Buena Nueva de acuerdo a Mateo: Traducción de dominio público abierta a mejoras

Part 2

Chapter 2 4,060 words Public domain Markdown

006:024 «Nadie puede servir a dos maestros, pues a uno odiará y al otro amará; o será devoto a uno y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas[61]. 006:025 Por eso les digo, no se afanen por su vida: lo que comerán o lo que tomarán ni por lo que se pondrás en el cuerpo. ¿No es la vida más que comida y el cuerpo más que el vestido? 006:026 Miren los pájaros del cielo, ellos no siembran, ni recogen, ni recolectan en graneros. Su Padre celestial los alimenta. ¿No son ustedes de mucho más valor que ellos?

006:027 «¿Cuál de ustedes, afanándose, puede aumentar un momento[62] su tiempo de vida? 006:028 ¿Por qué se afanan por el vestido? Consideren los lirios del campo, como ellos crecen. No trabajan, ni tejen, 006:029 y sin embargo les digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de estos. 006:030 Y si Dios así viste al pasto del campo, que existe hoy, y que mañana es arrojado al horno, ¿No los vestirá más a ustedes, gente de poca fe?

006:031 «Entonces no se afanen, diciendo, `¿Que comeremos?,´ `¿Qué beberemos?´ o `¿Con que nos vestiremos?´ 006:032 Pues los gentiles[63] buscan todas estas cosas, pero su Padre celestial sabe que ustedes necesitan todo esto. 006:033 Busquen primero el Reino de Dios, y su justicia; y todas estás cosas también les serán dadas. 006:034 Entonces no se afanen por mañana, pues mañana estarán ansiosos por mañana mismo. Son suficientes los males propios de cada día.

7

007:001 «No juzguen y no serán juzgados. 007:002 Pues con cualquier juicio que juzguen, con ese serán juzgados; y con la medida que midan, con esa serán medidos. 007:003 ¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano, y no consideras la viga en tu propio ojo? 007:004 ¿Cómo le puedes decir a tu hermano `Déjame sacar esa paja de tu ojo;´ cuando ocurre que la viga está en el tuyo? 007:005 ¡Tu hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces podrás ver claramente para sacar la paja del ojo de tu hermano.

007:006 «No des lo que es sagrado a los perros, ni arrojes tus perlas a los cerdos, pues tal vez la pisarán bajo sus pies, y se volverán y te harán pedazos.

007:007 «Pidan, y se les dará. Busquen y encontrarán. Golpeen la puerta y se abrirá para ustedes. 007:008 Pues todo el que pide recibe. Quien busca encuentra. A aquel que golpea la puerta se le abrirá. 007:009 ¿O quien de ustedes, si su hijo le pide un pan, le da una piedra? 007:010 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? 007:011 Entonces si ustedes, siendo malos, saben como darle buenos regalos a sus hijos, ¡cuanto más su Padre que está en el cielo les dará buenas cosas a los que le pidan! 007:012 Entonces cualquier cosa que deseen que los hombre les hagan, eso les deben hacer; pues así dice la ley y los profetas[64 ].

007:013 «Entren por la puerta angosta; pues amplia es la puerta y ancho el camino que conducen a la destrucción, y muchos son los que entran por esa. 007:014 ¡Cuan angosta es la puerta, y restringido es el camino que conduce a la vida! Son pocos los que lo encuentran.

007:015 «Tengan cuidado de los falsos profetas, los cuales vienen a ti vestidos como ovejas pero son lobos feroces. 007:016 Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso recoges uvas de espinos o higos de los cardos. 007:017 Aún así, cada árbol bueno produce buenos frutos; pero los árboles corruptos producen frutos malos. 007:018 Un buen árbol no puede producir malos frutos, ni un árbol corrupto puede producir buenos frutos. 007:019 Cada árbol que no produce buenos frutos es derribado y arrojado al fuego. 007:020 Así pues por sus frutos los reconocerás. 007:021 No todo aquel que me dice `Señor, Señor,´ entrará al Reino de los Cielos; sino aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. 007:022 Muchos me dirán ese día, `Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, sacamos demonios en tu nombre e hicimos muchas obras maravillosas?´ 007:023 Entonces les diré, `Nunca los conocí. Aléjense de mí, ustedes que trabajan sin rectitud.´

007:024 «Entonces todo el que oye estas palabras de mí, y las practica, yo lo compararé con un hombre sabio, quien construye su casa sobre una roca. 007:025 La lluvia vino, las inundaciones vinieron, y los vientos soplaron y golpearon la casa; y esta no callo, porque tenía bases en la roca. 007:026 Todo aquel que escucha mis palabras, y no las practica será como un hombre necio, que construye su casa sobre arena. 007:027 La lluvia llega, las inundaciones llegan, los vientos soplan y golpean la casa, y esta cae y grande es su caída.

007:028 Ocurrió, cuando Jesús había terminado de decir estas cosas, que las multitudes estaban atónitas con su enseñanza, 007:029 pues Él les enseñaba con autoridad, y no como los escribas.

8

008:001 Cuando bajó de la montaña, grandes multitudes lo siguieron. 008:002 Ocurrió, que un leproso fue donde Él, lo alabó diciendo, «Señor, si tu quieres, puedes hacerme limpio.»

008:003 Jesús estiró su mano, lo tocó, diciendo, «Yo quiero. Queda limpio. » Inmediatamente su lepra fue sanada. 008:004 Jesús le dijo, «Observa, no le digas a nadie, pero ve, muéstrate al sacerdote, y da la ofrenda que Moisés ordenó, como testimonio para ellos[65].»

008:005 Cuando llegó a Capernaum, un centurión fue don Él, pidiéndole, 008:006 « Señor, mi siervo[66] yace en casa paralizado, atrozmente atormentado.»

008:007 Jesús le dijo, «Iré y lo sanaré.»

008:008 El centurión le contestó, «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Sólo dí la palabra, y mi siervo será sanado. 008:009 Pues yo también soy un hombre bajo la autoridad, teniendo a mi cargo soldados. Le digo a este, `Ve,´ y él va, y le digo a otro, `Ven,´ y él viene; y le digo a mi siervo, `Haz esto,´ y él lo hace.»

008:010 Cuando Jesús escucho esto, se maravilló, y le dijo a los que lo seguían, «Con seguridad les digo, que no he encontrado una fe tan grande, ni siquiera en Israel. 008:011 Les sigo que muchos vendrán de este y oeste, y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de Dios, 008:012 mientras que los niños del Reino serán arrojados en la oscuridad exterior. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.» 008:013 Jesús le dijo al centurión, «Sigue tu camino. Que se cumpla para ti como tu lo haz creído.» Su siervo[67] fue sanado en ese instante.

008:014 Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro vio a su suegra acostada con fiebre. 008:015 Le tocó la mano y la fiebre se fue. Ella se levantó y comenzó a servirle. Se lee «servirles» en vez de «servirle.» 008:016 Cuando cayó la tarde le llevaron muchos poseídos por demonios. Expulsó los espíritus con una palabra y sanó a todos los que estaban enfermos; 008:017 para que así se cumpliera lo que el profeta Isaías dijo: «Él nos quitó[68] nuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades.» 008:018 Cuando Jesús vio las grandes multitudes a su alrededor dio la orden de partir hacia el otro lado.

008:019 Un escriba vino y le dijo, «Maestro, yo te seguiré a donde vayas. »

008:020 Jesús le dijo, «Los lobos tienen madrigueras y los pájaros del cielo tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tienen lugar alguno donde reposar su cabeza.»

008:021 Otro de sus discípulos le dijo, «Señor, permíteme primero ir a enterrar a mi padre.»

008:022 Pero Jesús le dijo, «Sígueme y deja a los muertos enterrar a sus propios muertos.»

008:023 Cuando se subió al bote sus discípulos lo siguieron. 008:024 Una gran tempestad se levantó del mar, el barco estaba cubierto por las olas pero Jesús estaba dormido. 008:025 Fueron donde Jesús y lo despertaron diciendo, «¡Sálvanos Señor! ¡Estamos muriendo!»

008:026 Él les dijo, «¿Por qué tienen miedo, ustedes hombres de poca fe?» Entonces se levantó, reprendió al viento y al mar, y hubo una gran calma.

008:027 Los hombres se asombraron diciendo, «¿Qué clase de hombre es este que hasta el viento y el mar le obedecen?»

008:028 Cuando llegó al otro lado a la región de Gadara dos personas poseídas por demonios lo encontraron allí, salían de las tumbas de forma violenta, así que nadie podía pasar por ese camino. 008:029 Ocurrió, que gritaron «¿Qué tenemos que ver contigo Jesús, Hijo de Dios? ¿Haz venido aquí a atormentarnos antes de tiempo?» 008:030 Había una piara de cerdos alimentándose lejos de allí. 008:031 Los demonios le suplicaron diciendo, «Si nos expulsas permítenos meternos a esa piara de cerdos.»

008:032 Él les dijo, «¡Vayan!» Salieron y entraron en los cerdos; y ocurrió, que los cerdos corrieron hasta caer por el precipicio al mar y murieron en el agua. 008:033 Los que alimentaban a los cerdos huyeron a la ciudad y contaron todo lo sucedido, incluyendo lo que paso con los que estaban poseídos por los demonios. 008:034 Toda la ciudad salió a encontrarse con Jesús. Cuando lo vieron le rogaron que se fuera de sus fronteras.

9

009:001 Entró al bote, y cruzó, para llegar a su propia ciudad. 009:002 Ocurrió, que le llevaron un hombre que estaba paralizado, y que yacía sobre una camilla[69]. Jesús viendo su fe, le dijo al paralítico, «¡Hijo, alégrate! Tus pecados te son perdonados.»

009:003 Algunos de los escribas dijeron entre ellos, «Este hombre blasfema.»

009:004 Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo, «¿Por qué piensan mal en sus corazones? 009:005 Pues ¿qué es más fácil, decir `Tus pecados son perdonados;´ o decir `Levántate, y camina?´ 009:006 Sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad sobre la tierra para perdonar pecados.» Entonces le dijo al paralítico, «Levántate, toma tu camilla, y ve a tu casa.»

009:007 Él se levantó y fue a su casa. 009:008 Y cuando la multitud vio esto, se maravilló y dio gloria a Dios, quien le había tal autoridad a los hombres.

009:009 Cuando Jesús salía de allí, vio a un hombre llamado Mateo sentado en la oficina de recolección de impuestos. Le dijo, «Sígueme.» Él se levantó y lo siguió. 009:010 Ocurrió mientras se sentaba en la casa[70 ], que muchos recolectores de impuestos y pecadores vinieron y se sentaron con Jesús y sus discípulos. 009:011 Cuando los fariseos vieron esto, dijeron a sus discípulos, «¿Por qué su maestro come con recolectores de impuestos y pecadores?»

009:012 Cuando Jesús los escucho, les dijo, «Aquellos que son saludables no necesitan un médico, pero si quienes están enfermos.» 009:013 Ustedes vayan y aprendan lo que esto significa: `Deseo piedad, no sacrificio,´ pues no vine a llamar al justo, sino a los pecadores al arrepentimiento.»

009:014 Entonces los discípulos de Juan fueron donde Jesús diciendo, «¿ Por qué nosotros y los fariseos ayunamos mucho pero tus discípulos no ayunan?»

009:015 Jesús les dijo, «¿Acaso pueden estar tristes los amigos[71] del novio mientras él está con ellos? Pero vendrán los días cuando el novio les sera quitado y entonces ahí ayunarán. 009:016 Nadie pone un pedazo de tela nueva en un vestido viejo; pues el parche se rasgará [72] y hará un hueco más grande aún. 009:017 Ni tampoco la gente pone vino nuevo en cueros viejos porque se revientan los cueros y tanto cueros como vino quedan inservibles. Se pone vino nuevo en cueros nuevos y ambos se conservan.»

009:018 Mientras les decía estas cosas un jefe de los judíos llegó donde Él y se arrodillo diciendo, «Mi hija acaba de morir pero ven y pon tu mano sobre ella y ella vivirá.»

009:019 Jesús se levantó y lo siguió al igual que sus discípulos. 009:020 Entonces una mujer que sufría de hemorragias de sangre durante doce años se acerco a Él por detrás y le tocó el borde de su manto; 009:021 pues ella se dijo a si misma, «Si yo solo toco su manto seré sanada.»

009:022 Pero Jesús dándose vuelta y viéndola, le dijo «¡Hija, alégrate! tu fe te ha hecho bien[73].» Y la mujer fue sanada desde ese instante.

009:023 Cuando Jesús entró en la casa del dirigente, vio a los interpretes de flauta[74] y a la multitud en un desorden ruidoso, 009:024 y les dijo, «Hagan espacio, porque la niña no está muerta, sino durmiendo.» Entonces ellos lo ridiculizaron. 009:025 Pero cuando la multitud fue sacada, Él entró, tomó su mano y la niña se levantó. 009:026 La noticia de esto se difundió por toda la región. 009:027 Mientras Jesús salía de allí, dos hombres ciegos lo siguieron, llamándolo y diciendo, «¡Ten piedad de nosotros, hijo de David!»

009:028 Cuando había entrado en la casa, los ciegos fueron donde Él. Jesús les dijo, «¿Creen que yo puedo hacer esto?» Ellos le dijeron, «Si, Señor.»

009:029 Entonces Él tocó sus ojos, diciendo, «Que se cumpla en ustedes, de acuerdo a su fe.» 009:030 Sus ojos se abrieron. Jesús les indicó estrictamente, «Cuiden que nadie sepa sobre esto.» 009:031 Pero ellos salieron y difundieron su fama en toda la región.

009:032 Cuando se iban, ocurrió, que un hombre mudo que estaba poseído por un demonio le fue llevado. 009:033 Cuando el demonio fue expulsado, el mudo pudo hablar. La multitud maravillada, decía, «¡Nunca antes había sido visto en Israel algo como esto!»

009:034 Pero los fariseos decían, «Por el príncipe de los demonios, Él expulsa demonios.»

009:035 Jesús fue por todas las ciudades y villas, enseñando en sus sinagogas, predicando la Buena Nueva del Reino, y sanando todo sufrimiento y toda enfermedad entre la gente. 009:036 Pero cuando vio las multitudes, fue movido por la compasión hacia ellos, porque estaban cansados y se dispersaban como ovejas sin un pastor. 009:037 Entonces le dijo a los discípulos, «De hecho la cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. 009:038 Por esto recen al Señor de la cosecha para que envíe trabajadores.»

10

010:001 Llamó[75] a sus doce discípulos, y les dio autoridad sobre los espíritus impuros, para expulsarlos, y para sanar todo sufrimiento y toda enfermedad. 010:002 Los nombres de los doce apóstoles son estos. El primero, Simón, quien es llamado Pedro; Andrés, su hermano; Santiago el hijo de Zebedeo, Juan su hermano; 010:003 Felipe; Bartolome; Tomás; Mateo el recolector de impuestos; Santiago el hijo de Alfeo; y Lebeo quien era llamado Tadeo[76]; 010:004 Simón el cananita[77]; y Judas Iscariote, quien también[78] lo traicionó.

010:005 Jesús envió a estos doce, y les encargó, «No vayan entre los gentiles, y no entren en ninguna ciudad de samaritanos. 010:006 En cambio, vayan a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 010:007 Mientras van, prediquen, `¡El Reino de Dios está a mano!´ 010:008 Sanen los enfermos, limpien a los leprosos, [79] y expulsen demonios. Recibieron gratuitamente, así que den gratuitamente. 010:009 No lleven[80] oro, ni plata, ni bronce en sus monederos. 010:010 No lleven bolsa para su viaje, ni dos vestidos, ni zapatos, ni bastón: pues el trabajador merece su comida. 010:011 En cualquier ciudad o pueblo que entren, encuentren a[ 81] quien se lo merece, y quédense allí hasta que se vayan. 010:012 Cuando entre a una[82] casa, den un saludo de paz[83]. 010:013 Si la familia lo merece que su paz vaya a la casa; pero si no lo merece que su paz regrese a ustedes. 010:014 Si alguien no los recibe, ni escucha sus palabras, mientras salen de la casa o de la ciudad, sacudan el polvo de sus pies. 010:015 Con seguridad les digo, será más tolerable para la tierra de Sodoma y Gomorra en el día del juicio que para esa ciudad.

010:016 «Observen, los envío como ovejas en medio de lobos. Entonces sean astutos como serpientes, e indefensos como palomas. 010:017 Pero cuídense de los hombres: pues los enviarán a consejos, y en sus sinagogas los castigarán. 010:018 Si, y serán llevados ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y a las naciones[84]. 010:019 Pero cuando los entreguen, no estén ansiosos sobre como o que dirán, pues en esa hora les será dado lo que dirán. 010:020 Pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre quien hablará en ustedes.

010:021 «Un hermano enviará a su hermano a la muerte, y el padre a su hijo. Los hijos se levantarán contra sus padres, y por causa de ellos serán condenados a muerte[85]. 010:022 Serán odiados por todos los hombre por causa de mi nombre, pero aquel que persista hasta el final será salvado[86]. 010:023 Y cuando los persigan en esta ciudad, huyan a la siguiente, pues con seguridad les digo, ustedes no habrán ido por todas las ciudades de Israel, hasta que el Hijo del Hombre haya venido.

010:024 «Un discípulo no está sobre su maestro, ni un siervo sobre su señor. 010:025 Es suficiente para el discípulo ser como su maestro, y para el siervo ser como su señor. Si ellos han llamado al maestro de la casa Beelzebú, ¡cuanto más los de su familia! 010:026 Entonces no les teman, pues no hay nada encubierto que no sea revelado, ni nada escondido que no sea conocido. 010:027 Lo que les digo en la oscuridad, díganlo a la luz; y lo que escuchan susurrado al oído, proclámenlo desde los techos de las casas. 010:028 No teman a aquellos que matan el cuerpo, y que no pueden matar el alma. Por el contrario, teman a quien es capaz de destruir tanto el alma como el cuerpo en el infierno.

010:029 «¿No son vendidos dos pájaros por un asarión[87]? ¿Y si alguno cae a tierra, no es acaso a voluntad del Padre? 010:030 pero cada uno de los cabellos de sus cabezas está contado. 010:031 Por eso no se preocupen. Ustedes son de más valor que muchos pájaros. 010:032 Entonces a todo aquel que me reconozca[88] ante los hombre, a él también yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. 010:033 Pero a cualquiera que me niegue frente a los hombre, a él también lo negaré ante mi Padre que está en el cielo.

010:034 «No piensen que he venido a traer calma[89] sobre la tierra. No vine a traer calma, sino una espada[90]. 010:035 Pues he venido a poner un hombre en disputa contra[91] su padre, y a la hija contra su madre, y a la nuera contra la suegra. 010:036 Los enemigos de un hombre serán aquellos de su propia familia. 010:037 Aquel que ame a padre o madre más que a mí no es digno de mí[92]; y aquel que ame a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí. 010:038 Aquel que no tome su cruz y me siga, no es digno de mí. 010:039 Aquel que encuentre su vida[93] la perderá; y aquel que pierda su vida por mi causa la encontrará. 010:040 Aquel que los reciba me recibe, y aquel que me recibe a mi recibe al que me envió. 010:041 Aquel que recibe a un profeta porque es un profeta[94], recibirá la recompensa del profeta; y aquel que recibe a un hombre justo[95] porque es justo, recibirá la recompensa de un hombre justo. 010:042 Aquel que le da a uno de estos pequeños sólo un vaso de agua fría para beber por ser un discípulo mio[96], con seguridad les digo que de ninguna forma perderá su recompensa.»

11

011:001 Ocurrió que cuando Jesús había terminado de dar indicaciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en las ciudades. 011:002 Cuando Juan escuchó en prisión de las obras de Cristo, envió a dos de sus discípulos 011:003 a decirle, «¿Eres tu el que viene, o debemos buscar[97] otro?»

011:004 Jesús les contestó, «Vayan y díganle a Juan las cosas que escuchan y ven: 011:005 los ciegos reciben su vista, los minusválidos caminan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y la buena nueva es predicada a los pobres[98]. 011:006 Bendito aquel que no encuentra ocasión para dudar de mi[99].

011:007 Mientras se iban por su camino, Jesús comenzó a hablarles a las multitudes sobre Juan «¿Qué fueron a ver al desierto? ¿Una caña movida por el viento? 011:008 ¿Pero qué fueron a ver? ¿Un hombre en suaves vestidos? Observen, que quienes visten vestidos suaves están en las casas de los reyes. 011:009 ¿Pero que fueron a ver? ¿A ver un profeta? Si, y les digo, mucho más que un profeta. 011:010 Porque este es aquel de quien está escrito, `Observa, envió mi mensajero antes de tu gracia, quien preparará[100] el camino antes de ti.´ 011:011 Con seguridad les digo, entre aquellos que han nacido de mujer no ha aparecido alguien más grande que Juan el Bautista; y aún así el que es menos en el Reino de Dios es más grande que él. 011:012 Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de Dios sufre violencia, y los violentos lo toman a la fuerza[101]. 011:013 Pues todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. 011:014 Si ustedes desean recibirlo, este es Elías, quien está por venir. 011:015 Quien tenga oídos para escuchar, que escuche.

011:016 «Pero ¿con qué compararé a esta generación? Es como niños que se sientan en la plaza, llaman a sus compañeros 011:017 y dicen, `Tocamos la flauta para ustedes, y ustedes no bailaron. Lloramos por ustedes, y ustedes no se lamentaron[102].´ 011:018 Pues Juan vino sin comer ni beber y ellos dijeron, `Tiene un demonio.´ 011:019 El Hijo del Hombre vino comiendo y bebiendo y ellos dijeron, `¡Observen, un glotón y bebedor, un amigo de los recolectores de impuestos y de los pecadores!´ Pero la sabiduría se reconoce por sus obras[103].»

011:020 Entonces comenzó a denunciar a las ciudades en las que había hecho la mayoría de sus obras poderosas, porque no se arrepentían. 011:021 «¡Pobre de ti, Corazín![104] ¡Pobre de ti, Betsaida! Pues si las obras poderosas que se han hecho en ustedes se hubieran hecho en Tiro y Sidón, la gente[105] se habría arrepentido hacia tiempo en camisas de penitencia y cenizas. 011:022 Pero les digo, será más tolerable para Tiro y Sidón en el día del juicio que para ustedes. 011:023 Tu, Capernaum, que eres exaltada hasta el cielo, bajarás al infierno. Pues si las poderosas obras que se han hecho en ti se hubieran hecho en Sodoma, habría permanecido hasta estos días. 011:024 Pero les digo que será más tolerable para la tierra de Sodoma en el día del juicio que para ustedes.»

011:025 En ese momento, Jesús dijo, «Te agradezco, Padre, Señor del cielo y la tierra, que escondes estas cosas al sabio y al entendido, y las revelas a los niños[106]. 011:026 Si, Padre, pues así fue agradable a tu vista. 011:027 Todo me ha sido enviado por mi Padre. Nadie conoce al Hijo, excepto el Padre, y nadie conoce al Padre, excepto el Hijo, y aquel a quien el Hijo desea revelárselo.