# Buena Nueva de acuerdo a Lucas: Traducción de dominio público abierta a mejoras

## Part 4

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011:009 «Les digo, manténganse pidiendo[93], y se les dará. Manténganse buscando y encontrarán. Manténganse golpeando y se les abrirá. 011:010 Porque todo el que pide recibe. El que busca encuentra. Al que golpea la puerta se le abrirá.

011:011 «¿Cuál de ustedes padres, si su hijo les pide un pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, no le dará una serpiente en vez del pescado, cierto? 011:012 ¿O si le pide un huevo, no le dará un escorpión, cierto? 011:013 Si ustedes entonces, siendo malos, saben como dar buenos regalos a sus hijos, ¿cuánto más Espíritu Santo dará su Padre celestial a quienes le pidan?»

011:014 Estaba sacando un demonio a un mudo. Y ocurrió, cuando el demonio se había ido, que el mudo habló; y las multitudes se maravillaron. 011:015 Pero algunos de ellos decían, «Expulsa demonios por Beelzebú, el príncipe de los demonios.» 011:016 Otros, lo probaban, buscando de Él una señal del cielo. 011:017 Pero Él, conociendo sus pensamientos, les dijo, «Todo reino dividido contra si mismo se llevado a la desolación. Una casa dividida contra si misma cae. 011:018 Si Satanás también se divide contra si mismo, ¿Cómo se mantendrá su reino? Porque ustedes dicen que yo expulso demonios por Beelzebú. 011:019 Pero si yo expulso demonios por Beelzebú, ¿Por quién los expulsarán los hijos de ustedes? Pues ellos serán sus jueces. 011:020 Pero si yo por el dedo de Dios expulso demonios, entonces el Reino de Dios ha venido a ustedes[94].

011:021 «Cuando el hombre fuerte, fuertemente armado, cuida su propia casa, sus bienes están seguros. 011:022 Pero cuando alguien más fuerte lo ataca y lo subyuga, le quita su armadura completa, en la que él confiaba, y divide el botín.

011:023 «El que no está conmigo está contra mí. El que no recoge conmigo, dispersa. 011:024 El espíritu impuro, cuando ha salido del hombre, pasa por lugares secos buscando descanso y al no encontrar, dice, `Regresaré a la casa de la que he salido.´ 011:025 Cuando retorna, la encuentra barrida y ordenada. 011:026 Entonces va, y toma otros siete espíritus más malos que el mismo, entran y habían allí. El estado final del hombre es peor que el inicial.»

011:027 Ocurrió, mientras que decía estas cosas, que cierta mujer de la multitud alzó su voz, y le dijo, «¡Bendito es el vientre del que naciste, y los senos que te alimentaron!»

011:028 Pero Él dijo, «Benditos[95] son los que escuchan la palabra de Dios y la siguen.»

011:029 Cuando las multitudes se estaban reuniendo alrededor de Él, Jesús comenzó a decir, «Esta es una generación mala. Buscan una señal. Ninguna señal les será dada más que la señal de Jonas, el profeta. 011:030 Porque así como Jonas llego a ser una señal para los Ninevitas, así también el Hijo del Hombre será para esta generación. 011:031 La Reina del Sur se levantará en el día del juicio junto con los hombres de esta generación, y los condenará: porque ella vino de los confines del mundo para oír la sabiduría de Salomón; y observen que uno más grande que Salomón está aquí. 011:032 Los hombres de Ninive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán: porque ellos se arrepintieron con la prédica de Jonas, y observen que uno más grande que Jonas está aquí.

011:033 «Ningún hombre, cuando ha encendido una lampara, la pone en un sótano[96], ni bajo un recipiente, sino en un estante, para que quienes entren puedan ver la luz. 011:034 La lampara del cuerpo es el ojo. Entonces cuando tu ojo es bueno, tu cuerpo entero también está lleno de luz; pero cuando es malo, tu cuerpo también está lleno de oscuridad[97]. 011:035 Entonces miren que la luz que hay en ustedes no sea oscuridad. 011:036 Si tu cuerpo entero está lleno de luz, sin tener parte oscura, estará tan completamente lleno de luz, como cuando la lampara con su brillo te da luz.

011:037 Mientras hablaba, cierto fariseo le pidió que almorzara con él. Él fue y se sentó a la mesa. 011:038 Cuando el fariseo lo vio, se maravillo porque Jesús no se había lavado antes de comer. 011:039 El Señor le dijo, «En cuanto a ustedes fariseos limpian el exterior de la copa y los platos, pero su parte interior está llena de extorsión y maldad. 011:040 Ustedes necios, ¿quien hizo el exterior no hizo el interior también? 011:041 Pero den como regalos a los necesitados las cosas que están adentro, y así, todas las cosas les quedarán limpias. 011:042 ¡Pobres de ustedes fariseos! Porque pagan la décima parte de la menta, de la ruda y de toda hierba, pero ignoran la justicia y el amor de Dios. Deberían hacer esto, y no dejar de hacer lo otro. 011:043 ¡Pobres de ustedes fariseos! Porque aman los mejores asientos en las sinagogas, y los saludos en la plaza de mercado. 011:044 ¡Pobres de ustedes Fariseos, hipócritas! Porque son como tumbas ocultas, y los hombres que caminan sobre ellas no lo saben.»

011:045 Uno de los maestros de la ley[98] le contesto, «Maestro, en tus palabras también nos insultas a nosotros.»

011:046 Él dijo, «¡También pobres de ustedes maestros de la ley! Porque cargan a los hombres con pesos difíciles de cargar, y ustedes mismos no levantan un dedo para ayudar a cargar esos pesos. 011:047 ¡ Pobres de ustedes! Porque construyen las tumbas de los profetas, y sus padres los mataron. 011:048 Así dan testimonio y consienten las obras de sus padres. Porque ellos los mataron y ustedes construyen sus tumbas. 011:049 Por esto también dijo la sabiduría de Dios, `Les envío profetas y apóstoles; y a algunos los mataran y los perseguirán, 011:050 que la sangre de todos los profetas, que fue derramada desde la fundación del mundo, sea reclamada a esta generación. 011:051 desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, quien fue asesinado[99] entre el altar y el santuario.´ Si, les dijo, será reclamada a esta generación. 011:052 ¡Pobres de ustedes maestros de la ley! Porque tomaron la llave del conocimiento. No entraron ustedes mismo, y se lo impidieron a quienes estaban entrando.»

011:053 Mientras les decía estas cosas, los escribas y los fariseos comenzaron a enfurecer terriblemente, y a criticar sus palabras[100 ]; 011:054 planeando en contra de Él y buscando atraparlo en algo que pudiera decir, para poder acusarlo.

12

012:001 Mientras tanto, cuando una multitud de varios miles se agrupó tanto que se pisoteaban unos a otros, comenzó Jesús a decirle a sus discípulos primero[101], «Tengan cuidado con la levadura de los fariseos, que es hipocresía. 012:002 Pues no hay nada cubierto que no será revelado, ni nada escondido que no se llegue a saber. 012:003 Por lo tanto, todo lo que ustedes hayan dicho en la oscuridad será escuchado en la luz. Lo que ustedes hayan hablado en el oído en el recinto interno será proclamado desde los techos de las casas.

012:004 «Yo les digo mis amigos, no tengan miedo de aquellos que matan el cuerpo y después no tienen nada más que puedan hacer. 012:005 Pero les voy a advertir a quien le deben tener miedo. Ténganle miedo a aquel que después de matar tiene poder para enviar a Gehena[102] Si, les digo ténganle miedo.

012:006 «¿No son cinco gorriones vendidos por dos monedas asarión?[103] Ninguno de ellos es olvidado[104]olvidado por Dios. 012:007 Pero hasta los cabellos de su cabeza están enumerados. Por eso no tengan miedo. Ustedes valen mas que muchos gorriones.

012:008 «Yo les digo todo el que me reconoce a mi ante los hombres, a él también el Hijo del Hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios; 012:009 pero aquel que me niega en la presencia de los hombres será negado en la presencia de los ángeles de Dios. 012:010 Todo el que diga una palabra en contra del Hijo del Hombre será perdonado, pero los que blasfemen en contra del Espíritu Santo no serán perdonados. 012:011 Cuando los lleven ante las sinagogas, los gobernantes y las autoridades no se preocupen sobre cómo o que van a contestar[105], o lo que van a decir; 012:012 pues el Espíritu Santo les enseñara en ese momento lo que deben decir.»

012:013 Uno de la multitud le dijo, «Maestro, dile a mi hermano que divida la herencia conmigo.»

012:014 Pero Él le dijo, «Hombre, ¿Quién me hizo juez o árbitro sobre ustedes? 012:015 Él les dijo, «¡Estén atentos! Cuídense de la codicia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de las cosas que posee.»

012:016 Él les contó una parábola, diciendo, «La tierra de cierto hombre rico, produjo abundantemente. 012:017 Él razonaba consigo mismo diciendo, `¿Qué haré? pues no tengo espacio para almacenar mis frutos´ 012:018 Dijo, `Esto es lo que haré. Derribaré mis graneros, y construiré unos más grandes, y allí almacenaré todos mis granos y mis bienes. 012:019 Y me diré a mí mismo, «Tienes muchos bienes amontonados por años. Toma tu descanso, come, bebe, se feliz.»´

012:020 «Pero Dios le dijo, `Tu necio, esta noche será solicitada tu alma. ¿Para que serán las cosas que has preparado?´ 012:021 Así es con quien ha amontonado un tesoro para si mismo, y no es rico ante Dios.»

012:022 Le dijo a sus discípulos, «Por eso les digo, no estén preocupados por su vida, con que comerán, ni por su cuerpo, con que vestirán. 012:023 La vida es más que comida, y el cuerpo es más que vestido. 012:024 Consideren los cuervos: ellos no cultivan, no recogen, no tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¡Cuanto más valiosos son ustedes que los pájaros! 012:025 ¿Cuál de ustedes preocupándose puede aumentar en un codo su estatura[106]? 012:026 Entonces si no pueden hacer siquiera las cosas mínimas, ¿cómo están preocupados por el resto? 012:027 Consideren los lirios, como crecen. No se esfuerzan, ni tejen; pero les digo, ni Salomón en toda su gloria estuvo adornado como una de estas. 012:028 Pero si así es como Dios viste el pasto en el campo, que hoy existe, y que mañana es arrojado al horno, ¿cuánto más los vestirá a ustedes, gente de poca fe? 012:029 No busquen lo que comerán o lo que beberán; ni estén ansiosos[107]. 012:030 Porque las naciones del mundo buscan después de todo estas cosas, pero su Padre sabe que ustedes necesitan estas cosas. 012:031 Pero busquen el Reino de Dios, y todas estas cosas se les añadirán. 012:032 No estén asustados, pequeño rebaño, porque es un buen placer para su Padre darles el Reino. 012:033 Vendan lo que tienen, y den regalos a quien los necesita. Hagan para ustedes mismos monederas que no envejecen, un tesoro en los cielos que no falla, donde ningún ladrón se aproxima, ni la polilla destruye. 012:034 Porque donde este su tesoro, allí estará su corazón también.

012:035 «Que su cintura esté vestida y sus lamparas encendidas. 012:036 Sean como hombres que vigilan esperando a su señor, cuando él retorna de la fiesta de matrimonio; que cuando llegue y golpee, que puedan abrirle de inmediato. 012:037 Benditos son esos siervos, a quienes el señor encuentre vigilando cuando llegue. Con seguridad les digo, que él se vestirá a si mismo, y los hará reclinar y vendrá y les servirá. 012:038 Ellos serán bendecidos si él llega a la segunda o tercera hora, y los encuentra así. 012:039 Pero sepan esto, si el señor de la casa hubiera sabido a que hora llegaba el ladrón, habría vigilado, y no habría permitido que entrará a su casa. 012:040 Por esto, estén atentos también, porque el Hijo del Hombre viene a un hora que no lo esperan.»

012:041 Pedro le dijo, «Señor, ¿Nos estás diciendo esta parábola a nosotros, o a todos?»

012:042 El Señor le dijo, «¿Quién es el criado[108] sabio y con fe, a quien el señor pondrá en su casa, para darles su porción de comida a los demás a la hora correcta? 012:043 Bendito es el siervo a quien el señor encuentre haciendo esto, cuando llegue. 012:044 En verdad les digo, que lo pondrá sobre todo lo que tiene. 012:045 Pero si el siervo dice en su corazón, `Mi señor tardará en llegar', y comienza a golpear a los siervos y siervas, a comer, a beber, y a embriagarse[109], 012:046 entonces el señor de ese siervo vendrá en un día cuando él no lo espere, y a una hora que él no conoce, y lo dividirá[110], y pondrá su porción con los que no tienen fe. 012:047 El siervo, que conocía la voluntad de su señor, y no se preparó, ni hizo lo que Él quería, será golpeado con muchas correas, 012:048 pero él que no lo sabía e hizo cosas que merezcan correas, será golpeado con pocas correas. A quien mucho se le de, de él mucho se esperará; y a quien mucho se le confía, de él mucho se pedirá.

012:049 «Vine a lanzar fuego sobre la tierra. Desearía que ya estuviera encendido. 012:050 Pero tengo un bautizo con el que seré bautizado, y ¡ como estoy de afligido hasta cumplirlo! 012:051 ¿Piensan que he venido a dar paz[111] en la tierra? Les digo, no, por el contrario división. 012:052 Porque desde ahora, habrá cinco en una casa divididos, tres contra dos, y dos contra tres. 012:053 Ellos se dividirán, padre contra hijo, e hijo contra padre; madre contra hija, e hija contra su madre; suegra contra su nuera, y nuera contra su suegra.»

012:054 Le dijo a las multitudes también, «Cuando ustedes ven una nube levantándose desde el oeste, inmediatamente dicen `Viene lluvia,´ y así ocurre. 012:055 Cuando un viento del sur sopla, ustedes dicen `Habrá un calor quemador,´ y así ocurre. 012:056 ¡Ustedes hipócritas! Saben como interpretar la apariencia de la tierra y del cielo, ¿Pero cómo es que no interpretan este tiempo? 012:057 ¿Por qué no juzgan por ustedes mismos lo que está bien? 012:058 Pues cuando vayas con tu adversario frente al magistrado, durante el camino trata diligentemente de ser liberado por él, o tal vez él podría llevarte ante el juez, y el juez te enviaría al oficial, y el oficial te echaría a la prisión. 012:059 Les digo, no saldrán de ahí por medio alguno, hasta que hayan pagado hasta el último centavo[112].»

13

013:001 Ocurrió que había algunos presentes en ese momento, quienes le contaron sobre los Galileos, cuya sangre Pilato había mezclado con sus sacrificios. 013:002 Jesús les contesto, «¿Piensan que estos Galileos eran peores pecadores que todos los demás Galileos, porque sufrieron tal cosa? 013:003 Les digo, no, pero a menos que se arrepientan perecerán de la misma forma. 013:004 O esos dieciocho, sobre quienes cayó la torre de Siloé, y los mató; ¿piensan ustedes que eran peores pecadores que todos los hombres que habitan en Jerusalén? 013:005 Les digo, no, pero a menos que se arrepientan perecerán de la misma forma.»

013:006 Él dijo esta parábola «Cierto hombre que tenía una higuera plantada en su viña, llego buscando frutos de esta, y no encontró. 013:007 Le dijo al viñador[113], `Observa, estos tres años he venido buscando frutas de la higuera, y no he encontrado. Córtala. ¿Para qué gastar la tierra? 013:008 Él le contestó, `Señor, déjala sola este año también, hasta que yo cabe a su alrededor y la fertilice. 013:009 Si trae frutos, bien; pero si no, después de esto[114], tu podrás cortarla. ´»

013:010 Estaba enseñando en una de las sinagogas en el día sabático. 013:011 Ocurrió que había una mujer que tenía un espíritu de enfermedad por dieciocho años, y ella estaba encorvada, y no conseguía enderezarse de forma alguna. 013:012 Cuando Jesús la vio, la llamó, y le dijo, «Mujer, estás liberada de tu enfermedad.» 013:013 Él puso sus manos sobre ella, e inmediatamente se levanto y enderezó, y dio gloria a Dios.

013:014 El dirigente de la sinagoga estando indignado porque Jesús había sanado en día sabático, le dijo a la multitud, «Hay seis días en los que el hombre debe trabajar. ¡Así que vengan en esos días y sean sanados[115], pero no en día sabático!»

013:015 Entonces el Señor le contestó, «¡Ustedes hipócritas! ¿Acaso cada uno de ustedes no libera su buey o su burro de su establo el día sabático, y lo lleva a beber agua? 013:016 en cambio esta mujer, que siendo hija de Abraham, a quien Satanás había doblado durante dieciocho años, ¿No debió ser liberada de su esclavitud en el día sabático?

013:017 Mientras decía estas cosas, todos sus adversarios quedaron desilusionados, y toda la multitud se regocijó por todas las cosas gloriosas que habían sido hechas por Él.

013:018 Dijo, «¿Cómo qué es el Reino de Dios? ¿Con qué lo compararé? 013:019 Es como un grano de la semilla de mostaza, que un hombre tomó, y puso en su propio jardín. Creció y se convirtió en un gran árbol, y los pájaros del cielos descansaban en sus ramas.»

013:020 Nuevamente dijo, «¿Con qué compararé el Reino de Dios? 013:021 Es como levadura, que una mujer toma y esconde en tres medidas[116] de harina, hasta que toda queda impregnada.»

013:022 Siguió su camino por ciudades y villas, enseñando, y viajando hacía Jerusalén. 013:023 Alguien le dijo, «Señor, ¿Son pocos lo que se salvan[117]?» Él les dijo, 013:024 «Esfuércense por entrar por la puerta angosta, porque muchos, les digo, buscarán entrar, y no podrán. 013:025 Una vez el Maestro de la casa se haya levantado, y haya cerrado la puerta, y ustedes comiencen a quedar afuera, y a golpear la puerta, diciendo, `¡Señor, Señor ábrenos!´ entonces Él les contestará y dirá, `No los conozco, ni se de donde provienen.´ 013:026 Entonces ustedes comenzarán a decir, `Comimos y bebimos en tu presencia, y enseñaste en nuestras calles.´ 013:027 Él les dirá, `Les digo, no se de donde vienen. Aléjense de mí, trabajadores de la injusticia[118].´ 013:028 Habrá sollozos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, Isaac, Jacob y a todos los profetas, en el Reino de Dios, y a ustedes mismo siendo tirados afuera. 013:029 Vendrán del este, oeste, norte y sur y se sentarán en el Reino de Dios. 013:030 Observen, hay algunos que son últimos y que serán los primeros, y hay algunos que son los primeros y serán los últimos.»

013:031 El mismo día, algunos Fariseos llegaron, diciéndole, «Sal de aquí, y vete, porque Herodes quiere matarte.»

013:032 El les dijo, «Vayan y díganle a ese zorro, `Observa, expulso demonios y realizo curaciones hoy y mañana, y al tercer día, completo mi misión. 013:033 Sin embargo, debo seguir mi camino hoy y mañana y el día siguiente, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.´

013:034 «¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a quienes te son enviados! Que tanto quise reunir a tus hijos, como una gallina reúne sus polluelos bajo sus alas, ¡Y tu te negaste! 013:035 Observa, tu casa queda desolada. Te digo, no me verás, hasta que digas, `¡Bendito es el que viene en el nombre del Señor!´»

14

014:001 Ocurrió que lo observaban, cuando fue a la casa de uno de los mandatarios de los fariseos en un día sabático a comer pan. 014:002 En frente de Él estaba un hombre que tenía hidropesía. 014:003 Jesús, dijo a los maestros de la ley y Fariseos, «¿Es legal curar en día sabático?»

014:004 Pero ellos se mantuvieron en silencio. Él lo tomó, lo sanó, y lo dejó ir. 014:005 Entonces Él les dijo, «¿Cuál de ustedes, si su hijo[119] o un buey cae en un pozo en el día sabático, no lo sacaría inmediatamente?»

014:006 Ellos no pudieron responder con respecto a estas cosas.

014:007 Él dijo una parábola a aquellos que estaba invitados, cuando notó como escogían los mejores asientos, y les dijo, 014:008 «Cuando ustedes sean invitados por alguien a una fiesta de matrimonio, no se sienten en los mejores asientos, porque tal vez alguien más honorable que ustedes pudo haber sido invitado, 014:009 y aquel que los invitó a los dos vendría y te diría, `Haz espacio para esta persona.´ Entonces tu comenzarías, con pena, a tomar un puesto más bajo[120]. 014:010 Por el contrario cuando seas invitado, ve y siéntate en el puesto más bajo, así cuando quien te invitó llegué, podrá decirte, `Amigo, muévete más arriba.´ Entonces serás honrado en presencia de todos los que se sientan a la mesa contigo. 014:011 Porque todo el que se exalte a si mismo será humillado, y quien se humille a si mismo será exaltado.»

014:012 También le dijo al que lo había invitado, «Cuando hagas un almuerzo o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus familiares, ni a vecinos ricos, porque quizás ellos podrían retornarte el favor, y recompensarte. 014:013 Cuando hagas una fiesta, llama al pobre, al mutilado, al inválido, o al ciego; 014:014 serás bendecido, porque ellos no tienen los recursos para recompensarte. Porque se te recompensará en la resurrección de los justos.»

014:015 Cuando uno de los que estaban sentados a la mesa con Él oyó estas cosas, le dijo, «¡Bendito es el que festejará en el Reino de Dios!»

014:016 Pero Él le dijo, «Cierto hombre hizo una gran cena, e invitó a mucha gente. 014:017 Envió a su siervo a la hora de la cena para decirle a quienes estaba invitados. `Vengan, porque todo está listo ahora.´ 014:018 Todos a la vez comenzaron a darle excusas. «El primero dijo, `He comprado un terreno, y debo ir a verlo. Por favor excúseme.´

014:019 «Otro dijo, `He comprado cinco yugos de bueyes, y debo ir a ensayarlos. Por favor excúseme.´

014:020 «Otro dijo, `Me he casado con mi esposa, y por tanto no puedo ir. ´

014:021 «El siervo fue, y le dijo a su señor estas cosas. Entonces el dueño de la casa, estando de mal genio, le dijo a su siervo, `Sal rápidamente a las calles y pasadizos de la ciudad, y trae a los pobres, a los mutilados, a los ciegos y a los inválidos.´

014:022 «El siervo dijo, `Señor, está hecho como ordenaste, y aún hay espacio.´

014:023 «El señor dijo al siervo, `Sal a los caminos y resguardos, y exhórtalos para que vengan, para que mi casa pueda estar llena. 014:024 Porque te digo que ninguno de estos hombres a quienes he invitado probará mi sopa.´»

