Buena Nueva de acuerdo a Mateo: Traducción de dominio público abierta a mejoras

Part 3

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011:028 «Vengan a mi, todos ustedes que trabajan y llevan pesadas cargas, y les daré descanso. 011:029 Tomen mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mi, pues yo soy tranquilo y humilde de corazón; y ustedes encontrarán descanso para sus almas. 011:030 Pues mi yugo es fácil[107], y mi carga es liviana.»

12

012:001 En ese tiempo, Jesús fue el día sabático por los campos de granos. Sus discípulos estaban hambrientos y comenzaron a arrancar granos y a comer. 012:002 Pero cuando los fariseos los vieron, le dijeron, « Observa, tus discípulos hacen algo que no es permitido hacer en el día sabático.»

012:003 Pero Él les dijo, «No han leído sobre lo que David hizo cuando él y sus acompañantes tenían hambre; 012:004 como entró a la casa de Dios y comió del pan sagrado el cual no le era permitido comer ni tampoco a los que estaban con él, era solo para los sacerdotes. 012:005 O no han leído en la ley que en el día sabático los sacerdotes en el templo ignoran[108] el día sabático, ¿acaso no tienen culpa? 012:006 Pero les digo que uno más grande que el templo está aquí. 012:007 Pero si ustedes hubieran sabido lo que esto significa, `quiero compasión y no sacrificio´ no habrían condenado al inocente. 012:008 Pues el Hijo del Hombre es Señor del día sabático.»

012:009 Él se marchó de allí, y entró a la sinagoga. 012:010 Ocurrió que allí había un hombre con la mano tullida. Ellos le preguntaron, «¿Es legal sanar en el día sabático?» Para así poder acusarlo.

012:011 Él les dijo, «¿Qué hombre hay entre ustedes que si tiene una oveja y esta se cae en un hoyo el día sabático no se aferra a ella y la saca de allí? 012:012 ¡Que tanto más valor tiene un hombre que una oveja! Por tal razón es legal hacer el bien en el día sabático.» 012:013 Entonces le dijo al hombre, «Estira tu mano.» El estiró la mano; y esta quedó restaurada completamente tal como la otra mano. 012:014 Pero los fariseo salieron y conspiraron en contra de Jesús para ver como lo podrían destruir. 012:015 Jesús, percibiéndolo, se alejo de allí. Grandes multitudes lo siguieron; y Él los sanó a todos, 012:016 y les encargo que no debían darlo a conocer: 012:017 para que se cumpliera lo que fue dicho por Isaías el profeta,

012:018 «Observen, mi siervo al cual he escogido; Mi amado en quien mi alma está bien complacida: Pondré mi Espíritu en Él. Él proclamará la justicia a las naciones[109]. 012:019 Él no discutirá, ni gritará; Ni nadie escuchará su voz en las calles. 012:020 Él no cortará una caña maltrecha. Él no extinguirá una mecha que humea[110], Hasta que lleve la justicia a la victoria. 012:021 En su nombre, las naciones tendrán esperanza.» 012:022 Entonces un poseído por un demonio, ciego y mudo, le fue llevado y Él lo sanó, así que el ciego y mudo, habló y vio. 012:023 Todas la multitudes estaban maravilladas, y dijeron, «¿Puede ser este el hijo de David?» 012:024 Pero cuando los fariseos lo escucharon, dijeron, «Este hombre no expulsa demonios, excepto por Beelzebú, el príncipe de los demonios.»

012:025 Conociendo sus pensamientos, Jesús les dijo, «Todo reino dividido en si mismo es llevado a la desolación, y toda ciudad o casa dividida en si misma no se mantendrá. 012:026 Si Satanás expulsara a Satanás, el está dividido contra si mismo. ¿Cómo entonces se mantendrá su reino? 012:027 ¿Si yo expulsara demonios por Beelzebú, sus hijos[111]por quien los expulsan? Pues ellos serán sus jueces[112]. 012:028 Pero si yo por el Espíritu de Dios expulso demonios, entonces el Reino de Dios ha llegado sobre ustedes[113]. 012:029 ¿O cómo puede alguien entrar en la casa de un hombre fuerte, y robar sus bienes, a menos que primero ate al hombre fuerte? Entonces podrá robar su casa.

012:030 «Aquel que no está conmigo está contra mi, y el que no recolecta conmigo, dispersa. 012:031 Por eso les digo, todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero las blasfemias contra el Espíritu no les serán perdonadas a los hombres. 012:032 A cualquiera que hable una palabra en contra del Hijo del Hombre, le será perdonado; pero a quien hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en esta época[114], ni en la que está por venir.

012:033 «O bien hacen el árbol bueno y su fruto es bueno, o hacen el árbol corrupto, y su fruto es corrupto; pues el árbol se conoce por sus frutos. 012:034 Ustedes nido de víboras, ¿cómo pueden siendo malos, hablar cosas buenas? Pues la boca habla de lo que abunda en el corazón. 012:035 El hombre bueno de su buen tesoro saca cosas buenas, y el hombre malo de su tesoro malo [115] saca cosas malas. 012:036 Les digo que de toda palabra inútil que los hombres digan, por ella darán cuenta en el día del juicio. 012:037 Pues por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.»

012:038 Entonces cierto de los escribas y los fariseos dijeron, «Maestro, queremos ver una señal de ti.»

012:039 Pero Él les contestó, «Una generación mala y adultera busca una señal, pero ninguna señal será dada solo la de Jonás el profeta. 012:040 Pues así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el estomago de una ballena, así estará el Hijo del Hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra. 012:041 Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán, pues ellos se arrepintieron con la prédica de Jonás; y alguien más grande que Juan esta aquí. 012:042 La reina del sur se levantará en el juicio con esta generación y la condenará, pues vino del final de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y alguien más grande que Salomón está aquí. 012:043 Pero el espíritu impuro cuando sale del hombre pasa por lugares sin agua buscando descanso sin hallarlo. 012:044 Entonces dice, `Regresaré a mi casa de donde salí,´ y cuando regresa la encuentra desocupada, barrida y puesta en orden. 012:045 Entonces se va y toma siete espíritus más malos que él y entran y habitan allí. El último estado del hombre es peor que el primero. También será así para esa generación mala.»

012:046 Mientras hablaba a la multitud su madre y sus hermanos estaban afuera buscando hablar con Él. 012:047 Uno le dijo a Él, «Tu madre y tus hermanos están afuera buscando hablar contigo.»

012:048 Pero Él le contestó al que le hablaba, «¿Quién es mi madre? ¿ Quiénes son mis hermanos?» 012:049 Estiró sus mano hacia sus discípulos, y dijo, «¡Observen, mi madre y mis hermanos! 012:050 Pues cualquiera que haga la voluntad de mi Padre que está en el cielo, es mi hermano, mi hermana y madre.»

13

013:001 En ese día Jesús salió de la casa, y se sentó a la orilla del lago. 013:002 Grandes multitudes se reunieron con Él, así que Jesús entró en un bote, y se sentó y la multitud se quedó en la playa. 013:003 Les habló muchas cosas en parábolas, diciendo, «Observen, un campesino salió a sembrar. 013:004 Mientras sembraba, algunas semillas cayeron a la carretera, y los pájaros vinieron y las devoraron. 013:005 Otras cayeron en tierra pedregosa, donde no tenían mucha tierra, y de inmediato crecieron, porque no tenían profundidad en la tierra. 013:006 Cuando el sol subió, se quemaron. Como no tenían raíz, se secaron. 013:007 Otras cayeron entre espinas. Las espinas crecieron y las detuvieron; 013:008 y otras cayeron sobre tierra buena, y dieron fruto: algunas cien veces, algunas sesenta y otras treinta. 013:009 Aquel que tenga oídos para escuchar, que escuche.»

013:010 Los discípulos fueron, y le dijeron, «¿Por qué les hablas en parábolas?»

013:011 Él les contestó, «A ustedes les es dado conocer los misterios del Reino de Dios[116], pero no les es dado a ellos. 013:012 Pues a quien tenga a él se le dará, y tendrá en abundancia, pero a quien no tenga, se le quitará lo que tenga. 013:013 Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y escuchando no escuchan ni entienden. 013:014 En ellos se cumple la profecía de Isaías, que dice, `Escuchando ustedes escucharán, Y de ninguna forma entenderán; Viendo ustedes verán, Y de ninguna forma percibirán[117]: 013:015 Pues el corazón de esta gente ha crecido endurecido, De escuchar, sus oídos no entienden, Han cerrado sus ojos; O de lo contrario tal vez percibirían con sus ojos, Escucharían con sus oídos, Entenderían con sus corazones, Y de nuevo se darían vuelta; Y yo los sanaría.´[118] 013:016 «Pero benditos son sus ojos[119] porque ven; y sus oídos porque escuchan. 013:017 Pues con seguridad les digo que muchos profetas y hombres justos desearon ver las cosas que ustedes ven, y no las vieron; y escuchar lo que ustedes escuchan, y no lo escucharon.

013:018 «Escuchen entonces, la parábola del campesino. 013:019 Cuando alguien escucha la palabra del Reino, y no la entiende, viene el maligno, y se lleva aquello que ha le ha sido mostrado en el corazón. Esta es la que fue sembrada en el camino. 013:020 La que fue sembrada en el lugares pedregosos, es aquel que escucha la palabra, y de inmediato la recibe con alegría; 013:021 pero no tiene raíz en él, aunque dura un poco. Cuando llegan la persecución y la opresión a causa de la palabra, de inmediato tropieza. 013:022 La que fue sembrada entre las espinas, es aquel que escucha la palabra, pero las preocupaciones de esta época y la inclinación por las riquezas sofocan la palabra, y no permiten que de fruto. 013:023 La que fue sembrada en tierra buena, es aquel que escucha la palabra y la entiende, en quien con seguridad crece y da fruto, algunos cien veces, algunos sesenta y algunos treinta.»

013:024 Él les ofreció otra parábola, diciendo, «El Reino de Dios es como un hombre que sembró semilla buena en su campo, 013:025 pero mientras la gente dormía, el enemigo llegó y sembró maleza también entre el trigo, y se fue. 013:026 Pero cuando la espiga brotó y dio fruto, la maleza también apareció. 013:027 Los siervos de la casa fueron y dijeron, `Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De donde vino esta maleza?´

013:028 «El les dijo, `Un enemigo ha hecho esto.´ «Los siervos le preguntaron, `¿Quieres que vayamos y la recojamos?´

013:029 «Pero él dijo, `No, pues tal vez mientras recogen la maleza también sacan las raíces del trigo junto con esta. 013:030 Dejen que ambas crezcan juntas hasta el tiempo de la recolección, en ese momento le diré a los recolectores, «Primero recojan la maleza, y átenla en montones para quemarla; pero recojan el trigo en mi granero.»´»

013:031 Él les ofreció otra parábola, diciendo, «El Reino de Dios es como un grano de la semilla de mostaza, que un hombre tomó, y sembró en su campo; 013:032 esta es de hecho más pequeña que todas las semillas. Pero cuando crece es más grande que las hierbas, y se convierte en árbol, así que los pájaros del aire viene y moran en sus ramas.»

013:033 El les dijo otra parábola. «El Reino de Dios es como levadura, que una mujer toma y esconde en tres medidas[120]de harina, hasta que toda queda fermentada.»

013:034 Jesús habló todas estas cosas en parábolas a las multitudes; y sin una parábola, Él no les hablaba, 013:035 para que se cumpliera lo que fue dicho por intermedio del profeta: «Abriré mi boca en parábolas; Publicaré cosas escondidas desde la fundación del mundo.» 013:036 Entonces Jesús envió de regreso a la multitudes, y se fue a la casa. Sus discípulos fueron donde Él, diciendo, «Explícanos la parábola de la maleza en el campo.»

013:037 Él les contestó, «Quien siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre, 013:038 el campo es el mundo; y la buena semilla, son los hijos del Reino; y la maleza son los hijos del maligno. 013:039 el enemigo que la sembró es el demonio. El tiempo de la colecta, es el final de esta época[121], y los recolectores son ángeles. 013:040 Así como la maleza es recolectada y quemada con fuego; también será al final de esta época. 013:041 El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y ellos recolectarán de su Reino todas las causas que hacen tropezar, y a aquellos que hacen injusticias, 013:042 y los enviarán en el horno de fuego. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. 013:043 Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. Aquel que tenga oídos para escuchar, que escuche.

013:044 «De nuevo, el Reino de Dios es como un tesoro escondido en el campo que se encontró un hombre y lo escondió. Para su felicidad va y vende todo lo que tiene y compra ese terreno.

013:045 «De nuevo, el Reino de Dios es como un mercader buscando finas piedras, 013:046 el cual habiendo encontrado una fina perla de gran precio se fue y vendió todo lo que tenía para comprarla.

013:047 «De nuevo les digo, el Reino de Dios es como una red que fue lanzada al mar y recogió pescados de todos los tipos, 013:048 cuando estaba llena la jalaron a la playa. Se sientan a recoger los buenos en contenedores pero los malos los arrojan. 013:049 Así será al final del mundo. Los ángeles vendrán y separarán los malvados de los correctos, 013:050 y los malos serán arrojados al horno de fuego. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.» 013:051 Jesús les dijo, «¿Han entendido todas estas cosas?» Le contestaron, «Si, Señor.»

013:052 Él les dijo, «Por lo tanto cada escriba que ha sido hecho discípulo del Reino de Dios es como un dueño de casa, el cual saca de sus tesoros cosas nuevas y viejas.»

013:053 Sucedió que cuando Jesús había terminado estas parábolas se fue de allí. 013:054 En su propia tierra enseñó en la sinagoga, la gente estaba asombrada y decía, «¿De donde saco este hombre esa sabiduría, y estas maravillosas obras? 013:055 ¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, sus hermanos[122] Santiago, José, Simón y Judas? 013:056 ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde saco este hombre todas estas cosas?» 013:057 Se ofendieron por causa de Él. Pero Jesús les dijo, «Un profeta es honrado en todas partes excepto en su propia tierra y en su propia casa.» 013:058 No hizo muchos milagros allí por su incredulidad.

14

014:001 En ese tiempo, Herodes el tetrarca escuchó las noticias sobre Jesús, 014:002 y les dijo a sus siervos, «Este es Juan el Bautista. Ha resucitado de la muerte. Por esto estos poderes obran en Él.» 014:003 Pues Herodes había apresado a Juan, lo había atado y lo había puesto en prisión por causa de Herodías, la esposa de su hermano Felipe. 014:004 Porque Juan le había dicho, «No es legal que sea tu esposa[123].» 014:005 Aunque lo hubiera hecho matar, temía a la multitud porque lo contaban como un profeta. 014:006 Pero cuando llego el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías bailó entre ellos y agradó a Herodes. 014:007 Por lo cual él prometió bajo juramento darle cualquier cosa que pidiera. 014:008 Ella, instigada por su madre, dijo, «Traeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista.»

014:009 El rey estaba apenado, pero por causa de su juramento y de aquellos que se sentaban a la mesa con él, ordenó que le fuera concedido, 014:010 y envió y decapitó a Juan en la prisión. 014:011 Su cabeza fue traída en una bandeja, y entregada a la joven; y ella la entregó a su madre. 014:012 Sus discípulos fueron, tomaron el cuerpo y lo incineraron; después fueron y le contaron a Jesús. 014:013 Cuando Jesús escuchó esto, se alejó de allí en un bote, a un lugar desierto y apartado. Cuando las multitudes lo escucharon, lo siguieron a pie desde las ciudades.

014:014 Jesús salió, y vio a la gran multitud. Tuvo compasión de ellos, y sanó sus enfermedades. 014:015 Cuando la noche había llegado, sus discípulos fueron a Él y dijeron, «Este lugar esta desierto, y ya es tarde. Envía de regreso a las multitudes para que puedan ir a los pueblos, y para que puedan comprarse comida.»

014:016 Pero Jesús les dijo, «No necesitan irse. Ustedes denles algo de comer.»

014:017 Ellos le dijeron, «Sólo tenemos aquí cinco tajadas de pan y dos pescados.»

014:018 Él dijo, «Traigánmelos.» 014:019 Ordenó a las multitudes sentarse sobre el pasto, y tomó las cinco tajadas de pan y los dos pescado, y mirando al cielo, las bendijo, las partió y dio las tajadas a las discípulos, y los discípulos las dieron a las multitudes. 014:020 Todos comieron, y se llenaron. Recogieron doce canastos llenos de los pedazos que quedaron. 014:021 Quienes comieron era más de cinco mil hombres, además de mujeres y niños.

014:022 De inmediato Jesús hizo que los discípulos entraran al bote, y que se adelantarán al otro lado, mientras Él enviaba de regreso a las multitudes. 014:023 Después de haber enviado de regreso a las multitudes, subió a la montaña a rezar. Cuando llegó la noche, Él estaba sólo. 014:024 El bote estaba en medio del lago, oprimido por las olas, pues el viento era contrario. 014:025 en la cuarta vigilia de la noche,[124] Jesús fue a ellos, caminando sobre el lago. 014:026 Cuando los discípulos lo vieron caminando sobre el lago, se angustiaron, diciendo, «¡Es un fantasma!» y gritaban de miedo. 014:027 Pero de inmediato Jesús les habló, «¡Anímense! ¡SOY YO![125] No se asusten. »

014:028 Pedro le contestó, «Señor, si eres tu, ordéname ir donde estás sobre las aguas.»

014:029 Jesús le dijo, «¡Ven!» Pedro salió del bote, y caminó sobre las aguas para ir donde Jesús. 014:030 Pero cuando vio que el viento era fuerte, tuvo miedo, y comenzó a hundirse y dijo, «¡Señor, sálvame!»

014:031 De inmediato Jesús estiró su mano y lo tomó, diciendo, «Tu, hombre de poca de fe, ¿Porque dudaste?» 014:032 Cuando subieron al bote, el viento cesó. 014:033 Los que estaban en el bote fueron y lo alabaron, diciendo, «¡Tu eres verdaderamente el Hijo de Dios!»

014:034 Cuando habían cruzado, llegaron a la tierra de Genesaret. 014:035 Cuando los hombres del lugar lo reconocieron, lo dijeron en todas las regiones de los alrededores, le trajeron a todos los que estaban enfermos, 014:036 y le rogaban que les permitiera siquiera tocar el borde de su vestido. Pues quienes lo tocaban eran sanados.

15

015:001 Entonces los fariseos y los escribas fueron donde Jesús desde Jerusalén, diciendo, 015:002 «¿Por qué tus discípulos desobedecen la tradición de los mayores? Pues ellos no lavan sus manos cuando comen pan.»

015:003 Él les contestó, «¿Por qué ustedes desobedecen los mandamientos de Dios a causa de su tradición? 015:004 Pues Dios ordenó, `Honren a su padre y a su madre,´ y `Aquel que hable mal de su padre o madre, que sea ejecutado.´ 015:005 Pero ustedes dicen, `Cualquier puede decirle a su padre o a su madre «Cualquier ayuda que de otro modo pudieras haber recibido de mi es un regalo ofrecido a Dios[126],» 015:006 y entonces no honrará a su padre o madre[127].´ Han anulado los mandamientos de Dios a causa de su tradición. 015:007 ¡Ustedes hipócritas! Bien hizo Isaías profecía sobre ustedes, al decir,

015:008 `Esta gente se acerca a mí con su boca[128], y me honra con sus labios; Pero su corazón está lejos de mí. 015:009 Y en vano me alaban, mientras[129] enseñan como doctrinas reglas hechas por hombres.´» 015:010 Agrupó a la multitud, y dijo, «Escuchen y entiendan. 015:011 No es aquello que entra en la boca lo que hace impuro al hombre; sino lo que procede de la boca, eso es lo que hace impuro al hombre.»

015:012 Entonces los discípulos vinieron, y le dijeron, «¿Sabes que los fariseos se ofendieron, cuando escucharon lo que decías?»

015:013 Pero Él contestó, «Toda planta que mi Padre celestial no plantó sera sacada de raíz. 015:014 Déjenlos. Son guías ciegos de los ciegos. Si el ciego guia al ciego, ambos caerán en un hoyo.»

015:015 Pedro le contestó, «Explícanos[130] la parábola.»

015:016 Jesús entonces dijo, «¿Tampoco entienden aún? 015:017 ¿No entienden que cualquier cosa que entre a la boca pasa al estomago y entonces fuera del cuerpo? 015:018 Pero las cosas que proceden de la boca, vienen del corazón, y hacen impuro al hombre. 015:019 Pues del corazón salen malos pensamientos, muerte, adulterio, pecados sexuales, robo, falsos testimonios y blasfemias. 015:020 Estas son las cosas que hacen impuro al hombre; pero comer con manos sin lavar no hace impuro al hombre.»

015:021 Jesús salió de allí, y se dirigió a la región de Tiro y Sidón. 015:022 Una mujer cananea llego de aquellas fronteras, llorando y diciendo, «¡Ten piedad de mi, Señor, tu hijo de David! ¡Mi hija está severamente endemoniada!»

015:023 Pero Él no le contestó ni una palabra. Sus discípulos vinieron y le rogaron, diciendo, «Envíala de regreso [131]; pues ella llora detrás de nosotros.»

015:024 Pero Él contestó, «No fui enviado a otros más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel.»

015:025 Pero ella fue y lo alabó diciendo, «Señor, ayúdame.»

015:026 Pero Él le contestó, «No es apropiado tomar el pan de los niños y tirarlo a los perros.»

015:027 Pero ella dijo, «Si, Señor, pero aún los perros comen los pedazos que caen de la mesa de su señor.»

015:028 Entonces Jesús le contestó, «¡Mujer, grande es tu fe! Que se cumpla tal como has deseado.» Y su hija fue sanada desde esa hora.

015:029 Jesús partió de allí, y llegó cerca del lago de Galilea; y subió a la montaña y se sentó allí. 015:030 Grandes multitudes fueron donde Él, llevando con ellos los inválidos, ciegos, sordos, impedidos y muchos otros, y los pusieron a sus pies. Y Él los sanó, 015:031 así que la multitud se maravilló cuando vio a los mudos hablando, a los heridos completos, a los impedidos caminando, a los ciegos viendo y dieron gloria al Dios de Israel.

015:032 Jesús reunió a sus discípulos y les dijo, «Tengo compasión por la multitud, pues han continuado conmigo por tres días y no tienen nada para comer. No quiero enviarlos de regreso en ayunas, o ellos podrían debilitarse en el camino.»

015:033 Los discípulos le dijeron, «¿Donde conseguiríamos tanto pan en un lugar desierto, como para satisfacer a tan grande multitud?»

015:034 Jesús les dijo, «¿Cuántos panes tienen?» Ellos le dijeron, «Siete, y unos pocos pescados pequeños.»