has ganado de vuelta a tu hermano. 018:016 Pero si no te escucha, toma uno o dos más contigo, pues en la boca de dos o tres testigos toda palabra puede establecerse. 018:017 Si se reusa a escucharlos, dilo a la congregación[154]. Si se reusa a escuchar a la asamblea, que sea para ti como un gentil o un recolector de impuestos. 018:018 Con seguridad les digo, cualquier cosa que aten en la tierra, habrá sido atada en el cielo, y cualquier cosa que liberen en la tierra habrá sido liberada en el cielo. 018:019 También, con seguridad les digo, que si dos de ustedes están de acuerdo sobre la tierra con respecto a algo que pidan, les será concedido por mi Padre que está en el cielo. 018:020 Pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»

018:021 Entonces Pedro llegó y le dijo, «Señor, ¿que tan a menudo debo perdonar a mi hermano cuando peca contra mí? ¿Hasta siete veces?»

018:022 Jesús le dijo, «No te digo hasta siete veces, sino, hasta setenta veces siete[155]. 018:023 Porque el Reino de Dios es como cierto rey, que quería conciliar cuentas con sus servidores. 018:024 Cuando había comenzado a conciliar, le fue llevado uno que le debía diez mil talentos[156] 018:025 Pero como no pudo pagar, su señor ordenó que lo vendieran, con su esposa, sus hijos y todo lo que tenia en forma de pago. 018:026 El siervo entonces cayó y se arrodillo ante él, diciendo, `¡Señor, ten paciencia conmigo, y yo te pagaré todo!´ 018:027 El señor de este siervo, siendo movido por la compasión, lo liberó y le perdonó la deuda.

018:028 «Pero aquel siervo salió, y encontró un siervo colega, quien le debía cien denarios[157]lo atrapó tomándolo por el cuello y diciendo `¡Págame lo que me debes!´

018:029 «Así que el siervo colega cayó a sus pies y le rogó, diciendo, `¡ Ten paciencia conmigo, y yo te pagaré!´ 018:030 Pero él no lo hizo, sino que fue y lo arrojó a prisión, hasta que le pagara lo que debía. 018:031 Así que cuando otros siervos vieron lo que había hecho, se apenaron mucho, y fueron y le dijeron a su señor todo lo que había hecho. 018:032 Entonces el señor lo llamó y le dijo, `¡Tu siervo malo! Te perdoné toda la deuda porque me rogaste. 018:033 ¿No debiste haber tenido también piedad de tu colega, así como yo tuve piedad de ti? 018:034 Su señor estaba enojado, y lo envió donde los torturadores, hasta que pagara todo lo que le debía. 018:035 Así también les hará mi Padre celestial, si ustedes no perdonan a su hermano de corazón por sus faltas.»

19

019:001 Ocurrió cuando Jesús había terminado estas palabras que partió de Galilea y llego a las fronteras de Judea más allá[158] del Jordán. 019:002 Grandes multitudes lo siguieron y Él los curó allí. 019:003 Unos fariseos llegaron donde Él para probarlo diciendo, «¿Es legal para un hombre divorciarse de su esposa por cualquier razón?»

019:004 Él les contestó, «No han leído que aquel que los hizo desde el comienzo los hizo hombre y mujer, 019:005 y dijo, `Por esta causa el hombre dejará a su padre y madre y se unirá a su esposa y los dos serán una sola carne.´ 019:006 Así que ya no son más dos sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.»

019:007 Le preguntaron, «¿Por qué entonces Moisés nos dijo que le diéramos una certificado de divorcio y nos divorciáramos?»

019:008 Él les dijo, «Por la dureza de sus corazones, Moisés les permitió divorciarse de sus esposas pero no sido así desde el comienzo. 019:009 Yo les digo que aquel que se divorcie su esposa, excepto por inmoralidad sexual[159], y se case con otra comete adulterio; y aquel que se casa con ella cuando está divorciada comete adulterio. »

019:010 Sus discípulos le dijeron, «Si tal es la dificultad entre marido y esposa, no vale la pena tomar una esposa[160].»

019:011 Pero Él les dijo, «No todos los hombres pueden recibir esto que les digo, sino solo al que le es dado. 019:012 Pues hay eunucos que nacieron así desde el vientre de sus madres, y hay eunucos que fueron hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos que se hicieron eunucos a si mismos por causa del Reino de Dios. Aquel que pueda recibirlo, que lo reciba.»

019:013 Entonces le llevaron niños, para que pusiera sus manos sobre ellos y orara; y los discípulos los reprendieron. 019:014 Pero Jesús les dijo, «Dejen a los niños, no les prohíban venir a mí; porque a quienes son como ellos[161] pertenece el Reino de Dios.» 019:015 Él puso sus manos sobre ellos, y partió de allí.

019:016 Ocurrió que un hombre se le acercó y dijo, «Buen maestro, ¿qué cosas buenas debo hacer para tener vida eterna?»

019:017 Él le dijo, «¿Por qué me llamas bueno?[162] Nadie es bueno excepto uno, que es Dios. Pero si quieres entrar a la vida, sigue los mandamientos.»

019:018 Él le preguntó, «¿Cuales?» Jesús le dijo, «`No matarás.´ `No cometerás adulterio.´ `No robarás.´ `No darás testimonio falso.´ 019:019 `Honra a tu padre y a tu madre.´ Y `Ama a tu prójimo como a ti mismo.´»

019:020 El joven le dijo, «Todas estas cosas las he observado desde mi juventud. ¿Qué me falta?»

019:021 Jesús le dijo, «Si quieres ser bienvenido[163], ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo; y ven, sígueme.» 019:022 Pero cuando el joven escuchó esto, se fue triste, pues tenía muchos bienes[164]. 019:023 Jesús le dijo a sus discípulos, « Con seguridad les digo, que es dificil para un rico entrar al Reino de Dios[165]. 019:024 De nuevo les digo, es más fácil para un camello[166 ] pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el Reino de Dios.»

019:025 Cuando los discípulos escucharon esto, quedaron muy asombrados, diciendo, «¿Quien puede entonces salvarse[167]?»

019:026 Mirándolos, Jesús dijo, «Con hombres esto es imposible, pero con Dios todas las cosas son posibles.»

019:027 Entonces Pedro contestó, «Observa, hemos dejado todo, y te hemos seguido. ¿Entonces qué tendremos?»

019:028 Jesús le dijo, «Con seguridad te digo, que ustedes los que me han seguido, en el nuevo mundo [168] cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, ustedes también se sentará en doce tronos, juzgando a las doce tribus de Israel. 019:029 Todo aquel que haya dejado casas o hermanos o hermanas o padre o madre o esposa o hijos o tierra, a causa de mi nombre, recibirá cien veces, y heredará la vida eterna. 019:030 Pero muchos que son primeros serán últimos; y serán primeros quienes son últimos.

20

020:001 «Pues el Reino de Dios es como un hombre que era amo de su hogar y se fue temprano por la mañana a contratar trabajadores para su viña. 020:002 Cuando acordó con los labradores un denario[169] al día, los envío a su viña. 020:003 Alrededor de la tercera hora[170] salió, y en el mercado vio a otros que estaban desempleados. 020:004 A ellos les dijo, `Vayan ustedes también a la viña, y les daré lo que sea justo.´ Así que fueron a la viña[171]. 020:005 De nuevo salió a la sexta y a la novena hora,[172] e hizo lo mismo. 020:006 Cerca de la undécima hora[173] salió y encontró a otros desocupados. Les dijo, `¿Por qué han estado desempleados aquí todo el día?´

020:007 «Ellos le dijeron, `Porque nadie nos ha contratado.´ «Él les dijo, `Vayan también a la viña, y recibirán lo que sea justo.´ 020:008 Cuando llegó la noche, el señor de la viña le dijo al mayordomo, `Llama a los trabajadores y págales sus jornales, comenzando por los últimos hasta llegar a los primeros.´

020:009 «Cuando quienes fueron contratados alrededor de la undécima hora llegaron, cada uno de ellos recibió un denario. 020:010 Cuando los primeros llegaron[174], suponían que recibirían más; y de la misma forma ellos recibieron un denario. 020:011 Cuando lo recibieron, murmuraron contra el señor de la casa, 020:012 diciendo, `¡Estos últimos han estado una hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga del día y el calor sofocante!´

020:013 «Pero él le contestó a uno de ellos, `Amigo, no estoy haciéndote mal[175] alguno. ¿No acordaste conmigo por un denario? 020:014 Toma lo que es tuyo, y sigue tu camino. Es mi deseo dar a este último tanto como a ti. 020:015 ¿No es legal para mi hacer lo que quiero con lo que poseo? ¿O es tu ojo malo[176], porque soy bueno?´ 020:016 Así que los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos. Pues muchos son llamados, pero pocos son escogidos[177].»

020:017 Mientras Jesús iba a Jerusalén, tomó consigo a los doce discípulos y en el camino les dijo, 020:018 «Escuchen, vamos hacia Jerusalén y el Hijo del Hombre será entregado a los jefes de los sacerdotes y a los escribas, ellos lo condenaran a muerte, 020:019 y lo entregarán a los gentiles para que lo ridiculicen, lo castiguen y lo crucifiquen; y al tercer día Él resucitará.»

020:020 Entonces la madre de los hijos de Zebedeo fue donde Él con sus hijo, arrodillándose y pidiendo algo. 020:021 Él le dijo, «¿Qué quieres?» Ella le dijo, «Ordena que estos, mis dos hijos, puedan sentarse, uno a tu derecha y uno a tu izquierda en tu Reino.»

020:022 Pero Jesús le contestó, «No saben lo que piden. ¿Pueden beber de la copa que estoy por beber, y ser bautizados con el bautizo que yo seré bautizado? Ellos le dijeron, «Podemos.»

020:023 Él les dijo, «De hecho beberán de mi copa y serán bautizados con el bautizo que yo seré bautizado, pero no me compete conceder sentarse a mi derecha y a mi izquierda; pues son para quienes haya sido preparado por mi Padre.»

020:024 Cuando los diez escucharon esto, se indignaron con los dos hermanos.

020:025 Pero Jesús los llamó, y les dijo, «Ustedes saben, que los gobernantes presionan a sus pueblos, y los poderoso usan mal su poder sobre los hombres[178]. 020:026 Esto no será así entre ustedes, pues cualquiera de ustedes que desee ser grande será[179] su servidor. 020:027 Quien desee ser el primero entre ustedes será quien más sirva, 020:028 así como el Hijo del Hombre vino no a ser servido, sino a servir, y a dar su vida como pago para muchos.»

020:029 Mientras salían de Jericó, una gran multitud los seguía. 020:030 Había dos hombre ciegos sentados en la carretera, cuando escucharon que Jesús pasaba, gritaron, «¡Señor, ten piedad de nosotros, tu hijo de David!» 020:031 La multitud los reprendió, diciéndoles que debían permanecer callados, pero ellos gritaban aún más «¡Señor, ten piedad de nosotros, tu hijo de David!»

020:032 Jesús se detuvo, los llamó y les preguntó, «¿Que desean que haga por ustedes?»

020:033 Le dijeron, «Señor, que nuestros ojos puedan abrirse.»

020:034 Jesús movido por la compasión, tocó sus ojos; de inmediato sus ojos recibieron la vista, y lo siguieron.

21

021:001 Cuando se acercaron a Jerusalén, fueron a Betfagé al Monte de los Olivos, entonces Jesús envió dos discípulos, 021:002 diciéndoles, «Vayan a la villa que está al otro lado, y de inmediato encontrarán una burra atada y un burrito con esta. Desátenlos y traíganmelos. 021:003 Si alguien dice algo, ustedes dirán, `El Señor los necesita, pero pronto Él lo enviará de vuelta[180].»

021:004 Todo esto se dio, para que se cumpliera lo que fue dicho por intermedio del profeta,

021:005 «Digan a la hija de Sión, Observa, tu Rey viene a ti, Humilde, y montado en una burra, Sobre un burrito, la cría de una burra. » 021:006 Los discípulos fueron, e hicieron tal como Jesús les ordenó, 021:007 y trajeron la burra y el burrito, y pusieron sus ropas sobre estos; y Él se sentó sobre estos. 021:008 Y la gran multitud puso sus ropas sobre el camino. Otros cortaron ramas de los arboles y las pusieron sobre el camino. 021:009 La multitud que iba antes de Él, y la que lo seguía gritaba, «¡Hosanna al hijo de David! ¡Bendito es el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en lo más alto!»

021:010 Cuando había llegado a Jerusalén, toda la ciudad estaba agitada, diciendo «¿Quién es este?» 021:011 Las multitudes decían, «Este es el profeta, Jesús, de Nazaret de Galilea.»

021:012 Jesús entró en el templo de Dios, y sacó a todos los que vendían y compraban en el templo, y tumbó las mesas de los cambiadores de dinero y los asientos de aquellos que vendían palomas. 021:013 Les dijo, «Está escrito, `¡Mi casa será llamada una casa para quien ora,´ pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones!»

021:014 Los ciegos y los minusválidos fueron donde Él en el templo, y Jesús los sanó. 021:015 Pero cuando los jefes de los sacerdotes y los escribas vieron las cosas maravillosas que hacía, y que los niños estaban gritando en el templo y diciendo, «¡Hosanna al hijo de David!» se indignaron, 021:016 y le dijeron, «¿Escuchas lo que estos están diciendo?» Jesús les dijo, «Si. ¿Nunca leyeron, `De la boca de bebes y de lactantes tendrán oración perfeccionada?´»