# Buena Nueva de acuerdo a Lucas: Traducción de dominio público abierta a mejoras

## Part 6

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019:032 Los enviados partieron y encontraron todo como Él les había dicho. 019:033 Mientras estaban desamarrando al burro, los dueños les dijeron, «¿Porqué están desamarrando al burro?» 019:034 Ellos les dijeron, «El Señor lo necesita.» 019:035 Lo llevaron a Jesús. Colocaron sus ropas sobre el burro y montaron a Jesús. 019:036 Mientras avanzaban, colocaban sus ropas en el camino. 019:037 Cuando se acercaba al descenso del Monte de los Olivos, toda la multitud de discípulos comenzó a gritar alegremente y a alabar a Dios por todas las obras grandiosas [162] que habían visto, 019:038 diciendo, «¡Bendito es el Rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo, y gloria al altísimo!»

019:039 Algunos de los fariseos de la multitud le dijeron, «¡Maestro, reprende a tus discípulos!»

019:040 Él les contestó, «Les digo que si estos hombre callaran, las piedras gritarían.»

019:041 Cuando estaba cerca, vio la ciudad y lloró por ella, 019:042 diciendo, «¡Si tu, incluso tu, hubieras sabido hoy las cosas que son para tu paz[163]! Pero ahora, están escondidas a tus ojos. 019:043 Porque vendrán los días sobre ti, en los que tus enemigos levantarán una barricada contra ti[164], te rodearán, acorralándote por todos lados, 019:044 y los tirarán a ustedes y sus hijos con ustedes contra el piso. No dejarán una piedra sobre otra, porque ustedes no supieron la hora de su visita.»

019:045 Entró al templo, y comenzó a sacar a los que compraban y vendían allí, 019:046 diciéndoles, «Está escrito, `Mi casa es casa de oración,´ ¡ pero ustedes la han convertido en `cueva de ladrones´!

019:047 Él enseñaba a diario en el templo, pero los jefes de los sacerdotes y los líderes entre la gente[165] buscaban destruirlo. 019:048 Ellos no podían encontrar como poder hacerlo, porque toda la gente se ceñía a cada palabra que decía[166].

20

020:001 Ocurrió en uno de esos días, que enseñaba a la gente en el templo y predicaba la Buena Nueva[167], que los sacerdotes[168] y escribas vinieron a Él con los ancianos. 020:002 Le preguntaron, «Dinos: ¿Con que autoridad haces estas cosas? ¿O quien te está dando esta autoridad? »

020:003 Él les contesto, «Yo también les haré una pregunta. Díganme: 020:004 ¿El bautismo de Juan, era del cielo o de los hombres?»

020:005 Ellos razonaron entre sí, diciendo, «Si decimos, `Del cielo´ Él dirá `¿Por que no creyeron en él?´ 020:006 Pero si decimos, `De los hombres´ la gente nos apedreará, porque están persuadidos que Juan era una profeta.» 020:007 Contestaron que no sabían de donde era.

020:008 Jesús les dijo, «Tampoco les digo con que autoridad hago estas cosas.»

020:009 Comenzó a decirle a la gente esta parábola. «Un[169] hombre plantó una viña, y la rentó a algunos campesinos, y se fue a otro país por un largo tiempo. 020:010 En la estación apropiada, envió a un siervo donde los campesino para recolectar su parte del fruto de la viña. Pero los campesinos lo golpearon, y lo echaron con las manos vacías. 020:011 Él entonces envió otro siervo, y ellos también lo golpearon, lo trataron de forma degradante y lo echaron con las manso vacías. 020:012 Envió, incluso, un tercero, y también lo hirieron y lo expulsaron. 020:013 El señor de la viña dijo, `¿Qué debo hacer? Enviaré a mi hijo amado. Puede ser que al verlo, lo respeten.´

020:014 «Pero cuando los campesinos lo vieron, razonaron entre ellos, diciendo `Este es el heredero. Vengan, matémoslo, para que la herencia sea nuestra.´ 020:015 Lo sacaron de la viña y lo mataron. ¿ Entonces qué les hará el señor de la viña? 020:016 Él vendrá y destruirá a estos campesinos, y le dará la viña a otros.» Cuando lo oyeron, dijeron, «¡Que no pueda ser!»

020:017 Pero Él los miró, y dijo, «Entonces ¿Qué es esto que está escrito, `La piedra que los constructores rechazaron, la misma fue hecha piedra fundamental´? 020:018 «Todo el que caiga sobre esta piedra será quebrado en pedazos, Y aplastará en el polvo a cualquiera sobre quien caiga.» 020:019 Los jefes de los sacerdotes y los escribas buscaban poner sus manos sobre Él en ese momento, pero temían a la gente porque sabían que Él había dicho esta parábola en contra de ellos. 020:020 Lo observaban, y enviaron espías, que pretendían ser justos, para que pudieran atraparlo en algo que dijera, para así enviarlo al poder[ 170] y autoridad del gobernador. 020:021 Le preguntaron, «Maestro, sabemos que dices y enseñas lo que es correcto, y no estás parcializado por nadie[171], sino que verdaderamente enseñas el camino de Dios. 020:022 ¿Es legal para nosotros pagar los impuestos al Cesar, o no?»

020:023 Pero el percibió sus intenciones, y les dijo, ¿Por qué me prueban? 020:024 Muéstrenme un denario. ¿De quien es la imagen y la inscripción sobre este? Ellos le contestaron, «del Cesar»

020:025 Él les dijo, «Entonces denle al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.»

020:026 No fueron capaces de atraparlo por sus palabras[172] ante las personas. Estaban maravillados por su respuesta y callaron. 020:027 Algunos de los saduceos fueron donde Él, aquellos que niegan que existe la resurrección. 020:028 Le preguntaron, «Maestro, Moisés nos escribió que si el hermano de un hombre muere dejando una esposa y no tiene hijos, el hermano debería tomar la esposa y criar hijos para su hermano. 020:029 Habían siete hermanos. El primero tomo a la esposa y murió sin hijos. 020:030 El segundo la tomó como esposa y murió sin hijos. 020:031 El tercero la tomó al igual que los otros, ninguno dejó hijos y murieron. 020:032 Luego la mujer también murió. 020:033 Entonces en la resurrección, ¿De quién será esposa la mujer? Pues los siete la tuvieron como esposa.»

020:034 Jesús les dijo, «Los hijos de este mundo[173] se casan y son dados en matrimonio. 020:035 Pero aquellos que son considerados merecederos de llegar a ese mundo y a la resurrección de los muertos ni se casan ni son dados en matrimonio. 020:036 Pues ellos no pueden morir más, son como los ángeles y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. 020:037 Pero que los muertos resucitan, incluso lo mostró Moisés en la zarza, cuando llamó al Señor `El Dios de Abraham, Isaac y Jacob.´ 020:038 Porque Él no es Dios de los muertos, sino de los vivos, pues todos están vivos para Él.»

020:039 Algunos de los escribas contestaron, «Maestro, tu hablas bien.» 020:040 Y no se atrevieron a hacerle más preguntas.

020:041 Él les dijo, «¿Por qué dicen que el Cristo es hijo de David? 020:042 David mismo dice en el libro de los Salmos, `El Señor dijo a mi Señor, «Siéntate a mi mano derecha, 020:043 Hasta que yo haga de tus enemigos un estrado para tus pies.»´ 020:044 «Así que David lo llama Señor, entonces ¿Cómo puede ser su hijo?»

020:045 Cuando toda la gente escuchaba, Él dijo a los discípulos, 020:046 « Cuídense de los escribas, a quienes les gusta caminar en largos y adornados vestidos, y aman los saludos en las plazas de mercado, las mejores sillas en las sinagogas, y los mejores lugares en los banquetes; 020:047 que devoran las casas de las viudas, y por pretensión hacen largas oraciones: estos recibirán la mayor condena[174].»

21

021:001 Levantó la vista y vio a la gente rica que ponía sus regalos en el tesoro.[175] 021:002 Vio cierta viuda pobre echando dos pequeñas monedas[ 176]. 021:003 Él dijo, «En verdad les digo, esta pobre viuda pone más que todos ellos 021:004 porque todos estos ponen regalos para Dios de su abundancia, pero ella, de su pobreza pone todo lo que tiene para vivir.»

021:005 Mientras algunos estaban hablando sobre el templo y como estaba decorado con bellas piedras y regalos, Él dijo, 021:006 «En cuanto a estas cosas que ven, vendrán los días, en los que no quedará aquí una piedra sobre otra sin ser derribada.»

021:007 Le preguntaron, «Maestro, entonces ¿cuándo serán estas cosas? ¿ Cuál será la señal de que las cosas están por ocurrir?»

021:008 Él dijo, «Estén alerta para que no se dejen perder, porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo, `YO SOY[177],´ `El tiempo está a la mano.´ Entonces no los sigan. 021:009 Cuando escuchen de guerras y disturbios, no se aterroricen, porque estas cosas deben pasar primero, pero el fin no vendrá inmediatamente.»

021:010 Entonces Él les dijo[178], «Nación se levantará contra nación, y reino contra reino. 021:011 Habrán grandes terremotos, hambrunas y plagas en varios lugares. Habrá terror y grandes señales del cielo[179]. 021:012 Pero antes de todas estas cosas, pondrán sus manos sobre ustedes y los perseguirán, llevándolos a las sinagogas y prisiones, llevándolos frente a reyes y gobernantes por causa de mi nombre. 021:013 Se convertirá en un testimonio para ustedes. 021:014 Establezcan entonces en sus corazones no meditar por anticipado como contestar, 021:015 porque les daré una boca y sabiduría que todos sus enemigos no podrán resistir ni contradecir. 021:016 Serán entregados[180] incluso por padres, hermanos, parientes y amigos. Ellos harán que algunos de ustedes sean llevados a la muerte[181]. 021:017 Serán odiados por todos los hombres a causa de mi nombre. 021:018 Pero ningún cabello de su cabeza perecerá.

021:019 Por su resistencia ganarán sus vidas[182].

021:020 «Y cuando vean a Jerusalén rodeada por ejércitos, sepan que la desolación está a mano. 021:021 Entonces los que están en Judea huyan a las montañas. Los que estén en medio de esta que partan. Los que estén en el campo que no entren. 021:022 Porque estos son días de venganza, para que todas las cosas que están escritas se cumplan. 021:023 ¡Pobres de aquellas que estén embarazadas y de aquellas que amamanten niños en esos días! Porque habrá gran angustia en la tierra, e ira hacia esta gente. 021:024 Caerán por el filo de la espada, y serán mantenidos en cautiverio en todas las naciones. Jerusalén será amenazada por los gentiles, hasta que el tiempo de los gentiles se cumpla. 021:025 Habrá señales en el cielo, luna y estrellas; y en la tierra ansiedad de naciones, y perplejidad por el rugido del mar y las olas; 021:026 los hombres desmayarán de miedo, y por la expectativa de las cosas que vienen al mundo: porque los poderes de los cielos se agitarán. 021:027 Entonces verán al Hijo del Hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria. 021:028 Pero cuando estas cosas comiencen a pasar, miren, y levanten sus cabezas, porque su redención está cerca.»

021:029 Él les dijo una parábola. «Vean la higuera y todos los otros árboles. 021:030 Cuando ya están brotando ustedes la ven y saben que el verano ya está cerca. 021:031 Así mismo, cuando ustedes vean estas cosas pasar sepan que el Reino de Dios está cerca. 021:032 Con seguridad les digo, esta generación no pasará hasta que todas las cosas se hayan cumplido. 021:033 El cielo y la tierra pasarán pero mis palabras no pasarán por medio alguno.

021:034 «Así que tengan cuidado, o sus corazones serán cargados con vicios, embriaguez y las preocupaciones de esta vida y ese día les vendrá de repente. 021:035 Pues vendrá como una trampa para todos aquellos que se encuentran en la superficie de la tierra. 021:036 Así que tengan cuidado siempre, recen para ser contados como dignos de escapar a todas estas cosas que pasarán, y para estar frente al Hijo del Hombre.»

021:037 Todos los días estaba Jesús enseñando en el templo, y todas las noches iba y pasaba la noche en el monte llamado Olivos[183]. 021:038 Todas las personas llegaban temprano en la mañana al templo para escucharlo.

22

022:001 Ahora estaba cerca la festividad en la que se come pan sin levadura y que es llamaba fiesta de la Pascua. 022:002 Los jefes de los sacerdotes y los escribas buscaban como podrían matarlo, pues le tenían miedo a la gente. 022:003 Satanás entró en Judas que también era llamado Iscariote y que estaba contado entre los doce. 022:004 Fue, y habló con los jefes de los sacerdotes[184] y capitanes sobre la forma como podría entregarlo. 022:005 Ellos se alegraron, y acordaron darle dinero. 022:006 El aceptó, y buscó una oportunidad para entregarlo en ausencia de la multitud. 022:007 Llegó el día del pan sin levadura, en el cual el cordero de Pascua[185] debe ser sacrificado. 022:008 Jesús envió a Pedro y Juan, diciendo, «Vayan y preparen la Pascua para nosotros, para que podamos comer.»

022:009 Ellos le dijeron, «¿Donde deseas que la preparemos?»

022:010 Él les dijo, «Observen, cuando hayan entrado a la ciudad, se encontrarán con un hombre que carga una jarra de agua. Síganlo a la casa en la que entre. 022:011 Díganle al dueño de la casa, `El Maestro te dice, «¿Donde está el cuarto para invitados, donde podré comer el cordero de Pascua con mis discípulos?»´ 022:012 Él les mostrará un cuarto en el segundo piso, amplio y amoblado. Hagan los preparativos allí. »

022:013 Ellos fueron, encontraron las cosas como Jesús había dicho, y prepararon la Pascua. 022:014 Cuando la hora había llegado se sentó con los doce apóstoles. 022:015 Les dijo, «Realmente he deseado comer esta cena de pascua con ustedes antes de sufrir, 022:016 porque les digo, no volveré a comer de esta por medio alguno hasta que se cumpla en el Reino de Dios.» 022:017 Recibió una copa, y cuando había dado gracias, dijo, «Tomen esto, y compártanlo entre ustedes[186], 022:018 porque les digo, no beberé más del fruto de la vid, hasta que venga el Reino de Dios[187].»

022:019 Tomó pan, y cuando había dado gracias, lo partió, y se los entregó, diciendo, «Este es mi cuerpo que es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria mía.» 022:020 De la misma forma, tomó la copa después de la cena, diciendo, «Esta copa es la nueva alianza en mi sangre, que será derramada por ustedes. 022:021 Pero observen, la mano del que me traiciona está conmigo en la mesa. 022:022 El Hijo del Hombre de hecho se va, como ha sido determinado, ¡Pero pobre del hombre por intermedio del cual Él es traicionado!»

022:023 Comenzaron a cuestionarse entre ellos, cual de ellos era quien haría esto. 022:024 Allí se levantó también una controversia entre ellos, sobre cual de ellos era considerado el más grande. 022:025 Jesús les dijo, «Los reyes de las naciones[188] reinan sobre ellas, y los que tienen autoridad sobre estas son llamados `benefactores.´ 022:026 Pero no es así con ustedes. Sino quien es el mayor entre ustedes, que se convierta como el más joven, y quien gobierna que sea como quien sirve. 022:027 Porque ¿quién es más grande, el que se sienta a la mesa, o el que la sirve? ¿No es el que se sienta en la mesa? Pero yo estoy en medio de ustedes como quien sirve. 022:028 Pero ustedes son los que han continuado conmigo en mis pruebas. 022:029 Yo confiero en ustedes un reino[189], así como mi Padre me confirió uno, 022:030 para que ustedes puedan comer y beber en mi mesa en mi Reino. Ustedes se sentarán en tronos, juzgando a las doce tribus de Israel.»

022:031 El Señor dijo, «Simón, Simón, mira Satanás ha pedido tenerte para colarte como harina, 022:032 pero recé por ti para que tu fe no te falle. Cuando hayas regresado de nuevo, fortalece a tus hermanos[190].»

022:033 Él le dijo, «¡Señor, estoy listo para ir contigo tanto a la prisión como a la muerte!»

022:034 Él dijo, «Yo te digo Pedro, el gallo de ninguna forma cantará hoy hasta que hallas negado conocerme tres veces.»

022:035 Él les dijo, «Cuando los envié sin cartera, ni billetera y sin zapatos ¿Les hizo falta algo?» Ellos dijeron, «Nada.»

022:036 Entonces Él les dijo, «Pero ahora, quien tiene una cartera que se la lleve y lo mismo con una billetera. El que nada tiene, que venda su abrigo y se compre una espada. 022:037 Porque les digo que esto que está escrito aún debe cumplirse en mi: `Fue contando entre los ilegales.´ Porque lo que concierne a mí tiene un objetivo[191].»

022:038 Ellos dijeron, «Señor, observa, aquí hay dos espadas.» Él les dijo, «Basta ya[192].»

022:039 Salió, y fue, como era su costumbre, al Monte de los Olivos. Sus discípulos también lo siguieron. 022:040 Cuando estaba en el lugar, les dijo, «Oren para que no caigan en tentación.»

022:041 Se alejó de ellos tanto como una piedra que se lanza, se arrodilló y oró 022:042 diciendo, «Padre, si tu lo deseas, quita esta copa de mi. Sin embargo que no se haga mi voluntad sino la tuya.»

022:043 Un ángel del cielo se le apareció, fortaleciéndolo. 022:044 Estando en agonía Él oraba con más fuerza. Su sudor se hizo como grandes gotas de sangre que caían sobre la tierra.

022:045 Cuando se levantó de su oración, fue donde los discípulos, y los encontró durmiendo a causa de la preocupación 022:046 y les dijo, «¿Por qué duermen? Levántense y recen para que no caigan en tentación.»

022:047 Mientras aún hablaba, llegó una multitud, y el que era llamado Judas, uno de los doce, la encabezaba. Se acercó a Jesús para besarlo[193]. 022:048 Pero Jesús le dijo, «Judas, ¿Traicionas al Hijo del Hombre con un beso?»

022:049 Cuando los que estaba a su alrededor vieron lo que iba a ocurrir, le dijeron, «¿Señor, debemos golpear con la espada?» 022:050 Y uno de ellos golpeó al siervo del sumo sacerdote, y le cortó su oreja derecha.

022:051 Pero Jesús contestó, «¡Basta[194]!» y tocó su oreja, y lo sanó. 022:052 Jesús les dijo a los jefes de los sacerdotes, a los lideres del templo y a los ancianos, que habían ido en contra de Él, «¿Han venido como contra un ladrón, con espadas y palos? 022:053 Cuando estaba con ustedes en el templo diariamente, no estiraron sus manos contra mi. Pero esta es su hora, y la del poder de la oscuridad[195].»

022:054 Lo apresaron y lo condujeron[196] a la casa del sumo sacerdote. Y Pedro los siguió a cierta distancia. 022:055 Cuando habían encendido un fuego en medio del patio, y se habían sentado, Pedro se sentó entre ellos. 022:056 Cierta sierva joven lo vio cuando se sentaba a la luz, y mirándolo fijamente, dijo, «Este hombre también estaba con Él.»

022:057 Él negó a Jesús, diciendo, «Mujer, no lo conozco.»

022:058 Después de un tiempo cuando otro lo vio, dijo, «¡Tu también eres uno de ellos[197]!» Pero Pedro contesto, «¡Hombre, yo no soy!»

022:059 Después de que había pasado como una hora, otro dijo con seguridad, «¡En verdad este hombre también estaba con Él, porque es de Galilea! »

022:060 Pero Pedro dijo, «¡Hombre, no se de lo que estás hablando!» De inmediato, mientras aún hablaba, cantó un gallo. 022:061 El Señor dio la vuelta y miró a Pedro. Entonces Pedro recordó la palabra del Señor, cuando le dijo, «Antes de que el gallo cante me negarás tres veces. » 022:062 El se fue, y lloró amargamente.

022:063 Los hombres que tenían a Jesús lo ridiculizaban y lo golpeaban[ 198]. 022:064 Habiéndole tapado los ojos, lo golpeaban en la cara y le preguntaban, «¡Profetiza! ¿Quién es el que te golpea?» 022:065 Decían[199 ] muchas otras cosas contra Él, insultándolo.

022:066 Tan pronto como amaneció, la asamblea de los ancianos del pueblo se reunió con ambos, con jefes de sacerdotes y con escribas, y lo condujeron a su consejo, diciendo, 022:067 «Si tu eres el Cristo, dinos.» Pero Él les dijo, «Si les digo, no me creerán, 022:068 y si les pregunto, ustedes no me contestarán de forma alguna ni me dejarán ir. 022:069 Desde ahora, el Hijo del Hombre se sentará a la mano derecha del Poder de Dios.»

022:070 Todos le dijeron, «¿Eres tu entonces el Hijo de Dios?» El les dijo, «Ustedes lo dicen, porque YO SOY.»

022:071 Ellos dijeron, «¿Para qué necesitamos más testigos? ¡Cuando nosotros mismos lo hemos escuchado de su boca!»

23

023:001 La compañía completa se levantó y lo llevó ante Pilato. 023:002 Comenzaron a acusarlo, diciendo, «Encontramos a este hombre pervirtiendo la nación, prohibiendo pagar impuestos al Cesar, y diciendo que Él mismo es Cristo, un rey.»

023:003 Pilato le preguntó, «¿Eres el Rey de los Judíos?» Él le contestó, «Tal como dices.»

023:004 Pilato dijo al jefe de los sacerdotes y a las multitudes, «No encuentro bases para hacer un cargo en contra de este hombre.»

023:005 Pero ellos insistieron, diciendo, «Él perturba a la gente, enseñando por toda Judea, comenzando en Galilea y hasta este lugar. » 023:006 Cuando Pilato escuchó Galilea mencionado, preguntó si el hombre era de Galilea. 023:007 Cuando encontró que era de la jurisdicción de Herodes, se lo envió a Herodes, quien también estaba en Jerusalén en esos días.

023:008 Cuando Herodes vio a Jesús, estaba excesivamente contento, porque había querido verlo por largo tiempo, pues había escuchado muchas cosas sobre Él. Esperaba ver algunos milagros[200] que Él hiciera. 023:009 Lo cuestionaba con muchas palabras, pero Jesús no daba respuestas. 023:010 Los jefes de los sacerdotes y los escribas se mantenían acusándolo vehementemente. 023:011 Herodes con sus solados lo humillaron y lo ridiculizaron. Vistiéndolo con vestidos lujosos[201], lo enviaron de vuelta a Pilato. 023:012 Herodes y Pilato se hicieron amigos desde ese preciso día, porque antes de eso eran enemigos el uno del otro[202].

023:013 Pilato llamó a los jefes de los sacerdotes, a los mandatarios y a la gente[203], 023:014 y les dijo, «Ustedes me trajeron a este hombre como a uno que corrompe a la gente, y vean, lo he examinado delante de ustedes y no he encontrado bases para hacer un cargo contra este hombre por los hechos por los que lo acusan. 023:015 Tampoco Herodes, porque los envié con él, y vean, Él no ha hecho nada que lo haga merecedor de la muerte. 023:016 Por lo tanto lo azotaré y lo soltaré.»

023:017 Ocurrió que él tenía que liberarles un prisionero en la fiesta[ 204]. 023:018 Y todos gritaron juntos, diciendo «¡Llévese a ese hombre! ¡ Libérenos a Barrabás!» 023:019 uno que había sido metido en la cárcel por cierta revuelta en la ciudad y asesinato.

023:020 Entonces Pilato habló con ellos de nuevo, queriendo liberar a Jesús, 023:021 pero ellos gritaron, diciendo, «¡Crucifixión! ¡ Crucifícalo!»

