# Buena Nueva de acuerdo a Lucas: Traducción de dominio público abierta a mejoras

## Part 5

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014:025 Ocurrió que grandes multitudes iban a Él. Él se dio vuelta y les dijo, 014:026 «Si alguien viene a mí, y no me ama más que[121] a su propio padre, madre, esposa, hijos, hermanos y hermanas, si, y más que a su propia vida también, entonces no puede ser mi discípulo. 014:027 Quien no cargue su propia cruz, y venga tras de mí, no puede ser mi discípulo. 014:028 Porque ¿Cuál de ustedes, deseando construir una torre, no se sienta primero y cuenta el costo, para ver si tiene suficiente para completarla? 014:029 O tal vez cuando ha puesto una base, y no puede terminarla, todo el que vea comenzará a ridiculizarlo, 014:030 diciendo, `Este hombre comenzó a construir, y no pudo terminar.´ 014:031 ¿O que rey, mientras va al encuentro de otro rey en guerra, no se sentará primero y considerará si es capaz con diez mil de encontrarse con el que viene contra él con veinte mil? 014:032 O también, mientras el otro está aún a gran distancia, envía un mensajes, y pide condiciones de paz. 014:033 Por tanto cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que tiene, no puede ser mi discípulo. 014:034 La sal es buena, pero si la sal se vuelve insípida, ¿con que sazonarán? 014:035 No sirve ni para tierra ni para fertilizar. Es arrojada lejos. El que tenga oídos para escuchar, que escuche.»

15

015:001 Ahora todos los recolectores de impuestos y pecadores se acercaban a Él para escucharlo. 015:002 Los fariseos y los escribas murmuraron, « Este hombre da la bienvenida a pecadores y come con ellos.»

015:003 Él les contó esta parábola. 015:004 «¿Cuál hombre de ustedes, si tuviera cien ovejas y perdiera una no dejaría las noventa y nueve en el bosque para ir a buscar la perdida hasta encontrarla? 015:005 Cuando la encuentra, con felicidad la carga en sus hombros. 015:006 Cuando regresa a casa llama a todos sus amigos y vecinos diciéndoles, `¡Alégrense conmigo, pues he encontrado mi oveja perdida!´ 015:007 Yo les digo que así habrá mas felicidad en el cielo por un solo pecador que se arrepienta que por noventa y nueve personas correctas que no necesitan arrepentirse. 015:008 O ¿Cuál mujer si tuviera diez monedas dracma,[122] si perdiera una, no prendería una lampara, barrería la casa y buscaría cuidadosamente hasta encontrarla? 015:009 Cuando ella la encuentra, llama a sus amigas y vecinos diciendo, alégrense conmigo pues he encontrado mi Dracma perdido. 015:010 Así mismo yo les digo, hay felicidad en la presencia de los ángeles de Dios por un pecador arrepintiéndose.»

015:011 Jesús dijo, «Cierto hombre tenía dos hijos. 015:012 El más joven dijo a su padre, `Padre, dame la parte que me corresponde de tu propiedad. ´ Él dividió sus pertenencias entre ellos. 015:013 Pocos días después, el hijo menor junto todas las cosas y viajó a un país lejano. Allí gasto todas sus propiedades con una vida de excesos. 015:014 Cuando había gastado todo, hubo un hambre severa en ese país y comenzó a tener necesidad. 015:015 Él fue donde uno de los ciudadanos de ese país y aquel lo envió a trabajar a sus campos alimentando cerdos. 015:016 Él quería llenarse el estómago con el pienso que comían los cerdos pero nadie le daba. 015:017 Entonces cuando cayó en cuenta dijo, `Cuantos siervos contratados de mi padre tienen suficiente pan para guardar, ¡Y yo muriendo de hambre! 015:018 Me levantaré e iré a la casa de mi padre, y le diré, «Padre, he pecado contra el cielo, y ante tus ojos. 015:019 No merezco ser llamado tu hijo. Hazme uno de tus siervos contratados.» ´

015:020 «Se levantó y fue donde su padre. Pero mientras iba y aún estaba lejos, su padre lo vio, y fue movido por la compasión, corrió y se arrojó a su cuello y lo besó. 015:021 El hijo le dijo, `Padre, he pecado contra el cielo, y ante tus ojos. No merezco ser llamado tu hijo.´

015:022 «Pero el padre le dijo a sus siervos, `Traigan el mejor vestido y pónganselo. Pongan un anillo en su mano, y zapatos en sus pies. 015:023 Traigan el ternero engordado, mátenlo, comamos y celebremos; 015:024 porque este, mi hijo, estaba muerto y vive de nuevo. Estaba perdido y fue encontrado.´ Entonces comenzaron a celebrar.

015:025 «Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando llegó cerca a la casa, escuchó música y baile[123]. 015:026 Llamó a uno de los siervos, y le preguntó que ocurría. 015:027 Él le dijo, `Tu hermano ha venido, y tu padre ha matado el ternero engordado, porque ha recibido a tu hermano sano y salvo. 015:028 Pero él estaba enojado, y no entraría. Su padre salió, y le rogó. 015:029 Pero él le contestó a su padre, `Mira todos estos años que te he servido, y nunca he desobedecido una de tus ordenes, pero nunca me diste una cabra, para celebrar con mis amigos. 015:030 Pero cuando este, tu hijo, viene, él que se ha devorado tu fortuna con prostitutas, matas el ternero engordado para él.´

015:031 «Él le dijo, `Hijo, siempre estás conmigo, y todo lo que es mio es tuyo. 015:032 Pero era apropiado celebrar y estar contentos, porque este, tu hermano, estaba muerto, y vive de nuevo. Estaba perdido, y fue encontrado.´»

16

016:001 Jesús también le dijo a sus discípulos[124], «Había cierto hombre rico quien tenía un administrador. Se le hizo una acusación, que este administrador estaba malgastando sus posesiones. 016:002 Él lo llamó y le dijo, `¿Qué es eso que escucho de ti? Dame cuentas de tu administración, pues no puedes ser más mi administrador.´

016:003 «El administrador se dijo a si mismo, `¿Qué voy a hacer ya que mi amo me esta quitando el puesto de administrador? No tengo fuerzas para cavar[125]. Me da vergüenza pedir limosna. 016:004 Ya se lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la administración ellos me reciban en sus casas.´ 016:005 Llamando a cada uno de los deudores de su amo le dice al primero, `¿Cuánto le debes a mi amo?´ 016:006 Él dice, `cien batos[126] de aceite.´ Le dijo `Toma tu recibo, siéntate rápido y escribe cincuenta.´ 016:007 Entonces le dijo a otro, `¿Cuánto debes?´ Él dijo, `cien cores[127] de trigo.´ Él le dijo, `Toma tu recibo y escribe ochenta.´

016:008 «Su amo reconoció al administrador deshonesto porque había actuado sabiamente, porque[128] los niños de este mundo son, en su propia generación, mas sabios que los niños de la luz. 016:009 Les digo, háganse amigos por medio de riquezas injustas, así cuando caigan, los podrán recibir en los campamentos eternos. 016:010 Aquel que es honesto en lo poco es honesto en lo mucho. El que es deshonesto en lo poco también es deshonesto en lo mucho. 016:011 Así, si ustedes no han sido honestos con el dinero injusto, ¿Quién les confiará las riquezas verdaderas[129]? 016:012 Si no han sido honestos con aquello que es de otro, ¿Quién les dará lo que es propio de ustedes? 016:013 Ningún siervo[ 130] puede servir a dos maestro, porque bien odiará uno y amará al otro; o bien se apegará a uno, y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas.»

016:014 Los fariseos, que era amantes del dinero, también escucharon estas cosas, y se burlaron de él. 016:015 Él les dijo, «Ustedes son aquellos que se justifican ante los ojos de los hombre, pero Dios conoce sus corazones. Porque lo que es exaltado entre los hombres es abominable ante los ojos de Dios. 016:016 La ley y los profetas fueron hasta Juan. De ahí en adelante la Buena Nueva del Reino de Dios es predicada y todos están forzando su camino hacia él. 016:017 Pero es más fácil que el cielo y la tierra dejen de existir, a que un pequeño trazo de tinta[131] caiga de la ley. 016:018 Todo aquel que se divorcie de su esposa y se case con otra comete adulterio. Aquel que se casa con una que está divorciada de su esposo comete adulterio.

016:019 «Había cierto hombre rico que vestía de púrpura y con ropas finas, vivía lujosamente todos los días. 016:020 Cierto mendigo llamado Lázaro se postró en su puerta lleno de llagas, 016:021 deseoso por alimentarse de las boronas que caían de la mesa del rico. Sí, hasta los perros llegaban y le lamían las llagas. 016:022 Sucedió que un día murió el mendigo y fue llevado por los ángeles al cuidado de Abraham. Él rico también murió y fue enterrado. 016:023 En el hades, estando en el tormento, levantó sus ojos, y vio a Abraham lejos, y a Lázaro a su cuidado. 016:024 Lloró y dijo, `¡Padre Abraham, ten piedad de mí, y envía a Lázaro, para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua! porque estoy sufriendo en estas llamas.´

016:025 «Pero Abraham le dijo, `Hijo, recuerda que tu en tu vida, recibiste cosas buenas y Lázaro, mientras tanto, cosas malas. Pero ahora aquí él está confortado y tu en sufrimiento. 016:026 Además de esto, entre nosotros y tu hay un gran abismo fijado, quienes quieren pasar de aquí hacía ti no pueden, y nadie pueda cruzar de allá hacía nosotros.´

016:027 «El le dijo, `Entonces te pido, padre, que lo envíes a la casa de mi padre; 016:028 porque tengo cinco hermanos, para que él pueda darles testimonio, para que no vayan a llegar a este sitio de tormento.´

016:029 «Pero Abraham le dijo, `Ellos tienen a Moisés y a los profetas. Que los escuchen.´

016:030 «El le dijo, `No, padre Abraham, pero si uno va desde la muerte, ellos se arrepentirán.´

016:031 «Él le dijo, `Si no escuchan a Moisés ni a los profetas, tampoco los persuadirá uno que se levante de la muerte.´»

17

017:001 Jesús dijo a sus discípulos, «Es imposible que no lleguen ocasiones para tropezar[132], ¡Pero pobre de aquel por quien llegan! 017:002 Sería mejor para él si una piedra de un molino[133] se le colgara al cuello y fuera lanzado al mar, en vez de que haga que alguno de estos pequeños tropiece. 017:003 Ten cuidado. Si tu hermano peca contra ti, repréndelo. Si se arrepiente, perdónalo. 017:004 Si peca en tu contra siete veces al día y regresa siete veces diciendo, `Me arrepiento[134],´ perdónalo.»

017:005 Los apóstoles le dijeron al Señor, «Aumenta nuestra fe.»

017:006 El Señor dijo, «Si tuvieran fe como la semilla de un grano de mostaza, le podrían decir a este sicómoro[135], `Desentiérrate, y plántate en el océano´ y les obedecería. 017:007 ¿Pero quién es entre ustedes, el que teniendo un siervo para sembrar o cuidar ovejas, le dirá cuando vuelva del campo, `Ven inmediatamente y siéntate a la mesa´ 017:008 en lugar de decirle, `Prepara mi sopa, vístete apropiadamente, y sírveme, mientras como y bebo. Después podrás comer y beber´? 017:009 ¿Agradece al siervo porque hizo las cosas que le fueron ordenadas? Pienso que no.[136] 017:010 Incluso ustedes también, cuando hayan hecho todo lo que tenían ordenado, digan, `Somos siervos que no lo merecemos. Sólo[137] hemos hecho nuestra labor.´»

017:011 Ocurrió mientras estaba en su camino a Jerusalén, pasando por los bordes de Samaria y Galilea[138]. 017:012 Cuando entraba a cierto pueblo, diez hombres que eran leprosos, lo encontraron, y se detuvieron a cierta distancia. 017:013 Elevaron sus voces, diciendo, «¡Jesús, Maestro, ten piedad de nosotros!»

017:014 Cuando Él los vio, les dijo, «Vayan y muéstrense ante los sacerdotes.» Ocurrió mientras que iban, que fueron limpiados. 017:015 Uno de ellos, cuando vio que estaba sano, se dio vuelta, glorificando a Dios con fuerte voz. 017:016 Cayó con su rostro frente a los pies de Jesús, agradeciéndole; él era un Samaritano. 017:017 Jesús contestó, «¿No fueron limpiados diez? ¿Pero donde están los nueve? 017:018 ¿No se halló ninguno, regresando a dar gloria a Dios, excepto este extranjero? 017:019 Entonces le dijo, «Levántate, y sigue tu camino. Tu fe te ha sanado.»

017:020 Siendo cuestionado por los fariseos sobre cuando vendría el Reino de Dios, Él les contesto, «El Reino de Dios no viene con la observación; 017:021 ni dirán, `¡Miren, aquí!´ o, `¡Miren allá!´ porque sepan que el Reino de Dios está entre ustedes»[139]

017:022 Le dijo a los discípulos «Vendrán los días, que desearán ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo verán. 017:023 Les dirán, `¡ Miren, aquí!´ o `¡Miren, allá!´ No vayan, ni los sigan, 017:024 porque como el rayo, cuando se enciende en una parte del cielo, brilla la otra parte del cielo[140]; así será el Hijo del hombre en su día. 017:025 Pero primero, debe sufrir muchas cosas y ser rechazado por esta generación. 017:026 Como ocurrió en los días de Noé, así será en los días del Hijo del Hombre. 017:027 Comían, bebían, se casaban, se entregaban en matrimonio, hasta el día en que Noe entró al arca, y la inundación vino, y los destruyó a todos. 017:028 De la misma forma, como ocurrió en los días de Lot: comían, bebían, compraban y vendían, plantaban, construían; 017:029 pero en el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo, y los destruyó a todos. 017:030 Será de la misma forma el día que el Hijo del Hombre sea revelado. 017:031 En ese día, el que esté en la parte alta de la casa, y sus bienes estén en la casa, que no baje a tomarlos. De la misma forma, quien esté en el campo que no regrese. 017:032 ¡Recuerden a la esposa de Lot! 017:033 Quien busque salvar su vida, la pierde, pero quien pierda su vida la preserva. 017:034 Les digo, en esa noche de dos personas en una cama, uno será tomado, y el otro será dejado. 017:035 De dos mujeres que estén moliendo granos juntas[141]. Una será tomada, y la otra será dejada.» 017:036 _[142]

017:037 Ellos preguntaron, «¿Dónde, Señor?» Él les dijo, «Donde esté el cuerpo, allí también se reunirán los buitres.»

18

018:001 También les dijo una parábola para que siempre rezaran, y no se rindieran, 018:002 dijo, «Había un juez en cierta ciudad que no temía a Dios y que no respetaba a los hombres. 018:003 Una viuda estaba en la ciudad, y con frecuencia iba a él y le decía, `¡Defiéndeme de mi adversario!´ 018:004 Por un tiempo él no lo haría[143], pero después se dijo, `Aunque yo no temo a Dios ni respeto a los hombres, 018:005 como esta viuda me incomoda, la defenderé, o de lo contrario me desgastará con sus visitas continuas[144].´»

018:006 El Señor dijo, «Escuchen lo que el juez injusto dice. 018:007 ¿No defenderá[145] Dios a sus escogidos, quienes están gritándole día y noche sino que ejercerá paciencia con ellos[146]? 018:008 Yo les digo que Él los defenderá[147] rápidamente. Sin embargo, ¿Encontrará el hijo del hombre fe en la tierra cuando venga?»

018:009 Jesús contó está parábola a ciertas personas que estaban convencidas de su propia rectitud y despreciaban a todos los otros. 018:010 «Dos hombres fueron al templo a rezar; uno era un fariseo y el otro un recolector de impuestos. 018:011 El fariseo se puso de pie y rezó de la siguiente forma:`Dios, te agradezco que no soy como el resto de los hombres, extorsionadores, injustos, adúlteros ni como este recolector de impuestos. 018:012 Ayuno dos veces a la semana. Doy el diezmo de todo lo que recibo.´ 018:013 Pero el recolector de impuestos que estaba lejos ni siquiera levantaba los ojos hacia el cielo, se golpeaba el pecho diciendo, `¡Dios, se piadoso conmigo que soy pecador!´ 018:014 Yo les digo, este hombre regresó a su casa perdonado[ 148] en lugar del otro; pues todo aquel que se exalta será humillado pero aquel que se humilla será exaltado.»

018:015 También le estaban llevando niños para que los tocara. Pero los discípulos vieron esto y los reprendieron. 018:016 Jesús los llamó diciendo, «Permitan que los niños vengan a mi, no se los impidan pues el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. 018:017 Con seguridad les digo, quien no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él de ninguna manera.»

018:018 Cierto dirigente le preguntó diciendo, «Maestro bueno, ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?»

018:019 Jesús le preguntó, «¿Porqué me llamas bueno? Nadie es bueno con excepción del único Dios. 018:020 Tu conoces los mandamientos:`No cometas adulterio,´ `No mates,´ `No robes,´ `No des falsos testimonios,´ `Honra a padre y madre.´»

018:021 Él dijo, «Todo esto lo he cumplido desde mi juventud.»

018:022 Cuando Jesús escuchó esto le dijo, «Todavía te falta una cosa. Vende todo lo que tienes y distribúyelo a los pobres. Tendrás tesoros en el cielo. Ven, sígueme.»

018:023 Pero cuando escuchó estas cosas se puso muy triste, pues era muy rico.

018:024 Jesús viendo que se había entristecido mucho, dijo, «¡Que difícil es para quienes tienen riquezas entrar en el Reino de Dios! 018:025 Es más fácil para un camello[149] pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el Reino de Dios.»

018:026 Los que lo oyeron dijeron, «¿Entonces quién puede salvarse[150]?»

018:027 Pero Él contestó, «Las cosas que son imposibles con los hombres son posibles con Dios.»

018:028 Pedro dijo, «Mira, hemos dejado todo, y te hemos seguido.»

018:029 Él les dijo, «Con seguridad les digo, no hay quien haya dejado su casa, o esposa, o hermanos, o padres, o hijos, por causa del Reino de Dios, 018:030 que no reciba muchas veces más en este tiempo, y en el mundo que vendrá, vida eterna.»

018:031 Él reunió a los doce y les dijo, «Observen, vamos a Jerusalén y todas las cosas que están escritas a través de los profetas con respecto al hijo del hombre se cumplirán. 018:032 Porque Él será entregado a los gentiles, será ridiculizado, tratado de forma aberrante y escupido[151]. 018:033 Lo castigarán y lo matarán. Al tercer día, resucitará de nuevo.»

018:034 Ellos no entendía estas cosas. Sus palabras estaban ocultas para ellos y no entendían lo que decía. 018:035 Ocurrió, cuando se acercaba a Jericó, que cierto hombre estaba sentado en el camino, mendigando. 018:036 Al escuchar una multitud que pasaba, él pregunto que significaba. 018:037 Le dijeron que Jesús de Nazaret estaba pasando. 018:038 El ciego gritó, «¡Jesús, tu hijo de David, ten piedad de mí!» 018:039 Los que iban adelante lo reprendieron, para que se quedara callado; pero el gritaba más fuerte, «¡Tu hijo de David, ten piedad de mí!»

018:040 Deteniéndose, Jesús ordenó llevarlo a Él. Cuando estuvo cerca, le preguntó, 018:041 «¿Qué quieres que haga por ti?» Él dijo, «Señor, que yo pueda ver de nuevo.»

018:042 «Recibe tu vista. Tu fe te ha sanado[152].»

018:043 Inmediatamente recibió su vista, y lo siguió, dando gloria a Dios. Toda la gente, cuando lo vio, alabó a Dios.

19

019:001 Cuando entró y pasó por Jericó, 019:002 había cierto hombre llamado Zaqueo que era jefe de los recolectores de impuestos y muy rico. 019:003 Él intentaba ver quien era Jesús, y no podía a causa de la multitud, pues él era bajo. 019:004 Se adelantó corriendo y se subió a un sicomoro para verlo, porque iba a pasar por ese camino. 019:005 Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba, lo vio y le dijo, «Zaqueo, apúrate y baja, porque hoy debo quedarme en tu casa.» 019:006 El se apuró, bajo, y lo recibió lleno de felicidad. 019:007 Cuando vieron eso murmuraron diciendo, «Él ha ido a alojarse donde un hombre pecador. »

019:008 Zaqueo se levantó y le dijo al Señor, «Mira Señor, la mitad de mis bienes se lo doy a los pobres. Si he cobrado incorrectamente cualquier cosa de cualquier persona, se los restauraré cuatro veces mas.»

019:009 Jesús le dijo, «Hoy ha llegado la salvación[153] a esta casa, porque él también es hijo de Abraham. 019:010 Pues el Hijo del Hombre vino a buscar y salvar[154] lo que estaba perdido.»

019:011 Mientras escuchaban estas cosas, Jesús comenzó a decir una parábola, porque se encontraba cerca de Jerusalén y ellos suponían que el Reino de Dios sería revelado inmediatamente. 019:012 Entonces Él les dijo, «Cierto hombre de la nobleza fue a un país lejano a recibir un reino para después regresar. 019:013 Llamó a diez de sus sirvientes y les dio diez monedas mina,[155] y les dijo, `Hagan negocios hasta que yo venga.´ 019:014 Pero sus ciudadanos lo odiaban y mandaron una comisión[156]detrás de él diciendo, `No queremos que este hombre reine sobre nosotros.´

019:015 «Sucedió cuando regresó otra vez, habiendo recibido el reino mandó llamar a los sirvientes a quienes les había entregado el dinero, quería saber cuanto habían ganado en los negocios que habían hecho. 019:016 El primero llegó donde él diciéndole, `Señor su mina ha hecho diez minas más.´

019:017 «Él le dijo, `¡Bien hecho buen sirviente! Porque fuiste fiel con tan poco tendrás autoridad sobre diez ciudades[157].´

019:018 «El segundo vino y le dijo, `Su mina, señor, ha hecho cinco minas.´

019:019 «Así que él le dijo, `y tu tendrás autoridad sobre cinco ciudades.´ 019:020 Otro llego diciendo, `Señor, mira tu mina que mantuve guardada en un pañuelo[158], 019:021 pues tuve miedo de usted, porque usted es un hombre severo. Toma de lo que no puso, y recoge lo que no sembró.´

019:022 Él le dijo, `¡De tu propia boca te juzgaré, malvado sirviente! Tu sabías que yo era un hombre severo, que toma de lo que no puso y recoge de lo que no sembró. 019:023 Entonces ¿porque no depositaste mi dinero en el banco[159] y a mi llegada podría haber ganado intereses? 019:024 Le dijo a los que estaban, `Tomen la mina que él tiene, y dénsela al que tiene diez minas.´

019:025 «Ellos le dijeron, `¡Señor, él tiene diez minas!´ 019:026 `Porque les digo que a todo el que tiene, se le dará más; pero al que no tiene, incluso se le quitara lo que tenga. 019:027 Pero traigan esos enemigos mios que no quiere que reine sobre ellos, y mátenlos frente a mí.´» 019:028 Habiendo dicho esto, siguió adelante, andando hacía Jerusalén.

019:029 Sucedió cuando estaba cerca de Betfagé[160] y Betania en la montaña llamada de los olivos[161], que mandó a dos de sus discípulos 019:030 diciendo, «Vayan al pueblo del otro lado, en el cual al entrar encontrarán un burro amarrado que nadie ha montado. Desamárrenlo y traíganlo. 019:031 Si alguien les pregunta, `¿Porqué están desamarrándolo?´ díganle `El Señor lo necesita.´»

